SURF LOVE
By: Bethany Cullen H.
Summary: Bella Swan está a un paso más de poder cumplir su sueño: entrar al Circuito Profesional de Surf, pero primero deberá de sobrevivir un año en la prestigiosa escuela de surf "Go Surf Go", ¿Qué pasará cuando conozca a sus compañeros de escuela, y entre ellos se encuentre a un cobrizo de ojos verdes?
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia está inspirada en la serie australiana "Blue water high: escuela de surf" pero la trama es mía.
Escenas: M +18. ¡Sobre advertencia no hay engaño!
Capítulo 14: Necesitando un descanso.
Un mes había pasado muy rápido y las cosas entre Alice y yo seguían igual, y no es como si hubiéramos tenido mucho tiempo libre para arreglar nuestros asuntos.
El lunes en cuanto James nos vio nos anunció sobre nuestra evaluación trimestral sobre acondicionamiento físico y resistencia, contaba para nuestra puntuación. Así que pasamos toda la semana entrenando de más con nuevos ejercicios de resistencia. Fue una semana maratónica. Acababa tan cansada por las noches que cuando mi cabeza tocaba la almohada caía dormida al instante.
Después de la semana de evaluación el entrenamiento subió de nivel tal como James ya nos lo había advertido, así como también se había agregado una hora más al entrenamiento por la mañana. Además en la tercera semana los exámenes llegaron, por lo en la segunda semana además de adaptarnos al nuevo ritmo de entrenamiento también había que estudiar y hacer trabajos.
Si contaba mis horas de entrenamiento por la mañana, las clases, el trabajo en la cafetería, entrenamiento por la tarde, mis deberes de la casa y de la escuela, y estudiar, al final me quedaba sin tiempo para nada. Y por nada quería decir: no descansos, no novio, no amigos, y no resolver problemas. Hasta tuve que cambiar mi turno del sábado en la cafetería al domingo para poder hacer la prueba.
En la cuarta semana se realizó la cuarta competencia de la temporada y no sé si el estrés acumulado y el cansancio fue la razón por la que los resultados fueran bastante deficientes, excepto claro los de Edward… ese hombre parecía que había nacido surfeando, y aunque no ganó el 1er lugar si obtuvo un 2do, y los demás quedamos con puntuaciones bajas. Así que él iba a la cabeza en la puntuación
Pude ver en el rostro de James la decepción sobre nuestras calificaciones, yo había quedado en 4to lugar, Rose y Alice en 6 y 7, Emmett en 4to y Jasper en 5to.
Así que cuatro semanas, es decir, un mes, bastante ocupado, o mejor dicho maratónico había pasado y mi cuerpo y cerebro pedía a gritos un descanso.
Cuando llegó el viernes de la quinta semana después de las vacaciones mi cuerpo ya no podía más. Mi despertador sonó y por más que mi cerebro le ordenaba a mi cuerpo que se moviera este no obedeció y sólo me quedé en la cama. Estaba totalmente laxa sobre la cama con la mirada fija en el techo.
Eran las 5:32am, estaba acostumbrada a madrugar, y eso no me pesaba en absoluto, pero realmente estaba cansada, no había tenido descanso alguno, siempre había algo que hacer y las pocas horas que dormía por la noche hasta el momento no me eran suficientes.
La semana había sido pesada para todos, tan así que Rosalie y Alice se habían perdido el entrenamiento del lunes porque se habían quedado dormidas, sólo hasta que fui a ver si estaban bien, por petición de Victoria fue que despertaron. Emmett se perdió el del miércoles, y Jasper decidió no entrenar por la tarde. Los únicos constantes hasta el momento habíamos sido Edward y yo, hasta hoy claro.
Había decidido brincarme el entrenamiento de la mañana. Podíamos permitírnoslos 2 veces al mes sin alterar demasiado nuestra puntuación, pero había tenido que hacerlo la vez del problema con Jacob, y desde eso jamás había dejado de asistir.
Cerré los ojos con la esperanza de poder dormir un poco más pero no me fue posible. No sé cuánto tiempo había pasado, sólo que el sol había salido y yo seguía con mis piernas y brazos sin fuerza alguna para moverme. Volví a cerrar los ojos y me concentré en el sonido de las olas, hasta que el ruido de la puerta siendo abierta me sacó de mi mundo de paz.
-Hola- susurró Edward acostándose a mi lado.
Abrí los ojos y me giré con mucho esfuerzo para quedar sobre mi costado frente a él y poder verlo. Estaba recién duchado y lucía tan perfectamente hermoso como siempre.
-¿Estás bien?- preguntó, su ojos me veían preocupado.
Asentí con mi cabeza sin pronunciar palabra alguna.
-Te extrañé en el entrenamiento- se giró sobre su costado quedando frente a mí. Normalmente yo era su pareja de ejercicios.
Le sonreí, una suave sonrisa, mientras parpadeaba lentamente.
-¿Te sientes mal?- preguntó acariciando mi mejilla con la punta de sus dedos.
Negué con la cabeza para responderle. Sólo estaba cansada, muy cansada.
-¿Segura?- Asentí. –De acuerdo, supongo que no irás a clases- no le respondí –Tomaré eso como un no. Cualquier cosa me marcas ¿de acuerdo? Te amo pequeña.
Sonreí ante esas palabras que me alegraban siempre que las pronunciaba. Yo también lo amaba, más de lo que alguna vez creí que se podría amar a alguien.
Besó mis labios suevamente y mi frente, con una delicadeza que calentó mi alma. Dejó mi habitación y de nuevo me acosté sobre mi espalda con la vista clavada en el techo. Minutos después, cuando el silencio reinaba la casa me levanté de la cama y me fui directo a la ducha. Antes de que comenzara con esto del entrenamiento, disfrutaba de las duchas con agua fría, pero las dejé porque el agua caliente relajaba mis músculos después de los largos entrenamientos. Así que esta vez regrese a mi costumbre de las duchas frías.
La playa estaba bastante tranquila, y sólo unas pocas personas paseaban, o al menos así se apreciaba desde la ventana de mi habitación. Bajé a la cocina y agarré una manzana como mi desayuno, no se notaba que hubiera alguien en la planta baja hasta que entró Sue saludándome con su toque maternal de siempre.
-Buenos días Bella- dejó las bolsas que cargaba.
-Buenos días- contesté en voz baja. Salí de la cocina y me fui directo por mi tabla, necesita mi dosis en el agua. Unas cuantas mordidas a la manzana y la tiré, mi apetito no estaba para comer mucho. Dejé mi ropa en unos de los camastros hasta quedar en bañador y caminé hasta la orilla del mar.
La sensación del movimiento del agua debajo de mí estaba relajándome y sentía que me llenaba con un poco de energía. Me recosté hacía delante recargando mi barbilla en mis manos mientras contemplaba el horizonte, y me quedé así por un buen rato.
