Creo que aparecí antes de la fecha que usualmente demoro y eso me hace feliz, espero que ha ustedes también :) Bueno, he estado algo inspirada y por motivos de fuerza mayor, estuve obligada a descansar en cama. No se imaginan lo aburrida que me sentía, soy una persona muy eléctrica. ¡En fin! Esta es la última nota de cuarto año de nuestros queridos protagonistas, por lo tanto, la siguiente será de quinto año. Habrá cambios mayores, como está ocurriendo ahora. Por favor, no me cuestionen acerca de la transformación del carácter de Rose. Primero, ha pasado desde la niñez y aún está en la adolescencia, es decir, tiene un arroz con mango en la cabeza, jajaja. Así seguirá transformándose hasta definir su personalidad, al igual que Scorpius. Muchísimas gracias a todas las que me dejaron un review, respondí a cada una en privado porque creo que a cada quien le merezco una explicación respectiva de mi situación. Nos vemos en este capítulo, espero que realmente les guste porque yo disfruté muchísimo escribirlo. Abajo respondo a las personitas que no tienen cuenta, besitos! AHH! Y espero que alguien haya notado mi nuevo avatar, antes tenía tulipanes porque es mi flor favorita, pero ahora tengo a la Rose y Scorpius que siempre imagino en mis historias. Es sólo para que tengan una imagen más vívida de los personajes. Las quiero y los quiero un montón. Gracias nuevamente por sus palabras y esto va para todas, para la/los que tienen cuentas y para las/los que no :)
Las pelirrojas y el insomnio
Las pelirrojas se ven seducidas por el insomnio y no sólo por un par de días, éste puede permanecer por semanas enteras.
Siempre había tenido un inmenso gusto hacia la lectura. Desde pequeño, en lugar de juguetes o escobas mágicas de bebés (esas chatarras que te hacían volar un metro sobre el suelo), enriquecía mi mente con entretenidos libros. En un inicio, libros para niños, luego empecé a aventurarme con libros un poco más complejos y finalmente, a esta edad: catorce años de mi vida, disfrutaba lecturas como "Macbeth", "Hamlet", "Matar un ruiseñor", "Un tranvía llamado deseo", entre otros. Me gustaba leerlos y hacer ensayos sobre ellos, buscar figuras literarias, cosas escondidas que realmente el autor quiso decir, pero que el lector no captó en su debido momento. En eso me encontraba, leyendo "El gran Gatsby" en la plena oscuridad de la biblioteca, siempre la literatura muggle me había parecido bastante compleja: el gran sueño americano, los romances prohibidos, sueños frustrados, asesinatos, sentimientos reprimidos, entre otras cosas que mejor no mencionar porque no acabaría jamás.
Lo que hacía para escabullirme en la biblioteca por las noches era sencillísimo. Esperaba que la vieja Pince dejara el lugar y se dirigiera a sus aposentos y como su oído izquierdo fallaba más que el derecho, era por aquel lado por donde ingresaba todas las noches. No me trasnochaba haciéndolo, sólo era un lector nocturno de dos horas, si se podía llamar así. En las mañanas me costaba mucho concentrarme por las clases porque observaba a mi objeto de estudio pelirrojo, y en las tardes me dedicaba a avanzar las tareas que nos habían dejado para la semana siguiente y observar cómo Rose Weasley conversaba con alguno de su prole. Por las noches era donde realmente estaba solo, era mi momento de completa privacidad. Despejaba mi mente sólo por las dos horas mencionadas anteriormente. Tampoco era fanático, pero se había vuelto una rutina. Diariamente hacía lo mismo con la vieja secretaria de la biblioteca y tomaba un libro muggle al azar, un libro que al momento capturaba mi atención. Si no lo finalizaba esa noche, a la noche siguiente lo culminaba con anotaciones y todo. Me gustaba el hábito que había creado, además de observar detenidamente a mi objeto de estudio, lo cual era usual.
Ella me mira como si los papeles se hubieran invertido, como si yo fuera su objeto de estudio. Me observa con esos ojos azules de aquella tonalidad tan exclusiva. Está escondida tras una estantería, con un piyama a rayas moradas fuertes y otras rosadas casi pastel.
-¿Me llevas observando treinta minutos, verdad? -dije despreocupadamente mientras hacía una anotación acerca de Daisy Buchanan, uno de los personajes de la novela.
-No -disimuló una mentira sacando un libro aleatoriamente, por ende arrojando unos cuatro al suelo. Los recogió torpemente y los colocó en su lugar-. No puedo dormir desde hace días -confesó agachando la cabeza al mismo tiempo que observaba su par de pantuflas de león. Esa postura me causó algo de gracia, pero traté de reservar una actitud de alumno maduro y hermético.
