-¿Que haces aquí?
-¿Qué? ¿No puedo visitar a una amiga?- Pregunto sonriente. Jiro traía el cabello mojado por la llovía y no llevaba su gabardina, la fina camisa de seda se le pegaba al musculoso pecho como si fuera una segunda piel y Anko tuvo que tragar saliva.
-No, si puedes, solo me sorprendió, creí que estarías alistando todo para irte mañana, como dijiste.
-Eso hago, solo me falta una cosa.
-No estarás….
-Si, Anko, vengo por una respuesta.- Sonrío seductoramente y dio dos pasos dentro del departamento.
Anko camino hacia atrás mientras lo veía cerrar la puerta. Topo en el antebrazo del sillón y se sintió acorralada, pero una corriente placentera de calor la recorrió. Jiro se veía tan decidido, el cabello alborotado y las ropas mojadas le daban un aspecto salvaje que junto con sus ojos brillosos la hacían temblar. Jiro llego a su lado y la tomo con una mano por el brazo y con la otra por la cintura hasta atraerla a su pecho.
-Dijiste que todo había acabado con él.- Susurro refiriéndose a Kakashi.- Bien, eso esta bien. Yo no te amo, y tu no me amas, pero alguna vez lo hicimos. Volvamos a intentarlo.
-El amor no se obliga.- Dijo sabiamente, nadie mejor que ella sabia eso.
-Solo intentémoslo. ¿A que le temes? Formemos una familia juntos. Que no te de miedo el volver a amarme, porque sabes que lo harás, sabes que si lo intentamos, terminaras amándome algún día, igual que yo a ti.
-Pero ya amo a alguien.- Dijo, distraída, mientras se recargaba en el pecho de Jiro, a pesar de la humedad su cuerpo desprendía calor y eso hacia que su zona más íntima comenzara a palpitar.- No tengo que intentar amar a alguien mas.
-Si tienes, haz tu propia familia. Él dice no amarte, entonces intenta formar algo con alguien mas…con migo.- Jiro se inclino y tomándola sutilmente por la barbilla la beso.
Anko sintió las piernas temblarle y su cuerpo vibrar. Reconocía que se lo estaba poniendo muy fácil, mas de lo que debería, pero solo era un simple mortal, y como todos tenia deseos. Y esa noche, pudo satisfacer los suyos en brazos de su mejor amigo, o quizás algo mas…
Iruka llego temprano esa mañana al departamento de Anko, en el reporte de salidas no esta el apellido Ishihara no estaba en la lista. Camino presuroso entonces. Si alguien sabría donde estaba Jiro, esa persona solo podía ser Anko. No era que le molestara el que se haya quedado, solo que le extrañaba y ahora tenia que dar una explicación a la Hokage del porque no lo había hecho. Se paro unos segundos recuperando el aire y todo dos veces, espero un poco mas al ver que nadie respondía, pero no se sintió preocupado, Anko era madre primeriza, seguramente había tenido un par de desveladas con el bebé y aun dormía. Espero un poco más y volvió a tocar, pero al ver que llevaba ya varios minutos comenzó a impacientarse y aumento la fuerza de los golpes. La puerta se abrió con lentitud y Jiro apareció tras ella. Estaba despeinado y se restregaba un ojo mientras que con la mano izquierda sostenía una sabana sobre sus caderas, su única prenda.
-Hora Iruka!- Saludo sonriente al salir de su pereza.- ¿Cómo estas?
-Impresionado…- Susurro ausente mirando hacia la sabana. Trago saliva y abriendo los ojos enormemente lo miro a la cara.- ¿Te acostaste con Anko?- Pregunto directamente, sin saber como hacerlo mejor.
-Que sutil.- Dijo sarcástico entornando los ojos.- Si, ¿hay algún problema con eso?- Iruka negó rápidamente- Entonces quita esa cara que nadie se ha muerto.
-No, aun no.
-¿Cómo dices?
-Jiro, ¿sabes lo que acabas de hacer?- Jiro lo miro como si esa fuese la pregunta mas estupida que le pudiera haber dicho, menuda tontería, que si sabia lo que hizo, lo sabia de memoria y con repeticiones, después de todo, Anko era una mujer exquisita.- Esta bien, lo sabes, pero no me refiero al acto, es que…Dios! Kakashi, él…
-Cálmate, hombre.- Le dio dos palmaditas en el hombro y con un gesto de la mano lo invito a pasar.- Mira, él dijo que no la amaba.
-Si, bueno, dijo eso. Pero tu y yo sabemos que algo si siente.
-Si, egoísmo, Anko no es de él, y si no la sabe apreciar y darle el lugar que merece, yo si sabre. Ahora queremos intentar algo, y un simple cariño no nos detendrá. A menos que Kakashi diga amarla, yo no me voy a hacer a un lado.
-Ahora veo porque aun no te has marchado.
-Escúchame bien, Iruka. Tanto tu, como Kakashi me agradan mucho. Pero si formo algo con Anko, debe ser lejos de aquí, en mi aldea. Se que estar aquí no le hace bien, y yo no quiero dañarla.
