Aqui esta el nuevo capitulo de Redel espero les sea de su agrado. Les agradecería si dejaran algun comentario para saber que les parece la historia hasta el momento. Gracias por su atención.

Parte XIV

El sol empezaba a iluminar el agua de la presa creando un espectáculo de luz y color indescriptible. En el agua empezaron a saltar algunos Magickarps y en el cielo habían unos Pidgeots esperando el momento adecuado para capturarlos y así conseguir su desayuno. Algunos Fearrow se encontraban nadando en el lago refrescándose. Cerca de la orilla, junto a los restos de una fogata se encontraban Redel y Eliza, aun durmiendo. Entonces se acercó a ellos un Ursaring salvaje de color verde amarilloso y gruño con fuerza. El ruido despertó a los dos entrenadores de inmediato. "Rayos, olvide sacar a un pokemon protector en esta zona, un error de novato" pensó el muchacho, el cual se puso de pie y miro retadoramente as ese oso. Eliza por su parte estaba paralizada por el miedo, ella había estado en la presa varias veces cuando era menor, pero esa criatura nunca se acercaba a la zona de turistas, tal vez por los Rangers que se encargaban de mantener a los pokemon salvajes a raya. El Ursaring se veía completamente amenazante, se notaba en sus facciones. Entonces Redel sacó su una ultrabola de su cinturón, de ella salió un reptil gigante verde con placas endurecidas en su cuerpo y cara de pocos amigos, envuelta en una tormenta de arena. La chica se quedó admirada de ver semejante monstruo.

-¡Tyranitar ataca!-Grito el chico. El monstruo verde le dio un enorme mordisco al oso en uno de sus brazos hasta que se escuchó un crujido. Ursaring gritó de dolor al sentir como los dientes se encajaban en su piel. Esto enfureció a la criatura la cual cambio su semblante a uno de odio puro y entonces empezó a golpear con todas sus fuerzas. El reptil, sin embargo, soporto esa embestida y contrajo todos sus músculos, luego le dio un golpe con su puño de una fuerza increíble que se hizo resonar en los alrededores. La chica, desde luego, estaba estupefacta esa pelea era de un nivel muy superior a los que estaba acostumbrada a ver. El oso soportó el golpe y siguió con la golpiza, pero Tyranitar no se movía, era casi como si no sintiera los golpes. Después el monstruo verde le dio un mordisco mas, esta vez en el otro brazo. El oso, en cambio, no parecía sentir el dolor como anteriormente lo había sentido. Esté continuo su ataque pero en esta ocasión golpeo el aire y cayó en el piso haciéndose un gran daño. El chico sonrió, saco una ultrabola y la lanzó hacia Ursaring. La ultrabola capturo al oso, se movió un poco y después se quedó quieta. Después grito "Alto" a lo cual su bestia se tranquilizó, sacó una poción de su bolso, se la aplicó a su Tyranitar y lo regresó a su pokebola.

-¿Qué fue todo eso?-Preguntó la chica algo confundida y asustada por todo lo que había ocurrido.

-Bueno, pues ese Ursaring fue atraído a nuestro campamento por el olor de la fogata, el cual significa comida fácil. Normalmente se mantienen alejados de los asentamientos humanos, pero esté en particular aprendió a asustar a los entrenadores y derrotar a sus pokemon. También por eso es de alto nivel, digo a mi Tyranitar le causo problemas el debilitarlo…-El chico estaba orgulloso por la captura que había logrado.

-Pero entonces ¿Por qué lo capturaste?- La chica había entendido porque los había atacado pero le pareció extraño que Redel lo quisiera capturar.

-Pues porque era un Ursaring fuerte, bien alimentado y brillante. Tu sabes, cómo pokemon brillante su valor en la venta se ve incrementado en sobremanera. Apuesto que le puedo sacar una buena pasta a Larry por este pokemon.-El chico seguía pensando en lo afortunado que había sido, otro brillante capturado por él.

- Ah, bueno…- La chica se sintió más tranquila al saber que esa criatura ya no molestaría más a los campistas, aunque la razón por la cual fue capturado no le convencía del todo.

-¿Quieres algo de desayunar? Tengo unas barras energéticas por aquí- Redel sacó de su bolsa unas barras envueltas en su empaque.

-Sí, creo que me hará bien el comer algo- Tomo una de las barras, la saco de su envoltorio y empezó a comérsela. En serio necesitaba algo para salir del susto que se había llevado. Ya más tranquila pregunto algo.

-¿Qué vamos a hacer hoy?-La chica esperaba con expectativa la respuesta.

