CUANDO YA ES TARDE, PARA DARSE CUENTA
Los personajes no me pertenecen.
La historia es de mi propiedad
Este capitulo va dedicado para dos chicas estupendas
mi maravillosa BETA Mary de Cullen que es la encargada de que todos los miercoles tengan un nuevo capitulo
y para mi fiel lectora, aunque no tiene cuenta, es mi Guest mas fiel
esto es para ti Elizabeth
Os quiero chicas
When the evening shadows
And the stars appear
And there is no one there
To dry your tears
I could hold you
For a million years
To make you feel my love
Adele / Make you feel my love
Capítulo 14
Una manera sana de terminar.
Dos maletas estaban esperando en el salón de la casa, los gritos se escuchaban por toda la casa, aunque no iban a coger un vuelo comercial, querían seguir el itinerario que habían creado con absoluta calma, Isabella Swan tenía dos meses para disfrutar de su hija, porque Alice Cullen había sido aceptada en la prestigiosa escuela Saint Martins para estudiar diseño en moda, junto a ella iba a ir su novio Jasper, el cual había sido seleccionado en la escuela de arquitectura Architectural Association, por lo cuales sus padres estaban orgullosos, ambos jóvenes podrían haberse quedado en universidades de su país, ya que también les habían aceptado en Nueva York y California, pero ambos querían obtener aquel reto, salir fuera e independizarse en la ciudad donde comenzó todo, Londres, el maravilloso Londres, que en menos de dos meses iba a ser el escenario de mucha felicidad.
–¡Alice! Es la hora –Bella observó a Garrett –¿me comprendes verdad?
Garrett la miró, algo había cambiado, hace ya casi tres meses había ocurrido el incidente en Las Vegas y él estaba seguro que algo había hecho mella en su novia, algo dentro de Bella se había quebrado en esa habitación, y no sabía que era.
–lo entiendo cariño, necesitas estar este tiempo con tu hija –Garrett observó a Alice bajar –¿así que ésta es la despedida?
Alice sonrió con tristeza, había decidido que desde Escocia, ya que esa era su última parada iban a ir directamente a Londres, su madre se iba a quedar unos días para ayudarles a establecerse y luego daría un paso atrás y dejaría a su niña ser adulta.
–creo que si, Jasper también lo quiere así, sus padres lo aceptan, de todas formas nos veremos en unos meses ¿no? El tiempo pasa rápidamente y en cuanto menos lo pienses ya será navidad y estaré aquí –trato de convencerse a sí misma la morena, sus ojos se llenaron de lagrimas y corrió abrazar a Garrett –cuida de mamá ¿lo prometes? ¿Prometes hacerla feliz? –le preguntó enterrando su rostro en su pecho
–lo prometo cariño –el castaño observó a Bella –haré todo para que sea feliz, te lo juro
–bueno señoras, es hora de irnos –Jasper entró junto a sus padres –Alice, mis padres quieren despedirse.
Después de muchas lagrimas, besos y abrazos y concejos y más de una hora de tráfico se vieron sentados en el avión privado de Edward, cuando este se había enterado que Bella había armado un tour por el mundo él había ofrecido servicialmente su avión, la castaña había discutido un poco, pero él le había quitado importancia diciendo que no tenía que viajar a ningún lado esos meses, así que ahí se encontraban a miles de metros del suelo viajando a su primer destino. Un lugar que Isabella no había pisado hace más de doce años, Hawaii.
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–esto es genial mamá –Bella sonrió mientras caminaban por la orilla del mar, las dos iban de la mano, mientras observaban el crepúsculo
–tuve la misma reacción cuando vi el sol comenzando esconderse, tu padre me trajo todas las tardes para apreciarlo –Alice sonrió, eran raras las veces que sus padres hablaban de su vida antes de que ella llegara –aquí fue nuestra luna de miel –la joven rió por lo bajo al ver a su madre sonrojada –quería mostrarte un poco los lugares en los que fui feliz
–¿papá te hizo feliz? El parece que lo fue mientras estuvo a tu lado
Bella la observó con tanto dolor, que Alice se sintió mal al preguntar
–siento mucho que, en todos estos años no hayamos tenido esta conversación, en ese momento no creí que podrías comprenderlo, pero ahora ya eres una mujer, una mujer adulta.