-Es una bonita vista- dijo James a mi lado.
-Lo es- contesté sin voltear a verlo. No sabía si venía a llamarme la atención por haber faltado al entrenamiento o simplemente estaba disfrutando de su tiempo libre sin ninguno de nosotros alrededor. –Estoy sorprendido- siguió, pero no dije nada esperando a que continuara. –Estoy sorprendido de todos ustedes, el plan de entrenamiento por el que los he sometido es bastante duro y esperaba que desistieran desde la semana pasada por la temporada de exámenes, -eso no me esperaba.
-¿De verdad?- me levanté para poder verlo.
-Sí, pero cuando tú y Edward siguieron cuando los demás no, me sorprendí mucho más, sé que entrenar y hacer sus tareas y estudiar para la Universidad es difícil, y en tú caso si consideramos además que trabajas entonces con mayor razón fue mi sorpresa; pero si fuera sencillo entonces algo no estaría bien, se trata de que puedan comprometerse con lo que quieres, y la Universidad es parte, hay que aceptar que no todos pueden tener éxito en el surf, o que ese éxito dura muy poco, y necesito que estén preparado para esa situación.
En realidad, ya lo había pensado así, es decir, sólo dos de los 6 ganarían un lugar para el Circuito Profesional y eso dejaba a 4 fuera, si yo fuera una de esos 4 seguiría intentándolo pero me arrepentiría en caso de no haber seguido con la Universidad para tener un respaldo.
-Lo entiendo- susurré pasando los dedos por el agua.
-Sabes, por pasarse un día de entrenamiento no pasa nada, todos necesitamos de un descanso de vez en cuando. Cuando yo estuve en su lugar había días que hasta mover un dedo dolía, pero sabía que por lo que estaba trabajando valía totalmente la pena. Pero sí, nuestro cuerpo necesita un descanso porque creo que el domingo no vale como tal.
-Lo necesitaba- acepté.
-Lo entiendo.- después de eso ambos permanecimos en silencio hasta que el decidió montar una hermosa ola, y yo me quedé ahí solo observándolo porque él era asombroso arriba de una tabla de surf. Lo había visto hacerlo sólo en unas pocas ocasiones y siempre mi mente se decía "quiero ser como él". Lo más seguro es que de no haber sido por su lesión el seguiría estando en los primeros lugares.
En seguida de eso nos turnamos las olas, yo simplemente me deslizaba sin hacer grandes movimientos o maniobras, sólo necesitaba sentir esa sensación al deslizarme por el agua, esa tranquilidad y paz que me llenaba el alma.
Después de mi sesión en el agua me di un baño rápido y me vestí con unos simples pantaloncillos cortos de mezclilla y una blusa básica, pedí prestada la bicicleta de la academia, y pedaleé hasta el supermercado más cercano.
-¿Día difícil?- preguntó alguien a mi lado. Estaba en la sección de helados y estaba tratando de decidir un sabor.
Me giré hacía el lado de donde había escuchado la voz y me encontré con un hombre bastante alto, pero no tanto como Edward, de cabello rubio largo hasta los hombros, de ojos miel y bonita sonrisa. Me señalé para preguntar si me estaba hablando a mí.
-Eh sí, no veo nadie más aquí aparte de nosotros dos, a menos que tenga un amigo imaginario- sonrió haciéndome reír suavemente.
-Bueno, creo que estás un poco grande para eso- dije.
-Entonces creo que en ese caso si te estaba hablando a ti, uhm Kyle- se presentó.
-Bella.
-Bonito nombre, ¿día difícil?- repitió la pregunta.
-Algo así- dije abriendo la puerta del frigorífico para tomar un bote de helado de vainilla con chispas de chocolate.
-Excelente decisión– señaló mi helado –Es una buena opción para los días difíciles.
-Espero que sí,… uhm bueno, que tengas un buen día- le dije mientras caminaba a las cajas a pagar.
-Uhm… Igualmente.- me quedé con la sensación de que quiso decirme algo más pero no lo hizo, así que seguí.
Pagué mi helado y una cuchara, chocolates que agarré en el último momento. Sinceramente no sabía a dónde ir, sólo necesitaba un lugar donde estar tranquilamente, y sin darme cuenta acabé en una playa no tan alejada de la Academia. Encadené la bicicleta y me acomodé en la arena con mi bote de helado.
Comencé a comer mi helado, mientras observaba el hermoso paisaje, había algunos surfistas en el agua esperando buenas olas que montar, algunos parejas caminando por la orilla de la playa, y otras personas como yo sólo sentadas en la arena observando.
Nos sabía cuánto tiempo había pasado pero cuando quise averiguarlo me di cuenta que no había traído mi celular y no tenía ni idea de donde estaba, lo más seguro era que estuviera en mi habitación pero no recordaba la última vez que lo había visto. Me alegraba haberle avisado a Sue sobre mi salida.
Antes de darme cuenta el bote estaba vacío, nunca antes había comido tanto helado. Suspiré frotando mi estómago que comenzaba sentirlo incómodo por haber comido tanto helado. Mis manos estaban frías y tanta pasividad de mi parte estaba abrumándome. Cerré los ojos respirando profundamente para relajar mi estómago cuando sentí que una sombra se cernió sobre mí.
-¿Estás persiguiéndome?- dijo una voz un poco familiar.
-¿Perdón?- abrí los ojos con pereza.
-Primero en el supermercado y ahora en la playa- levanté la vista y me encontré con el chavo de la sección de helados. Estaba mojado, vestía un bañador y una playera, pero a pesar de la ropa se podía notar que tenía un torso musculoso, y tenía una tabla de surf bajo su brazo. Me sonrió cuando se dio cuenta que lo estaba observando, me sonrojé un poco al verme atrapada pero no pude evitarlo si consideraba que yo estaba sentada en la arena y el parado frente a mí.
-Eres tú él que me está hablando uh, no tenía idea que estabas aquí uh…- demonios, no recordaba su nombre.
-Kyle- me recordó. -Lo sé, estaba tratando de bromear- ahora su ceño era el fruncido.
-Oh- parpadeé avergonzada por no haberlo captado.
-Sí, lo sé, soy malo en eso- me sonrió tímidamente. Bajé la vista cuando el cuello comenzó a dolerme por tenerlo tan elevado, no sé si se dio cuenta de mi pequeño problema pero se sentó a mi lado, dejando entre los dos su tabla.
-Bonita tabla- comenté observándola.
-Gracias ¿Haces surf?- preguntó tratando de hacer conversación.
-Sí- contesté seriamente, pero tenía ganas de reír por dentro, o sea, en varias ocasiones me había encontrado con personas que me reconocían por estar en la Academia, lo cual era raro al principio y ahora él me preguntaba si hacía surf.
