Disclaimer: Los personajes pertenecen a la excelente escritora JK Rowling, yo solo juego con ellos.
Summary: Draco Malfoy es el soltero de oro del mundo mágico. Un engreído insoportable, caprichoso, mujeriego y narcisista, que junto con Blaise Zabini y Theodore Nott está dispuesto a todo. Su nuevo capricho ya tiene nombre y apellido: Hermione Granger.
La chica del pañuelo verde
Capítulo catorce:
Black penis.
"Me sacas el dramatismo y peso quince kilos menos"
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Lo malo de los cuentos de hadas es que luego te llevas un buen chasco. En la vida real, el príncipe se va con otra princesa o el hechizo se esfuma. No importa quién rompa tu corazón o cuánto tiempo tarde en curarse. Nunca lo superarás sin tus amigas.
Quizá nuestras amigas sean nuestras verdaderas almas gemelas, y los hombres solo gente con quien divertirnos, al fin y al cabo las relaciones se rompen y lo mejor que podemos hacer es respirar e intentar reiniciar.
La chica del pañuelo verde.
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Era lunes, y el tiempo en Londres se presentaba triste y oscuro, justo como se sentía Hermione.
La bata de Medimago se estaba burlando de ella desde el perchero. No había tenido fuerzas para volver a guardarla en el fondo de su armario, por algún motivo no podía, aquella prenda había significado el comienzo de una llama, una pasión, una locura… de buenos tiempos.
Hermione estaba tumbada en su cama, de costado con los ojos fijos en la maldita bata blanca.
Dos meses habían pasado.
Dos meses desde el evento en el Ministerio.
Dos meses desde que le curó el tan famoso Pene Mágico.
Dos meses desde que todo se fue al traste por el orgullo del rubio y la testarudez de la castaña.
Un mes y medio desde su última discusión en la puerta de su apartamento.
Un mes y medio que no había vuelto a saber nada de él.
Suspiró con pesadez, y apartó con un manotazo hacia un lado los ejemplares de esas últimas semanas de la revista muggle donde publicaba la columna de la chica del pañuelo verde, haciendo caer algunas al suelo en el transcurso sin importarle en lo más mínimo.
Todas las publicaciones habían seguido la misma línea dramática que la de esa semana: reflexiones sobre la posibilidad de que no existieran los finales felices en las relaciones. Deprimente. Incluso su jefa le citó en su despacho para increparla sobre el trabajo tan lamentoso que estaba haciendo últimamente mostrándole además, para bochorno de la castaña que siempre había estado orgullosa de sus trabajos, las numerosas cartas recibidas de lectoras asiduas que se quejaban de la negatividad que se había apoderado de la columna de la chica del pañuelo verde y que pedían su destitución inmediata.
Hermione discutió fervientemente con su jefa, y todo terminó con la firma de su despido. La columna de la semana siguiente sería la última que escribiría.
Pero ya no le importaba, ¿Cómo iba a escribir consejos de amor si su propia vida amorosa era un desastre?. ¡Era una hipocresía!. Lo que más le molestaba era que se rompería ese lazo que la mantenía unida al Mundo Muggle, además de sus padres claro.
Y por otro lado, el rubio la traía de cabeza. Se lo había tragado la tierra. Desaparecido del mapa.
Cierto, que la chica le había dicho, o más bien gritado, que desapareciera de su vista, pero no pensaba que se lo tomaría al pie de la letra.
Y lo peor era que lo echaba terriblemente de menos.
Tuvo que aceptarse que el chico tenía razón, ella ya sabía cómo era él cuando se involucraron, que no todo iba a ser un camino de rosas porque ambos tenían caracteres explosivos y complicados, y ahora que había tenido unas semanas de meditación y análisis de sus conversaciones, el rubio le dijo que ella le importaba, que no era como las demás.
Eso tenía que significar algo, ¿no?. Se cuestionó.
El corazón de la castaña comenzó a bombear como loco tras ese pensamiento. Por todo lo que podría implicar. Esperanza.
