Disclaimer: La base de la historia no me pertenece, sino a Smithback quien cedió en adopción a adoptadito a este humilde autor, y agrego que Harry Potter no me pertenece, sino a su autor respectivo. Utilizo ambas con el fin de ver crecer esta increíble historia.
Notas al final del capítulo.
Tom Riddle, el niño que adoptó su destino
"Visitas"
Hermione tomó el sobre de fotos que dejó la orden para todos. Estaba en el número 12 de Grimmauld Place, revisando las pistas que tenían sobre el nuevo grupo que estaba atacando Londres. Había pasado año y medio de la caída del señor tenebroso; pero no había detenido la ola de crímenes que estaban atormentando la paz que tanto les costó tener.
Si es que realmente existió esa paz.
La orden del fénix no había sido disuelta, la habían fortalecido uniéndola con el Ejército de Dumbledore luego de perder a varios miembros durante la guerra. McGonagall era quien dirigía junto a Kingsley Shacklebolt; después de la terrorífica guerra no permitirían una baja más.
—Es tan extraño –Susurró Hermione para sí mientras Harry aparecía por la cocina, trayendo consigo dos tazas de té. Dejó una a su lado mientras tomaba un par de sorbos de la suya, pensativo.
—¿Y mi té? –Bromeó George entrando al comedor, junto a Ron y Ginny. Hermione les sonrió para pasar a saludar a su pareja.
—Ve y prepáratelo –Dijo Harry para besar a Ginny en saludo. Ella le sonrió febrilmente, preguntando por su bienestar.
—¡No! ¡Tórtolos a las diez! Es hora que huya –Bromeó para irse a la cocina.
Ese día tenían reunión, Kingsley, McGonagall, la señora Weasley, Neville, Luna, y otros más llegaron sin premura. Se sentaron en la gran mesa del comedor, dando inicio a la sesión.
—Todavía me pregunto del porque nos reunimos aquí –Se quejó Ron.
—Sabes que debemos tomar precauciones ¿No? –Inquirió Hermione, intentando no ser sarcástica. –Y son pocos los que conocen esta casa.
—Una casa muy tétrica, en especial… —Comentó Ginny.
—El retrato –Dijeron todos al unísono. El Estúpido retrato con encantamiento de presencia permanente; por más que habían intentado no habían podido quitarlo. Escucharla gritar improperios era desastroso.
—Pasemos a lo importante, por favor –Pidió McGonagall, que a pesar de los años que ya cargaba encima, era una mujer de un porte indiscutible.
—Hemos recibido diez reportes esta semana sobre ataques a muggles y a magos, especialmente los que estuvieron involucrados en la guerra contra Voldemort.
—Entiendo lo de los magos –Intervino Neville –Pero ¿Qué tienen que ver los muggles en esto?
—Eran familiares de magos –Simplificó Kingsley. Pasó a cada uno un expediente sobre cada muerte, cada uno de manera grotesca, otros con mensajes de odio y muchos, mutilados.
—Cada ataque son de… —Habló Luna estoica, contando por cada caso –cinco a diez personas por ataque, en promedio ¿No?
—Exacto, lo que vemos es que no matan a toda la familia o amigos, o quienes estuvieron involucrados, creo que repiten el patrón de "pureza" –Esta vez, McGonagall entrelazó sus dedos, en un gesto preocupante.
—Y dale con lo de la pureza –Se quejó Ron –Ningún mago posee "eso", ni la familia Malfoy que tanto predicaba la pureza de su familia, se salvaba de un squib o…
—Ese es el punto, pero es más una ideología –Habló Harry mientras tomaba la mano de Ginny por debajo de la mesa, acariciando sus dedos. –No creo que solo la "pureza" juegue aquí, eso solo puede ser un factor.
—Concuerdo con Harry –Hermione sacó de su bolsillo un volante de una calavera con una serpiente que atraviesa su boca –El problema es que no tienen un líder, pareciera que intentaran una insurrección, sin mediar nada.
—¿Sin líder? –Inquirió Luna –Alguien tiene que estar moviendo voluntades.
—Sería una locura seguir algo sin alguien ¿No? –Ron los vio a todos, buscando respuestas.
—Por el momento el ministerio se está encargando de la búsqueda de los asesinos, mientras, mantendremos vigilancia. Hasta que no tengamos más información no podemos movernos. –Kingsley pasó a otro punto de la reunión.
Ese fue su primer error. Cuánto lo lamentarían.
31 de diciembre – Habitación de Tom
—Oh vamos –La pequeña niña le vio con sorna, mientras se movía lentamente. –No puedo creer que no me reconozcas…
—Si te recuerdo –Siseó Tom, alejándose a su ritmo –Solo nunca me dijiste tu nombre.
