Ninguno de los personajes de Ouat, Clamp o canciones son mías.

Bueno, qué puedo decir, más que darles las gracias por haber leído hasta ahora, Sadame y a todos ojalá le guste este Epílogo que concluye Actos de Valentía y que se hayan entretenido y emocionado como yo. También a finales de este mes creo que lanzaré un nuevo proyecto de one shots dándole continuidad a este fic, espero que a través de sus reviews me digan qué les parece.

EPÍLOGO

"LA DÁDIVA DE UNA SIRENA"

"Ahora que nos hemos alejado tanto de la oscuridad

Y que nunca más nos separaremos

Partamos hacia el mañana

Para comenzar nuestras vidas de nuevo.

Encuéntrame allí, mis pequeñas plumas

De mis sagrados y antiguos días

Tú aliviarás toda mi tristeza

Y sonará tu canción

Sólo para mí.

Encuéntrame allí, mis pequeñas plumas

De mis sagrados y antiguos días

Yo aliviaré toda tu tristeza

Y cantaré mi canción…

Sólo para ti"

(Ring your song – Eri Ito)

"Hay un reloj de esperar y otro de despedirse, el de esperar siempre se retrasa" Belle recordó haberlo leído en algún libro, sinceramente no recordaba el título pues desde hacía dos meses que devoraba libros a diestra y siniestra. Sin embargo la esencia de aquella frase podía sentirla en carne propia, el tiempo transcurría y ella seguía esperando por él. Al menos no estaba sola, ahora tenía una pequeña familia que le ayudaba a soportar la nostalgia y no matarse de cansancio.

Ruby había insistido en encargarse de la biblioteca de vez en cuando, Henry se había unido a ellos para ayudarle en la Tienda, aunque procuraba no dejarle sólo pues había heredado de su abuelo sus ojos marrón y su gusto por la magia. Así ella podía ir con Jefferson a dar mantenimiento al Dark Castle, gracias a eso volvió levantarse la barrera que lo protegía dejando entrar sólo a quien reconocía como su Ama y sus acompañantes.

Su día terminaba al dejarle de cenar a Víctor cuando tomaba guardia de noche en el hospital, este insistía en que no era necesario pero a ella le gustaba tener alguien a quien cuidar.

Gracias a todos ellos podía tener tardes libres en que se escabullía para caminar a solas por la playa. Hoy en especial el atardecer lucía hermoso, todos los matices entre rojizos y azul obscuro se conjugaban en un espectáculo más grande de lo que cualquier humano pudiese recrear. En contraste con la calma en que el sol se retiraba, las olas chocaban estrepitosamente unas contra otras creando blanca espuma que se mecía hasta llegar a la orilla.

Cuando estaba por marcharse vio algo en el horizonte, una figura nadaba a ella con gran velocidad, al reconocerla corrió a su encuentro alegremente.

-¡Ariel! –Gritó abrazándola con fuerza y su amiga sonreía con entusiasmo -¿Qué haces aquí? –Belle cambió el semblante -¿Eric está bien?

-Sí, sí ambos estamos perfectamente, pero tenemos que ir a la Tienda de Rumpelstiltskin.

-Pero… -Ariel la arrastraba lejos de la playa, mientras ella enviaba un mensaje rápido a Ruby.

-Sólo te diré que llegó un extraño viajero llamado Fuuma al reino de Eric y me contó lo que había pasado con el Oscuro –Belle sacó las llaves del coche y abrió la puerta con manos temblorosas –"Ella" me dijo que necesitábamos un mediador, ¿todavía tienes la concha con el mensaje de Rumpelstiltskin?

Belle asintió tratando de calmarse y condujo veloz hasta llegar a la tienda donde ya la esperaban sus tres amigos. Ariel saludó rápidamente mientras Belle le entregaba el crustáceo, ésta sacó una poción vertiéndola sobre él. Empezó brillar intensamente y la imagen de Yuko apareció al instante.

-Ha pasado tiempo querida.

-Bruja de la dimensiones… -dijo quedamente, pero luego su voz cambio a una angustiada -¿Él está bien?

