Akane entraba en la casa Tendo. Acababa de despedir a Ranma, el cual ya ansiaba irse del lugar, después de todo ese incomodo episodio. Le ofreció disculpas una vez más, prometiéndole que algo como eso no volvería a repetirse. Pondría a Nabiki en su lugar. Ranma le aseguró que lo mejor era olvidar esta situación, mañana sería otro día.

Cuando se encontraba cerrando la puerta, sus hermanas ya estaban en el pasillo. Se acercó a ella, sonriente, como si nada hubiese pasado. Eso fue lo que le dio más rabia.

-Bien, mañana tenemos muchas cosas que ha-

-Paf- retumbó sonoramente la mano de Akane en la mejilla de Nabiki. La bofetada fue tan fuerte que giró el rostro de la mediana de los Tendo.

-¡Akane!- gritó su hermana mayor.

-No puedo creer todo lo que hiciste –le reprochó a Nabiki.

-¡Akane! ¿Qué te pasa? ¡Es tu hermana! -gritó una exaltada Kasumi, la cual ya estaba al lado de Nabiki.

-Déjala Kasumi –dijo tranquila.

-No te atrevas a hacerte la víctima –le aseveró molesta –Humillaste a mi prometido de la forma más baja, ¡La noche de mi compromiso! –exclamó.

-¿Tú crees que lo hago por molestar? –sollozó sin dejar que viera su cara con su cabello.

-…-

Tocándose la mejilla, descubrió poco a poco su rostro -Lo hago porque me preocupas Akane –sollozó una vez más -Eres mi hermana menor. No quiero que nada malo te pase, ni que sufras –dijo a Akane.

-Nabiki…-

-¿Sabes? -Se limpió las lágrimas que habían empapado sus mejillas - No importa. Lo mejor será no meterme en tu vida-

-Hermana yo…

-Estoy bien Kasumi - le aseguró a su hermana mayor quien se encontraba examinando el golpe –Yo me encargó de esto-

-Nabiki- Akane se acercó a su hermana –Perdóname- la abrazó fuertemente y ella correspondió el abrazo de su hermana menor.

-No pasa nada Akane-

-Vamos a la cocina. Te curaré-

-Enseguida voy, ¿sí?- sonrió levemente -Preparen eso –Vio a sus hermanas dirigiéndose a la cocina. Cuando se encontró sola hizo una mueca de dolor se tocaba la herida mejilla -Pegas más duro que nunca Akane- dijo molesta. Sólo en su niñez había experimentado los golpes de Akane y ese juego de niños no era nada comparado con este–Todo tiene un precio y tu fuerza bruta me lo hizo pagar hoy -dijo mientras se masajeaba la dolorida mejilla. Fue al comedor por su bolso y sacó un espejo de este - Gracias al cielo que para mañana se irá -Se decía mientras inspeccionaba la marca rosácea en la mejilla. Al menos Akane ya no estaba molesta con ella -pensaba maliciosamente.


Paseándose de un lado a otro como si estuviese en una jaula se encontraba Nabiki Tendo. Se le estaba acabando el tiempo y las circunstancias no ayudaban mucho. Sus hermanas habían salido a recoger el vestido de novia-frunció el seño molesta ¡Ese Ranma! Ahora todo se estaba viniendo abajo ¡Por qué! Todo le había salido bien. Logró convencerlo de que no era el chico correcto para su hermana. Había logrado su cometido, correrlo de la casa. Lo había trabajado muy bien y sabía que evitaría a Akane. Ranma era tan predecible y manipulable.

Sin Ranma en el juego Akane saldría con Keitaro, al menos hasta que obtuviera su lugar en finanzas. Lo siguiente vendría cuando Akane comenzara a olvidarse de la idea del dojo, sin Ranma en su vida, tal vez su deseo de manejar el dojo disminuiría. Tenía que manejar eso con sumo cuidado. La llevaría a ella y a Kasumi a esos elegantes apartamentos donde sus adineradas amigas de Keio vivían. Con lo que sacaría de la venta de la casa, podría costear un lugar así. Toda iba muy bien, hasta que ese entrometido volvió a cruzarse en el camino. Había arruinado el encuentro entre Akane y Keitaro. Ese lunes se había ganado un viaje a la oficina de su jefe. Recordó ese incomodo momento.