Alice se puso roja, recordando cómo meses atrás le había confesado a su madre que ella y Jasper habían hecho el amor, Bella había sonreído, hacer el amor, le había susurrado, no olvides nunca que no importa donde o como lo hagas, siempre y cuando sea con la persona que amas, puedes decir orgullosa que haces el amor, el sexo déjalo solo para satisfacer los placeres de la carne, Alice amaba a su madre por el simple hecho de apoyarla siempre, era incondicional para ella, la apoyaba en cada idea que tenía, pero siempre la aconsejaba y luego dejaba a juicio de ella sus decisiones; también recordó como después de esa conversación había conseguido cita con su ginecóloga y le había ayudado a elegir un anticonceptivo, Alice era olvidadiza y por eso había elegido colocarse el pelet, era un tipo de pequeña varilla que se coloca debajo de la piel del brazo, un anticonceptivo que duraba tres años.
–estoy orgullosa de la mujer en la que te estás convirtiendo –las dos se detuvieron y vieron el espectáculo de luces naranjas y violetas del crepúsculo –fui muy feliz con tu padre cariño, nuestra felicidad aumentó cuando llegaste tú, pero a veces ocurren cosas que hace que nuestro camino se tuerza y las cosas cambien, tu padre eligió mal una vez y ese fue su error –la observó –no olvides nunca que una acción mal hecha puede cambiar mucho tu vida y no solo te afectará a ti, sino a todos los que estén a tu alrededor –la abrazó por los hombros –eso te ocurrirá mucho hija, pero no siempre estas acciones las hacemos voluntariamente, a veces ocurren por algo que no nos damos cuenta.
Alice observo el perfil de su madre y con lágrimas en sus ojos confesó algo que había estado guardando mucho tiempo
–se que perdiste un bebe mamá, y sé que hasta ahora te culpas por ello –sintió como el cuerpo de la castaña se tensaba –una vez estaba buscando mi partida de nacimiento cuando encontré aquel archivo médico, fuiste a cuidar de mi y no me di cuenta, a veces me pregunto si al no haber insistido en ir a Malibú tú hubieras perdido al niño de igual manera.
–no te atormentes por eso mi amor, debemos dejar ir aquel recuerdo.
Las dos se abrazaron mientras las lágrimas caían silenciosamente por sus rostros mientras el cielo oscuro comenzaba a caer sobre ellas
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–espero poder volver en otra ocasión –Bella le sonrió a Jasper –Hawaii es genial Señorita Swan –la castaña negó, aunque ella le había pedido que le llamara por su nombre, Jasper se había negado, diciendo que el respeto que le tenía no le permitía ese descaro –¿cuál es nuestro destino ahora?
–Perú, Cusco, Machu Picchu y de ahí iremos a Ecuador, ya que estamos cerca podríamos ver las Islas Galápagos y me han dicho que la playa Montañitas está muy bien.
–te has informado bien ¿verdad?
–estuve en Perú cuando tenía trece años, así que conozco lo más popular y fui a Ecuador con tu padre, el primer aniversario.
Los chicos la observaron en silencio, en este viaje parecía que Isabella estaba más abierta a hablar de lo que fue su matrimonio
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–¡ esto es genial! –grito Jasper desde la cumbre, Machu Picchu, era maravilloso, aunque estaba lleno de turistas podían disfrutar de su entorno, la cámara de los tres sonaba a cada momento queriendo captar la esencia de todo.
Bella observó como Jasper abrazaba con un brazo a Alice y con el otro tomaba una foto, se imagino a ella otra vez joven y deseó haber tenido eso, una relación verdadera, pero ella nunca la tuvo ella vivió un tira y afloja que luego se convirtió en compromiso y luego en matrimonio.
–estoy cansada ¿podemos volver al hotel?