-¿De verdad?- parecía sorprendido.
-Un poco- me encogí de hombros.
-Eso tengo que verlo- sentía su mirada fija en mi.
-No tengo una tabla- me excusé.
-Puedes usar la mía, y puedo ver las tiras de tu biquini.- era verdad, una costumbre de "surfista", prácticamente todo el tiempo usaba un bañador.
-De acuerdo- no me haría del rogar. Me quité la ropa rápidamente sin pensarlo dos veces. Kyle se paró entregándome su tabla, pero sentí su mirada en partes de mi cuerpo que hicieron que quisiera cubrirme de inmediato, tomé su tabla y la usé de escudo. –Observa- le guiñé el ojo y corrí a la orilla del mar.
¿Qué había sido eso? Sacudí mi cabeza confundida por mi comportamiento contradictorio y me sumergí en el agua concentrando toda mi energía en remar.
Había varios surfistas en espera de una buena ola, así que me aleje de ese grupo o no tendría una oportunidad. Observé con calma el horizonte tratando de calcular de donde vendría una buena ola. Cuando decidí el rumbo remé tranquilamente y fue cuestión de segundos cuando la ola comenzó a formarse y pude deslicé suavemente e hice varios "cut back" (*consiste en subir hasta la cresta de la ola y bajar haciendo un giro de 180 grados), y termine con un intento de un aéreo de 180 que no acabo muy bien.
-Wow, eres la primera mujer que conozco que lo hace así de bien- se veía sorprendido.
-Tengo tiempo haciendo esto- me encogí de hombros. Le entregué su tabla y me exprimí el cabello.
-Eso suena razonable.
-¿Entonces crees que una mujer no sólo puede tener el talento?- ladeé la cabeza esperando su respuesta, de nuevo mi boca no se había comunicado con mi cerebro antes de decir aquello.
-Bueno… uhm- lucía nervioso. No me sorprendía. La razón principal por la que no tenía amigos en Melbourne era gracias a personas como él, que creen que el talento para el surf sólo es para hombres y que las mujeres jamás podrían ser tan buenas. Lo cual es ridículo porque es obvio que podemos serlo, y era un pensamiento muy anticuado.
-Entiendo- dije para evitarle el sufrimiento de pensar algo bueno.
-No, no… sé que hay mujeres muy buenas, sólo que nunca había conocido a una- se rasco el cuello.
-Pues entonces necesitas abrir un poco más los ojos- susurré, me sequé con mi blusa el cuerpo para poder ponerme de nuevo mi short de mezclilla.
-Supongo- sonrió. –¿Y qué harás ahora?- preguntó cuando terminé de vestirme, sin mi blusa ya que estaba húmeda y no era cómodo vestir así.
-Ir a casa, fue bueno conocerte- susurré. Me despedí de él con un movimiento de mano sin esperar a que él me correspondiera, pero lo sentí seguirme.
-Te llevo- me gritó.
-No es necesario- busqué un cesto para la basura y después me dirigí hacía donde había dejado la bicicleta. Ya estaba llegando cuando él me alcanzó.
-Podría subir la bicicleta a mi camioneta.- ofreció.
-No, gracias- le quité el candado.
-Piénsalo, quizás podría invitarte un helado antes, o un café… lo que quieras- me giré para observarlo y su expresión me causó un poco de ternura porque se veía nervioso esperando mi respuesta.
¿Lo ponía nervioso? ¿Edward se ponía nervioso conmigo?
Pensar en mi novio me hizo sonreír un poco y me di cuenta cuanto lo extrañaba, estaba tan acostumbrada a su presencia que éstas horas sin él me hacían sentir como si llevará años sin verlo.
-Tengo que llegar a casa- le sonreí, no queriendo hacerlo sentir mal.
-Claro,… ¿te puedo ver después?- su sonrisa tímida me hizo sonreír de igual manera.
-Yo uhm…- me mordí el labio sin saber que responder. –Claro, ¿por qué no?- ¿Estaba bien hacer amigos, cierto?
-Genial, ¿puedo tener tu número?- preguntó.
-Sí, claro- le recité mi número y me subí a la bicicleta despidiéndome de él con un simple movimiento de mano.
…
Cuando llegué a la Academia ya todos estaban comiendo, así que preferí no interrumpir por lo que subí directo a mi habitación. Cuando abrí la puerta me encontré con mi novio recostado en mi cama leyendo uno de mis libros.
-Hola- saludé cerrando la puerta.
-Hola- dijo sin despegar la vista del libro.
Me senté en la orilla de la cama, y me quedé ahí observándolo. Lucía tan hermoso como siempre, estaba usando un short azul oscuro y una playera blanca ajustada a su torso. Los músculos de sus brazos se marcaban ligeramente por la forma en que sostenía el libro. Me mordí el labio porque la necesidad de él comenzaba a invadir mi cuerpo, pasé la punta de mis dedos por su pierna cubierta de bellos, se veía tan varonil.
-¿Qué haces?- preguntó divertido.
-Nada- dije inocentemente mientras mis dedos seguían acariciándolo hasta subir a sus muslos cubiertos.
-Bella- me advirtió.
Le sonreí tímidamente y me paré, desabroché mi short y me lo quité quedando sólo en mi bañador de dos piezas. Mi acción fue suficiente para tener la atención completa de Edward quien me sonrió. Dejó el libro en mi mesa de noche, colocó sus manos detrás de su cabeza pronunciando así mucho más los músculos de sus brazos.
-¿Qué haces?- volvió a preguntarme sonriendo.
-Nada- repetí. Me encogí de hombros fingiendo inocencia en mis actos. Me senté a horcajadas sobre la parte baja de su torso.
-¿Dónde estabas?- siguió sin moverse mientras yo pasaba la punta de mis dedos sobre sus músculos.
-Fui a la playa- contesté mordiéndome el labio.
Él era increíblemente hermoso y era todo mío.
-No te vi- frunció el ceño.
-Fui en bicicleta a una cercana de aquí- aclaré.
-¿Saliste así sin blusa?- ladeó su rostro haciendo una mueca con su hermosa boca.
-No- le señalé la blusa que dejé en el sillón –Se mojó y preferí no ponérmela de nuevo- expliqué.
-Oh- pasó su sexy lengua por su labio inferior y me dieron unas ganas terribles de besarlo con fuerza. -¿Cómo se mojó?- sacó sus manos de detrás de su cabeza y las puso en mis muslos, acariciándome sólo con sus pulgares que se movían en círculos sobre mi piel, la cual respondió de inmediato estremeciéndose.
-Un chico creyó que una mujer no era capaz de hacer buen surf y le demostré lo contrario- le medio expliqué sin muchos detalles.