-Sr. Tomisawa lo lamento de verdad. Si paso un mal rato, discúlpeme –decía Nabiki.

-No hay cuidado Nabiki, pero debiste haberme comentado que tu hermana tenía prometido- pronunció serio.

-Sr. Tomisawa ya se lo había dicho antes Ranma no es nadie, ellos no son nada, él tan só-

–Para no ser nada, se veían muy a gusto uno en los labios del otro- interrumpió a su asistente -Nabiki, están comprometidos. Por lo que pude observar llevan una relación algo extraña pero debo admitir que parecían muy contentos juntos y ¿Sabes qué más pienso?- la miró con seriedad -Pienso que deberías apoyar a tu hermana, en lugar de meterla en problemas con su prometido-

-¿Necesita algo más?-

-Puedes retirarte- dijo su jefe y ella salió de la oficina.

Había quedado mal con Keitaro. Por supuesto que esperaba que no resultara lo de Akane y él. Estaba segura que después de unas semanas terminaría con él, ya que nadie le llegaría a la altura de su "prometido", pero cuando esto pasara, esperaba haber obtenido el pase a finanzas -frunció el seño- Sabía que en algún momento la paciencia de Akane llegará a su límite y no habría más que pudiera hacer, no más excusas ni chantajes la harían desistir.

En el momento que salió de la oficina de su jefe dudaba que siguiera interesado en su hermanita. Había cortejado a una mujer comprometida, claro que él no lo sabía, pero estaba segura que él se había sentido mal por ello ¿Qué podía hacer ella para enmendar ese daño? Sin embargo todo salió bien, después de unos días había recuperado su confianza y todo estaba como si nada hubiese pasado. De hecho se le veía de muy buen humor-Recordó el hermoso brillo de sus ojos. Siempre era tan lindo. Decidió salir de su ensoñación y volvió a la realidad. Estaba en veremos ese lugar en finanzas. Si no lograba obtenerlo, obtendría algo mejor después y el triunfo sería más gratificante. Además había crecido una nueva esperanza en ella. Tal vez, tal vez era posible tener a Keitaro para ella. Suspiró, si aún quería llevar a cabo el resto de sus planes, tendría que ponerse a trabajar. Sacó su teléfono celular y encontró ese ansiado contacto que tanto le había costado conseguir esa mañana. Esperó en la línea.

-¿Hola?-respondió una chillona voz. Se oía mucho bullicio.

-¡Shampoo! –gritó.

-¿Quién es? ¿Hola? No te escuchó-

-Soy Nabiki. Te habló porque es una emergencia Ranma y Aka-

-¡No oigo nada! –gritó la chica con la que intentaba comunicarse.

-¡Shampoo! ¿Qué estás haciendo? Cuelga ese teléfono –dijo la voz de una mujer mayor.

-¡Shampoo espera! -gritó con desesperación.

Colgaron ¿Ahora qué? Todo el año teniéndola aquí y justamente ahora a esa boba se le ocurría irse de viaje. Tendría que recurrir al plan B.


Hacía unas cuantas horas que había abierto el restaurante ya estaba lleno, ¿Eso tenía que significar algo? ¿No? –se sonrió a sí misma –Todo estaba yendo de maravilla. La había aceptado en Lecordon Bleu Tokyo, su negocio iba viento en popa. Si ahora la estaba yendo bien, cuando se graduara sería mucho mejor y…-se sonrojó cuando su imaginación voló hasta… -¡Ryoga!- gritó al chico desorientado cuando escuchó el escándalo proveniente de la cocina -¿Cuántas veces te he dicho que esa no es la salida?-dijo al entrar y ver al chico sepultado entre un montón de ollas y vasijas – ¡Ordena este lugar! –exclamó y se retiró del lugar.

