Chicos, les recuerdo a quienes lo hayan olvidado que este es el capitulo FINAL de esta historia. Espero que lo disfruten.
CAPÍTULO XIV
El sueño profundo de Ginny no fue interrumpido por ninguna causa. Le había parecido escuchar la voz de Bill en algún lugar cerca pero pensó que deliraba. ¿Qué tendría que estar hablando Bill fuera de su puerta?. Prefirió continuar dormida y descansar por fin lo que no había podido en muchos días. Estar en la habitación de ese hotel era aún mejor aislamiento que su habitación en La Madriguera.
Harry se encontraba en una situación verdaderamente complicada. No sólo había sido descubierto por Bill saliendo de la habitación de Ginny sin zapatos, con evidente ausencia de formalidad, sino que temía que tal vez él se lo dijera a su padre… y a Ron. Su amistad podría estar colgando de un hilo delgado. Bill se había sentido decepcionado y confundido, como si Harry se hubiera aprovechado del estado susceptible de Ginny en el momento en que se fue a su recámara.
El pelinegro no acertó más que a afirmar que se casaría con ella en cuanto fuera posible y prometió comentarlo sin dilación con Arthur.
Pero la situación era bizarra. El tiempo que se habían tomado en la boda de Ron no podían permitírselo en otra boda, y menos en la de Harry. No podía haber más pausas, estaban en plena guerra, y una en la que Harry era indispensable. Debían seguir y mantenerse en movimiento lo más posible así como prepararse para lo más pesado.
Para suerte de Harry, Bill no dijo ni una sola palabra. A Nadie. Como él tampoco lo hizo.
Aquél día apenas algunos lograron desayunar en Londres, pues todos volvieron a La Madriguera muy temprano, Bill y su padre parecían ansiosos y con muchos planes para continuar en todo lo referente a la lucha.
Ron y Hermione tardaron un poco más en Londres. Hermione había querido quedarse lo más posible con sus padres y despedirse disfrutando el tiempo con ellos. No habría Luna de Miel, no había más planes para ellos después de la boda, tenían que regresar con todos.
Harry aprovechó y apenas regresar habló con el Sr. Weasley acerca de su matrimonio con Ginny lo cual lo sorprendió mucho. Que Harry hablara de boda en esos momentos parecía absurdo e imprudente. Arthur lo atribuyó a que se había motivado por la boda de Ron o se sentía muy temeroso después de la muerte de Molly. No podía negarse, pero definitivamente no podría ser pronto.
Por la tarde, durante la merienda, Arthur creyó conveniente comentar lo expuesto por Harry mientras hablaban de todos los planes que había a futuro. Más de uno sobre la mesa se sorprendió. La principal: Ginny.
Las expresiones de sorpresa habían oscilado entre las bromas, las preguntas espinosas y la total ira-ironía de Ron. Ginny seguía completamente sorprendida respecto a Harry.
–¡Estás mal de la cabeza! Eso es una estupidez. – dijo Ron sin moderación alguna.
–Bueno, no va a ser mañana, pero…
–No, no. ¡No va a ser!. Es que es estúpido… estúpido.
–¡Roon! – reprendió Hermione quien parecía conmovida por la decisión de Harry.
–Bueno, ya lo ha dicho Harry. No será pronto. Esperamos que todo esto acabe pronto y entonces puedan hacerlo. Yo te agradezco mucho Harry, que nos hagas saber cuáles son tus intenciones con ella. – Terminó Arthur tratando de no poner en situación más complicada al pelinegro. La reacción de Ron había sido algo ruda.
Ginny se había mantenido silenciosa, no entendía de dónde había salido semejante desplante moralista de Harry, de haber sabido que llevaría las cosas tan lejos jamás habría estado con él. Y después de ver la reacción de Ron estaba muy preocupada por lo que él estuviera pensando. No tenía porque afectarle pero le afectaba, y mucho.
Después de hablar aquello llegaron al acuerdo de que partirían de la Madriguera en la madrugada para su próxima misión. La decisión había sido que Hermione y Ginny se quedarían en la Madriguera bajo las mismas protecciones que antes. Ginny por primera vez había protestado como nunca. No quería quedarse de nuevo en La Madriguera, y mucho menos sola con Hermione. Pero la decisión había sido prácticamente unánime y rotunda. Los hombres de su vida lo habían declarado irrevocablemente.
Por la noche, la forma en que se ocupaban las habitaciones había cambiado. A Harry lo habían pasado a la habitación junto con Percy lo cual hacía prácticamente imposible que se escapara para ir en algún momento, al menos a hablar con Ginny. Hermione se había pasado oficialmente a la habitación de Ron; y Ginny volvía a estar sola en la suya. Era bueno estar sola de nuevo, pero lo estaba porque ahora ella estaba con él… y lo estaría todas las noches.
Por otro lado, Ginny también tenía deseos de hablar con Harry, creía merecer al menos una explicación o algo de su parte, no era posible que hubiera acordado una boda con su padre sin haberle dicho a ella una sola palabra. Y para colmo se iban en unas horas.
