Epilogo:

Maddie:-Qué pasara si vuelves a perder el control de tus instintos

Rydian:-será un día interesante.

Despertó agitada, su respiración jadeante y una fina capa de sudor cubriéndole la frente. Miro a su alrededor con los ojos abiertos de par en par tranquilizándose solamente cuando vio que aun se encontraba en su habitación. El sol ya había salido hacia un buen rato, podía decir que eran las nueve de la mañana, ya era muy tarde para levantarse, aun así parecía que el tiempo no había pasado.

Se levanto de la cama tras un breve estiramiento y luego se cambio la ropa pensando en su extraño sueño, lo que la había hecho despertar.

Había soñado con una isla. Parecía tan real. Había personas a quienes nunca había visto. Su sueño había sido demasiado raro para que lo concibiese su propia imaginación. Estaba en una isla en medio del océano, no había nada de comer. Viajaba para ir a una misión y habían sufrido un accidente, el barco encallo y ella y sus amigos terminaron varados en un islote sin comida, ella se comportaba de una manera salvaje e irracional, pensando solo en la supervivencia y el hambre que sentía. Recordaba en sus sueños a un felino de ojos azules que al principio le había parecido atrayente y valioso, que termino siendo un cretino. De no haber sido por el panda ella habría terminado en garras de aquella pantera.

Que sueño tan loco- murmuro para sí misma Tigresa en el momento en que se ponía una blusa nueva, de color azul cielo con detalles de arboles que tenía un escote más pronunciado que la anterior, aun así no dejaba ver gran cosa.

Y en realidad sí que había sido un sueño bastante loco. Después de que ella escapo junto a Yijiro en un barco japonés un gigantesco pulpo salió del mar. Yijiro la llevo a vivir a Japón y en un paseo que tenían se toparon con Tai Lung, el leopardo vestía ropas negras y a su lado había una felina delgada vestida igual que el... ¡Qué imaginación! Pensar que Tai Lung podría vivir junto a Mei Ling una vida de crímenes ninjas en Japón...

Tigresa resoplo después de acomodarse las vendas de los tobillos y luego abrió la puerta, para su gran sorpresa el gong acababa de sonar y ella y sus amigos se había despertado casi al unisonó.

Buenos, días maestro-dijeron los siete al mismo tiempo.

Shifu entro por el pasillo y asintió satisfecho.

Buenos días alumnos-dijo el panda rojo dirigiéndose a sus estudiantes. Después, con un gesto nervioso, se volvió hacia Tigresa un poco dudoso- Buenos días hija.

Ella quedo en shock al oír aquella frase, palabra, cosa... No sabía porque le había dado por llamarla así tan de repente.

Entonces se acordó de la noche anterior.

Era casi media noche. Los maestros, guiados por Zeng, habían llegado por fin al palacio de Jade.

Wow-exclamo Ayanna con un silbido- linda casa.

Mono se acerco a la babuino y le dijo algo que nadie más pudo escuchar, al poco rato se fueron los dos juntos. Tigresa se había rezagado, sus compañeros se adelantaron con la simple mención de los fideos del señor Ping.

Shifu estaba sentado sobre una roca junto a las escaleras cuando vio a sus alumnos llegar. A penas pudo decir nada ya que ellos habían corrido directo a las escaleras, y por consiguiente, a la cocina.

El maestro se levanto para seguir a sus alumnos, pero entonces reparo en alguien más. Tigresa estaba caminando lenta y pesadamente, parecía cansada o abrumada, Shifu no sabía cuál de las dos.

Me alegra que hayan vuelto a salvo- dijo Shifu con su seriedad característica.

Tigresa pareció despertar de un sueño en ese momento. Sus pupilas se dilataron sin que se enterara y veloz como el rayo estrecho a Shifu entre sus brazos. Lo levanto en el aire para que quedara a su altura y le dio un beso en la mejilla.

¿Tigresa...?-cuestiono Shifu sorprendido por la repentina reacción de su alumna- ¿Es... Estas bien?

Muy bien ahora que regrese- afirmo ella sin soltar a su maestro.

Pero... solo fuiste a una misión a la India- dijo el panda rojo.

No, fui más lejos-revelo la felina separándose un poco de su maestro.

¿A qué te refieres?- Shifu casi grita. Sus enormes orejas se irguieron y sus ojos azules se abrieron con sorpresa.

Te lo explicare mañana, padre- Tigresa soltó a Shifu dejándolo sobre la misma roca en donde lo había encontrado.

El viejo maestro quedo en shock. Su mente se detuvo en el momento en que aquella felina con ropas de navegante le había llamado padre. Debió haber sido algo muy malo lo que le sucedió como para que de pronto se armara de valor y le dijera lo que en veinte años no se había atrevido a decirle.

}{ }{ }{

Hmmm, supongo que podríamos enseñarle kung fu- dijo pensativo el panda rojo observando a la misteriosa chica que Mono había llevado.

Ayanna sonreía nerviosa por la inspección que Shifu le hacía. Al final el maestro asintió satisfecho.

