Había que dejar bien claros esos reflejos de atrapaflechas de Regina jajajajaja este es un poquito corto, pero bueno, y no quiero hacer spoilers, pero después de este viene una cosa que, la verdad, tenía muchas ganas de llegar a ella y escribirla :P! espero conseguir plasmar bien lo que tengo en mente jejejeje

Los descargos habituales, los personajes de OUAT no me perecen. Espero que os guste y gracias por leer :)!


No había tiempo que perder, así que siguieron a Elsa y Anna fuera del palacio hacía ese misterioso transporte. Emma caminaba unos pasos por detrás de Regina, observando la espalda de la morena. No dejaba de darle vueltas en la cabeza a las palabras de Gold. Seguramente le estaba dando mas que demasiadas vueltas, pero cada vez que miraba a Regina el único pensamiento que tenía era que debería haber sido ella, el beso de verdadero amor que debería haber roto la maldición estaba destinado a Regina. No se arrepentía de que hubiese sido Henry, claro que no, pero si las cosas hubiesen sido como Gold las había visto, todo sería distinto, a lo mejor ahora no sería el Oscuro y no estaría buscando a un mago para que le quitase esa maldición, ella y Regina podrían estar viviendo perfectamente felices y juntas con Henry, quizá incluso con algún otro hijo, no le importaría tener mas hijos con Regina, y desde luego si las cosas hubiesen sido como deberían Henry nunca se habría envenenado con aquella maldita empanada de manzana, pero eso ya era otro asunto.

No pensaba decirle nada a Regina, conociéndola seguramente huiría en dirección contraria, si tenía algún tipo de sentimiento por Emma, lo enterraría, lo negaría, lo rechazaría, Regina necesitaba la libertad de enamorarse por si misma, sin hechizos, sin destinos, por eso nunca pudo comprender como acabó con Robin Hood solo por lo que dijera el polvo de hada años atrás, y seguramente por eso esa relación había estado destinada al fracaso desde el principio.

Nunca le diría nada a Regina, aunque se quedasen siendo tan solo amigas para el resto de su vida sabiendo Emma que la morena era la persona destinada a ella. Además había muchos tipos de destinos, podían estar destinadas a encontrarse, estar la una en la vida de la otra para siempre sin ser nunca nada mas que amigas, familia por medio de un hijo en común sin ser nunca pareja, pero si eso era así Emma no entendía porqué el destino había sido tan cruel de permitir que se fuese enamorando poco a poco de ella, hasta el punto de que su alma era un precio pequeño en comparación a un mundo sin Regina.

En aquel horrible lugar en el que estuvo hasta que la morena la invocó, entre otras cosas, lo veía a menudo, la oscuridad atrapando a Regina, consumiéndola, haciéndola daño, veía a la reina sufrir e incluso sabiendo que la había salvado, que estaba donde estaba por ello, en sus tortuosas alucinaciones ella no podía hacer nada, y la oscuridad acababa con Regina igual que lo había hecho con el Aprendiz. Por suerte le quedaba el consuelo, la conciencia, de saber que eso realmente no había pasado, ella había saltado a salvar a Regina sin pensar, si no hubiese sido porque la propia morena la detuvo ni siquiera se habría parado a despedirse de sus padres ni de Hook, no pensaba en ellos en ese momento, en ese momento no existía nadie mas, habría saltado a rescatar a Regina una y otra vez mientras que el bueno-para-nada de Robin Hood se quedaba parado sin hacer nada como el inútil trozo de decoración que era.

- ¿Emma? ¿Qué te pasa?

La voz de Regina la sacó de sus pensamientos y Emma volvió a fijarse por donde andaba, pero las otras tres se habían parado y la miraban extrañadas.

- Desfrunce el ceño.

Rió Anna divertida por la expresión de Emma, Regina frunció una ceja, intentando averiguar que estaba pensando la rubia, pero ella desvió la mirada y la adelantó.

- Me he distraído. Vamos a ver esa…lo que sea que nos quieras enseñar.

