Y sí, la verdad los reviews sí animan. Hasta reviven muertos.
Porqué tardé tanto, bueno. No voy a culpar a nada más que a lo que pasa, de hecho ni siquiera es culpa. Tal vez solo es una razón.
Pero dije que iba a terminar e igual de lento que mi carrera pues así mi patrón de terminar todo lo que tengo pendiente. A este paso voy a terminar antes la tesis que el fic, espero que no... aún no sé si en verdad quiero hacer tesis.
En fin, la vida pasa y... hay una línea pequeña casi invisible en mi frente ahora. No soy la chiquilla que comenzó esto hace N tiempo.
La verdad no sé bien qué hice con el capítulo, solo sé que aquí está. Pretendo equilibrar un poco la historia para después todo quiebre en un punto y sea un desastre hermoso -w-
Y bueno, la frase obligada. Nada me pertenece, ni el universo, ni los personajes, lo único propio que tengo ahora son deudas... Y la verdad no tanto :3 porque afortunadamente alguien las comparte conmigo.
Luego de tantos días varias personas podríamos bien preguntar ¿Cuándo termina?
¿Cuándo es que de verdad ya no hay nada, nada en absoluto?... Y puede haber mil filosofías en la vida para que la realidad sea tan absurda como "Se acaba cuando se acaba. Fin"
La muerte tal vez.
Pansy se enredaba en ese pensamiento mientras, en el parque muggle, veía una pareja negociar con un pequeño niño sobre resignarse a abandonar el paseo en bicicleta que habían rentado.
Es que todos somos como niños, como... animales bebés, el mundo humano está lleno de pequeños cachorros deformes que realmente no saben qué quieren. El mundo deja de crecer para envejecer y aquí encontramos infantes en un cuerpo arrugado y con deficiencia renal. Podría eso ser hermoso... si no hubiera una enorme cucharada de amargura en la existencia de algunas personas.
-¿Pansy? Oye, el mundo no se va a terminar antes de que firmes tus papeles, deja de preocuparte.
-Maldición Granger, estaba pensando en lo que quería comer. Comienzo a sentirme hambrienta.
-...
-¿Qué?
-Demonios Pansy, eres imposible.
Lo que había sucedido entre líneas, era que Pansy Párkinson había dedicado una muy sugerente mirada a nuestra castaña favorita, justo después de mencionar la palabra "comer". Si vamos a ser honestas, a Hermionie no le desagradaban esas insinuaciones, definitivamente el circuito que conectaba su cerebro con su anatomía sexual encontraba su fuente de energía (inagotable, al parecer) en cualquier estímulo proveniente de aquella Slytherin.
Las escenas entre ellas seguían siendo fluidas, aún creaban ese filtro que les aumentaba el brillo a ojos de todos. Su sangre parecía cantar, en sus días alegres; podía hervir y estallar entre ratos de pasión. No mintamos, también ardía como llagas en momentos de cólera.
Pero muy en el fondo, allá donde la vasa vasae encuentra su luz, en las dos se guardaba cierta incertidumbre que bien nos lleva a las cuestiones que Pansy se hacía antes de ser interrumpida.
¿Cuántas más?...
Por otro lado, una tercia de corazones se hacían otra pregunta: ¿Eso fue todo?
Dos pertenecían a la herencia de los Wasley y el sobrante... Greengrass.
Porque es la verdad, luego de una vida todos nos preguntamos lo mismo. A nadie nos gusta pensar que las cosas se acaban, que ya no hay más de algo para nosotros, que ya fue suficiente... que simplemente no pudimos ser más. ¿Más qué? Cada quién lo sabe... o no.
El soleado del día no concordaba para nada con la tormenta en la cabeza de Ron, Hermionie no había dado señales de nada luego del fin de cursos, estaba realmente confundido. Si seguir, si buscarla. Tal vez una disculpa... pero disculpa por qué, no recordaba haber hecho algo mal. Habían sido compañeros de clase, incluso compañeros en un campo de batalla, habían sido amigos ,se habían cuidado las espaldas... ¡Por Circe! ¡Cuáles espaldas, se habían cuidado la vida! Aún eran pareja hasta que alguien dijera que no, pero es que si nadie dice nada simplemente el circuito no funciona, ni siquiera existe... ¿Entonces ya no eran nada?
Un poco cabreado soltó un suspiro, las dudas no se irían con él. Tal vez debería dejarlas en el pavimento, así que caminó, abordó el tren y, luego de bajarse e incluso hasta después de saludar en casa comenzó a aceptar que las dudas se quedarían con él hasta que Hermionie hiciera que los engranes volvieran a girar. Ese malestar en algún lugar extraño de su cuerpo, de su existencia se quedaría donde Hermionie decidiera dejarle.
¿Cuántas más?
El par de corazones se escondían en Hogwarts, en casas rivales. A Ginny le parecía un poco, no tonto, sino pendejo que en estos puntos de la historia eso siguiera pasando. Había terminado una guerra y seguía viendo narices arrugarse en los pasillos, miradas despectivas, aún escuchaba comentarios mordaces, palabras hirientes.
