Ya! Hola a tod s! Perdón por perderme tantísimo tiempo. Estuve de duelo. Lamentablemente mi papá no mejoró y eso me desanimó a escribir y seguir con el Fic. Pero ahora que pasaron unos meses ya me compuse un poco y decidí terminar lo que había empezado. Por temas de tiempo el día de publicación será viernes- Sábado o Domingo. Trataré de subir más de un capítulo por semana pero no quiero mentir, quizás no siempre pueda así que si prometo que al menos una vez a la semana sabrán de mi. Gracias a todos los que han escrito algún comentario. Abrazos!

Capítulo 14: Emprendiendo el viaje

A medida que nuestro tren se aleja de la estación de Chicago comienzo a sentir la ansiedad, y la emoción, de saber que estaré los próximos 10 días al lado de Candy, como en la época en que vivimos juntos. Casi no puedo creer que al fin emprendimos el rumbo, y es que llevo tres semanas preparando cada detalle los días que se vienen.

Debido a mi ausencia en Chicago, debí preparar muchos papeles, permisos y decisiones previas para que las empresas funcionaran bien aún sin mi. George, que es mi mano derecha en todo, será quién deba tomar medidas en los casos que sean necesarios, y me ayudó a elegir las empresas y familias con las que me reuniré en mi viaje a Nueva York por negocios. Otro aspecto que me preocupaba era que con los padres de Archie acá no confiaba mucho en irme lejos, por lo mismo intenté preparar todo del modo más sigiloso posible, no quería que supieran que yo no iba a estar a cargo, aunque fuese por unos días. Menos mal que ellos partieron antes de ayer.

La visita de los padres de Archie me hizo reflexionar bastante sobre el tema de la familia. Y es que el tiempo que estuvieron acá fue, en cierto modo, eterno. Constantemente cuestionaron mis decisiones y las de Archie en la empresa, además que no entendieron nunca por qué Archie canceló su matrimonio, o por qué decidió irse a Francia. Claramente, estuvieron tanto tiempo lejos de sus hijos que no son capaces de comprender la cercanía que ellos tenían. Quizás esperaban que fuesen más ingleses en su crianza, pero dado el tiempo de ausencia como padres me parecen que no tienen nada que cuestionar o criticar del modo en que resultaron ser sus hijos. Mi familia es pequeña, siempre hemos sido pocos y para peor muchos han muerto demasiado jóvenes en el camino, y supongo que por el modo de crianza que se acostumbraba nunca los padres han sido demasiado cercanos o importantes para los hijos. Si no fuera por Candy probablemente nunca me hubiese acercado demasiado a mis sobrinos, a pesar de ser relativamente contemporáneos. Todo esto me hace reflexionar que, si en algún momento tengo hijos, cambiaré si o si dichos patrones. Seré un padre presente e interesado. Y me empeñaré en hacer que las nuevas generaciones de nuestra familia sean cercanas y unidas. Es demasiado triste crecer solos, sobre todo cuándo no es necesario.

A pesar de tener en mente un montón de sitios por visitar y conocer en NY, me tocó agenda un par de visitas sociales y de negocios por protocolo, pero para hacerlo más llevadero dejé los 2 primeros días destinados a esos encuentros y así dejé más de una semana para disfrutar sólo con Candy. Supongo que esos 2 días ella podrá acompañarme, aunque estoy casi seguro que los utilizará en visitar a Terry y de una vez conversar con él, y quizás terminar con mi agonía. Prefiero quitar la venda de una sola vez y abrir la herida que quedarme eternamente esperando, tal como dijo George, debo actuar, y dejar de darle poder al fantasma de Terry.

Anoche, cené con la Tía Elroy a modo de despedirme de ella y conversar antes de partir. Le conté que todo el tema de los negocios estaba en manos de George y que no debiese presentarse ningún problema. Además, que estaré llamándole constantemente. Ella parecía bastante tranquila y satisfecha de sí misma. Me preguntó con qué familias estaría en contacto en el viaje y pareció aprobar las mencionadas. También me recomendó un par de lugares por visitar. Pero lo que más me sorprendió fue el comentario que me hizo acerca de Candy:

- Deberías aprovechar de llevar a Candy a las reuniones sociales. Ella es tú pupila y es tu deber encontrarle un pretendiente que esté a la altura de nuestra familia. No vaya a ser que nuevamente se vincule con ese actor de poca monta que antes la estuvo rondando.