-Está vivo pero sumamente endeudado conmigo. Así que ha vuelto a trabajar para mí como mensajero entre dimensiones, eso sin mencionar que debe atrapar a las criaturas que dejó ir el vórtice.

-¿Cuánto tiempo le llevará eso?

-Más de lo que puedes esperar querida –Belle cerró los ojos al escuchar eso y luego murmuró para sí misma –Debí haberme ido con él de Storybrooke…

-¿Y dejar toda tu vida atrás, tu familia, amigos y futuro por un hombre que ni siquiera tenía el valor de elegirte sobre el poder? Eso sí habría sido un error –Le dijo Yuko con nostalgia–Rumpelstiltskin tenía qué perderlo todo para darse cuenta que hay reglas que deben cumplirse sin excepción. De haberlo seguido ese intenso amor se hubiera convertido en un profundo resentimiento y yo no habría podido usarlo para derrotar al Oscuro.

-Tú también usas el amor como una peligrosa y persuasiva arma –le acusó.

-El amor es la fuerza más poderosa de todos los reinos, y me encargué de que Rumpelstiltskin conociera todas sus facetas incluyendo el amor verdadero con la esperanza de que supiera reconocerlo en ti. Y lo habría hecho de no ser por la intervención de la Reina Malvada; un precio que pagó por llenar su corazón de odio.

-Si sabias todo esto ¿por qué no hiciste nada?

-Mis poderes de intervención son limitados, como dije todos tenemos qué sujetarnos a las reglas. Afortunadamente para ti hay alguien que tiene una deuda contigo y está dispuesta a pagar.

-¿Deuda? –miró a Ariel que le sonreía tiernamente –No entiendo…

-Mi final feliz. No hubiera sido posible sin el amor que tú y Rumpelstiltskin se tienen. El viajero dijo que si pedía el deseo correcto tú podrías ir a su lado.

El corazón de Belle palpitaba velozmente mirando de Ariel a Yuko como si quisiera confirmar sus palabras.

-Ariel sólo tiene qué desear que viajes entre dimensiones, como pago yo le quitaré su habilidad de viajar entre reinos.

-Pero la devolverás a lado de Eric.

-Por supuesto, ¿quién te crees que soy?

Belle estaba impactada sin saber qué decir, de repente toda la situación la sobrepasaba y el temor estaba por controlarla cuando sintió las manos de Ruby en sus hombros.

-Acepta este regalo, Rumpelstiltskin ha demostrado su valor como querías y ahora tienes la oportunidad de ir con él –Víctor y Jefferson asintieron apoyando a Ruby.

-No te preocupes por tu bienes cariño –le dijo Jefferson poniendo un brazo en sus hombros –nosotros cuidaremos de ellos.

-Y de Henry –Víctor le miraba triste pero resignado a verla partir.

-Pero aunque pudiera viajar no sabría a dónde ir…

-Yo puedo dirigir tu primer viaje hasta Rumpelstiltskin -ofreció Yuko

-¿A qué precio?

-Ya lo has pagado querida, dos meses varada aquí sin escuchar nada del paradero de tu amor verdadero, ese fue mi precio. –

"Haz lo valiente y la valentía te seguirá" se repitió a sí misma mientras asentía con resolución.


Rumpelstiltskin ya estaba cansado del parloteo del tipo a su lado que sólo hablaba de lo grandioso de su esposa, maldijo a Yuko por ordenarle que fuera con él a recibir al inexperto viajero.

-Pues si tanto la extrañas por que no te largas a buscarla –le dijo entre dientes, el hombre lo miró extrañado pero luego sonrió amigablemente.

-¿Y dejarte sólo después de haber enfrentado a esa criatura? Arashi me cortaría la garganta si lo hiciera. ¿Ya te dije que era sacerdotisa…

-¡Ya Sorata, unas mil veces! –lo agarró de las solapas del traje pero su mal humor fue interrumpido por el sello mágico de Yuko que anunciaba la llegada de su nuevo compañero de viaje.