-¿Días? -me acaricié el mentón con la pluma- ¿No querrás decir un mes y medio?
-¿Y dices que yo soy la que te observa?
-Está bien, admito que ambos nos hemos estado observando -la quedé mirando y ella se acercó lentamente como si la fuera a morder o algo parecido, tomó asiento a mi lado y se acercó hacia mi pergamino.
-¿Qué haces? -arrugó la nariz. Debía confesar que cuando hacía aquel gesto sentía algo en las entrañas.
-Me complace hacer algunas anotaciones de los libros que leo. Disfruto mucho de la literatura muggle, por ejemplo, ahora leo "El gran Gatsby" y estoy analizando a uno de los personajes.
-Entiendo… -le dio una ojeada a lo que había escrito, respiró profundo y dijo-Tú tampoco puedes dormir -aspiré profundo para darle una respuesta inteligente, sin embargo, capté que era su cabello rojo el que despedía aquel olor a moras, era su piel pecosa, su piyama a rayas, lo era todo en conjunto; era ella. Medio atontado respondí:
-No, yo elijo acostarme dos horas más tarde porque tengo este hábito de leer y analizar libros muggles. Tú, por el contrario, padeces de algo que se llama insomnio.
-Estas equivocado.
-¿Por qué siempre me llevas la contraria, si sabes que tengo razón, Weasley? -refunfuñó y se cruzó de brazos como una niña pequeña. Tenía el pelo sujeto en una coleta, creo que si lo tuviera suelto, yo quedaría totalmente ebrio de aquel aroma- He podido apreciar seis de tus diferentes piyamas: la azul, la verde con puntos, la roja con osos, la blanca con nubes, la de ovejitas y finalmente esta de rayas –la pelirroja abrió los ojos sorprendida, no se esperaba aquel comentario-. Un mes y medio. Cada semana cambias de piyama.
-Eres observador…
-Por lo visto, tú igual…
-Yo sólo no podía conciliar el sueño -bostezó tapándose delicadamente la boca.
-¿Por qué no le dices a tu noviecito que te arrulle?
-¿Cómo sabes que David Wood y yo…?
-¡Por favor! -exclamé soltando mi pluma, pero luego me di cuenta que me había exasperado demasiado. Respiré profundo, tomé la pluma y pretendí escribir cualquier estupidez- Todo Hogwarts lo sabe -dije más calmado.
-Bueno, imagino que David debe estar dormido…
-Sí, seguro… -dije irónicamente. El caso era que David Wood era de nuestro año, y siendo total y enteramente sincero, era conocido entre los hombres como un mujeriego, como alguien a quien admirar porque había besado a una cantidad inmensa de mujeres y se había ya acostado con más de cuatro. Para las mujeres era como un símbolo sexual o algo parecido. La verdad, es que a mí no me interesaba en lo más mínimo eso de tener novia, aunque de vez en vez me daba cuenta que una chica se me encontraba viendo. De igual manera, yo tenía que enfocarme en este estudio porque si bien no sería científico, ir por el camino de la literatura no era mala opción, los Scamander no estaban del todo equivocados. Este estudio sobre las pelirrojas, más los ensayos sobre los distintos libros que había leído podría hacerme ingresar a cualquier universidad muggle o mágica.
-¿Por qué lo dices así? -volvió a arrugar la nariz y giró la cabeza enojada. La acción hizo que su coleta rozara mi nariz e inhalara aquel aroma que me enloquecía.
-No vuelvas a hacer eso si no quieres que enloquezca -ella enarcó una ceja, no lo comprendía, no comprendía el efecto que su aroma causaba en mí.
-¿Por qué lo dices así? -volvió a insistir.
Las pelirrojas pueden llegar a perder un poco los sentidos al pasar tantas noches en vela y suelen ser más pasivas, más atentas a escuchar. Sin embargo, el temperamento está ahí y es imperceptible.
-¿Cómo así?
-Así, como sarcásticamente -entornó ambos ojos azules.
-Olvídalo, Weasley -de pronto, en un acto rápido, ella ya tenía mis pergaminos donde había hecho los apuntes de "El gran Gatsby"-. No seas inmadura.
-Te juro que los quemo.
-Por favor, Rose -los músculos de su rostro parecieron relajarse-. En serio, son muy importantes para mí.
-¿Así que, ahora soy Rose?
-No confundas las cosas Weasley, el trato es el mismo y tenemos que mantenerlo igual.
-Hablando de tratos -suspiró-. Vine a agradecerte por no haberme besado -no sé qué cara habré puesto. No sé si habrá sido de sorpresa, alegría o tristeza. No entendí por qué dijo "hablando de tratos", pero ella continuo: Gracias, porque si lo hubieras hecho, David y yo jamás estaríamos juntos.