Y se enfadaba, se le hacía ridículo ese afán por tener la corbata derecha y bien ajustada siempre, la túnica perfectamente cepillada, las cejas bien perfiladas, la nariz muy en alto y la sonrisa en un ángulo simplemente perfecto. Todo lo que veía en algunos Slytherin le hacía perder los estribos de una manera increíble. Todo gritaba no solo superioridad, sino que nunca es suficiente. Suficiente de qué, no sabía, ni siquiera se lo preguntaba. Todo lo que sentía era molestia y más molestia.
La guerra había terminado y muchos prejuicios deberían haber muerto con Voldemort, pero no.
-Vamos al lago- Una mano cálida tomó la suya y dio un pequeño apretón. Entonces Ginny se dio cuenta que sus mandíbulas habían estado tensas mientras observaba alumnos que portaban escudos con serpientes.
-Luna... hay clase-Levantó la mano de su amiga y la palmeó un poco con su mano libre.
-Por eso mismo, necesito ir al lago. Creo que ahí pueden estar mis plumas.
-¿...Nargles?-Tal vez en otro momento Ginny hubiera acompañado a la Ravenclaw al lago sin más. Pero ahora no, estaba un poco irritada por todo. -Mira Luna, puedo prestarte una mía. Podemos ir después de...- Antes de terminar su respuesta algo al fondo del pasillo turbó su semblante: las voces. Afinando un poco el oído bien pudo distinguir los pasos. Casi pudo adivinar que antes de girar, Astoria se acomodó el pelo detrás de la oreja y levantó un poco más la nariz. Nunca bajó la mirada.
Entonces Ginevra atinó a cerrar la boca, sintió los murciélagos relampaguear en su estómago. Apretó más la mano de Luna entre las suyas. Luna ni siquiera miró para saber de qué se trataba.
-Sabes, creo que también los nargles te han escondido algo-.
Cuatro semanas, cuatro semanas habían pasado sin toparse de frente. Tanto esmero y los dichosos nargles las habían vuelto a encontrar. ¿Qué diablos eran los nargles?
-Antes de que su olfato se viera afectado, y con esto la parte más sensible de su memoria, la chica Gryffindor falló a su valentía y sin soltar la mano de Luna, salió muy aprisa.
-Tienes razón, hay que buscar nargles.
¿Cuándo?... ¿Cuántas más?
Nuestra mano de corazones termina en Astoria, quién relamente nunca se había hecho preguntas tan profundas. De hecho, su vida había sido más o menos simple.
Para ella no habían cambiado tantas cosas, los prejuicios estabas más que arraigados en su familia. Tan arraigado como la cantidad de oro que manejaban en Gringotts, la molestia empezó cuando ella dejó de sentirse un ser humano para sentirse una pertenencia: ahora es de sus padres, ahora de Malfoy.
Por primera vez en su vida se cuestionaba varias cosas. ¿Cuál era su verdadero valor? ¿Tendría que hacer un trato con Malfoy para acordar cómo llevarían el matrimonio?¿Por qué?
Aparentemente ella se había subido a la vida, y hasta ahora sentía que todo era tan rápido. En exceso.
Había querido apresurar aún más las cosas. Vivir toda una vida de soltería desenfrenada y había ido a parar a las pequeñas y dulces garras de la chica Weasley. Había deseado vengarse de su destino y ahora la vida se burlaba de ella.
¿Qué tanto había entregado de sí? Y porqué luego de luchar entre orgasmos Ginevra no dijo más. Claro, ella dijo que no era nada, solo físico. Pero nadie acosa al rollo de una sola vez solo por venganza, ¿Qué tanto había perdido en los labios de esa pelirroja? Porqué se había convertido en la noche, brillante y silenciosa, tan fría. Astoria no sería nunca quien declarara nada, más que lo que ella misma era... pero Merlin sabe que ella no sabía ya ni lo que era.
Los Gryffindor eran los valientes, de verdad. Ella no tenía porque decir nada, era Ginny la que tenía que arrebatarla y luchar. Aunque ¿quién arriesgaría todo por la chica que te enloquece sexualmente? No a quien amas, la que solo te ha ofrecido sexo.
Y luego de escuchar la voz extrañamente animada de la pelirroja, poco le importaron las palabras. Ella nunca tomó su mano por los pasillos ni nada de eso. Ella la escondía, ella hacía hechizos para insonorizar habitaciones, para hacerlas invisibles al mundo. Ella realmente nunca había existido en la vida de Ginevra... Ella no se quería casar.
La verdad era que ninguna había terminado de descender al suelo que era la vida después de ellas mismas.
El cómo pasaron a ser una vida de ser solo acostones ninguna lo sabe.
Astoria se negaba a hablar de cosas personales, pero ella misma se había sorprendido cuando Weasley hablaba sobre el clima, cuando la comparaba con fenómenos meteorológicos.
"-Bien, supongo que ha pasado el huracán- Decía la Gryffindor mientras se sacudía la falda- Debo ir a entrenar. Sabes, mañana aplastaremos algunos Slytherins en el campo."