Parece que tiene una gran flexibilidad y fuerza- observo Shifu-hmmm, tal vez puedas ayudarla, Mono- el mencionado asintió con una sonrisa en el rostro y miro a Ayanna para darle confianza.

Primero tendré que ver como esta tu kung fu, ve al circuito-ordeno el maestro. Ayanna asintió sin saber que hacer exactamente.

Ve hacia esos cocodrilos de metal y cruza evitando que te golpeen-explico Mono con un susurro en el oído de la babuino- si la cosa se te complica yo iré a sacarte- prometió con una sonrisa infundiéndole confianza a la nerviosa babuino.

Ella se coloco en la salida. Dio unos pasos vacilantes hasta que vio que los brazos, piernas y colas de los muñecos se movían solos. Se sobre salto y por acto de reflejo dio un salto vertical sujetándose de los aros puntiagudos que colgaban de techo, aun así las cuchillas no fueron ningún obstáculo, sus manos pequeñas se adaptaron sin problemas y comenzó a balancearse hasta aterrizar en los saltos de fuego...

¡Ayanna, sal de ahí!-grito Mono horrorizado al ver a la chica en la mira de donde salían las flamas danzantes. Pero ya era demasiado tarde.

Ayanna no se digno a escuchar a Mono. Comenzó a dar saltos y maromeras por todo el lugar evitando las llamas con una gracia tan natural que parecía incluso algo fácil. Mono y los otros se quedaron con la mandíbula desencajada al ver como la babuino daba una última pirueta para finalmente aterrizar a salvo al otro lado del circuito.

¡Qué divertido!-dijo ella con un grito de emoción.

Incluso Shifu se notaba impresionado, solo un poquito.

¿De dónde vienes?-pregunto sin poder evitarlo- ¿De Lee da? ¿Te envía el consejo de maestros?

Ayanna ladeo el rostro con curiosidad ¿De qué estaba hablando el pequeñín?

¿Donde estudiaste kung fu?-pregunto Shifu más sereno.

¿Kung- quien?-pregunto ella con una sonrisa por aquella palabra tan rara.

Mono...- dijo el maestro.

Es una larga historia- dijo el primate reprimiendo sin éxito una carcajada por la reacción de su maestro.

Po y Tigresa también reían. Ambos habían pasado todo el día juntos intentando no hablar de ciertos temas, como el hambre de Tigresa, al mismo tiempo que pensaban otros asuntos, en otras palabras la forma en que le dirían a Shifu que Tigresa ya no podía comer comida normal.

Tigresa-dijo Shifu, la felina se volvió hacia el- es tu turno.

La felina avanzo hacia el panda rojo y se coloco en posición junto a los cocodrilos móviles. Shifu asintió y ella comenzó.

Su rutina ya no podía llamarse rutina. Shifu miraba impresionado los movimientos fluidos y poderosos que ejecutaba su hija. Los puños de Tigresa atacaban veloces y precisos. Con reflejos "felinos" lograba destruir los brazos y las colas de sus "atacantes", su precisión y poder habrían impresionado incluso a la misma Mugan.

"Tigresa, mas ferocidad"- Shifu recordaba avergonzado aquellas palabras que le había dirigido en algún otro tiempo. Ya no estaba en posición de exigir más, su mejor alumna había superado los límites del kung fu, había llegado a un nivel tan profundo de su propia naturaleza que era imposible creerlo. Su parte racional y su parte salvaje se habían fusionado de una forma que ni siquiera ella misma lograba comprender. Su espíritu se encontraba armonizado, ambas partes de su personalidad ya estaban tan apegadas que no podría separarlas jamás.

Tal vez eso lo explicaba todo. Shifu no se había percatado hasta entonces que mientras la felina atacaba lanzaba gruñidos, rugidos y bufidos. Sus orejas, generalmente erguidas para captar la posición del enemigo, ahora estaban gachas, su ceño fruncido hasta la nariz arrugada y los colmillos, filosos, se mostraban para intimidar. Nadie más lo notaba, la forma en que sus pupilas se dilataban y por momentos se agazapaba o sacaba las zarpas.

Shifu no tenía la más mínima idea de lo que había sucedido en el viaje de sus alumnos. No sabía nada principalmente porque nadie se lo había dicho, todos llegaron directo a comer y dormir, en respectivo orden, claro que Mantis llego a dormir en su plato de fideos, pero era la excepción. Lo único que el maestro sabio, era que ese viaje los había cambiado a todos, ninguno de sus alumnos volvería a ser el mismo nunca.

}{ }{ }{

Era hora de comer. Parecía una típica escena de la hora de almorzar. Pero no lo era.

Todos parecían más animados. Grulla y Mantis por fin se decidieron a contar lo que les había sucedido a ellos y cómo fue que encontraron a Yijiro. Claro que todos reían sin parar y hacían preguntas sin sentido, todas relacionadas con la isla de los kiwis y los piratas que, según Mantis, asustaron tanto a Grulla que le hicieron mojar los pantalones.

Exageras-interrumpió el ave con un bufido.