-¿En serio?- su sonrisa era sexy y orgullosa. -¿Le demostraste lo maravillosa que eres?- sus manos subieron poco a poco por mis muslos hasta mi trasero, donde las dejó.
-Le di una probadita de lo que una chica es capaz de hacer- me mordí el labio inferior, mi atención ahora estaba totalmente ahora en su boca.
-Esa es mi chica- me guiñó el ojo mientras sus fuertes manos le daban un apretón a mi trasero. Me hizo estremecer por completo mientras mi cuerpo comenzaba a bajar sobre él sin consultarlo con mi cerebro.
Antes de que pudiera estar completamente a su nivel él ya había colocado su gran mano en mi nuca haciéndome bajar por completo. Estampó sus labios en los míos besándome fuertemente, me estremecí de placer, y esa vibra me recorrió la columna por completo. Me hizo acostarme por completo sobre su cuerpo logrando que mi entrepierna quedara a la altura de la suya y pude sentir claramente como él comenzaba a crecer debajo de mí.
No pude evitarlo y me retorcí sobre él logrando que gruñera en mi boca. Me separé buscando llenar mis pulmones con un poco de aire, nos miramos a los ojos y podía ver el deseo en los suyos. Nos volvimos a besar desesperadamente, mientras movía mis caderas sobre las de él. Gemí ansiosa por sentir su piel contra la mía.
Nos besamos por varios minutos antes de que me separara de él de nuevo sentándome sobre su erección, sentirlo debajo de mí me estaba volviendo loca. Me mordí el labio y respiré profundamente para tratar de calmarme, pero sus manos en mi piel no ayudaban mucho. Lo observé y me sentir enamorar de nuevo de él. Había perdido la cuenta de las veces que me había pasado eso.
Sus ojos estaba entrecerrados y sus pupilas estaban tan dilatadas que el hermoso verde de sus ojos casi había desaparecido. Sus labios estaban rojos y comenzaban a hincharse por la fuerza de nuestros besos. Sus mejillas estaban un poco sonrojadas por el calor del momento, las mías se sentían bastante calientes, al igual que todo mi cuerpo.
Lo había extrañado bastante, porque desde nuestra "reconciliación" no habíamos tenido mucho tiempo para nosotros así que la intimidad había escaseado bastante. Excepto de una vez que prácticamente lo había violado después de que lo vi saliendo de la ducha con sólo una toalla atada a su cadera, como solía hacerlo. Habíamos terminado de entrenar por la tarde así que mi cuerpo aún tenía la energía del momento y lo extrañaba así que simplemente lo empujé a su habitación e hice que me hiciera el amor contra la puerta.
Fue increíble.
Me mordí el labio mucho más fuerte por el recuerdo de ese momento. Me moví más fuerte sobré él porque la necesidad estaba acabando conmigo. La parte inferior de mi biquini estaba empapado y yo deseosa porque desapareciera. Cuando el gruñó, haciendo que se viera más sexi de lo normal, tuve que detenerme un momento o tendría un orgasmo con sólo frotarme sobre él.
-Levántate- dije con la voz rasposa.
-¿Ni un por favor? Que mandona- bromeó. Me encogí de hombros sonriéndole suavemente. No había sido mi intención que sonará como una orden.
-Perdón- agaché la mirada fijándola en el botón de su short. Deseando que mágicamente se desabrochara y me dejará ver lo que escondía. Lamí mi labio inferior deseosa por poder ver su piel.
-Me encantas- susurró sobre mis labios antes de besarme suavemente. Se había sentado y ahora estaba a mi nivel. Mis dedos picaban por tocarlo, así que sin poder resistirme le quité la playera y mis dedos inmediatamente se encargaron de acariciar sus abdominales que estaban tensos aún del ejercicio de la mañana.
Suspiré fascinada por su cuerpo, porque todo él era hermoso, perfecto e increíble. Me mordí más fuerte el labio para controlar las ansias de recorrer cada relieve de su musculoso torso con mi lengua, lo cual era un pensamiento extraño para mí, pero no pensaba detenerme a analizar eso en este momento.
-Comienzo a creer que sólo me quieres por mi cuerpo- comentó, su tono era de broma y fue lo que me hizo reaccionar de mi momento "adorando el cuerpo de Edward". Mi rostro se calentó más de lo que ya estaba en cuestión de segundos y escondí mi cara en la curvatura de su cuello. –Sabes que eso no me molesta ¿verdad? Ya sabes, de alguna manera debía de atraer tú atención, después de todo eres la mujer más hermosa que he conocido- susurró a mi oído y mi corazón se calentó por completo con sus palabras.
-¿Cómo puedes decirme tantas cosas tan hermosas?- pregunté en voz baja mientras salía de mi escondite para verlo directo a los ojos.
-Porque es verdad- me sonrió suavemente atrayéndome de nuevo a su cuerpo para besarme. Fue un beso suave y llenó de amor que me hizo estremecer.
Mordí su labio y la burbuja tierna y llena de amor nos explotó. En el ambiente ahora sólo se podía respirar lujuria y deseo descontrolado del uno por el otro. Mis manos bajaron de nuevo por su torso mientras las suyas estaban ocupadas en la piel desnuda de mi trasero.
Cuando sus besos comenzaron a bajar por mi cuello donde se ocupó de lamer, chupar y morder fue que lo perdí. Mis dedos se fueron frenéticos al botón de su short y después a su bragueta, pero antes de poder hacer algo más pude sentir sus dientes en la parte superior de mis senos y sus dedos que comenzaban a hacer su camino al interior de mis muslos, por lo que me distraje.
Bastante.
Desabrochó la parte superior de mi biquini y salió volando por la habitación dejándome semidesnuda sobre él.
-Hermosa- susurró con sus ojos fijos en mis senos. Me mordí el labio fuertemente porque su simple mirada provocaba cosas increíbles en mí.
Pasó sus pulgares sobre mis pezones y éstos se tensaron más de lo que ya estaban. Ahogué un gemido en mi boca mientras me quedaba ahí quieta dejándolo jugar conmigo. Se acercó a mí y paso su lengua por éstos, una simple lamida antes de incluir sus dientes. Mis caderas volvieron al ataque y ambos gemimos por la fricción.
-Edward- gemí cuando ya no pude reprimirlo por más tiempo. Antes de que mi cerebro pudiera registrar su acción ya me encontraba de espaldas en la cama y él sobre mí, restregando su erección en mi sexo.
-Bella,… Bella…- dijo.
Uhm, un momento, esa no era la voz de mi novio. Mucho menos era la voz de hombre.
-Toc, toc- dijeron tocando la puerta de mi habitación.
-Mierda- siseó mi novio despagando su boca de mis pechos.
-¿Sí?- dije después de aclararme la garganta.