-Como digas –dijo -Gruñona –murmuró.

-¡Te escuché! -gritó su jefa.

Ese chico la sacaba de quicio. Siempre era tan irritante. Suspiró y decidió olvidar ese momento. Tenía clientes que atender. A propósito de clientes, se extraño al ver a alguien sentada en su restaurante. Se dirigió hacia allá.

-¿Puedo tomar tu orden?-

-No gracias -dijo observando disgustadamente a los clientes que comían los panes que se servían en el lugar -Estoy en una dieta orgánica -sonrió de mala gana.

-Bueno señorita ecológica, si no estás aquí para comer, ¿qué se te ofrece?-

-Bien, sólo vine para entregarte la invitación -dijo mientras sacaba un sobre de su bolso.

-¿Invitación? –preguntó confundida.

-¿No estás enterada? –preguntó.

-Habla claro-dijo desesperada.

-¡Dah!- dijo como si fuera lo más obvio del mundo -Para la boda de tu mejor amigo-

-¿Qué?-

-¿No lo sabías? Ranma y Akane se casaran este viernes-

-¿Cómo dices? -expresó -Esto debe ser una broma y no estoy para que jueguen conmigo -dijo en tono amenazante.

Nabiki no se dejo amedrantar ante el tono de la chica -Bien, tómalo como quieras- se levantó de la silla -Tengo cosas que hacer- puso la invitación sobre la mesa y salió del lugar dejando a una confundida Ukyo en su restaurante.


Ranma se encontraba sólo en su casa haciendo unas llamadas ¿Quién diría que por más sencilla que fuera una boda, no era tan simple de organizar? Ya era mitad de semana y todavía faltaban cosas por arreglar, para sus padres era fácil, pero ni loco se pondría en sus manos. Ni se molestó en avisarles mientras se encontraban en aquel viaje. Bueno tal vez lo había aprovechado esa oportunidad para lograr su cometido. La mañana del lunes cuando regresaron les comunicó lo que pretendía hacer.

-¿Ranma?, ¿Todavía estás aquí? –Preguntó su madre -¿Ranma? – Al no obtener respuesta se dirigió a la cocina. Tomó algunos ingredientes y empezó a preparar el desayuno.

-Buenos días –saludó a su ocupada madre.

-Buenos días –dijo a su hijo. Dejo lo que hacía y lo abrazó –Te extrañé –expresó cálidamente -¿Tienes hambre?-dijo para después servirle el desayuno.

-¿Y el viejo Genma?- preguntó mientras devoraba la comida con rapidez como era usual.

-Está arreglando lo del taxi –explicó -Aunque ya lleva tiempo afuera –dijo extrañada –En fin -sonrió.

-Ya me imaginó que está arreglando –murmuró pensando en lo tacaño que era.

-¿Decías algo? –dijo mientras empacaba el almuerzo para su hijo.

-Sí- sonrió -¿Cómo estuvo el viaje?-

-Excelente. Demasiado tiempo que no visitaba Okinawa –dijo contenta.

-Me alegro que la hayan pasado bien –dijo mientras tomaba el último bocado. Se levantó de la mesa y dejo el plato en el fregadero.

-¿Alguna novedad?-

-Ah. Llegaron los recibos –dijo mostrándole los sobres que se encontraban en la barra.

-¿Sólo eso? –preguntó Nodoka.

-Aja -dijo -Te veo en la noche -anunció a su madre y emprendió el camino para abandonar la cocina. Se detuvo y regresó como alguien lo hace cuando recuerda algo- Ah y otra cosa más, me casó el viernes- Nodoka tenía la intención de hablar, pero se adelantó -Sí con Akane- dijo –Adiós –Ahora si despareció de su vista.

-¡Ranma! –gritó.

El chico entró de nuevo a la cocina -¡Cierto!- exclamó y después golpeó con el puño su frente -Casi lo olvidó –dijo tomando el objeto que contenía su almuerzo. No pudo contener más su risa y miró a su mamá.