–por supuesto cariño, disfruta por última vez la vista, es nuestro ultimo día, creo que cinco días es más que suficiente, Ecuador nos espera
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–Y ella ¿está bien? –Edward observó las luces de Nueva York desde su oficina, hablar con Bella era difícil, el no sabía cómo tratarla, el sabía que algo había cambiado, pero no sabía que tan profundo era el cambio
–lo está disfrutando, ahora en unos minutos vamos a coger el avión e ir a Ibiza, Ecuador estuvo genial, Alice se enamoró de Galápagos –el cobrizo sonrió al recordar cómo muchos años atrás ellos dos había buceado en esas islas, parecía que habían pasado siglos desde esos recuerdos.
–Ibiza, es una buena temporada ¿se quedaran en casa? Llamaré a una empresa de limpieza para que se encargue de la casa.
–No te preocupes, ya lo he hecho yo –los dos se quedaron en silencio –¿estás bien? –la pregunta le tomó por sorpresa ¿estoy bien? Se preguntó el mismo, no, no lo estaba, había decidido ir a Londres, establecerse unos años ahí y encargarse personalmente de la sucursal que parecía que se quería ir a pique por la incompetencia de quienes la manejaban, también estaba estresado por su padre, Carlisle había estado trabajando en lo de quitarle su hija a Bella, pero después de averiguar que Alice podía emanciparse había dejado el tema de lado y había ido a otro de sus incontables viajes, pero otra vez había vuelto y estaba empeñado en querer tomar la presidencia de Nueva York, y que le maldigan si él iba a dejar algo en las manos de su progenitor, después de no venir a la ciudad ni por la muerte de su madre, Edward había decidido que para él su padre estaba muerto, así que había escogido ya a quien se quedaría al mando de su empresa, para todos había sido una sorpresa, cuando su jefe había nombrado al nuevo director ejecutivo y los chismes no habían faltado cuando se habían enterado de que el último trabajo de su nuevo jefe había sido servir copas, Quil Ateara, el joven barman que trabajaba en la noche para pagar sus estudios universitarios, el joven muchacho que en algunas ocasiones había casi perdido su empleo por dejar sola la barra por llevar a Edward a un taxi porque estaba demasiado borracho para conducir, aquel joven que se había convertido en un amigo al escucharlo casi todas las noches, había sido elegido para ese gran cargo, es un lugar muy grande que llenar, le había comentado Edward cuando le mostró la que sería su nueva oficina, pero sé que tu podrás hacerlo, a mí nadie me dio la oportunidad que yo te estoy dando, yo luche para conseguir lo que me pertenecía, así que no me defraudes muchacho.
–estoy bien –respondió después de unos segundos –espero que todo continúe bien en su viaje, adiós Isabella.
Terminó la llamada antes de que ella se despidiera ¿para qué esperar? Cuantas veces no habían pasado por despedidas para volver a encontrarse y discutir como parecía que iba a ser su costumbre y sólo era una puta llamada, aunque él la conocía tan bien, que sabía que no le había sentado bien que le cortara, pero si se molestaba un poco más, ya daba igual.
–siempre en tu mundo.
–deberías esperar que Kebi te anuncie –gruñó el cobrizo
–Kebi se ha ido hace mucho, van a ser las diez de la noche, la única máquina aquí eres tú –Carlisle observó a su hijo, le dolía que su relación con él fuera tan mala, pero después de tantas peleas y desplantes de parte de ambos se dio por vencido, tuvo esperanza cuando conoció a Isabella, recordó a la joven que había conocido hace trece años atrás, ella era hermosa, pero sus ojos albergaban una inmensa tristeza, ella le recordaba a su amor de colegio, un amor que había tenido antes de conocer a Elizabeth, cuánto daño les había causado a ambas.
–pues entonces deberías haber llamado, a ver si yo quería atenderte
–pero ya estoy aquí, así que podemos hablar
–¿qué quieres Carlisle? Si has venido otra vez por lo de la presidencia puedes irte por donde has venido, no pienso cambiar de opinión, no puedes seguir perturbando mi vida y mi trabajo de esa manera –el rubio se sorprendió al ver el odio en los ojos de su hijo –no hagas que de autorización para que prohíban tu entrada, te lo estas ganando.