Difícilmente se podría afirmar que alguien haya podido dormir esa noche en la casa. Algunos preparando cosas, otros deambulando para calmar un poco la ansiedad, otros simplemente sin sueño.
Cuando la hora llegó y empezó a haber movimiento de nuevo en la oscuridad, absolutamente todos salieron de sus habitaciones. Hubo pocas palabras. Lo que más imperaba eran las miradas, las expresiones.
Cuando se acercaban a la puerta Hermione se abrazó a Ron y se quedaron así un momento. Él besó su frente y le acarició el vientre. Harry por su parte, se acercó a Ginny y trató de decirle en su abrazo y su mirada lo que sentía. Ella estaba confundida aún por lo que había hecho pero… ese momento podía ser la última vez que lo viera con vida y sintió temor. A pesar de todo apreciaba muchísimo a Harry. Ya después a su regreso se hablaría de lo otro…
Pero pensar en que Harry pudiera morir la llevaba automáticamente a pensar que cualquiera podía morir. Le había sucedido a su madre, podía suceder con su padre o con Ron… No quería llorar pero contener las lágrimas la mareaba.
Ron se acercó a ella para despedirse y su abrazo fue diferente a todos. Se quedaron fundidos en él olvidándose de todo alrededor. Aquel abrazo lo dijo todo entre ellos.
–Pase lo que pase, no hagas tonterías… ¿me entiendes? – dijo el pelirrojo mirando directamente hacía los ojos color miel de ella. Las lágrimas escaparon de sus ojos sin una respuesta. Finalmente se fueron.
Los días que siguieron fueron terribles para ambas mujeres dentro de la casa. La dos se mantenían silenciosas y Hermione con frecuencia lloraba por los rincones, probablemente más sensible a causa de su embarazo, pero eso no ayudaba a Ginny. Ambas preferían no compartir sus mortificaciones pero a veces sólo necesitaban mirarse con los ojos húmedos para saber que se comprendían. Y Hermione no sabía que su temor era efectivamente idéntico.
Después de 9 días de larga espera, Tonks llegó por la red Flu a la Madriguera mientras Hermione se preparaba un sándwich y Ginny estaba en su habitación.
–¡TONKSS!! – Gritó Hermione al verla salir de la chimenea.
–¡Chicas! ¿Dónde está Ginny? – preguntó apresuradamente la mujer con el cabello rosa encendido. Ginny ya venía volando escaleras abajo.
–¿Qué pasa? – preguntó Ginny apenas al llegar. Tonks se fue sobre ella en un estrecho abrazo con una gran sonrisa.
–¡Hemos ganado!! Y Harry está cansado y algo lastimado, pero vivo ¡vivo!
–¿Y RON??- preguntaron ambas chicas al unísono.
–Ron, los demás… - rectificó Ginny rápidamente.
–Bien, deben estar por llegar hoy mismo o mañana a mas tardar. Remus me mandó su patronus avisándome que todo había salido bien.
–Gracias por venir hasta acá a avisarnos Tonks. – dijo Hermione.
–No vine sólo a avisarles… los mortífagos que han quedado sin su líder ahora tras el vencimiento de Lord Voldemort están dando lucha. Hay muchos levantamientos por todos lados. Ron me pidió que viniera por ti y te lleve a Londres con tus padres por unos días.
Ginny se sentó lentamente en el sofá de la sala observándolas, Hermione se quedó unos instantes mirando confusa a Tonks.
–Vamos mujer, que no hay tiempo que perder.
Hermione tardó sólo algunos minutos en recoger pocas pertenencias y se fue con Tonks a Londres mientras Ginny se quedaba completamente sola dentro de la casa. Era comprensible que la protegiera a ella, ahora ella estaba sola, completamente sola.
Pero algunas horas más tarde se aparecieron Ron y su padre justo afuera de la Madriguera. Parecían venir huyendo. Ginny corrió hacia ellos.
–¡Se quedarán aquí! – dijo tajantemente Arthur apenas tomar a ambos hijos por los hombros.
–Pero papá… - replicó Ron.
–¡Es mi última palabra! – dijo firmemente hacia Ron –Hija… quédense juntos. – pidió con sus últimos alientos su padre, justo antes desaparecerse.
–¿Qué pasa Ron? ¿Estás bien?
–Si… ¿tú? No han venido aquí ¿verdad?
–No. ¿Quiénes? Tonks vino por Hermione, se la llevó.
–Si… - suspiró el chico. –Ginny - dijo tomándola por los brazos estrechamente. –Baja y enciérrate en el ático.
–¿Qué pasa? ¿Por qué?
–¡Haz lo que te digo!
–NOO, papá dijo que nos quedáramos juntos.
Ron la tomó con fuerza de un brazo y comenzó a jalarla, arrastrándola hasta llegar al ático mientras ella se resistía con todas sus fuerzas.