Malfoy era un conquistador nato, pero carecía de la decisión o fuerza para expresar sus sentimientos abiertamente, bien era sabido por todo el Mundo Mágico que su círculo familiar era poco afectuoso, aunque claro, también podría ser una treta de esa serpiente astuta para volver a meterse en su cama.
Pero, ¿y sí lo decía de verdad?.
Era ese 'y sí' el que no le dejaba seguir adelante. Hermione resopló frustrada y frotó sus ojos con fuerza, a punto estuvo de arrancarse las pestañas.
También recordaba con nitidez, que varios días después de su discusión y al percatarse de que el rubio no había intentado ponerse en contacto con ella de nuevo, fue a buscarlo a su despacho en el Ministerio para darle el beneficio de la duda, aunque tardío, y que le explicara que pasaba por esa cabecita retorcida platina. Cuál fue su sorpresa al llegar al Departamento de Misterios y enterarse por su eficiente secretaria, la que ella misma había entrevistado y contratado, que el Señor Malfoy se encontraba fuera del país por asuntos de trabajo.
Hermione estuvo cavilando durante todo ese día sobre qué clase de trabajo estaría haciendo el rubio en el extranjero, pero teniendo en cuenta que todo su trabajo era un misterio, no sacaría nada preguntándole a sus colegas de Departamento.
La castaña especuló sobre la posibilidad de que tuviera algo que ver con Herman Bemberg, Hermione recordaba perfectamente su charla con el Auror en aquella primera cena, la rivalidad evidente entre esos dos y por supuestos, la maldita interrupción de la lechuza aquella noche. En aquel momento, no le dio mayor importancia porque estaba ofuscada con el chico, pero después de tantas semanas para pensar, se planteó todo tipo de escenarios, como que de verdad el alemán estuviera perjudicando de alguna forma a los Malfoy, pero ella estaba segura que a El Profeta no se le hubiera escapado una noticia tan jugosa, y la cara del chico ya estaría ocupando todas las portadas de la prensa. Así que ese hecho le relajó bastante, y decidió que todo debía tratarse de rivalidad entre un Auror y un antiguo seguidor de Voldemort, y por supuesto de ella, que estaba en medio.
Hermione había estado viéndose durante esas semanas con Herman, por obligación claro está, había visitado Londres en tres ocasiones desde la primera cena y Kingsley ya le había otorgado a la castaña el puesto de niñera. Él parecía interesado en ella, o eso le pareció a Hermione en los escasos encuentros que tenían, ya no había vuelto a comportarse como un patán con ella, ni le llamaba velluda, lo que era desconcertante, se había vuelto hasta soportable. La castaña le preguntó en una ocasión sobre la carta que le envió a Malfoy aquella noche, pero él se limitó a decir que solo quería fastidiar el encuentro entre ellos, ya nunca más volvió a nombrar al rubio y esquivaba de forma hábil todas las preguntas sobre el tema.
Esto solo hizo afianzar la teoría de la chica sobre esos dos.
Estos encuentros esporádicos por trabajo con el Auror ocasionó que Blaise y Theo se distanciaran un poco de la castaña y eso le dolía, se había encariñado muchísimo con ellos, además de que eran las parejas de sus mejores amigas. Pero era entendible que apoyaran antes a Malfoy que era su amigo de toda la vida. Hubo un par de ocasiones en las que los chicos habían intentado hablarle del joven, pero eso sucedió justo después de su discusión con el rubio y ella no quería ni escuchar su nombre, ahora que había pasado el tiempo se arrepentía.
Las relaciones eran muy complicadas, tanto de amistad como amorosas. Esa era la única conclusión a la que había llegado Hermione.
Situación sentimental actual. Pensó mirando el desastre que la rodeaba.
– Libros, café y en pijamas – Citó en voz alta atrapando las mantas y cubriéndose la cabeza con ellas, como si así fueran a disiparse sus problemas.
Hermione llevaba diez minutos con los Polvos Flu en su puño derecho y mirando el interior de la chimenea de su apartamento, le sudaban las palmas de las manos. Aquel miércoles, Blaise y Ginny habían preparado una cena en el apartamento del moreno para pasar una velada entre amigos y dar una gran noticia. Según palabras textuales de la pelirroja: anunciar el bombazo del año.