-¿Puedo pasar?- dijo Alice aun al otro lado de la puerta.
-Nooo- chillé asustado porque entrara y nos viera así -me estoy cambiando- agregué rápidamente.
-De acuerdo, Rose y yo estamos haciendo la colada, venía a preguntarte si tienes ropa que agregar. –dijo a través de la puerta.
-Uhm no- gemí porque una vez que le había dicho que no podía pasar a Alice, Edward había regresado a lo suyo.
-De acuerdo,… uhm ¿crees que podamos hablar después?- su voz se escuchaba apagada y no precisamente por la barrera de la puerta.
-Si- chillé sin poder concentrarme para decir algo más que eso. En una situación normal me hubiera avergonzado pero Edward estaba haciendo maravillas en mis senos con su lengua mientras su dedo comenzaba a bajar la parte inferior de mi biquini con mucha delicadeza y lentitud.
-Gracias- dijo pero ya no le pude contestar porque la lengua de mi novio invadió mi boca haciéndome gemir. Antes de que pudiera corresponderle el beso se separó e hinco entre mis piernas observándome atentamente. Mi respiración era agitada, como si hubiera corrido muchos kilómetros. Mi pecho subía y bajaba salvajemente. Mi piel estaba extra sensible por sus caricias y lo único que quería y necesitaba era sentirlo sobre mí, contra mí, dentro de mí o cómo sea con tal de poder acariciar su piel con la mía.
Una voz en mi cabeza me decía que tenía que detenerlo, ya era la segunda vez que estuvimos a punto de ser atrapados en una situación así, y además de que sabía que no podíamos hacer "esto" en esta casa y menos con James y Victoria aquí.
-Espera- dije tratando de detenerlo cuando sentí sus dedos muy cerca de mi intimidad.
-¿Qué pasa?- preguntó besando mi cuello.
-Debemos parar- susurré, mi fuerza de voluntad comenzaba a flaquear.
- ¿Por qué? ¿Te lastimé?- se separó de mí inmediatamente, y me miró a los ojos buscando algún indicio de dolor.
-No- dije aclarándome la garganta. –James y Victoria- dije sus nombres a modo de explicación.
-Argh- gruñó enterrando su rostro en la curvatura de mi cuello.
-Lo sé- yo también lamentaba la situación, pero no era correcto y si alguien nos atrapaba en esta situación nuestros traseros serían expulsados de la Academia, y es lo último que quería.
-Te he extrañado- susurró contra mi piel. Mientras usaba mis pechos como almohadas.
-Yo igual- murmuré acariciando su cabello mientras sentía nuestras respiraciones normalizarse.
-Necesitamos un fin de semana para nosotros.- besó la piel entre mis pechos y me estremecí.
-Sí- mordí mi labio para evitar gemir por su gesto. –Y tú necesitas levantarte e ir a entrenar- dije cuando me di cuenta de la hora.
-No quiero- dijo juguetón restregando su rostro en mis pechos. –Estoy muy cómodo aquí.
-Tienes una asistencia perfecta como para arruinarla por esto- no quería que renunciara a eso por mí.
-Esto- dijo recalcando la palabra mientras subía para que nuestros rostros estuvieran a la altura –Es yo prefiriendo pasar tiempo con mi hermosa novia- besó mis labios rápidamente.
-Vamos Edward, tienes que ir al entrenamiento- insistí.
-Sólo si vas conmigo- trato de negociar.
-No lo creo, decidí tomarme el día. Mi cuerpo está demasiado cansado para entrenar, sólo decir esa palabra y siento que mis músculos se estremecen de terror.- Le expliqué.
-Así que de eso se trataba- concluyó.
-Algo así- no quería sonar como una nenita quejándome por el ritmo de entrenamiento con James.
-Es perfectamente normal nena, el ritmo del entrenamiento ha incrementado y nuestros cuerpos se están adaptando- sus caricias siguieron a mi estómago. –Además no puedo quejar del resultado, me encanta- recorrió las líneas que se estaban marcando en este.
Era verdad, ya lo había notado. Mi estómago estaba tonificado y firme, no era como si estuviera muy marcado como suelen hacerlo algunas mujeres que practican fisicoculturismo, pero como lo dije: estaba firme, al igual que mi trasero.
-Tienes sus ventajas- reí ligeramente. Pero inmediatamente mis pensamientos se fueron a las ventajas marcadas en el cuerpo de mi novio. Él ya estaba así, obviamente, pero me gustaba verlo hacer ejercicio y como quedaban sus músculos tensos después del entrenamiento. Siempre me quitaba el aliento con su perfección. Y si agregas que al verlo sudar, ya sea con su torso desnudo o con playera que se le adhiere por la humedad, era todo un espectáculo, y mis hormonas enloquecían ante semejante vista.
Cuando empezamos a escuchar ruido en el pasillo lo hice levantarse y me vestí de nuevo con mi bañador frente a su atenta mirada, no sin antes hacer un pequeño berrinche al darme cuenta que mi ropa limpia escaseaba y había rechazado la oferta de Alice. Y sabía que aunque no hubiera estado en una situación íntima con Edward aun así la hubiera rechazado.
-Necesitas hablar con ella- susurró Edward a mí oído detrás de notar mi situación.
-Préstame una playera- dije ignorando su consejo.
-La que quieras- mordió mi hombro haciéndome saltar y riendo como colegiala.
-Compórtate- lo regañé.
-¿Qué? No estoy haciendo nada malo- se encogió de hombros y me dio su mejor mirada de inocente.
Bufé porque él siempre lograba desarmarme con su mirada. Sintiéndome malvada me deshice de su abrazo y decidí que necesitaba cambiarme de nuevo, bueno en realidad si lo necesitaba, mi biquini estaba empapado, así que me desnude frente a él con lentitud como si él no estuviera en la habitación.
-¿Qué…- se aclaro la garganta- qué haces?- murmuró con voz ronca.
-Necesito un bañador limpio- me encogí de hombros como si fuera totalmente normal lo que estaba haciendo.
Cuando me giré hacía él ya con el biquini puesto ahogué una risita que quería salir de mí. Edward estaba totalmente deslumbrado, ojos dilatados, hombros tensos y una tienda de campaña levantándose en sus shorts. Me sentí un poco mal pero a la vez poderosa por lograr esa reacción en él. Compadeciéndome de él me puse uno vaqueros cortos hasta medio muslo y lo sonreí.
-Eres una provocadora- dijo cuándo lo abracé tratando de disculparme por el pequeño espectáculo.
-Lo siento- dije en voz baja.
-No lo sientes- rio. Me encogí de hombros porque no lo sentía, me encantaba poder comprobar lo que provocaba en él.
Nos abrazamos por unos minutos más antes de que Edward me separara de él para arrastrarme a su habitación para buscar una playera para mí, y me aseguré de que fuera la playera vieja de cuando jugaba fútbol y tenía su nombre en la parte trasera.