–me odias tanto –susurró Carlisle –sé que me lo merezco, pero soy tu padre Edward, yo te crié cuando tu madre nos abandono.
–¡No hables de ella! Ya no soy aquel muchacho estúpido que podías engañar, se todo, que la obligaste a dejarme contigo y sé que la internaste estando ella sana, deberías agradecerme que no te he denunciado, no tuviste el corazón de venir ni cuando ella murió, eres un monstruo, mamá tenia razón, me estaba convirtiendo en una copia barata de ti, por eso lo estoy dejando todo, por eso me alejo de ti, porque no quiero que tus actos hagan mella en mi, he perdido a mi esposa, a mi hija, que era lo más importante, porque siempre quise que estuvieras orgulloso de mi, recién me di cuenta de eso, siempre quise tu aprobación, pero nunca obtuve nada de ti, un lo has hecho bien, hubiera bastado, pero fuiste un gran bastardo y dejaste que cada momento de mi vida pasara mendigando el aprecio tuyo, un aprecio que me merecía por el simple hecho de ser tu hijo, pero eso se acabo, te quiero fuera de mi vida para siempre, porque como dijo mamá, es una maldición llevar el apellido Cullen.
Carlisle observó a su hijo sorprendido, nunca se había dado cuenta, pero ahí estaba su único hijo recordándole lo mal que había sido como padre, y aunque no lo dijera también había sido malo como esposo y como abuelo.
Le observó con dolor antes de marcharse y derrumbarse en su soledad
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–Escocia... –susurró Bella recordando aquellos momentos donde ella siempre hablaba con Edward sobre el futuro, la sorpresa que le dio en su segundo aniversario, al estar con Alice no podían salir de viaje a celebrarlo, así que él había comprado un casa victoriana en Glasgow, la casa era preciosa, blanca con techo negro, un porche grande, donde había un columpio amueblado, una chimenea que en ese momento salía humo, seguramente culpa de los encargados de la limpieza, que se habían asegurado de que la casa este caliente, aunque las temperaturas no eran muy bajas en Escocia, ese día estaba muy frío. Edward, desde que se casaron, siempre había pensado en el futuro, aunque la madre de Bella era Italiana al igual que sus abuelos, el padre era de Londres y sus abuelos eran Escoceses, Bella recordaba como pasaba los veranos con su abuela sentadas en el porche tomando limonada, mientras su abuelo leía en gaélico, ella había deseado tanto eso, Edward tiempo atrás se lo había prometido –Fàilte gu Alba
–¿qué has dicho?
Bella les sonrió a los chicos
–es gaélico, mis abuelos paternos eran de aquí, me enseñaron hablarlo –comenzó a caminar –he dicho bienvenidos a Escocia, en gaélico Alba significa Escocia.
–¿cuántos idiomas sabe hablar señora Swan?
–unos cuantos, aunque no todos con perfección, cuando tienes un esposo que lo único que le importa es que estés guapa, te queda mucho tiempo libre para aprovechar.
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–me encanta Glasgow, su arquitectura es fascinante, la catedral, la necrópolis, el ayuntamiento me han dejado fascinado.
–es porque te gusta la arquitectura, a mi me gusta mucho los museos.
–a mi no me ha llamado mucho la atención –Bella y Jasper se observaron conteniendo la risa, conocían demasiado bien a Alice, para saber que a ella más le iban los colores llamativos y las cosas brillantes –volvamos a casa, tengo un poco de frío.
