Hola que tal, la siguiente historia fue creada de mi imaginacion, pero he tomado prestados los personajes de Rumiko Takahashi sin ningún fin de lucro, espero que te guste.

CAPITULO 14. LA DECISION FINAL

No importaba la distancia que había entre ellos, incluso sabía que estaría dolida, haría lo que fuera necesario para recuperarla, le pediría disculpas por haberla culpado, Ranma observo aquel inmenso mar azul que tenía enfrente, y recordó que le había prometido que algún día la llevaría a ese lugar. Quería la oportunidad para poder cumplir esa promesa, y fue así como emprendió el viaje de regreso a las tierras del norte.

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Ukyo llevaba días acampando en espera de la oportunidad para poner en marcha su plan, no se iría a ningún lado sin antes reclamar lo que ella creía suyo, entraría a casa de los Tendo, nadie se lo impediría, y acabaría con Akane de una vez, nadie le arrebataría a Ranma, lo podía asegurar, su deseo de convertirse en la Sra. Saotome se había vuelto más que un gusto, era una obsesión, alimentada simplemente por las últimas palabras que había escuchado de Ranma, que ni siquiera iban dirigidas a ella.

Se levantó muy temprano esa mañana, apenas y comenzaba a clarear, quería llegar lo más pronto posible para acabar rápido, tomo su katana y la enfundo entre sus ropas, después, tomo arco y flecha, aunque quería dar la impresión de que había sido una batalla justa, no dudaría en usarlo contra Akane, ya le había resultado una vez. Se puso en marcha por el sendero del bosque, exactamente el mismo por el que había seguido a Ranma la última vez, sonreía para sus adentros, presa de un sentimiento que nunca pensó que llegaría a sentir, envidia y celos, pero todo eso terminaría junto con la vida de aquella que lo provocaba.

Finalmente se encontró a las afueras de la casa Tendo, era muy temprano, por lo que no pudo ver a nadie vigilando, eso sería mucho más fácil de lo que pensó, se apresuró a entrar por uno de los jardines y ya tenía un pie dentro de la casa cuando se percató de que Akane iba saliendo del pequeño templo familiar que estaba cerca, se detuvo entre sus pasos y la miro sorprendida.

-Ukyo, ¿pero qué haces aquí?- le pregunto Akane muy sorprendida.

-Akane, que gusto encontrarte tan pronto, he venido a buscarte, tenía tantas ganas de hablar contigo- le contesto Ukyo en un tono falsamente desinteresado mientras se acercaba lentamente hacia ella.

-¿Hablar?, yo no tengo nada que hablar contigo, y sabes que no eres bienvenida en este lugar-

-Ja, no necesito ser invitada para estar en este lugar- le dijo Ukyo burlonamente, -Yo puedo venir a la hora que me apetezca, por eso soy la prometida de Ranma Saotome-

-¿Y eso que?, no tienes ningún poder en estas tierras, aunque fueras su esposa, él renuncio a ese derecho antes de marcharse-

-Eso es lo que tú crees, Ranma te dijo eso, solo porque se encontraba muy dolido por lo de su padre, pero volverá, para reclamar sus tierras, yo solamente te estoy haciendo un favor, si te marchas ahora, nadie sufrirá- le amenazo Ukyo.

-Estás loca, él me prometió que nunca volvería, y además, ¿Por qué vienes tu a decirme todo esto?, ¿acaso él no tiene valor?- le pregunto Akane un poco más molesta.

-Es lógico, ¿Quién querría volver a ver a la persona que le quito la vida a su padre?, eso sí es tener agallas Akane Tendo-

-Eso no fue mi culpa, estábamos en medio de una batalla, eso podía pasarle a cualquiera, además ellos iniciaron la guerra, y mi padre también murió-

-¡Ya!, basta de sentimentalismo, o te marchas por las buenas, o lo haremos por las malas, tú decides Akane-

-¡yo no me iré de aquí, y mucho menos si me amenaza una loca como tú!- le grito Akane.

-¡Bien, tú lo decidiste!- le dijo Ukyo sonrientemente, mientras se apresuraba a sacar su katana, esto, tomo a Akane por sorpresa, ya que su espada se encontraba dentro del templo. –No temas Akane, esto será rápido- le dijo Ukyo mientras se abalanzaba sobre ella, con la espada en alto, Akane esquivo el golpe, pero sabía que no podría hacer mucho si no conseguía su espada.