…
-¿Hablaras pronto con Alice?- preguntó Rose mientras terminábamos de encerar nuestras tablas.
-Posiblemente- contesté fingiendo concentrarme en algo que no necesitaba mi concentración.
-Por favor hazlo, ya no soporto la tensión constante en el grupo, además la pobre esta tan arrepentida por lo que hizo- se quejó.
-Lo intentaré- prometí. Ya había pasado bastante tiempo desde el incidente y aun no podía verla a la cara sin tener esa visión de ella besando a mi novio.
-Te lo suplicaré de ser necesario, ya no soporto tener que escucharla todos los días que si tú, que si Jasper, es estresante esta situación.- el gesto que me estaba haciendo estaba a punto de hacerme aceptar e ir corriendo para hablar con Alice.
Sabía que las cosas estaban tensas en el grupo, ni Jasper ni yo le dirigíamos la palabra a Alice. Rose ahora era novia de Riley y eso tenía mal a Emmett, no que haya dicho algo pero era bastante obvio. Riley había hecho varias visitas a la casa y cuando entraba la actitud del grandote cambiaba radicalmente. De ser un hombre alegre y bromista se volvía serio y pensativo. Nadie mencionaba algo respecto para respetar su deseo de no hablar del tema.
Los demás se sentían un poco divididos y la tensión era evidente. James y Victoria lo había notado pero no se había metido, sólo preguntaron si había algún problema que podría afectar a la Academia y todos respondimos que no. Pero gracias al muy poco tiempo libre que habíamos tenido es que no habíamos podido salir como antes y las cosas estaban calmadas en cuanto a más dramas.
Así que sí, nuestro alegre y divertido grupo ahora era un grupo de ambiente muy incomodo y comenzábamos a separarnos y de verdad me gustaba como era nuestro grupo. Eso sin mencionar que teníamos que convivir todos los días a casi todas horas por unos 7-8 meses más.
-De acuerdo. Pero no prometo nada- acepté suspirando al no tener idea como iniciar esa conversación con Alice que sería bastante incómoda.
-Creo que eso es suficiente- suelta su tabla para darme un rápido abrazo que correspondí.
Nos quedamos en silencio siguiendo cada una con lo suyo, es decir, encerando nuestras tablas de surf. Era sábado y el entrenamiento había terminado, pero los chicos habían decidido seguir en el agua surfeando, mientras Rose y yo habíamos caminado a la bodega para sacar algunas de las tablas y nos pusimos a darles un poco de mantenimiento ahora que teníamos un poco de tiempo. Y Alice, bueno ella se había quedado un momento con los hombres en el agua hasta que se salió y entro a la casa sin decir nada, y fue cuando Rose decidió pedirme que hablara con ella.
Sintiéndome valiente me levanté del piso donde estaba y le hice una seña a Rose de que regresaba en un momento. Entre a la casa y no se escuchaba mucha actividad. Encontré a Alice en la terraza del tercer piso, estaba hablando por teléfono acurrucada en el sillón, y estaba llorando. De inmediato me sentí mal. Y me di cuenta de que en el fondo de mi corazón ya la había perdonado, pero estaba aterrada de enfrentarla porque jamás había estado en una situación así.
Cuando se dio cuenta de mi presencia se despidió y se limpió las lágrimas del rostro de inmediato. Yo me quedé ahí sin saber que hacer o decir.
-Hoy es uno de esos días en las que extraño mucho a mi familia- dijo sorbiendo la nariz.
-Yo también extraño a mi papá- caminé hacia ella con pasos inseguros. –Supongo que para ti será más difícil ya que tienes una familia completa y feliz- no sé por qué razón había dicho eso.
-No son nada del otro mundo- me sonrió. –Pero nunca había estado tanto tiempo fuera de casa.
Sinceramente, aquí todos sabían que Alice tenía una relación muy estrecha con sus padres y ella había admitido que es una "niña de papi". Al ser hija única la consintieron y le dieron todo lo que ella pedía, así que el castigo que le habían impuesto al entrar a la Academia era algo nuevo para ella. Aunque no duro mucho, pero aun así se había notado su esfuerzo por adaptarse a su nueva situación.
-Ayer me pediste hablar, así que…- dejé la frase incompleta porque no sabía que más decir.
-Oh si- se acomodó en la orilla del sofá mientras abrazaba sus piernas flexionadas hacia su pecho.
-Tú dirás- era demasiada obvio el tema de esta conversación pero como ya lo he dicho: INCÓMODO.
-Necesito disculparme por lo que pasó en la fiesta- comenzó en voz baja. –Fue algo impulsivo de mi parte y no sé porque lo hice, jamás fue mi intención besar a Edward, porque sé cuanto se aman. Yo… estaba tan enojada en ese momento que todo en lo que podía pensar era en dañar a Jasper por su actitud- confesó. –Ni siquiera me di cuenta que estaba besando a Edward hasta que tú hablaste. Lo siento tanto Bella, de verdad que nunca fue mi intención dañarte- sus ojos se veían sinceros mientras hablaba.
-Te creo-me senté junto a ella. –Te creo y te perdono.
-¿De verdad?- preguntó acercándose a mí.
-Sí- en cuanto terminé de decir eso sentí a Alice sobre mi regazo abrazándome fuertemente.
-Oh gracias Bella. Gracias. Gracias. Gracias- entre cada gracias yo recibía un beso en mis mejillas. -No tienes idea del peso enorme que me has quitado de encima, porque todas las veces que les he dicho a ti y a Rose que se convirtieron en mis mejores amigas era de verdad- ahora la tenía totalmente enganchada a mi cuello mientras su cuerpo vibraba sobre mí.
Esta era la Alice que yo conocía, y no la chica triste y retraída de las últimas semanas.
-De acuerdo- dije colocando mis manos en su cintura para tratar de separarla un poco de mí, comenzaba a asfixiarme. –Pero no lo vuelvas a hacer- bromeé.
Demonios, esta mujer tenía un muy buen agarré sobre mí. Y era bastante extraño, nunca antes había tenido a alguien en mi regazo. Pero sobre todo, nunca antes había tenido a alguien sobre mi regazo e un estado de semidesnudez.
-Wooow, ¿ustedes chicas qué se supone que hacen?- mientras yo trataba de sobrevivir al abrazo efusivo de Alice, un Emmett estupefacto nos miraba desde la puerta de la terraza.
-Ayuda- gemí con el poco suministro de aire que me quedaba en los pulmones. De acuerdo, quizás exageraba un poco, pero si seguía con ese agarré no tardaría en ser así.
-Lo siento- dijo Alice antes de soltarme un poco.