-Sr. Gracioso, sabía qué harías lo que te correspondía -lo abrazó fuerte –Estoy tan orgullosa de ti –

Después vinieron los comentarios que esperaba, que era muy varonil, que era todo un hombre. No es que no lo fuera, si era algo obvio, además de ser un sujeto atractivo y el mejor artista marcial, pensaba con el ego inflado a no más poder.

Cuando su padre se enteró literalmente se puso a bailar, al fin tendría lo que por tantos años había trabajado, no por nada había desperdiciado dieciséis años pasando penurias con él. Eso le hizo enfadar ¿Creía que porque se casaba con Akane, tendría el dojo? Para nada, el dojo sería de su esposa, sabía que era su sueño, él sólo estaría apoyándola para realizarlo. No iba a dejar que Genma Saotome pusiera mano en el lugar. De eso se iba a encargar él –pensó frunciendo el ceño. Exhaló y se concentró en el viernes. Sólo tres días más y estaría con ella, para siempre…

En la oscura cocina sólo se podía escuchar el sonido de los roces de labios y el de las respiraciones cuando la pareja tomaba aire. Las dos sombras se mecieran como el viento hace un par de hojas, a veces la izquierda o a la derecha, dependiese el caso de quien ganaba en tomar el mando. Finalmente vino la parte más dolorosa cuando separaron sus labios quejándose. Ella con los dedos al pecho de él, arrugando la tela de la camisa. Él sólo pudo suspirar pesadamente. Sin dejar se sostenerla con su mano izquierda, pegando su frente con la de ella. Aspirando el agradable que emanaba su prometida. Esperar. Esperar. Puso distancia, le dio la espalda y desabrochó el primer botón de la blanca camisa de vestir. A pesar de que el invierno estaba próximo a llegar, sentía como un calor intenso le recorría el cuerpo y lo sofocaba en sobremanera. Vaya, ahora todo tenía sentido. Había que vivirlo para entenderlo. Suspiró divertido el chico de los ojos azules al recordar eso. Hasta olvidado el amargo momento que la Reina del Hielo le había hecho ¿Cómo habían terminado así? ¡Oh, sí! –Recordó el incidente de la quemadura en su mano ¡Bah! En su vida había pasado cosas peores que una dolorida mano ¿Qué los había guiado a estar en esa situación? –Ahh… - Recordó sonrojado.

En la cocina se encontraban en silencio los dos chicos. Tensionados por el momento amargo que acababan de pasar. Akane sacaba lo que ocuparía del botiquín de primeros auxilios, o eso parecía, a decir verdad sólo podían ver con el reflejo de la luna. Ninguno insistió en prenderla.

–Dame tu mano-dijo Akane seria. El chico se la extendió esperando el dolor cerrando los ojos – Ni siquiera te he tocado-

-¡Ya sé!- gritó -¡Ouu!- se quejó cuando sintió el alcohol en su palma.

-A veces eres tan niño- dijo ella fijando la mirada en su tarea, evitando los ojos azules

-Oh, habla la señorita madurez- pronunció preparándose para escuchar el siguiente insulto y que su mano sufriera un poco más, pero nada de eso ocurrió.

–Sólo…- calló.

-¿Qué? ¿Estás preocupada por mi?-

–No- dijo ella cuando envolvía su mano en una venda. El chico rodó los ojos y resopló cansado.

–Sólo olvidemos esto, ¿quieres?-

-Bien- dijo sin prestarle el mínimo interés.

-Bien- pronunció enfadado. Ahora lo ignoraba -Lo haces mal-

-¿Qué?

–La pones mal-

-Sé perfectamente cómo hacerlo- dijo indignada, si asistía la escuela de medicina en TODAI ¿Cómo se atrevía? – ¿Quién lo dice, el kinesiólogo de la Metropolitana?- dijo mofándose.

-Nerd-

-Niño promedio-

-Te vas a casar conmigo- dijo, le hacía mueca sacando la lengua. Akane lanzó un golpe a su estomago pero este lo detuvo con su mano izquierda, tirando de su brazo la acercó a su pecho.