El viento se agitó como si fuera una caricia mientras la neblina de colores se desvanecía revelando la figura de una mujer.

-¡Wow! Es bellísima, aunque no tanto como…-la voz de Sorata se extinguió en sus oídos, su corazón latía desbocado a diferencia de su cuerpo que estaba congelado en el mismo punto, tragó el nudo en su garganta tratando de pronunciar palabra mientras sentía los ojos humedecerse.

Ella se encontraba en similar situación sólo que las lágrimas ya eran un hecho.

-¿Belle? –consiguió decir con voz entrecortada, ella asintió sin poder articular palabra arrojándose a sus brazos y acurrucándose en su cuello, él la abrazó fuertemente asegurándose de que fuera real acariciando su cabello y llenándose de su fragancia. Lentamente se movieron hasta encontrar sus labios, primero una caricia casi imperceptible como la primera vez en el Dark Castle que luego se tornó desesperada ante el reconocimiento del sabor del otro. Todo parecía un sueño hasta que un trueno los sacó abruptamente de él.

-Creo que deben ir a casa chicos, no tarda en llover –sonrió Sorata apenado por interrumpir tan intenso encuentro, pero ellos seguían mirándose sin prestarle atención –creo que mejor me voy, no se te olvide cambiarte los vendajes o se infectará Rumpelstiltskin –y se marchó a casa ansioso por contarle todo a su esposa.

Belle aún se hallaba en un estado de aturdimiento hasta que escuchó las palabras del extraño.

-¿Estás herido? –dijo preocupada apartándose para mirarlo, él simplemente la abrazó de nuevo contento de contemplar nuevamente esos hermosos ojos azules.


Los primeros destellos del amanecer se filtraban a través de las cortinas apartando la penumbra de la habitación, ella contemplaba en silencio el rostro apacible del hombre en sus brazos, tal vez temía que fuera a desaparecer mientras dormía o simplemente se acostumbró a dormir poco en los meses que estuvo sin él. La tranquilidad de la situación le recordó al tiempo de la primera maldición cuando era él quien vigilaba su sueño; tal vez habían sido más un matrimonio antes de casarse porque después de su luna de miel, ella despertaba en una cama vacía y se dormía esperando por él.

Suspiró acariciando su cabello, Yuko le advirtió que las cosas no serían fáciles y aún tenían mucho que aprender sin embargo Rumple estaba tratando de utilizar la magia al mínimo, podía verlo en las nuevas cicatrices que marcaban su cuerpo, acarició su espalda deteniéndose en las tres marcas más grandes donde había sido herido por el Oscuro, ese momento había sido una pesadilla recurrente las primeras semanas después de desaparecer.

Su contemplación fue interrumpida por un gruñido de él se removió un poco y luego despertó sobresaltado. Miró hacia ella suspirando con alivio y abrazándola con fuerza.

-Pensé que todo había sido un hermoso sueño –dijo acurrucándose en su cuello, mientras ella acariciaba su cabello tranquilizándolo.

-Estoy aquí, soy tuya para siempre, ese es el trato.

-Para siempre… -él asintió sellando el trato con un beso de amor verdadero.

NOTAS DE AUTOR: La verdad es que yo tampoco me acordaba de esta frase inicial, pero ya encontré dónde la leí, es de la obra "Los árboles mueren de pie" de Alejandro Casona es una obra bastante entretenida.

Creo que este Epilogo es una puerta para una serie de one shots sobre su viaje por diferentes dimensiones. Tendrán que aprender a vivir como una pareja recobrando esa complicidad que tenían antes de casarse y experimentar nuevas cosas, por si no lo han notado estos dos no han tenido tiempo de citas o el normal periodo de cortejo antes de casarse. También me gustaría que volvieran a toparse con Kurogane y compañía sin una batalla de por medio. Pero esto sólo lo decidirán ustedes si desean seguir leyendo o mejor me dedico a otra cosa.

De cualquier forma muchas gracias por seguirme hasta el final, esperando que hayan podido rescatar lecciones de vida porque a final de cuentas: "La Fantasía es una ficción de la Realidad"