Hasta ahí todo bien, no era la primera vez que quedaban.
El nerviosismo se apoderó de la castaña cuando Luna le confesó que el rubio había vuelto de donde sea que estuviera, y que también estaría allí aquella noche. Hermione llevaba dos meses pensando que haría cuando lo volviera a tener en frente, pero toda su valentía Gryffindor pareció irse por el retrete.
Sacudió su cabeza con rapidez para disipar sus miedos, abrió el puño y citó la dirección de la casa de Blaise.
La velada transcurrió sin percances.
Luna y Theo estaban más acaramelados que nunca. El ojiazul tomaba de la mano a la rubia, la besaba dulcemente cada pocos minutos en la mejilla, los labios, el dorso de la mano, el hombro, le acariciaba el cuello y el rostro provocando sonrojos en la rubia, le abrazaba y le sonreía con adoración cuando ella comenzaba hablarle fascinanda por algo. El uno iba pegado al lado del otro como siameses y parecían estar tan sincronizados que daba hasta miedo, eran toda una representación de los típicos enamorados con mucho fluff y azúcar. Ginny intentó reventar su burbuja de amor renombrando a Theo como algodón de azúcar, por lo empalagoso que era, pero el chico lejos de ofenderse afianzó su agarre alrededor de una sonriente Luna y le dijo que nada le haría bajar de la Luna.
Ese comentario se ganó un 'Ohhh' generalizado del grupo de amigos, algunos contentos por el romanticismo y otros divertidos por lo embobado que le tenía la rubia.
Ginny y Blaise también parecían estar muy bien en su relación, o lo que fuera que tuvieran. No eran tan inocentes como Luna y Theo, pero se veía a leguas la complicidad que había entre esos dos, y no solo en el terreno sexual. Blaise era como un niño, la mayor parte del tiempo inmaduro y bromista, pero embelesado con su pequeña Weasley, y Ginny era una mala hablada de armas tomar, pero tenía un lado dulce que dejaba entre ver a veces cuando sonreía o miraba a Blaise.
En cuanto a Hermione y Draco, no se habían dirigido la palabra durante toda la cena, nada más que para saludarse al principio. Ni si quiera cruzaron miradas, y eso no paso inadvertido para nadie.
Cuando llegó la hora del postre, Ginny puso sobre la mesa una tarta de queso que había hecho su madre, lo que ya de por si prometía porque Molly Weasley era la mejor cocinera que había conocido la castaña, y Blaise se puso en pie con una copa y la golpeó suavemente con una cucharita tres veces para llamar la atención de los otros cuatros.
Hermione rodó los ojos por las ocurrencias del moreno y todos los demás rieron.
– Llegó el momento que todos esperabais – Anunció tomando la mano de Ginny invitándola a ponerse en pie. Ambos se sonrieron y la pelirroja se resguardó bajo el brazo de su chico rodeando su cintura en un abrazo meloso.
Draco arqueó una ceja expectante. Hermione miraba de uno a otro tensa esperando la noticia por la que fueron citados. Theo intentaba mirar si algún dedo de Ginny estaba envuelto en un anillo y Luna… ella simplemente sonreía abiertamente, ella ya sabía lo que pasaba, los Blibber rodeaban a la pareja y para Luna el mensaje estaba tan claro como el agua.
– Mi Adonis de chocolate y yo…
– Mi pequeña Weasley y yo – Corrigió juguetón el moreno haciendo sonreír a la chica.
– ¡Soltarlo de una vez! – Apremió Draco exasperado.
– ¡Vamos a ser papás! – Gritaron jubilosos para besarse apasionadamente tras el anunció ante la atónita mirada de sus amigos, excepto de Luna claro.
A Hermione se le había desencajado la mandíbula, posiblemente ya estaría barriendo el suelo con ella.
Un silencio abrumador cubrió la estancia. La castaña casi podía jurar que nadie respiraba.
