Ya saben qué sigue, los personajes son de la increíble Stephanie Meyer y la historia es de la genial autora bicyclesarecool, yo solo traduzco.

Y como siempre, acompañándome en otra aventura, mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por tu paciencia y ayuda en cada una de mis traducciones, no podría tener mejor Beta :*


Capítulo catorce

Chicago, Illinois, 11:13 am

Mixtape: Until We Get There de Lucius

"Entonces, la habitación tiene dos camas, ¿verdad?" Edward le dice a la mujer en la recepción del Holiday Inn. Ella nos mira, exasperada pero asiente. Mi culpa se intensifica. Entramos a la primera habitación que nos dieron y con solo una mirada a la única cama king en el centro de la habitación, las mejillas de él se tornaron rojas y yo hice que saliéramos en seguida y bajáramos para hacer un cambio.

La mujer de la recepción nos da una nueva tarjeta llave y nos da nuestro número de habitación. Arrastro mi pequeña maleta tras de nosotros y Edward carga su bolso de lona al entrar al ascensor y me siento absolutamente emocionada al pensar en una ducha. Estoy segura que mi cabello se ve tan grasoso como se siente y de verdad necesito afeitar mis piernas, pero más que nada quiero deshacerme de la suciedad que cubre todo mi cuerpo por estar en un coche durante dos días. Siento que huelo a rancio.

La habitación es bonita, como la de cualquier otro hotel en el que me he quedado. Desde la ventana, puedo ver una piscina abajo con rascacielos elevándose en la distancia. Se ve un poco extraño y me rio bajito. Quiero desplomarme en la cama pero no antes de asearme—no quiero ensuciar esas magníficas sábanas blancas.

Edward, sin embargo, prácticamente se lanza sobre la cama más cercana a la puerta, estirándose y gimiendo en satisfacción. Veo que una sonrisa perezosa aparece en su rosto al mismo tiempo que sus ojos se cierran.

"Voy a tomar una ducha," digo, sonriéndole. Murmura un amortiguado está bien mientras saco todo lo que voy a necesitar de mi maleta.

Todo el baño tiene baldosas blancas y dejo escapar un lloriqueo al verlo. Me quito mi ropa sucia y abro la llave de la ducha, dejando que el vapor sature la habitación. Agarro mi teléfono y pongo algo de música, una canción de poppy de un CD que Alice me dio hace algunos años. Tengo ganas de bailar, pudiendo al fin estirar mis extremidades y cuando me pongo bajo el spray toda la tensión deja mi cuerpo, mis músculos relajándose debajo del agua caliente. Me tomo mi tiempo echándome champú y lavándome con el jabón provisto por el hotel, cantando al ritmo de la música. Afeito mis piernas porque no estoy segura cuánto tiempo pasará antes de que pueda hacerlo nuevamente.

Cuando salgo, me seco con una de las esponjosas toallas blancas, envolviéndola en mi cabello cuando termino. Agarro la botellita de loción de la pequeña canasta junto al lavamanos y la abro. Tahitian Vainilla. Sofisticado. Lo uso, ¿por qué no? La aplico sobre mis piernas y brazos, sintiéndome correctamente mimada cuando termino.

Cielos, amo a los hoteles.

¿Es demasiado tarde para cambiar toda mi política de cada dos días?

Tal vez podría echar mano a mi cuenta de ahorros en Seattle.

Considero esto seriamente mientras seco mi cabello pero por supuesto no puedo permitir que él se salga con la suya. Me alegra haber empacado mi difusor en mi maleta, deja que mis rizos salgan más suaves de lo que normalmente lo hacen. Me pongo un maquillaje ligero y cojo la ropa que agarré de mi maleta. No estoy segura dónde vamos a ir a cenar así que supong que un vestido veraniego está bien. Es lo suficientemente casual, me llega justo encima de las rodillas y Alice dice que el azul marino es mi color.

Me evalúo en el espejo y es una vasta diferencia de la chica en la que me había transformado en los últimos dos días. Sonrío, sintiéndome limpia y feliz.

Cuando salgo del baño, Edward todavía está tendido en la cama, pero está roncando suavemente. Su cuerpo es muy largo y delgado, y su rostro siempre se ve muy pacífico cuando duerme.

Decido dejarlo dormir, escribiendo una rápida nota para que me llame una vez que despierte antes de agarrar mi mochila y salir por la puerta.

Está soleado y caliente, pero una brisa agradable viene del lago. Me encanta estar en la ciudad y aunque nunca antes he estado en Chicago, los rascacielos me hacen sentir en casa. Le envío a Angela una foto de la calle frente a mí y sigo caminando, sintiendo el calor del sol en mi rostro. Paseo por un rato, pero no tomo ninguna calle lateral. No quiero perderme.

Termino en un pequeño café con hiedra creciendo en las paredes exteriores. Hay un pequeño patio al frente, así que me siento ahí y ordeno una coca de dieta por el momento. Había pasado mi desgastado diario de mi maleta a mi mochila así que lo saco, junto con una pluma. Transfiero al libro todo lo que había escrito en servilletas y pedazos de basura de la camioneta en los últimos días.

Quiero escribir sobre esta ciudad, sobre el chico durmiendo profundamente en el hotel, sobre la brisa y los girasoles.