-Vaya, eso era -me sentía decepcionado. Debí haberla besado, besado aunque sea a la fuerza y de igual manera, no hubiera sido osco con ella porque era mi objeto de estudio y lo menos que quería era hacerle daño. Hubiera sido cuidadoso y delicado.
-David dijo que me había elegido entre otras chicas porque era diferente -sonrió. Su sonrisa era muy linda, debía admitir-. Dijo que yo no iba besando a cualquier chico en las fiestas.
-Si conozco a David Wood, Weasley. No hace falta que ni me lo menciones -me levanté de mi asiento, acomodé mis anotaciones y cerré el libro. Lo cierto, es que David Wood era un completo imbécil, era algo así como "el perro del hortelano", la gran diferencia es que el comía y comía todo lo que se le antojaba desde morenas, rubias y parecía que ahora le gustaban las pelirrojas. Sin embargo, el no dejaba comer por ningún motivo, a la primera señal de infidelidad, desamor o algo de disgusto terminaba con la chica para que su hombría quedara intacta. ¡Maldito desgraciado! Rose Weasley era demasiado ingenua, era una tonta porque pensaba que en realidad este chico moría por ella.
-Realmente, David, merece la pena -suspiró con ojos de ensueño.
-Realmente, Weasley, no lo merece. Tú no mereces estar con alguien como él. Mereces alguien mejor -me encaminé hacia la estantería porque mis dos horas respectivas ya habían culminado. Era hora de dejar el libro, era hora de abandonar la biblioteca y también la conversación con la pelirroja.
-¿Con quién merezco estar, entonces?
-No lo sé -en realidad, no sabía la respuesta. Sin embargo, "alguien como yo" cruzó por mi mente. No iba a mentir a mi propia conciencia porque la verdad era que yo jamás le haría daño, jamás le haría lo que ese idiota les hacía a las chicas con las que salía.
-Malfoy, espera -corrió hacia mí, se inclinó de puntillas con sus pantuflas de león y me dio un corto y suave beso en la mejilla. Fue tan corto y fugaz que no lo pude captar bien, por ende, no lo pude describir ni analizar.
Conclusión final: cuando pasa un tiempo largo de insomnio, las pelirrojas se "ponen algo lentas", por así decirlo. Creen lo que no es y definitivamente, no ven lo que está frente a sus ojos, o sea, lo obvio. Suelen recurrir a los mismos lugares como la biblioteca, con la esperanza ilusa de que un libro las arrulle, las haga dormir. También consideran observar a un escritor amateur que realiza este hábito desde hace ya un tiempo.
Por lo mismo que no pueden ver la realidad por completo, ya que su estado no está alerta por el insomnio constante, no tienen en cuenta a los hombres que sólo quieren pasar un buen rato y divertirse jugando con los sentimientos de ellas.
No se percatan que hay otros hombres que se conforman apreciándolas de lejos por un sólo instante.
¿Qué tal? ¿Les gustó? La cosa se va a poner sabrosa! Les aviso, pero no quiero decir mucho porque les arruinaría la historia. Díganme que piensan, qué piensan que ocurrirá, eso me divierte mucho. Estoy tan emocionada que ya superamos los 200 reviews! Gracias lectores :) amigos, confidentes, tooodo :)
Elena Hale: tú tienes el nombre de mi abuelita, a quien quería mucho, ya se volvió un angelito del cielo para mí, pero así son las cosas :) Gracias por leer mi fic, que bueno que te guste y pues si, Scrop es un caballerazo.
TAMYmos: ¡qué gesto! Las palabras de aliento que me diste fueron increíbles! La verdad, me hiciste el día, no sólo eso. Me hiciste la semana! Y todo lo que me dices de los medios de comunicación tienes toda la razón del mundo :)
No sabes lo agradecida que estoy por las cositas que me dices, son muy halagadoras.
Y por lo que me comentaste de tus papis, tienes razón, si tuvieras cuenta, te juro que te tuviera como confidente porque ahora necesito muchos la verdad. Necesito gente que me dé fortaleza en este preciso momento (no quiero ofender al resto de las lectoras o lectores, pero no quiero ir deprimiendo a los que me leen). Y bueno qué más decirte? Te sorprendió el capítulo? Créate una cuesta, es súper fácil. Dale clic a sing up. Besote
Cris: mi amor, mi vida, mi corazón! Ya no sé que más decirte. Tienes la fe y me dices las palabras que necesito en el momento y sabes? Me das muchísimas esperanzas. Te amo, como amiga! No lo malinterpretes. Me alegra lo de que vas a ser tía y espero que realmente te haya gustado este cap, sé que Scorp es un viejo respecto a su carácter, jaja pero así decidí que sería el personaje..aunque a veces le salen sus inmadureces.