-Pues en esta ocasión, creo que debemos seguir con el entrenamiento de sacar el instinto de supervivencia, pero eso será después del desayuno- Al responder sacó otra de sus barras energéticas y se la comió tranquilamente, como si nada hubiera pasado. Cuando ambos terminaron el chico dio una señal de que era hora de irse. Se fueron internando en el bosque, hasta que llegaron a un enorme árbol, el más grueso y alto de los alrededores. Redel le pinto unos ojos, una panza y un par de piernas. Eliza hizo lo suyo, saco a Torchic de su pokebola.

-¡Torchic ataca!-Gritó la chica señalando al árbol y su pollo lanzo unas bolas de fuego hasta que se cansó, después empezó a arañar las piernas del dibujo hasta que se veía completamente cansado. Pasó el tiempo y su mirada cambió a la de una más intranquila pero entonces salió del trance casi tan rápido como entró en él.

-Te dije que ahora tu pollo tiene miedo de entrar en ese estado, necesitaremos intentarlo en otro momento-El chico estaba decepcionado, pero era lo esperado de todas maneras.

-Creo que entonces lo devolveré a su pokebola-Dijo la chica aún más decepcionada.

-Espera, primero hay que ponerle a tus pokemon los objetos recios correspondientes y darles las vitaminas que necesitan- interrumpió Redel sacando unos objetos extraños de su bolsa y unos botes con capsulas extrañas de diferentes colores

-Deja sacar a mis otros pokemon-dijo la chica pensativa, aun no entendía muy bien lo de los objetos recios y lo de las vitaminas, pero si fortalecían a sus pokemon valía la pena intentarlo. Sacó a Sunkern y a Slowpokes de sus pokebolas.

-Bien, ahora habrá que darles carburantes a la semilla y al pollo, al primero calcio, al segundo proteínas, y a tu bestia rosada unos más ps y algo de hierro- El chico se acercó con sus botes y les dio de comer unas capsulas a los pokemon de Eliza. A estos no les gustó mucho el sabor por las caras que hicieron al momento de tomarlas. La chica miró mientras se las daba, era obvio que sus pokemon no disfrutaban de la experiencia pero era por su bien.

-Es hora de ponerles los objetos recios, la franja recia para el pollo y la semilla, y la pesa recia para tu monstruo rosado- el muchacho les coloco unas bandas de diferentes colores a las criaturas.

-¿Me podrías repetir para que sirven cada una?-Eliza aún no se había aprendido los nombres de esos objetos tan raros.

-Hare algo mejor los marcare para que sepas cual es cual y para qué sirven- El chico, con una sonrisa en el rostro, sacó su marcador y les puso el nombre y para que servía cada uno de los objetos recios.

-Muchas gracias- La chica se sentía mejor, tal vez luego tendría la oportunidad de aprendérselos. La chica entonces regresó a Slowpoke y a Torchic a sus respectivas pokebolas. Esta vez quería intentar lo del entrenamiento con Sunkern.

-¡Ahora Sunkern ataca!-Señalo al dibujo en el árbol y la semilla empezó a morder. En un tiempo menor que la vez anterior entro en el estado de trance y atacó con más fuerza.

-¡Alto!- gritó la chica con todas sus fuerzas. La semilla en ese instante se detuvo y se acercó a la entrenadora, esta le dio unas cuantas caricias.

-Repite el procedimiento Eliza, creo que tu Sunkern ésta aprendiendo y es mejor que aproveches esto- Redel le dijo esas palabras con total seriedad, era obvio que sabía lo que decía. Ella le hizo caso y repitió el entrenamiento otras tres veces más hasta que vio que su semilla estaba demasiado cansada. "Ahora Slowpoke" pensó la chica.

-¡Slowpoke ataca!-Eliza señaló el dibujo y el monstruo no respondía. Lo señalo una vez más, y este ni se inmutaba. Fue hasta la tercera ocasión en la cual la criatura lanzó un chorro de agua al árbol. Después lanzo otro chorro de agua, luego uno más. Así estuvo durante varios minutos y cuando sintió que se le acabo el agua descansó. No se movió más. Ningún instinto de supervivencia, nada de eso. La chica se puso histérica, era como si ese poder estuviera fuera de su alcance una vez más. Entonces miró fijamente a la criatura, con una intensidad asesina. Slowpoke pareció reaccionar a la mirada, aun sin verla y su semblante cambio repentinamente. En ese momento Eliza se sintió extraña, como si el resto del mundo desapareciera. Los ojos del dibujo parecían extrañamente amenazantes. Le daban ganas de huir, pero al mismo tiempo se sentía indefensa ante el dibujo que parecía estar cobrando vida. Era todo tan real, era todo tan confuso y a la vez extraño. Su corazón palpitaba rápidamente y su respiración era entrecortada y profunda. Pero al mismo tiempo se sentía libre, de todo pensamiento, de toda lógica, solo el sentimiento de sobrevivir a toda costa una combinación de miedo e ira, debía admitir que le agradaba. Cerró sus puños y miró directamente al árbol. Entonces el árbol se astillo violentamente y apareció de repente Slowpoke, el cual parecía estar pasando por lo mismo que ella.