Dijo entrelazando su brazo al de Elsa y sintiendo la mirada de Regina clavada en la nuca, decidida a ignorarla

Elsa las guió hasta el puerto.

- ¿Un barco?

Preguntó Regina poco convencida.

- Tuve por un tiempo en mi poder el barco de Hook, hasta que despareció misteriosamente, pero fui capaz de imitar la magia que le permite viajar entre reinos y aplicarlo a los barcos de Arendelle.

Emma recordaba que Hook le había contado como había recuperado su barco y de quien, pero no le pareció la mejor idea contarle a su amiga como había desaparecido el barco que tenía perfectamente guardado en una botella.

- Aunque realmente no os hace falta viajar entre reinos, yo llegué al Bosque Encantado por mar.

Añadió Anna recordando su viaje por mar, aunque su último recuerdo de un barco no era precisamente agradable.

- ¿Me estás diciendo que no son reinos diferentes de mundos diferentes?

Preguntó Emma mirando a Regina, que se encogió de hombros, ella tampoco tenía ni idea.

- Podéis llegar por mar, pero con estos barcos mejorados tardareis menos de lo que tardó Anna en llegar a vuestra tierra.

Emma y Regina intercambiaron una mirada, el Bosque Encantado no era precisamente su tierra, solo el lugar al que necesitaban llegar.

- Puedo tener un barco y una tripulación listas en unas horas.

Siguió hablando Elsa.

- Podemos prescindir de la tripulación.

Dijo Regina con un asentimiento de Emma como apoyo, Elsa y Anna las miraron sin comprender, pero ellas no querían tener que viajar con extraños, mas teniendo en cuenta que los poderes de Emma todavía eran algo inestables.

- Solo necesitamos un barco pequeño, podemos apañarnoslas.

Contribuyó Emma acercándose un poco a Regina inconscientemente, como para mostrar mas unidad en su decisión.

- ¿Estáis seguras de que podéis manejar un barco vosotras solas?

Preguntó Anna que estaba segura de que no sabían lo que estaban diciendo, un barco no era tan fácil de gobernar, pero las dos estaban decididas.

- Henry, Hook y yo manejamos el Jolly Roger los tres solos, no creo que Regina y yo tengamos problemas.

En su viaje a Neverland la reina había demostrado ser mas que útil a la hora de moverse por el barco, y Emma había aprendido lo suficiente sobre navegación para saber guiar uno. Y sería mucho mas cómodo y seguro que viajasen las dos solas.

- ¿Estáis totalmente seguras?

Dijo Elsa, ella claramente no lo estaba. Emma y Regina volvieron a compartir una mirada como para asegurarse de que las dos estaban igual de seguras, asintieron a la vez.

- Totalmente, ¿puedes hacerlo? ¿conseguirnos un barco solo para las dos?

Preguntó Regina, la reina rubia soltó una risita.

- Por supuesto que si. Ordenaré que preparen uno de nuestros barcos mas pequeños para zarpar. Mientras tanto Anna puede contaros como fue su encuentro con ese Aprendiz.

Decidió haciendo un gesto para volver al castillo.

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Una vez Anna les contó la historia Regina empezó un concienzudo interrogatorio para conocer hasta el mas mínimo detalle y saber exactamente que había hecho Anna y cual había sido su camino. Llegado a cierto punto Emma se levantó y las dejó hablando a ellas, Regina sabía lo que se hacía y Anna era capaz de manejarlo, pero a ella le apetecía un poco de aire, así que se asomó al balcón, y a los pocos minutos Elsa se unió a ella. Emma percibió un vago pensamiento de Regina, muy débil, que se había dado cuenta de cuando se había levantado y se mantenía pendiente de ella en un segundo plano mientras seguía con sus preguntas a la princesa de Arendelle.

- No me imaginaba esto así. - Le dijo a Elsa mirando el patio del castillo. – Imaginaba mas…hielo.

Añadió riendo, la otra rubia movió la mano y el agua de las fuentes del patio se elevó y congeló al momento de una forma muy artística. Miró a Emma con un orgulloso movimiento de cejas.