–Siempre tan predecible- Justo ahí fue cuando cayó en la cuenta de que todo lo había hecho a propósito y se limitó a sonreír levemente evadiendo su mirada. Se acercó él, buscando sus labios…

… y así ocurrió –pensó embobado pensando en Akane. Akane, lo daría todo por ella. Estaría con ella toda la vida. Practicando las artes marciales junto a ella, manejando la escuela… aunque eso tendría que esperar un poco más. Sí quería que Akane tuviera su boda, tendría que dar casi todo su dinero. Lo había estado ahorrando para abrir la escuela o para viajar a China juntos, pero después vino lo de la boda. No había planeado casarse así de pronto, todo había pasado tan rápido. Sin embargo no se arrepentía de ello. Sólo se casarían una vez. Tendrían más tiempo que vida para realizar sus otros sueños.

Faltaba poco, sí faltaba poco para estar con ella, pero antes de eso aún tenía asuntos pendientes que arreglar, en especial con…

-¡Hola! –saludó con alegría su amiga cuando entraba a su casa.

-¡Ukyo, hola! -dijo feliz al ver a su amiga -¿Cómo estás?-

-Bien, desaparecido- -No te he visto desde hace mucho ¿Dónde te has metido?-

-Ah. Es que tenía trabajo. En fin, ¿Cómo te va en la escuela?-

-Bien, nada nuevo-

-Wow ¿Qué es eso? –dijo al ver el paquete que llevaba Ukyo en las manos.

-Bueno, pensé en ti y en tu favorito-

-Siempre tan considerada, ¿por qué no vamos al comedor y nos ponemos al día? Hay mucho de qué hablar –dijo eso último con seriedad. Entraron en el comedor -Toma asiento mientras consigo algo de beber en la cocina –le dijo a su amiga.

Ranma como era usual comía con gusto lo que ella le había preparado. Siempre le hacía feliz verlo así, pensaba, sin embargo había otra cosa que le inquietaba, lo que Nabiki le había dicho, tenía que averiguarlo ahora.

-Oye, Ranma-

Dejo de comer el platillo -¿Sí? –preguntó.

-No, nada –dijo y después sonrió.

-¿Qué pasa? –dejo a un lado la comida.

-Es que… -hizo una pausa –Bueno hay un rumor por ahí –dijo y después rió.

-¿Qué rumor?-

-Es acerca de…- hizo otra pausa y después una pausa y después se paso una mano por el cabello -¿Puedes creerlo? Dicen por ahí que te casaras con Akane –expresó divertida.

La expresión del chico cambió, estaba esperando un poco más antes de decírselo, encontrar la manera de hacerlo sin lastimarla, pero ahora tendría que hacerlo.

-¿Por qué pones esa cara? –preguntó ella -¿Es cierto? –interrogó esperando lo peor.

-Ukyo…-

-¿Es verdad?- interrogó una vez más -¡Responde! –exclamó con enfado poniéndose de pie.

-Es cierto –confesó.

-Pe… pe… pero estás comprometido conmigo-

-Ukyo…- hizo una pausa -No quiero lastimarte… pero debo aclararte que nunca te propuse algo –expresó con honestidad.

-¡Ranma!- exclamó -¡Fueron diez años! –alzó la voz.

-¡Era un niño! –gritó y se puso de pie -¡Yo no sabía nada! ¡Todo es culpa de papá y sus tratos! –se justificó.

-El tuyo con Akane también es un trato, ¡pero pareces muy contento con ello! –reclamó Ukyo.

-Lo que hay entre Akane y yo es diferente. Lo hago porque así lo deseo-

-¿Cuándo? –preguntó calmada.

-¿Perdón?-

-¿Desde cuándo quieres estar con ella?-

-Yo…-

-¡Responde!-

-Casi desde el principio –confesó.