No lo creo viejo, poco falto para tu celebre grito de niñita asustada- se burlo el insecto causando nuevamente un estallido de carcajadas.

Al poco tiempo Po tenía lista la comida. Sushi de algas era el menú de esa noche. Todos comían con gran gusto su sushi de arroz con salsa de soya, excepto una persona.

¿Acaso no tienes hambre?-pregunto Po masticando un rollo de algas.

Po... Ya sabes que yo no puedo...-Tigresa dejo la frase sin concluir mirando con cierta repugnancia su plato.

Po se trago la comida y le limpio la boca. Después se dirigió a Tigresa y le dijo:

-Cómelo, tiene una sorpresa- sonrió el panda.

La felina lo dudo pero al final decidió intentarlo. Con sus garras se llevo un rollo a la boca y lo mastico esperando el conocido sabor de las algas y el arroz con verduras o algo así, pero no...Sabia diferente, delicioso se atrevería decir. Tenía un sabor medio salado y conocido para ella, cosa que le causo un escalofrió...

Po, ¿de dónde sacaste la...?-iba a decir "carne", pero con sus amigos enfrente esperaba no tener que concluir aquella frase.

El panda la miro con sus ojos verdes brillando de emoción.

Al fin encontré la solución a tu problema-murmuro Po- es soya, te sorprendería lo que puede hacer un buen cocinero cuando tiene los ingredientes correctos.

¿Cómo sabias que no iba a...vomitar esto?-cuestiono ella cada vez más interesada en el secreto de cocina del guerrero dragón.

Porque los pandas somos omnívoros, significa que comemos de todo-respondió orgulloso.

Po, se lo que significa omnívoro-resoplo Tigresa pensando en que Po también podía haber comido carne en cualquier momento.

¿Porque tu no...?-pregunto ella algo insegura- ya sabes...

¿Me volví salvaje? Porque yo puedo comer de todo, por más hambre que tuviera no podría solo depender de la carne- explico el panda en murmullos ahogados por las risas de sus compañeros- además yo si tengo una reserva de emergencia.- el panda señalo su barriga.

Tigresa rio por la broma de Po.

}{ }{ }{

Espera- dijo nervioso apartando a Tigresa, ella lo miro confundida.

Yo... Tigresa jamás he hecho esto- dijo Po jugando con sus dedos.

Hay una primera vez para todo- dijo ella dándole otro beso a Po y acariciando sus hombros.

Pero yo... no sé qué hacer, yo jamás lo he hecho, jamás-recalco el panda cada vez más inseguro por las constantes caricias de la felina.

Yo tampoco- confeso ella con un lengüetazo en la mejilla de Po.

¿Qué? ¿Jamás lo hiciste? ¿Qué hay de...?- Po se detuvo sin querer pronunciar aquel nombre asqueroso. Tigresa lo miro con la ceja arqueada para luego responder:

-Jamás paso de las caricias- dijo ella.

¿Pero yo te vi... O no?-Po se encontraba confundido.

No, Po, no. Yo le di un zarpazo en la cara cuando quiso desatar mis vendas- dijo ella.

¿Entonces si tampoco sabes qué hacer... Que haremos?-pregunto de manera infantil, al parecer de Tigresa.

La felina cerró la boca y obligo a Po a recostarse. Se coloco sobre el lamiéndole la mejilla y toqueteando su pecho con las garras. Po seguía confundido pero poco a poco se dejo guiar por Tigresa, la que decía no tener experiencia a pesar de que esa noche parecía ser mentira.

Po...-suspiro ella con placer al sentir cierto bulto en la parte inferior del panda.

No lo pienses- suplico ella retirando los pantalones del guerrero dragón con garras ansiosas.

Siguió retirando las costuras de la ropa de Po. El de pronto se sintió no pensar en nada y quito la blusa de tigresa, con delicadeza y ansiedad mezcladas en aquel nuevo sentimiento. Comenzó a retirar las vendas con emoción frenética y entonces se apego mas a ella acariciando cada parte de su cuerpo definido y gracioso.

Solo... -susurro Tigresa dejándose caer sobre el panda ronroneando mientras le acariciaba el cuello- Solo déjate llevar por el instinto.

Fin.

Oficialmente ha terminado el fic. Tengo que agradecerle a mucha gente jeje, primero que nada a todos los lectores que se quedaron leyendo mi historia porque no había nada mejor que hacer xD. Después quisiera decir Gracias a las personas que le dieron Fav y Follow a esta historia loca, también a quienes me dieron consejos, en serio algunas veces no sabía que escribir y los comentarios muchas veces me dieron ideas que me ayudaron a terminar, por todo eso ¡Gracias! Hmmm, no se…. Debo agradecer a mi hermano por dejarme escribir en paz, gracias enano. Y por ultimo solo tengo algo que decir…

Ya sé que todos esperan ver esa escena M, y la verán solo que por ciertas cuestiones no quise subirla aquí mismo, tengo mis motivos para dejarlo así. Quienes deseen leer pueden buscar en los fics con clasificación M, se llama "Noche salvaje", espero que les agrade. Si les gusta dejen sus reviews.

Adiós.