—¡Es cierto! –La niña saltó para convertirse en el hombre que había visto en Halloween –Eres listo, lo averiguarás en su momento.
—¿Qué quieres? –El hombre se transformó de nuevo en la niña, solo que esta vez con un vestido rojo con blanco, con zapatos de charol rojos. Parecía una muñequita, con su cabello rubio amarrado en dos coletas, rizado como el diablo. Sus ojos rojos mataban toda la dulzura que emitía su cuerpo.
—Felicitarte por tus cinco años, no muchos llegan a esa edad y menos si vienen de un orfanato –En su mano apareció una pequeña caja azul, atada con un listón blanco. –Y de paso, darte mi bendición, como toda buena…
—¡Vete! –Siseó de nuevo.
—¿Estás preocupado por tus nuevos "papis"? –Tom le vio enojado –Así los llamas ¿No?
—Déjalos —¿Qué podía hacer? Cinco años y solo emitía ira. –Ellos no te han hecho nada…
—Claro que lo hicieron –Interrumpió sentándose encima de su escritorio, flotando suavemente hacia él. –Más de lo que tu pequeña mente puede procesar. –Rió levemente –Oh, pero eso tú no lo sabes.
No emitió ningún sonido. Apretó los labios en una postura amarga. ¿Tenía curiosidad sobre eso? ¿Qué es lo que quería al final? ¿Por qué no le dejaba en paz?
—Es tan divertido verte así –Bajó del escritorio flotando, al tocar el suelo se acercó a él. Este ya no pudo retroceder, topando con la pared. –Es hora de "jugar" Tom.
Ocho años ya poseía aquel niño que rivalizaba con el destino del ser oscuro, una senda que no había sido destruida aún y eso era el pensamiento diario de sus padres. Su cabello negro comenzaba a hacerle competencia con el de su padre, rebelde, y sus ojos, parecidos a lo de su madre. El tono de piel era la diferencia más grande que poseía entre ellos, pero nada que perturbara la cabecita de este pequeño.
Por lo menos lo que conocían sus padres.
Aquella noche, la propuesta más aterradora que pudieron darle a un niño de cinco años era puesta a prueba; Un juego que rivalizaba con sus peores miedos. ¿Sería acaso cierto?
—Tom, el desayuno está listo –Llamó su madre desde el primer nivel.
Tom suspiró. Sacudió su ropa, era el último día de escuela, así que era mejor pasar el día sin problemas. Su habitación había cambiado drásticamente. Saludó a su pequeña mascota para indicarle que debía quedarse en casa y en determinado momento, cuidar a su mamá. La pequeña asintió sin tapujos, para ver como su niño tomaba su bolsón para bajar veloz por las escaleras.
—Buenos días, mamá –Saludó sin mayor emoción, viendo como ella le colocaba en el plato hotcakes con miel, jugo de naranja y un plato de fruta.
—Mañana comienzan tus vacaciones –Sonrió mientras tomaba asiento junto a su pequeño. Ya no era tan pequeño, sin perder su expresión estoica; este levantó la vista hacia su madre, curioso. –Y podríamos ver que te gustaría hacer durante las vacaciones.
—¿Podré ir con papá al partido? –Preguntó emocionado, Hermione rió. No esperaba que ese par se unieran de esa forma.
Después del cumpleaños de Tom ocurrieron dos desastres que no esperaban. Un Tom completamente furioso, y un Harry evasivo.
—¡Tom! –exclamó Hermione mientras este huía a su habitación, sin responderle nada. Harry le vio indiferente para pasar al comedor, moría de hambre. Esta le jaló de la oreja haciendo que dejara el pedazo de pollo en la mesa y lo arrastrara hasta la sala, donde le sentó como si fuese a regañar a un niño pequeño.
—¡Harry James…! –Soltó el aire que retenía para gritarle, intentando serenarse. –Me vas a explicar ¡Que es esa actitud tuya! Solo te pedí que fueras por Tom a la escuela y es el tercer día que viene molesto ¿Qué fue lo que le hiciste?
—¿Qué? ¿Ahora soy el malo aquí? –No se atrevía a verla a la cara
—Harry… —Amenazó por segunda vez. Colocó las manos sobre su cadera, demandando una respuesta.
—¡Le coqueteó a una mamá! –Exclamó Tom quedándose detrás de su mamá. –Y no me habló en todo el camino.
—Gracias Tom –Respondió Harry sarcásticamente. Tom sonrió inocentemente. Hermione le contempló seriamente, no sabría decir si estaba molesta o tranquila.
—Así que… ¿Le coqueteaste a una mamá?
—No fue mi culpa –Intentó convencerla –Estuvo hablando de las clases y de que me había visto… ¡Tom! ¿Cómo rayos sabías que estaba coqueteando? –Preguntó enojado. Era un niño por Dios.