Alice estaba emocionada, mañana por fin iban a Londres, después de pasar una semana en Escocia quería llegar ya al piso que había alquilado junto a Jasper, porque si, iban a vivir juntos, después de muchas discusiones con su padre, por fin este había aceptado dejarlos hacer su vida. Ya dos meses que habían pasado recorriendo el mundo, Hawaii, Perú, Ecuador, España, Italia, África y Escocia, querían recorrer mas, pero el tiempo se agotaba y en dos semanas comenzaban las clases y era momento de conocer su hogar; había disfrutado con su madre, las tardes las dos se sentaban en la alfombra frente la chimenea, Alice con la cabeza en el regazo de su madre, mientras esta le leía poemas de amor en gaélico, ella no entendía una mierda, pero a veces se sorprendía así misma con lagrimas en sus mejillas, no sabía si era por la manera cautivante de leer de su madre o porque su alma reconocía aquellas bellas palabras, una tarde le había preguntado a su madre porque le leía en gaélico y ella con lagrimas en los ojos, le había confesado que a su madre, Vanessa, le gustaba como se escuchaba el gaélico y que se había aprendido una canción de cuna que ella misma le había enseñado, siempre te la cantaba para que te duermas, le había susurrado, cuando llegaste a vivir con nosotros tenías pesadillas, Edward te cantaba la misma canción hasta el amanecer.
Alice se dio cuenta lo privilegiada que era
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–no lo entiendo ¿cómo que te vas?
–Bella, te lo he dicho, vuelvo a África, alguien me necesita ¿lo entiendes?
–sí, lo hago, lo que no entiendo es que me estás diciendo que no sabes cuándo vas a volver –Bella trató de que su voz sonara baja, era más de media noche cuando Garrett la había llamado, él había dicho que era urgente –¿qué ocurre Garrett?
–Tengo una amiga en Durban que me necesita ahora.
A Bella se le corto la respiración.
–esto es por una mujer, te vas por una mujer
–Bella... –pero Garrett no habló mas.
–como se llama ella, debe de ser maravillosa, para que después de casi un año de relación me dejes por ir tras ella, estuviste enamorado de mi toda una vida y ahora te vas porque ella te necesita.
–se llama Kate, la conocí hace tres años y salimos, ella es genial, pero no la ame y terminamos, ella era una doctora que hacia servicios gratis a los más necesitados, al igual que yo –respiro profundamente –ella quedo embarazada, tengo un hijo de dos años, ella me ha estado buscando, pero como nunca me estabilizo en un lugar fijo no pudo dar conmigo antes...
-hasta ahora –susurró Bella, su pareja tenía un hijo
–sí, hasta ahora, lo siento tanto Bella, yo te amo pero...
–ve por tu familia Garrett, nos veremos en algún momento...
La llamada termino y ella se derrumbo llorando en esa habitación fría.
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–El piso que consiguió papá es genial –el rubio sonrió al ver a su novia colocando las fotos de su graduación en el salón, en ese momento colocaba una foto de ellos junto a Peter y Charlotte, ellos habían querido viajar con ellos, pero con Char de casi de cinco meses habían decidido que era muy peligroso, los dos habían sido aceptados en la universidad de San Diego, pero no iban a ir, se iban a tomar un año sabático, para poder establecerse y Peter cuidar de su familia. Los dos habían comprado un pequeño apartamento en Nueva York con ayuda de su suegro, que por lo que veía era un experto en eso, también le había conseguido un trabajo a medio tiempo de ayudante personal de su nuevo presidente, por lo cual Peter era libre a las dos de la tarde de ir y estar con su mujer y su hijo, las pocas veces que habían hablado le había comentado que todo estaba bien, a veces discutían por culpa de las hormonas, por lo cual el rubio se reía de su pobre amigo, pero por un lado no le envidiaba, él tenia sus sueños y uno de sus sueños estaban danzando por todo su hogar.
–mamá, he terminado ¿necesitas ayuda?
–no cariño, agradezco que Jasper se defienda en la cocina, porque si no viviría asustada de que alguno de los dos muera de desnutrición.
–mira que graciosa –se quejó Alice con un puchero, Jasper la abrazó y beso sus labios, aprovechando que su suegra no observaba
–no te preocupes señorita, yo siempre estaré pendiente de que haya comida hecha –bromeó ganándose un codazo de la morena
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El timbre sonó logrando que Jasper dejara la labor de poner la mesa, caminó sorprendido hacia la puerta ya que no esperaban a nadie. Tras la puerta se encontraba Edward Cullen, el rubio se quedo sorprendido por un momento, delante suyo el magnate estaba vestido de una forma que nunca lo había visto, unos jeans y una camisa blanca con los tres primeros botones sueltos y unos zapatos casuales, parecía más joven que sus treinta y cuatro años, el cobrizo le sonrió divertido.