-Ahora si Akane, terminaremos lo que dejamos pendiente, Ranma no podrá ayudarte esta vez- le dijo Ukyo mientras le lanzaba un golpe que rozo cerca de su brazo haciéndole un corte, Ukyo sonrió por su hazaña, mientras Akane intentaba correr hacia el templo, pero la chica se lo impedía, le lanzaba golpes que Akane esquivaba corriendo, saltando y agachándose, todo lo tenía que hacer muy rápidamente sino quería ser herida de muerte, aprovecho una distracción para lanzarle un golpe a la cara que la desconcentro, entonces pudo correr rápidamente hacia el templo, apenas y alcanzo a tomar su espada para detener otro golpe que ya le había lanzado la joven Kuonji, ahora si estaban en igualdad.

-¡Akane!, ¿estás ahí?- escucho que le llamaba su hermana Kasumi

¡Kasumi no!, pensó Akane en cuanto escucho la voz de su hermana, -Vete de aquí Kasumi- le grito a su hermana mayor, pero fue muy tarde, ya que Ukyo logro llegar antes a ella y tomarla por un brazo, mientras colocaba el filo de su espada en el cuello de la joven.

-Ahora si Tendo, tendrás que hacer lo que te diga si no quieres ver morir a tu hermana- le dijo Ukyo amenazadoramente.

Kasumi temblaba asustada ceca de Ukyo, mientras miraba a su hermana pequeña a los ojos, suplicante, Akane se encontraba inmóvil, sabía que Ukyo sería capaz de cualquier cosa.

-Ukyo, no sé qué demonios quieres, pero hare lo que me pidas con tal de que sueltes a mi hermana, ella no tiene nada que ver-

-Akane, ya te lo dije antes, quiero que te vayas, que desaparezcas, para que Ranma solo me amé a mí, para que pueda ser su esposa sin que se acuerde de ti, quiero que no existas-

Akane soltó su katana inmediatamente y levanto los brazos en señal de rendición.

-Hare lo que me digas- le contesto Akane

-Vete de aquí, y no vuelvas nunca, o te juro que tus hermanas lo pagaran, y mandare a quemar todo el territorio de las Tierras del Norte, no quedara nada-

Akane se movió lentamente hacia la salida del templo, no sabía que podía hacer, tenía que idear algo para rescatar a sus hermanas, era lo único que importaba ya.

-¡Quiero que te muevas!- le grito Ukyo, lo que hizo que Akane corriera hacia el bosque, eso basto para que Ukyo soltara a Kasumi aventándola contra el piso.

-Creo que mejor me asegurare de que no vuelva- Ukyo salió del templo y arrojo su katana al suelo, -Mejor cambiare de arma, esta es más efectiva para cazar- se dijo mientras tomaba el arco y las flechas que había llevado con ella y se adentraba en el bosque.

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-¡Nabiki!, ¿Dónde estás?, Akane nos necesita- grito Kasumi para que su hermana pudiera escucharla.

-Aquí estoy, ¿pero qué es lo que pasa?, ¿Por qué estas temblando?-

-Akane está en peligro, la joven Kuonji, la persigue por el bosque con un arco, tenemos que ayudarla, es mi culpa- Kasumi no pudo evitar cubrirse el rostro con las manos mientras lloraba lastimosamente.

-¿Hablas de Ukyo?- Kasumi asintió con la cabeza para responder a la pregunta de su hermana, -¿pero que hace ella aquí?, ¿acaso no se habían marchado?- se preguntó Nabiki, al mismo tiempo que aparecía el maestro Happosai atraído por el llanto de Kasumi.

-Si la joven está aquí, eso significa que su padre también, tenemos que buscarlo para que pare esto- dijo tranquilamente el maestro

-Tiene razón, su hija está desobedeciendo las órdenes de Saotome, está atacando por su cuenta, es alta traición- dijo Nabiki.

-Yo iré a buscarlo, ustedes ordenen a los guerreros buscarlas, tenemos que evitar que suceda una tragedia- le ordeno el maestro a Nabiki.

Nabiki salió apresuradamente de la casa seguida del maestro. Kasumi no podía evitar sentirse terriblemente, por lo que decidió salir al templo para ver si sus plegarias ayudaban a su hermana. Se sorprendió muchísimo, ya que dentro del templo encontró a la persona que menos pensó que vería en ese día.

Ranma la miro sorprendido, -¿Pero qué paso aquí?- le pregunto el joven mientras observaba el desorden y las manchas de sangre que había por todo el piso.