-Lamentablemente no puedo contradecir eso, Anko ni siquiera tiene amigos aquí mas que Kurenai, y ya no las he visto juntas.
-Entiendes porque hago esto ¿verdad?
-Si, lo entiendo. ¿Qué debo decirle a la Hokage?
-Dile que me he quedado para atender un asunto personal, solo eso debe saber.
-¿Y a Kakashi? Dime entonces ¿Qué le digo a él?
-Dile lo que tu quieras. Yo no me avergüenzo de lo que he hecho, y confío plenamente en que Anko tampoco. Asi que di lo que debas. Aunque por obviedad no lo vamos a gritar, tampoco hay motivos para ocultarlo.
-No se como se lo tomara.- Dijo, tomándose la cara preocupado
-Se lo tomara según sean sus sentimientos.
Kakashi estaba sentado en posición india en el pasto, la finísima lluvia apenas se notaba al caer sobre su cara y el aire era fresco y melancólico. Frente a él estaba la tumba de su madre. Llevaba ahí ya tres horas mirando el nombre tallado en piedra. "Madre amorosa" eran la dos palabras que le interesaban, su madre siempre había sido todo lo que una mujer debe ser. Era valiente, disciplinada, sabia, y con un gran carácter; pero también era dulce, cariñosa, consentidora, artista, creadora, imaginativa, y sobretodo una mujer digna de admirar.
Por su mente no dejaba de vagar las palabras de Anko hasta que finalmente salieron de su boca inconscientemente.
-Mi hijo…
Se levanto y camino hacia la aldea, quizá si debía llevar a su hijo ahí después de todo, al menos el alma de su madre lo conocería, y sabia que donde ella estaba, su padre también…
Por momentos se pregunto que dirían si estuvieran vivos, había embarazado a una chica después de todo. Y no solo eso, ni no que le oculto sus sentimientos y se acostó con alguien mas, él no estaba orgulloso de si mismo, y tal vez sus padres tampoco, al menos no sobre su vida personal.
Llego así pues, a la oficina de la Hokage y después de tu típico regaño por su impuntualidad él pudo retirarse a hacer los informes de los nuevos equipos hasta que Iruka entro por la puerta y camino cabizbajo hasta sentarse en la silla frente a su escritorio.
-¿Iruka?- Llamo, pero él no lo miro y solo soltó un suspiro.
-Kakashi, hay algo que debes saber.- Dijo sonando mas firme de cómo realmente se sentía, por dentro aun tenia el conflicto emocional que había ocupado su cabeza por casi 5 horas. Kakashi soltó la pluma y le presto mayor atención.
-Habla.- Alentó, dudando cuando Iruka lo miro frunciendo el ceño y comenzó a hablar.
-Esta mañana fui a recoger el informe de salidas de la aldea, y al comenzar a revisarlo, vi que Jiro no se había marchado aun. Lo busque en el despacho de la Hokage y también en su hotel, revise algunos puestos de comida y tiendas de armas. Pero no lo encontré. Entonces decidí ir a buscar a Anko, era temprano pero creí que si Jiro había ido a alguna parte, Anko lo sabría.
-¿Y ella te lo dijo?
-No, ella estaba dormida.- Inflo intensamente sus pulmones y lo miro directamente a los ojos.- Pero ese no es lo que quiero decirte.
-¿Entonces?
-Quien me abrió fue Jiro. Kakashi él y Anko….él…ellos…pasaron la noche juntos- Termino susurrando como si fuera un gran secreto. Kakashi lo miro sorprendido y se quedo callado. Iruka se pregunto que estaba pensando pero él no mostró emoción alguna, cosa que lo molesto y continuo en un intento de que reaccionara de la forma deseada.- Él dice que no se hará a un lado amenos que tu la ames, pero de no ser así, se la llevara con él a su aldea.- Callo esperando alguna respuesta, pero después de lo que pareció una eternidad Kakashi volvió a verlo.
-Iruka, te agradezco que me lo dijeras.
-¿Solo eso me dirás?- Pregunto sorprendido y Kakashi asintió.
-Si, eso es todo. Y te agradecería aun más el que me dejaras solo.
Iruka se levanto con tanta fuerza de tumbo a silla y sin importarle salio de ahí a grandes zancadas, generalmente le habría gritado, pero no solo estaba furioso, estaba desilusionado de Kakashi.
Kakashi se recargo en el respaldo de la silla y miro el techo. Tenia que hacer algo o dejarla ir, y lo segundo, no era un opción…
Dado que mañana comienzo otra historia, he de acabar esta pronto, asi uqe ya casi. Ha y se que a varias no les gustara que Jiro se acostara con Anko, pero lo hice para que esten a mano y Kakashi de una vez reaccione! ¡Estado de los mas...! Ash, ya ni yo que lo escribo se lo perdono. Tiene que hacer las cosas bien de una buena vez.