–Nooo, noooo. ¿Por qué? ¡No me encierres! Noooooo.
Cuando llegaron finalmente dentro, Ron tenía los ojos húmedos y se miraba profundamente preocupado.
–Ginny por favor… por favor, no grites. Oigas lo que oigas no salgas ni hables; por favor… - sus ojos azules brillaban llenos de humedad.
–¿Quién viene?
Ron desvió la mirada.
–Los Lestrange… me vieron y saben que nunca estuve muerto. Papá cree que pueden querer matarme.
–¡Ron! ¿Cómo hicieron para aparecerse tú y papá aquí?? ¿Se miraba la casa? ¡Responde!!
–Papá las quitó…
Ron se quedó paralizado apenas Ginny planteó la pregunta, claro que habían visto la casa al llegar, y haber podido aparecerse confirmaba la ausencia de hechizos. Su padre los quitó porque no tenían otra manera de llegar con rapidez. Pero antes de que pudieran hacer más, se escucharon las carcajadas de Bellatrix al vuelo. Habían llegado y entraban ya por la cocina. Ginny se salió de inmediato del ático. No permitiría que Ron la encerrara. Él ocupaba ayuda.
Pronto se encontraron con los mortífagos y empezó un enfrentamiento que sorprendió tanto a Bellatrix como a Rodolphus. Ginny era una bruja hábil y bien instruida al igual que Ron. Pero Bellatrix tenía mucha más experiencia que Ginny y poco a poco la fue cansando durante la lucha, la estaba sorprendiendo, la iba venciendo gradualmente. Ron trataba de no despegar la vista de ellas, no podía perderlas de vista pero difícilmente podía hacer algo para ayudarla.
Pero Bellatrix, apasionada por el combate, en un momento se acercó demasiado a Ginny y para intimidarla trató de tirarla al piso con las manos para demostrar su superioridad, en ese momento Ginny logró cruzar un tiro y sorpresivamente conecto su hechizo con Rodolphus.
–¡EXPELLIARMUSS! – la varita del mortifago salió volando por ahí cerca.
Entonces Ron aprovechó la distracción y sin temor tiró a matar.
–¡Avada Kedavra!
Un rayo verde cruzó el cuerpo de Bellatrix haciéndola caer inerte al piso. Rodolphus estaba enloquecido, rápidamente había cogido su varita y apuntando hacia Ron gritó:
–¡Sectusempra!
Pero Ginny se había interpuesto entre Rodolphus y Ron, y había recibido el impacto directamente en el cuerpo. La sangre empezó a salir copiosamente de inmediato. A partir de ese momento Ron no tuvo ojos para nadie más que para ella. La estrechaba en sus brazos impotente y desesperado.
Rodolphus vio claramente que Ron había dejado la lucha y se preparó para matarlo. Ginny dentro de su debilidad vio las intenciones de Rodolphus y ella deseaba interponerse de nuevo, lo habría hecho 100 veces; en cada tiro de ser necesario, pero no podía moverse. Se estaba desangrando en los brazos de Ron.
Él empezó a llorar como un niño mientras la abrazaba contra su pecho y trataba de usar su varita pero no tenía idea de cómo detener la hemorragia. Trató de hacerlo con las manos pero era inútil, la sangre no dejaba de salir.
–Nooo, nooo. Por favor, sé fuerte. ¡Yo estoy contigo! Ginnyyy…
–¡Avada Kedavra! – dijo Rodolphus sin mayor emoción con una sonrisa tiesa sobre la cara.
El cuerpo de Ron cayó sobre ella sin vida y entonces ella levantó la vista hasta el asqueroso rostro del mortífago. Estaba muerta en vida. Lo miró, lo retó.
–Te haré un favor, amanecí piadoso…
Cuando la luz verde cruzó a Ginny sus ojos estaban sobre su hermano. Su mirada quedó hermosa, serena…
.
Remus llegó en el momento en que Rodolphus salía sombrío con el cuerpo de Bellatrix sobre los brazos, el lupino supo que esa no podía ser buena señal y disparó la maldición asesina sin que el mortífago supiera de dónde había llegado.
Dentro la escena más terrible. Un charco enorme de sangre, Ron y Ginny unidos en un abrazo al centro. Juntos.
…todo estaba perdido, la varita había caído de su mano…
… su corazón vomitó sin reservas todo lo que había dentro justo antes de perderse…
N/A: Bueno chicos, esta historia ha llegado a su fin y tengo muchos agradecimientos qué hacer. Mil gracias a TODOS los lectores de esta historia, a los que me motivaron cada capítulo con sus reviews, y a los que no lo hicieron por timidez, los invito a hacerlo ahora, disfruto mucho en verdad recibir sus apreciaciones acerca de lo que escribo.
Por otro lado, los invitó a conectarse con otro fic, que está lejos de ser triste. Estoy publicando "Noche de Confesiones" y si no se quieren aburrir pasense para allá =P Encuentran en link en mi profile.
Un beso y de nuevo gracias!! Los amo!!