-¡Alto!- gritó la chica a todo pulmón, pero aun así no salía de ese estado. Siguió gritando.

-¡Alto, Alto, Alto!- Todo su alrededor pareció volver a la normalidad, también Slowpoke se tranquilizó. Esa había sido una de las experiencias más aterradoras de su vida, pero al mismo tiempo se sentía extrañamente atraída a esa oscuridad que había sentido antes. Redel estaba algo confundido porqué notó que la chica se había comportado de manera extraña durante ese entrenamiento en específico, era como si ella hubiera sido el pokemon en esos momentos. Esos pensamientos le hacían sentir un escalofrío por la espalda, había escuchado que algunos psíquicos sentían lo que sus pokemon de ese tipo en las batallas, pero nunca lo había visto de primera mano.

-Eliza creo que es mejor que descanses, ha sido un entrenamiento muy duro-El chico mostraba verdadera preocupación al hablar. La chica, que aún no se le había pasado la impresión asintió con la cabeza. Ambos se sentaron y compartieron algo de carne seca. Después metió a su pokemon en la pokebola y se pusieron de pie.

-¿A dónde nos dirigimos ahora?- preguntó la chica pensando en lo que harían. El chico pensó durante unos minutos.

-Al camino concurrido, es hora de que enfrentes tu primera batalla pokemon- El chico se sentía satisfecho con la respuesta que le había dado.

-¿En serio?¿Crees que estoy lista para enfrentarme con entrenadores?-La chica estaba feliz de que la considerara ya más como una entrenadora oficial.

-Este es tan buen momento como cualquier otro, personas con menos experiencia han ganado batallas- dijo Redel esta vez con un toque un poco burlón en la voz.

-Ok, entonces vamos- La chica estaba llena de emoción. Esta sería su primera batalla pokemon oficial. Ambos se levantaron y empezaron a caminar. Las hojas caídas tronaban al pasar sobre ellas, mientras caminaba sobre un antiguo camino junto a la arboleda. En el camino había Weedles y Kakunas en los árboles. Era obvio que se encontraban cerca de un nido de Beedrils. Uno que otro Spearrow volando bajo, buscando que devorar. Finalmente llegaron a un camino mucho más amplio. Al caminar se encontraron con un chico de unos diez o doce años con una gorra. Este se acercó a ellos.

-Mi nombre es Raul, ¿Quieres enfrentarte a mí en una batalla pokemon?- El chico se miraba lleno de confianza.

-Te dije que esto pasaría, enfréntalo tú es la oportunidad que esperabas-Dijo Redel a la chica.

-Acepto tu reto, empecemos la batalla pokemon- Eliza se encontraba nerviosa, pero al mismo tiempo sabía que esto era lo que quería.

-No me vencerás, ¡ahora ve Pidgey!- El chico saco de su pokebola a un ave relativamente pequeña de color marron.

-Claro que lo hare, ¡ve Torchic!- Dijo con emoción la chica. La adrenalina fluía por sus venas. El cuerpo le temblaba pero esto no la detuvo. Saco de su cinto una pokebola y de ella salió un pollo anaranjado.

-Pidgey usa tornado- Dijo Raul indicando al pollo de la chica. El ave empezó a aletear con todas sus fuerzas creando un pequeño remolino de aire en dirección al Torchic. Este se sintió envuelto en el viento y se sintió rodeado. El aire se sentía tan seco y cortante, como pequeñas cuchillas que rodeaban su cuerpo.

-¡Torchic ascuas!- Eliza le grito con todas sus fuerzas a su pequeño pollo. Este lanzó una pequeña bola de fuego que le pego de lleno a esa ave. Sus plumas se incendiaron un poco y las quemaduras, aunque no graves eran notables.