-¡Eddieeeee!- gritó Emmett hacía la playa. – Alice está tratando de robarte a tu chica. Duende, tranquiliza tus hormonas de adolescente necesitada, primero Eddie y ahora Belly Bells- el rostro del grandote lucía serio mientras movía su cabeza en modo de negación.
-Idiota-murmuré, pero Alice seguía en mi regazo abrazándome efusivamente.
-¿Qué? Ella es sexy- le siguió el juego Alice.
Mis manos seguían a mis lados mientras dejaba que ella me abrazara porque no me sentía cómoda devolviéndole el abrazo en nuestro estado de semidesnudez.
-¿Alice qué?- escuché la voz de mi novio mientras subía las escaleras al tercer piso, cuando pude verlo él parecía concentrado en su celular sin levantar la vista.
-Alice está tratando de robarte a tu chica- repitió el grandote quitándole el celular para poder obtener su atención.
-No la culpa, mi chica es sexi- contestó Edward cuando levantó la vista y vio la situación. Cruzó los brazos en su pecho desnudo, que me distrajo de inmediato y el pudo darse cuenta porque me dio esta sonrisa levemente torcida como diciéndome "Mírame nena, se que te gusta verme", lo cual era totalmente cierto. Cuando salí de mi aturdimiento por su glorioso y hermoso cuerpo nuestras miradas se encontraron y le sonreí para darle a entender que todo estaba bien ahora. Me sonrió de regreso y me guiño su ojo. -Así que, ¿todo bien?- preguntó ya con la certeza de cuál sería la respuesta.
-Todo bien- sonreí.
-Todo bien- repitió Alice saltando en mi regazo.
-Duende me estas magullando- gruñí colocando mis manos en su cintura para tratar de quitarla de mi regazo.
-Si no te importa, me gustaría que me regresaras a mi novia sin magulladuras- avanzó hacía nosotras con su hermosa sonrisa "debilita piernas" aunque la buena noticia era que estaba sentada por lo que mi culo no sufriría un buen golpe.
-La acabo de recuperar- discutió Alice.
-Y me alegro por ustedes, pero de verdad me gusta tal y como esta- esto comenzaba a ponerse raro, hablaban de mí como si no estuviera presente y como si se tratara de un objeto y no de una persona.
-Mucha plática poca acción- dijo Emmett moviendo la cabeza de un lado al otro, como si se estuviera cansando de la situación, aunque con él no se sabía. Avanzó hacía nosotras y antes de darme cuenta estaba libre de Alice. El grandote la había levantado de mí como si de una muñeca se tratara.
-Emmett, eres un animal- chilló Alice que estaba sobre los hombros del grandote como si cargara un costal de patatas, llevándosela de la terraza.
-Bueno, problema resuelto- dije aun un poco confundida por cómo se habían dado la cosas.
-Recuérdame darle las gracias a Emmett- Edward se sentó a mi lado y me levantó para que ahora la que estuviera sentando en un regazo fuera yo, y específicamente en el suyo. –Me gusta más así- dije enterrando su rostro en la curvatura de mi cuello, mientras me abrazaba por la cintura, y yo ni corta ni perezosa me abracé a él también. –Me alegro que las cosas se hayan resuelto entre ustedes.
-Mucho mejor- dije refiriéndome al cambio acomodándome bien en su regazo –Y yo igual, y aunque falta mucho para que las cosas sean como antes en el grupo supongo que esto ya es un avance- terminé estremeciéndome porque mi novio estaba recorriendo mi cuello con sus labios, se trataba de una ligera caricia pero sólo bastaba eso para que mi cuerpo reaccionara ante él.
…
-Bienvenidos a al Café Eclipse, mi nombre es Isabella y hoy le tomaré su orden- recité al hombre que se acababa de acomodar en unas de las mesas de mi sección. Y aunque faltaban 20 minutos para el final de mi turno tenía que atenderlo.
-¿Isabella? ¿Bella es un diminutivo?- el cliente era el chico de la sección de helados y de nuevo había olvidado su nombre.
-Hola. Sí, lo es- respondí evitando que se notara el que no recordaba de nombre… de nuevo. -¿Qué puedo servirte?- regresé de nuevo a mi papel de mesera.
-Un espresso doble y un rebanado de pastel de chocolate por favor- pidió sonriéndome.
-De acuerdo, en un momento te lo traigo.
-Gracias- contestó.
Pasé su orden a Dem y después me dediqué a ayudar a limpiar otras mesas ya que Laurent estaba bastante ocupado con su sección. En cuanto estuvo se la llevé de inmediato. Necesitaba darme prisa porque Edward vendría por mí, habíamos acordado en salir en una cita. Y todavía tenía que pasar al baño para cambiarme de ropa para ir un poco presentable.
-Aquí tienes, un espresso doble y una rebanada de pastel- le entregué su orden al chico de la sección de helados.
-Gracias. Entonces Bella…- hizo una pausa -¿A qué hora sales?- preguntó mirando su taza de café.
-En 10 minutos- respondí sin entender el por qué de su interés.
-Oh que bien, ¿crees que puedas envolverme esto para llevar?- me dio su plato con la rebanada de pastel.
-De acuerdo- contesté extrañada. – ¿Se te ofrece algo más?- pregunté.
-La cuenta por favor.
-Enseguida te la traigo.
Le pasé el pastel a Dem y le pedí la cuenta a Alec y ellos al ver la hora hicieron todo de inmediato. Le llevé su pastel y la cuenta al chico que en ese momento me pagó y me dio una muy buena propina. Me despedí de él y corrí al baño a cambiarme porque ya era mi hora de salida. Me quité mis pantaloncillos cortos y los sustituí por una falda corta de mezclilla y una blusa blanca de tirantes holgada con encaje al final, por delante estaba corta dejando un poco de la piel de mi estómago descubierta y por detrás estaba un poco más larga, siendo el corte asimétrico. Me cepillé el cabello y me puse un poco de brillo labial.
Mi reflejo en el espejo lucía bien, quizás no espectacular, pero si presentable. Guardé todas mis cosas rápidamente porque seguramente Edward me estaría esperando.
Cuando salí toda apresurada Alec me dio rápidamente mi paga de la semana y me despedí de todos. Al salir de la cafetería pude ver a Edward esperándome. Estaba recargado en su Volvo mirando en mi dirección, con sus Ray-Ban puestos y lucía tan guapo como siempre. Vestía unas bermudas color blanco, dejando a la vista sus fuertes piernas las cuales me fascinaban y una playera polo azul marino. Cuando me vio se quitó los lentes y nuestros ojos hicieron contacto, haciéndonos sonreír a ambos. Caminé directamente hacía él pero una mano en mi brazo me hizo detenerme de golpe.
-Hola de nuevo-saludó el chico de la sección de helados.
Pensé que ya se había ido.