-¡Qué!- exclamó -¿Estás diciendo que la querías cuando llegué y aún así seguiste dándome esperanzas? ¡Es eso lo que estás diciendo! –dijo y después y le dio una sonora bofetada.

El chico se repuso del golpe que le había dado Ukyo, después la miró a los ojos -Yo no sabía…-

-¿No sabías? –

-No tenía de cómo manejar eso. Ni siquiera quería aceptarlo –dijo avergonzado -Todo era nuevo y yo…-

-¿Sabes qué? –dijo con amargura -Guárdate tus explicaciones. No quiero volver a verte y no quiero que te aparezcas en mi restaurante- sentenció -¿Entendiste? Te quiero fuera de mi vida –salió de la habitación para dirigirse a la puerta. El joven la siguió hasta posicionarse en la entrada.

-¡Ukyo! –la tomó del brazo

-No me toques- amenazó y deshizo el agarre.

-¡Ukyo, no quiero que termine así! -Quiero que sigas siendo mi amiga –dijo con ojos suplicantes.

-Yo no quiero ser tu amiga –dijo fría, abrió la puerta y se fue. Había perdido a su amiga, incrustó su puño en una de las paredes ¿Por qué? Se cuestionaba enojado, pero sabía muy bien el por qué. Todo por ser un cobarde, un maldito cobarde. Tenía razón de estar furiosa.


-Sr. Tanaka, buenas tardes- saludó cortésmente al hombre mayor -y –Kinomoto- dijo con poco entusiasmo a su rival.

-No podía dejar que Himeko viniera por separado- dijo el hombre -Gracias por invitarnos Nabiki- sonrió condescendiente.

-No hay de qué- esbozó una sonrisa -Estamos celebrando algo importante-

-Hablando de celebraciones –intervino la joven -¿Sabes quién me llamó hoy?–pronunció alegre la -El comité de industrias-

-Dijeron que llamarían el lunes –dijo segura.

-¿Pues qué crees? Se adelantó. Oh más bien me pidieron que no lo dijera, pero ahí te va –rió infantilmente -Me dieron la feliz noticia que me moverán al puesto disponible en finanzas- comunicó a -¿No te parece maravilloso?-le dijo alegre, pero para Nabiki era evidente que lo hacía con malicia para molestarla.

La joven Tendo trató de hacer su mejor pose para que no se notara su sorpresa. Esa tonta lo había conseguido. Apostaría su vida que estaba regocijándose viéndola perder. No le daría el gusto de burlarse de ella –Felicidades- dijo mientras sonreía hipócrita conteniendo lo que en verdad sentía –Me da gusto por ti-

-Gracias- sonreía de igual forma -Este es un día especial ¿no lo crees?-

-Así es-dijo -Pasen por allá-les indicó con su mano.

-Gracias Tendo-

-¿Por qué? ¡Ush! No pudo continuar de hacer coraje porque una voz la había llamado.

-Nabiki- sonrió genuino Keitaro -Hola-

-Sr. Tomisawa -dijo alegre. Podía sentirse casi suspirar. Era todo un sueño. Sí se veía bien en esos trajes que usaba todos los días en la oficina. Hoy con ese frac se veía arrebatadoramente irresistible –Me alegro tanto que haya venido –En realidad le sorprendía verlo ahí. Cuando le entregó la invitación de la boda dudaba que volviera a pisar su casa, después del tremendo chasco que se había llevado en aquella visita, pero bueno aquí estaba.

-Es la boda de tu hermana, ¿no?- dijo alegre -Me alegro mucho que esté con la persona indicada-

-Sí. Claro-dijo sin prestar mucha atención y le sonreía como una boba -¿Viene solo? Lo acomodaré por acá conmi –no pudo terminar la oración cuando de repente una voz habló.