– ¡Enhorabuena chicos! – Rompió el hielo Luna abalanzándose para abrazar a la pareja – Estoy tan feliz. ¡Voy a ser tía!
El arranque de Luna pareció mover los engranajes de los cuerpos de los otros tres, que uno a uno fueron felicitando a la pareja por el inesperado embarazo. Por un momento Hermione y Draco fundieron sus miradas, ambos contentos por la felicidad que irradiaban sus amigos, y la castaña sintió sus piernas temblar al mirar esa mirada acerada después de tanto tiempo. Malfoy pareció querer decir algo pero Hermione fue atrapada en un abrazo por Ginny y el momento de embelesamiento se esfumó con la misma rapidez que apareció.
– ¿Cómo ocurrió esto? – Preguntó la castaña ahora divertida, Ginny rio pícara y Blaise iba a contestar cuando Hermione lo calló – ¡Por Merlín!, olvida la pregunta, no quiero saber más de lo que ya se sobre vuestra ninfomanía – Dijo riendo – Lo raro es que no estuvieras embrazada.
Todos rieron extasiados con la noticia, y comenzaron las rondas de preguntas. Eran conscientes de que todo había sido inesperado, pero estaban muy contentos con la noticia. En otras circunstancias Hermione y Luna se habrían preocupado, pero ambas tenían la certeza de que esos dos se querían a su manera y que estaban hechos el uno para el otro.
– ¿Aún no ha nacido el primogénito Zabini y ya estás pensando en el siguiente? – Cuestionó Theo a su amigo rodando los ojos.
– Un parto no es tan doloroso como una patada en los huevos. Habrá un segundo Zabini, os lo aseguro – Dijo con orgullo el moreno.
– ¿Ya tuviste uno? – Preguntó Draco arqueándole una ceja al chico.
– No. Pero al pasar los años las mujeres vuelven a decir: hay que tener otro. Y yo nunca he escuchado a un hombre decir: me apetece otra patadita en los huevos – Razonó Blaise haciendo reír a los presentes y ganándose una colleja de Ginny.
– Primero vamos a lidiar con este bebé, y ya luego planificaré – Hizo hincapié la chica señalándose a sí misma para que quedara claro en la cabecita del moreno – si se agrandará la familia o no.
– ¿Te das cuenta de que puedes tener un pequeño pene creciendo en tu interior? – Dijo Hermione riendo por su propia ocurrencia. Era la primera amiga que tenía que se quedaba embarazada, todo era novedoso. Iba a disfrutarlo.
– ¡Merlín!, no lo había pensado de esa forma – Respondió Ginny fingiendo estar asustada.
– Un pequeño pene negro – Continuó Hermione burlona.
Ahora Ginny parecía de verdad horrorizada.
– ¡Merlín y Morgana!, ¡espero que sea niña! o ya no volveré a ver la anaconda de chocolate de Blaise con los mismo ojos – Musitó mirando la entrepierna del moreno con pena.
Los chicos y Hermione estaban carcajeándose por la cara que se le había quedado a la pelirroja cuando sin previo aviso, Luna se puso en pie, agarró por los hombros suavemente a Theo y lo miró fijamente durante unos segundos antes de hablar.
– Llévame a casa – Le pidió dulcemente.
Todos en la sala se callaron abruptamente y mirando el intercambio de palabras entre la pareja.
Theo rápidamente se alarmó, se puso en pie y acunó suavemente el rostro de su novia.
– ¿Te encuentras mal? – Preguntó estudiándola con la mirada.
Luna negó con la cabeza y le sonrió ampliamente.
– Los bullebys me han dado la señal – Dijo como toda explicación.
Theo se quedó en blanco, no entendía nada, ni él ni ninguno de los otros, excepto Hermione. Ella si sabía de qué hablaba la rubia, de hecho sus palabras le llevó a recordar el evento del Ministerio, cuando esas mismas palabras salieron de los labios de Luna anticipando lo que pasaría esa noche entre Malfoy y ella.
Sintió lástima por la cara de desconcierto del ojiazul y decidió disipar sus dudas.