–hola Jasper...
–Edward –el rubio se permitía ser mas simpático con su suegro- pasa, solo me has pillado de sorpresa.
–¿y mis chicas? –Jasper sonrió, su suegro nunca iba a cambiar.
–¡PAPÁ! –Alice brinco a los brazos del cobrizo –te echado de menos.
–y yo a ti mariposita –beso su frente
–¿quién es chicos? –Bella se quedo callada frente a Edward y para sorpresa de todos corrió a sus brazos.
Edward abrazo su estrecha cintura, sorprendido.
-hola nena –su cara se enterró en su cuello –te he echado de menos –le susurró repitiendo las palabras de su hija.
–¿comemos? –pregunto Jasper rompiendo el silencio.
Bella se alejo del cuerpo del cobrizo, le observo fijamente, Edward se dio cuenta de que ella había estado llorando, creía que era porque Alice se iba del nido, luego se enteraría la verdadera razón.
–vamos a comer, he hecho espaguetis a la carbonara...
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Dos horas después los chicos se encontraban en el salón viendo una película, mientras los dos adultos se encontraban sentados aun en el comedor. Edward con un café y Bella con un té estaban conversando de banalidades, el trabajo, el tema al que le sacaron más provecho.
–lo he dejado con Garrett –Edward escupió el café tosiendo, Bella lo observó por encima de su tasa esperando que se recuperara.
–¿qué? ¿por qué? La última vez que los vi, parecías feliz –el cobrizo no sabía que sentir en ese momento.
–Garrett va a ser papá...
Papá, esa palabra se repitió muchas veces en la cabeza de Edward, inconscientemente observó el vientre de Bella, sus ojos se llenaron de lagrimas, a la vez que una furia ciega se apoderaba de él ¿Garrett no quería a su hijo? Trató de tranquilizarse y la observó aun con ojos llorosos
–¿él no lo quiere?
Bella sonrió con tristeza
–sí lo quiere, es por eso que me dejó, fue por su hijo y con la mujer que quiso hace años atrás.
La confusión brillo en la cara del hombre, así que Bella se prestó a explicarle todo, la llamada que había recibido días atrás, la relación que terminó sin dejar nada claro, solo una conversación inconclusa y una relación fallida.
-otra más a la lista... –esas palabras le dolieron a Edward
–no te merecíamos ninguno de los dos –le consoló el, aunque le doliera decir esas palabras, sabía que era verdad.
–no sé qué hacer, tengo un vuelo mañana, regreso a casa, toda mi vida ha sido prácticamente cuidar de ti y de Alice, ahora que los dos han retomado su vida me siento inútil.
–tienes tu trabajo, te encanta ser profesora.
–no es lo único que puedo tener en mi vida –le observó, mientras las lagrimas corrían por su rostro –la cuestión es que ahora no se qué haré con mi vida de hoy en adelante.
Edward la sentó en su regazo y dejó que se desahogara, agradecía el alto volumen de la televisión, así los jóvenes no podían escuchar los sollozos amortiguados en su camisa.
Después de tantos años, por fin era Edward el que consolaba, y eso le trajo una sensación agridulce, calidez a su corazón por poder estar ahí para ella, pero tristeza por verla llorar.
Toda la noche estuvo a su lado, ni Alice ni Jasper preguntaron cuando vieron a los dos entrar a la habitación de invitados juntos. Ninguno de los dos adultos dijeron nada esa noche, solo les bastaba estar en los brazo del otro. Aunque fuera solo por una noche.
Hola lectores, ya estamos miercoles en mi franja horaria, asi que aqui esta el nuevo capitulo, el mas largo hasta ahora, espero que lo disfruten. Estoy con un poco de sueño asi que no me voy a enrrollar muchos, solo agradecer los reviews que me dejan cada semana, alertas y favoritos, Espero que este capitulo merezca mas de sus buenas opiniones.
Deseos y Sueños
Madame Eliza