-Cielo -dijo una joven, aproximadamente de la edad de su jefe. Era muy bonita de facciones delicadas. Largo cabello negro. Poseedora de una pálida piel de la cual Blanca Nieves se sentiría celosa. Era en verdad bella. Tenía un brillo especial. De cierta manera le daba un aire a su hermana menor. Esperen un momento… -¿Cielo?-

-Ah, Nabiki- Miró a la joven y la tomó con delicadeza del brazo -Permíteme presentarte a Akemi Yoshikawa-

-¿Akemi? ¿Akemi Yoshikawa? ¿Su ex novia? ¿Su perfecta ex novia? ¿La bella hija del adinerado Toshio Yoshikawa?-

-Nos conocimos hace años cuando estudiábamos en Keio y hace poco decidí volver a buscarla -dijo mientras le sonreía embobado.

-Es un gusto conocerte Nabiki- sonrió -Keitaro me ha comentado lo buena que eres con él. Te aprecia mucho –dijo la encantadora joven.

-El gusto es mío Señorita Yoshikawa-

-Futura señora Tomisawa-

-¡Keitaro!- la joven se sonrojó ante la intervención de su prometido.

-Nos comprometimos ayer- dijo a su asistente -Cada quien tiene que estar donde le pertenece -dijo cálidamente a Nabiki, a la cual la noticia le había caído como balde de agua fría, primero lo de Kinomoto y luego esto, pensaba que el día no podía empeorar más. Puso su mejor cara para disimular su molestia.

-Me alegro por ustedes –dijo con una leve sonrisa. Después hubo un silencio incomodo -Ah, sí pasen por allá–les indició el lugar.

- Te veremos más tarde –anunció su jefe que iba del brazo de su prometida.

-Sí- suspiró -Por supuesto-dijo para ella mientras veía a la feliz pareja buscar lugar. Sentía algo que nunca antes había experimentado, ¿Cómo se le llamaba celos? ¿Celos? ¡Ja!, para nada, más bien sentía inconmensurables deseos de tomar a la novia de Keitaro por su elegante vestido, tirarla al piso y hacerle perder todo ese porte y gracia con la que caminaba a su lado. Optó por largarse de ahí. Eso se sacaba por tener tan buena voluntad para ayudar ¿A quién le importaba este estúpido evento? – ¡Fuera de mi camino! –gritó a al pobre chico encargado de bajar los arreglos con las flores. El chico suspiró tranquilo al haber rescatado el florero que casi se le había resbalado de las manos.


Sí que había mucho movimiento en la residencia Tendo, invitados llegando, gente que arreglaba los últimos detalles, flores por aquí y por allá. Cuando de repente Lo vio, en ese frac negro y corbata. Siempre era tan atractivo. Abriéndose paso entre toda ese multitud, con una hermosa sonrisa desde que había reconocido a lo lejos -Hey viniste –dijo contento.

-No podía perdérmelo –dijo a su amigo.

-Me alegra mucho que estés aquí -

La chica sonrió –Sí… -dijo indecisa, evitando mirarlo, pero se decidió a enfrentarlo -Perdóname –dijo apenada -Dije tantas cosas y…-

-Está bien- dijo avergonzado -Me lo merecía -

-¿Sabes? Mejor dejémoslo atrás –sonrió ampliamente -Estoy feliz por ti-

-Gracias por venir y no dejarme sólo-

La chica quería decirle algo, lo que fuera, pero no pudo articular nada, solamente abrió los brazos. El chico la comprendió, se acercó y ella lo estrechó fuertemente.


Se había confiado, se confió que Ranma ya no vivía con Akane. Que ya no mantenía contacto con ella. Pensó que la había olvidado. Que ahora la competencia sólo era Shampoo. Rió internamente -Shampoo, vaya sorpresa que se dará esa boba cuando regresé- Perder ante Akane, nunca había querido aceptarlo, pero esto ya se veía venir. En un abrir y cerrar de ojos había vuelto con Akane, su primer amor, el único que había tenido y probablemente el último que tendría.