– Theo – Lo llamó ganándose la mirada de todos – Luna quiere decir que está preparada – Dijo como toda explicación, aunque no pareció entenderlo porque seguía mirándola extrañado. Chasqueó la lengua irritada por su falta de entendimiento – Luna está preparada para hacer el amor contigo – Soltó a bocajarro.
Theo pareció entenderlo perfectamente ahora porque enrojeció hasta la raíz del pelo y giró su rostro lentamente para mirar a Luna. Esta simplemente asintió, como si no estuviera afirmando algo tan importante. El chico seguía paralizado.
– Theo por favor. Ya has demostrado en todos estos meses que tienes un aguante de hierro. Hazte un favor y lárgate a complacer a tu rubia o juro que te voy a golpear – Comunicó divertido Blaise – Y usad poción anticonceptiva, mira lo que nos ha pasado a nosotros por follar como salvajes olvidándola en más de una ocasión – Dijo riendo y ganándose un tortazo juguetón en el brazo de parte de la pelirroja.
– Sé un caballero con ella Theodore Nott – Ordenó Draco apuntándole con uno de sus estilizados dedos y ganándose una sonrisa del ojiazul que sin más dilaciones, rodeó a su rubia y se apareció en su propio apartamento.
– Piensa el ladrón que todos son de su condición – Hermione habló incluso antes de que su propio cerebro procesara la información. Pero ya era demasiado tarde.
Ginny y Blaise se miraron y ambos comprendieron que se avecinaba la tormenta.
– Ya me estaba preguntando cuando sacarías las garras, estabas siendo muy civilizada esta noche – Apostilló el rubio encarándola.
– Tu cinismo me ha impulsado hablar.
– Pensaba que ya no sería merecedor de tu furia, ya que andas revoloteando alrededor de tu estúpido albino de mierda – Lanzó el chico mientras apretaba los puños con rabia.
Hermione le miró sorprendida, aunque pronto recuperó su semblante serio, Malfoy había estado fuera del país pero estaba segura de que Blaise y Theo le habrían contado cosas.
– Yo no revoloteo alrededor de nadie, idiota – Escupió enfadada y sintiendo sus ojos arder – si me he visto con él es porque Kingsley me lo ha pedido.
– Por supuesto – Dijo sarcástico mientras le dirigía una mirada dura.
– Apuesto a que tú sí que has saltado a la cama de otras brujas – Devolvió iracunda la castaña, notaba las lágrimas agolparse en sus ojos.
– Lo he intentado pero en todas veo tu maldita cara – Moduló cerrando los ojos y frotándose el puente de la nariz para calmarse.
– ¿Remordimientos? – Preguntó dolida de repente por las palabras del mago. Ante el silencio del chico la castaña volvió hablar – Lo hiciste todo mal conmigo. Y a pesar de todo, conseguiste aquello que te propusiste – Draco abrió los ojos he hizo contacto con los avellana de la chica esperando una explicación a sus palabras – Enhorabuena Malfoy, has enamorada a la estúpida de Hermione Granger – Pronunció con una sonrisa débil mientras una lágrima rodaba por su mejilla derecha ante el mutismo del chico.
El rubio la miraba inexpresivo, parecía labrado en piedra, no conseguía procesar la información.
– ¿No dices nada?. Genial, muy bien. Era demasiado pedir para un cobarde de tu calaña. Piérdete Malfoy – Dijo Hermione antes de aparecerse en su apartamento.
– Creo que la voy a joder – Murmuró Draco a la nada.
– Corrijo. Ya la has jodido – Habló Ginny dándole un bofetón que le hizo salir de su estupor – Te lo merecías por capullo. Ahora vete a tu maldita casa y piensa en lo que has hecho.
– Está practicando para cuando nazca el bebé – Intervino Blaise mirando a su amigo con lastima – Yo si fuera tú le haría caso, mi pequeña puede ser atemorizante.
– Lo siento por estropear tu noche Ginny – Se disculpó por quinta vez Hermione en lo que llevaban de tarde aquel jueves.