-Pidgey usa ataque arena-El chico estaba cambiando de estrategia, esta vez quería que los ataques del otro fallaran. El ave le arrojo arena en los ojos a Torchic, el cual sentía un gran ardor. Intentó sacudirse la tierra de los ojos, moviendo la cabeza de un lado a otro, sin éxito.

-Usa arañazo Torchic- La chica sabía que era mejor un ataque de corta distancia, ya que era menos probable que fallara. El pollo se acercó a la otra ave, pero esta evitó el golpe moviéndose a un lado.

-Pidgey usa nuevamente tornado- El chico estaba más confiado, esperaba ganar esta batalla. Torchic se vio otra vez envuelto en esa ráfaga cortante. La chica se sentía impotente ante lo que su pollo estaba sufriendo. Pero no todo estaba perdido, se notaba que el pidgey estaba sufriendo por las quemaduras que le había infringido las ascuas anteriores.

-Torchic foco energía ahora- La chica sabía que lo mejor era aumentar las posibilidades de crear un golpe crítico. El pollo entonces se concentró lo mejor que pudo.

-Pidgey, acaba con él, ataque rápido- El entrenador se sintió confiado ya que creía que esta pelea había terminado. El ave se acercó muy rápido y le dio un picotazo a el pollo, el cual a pesar de estar muy herido se levantó en ese instante, aun le quedaban energías. La chica se sintió aliviada y pensó en que hacer ahora.

-Torchic ascuas nuevamente- La chica estaba segura de esta decisión, se lo jugaría todo por el todo, si le daba con suficiente fuerza podría derrotarlo de un golpe, si fallaba perdería la batalla. Torchic se esforzó por ver a pesar de la arena y logro localizar al ave en el aire. Lanzo una bola de fuego directo en el pecho de la criatura y esta hizo un chillido horrible. El Pidgey cayó al suelo derrotado. Entonces Torchic empezó a brillar, estaba evolucionando. Su cuerpo cambio radicalmente sus piernas crecieron e hincharon y sus alas se convirtieron en garras. La chica no se lo podía creer, ese era su primer pokemon y ahora había evolucionado.

-Arg, no creas que has ganado, ¡ve Rattata!- Raul sacó de una pokebola a una rata más o menos grande.

-Combusken doble patada ¡ahora!- La chica sabía que ese ataque lo aprendía Torchic al evolucionar, además era super efectivo contra tipo normal, este era el momento de terminar la batalla de una vez por todas. Ese pollo luchador corrió con todas sus fuerzas y lanzó una patada doble directo a esa rata. Esta salió volando hasta chocar con un árbol quedando derrotada. El entrenador metió a su pokemon en la pokebola, no se encontraba muy feliz por desenlace.

-Supongo que has ganado, felicidades- El chico aunque algo triste sabía que eso era lo correcto. Entonces la chica notó que en su celular se mandó un mensaje, se le había hecho un deposito a su cuenta de entrenadora, aunque la cantidad fue reducida sustancialmente por la cobranza del hospital de hacía unos días.

-Fue una buena batalla-Eliza extendió su mano y el otro entrenador la estrecho fuertemente. Después el chico tomo otro camino y se alejó desapareciendo en horizonte.

-¿Disfrutaste el encuentro?-Preguntó Redel que había observado lo que había pasado, él hubiera hecho las cosas de manera diferente pero en fin.

-Sí, lo disfrute mucho, en especial ahora que tengo un Combusken- La chica se encontraba extasiada, nunca pensó que algo como esto le podría pasar, ganar su primera batalla oficial y la evolución de su primer pokemon, al mismo tiempo.

-Pues bien entonces, vamos hacía la presa y acampemos ahí- el chico sabía por lo que ella había pasado, El también había ganado su primera batalla pokemon, contra Isaac. Habían sido amigos desde la infancia, pero esa pelea había sido de lo más divertida. Aquellos recuerdos el los guardaba lleno de nostalgia. Ambos caminaron unas horas hasta llegar cerca de la presa y encendieron una fogata, hicieron algo de sopa en ella y la comieron. Discutieron un poco sobre la batalla que la chica había tenido y le sugirió leer ciertos capítulos del libro sobre batallas pokemon y sus estrategias. Finalmente cayó la noche y Redel se acostó en su cobija, no sin antes sacar a Jolteon para que los cuidara de los pokemon salvajes. No volvería a cometer ese error otra vez. Eliza por su parte se sintió abrumada al pensar en todas las emociones diferentes que había tenido ese día, esperaba que el día siguiente le trajera más aventuras, pero al mismo tiempo que estas fueran con suficiente tiempo para digerirlas mejor.