-Hola de nuevo- dije de regreso, pero mis ojos inevitablemente se enfocaron en Edward que parecía extrañado con la situación. Y yo también lo estaba.
-Como veo que ya has salido del trabajo- dijo señalado mi vestimenta. –Y ya que es sábado- siguió hablando mientras sentía mi pie comenzar a moverse en señal de desesperación. –Me gustaría invitarte a salir, podemos ir a cenar, o ir al cine…- comenzó a enumerar más actividades pero mi cerebro se desconecto cuando captó lo que estaba sucediendo.
Pensaba cobrarse la salida a la que había accedido anteriormente. En otro momento le habría dicho que sí, y podría servir como salida de grupo ya que teníamos mucho sin salir. Además Emmett amaba conocer gente nueva.
-No creo que sea una buena idea- dije interrumpiéndolo.
-Pues yo creo que es una excelente idea, y no aceptaré un "no" por respuesta- me sonrió, y estaba segura que cualquier otra chica sabría apreciar su sonrisa, pero yo no. Yo estaba totalmente enfocada en el ceño fruncido de mi novio.
-Lo siento, ya tengo un compromiso- dije avergonzada por la situación, ya había accedido anteriormente pero ahora no pensaba renunciar a la cita con mi novio por una salida de amigos.
-Oh, bueno. ¿No puedes cancelar? No todos los días tienes a un chico como yo invitándote a salir- Bueno no recordaba su nombre pero podría pensar en él como "Sr. Modestia", enfatizando el sarcasmo por supuesto. Tomó todo de mí no rodarle los ojos por lo que me había dicho pero sí que los rodé mentalmente.
-No creo- me mordí el labio desesperada por salir de esta situación.
-¿Por qué no? No creo que sea algo importante- bueno aparte de modesto también se creía el centro de Universo. ¿Cómo no noté eso cuando lo conocí?
Por que como siempre nunca prestas atención a los detalles. Me respondí mentalmente.
-Porque simplemente no puedo- no tenía porque darle explicaciones. –Así que lo siento, necesito irme- De reojo vi a mi novio perder la paciencia y caminaba hacia mí.
-Anda, te aseguro que disfrutaras mucho mas mi compañía- me guiñó.
-No lo creo- dijo mi novio llegando a mi lado. Su brazo me abrazó por la cintura pegándome a su cuerpo. –Hola nena- me saludó, pero antes de que pudiera contestarle sus labios estaban sobre los míos. -¿No nos vas a presentar, amor?- dijo cuando nuestros labios se separaron.
-Uh claro- dije atontada por su beso que aunque fue suave y dulce el siempre tenía ese efecto en mí. –Edward él es el Sr… -mierda, estaba segura que mi rostro evidenciaba mi vergüenza ante esta situación. ¿Qué tal difícil es recordar su nombre?
-Kyle- dijo el Sr. Modestia quién estaba mirándome fijamente ignorando a mi novio.
Lo siento Kyle, por olvidar de nuevo tu nombre.
-Sí, él es Kyle. Kyle él es Edward- presenté.
-Su novio- aclaro rápidamente Edward.
¿Acaso no era obvia la naturaleza de nuestra relación? Hombres.
-¿Tu novio?- preguntó con la ceja arqueada el Sr., digo Kyle.
-Sí- respondí cansada. Quería irme ya y tener mi cita con mi novio.
-Ayer no dijiste nada sobre un novio- comentó en tono juguetón.
¿Qué demonios?
-¿Ayer? ¿Este es el chico al que le demostraste que una mujer tiene talento en el surf?- él siempre me ponía atención a cada detalle que le decía.
-Sí.
-¿Verdad que mi chica es imparable con las olas?- le preguntó a Kyle.
-Sí, ayer hicimos buen surf- respondió Kyle guiñándome el ojo.
¿Hicimos? ¿Cuándo pasó eso?
-De acuerdo, nosotros nos tenemos que ir- dije cansada de la situación porque no entendía nada y necesitaba tiempo de calidad con Edward. –Adiós Kyle- arrastré a Edward al Volvo sin darle la oportunidad a Kyle para que respondiera. –Es un idiota- mascullé en el camino.
-Así que hicieron buen surf ayer- dijo mientras me abría la puerta del copiloto.
-Yo sólo monté una ola para hacerle una pequeña demostración- respondí, pero cuando me sonrió con esa sonrisa torcida que me trastornaba no pude más y con decisión y fuerza lo empujé hacía la puerta trasera del Volvo y lo besé con fuerza. Aproveché su sorpresa y metí mi lengua en su boca haciéndolo gemir. Pude notar cuando se le pasó la sorpresa porque sus manos se fueron a mi espalda baja, prácticamente en mi trasero, y me pegó por completo en su cuerpo. Su lengua entró en acción con la mía y la sometió de inmediato y gemí de placer y feliz por sentir la respuesta en el beso.
-Hola- dijo con la respiración entrecortada cuando nos separamos.
-Hola- contesté sonrojada al darme cuenta de lo que había hecho.
-No te puedo dejar sola ni 5 minutos porque los lobos salen a cazar en cuanto estás a la vista- dijo divertido, pero rio cuando mi ceño se frunció en señal de "no entender". –Eres demasiado inocente para tu propio bien- dijo antes de besar mi frente, -anda sube al auto- mantuvo la puerta abierta para mí, pero antes de poder subirme me soltó un buen azote en el trasero que me hizo brincar sorprendida.
-Edward- me quejé sobándome.
-Me gusta cuando dices mi nombre, pero más cuando lo gimes- dijo a mi oído con voz ronca antes de hacerme entrar al auto y caminar hacía el otro lado como si nada. Mientras mi mente estaba enloquecida por lo que había dicho.
Necesitábamos llegar a su casa pero de ¡YA!
-Vayamos directo a tu casa- dije en cuanto subió al auto ganándome una carcajada de su parte.
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¡PERDOOOOOÓN! Lo sé, desaparecí muuuuucho tiempo y me disculpo, quiero que sepan que no abandonaré la historia, sólo que se me atravesaron muchas cosas estos meses y no tuve tiempo para nada, espero las cosas mejoren, y pueda comenzar a publicar como lo hacía antes.
Ayer, por ser el primer día del año creí que lo mejor sería comenzarlo bien y aprovechando mi tiempo libre, así que escribí como maniática para tenerlo listo hoy, tiene varias faltas pero prometo corregirlas.
Aprovecho para desearles un increíble inicio de año, mis mejores deseos para ustedes.
¿Qué piensan de Bella? ¿Demasiado ingenua o enamorada?
Les recuerdo que me pueden encontrar en Facebook como Bethany CH y el grupo de este fic es FF Surf Love, los links están en mi perfil.
Gracias por su paciencia. ¡Besos!