Al ver mi cara de sorpresa por el comentario de Terry, la tía me dijo que no fuera tan ingenuo. Que evidentemente ella sabía sobre esa especie de romance, ya que el mismo Neil le había contado en el pasado sobre sus rivales por el corazón de Candy. Neil, quizás qué otras cosas le contó a la tía sobre Candy. Lo bueno es que ahora ellas dos han mejorado bastante en su relación. Claro que si Candy supiera que la tía está en busca de un pretendiente a la altura de la familia para ella, todo volvería a complicarse.

- No debes preocuparte por Candy- Le dije tratando de sonar lo más tranquilo y despreocupado posible- Ella es una mujer independiente y que tiene gran parte de sus cosas resueltas, además de una mujer muy atractiva. De seguro pronto comenzarán a lloverle pretendientes- esto último lo dije recordando las palabras de George, en realidad el milagro es que no hayan aparecido aún pretendientes para ella.

- No tengo ninguna duda de que le lloverán pretendiente, los Andrew siempre han sido un buen partido. Lo que me complica es a quién ella elija. Tú, que eres tan cercano a ella, debes estar atento que no sea algún hombre interesado en los negocios familiares. Insisto en que es tu deber encontrarle a alguien que la cuide y la respete.

Cada vez que la tía decía que ella era mi pupila, sentía un retorcijón en las tripas. Ella no es mi hija y jamás la he querido fraternalmente. Pero es verdad que es confuso ante todos, y quizás ante nosotros también, el tener este vínculo. No quiero sacarla de la familia, mi deseo tiene más que ver con integrarla de otro modo. Por otro lado, en que la tía se interesara en que cuide a sus pretendientes me provocó cierta ternura, el ver que ella se preocupe de que encuentre un hombre que la cuide y la respete implica que la tía está mucho más involucrada con Candy de lo que ella misma piensa.

Tras la cena, estaba en el despacho pensando en las palabras de la tía y terminando de firmar papeles para George, cuándo sonó el teléfono con la llamada de Archie. Me contó que estaba en un pequeño poblado del sur de Francia, llamando desde el único teléfono en muchas millas. Sonaba tranquilo y alegre, y hablaba rápido y entusiasmado. Dijo que llevaba 2 semanas viviendo sin grandes lujos y que ahora comprendía lo afortunado que había sido al nacer en el alero de los Andrew. Había conocido a varias personas en su viaje, incluida a una muchacha de la que no dio el nombre pero de la que habló con gran admiración. Había estado en el mismo pueblo de dónde despegó el último vuelo de Stear y dijo sentir una real conexión con su hermano y con comprender el por qué hizo lo que hizo:

- Nunca entendí por qué tuvo que ir a la guerra. No era una guerra que nos afectara directamente, pero ahora veo que como seres humanos todas las guerras debiesen importarnos. No digo que hay que ir a pelear todas las guerras, pero no puedo seguir siendo el mismo indiferente ante las injusticias. Vivir y conocer personas diferentes de las que frecuentaba me ha cambiado el mundo.- Dijo emocionado al otro lado de la línea.

Le dije cuanto me gustaba escucharle así, más maduro y comprensivo. Le conté que al otro día partiría a NY y le indiqué en qué lugares estaría en caso de que necesite llamar o hablar conmigo.

- Debes estar atento a Candy- dijo con resolución en la voz- ella de seguro enfrentará a Terry y sabemos lo que eso puede significar. De seguro querrá convencerla de volver a estar juntos. Y ambos sabemos que eso no le haría ningún bien a ella. No es que pretenda defender a Annie y lo que hizo, pero si él siempre estuvo presionándola para darle información sobre Candy es que aún no renuncia a ella. Y eso es tan egoísta. Si no luchó en su momento y se quedó con Susana, no tiene ningún derecho en querer saber sobre su vida. Ya espero yo enfrentarme a Terry en algún momento, y conversar sobre sus cartas con Annie, pero aún no es tiempo. Ahora eres tú quién debe protegerla, tanto porque es Candy, como por tus propios intereses. Sé que fuiste amigo de Terry en el pasado, pero eso no debe impedir competir por tu propia felicidad.- Tras sus crípticas palabras comentó que debía irse y rápidamente colgó el teléfono. Y me dejó helado pensando en la comprensión sobre las cosas que había alcanzado mi sobrino.

Ahora, el momento realmente incómodo de los preparativos del viaje lo aportaron las madres de Candy. Hoy a primera hora me levanté y George me llevó al hogar de Pony para recoger a Candy. Fue ahí cuándo la hermana María y la señorita Pony se enteraron que George no nos acompañaba en el viaje.