– Ya te he dicho que no me importa. Todos esperábamos esa confrontación desde que os invitamos a venir – Repitió con cansancio rellenando una cuarta caja de cartón con libros.
Ginny y Luna había ido a casa de Hermione ayudarla a preparar las cosas para la mudanza. La chica compró un apartamento más grande en el centro de Londres Mágico y necesitaba vaciar su actual casa antes del próximo lunes.
– Y también lo siento por fastidiar el día de hoy con mi humor Luna, aunque estaba ansiosa por los detalles de tu noche pasional con Theo – Dijo guiñándole un ojo cariñosamente, Luna se sonrojó violentamente y continuó guardando objetos de decoración en un caja que ponía 'cosas frágiles'.
La rubia les había contado que Theo fue cuidadoso y paciente con su inexperiencia, pero que todo fue maravilloso. Irradiaba felicidad por todos los poros y reconoció que ahora solo pensaba en eso. Las chicas tuvieron que reír por el comentario.
– Yo siento mucho que las cosas no salieran bien para ti Mione – Dijo sinceramente Luna – Estaba segura de que Draco sería tu príncipe azul.
– Luna, Draco Malfoy no ha sido, ni será nunca un príncipe azul – Afirmó la castaña torciendo la boca.
– Eso de los príncipes azules es una bazofia – Intervino Ginny cerrando con magia la caja de los libros y levitándola hasta el montón que ya descansaban en la esquina del salón.
– ¡Ginny! – Le reprendió Luna.
– En serio. A la mierda los príncipes azules, lo que necesitamos es un buen sapo que sepa usar su lengua – Afirmó la pelirroja riendo lasciva.
Luna enrojeció hasta las raíces del pelo y Hermione rio divertida, Ginny era un caso perdido y tenía la certeza que con el embarazo y las hormonas se pondría peor.
– Pero mi sapo no será Malfoy. Luna, me dijiste una vez que se tarda el doble de tiempo del que se conoce a una persona para olvidarla – La rubia asintió sin entender su punto – Conocí al nuevo Malfoy durante un mes antes de que se fuera todo al traste y ya han pasado dos meses. Creo que ya es hora de hacer borrón y cuenta nueva.
– P-pero estás enamorada, no puedes decidir cuándo dejar de amar a alguien – Dijo Luna mirándola con sus enormes ojos saltones – Los bullebys y torposoplos siguen a vuestro alrededor, ¡puedo verlos!.
– Voy hacer mi mejor esfuerzo por olvidarlo – Anunció cogiendo una de las cajas vacías y dirigiéndose al dormitorio para continuar guardando cosas.
Luna miraba con tristeza la puerta del dormitorio.
– Ya estoy cansada de lamentaciones. Llevamos dos meses habitando en la dimensión dramática – Rugió Ginny sentándose en el suelo con las piernas cruzadas – Algo está pasando con Malfoy. Blaise está estresado, Theo está estresado y ninguno de los dos cuenta nada porque parece ser que Malfoy los tiene agarrados por las pelotas.
Luna asintió obviando el mal vocabulario de su amiga.
– No me creo una mierda que el hurón haya estado tanto tiempo en el extranjero por trabajo, como tampoco confió en la asidua presencia de ese Auror gilipollas – La rubia volvió asentir – Sigo pensando que Malfoy es un idiota, pero creo que de verdad siente algo por Hermione.
Luna sonrió aplaudiendo de la emoción.
– Draco y Hermione están sacando sus propias conclusiones, ¿sabías que el ser humano sufre más por lo que imagina que por lo que realmente sucede? – Comentó la rubia con aire triste – Eso es exactamente lo que les está pasando.
– Es hora de intervenir.
Viernes, primera hora de la mañana en el Ministerio de Magia.