Se veían encantadores juntos. Odiaba aceptarlo pero así era. Sonriéndose el uno al otro, como si nadie más existiese –observaba con tristeza Ukyo. Después llegaron a la parte decisiva. La tan famosa frase que toda la muchedumbre esperaba. El morbo de esperar a alguien levantarse de su lugar y objetar sorpresivamente causando un gran escándalo -Si hay alguien que se oponga a esta unión, que hable ahora o calle para siempre –al terminar la sentencia Nabiki miró con atención hacia el lugar de Ukyo. La chica entendió lo que la avara chica insinuaba. Todo era un juego de ajedrez para aquella mujer, podía jurar que disfrutaba observarla. La miró un momento. Después a la pareja que se juraba amor eterno. Suspiró y cerró los ojos con pesadez.

Enseguida, típico enunciado que concreta la unión. Escuchó el bullicio de la gente animada. Lo había perdido para siempre.

Contemplando el blanco mantel, la chica de larga cabellera castaña se encontraba sentada en solitaria, triste, ¿desolada? Daba igual. Este era el peor momento de su vida y al parecer alguien estaba al pendiente de empeorarlo aún más.


-Vaya, al parecer no lo amabas tanto como decías –dijo divertida la mediana de las Tendo.

-No te metas en lo que no te importa –dijo con seriedad.

Inclinó su cuerpo para hablarle a UKyo más de cerca -Bien. Espero que encuentres a alguien que en verdad pueda contigo -dijo mientras la barría de arriba abajo, como diciendo ¿A quién engañaba con ese vestido tan femenino? -¿Qué te parece Ryoga?-dijo cuando volteó a ver al chico desorientado quien aparentemente estaba pasando un incomodo momento -Al parecer puede manejar muy bien lo bruto- pronunció divertida -y lo raro -dijo despectivamente.

-Mi paciencia se está agotando, te sugiero me dejes sola –amenazó.

-Bien- se alejó de la chica -Ni que fueras tan importante- se burló –Perdedora -dijo cuando se iba del sitio.


Nada de lo que planeó resultó. No pudo separar a Ranma y Akane. No consiguió su lugar en finanzas. No pudo vender su casa ni el dojo. No pudo conseguir ni a Keitaro. El único hombre del que se había enamorado estaba con otra ¿Qué más podría salir mal?

-¿Por qué tan sola? –dijo con su usual tono presuntuoso un alto chico que vestía un traje azul marino.

-Piérdete Kuno. No estoy de humor –

-De todos modos no venía a buscarte a ti. Tengo que salvar a tu hermana de este matrimonio, ¿Dónde está mi amada Akane?-

-Se fue con su esposo hace media hora-

-¡Ese Saotome!- exclamó –Menos mal que aún me queda la chica del cabello de fuego-

-Lo intente todo y nada resultó. Perfecto –dijo la chica.

-¿Dijiste algo?-preguntó.

-No. Nada- sonrió débilmente -¿Qué tal? No te he visto en Keio-

-No soy comprendido ahí-

-Te expulsaron-

-Regresaré el próximo semestre-

-Ja, ja, ja. Con dinero baila el perro, ¿no?-

-Hey- llamó su atención -¿Quieres pasear en la limo?-

-De acuerdo –se levantó de su asiento, tomando su bolso -Te concederé ese honor por 10 mil yens –dijo recordando viejos tiempos.

-Siempre tan ambiciosa Nabiki –dijo mientras le ofrecía su brazo y la chica lo aceptaba.

-Y muy orgullosa de serlo –dijo segura al chico.


Notas: ¿Qué les pareció? Tengo que aclarar unos puntos referentes a Nabiki, si lo notaron en capítulos anteriores deje algunas pistas que se encontraba interesada en su jefe y bueno aquí se revela que lo amaba, pero buuu las ex novias son peligrosas y aquí la chica Tendo lo comprobó.

También Nabiki es una especie de snob, al asistir a una universidad tan costosa y prestigiosa y trabajar en esa empresa quiere ese mundo para ella. Enfaticé algunas inseguridades con Akemi, que es lo que Nabiki quiere ser.

Wow, muchos sentimientos encontrados. No me quedaba más que pedirles el feedback.

Gracias a todos los que me leen y me dejan reviews.