Nunca pensé en que ellas no verían con buenos ojos que sólo viajáramos Candy y yo. Llevo bastante tiempo yendo al hogar y compartiendo con ellos, por lo mismo nunca les comenté que viajábamos sólo nosotros 2. Pero no fue así. Y quizás fue un error mío el dar las cosas por hecho.

Ya habíamos subido las cosas de Candy en el auto, cuándo la Hermana María comentó la diferencia de equipaje entre hombres y mujeres:

- Es cosa de ver que George y usted llevan apenas 1 maleta mediana cada uno y Candy para ella sola lleva 2 valijas grandes- Dijo graciosamente.

En ese instante miré a Candy y me di cuenta por su rostro que ella había olvidado contar que George no viajaba. Se debe haber notado en mi cada y en la de George también ya que hubo un momento de silencio incómodo y luego yo me vi en la necesidad de aclarar:

- En realidad esas 2 valijas son mías. George no viaja con nosotros ya que al no estar Archie no puedo dejar las empresas solas. Y George es mi mano derecha.- Traté que mi voz sonara casual, aunque la incomodidad se debe de haber notado igual.

- No está bien visto que un hombre y una mujer viajen solos.- Dijo inmediatamente la Señorita Pony.- Sabemos que Candy es su pupila pero aún así no debiesen ayudar al qué dirán, al viajar los 2 solos muchos pueden comentar quizás qué cosas sobre ustedes.

- Yo entiendo que sus intenciones son buenas Albert.- dice más conciliadoramente la Hermana María.- Pero debe entender que no es lo mismo que estén unos días en Lakewood , que es la casa de su familia, a irse a NY de viaje.

- Nunca pensé que esto se vería mal, sobre todo porque Candy es una Andrew, entonces para la sociedad de NY nosotros somos 2 personas de una familia viajando juntos. Siento mucho provocarles una molestia a ustedes. Prometo no hacer nada durante el viaje que deje a Candy en alguna posición de la que se hable mal.

- Vamos Hermana María y señorita Pony- dijo Candy intentando poner paños fríos a la situación- Ustedes saben que nunca me ha importado el qué dirán. Además si yo hasta viví con Albert en Chicago, recuérdenlo. Nos preocuparemos de dejar bien parado el nombre de la familia y no haremos nada impropio de la familia Andrew o de dos personas jóvenes que andan de viaje.

Tras esto, ambos nos despedimos de sus madres rápidamente y nos subimos al coche aún con la mirada de desaprobación de ellas que se quedaron ahí paradas sabiendo que no había mucho más qué decir.

Una vez en el auto, Candy comenzó a reír de buena gana y dijo de la forma más inocente posible:

- Perdona Albert. Olvidé comentar que George no viajaba con nosotros.- De verdad que nos hicieron transpirar las 2 señoras con sus comentarios sobre el qué dirán.- Tan a pecho que se toman eso de que seamos cercanos. Hasta cierto punto, yo creo que si no fuera porque soy tu pupila ellas no aprobarían por nada del mundo que nos visitaras tan seguido, menos aún, que pasemos unos días en Lakewood.

Yo, que al escuchar su ataque de risa comencé a reír también, le dije que en realidad no había pensando que la situación pudiese ser mal vista. Y que de hecho tía Elroy lo único que había comentado era que debía buscarle buenos pretendientes. Esto último lo dije buscando alguna reacción ante el hecho de tener nuevos pretendientes para ella. Pero no hubo nada distinto en su rostro más que un destello de brillo al mencionar el viaje. Entonces le conté que los 2 primeros días serían para reuniones sociales, y el resto del tiempo podríamos dedicarlo a conocer. Ella quedó pensativa un segundo, sin la sonrisa que había adornado su rostro segundos atrás, y entonces me dijo:

Entonces será uno de esos días de visitas sociales en los que veré a Terry. Apenas lleguemos a NY le escribiré para concertar una reunión. Me encantaría acompañarte a las cenas y encuentros de negocios así que deberé acomodar el encuentro con Terry en algún momento libre. No creo que haya necesidad de verlo más que una vez.- Me dio una pequeña sonrisa y luego dirigió su vista hacia fuera, mirando el paisaje.

Y aquí estamos. Emprendiendo el rumbo. A horas de llegar a NY. Y yo casi no puedo respirar.