Astoria la miraba sonriente mientras el aroma de la hierba húmeda se colaba en su nariz, evitaba hablar. Sabía lo sentimental que era y no quería activar mecanismos que no pudiera controlar después. Al día siguiente Gryffindor había perdido el partido .
"-Vamos Weasley, no puedes estar tan deprimida por un partido.-No es que le interesara, es que le molestaba saber que se casaría con el fantoche que se llenaba la boca con un triunfo que no se merecía, no él.
-Era la final Astoria, la maldita final..- Y Ginny aún suspiraba al recordar los momentos clave del partido.
-Basta de queja, creo que podría darte mejores razones para suspirar- Porque no podía negar que el uniforme de Quidditch le quedaba de maravilla a la Gryffindor, tampoco podía negar que un sus manos temblaron un poco cuando las bludger parecían rozar su cuerpo. Proporcional al temblor de sus manos era el desagrado y la mirada de odio hacia quien hubiera dirigido el golpe.
Si bien la pelirroja tenía los ánimos bajo tierra, la rubia tenía la ganas por la estratósfera. Así que envolvió lentamente al cachorro de león entre sus brazos, la abrazaba por la espalda. Por primera vez se permitió besar suavemente, sin marcar nada. Parecía resultar. poco a poco ganaba terreno en la pecosa piel. Iba bastante lento, acariciaba el abdomen por sobre la túnica incluso, poco a poco ésta se abrió y en algún momento cayó al piso.
La Slytherin sentía palpitar su garganta, las puntas de sus dedos y alguna otra parte de su anatomía que aparte de palpitar, también se humedecía. Nunca había sido tan dominante en el juego, nunca se había dejado ser tan irresistiblemente seductora.
-Te necesito...-.
Y esas fueron las palabras mágicas, mejor que cualquier hechizo, mejor que cualquier tortura. La voz quebrada de la menor fue todo lo que Ginny Weasley necesitó para tomar ánimos. Casi parecía haber despertado de un sueño.
Por primera vez fueron despacio. Ginevra parecía beber el ánimo de Astoria, justo de aquella parte donde brotaba un mar tormentoso provocado por una lengua bastante traviesa.
-Maldición... me duele todo- La primera sonrisa que soltaba la pelirroja al escalar su cuerpo la contagió. La animó a ser ella quien por esta vez, tomara más de lo que se había permitido. No la dejó seguir. Ahora la Gryffindor estaba de bruces al suelo mientras Greengras acariciaba su espalda.
No hubo más palabras, la pecas parecían cobrar vida mientras la piel se erizaba. Astoria recorrió absolutamente todo lo que era Ginny. Besaba en secreto sus moretones y mientras sus dedos acariciaban tan profundo que cuando aquel cuerpo en llamas hizo erupción sintió haber colonizado algo nuevo. Tal vez algo más allá de ese mismo cuerpo.
-Merlín Astoria, debimos vernos después del partido...-
-Estás loca... era la final. Todo estaban ahí... Por cierto, jugaste bastante bien, para ser una comadreja.-Dudó un momento antes de agregar- Además, todo fue culpa de Párkinson.
-Tienes razón, ya no me siento tan mal-. Dijo mientras se estiraba- Joder, me levantas de lo que lo haría un tornado."
Luego de eso la rubia se había quedado sola mientras Ginny corría hacia el castillo.
Y qué diablos fue todo eso. Lo había tenido que frenar porque ella no era Gryffindor y estaba comprometida. Ahora la veía de la mano de la Lunática y estaba a punto de vomitar por un asco que nada tenía que ver con su negatividad al romanticismo. Sabía que no había nada romántico entre Luna y Ginevra, ella no quería romance, no quería amistad y tampoco quería casarse con Malfoy.
Tal vez los nargles también le habían robado algo a ella.
Todo lo que se desarrollaba entre miembros de aparentes universos distintos, parecía responder preguntas de algún otro más o menos alterno...
¿Cuántas más cosas se robarían los nargles y hasta cuándo las devolverían?
Y sí, así equilibro las cosas.
La verdad pensaba pedir opiniones y todo pero... escuché cosas y canciones y bum! el soundtrack de la vida. Tal vez por eso el tinte de este cap.
¿Han escuchado alguna vez a los okills? Háganlo, pueden darle mil vueltas a su canción "Después" mientras leen esto... así como hice yo al escribirla.
De verdad ya tengo todo planeado, es como película muda en mi cabeza, tengo las escenas y todo pero... No confíen mucho en mí. No sé cuándo temdrá fin esto, solo sé que no serán tantos capítulos. no más de cinco. Aúnque si he de ser sincera creo recordar que planeaba terminarlo desde el capítulo ocho, pero se me fue la historia de las manos y he aquí lo que pasa.
También me disculpo por no contestar los reviews como debería pero... bueno, me siento rara. No mal entiendan, me da mucho gusto saber lo que les agrada, lo que esperan y lo que les transmite la historia, y de verdad me alegra saber que alguien lee esto a pesar de que, creo yo, la fiebre por HP ha disminuido en este tiempo y bueno... supongo que ese fic estuvo en la últimas páginas debido a su abandono.
En fin, chicos/as, espero señales :)
N