-Joven Saotome, que alegría verlo, usted es el único que puede ayudarnos, su prometida vino hace un rato y ataco a mi hermana, todo estaría bien sino hubiera sido por mi culpa- le dijo Kasumi entre sollozos.

-¿Qué?, ¿Ukyo estuvo aquí?- pregunto Ranma muy sorprendido levantando la voz. Kasumi asintió como respuesta. -¿Pero dónde está ahora?, ¿Akane está bien?-

-No lo sé, ella huyo hacia el bosque cuando Ukyo la amenazó con matarme, Ukyo quiere matar a mi hermana, la está siguiendo con un arco-

Ranma cerró los ojos en señal de preocupación, pero los abrió rápidamente y salió en dirección hacia el bosque, tenía que detener a Ukyo y ya se imaginaba hacia donde huiría Akane.

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Akane caminaba sigilosamente en dirección hacia el rio, sabía que Ukyo le seguía los pasos muy de cerca, pero estaba segura que si lograba cruzarlo podría perderla definitivamente, ya después buscaría la forma de rescatar a sus hermanas. Podía escuchar sus pasos crujir bajo la hierba del bosque e intuía sus movimientos, Akane no era tan sigilosa después de todo, la atraparía fácilmente, no tenía la menor duda, repentinamente el cielo comenzó a nublarse y el viento comenzó a soplar anunciando una próxima tormenta. Akane se apresuró, si comenzaba a llover no podría cruzar el rio, ya que las aguas crecerían y no era muy buena nadando, sintió unas ligeras gotas rozando su rostro, que asemejaban frías lágrimas de dolor, comenzó a correr, ya sin ningún tipo de precaución, tenía que escapar, tenía que llegar al rio, cuando sintió un punzante dolor en el hombro derecho, el cual le hizo tropezar y caer ya muy cerca del cauce.

-¿Creíste que escaparías de mí?, lástima que falle, así hubiera sido más rápido- le dijo Ukyo detrás de ella.

Akane trato de incorporarse con mucha dificultad, la flecha que tenía incrustada en el hombro le impedía moverse, así que solo logro quedar sentada en el suelo, a merced de Ukyo, quien ya la apuntaba nuevamente con su flecha. Akane temblaba, no podía evitarlo, el miedo y la lluvia que se había soltado impedían que controlara su nerviosismo, ya no había salida, cerró los ojos, no podía más que esperar a que todo terminara.

Ranma corría apresuradamente por el bosque, sabia hacia donde tenía que ir, ya había estado con Akane allí antes, junto al rio, y recordó que se encontraba en los límites con la tierra del Oeste, era el paso más seguro, tenía que encontrarla antes que Ukyo.

Ya faltaba muy poco cuando escucho un grito de dolor, corrió más rápido, se sorprendió ante lo que vio, Ukyo amenazaba a Akane, mientras esta, yacía en el suelo sentada con los ojos cerrados, se percató que ya estaba herida y sintió un coraje inmenso.

-Ukyo detente ahora mismo, baja ese arco- le ordeno a Ukyo detrás de ella.

Ukyo bajo lentamente el arco con el apuntaba a Akane y se volteo para mirar a Ranma, al verlo su rostro se ilumino y le sonrió dulcemente.

-Ranma, te estaba esperando, que bueno que ya llegaste, estaba a punto de acabar con lo que me pediste- le dijo Ukyo.

-¿Qué dices?, si yo no te pedí nada, lo único que te ordene fue que te marcharas de aquí, que ya no quería saber nada de ti-

-Ranma, ¿Por qué me dices eso?, ¿acaso ya no me amas?, ¿ya no quieres casarte conmigo?- le pregunto Ukyo con voz temblorosa

-Ukyo, te dije que no iba a casarme contigo, no me interesa la alianza, no te amo-

Akane observaba la conversación en silencio, aunque no podía evitar hacer resoplidos de dolor por su hombro herido, aún tenía que escapar, no podía confiarse de Ranma, intento ponerse de pie lentamente.

Ukyo comenzó a sollozar, -Ranma no puedes hacerme esto, yo escuche, cuando le decías a ella- señalo a Akane, quien se quedó inmóvil en el suelo, -Escuche, cuando le dijiste que te casarías conmigo, y yo solo intentaba darte un regalo de bodas, quería recuperar estas tierras para ti-

-Yo no me casaría contigo nunca, porque amo a otra persona, y además, no me interesan estas tierras, no necesito que me des nada- le dijo Ranma molesto.