- Algo así, si.

Dijo la Salvadora riéndose en bajito para no molestar a las otras dos, a las que todavía podían escuchar, pero a quienes no prestaban atención.

- A veces convierto el patio en pista de hielo y la gente viene a patinar.

Contó Elsa con una risita acompañada de Emma.

- Eso me gustaría verlo, quizá en otra ocasión.

Se quedaron unos minutos en silencio mirando las fuentes heladas.

- ¿Qué te pasó?

Preguntó la reina también en voz baja y un tono claramente preocupado.

- Ya lo oíste, te contamos la historia.

- Lo sé, pero quiero saber porqué lo hiciste, quiero saber tus motivos. Las dos sabemos que no tiene nada que ver con ser "la Salvadora", sea lo que sea que signifique eso.

Emma rió al escuchar la expresión que ella misma había usado cuando se conocieron, y casi muere congelada, todo sea dicho, pero desde luego a Emma Swan no le iban las amistades convencionales, nada como que casi te maten para hacerse inseparables. La Salvadora miró por encima de su hombro para asegurarse de que no las escuchaban.

- La estaba matando, Elsa. ¿Qué iba a hacer? – Respondió finalmente con un suspiro. – Sea lo que sea esto que ahora tengo dentro acababa de matar a un hombre delante de mis ojos y no…no podía permitir que hiciese lo mismo con Regina. Simplemente no.

- ¿Por qué? – Emma la miró sorprendida por esa pregunta. – No me malinterpretes, no quiero decir que debieras dejarla morir, a nadie. Solo me pregunto porqué era tan importante para ti, si habrías saltado tan inconscientemente por otra persona.

Emma sabía la respuesta: no, no lo habría hecho. Primero se lo habría pensado dos veces, habría intentado buscar alternativas, otras soluciones, pero en aquel momento no podía pensar viendo a Regina sufrir, cualquier solución quedaba descartada si no era inmediata.

- Si tienes que preguntarme eso, si sabes que era importante para mi, creo que ya sabes la respuesta.

Respondió con una triste sonrisa, era agradable poder decírselo a alguien, que otra persona supiese de sus sentimientos y no solo Gold.

- ¿Ella lo sabe?

Preguntó Elsa, no la sorprendía, claro que no, había estado en Storybrooke con ellas, había estado con Emma cuando intentaba conseguir el perdón de Regina, las había visto estar juntas. Esa noticia no sorprendería a nadie mas que a las propias Emma y Regina. Esta vez la Salvadora se echó a reír de verdad, consiguiendo que las otras dos mujeres las miraran con curiosidad.

- ¿Estás loca? Claro que no.

Respondió en voz baja. Elsa no podía creérselo, apostaría a que Regina sentía lo mismo, aunque eso era cosa de ellas, iba a decir algo mas, pero la morena llamó a Emma y las dos volvieron con Anna y Regina.

- Anna me lo ha explicado todo, creo que podremos llegar, aunque ahora no estoy tan segura de que Merlin esté en el Bosque Encantado, pero con suerte si encontramos la cabaña del aprendiz encontraremos la forma de llegar a Merlin.

Explicó cogiendo entre sus manos la de Emma totalmente sin darse cuenta, aunque las otras tres fueron perfectamente conscientes de ello, especialmente Emma.

- ¿Cuándo estará listo el barco?

Preguntó la rubia a sus amigas de Arendelle.

- Esta tarde podréis partir.

Respondió Elsa con un brillo divertido en los ojos que Emma supo interpretar a la perfección. Giró los ojos, pero no le dijo nada sobre ello.

- Entonces…¿puedes hacer el truco de la pista de hielo para que yo lo vea?

Dijo con una mueca infantil, Anna se colgó del brazo de su hermana asintiendo con energía, le encantaba lo de la pista de hielo, mas ahora que patinaba perfectamente. Elsa se echó a reír y asintió, dándole el gusto a su amiga. Regina no entendía nada, pero en ese momento le daba igual, ya casi estaban allí, esa tarde zarparían y llegarían por fin al Bosque Encantado.