Draco Malfoy se dirigía a su despacho en el Departamento de Misterios como todos los días, un poco más absorto de lo habitual en él, pero es que desde el miércoles no dejaba de pensar en cierta castaña y su confesión. No tuvo más tiempo de seguir cavilando sobre este hecho, porque cuando llegó a su oficina, se quedó perplejo bajo el marco de la puerta al encontrarse frente a él, una especie de lámina rectangular de color blanco levitando en el aire con magia y sobre la superficie de ésta, colocadas de forma cronológica una serie de recortes de los que parecían columnas de una revista. Aún atónito y mirando a su alrededor por si había alguien escondido, se acercó un poco más a la lámina y tras unos minutos de observación, se percató que todas las publicaciones estaban firmadas por la misma persona.
La chica del pañuelo verde
Continuará…
¡Hola queridas! :D :D
Sí, os dije que este sería el último capítulo, ¡PERO NO!. Todo tiene una explicación. Planeaba traeros un mega capítulo de más de veinte páginas con el desenlace final de La chica del pañuelo verde, pero he estado tan absorta en el trabajo y en la universidad que no me había dado cuenta de que había transcurrido tanto tiempo sin actualizar hasta que una lectora SuwabeKoto-chan, me escribió un mensaje privado para preguntar por mi paradero :O y yo cuando lo vi me enfadé conmigo misma. Tenéis que agradecerle a ella que hoy esté aquí publicando ;) Pues eso, que escribir el capítulo que tenía planeado sería alargar todo una semana más como mínimo y no quería teneros más tiempo esperando, así que decidí partir el capítulo en dos y aquí tenéis la primera parte del desenlace :D Saqué el tiempo de donde no lo tenía para escribiros este capítulo así que espero que lo disfrutaran! Intentaré volver a sacarlo de donde sea el tiempo para esta semana sin falta terminar de cerrar el fic, y que ya tan sólo quede el epílogo ;)
Aquí os traigo un poquito de la situación en las relaciones de Ginny/Blaise y Luna/Theo, que sé que muchas me lo han pedido ;) Y bueno, ¡Ginny y Luna van a intervenir!, ¿qué os parece? , Ginny acabó harta de tanto drama entre estos par de tontos enamorados, ¿creéis que Blaise y Theo se sumaran a la misión de emparejar a estos dos? ¿Qué os parece que Luna y Theo por fin dieran el paso? ¿y la situación de Blaise y Ginny?
¡ESPERO ANSIOSA VUESTRAS OPINIONES!
Por cierto, con respecto a las chicas que leyeron Todos los pétalos, dicen que sí, voy hacer una pequeña continuación de un capítulo más. Para todas aquellas que estén contentas con como finalizó el Oneshot que se abstengan de seguir leyendo, para las que quedaron muuuuy tristes y me pidieron (que fueron muchas) que escribiera un final alternativo donde ofreciera una esperanza a esos dos de estar juntos, ¡estáis de suerte!, como fuisteis tantas las que me lo pedisteis y yo me debo a vosotras :D ya tengo planeado como continuarlo y en cuanto pueda lo escribiré y subiré, así que chicas estén atentas o pongan en alerta el oneshot que más pronto que tarde tendrán ese capítulo que tanto querían :D :D
Muchísimas gracias por los reviews, favoritos y alertas, ¡SOY UNOS AMORES!
SALESIA: Holaaaa! Sí, has acertado en todo con respecto al alemán, está fastidiando pero bien a nuestro Draco, tengo que confesarte que en el próximo capítulo aparecerá Herman de nuevo…. Veremos qué pasa! Las chicas van a intervenir y van a intentar solucionar este embrollo. Jajajajjajajajaja sí! La bata y la ropa interior siguen allí colgadas, Hermione es una pillina, su subconsciente sabe que lo va acabar usando ;) esperemos que Draco no meta más la pata y sepa por fin expresar sus sentimientos y explicar todo lo que está ocurriendo y Hermione escuche y deje de ser tan tozuda e impaciente. Ya me contarás que te pareció el capítulo! :D ¡UN ABRAZO!
¡Nos leemos pronto!
Dejen un review si quieren saber qué hará Draco con las publicaciones de La chica del pañuelo verde :D O en su defecto, ser embarazadas por Blaise Zabini :O ¡a escoger!
Eishel Panakos.