-Yo he hecho muchas cosas por ti Ranma, yo… te amo…. Y haría cualquier cosa por ti, siempre quise ser una buena amiga, y siempre fui atenta contigo, y tú nunca me has valorado, yo… yo mataría por ti-

-Como lo hiciste con mi padre, ¿no es cierto?- le pregunto Ranma

Ukyo se quedó inmóvil, con los ojos vidriosos por las lágrimas, no sabía que responder, todo lo había hecho por él, solo por él.

-Yo….- Ukyo no podía responder.

-Vamos hija, dime que tu no hiciste eso, ¿verdad?- le pregunto su padre, que había llegado acompañado de los guerreros de la casa Tendo y el maestro Happosai.

-Padre, yo…- Ukyo comenzó a llorar.

-Contéstame, ¿dime que no le quitaste la vida a mi mejor amigo?, ¿dime que tu no fuiste?- le pregunto su voz con fuerte.

-Yo lo hice por nosotros padre, lo hice para mantener la alianza, por salvar mi matrimonio con Ranma,…. Lo hice para que me amara-

-¿Y cómo creíste que podía amarte así?-

-Quería que la odiaras a ella, quería que la olvidaras, que nunca más volviera a interferir en nuestras vidas, quería darte estas tierras que tu padre tanto anhelaba…. Solo quería que me amaras- le contesto Ukyo tristemente.

Akane estaba sorprendida con la confesión, nunca pensó que Ukyo fuera capaz de eso, y miro a Ranma a los ojos, él le devolvió la mirada pero la aparto rápidamente, no sabía que decir.

-Joven Saotome, sé que es una falta grave, sé que es alta traición y sé que tú eres el jefe de estas tierras, mi hija desobedeció tus órdenes, solo te pido, que le permitas morir con honor- le dijo el señor Kuonji.

-Esa mujer no merece el seppuku- dijo el maestro Happosai, -debería ir a la horca directamente-

Ukyo miro horrorizada a su padre, sabía que ya no podría cambiar su destino, pero necesitaba al menos que su padre la perdonara, busco su mirada, pero su padre no regreso a verla.

-Sr. Kuonji, lamento informarle que esa decisión no es mía, estamos en las Tierras del Norte, y la única que puede decidir eso, es la heredera de ellas, la decisión es de la Joven Tendo- le dijo Ranma, mientras se acercaba a Akane para ayudarla a ponerse en pie.

-¿Te encuentras bien?- le pregunto Ranma al ver la flecha que tenía en el hombro.

-Estaré mejor cuando me quiten esto, pero sí, estoy bien- le contesto Akane con voz jadeante.

-Le pido consideración para mi hija Sra. Tendo, incluso le dejare las tierras del este, y nunca volverá a verme- le dijo el señor Kuonji a Akane.

Akane miro al señor Kuonji que se encontraba muy dolido por las acciones de su hija, después miro a Ukyo que no podía parar de llorar, ahora su destino estaba en lo que ella decidiera. Después de unos minutos, Akane finalmente respondió.

-Sr. Kuonji, yo no puedo decidir sobre la vida de los demás, su hija ha atentado contra la mía, y eso no podre perdonarlo, pero bastante muerte hemos provocado ya, no causare otra más, y no iniciaré otra guerra, pero, acepto su oferta, me quedare a cargo de las Tierras del este-

Ranma, Ukyo y el Sr. Kuonji se miraron sorprendidos sin entender a qué quería llegar Akane, pero siguieron escuchando atentamente.

-Sr. Kuonji, usted y su hija, tendrán que irse de Nihon, y no podrán volver, ya que ahora cubriré las fronteras de las tierras del Este y del Oeste también, si alguien llega a verlos, la única orden será quitarles la vida, a menos que el Sr. Saotome decida alojarlos en las tierras del Sur- le dijo al mismo tiempo que le devolvía la mirada a Ranma.

-Lo siento, pero ella es culpable de la muerte de mi padre, no podría darle asilo en las Tierras del Sur- contesto Ranma seriamente.

-Bien, entonces no tienen otra opción más que el exilio, tendrán que irse hoy mismo- le ordeno Akane, con la poca fuerza que le quedaba, ya que la herida empezaba a causarle estragos, llevaba rato desangrandose y sin poder evitarlo se desvaneció en el suelo.

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Hola, gracias por leer este capitulo de mi historia, creo que se ha alargado un poco mas de lo que esperaba, pero ya falta poco, espero que te haya gustado y que me hagas el honor de seguirla hasta el final, gracias por sus comentarios, tratare de ya no tardar tanto.

Gracias y Saludos!