Así que lo hago, y escribo sobre los ojos del chico al otro lado de la habitación frente a mí en la cafetería de la secundaria y sobre la forma en que lo vi hacerse más alto a la distancia, lo mucho que lo echaba de menos aunque me humilló y rompió el corazón con un solo golpe.

Escribir es catártico, y siempre lo ha sido desde que era más joven. Me dejo llevar por mi pluma, solo interrumpida por mi teléfono vibrando ruidosamente sobre la mesa a mi lado casi una hora después.

"¿Hola?"

"Bella," dice Edward, su voz gruesa por dormir.

"Edward," digo, tomando un sorbo de mi bebida.

"¿Dónde estás?"

Le doy el nombre del café y cuelga con la promesa de estar aquí pronto. El camarero se acerca a mí para rellenar mi vaso y le digo que pronto ordenaré comida, que lamento quedarme por tanto tiempo. Él se encoge de hombros. No están muy ocupados ahora, de todas formas.

Cuando veo a Edward cerca del edificio, el alma se me cae los pies—pero no de forma negativa. Su cabello está húmedo, el sol se refleja en él, haciendo que se vea más rojo de lo que es. Se ve descansado, con las manos en los bolsillos de sus jeans y su camiseta de la Universidad de Washington viéndose bastante desgastada.

Sonríe cuando me ve y mi respiración se atora en mi garganta cuando se acerca al patio y se sienta frente a mí. Es una sonrisa contenta y perezosa. Sé que es rara en él. No es alguien que sonría con facilidad, todo lo que hace es con cuidado, calculado.

O al menos lo era. Ya no estoy muy segura.

"Hola," dice, sonriendo como si no pudiera evitarlo. Le sonrío en respuesta.

"Hola. ¿Tuviste una buena siesta?"

"Sí, pero desearía que me hubieses despertado—me siento extraño de que andes paseando tú sola."

Pongo mis ojos en blanco.

"Lo digo en serio," dice, levantándome una ceja. "Eres imprudente, ¿lo sabías?"

"¿Por ir a un café en la mitad de la tarde?" Refuto. "No tengo ocho años."

"Tú solo… no importa," suspira. "¿Ya comiste?"

"No, te estaba esperando," digo de forma cortante, todavía un poco molesta por su comentario.

"Bueno, vamos a ordenar. No tenemos que encontrarnos con la abuela hasta las seis. ¿Quieres explorar algo después del almuerzo?"

"Claro," digo.

"Te ves bonita, por cierto," dice, sus ojos fijos en el menú frente a él así que no me ve sonrojarme.


Awwww, me encanta verlos así. Con el ligero inconveniente del comentario de antes, se ve que se sienten a gusto uno con el otro. Esperemos que se vuelvan a dar otra oportunidad. Algunas de ustedes no parecen tener claro que fue lo que los alejó por tanto tiempo, concordamos que fue algo infantil al principio. Bella ayudó mucho a Edward después llegar a vivir con la familia de Alice, después de la muerte de su madre, eran muy buenos amigos pero Bella empezó a sentir algo más y como no sabía qué hacer con esos sentimientos, empezó a evitar a Edward. Error, porque Edward lo malinterpretó pensando que ya no quería ser su amiga, ahí es donde entra Tyler y sus amigos, influenciando negativamente en Edward a tal grado que cuando Bella al fin lo busca para declarar sus sentimientos él escoge a Tyler y deja a Bella, lo dicho, un malentendido, empeoró con lo de la carta, pero como Bella no le dio oportunidad a Edward de explicarse, nunca supo si él tuvo algo que ver, y Edward sintiéndose herido, nunca la buscó y ese malentendido además de la constante influencia de Tyler en Edward impidieron que volvieran a hablarse o estar juntos los años siguientes, aunque nunca dejaron de sentirse atraídos por lo que se vio en los últimos flashbacks, pero como ya les dije, eso no es todo… y en los siguientes capítulos veremos cuál fue el tiro de gracia. Ahora, esperaré ansiosa sus reviews, que les recuerdo es el único pago que recibimos por dedicar este tiempo para ustedes, además de que les muestra a las autoras originales que las lectoras en español también agradecen sus historias y el que estén dispuestas a dar permisos de traducción. Y por supuesto, con ellos marcan el ritmo de actualización de la historia, no olviden eso ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Vrigny, Raquel, torrespera172, Adriana Molina, Paola Lightwood, aliceforever85, alejandra1987, lagie, Esal, ELIZABETH, Elizabeth Marie Cullen, Sami, Cinty, Isabelle98, Tecupi, kaja0507, bbluelilas, Nadiia16, Yoliki, carolaap, Vanina Iliana, Lizdayanna, Manligrez, Bertlin, Lectora de Fics, Tata XOXO, EriCastelo, debynoe12, Cary, Sully YM, patymdn, injoa, Say's, freedom2604, cavendano13, PRISOL, andyG, tulgarita, rjnavajas, krisr0405, Techu, glow0718, JessMel, Liz Vidal, Pili, Pam Malfoy Black, Ali-Lu Kuran Hale, Lady Grigori, somas, Kriss21, saraipineda44, Mafer, Gabriela Cullen, DenniChavez y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? DEPENDE de ustedes.