—Dijiste que era más bonita que mamá –Respondió un tanto molesto.
—Que no era en serio –Cada vez se hundía más. –Solo lo dije porque… porque ella me preguntó.
—Así que era más bonita que yo –Hermione se vio los dedos, para ver maliciosa a su querido "esposo". –Mi cielo –Tom respingó ante la mirada molesta de su mamá al dirigirse hacia él. —¿Cómo es eso que no te habló en el camino?
—Le pregunté si sabía de las focas, pero no me respondió –Tom vio al suelo. –Y se enojó porque le dije a esa señora que no era más bonita que mi mamá.
—Bueno, creo que ya sé que haré con ustedes dos –Harry y Tom tragaron en seco, Tom ni sabía porque sentía terror del castigo cuando no había hecho nada, pero Harry si debía de estarlo. –Mañana es sábado, así que tomarán estos boletos y no pueden regresar a casa hasta que hayan arreglado sus diferencias, y Harry, cuando regreses, tendré un castigo lindo para ti. —Harry palideció.
Cuando su madre y esposa se fue a la cocina, ambos se vieron con furia.
—Es tu culpa –dijeron al unísono. Hermione les vio por la puerta, por si se atrevían a pelearse.
—Por supuesto, tu papá ya compró los boletos –Tom rio emocionado.
La mañana del cuatro de junio, ya siendo vacaciones, sonó el timbre de la casa. Tom vio la hora en su reloj del escritorio. Estaba leyendo sobre los encantamientos básicos que le había dado su madre y como conjurarlos. Siendo las tres de la tarde ¿Quién se atrevía a molestarlo en su hora de estudio?
—Tom, ve quien toca la puerta por favor –Escuchó a su madre desde el primer nivel, seguro estaba viendo la bodega, ese lugar era un desorden desde que su padre quiso ampliarlo para jugar Quidditch. Bajó resbalándose por la barandilla de las escaleras, dando un leve salto al final. Arregló su camisa y chaleco, para abrir la puerta hasta la mitad.
Vio a un señor, con traje café llevando un sombrero de copa del mismo color, llevando un bastón en su mano izquierda. No se veía tan adulto, pero comenzaba a aparecer canas leves. Su mirada era serena, calculadora.
—Buen día, ¿En qué puedo ayudarle? –Recordaba las clases de cortesía de su madre, pero no estaba a gusto con la visita. Tenía que ser cortes antes de echarlo de su casa.
—Busco al joven Tom Riddle… —Comenzó al leer un pedazo de pergamino.
—Se equivocó de casa –No iba a dejar ver su nerviosismo. ¿Quién rayos se atrevía a buscarlo a esas alturas? ¿Serían del orfanato? ¿O…? No, ni pensarlo.
—¿En serio? Pensé que podría hallarlo entre…
—Bueno, puede ir a buscarlo, a muchas cuadras de aquí, si me permite, iré a terminar mis labores –Intentó cerrar la puerta, cosa que no lo permitió el señor.
—Eres tú ¿Cierto?
—Aquí solo vive la familia Granger, ¡Granger! –Exclamó molesto. ¿Cómo rayos…?
—Tom ¿Pasa algo? –Hermione se acercó a la puerta para ver al señor. Apartó con cariño a Tom, un tanto sorprendida por la visita. —¿A qué debo su visita?
—Buenas tardes, señora… Granger –Tom casi gruñó al ver que intentó llamarle por su otro apellido. –Soy…
—Si se retira, se lo agradeceré –Hermione le vio estoica, sorprendiendo a Tom.
¡He regresado!
Cosa que debería darme un tanto de vergüenza por los meses que han pasado sin tener noticias de esta hermosa historia. Espero sorprenderlos con esto, aunque creo que ya saben quién es el personaje que llegó a la casa de los Granger. Hay mucho por revelar, así que hagan sus apuestas para todo.
Debo agradecerles que a pesar del periodo de ausencia ustedes colocaron la historia en favoritos y con alertas, me sorprendió ver el número de cada uno; infinitas gracias y me alegro mucho que les guste la historia, que por cierto ya tendría que ir por la mitad, pero no se desesperen. Ahora tengo a una chica que acaba de impulsar el capítulo con sus hermosas ideas, Marina, este capítulo te lo dedica Tom con cariño, tus palabras hicieron mella en esta historia.
Por cuestiones de salud tuve que retirarme a descansar, y fue bastante serio. Hasta dejé de trabajar y eso si es horrible. Pero ya de regreso, y con más ganas de avanzar a la historia. Dejen sus comentarios y espero que las teorías ronden sus lindas cabecitas, que esto apenas empieza.
Que tengan una buena semana y no olviden comentar, miren que es la sangre de cualquier escritor.
