Yo acá, tú allá

Serena cerró la puerta principal, usualmente ponían varios seguros, pero como no habían regresado los demás, sólo cerró con llave. Tomó de una gaveta el silbato que se suponía usara en dado caso que alguien irrumpiera y así alertar a los vecinos. Terminó de guardar los platos y demás enseres de cocina que Darien había utilizado cuando preparó la cena.

Limpió la mesa y todos los lugares dónde había pasado cuando se ensució de yogur.

En el baño tomó las toallas, se las acercó a la nariz y al sentir el perfume de él, no pudo evitar sonrojarse y sonreír.

Tomó la camisa y la llevó al cuarto de lavado, la puso en la lavadora; mientras tanto aseguró la puerta trasera, revisó las ventanas, se aseguró que el teléfono estuviese bien conectado. No era que tuviese miedo, pues cuando vivía con sus padres biológicos, su madre casi siempre estaba ebria y su papá pasaba todo el día en el trabajo, llegando a casa hasta bien entrada la noche por lo que era igual a estar sola. Sus precauciones eran más que todo para la tranquilidad de Violeta y Dany.

-Domesticar a Rubeus –murmuró mientras se dirigía a la habitación de sus padres a dejar los jeans que no había necesitado Darien- ¡Ay mi amor, qué cosas dices!

Salió de la habitación y se fue a la suya. Aun no daba crédito a lo que había sucedido.

Se acercó al espejo y empezó a contemplarse con otros ojos. Sonreír le era inevitable.

-Darien dice que soy bonita. Debo de recordar sus consejos… Primero: Soy parte irremplazable de esta familia. Esta… es mi familia. Segundo: No debo ceder ante las exigencias de Rubeus, si no quiero aún, no puede obligarme, porque es mi cuerpo y la que decide por él, soy yo. Si accedo a dar ese paso, debo asegurarme de cuidarme, no sólo porque prevención es salud, sino porque yo no quiero tener bebés ni ahora ni nunca, a menos... que sean de… Darien. Eso no pasará obviamente, pero si tuviera hijos el único apellido que aceptaría para ellos sería Chiba.

Darien… este día no pudo haber terminado mejor, viniste…, viniste a verme, a mí… sólo por mí… Y eso me ha hecho amarte mucho más.

Se dirigió al baño nuevamente para cepillarse los dientes y miccionar. Estando ahí, recordó lo que había tenido el deleite de ver y volvió a tener esa extraña sensación experimentada ante el roce de sus dedos en los vellos de su cuello al masajearla, el tacto en su cintura, la sensualidad de esa masculina voz, el toque en su ombligo, las caricias sutiles a su vientre; el roce a su labio inferior para quitarle los restos de pan de la boca. La sensación fue como un ligero estremecimiento en su vientre, una especie de calor que no había sentido antes.

-Qué sensación tan extraña… de repente siento que hace calor aquí. No puedo creer que te vi sin ropa… bueno, sólo me faltaron ciertos lugares… ¿Por qué aparte la vista? Te veías tan hermoso sonrojado, supongo que sólo Rei te ha visto desnudo… -hizo una pausa y luego abrió la boca en forma de O - ¡No puede ser! ¡Estuve a punto de besarte! Casi te lo digo… ¡Estúpido teléfono! Pero… pero… ¿Qué hubiera pasado si…? En realidad perdí la noción del tiempo y espacio… Tienes un efecto en mí impresionante.

No. No debo de pensar en ti… No debo hacerme falsas ilusiones, sólo termino sufriendo y… mejor me voy de aquí…

Se dirigió a la cocina por un vaso de agua para refrescar el repentino incremento de su temperatura corporal, luego fue a su habitación. Hizo zapping un rato, hasta quedar en un canal de cocina, dónde preparaban pasteles temáticos. Se quedó viéndolo sin mucho interés, de vez en cuando miraba su bolso, esperando que le dieran ánimos de hacer la tarea, aunque como siempre no le darían hasta al día siguiente, lo que no era bueno, considerando el mini infarto que sufría al tratar de hacerlas una hora antes de ir a clases.

Media hora después, se levantó y fue por la camisa de Darien que ya debía estar lista. Volvió a su habitación. Echó cerrojo a la puerta, apagó la televisión, puso la camisa en la cama y se sentó a un lado; luego de contemplarla un instante, una idea cruzó su mente. Se quitó la blusa del pijama, luego se incorporó y bajó el short, desabrochó el brasier, lo arrojó al suelo junto al resto de la ropa y se colocó la camisa de Darien, soltó sus chongos y dejo caer su larga cabellera. La camisa le quedaba inmensa, pues el dueño era mucho más grande.

-Bueno… a dormir, mañana haré esa aburrida tarea –dijo con una ligera sonrisita

Se metió en la cama y se acomodó entre las mullidas sábanas, tomó su teléfono y le marcó a Rubeus, pero este no respondió, así que lo apagó y se dispuso a dormir. Al acomodarse boca arriba, levantó el cuello de la camisa y para su sorpresa, aún tenía el aroma de Darien, aspirando esa esencia tan amada, se rindió ante el sueño.

Zafiro regresó a las 10: 15, Serena ya estaba dormida. Dany y Violeta volvieron a eso de las 11. Como asumían que Serena ya dormía, no la fueron a ver, de otra manera se hubiesen dado cuenta de lo que llevaba puesto. Tuvo una noche tranquila, soñando cosas inexplicables, entre estos sueños, se veía acercándose a Darien y devorándolo a besos, entregándosele en cuerpo y el alma.

Al día siguiente, otra vez se encontraba en el baño, sólo que esta vez no sé sentía menos que Rei. Llegó a sopesar que si las cosas hubieran tomado un rumbo diferente, ella podría haberle gustado a Darien, sólo que llegó demasiado tarde a su vida. No conseguía imaginar cómo sería su relación con él si fuera su novia, pero presentía que discutirían con frecuencia, ya que Darien podía ser bien terco y necio en ciertos aspectos, sin embargo, a pesar de sus defectos, en el fondo tenía un buen corazón y la valoraba mucho. Esto le hizo ver la abismal diferencia entre el trato que recibía de Darien, del que recibía de Rubeus.

Entendió que no estaba bien que él se refiriese a ella de la manera en que lo hacía, menos que quisiera tomar las decisiones por ella o que le exigiera mucho y entregara poco. En realidad siempre fue consciente de ello, sólo que lo dejó pasar por alto todo ese tiempo debido al desánimo en el que vivía al no tener cerca lo único que anhelaba su corazón. Llegó a la conclusión de que debía ponerle un "hasta aquí" a Rubeus antes que su maltrato verbal, derivara al maltrato físico. Nuevamente resonó en su mente el consejo indirecto de Darien: "Domesticar a Rubeus". No tenía la más remota idea de cómo llevar a cabo tal proeza, pero lo que sí sabía era que no estaba dispuesta a ser tratada de esa forma tan cruel e injusta. Ese día hablaría con Rubeus y le pondría las cosas en claro.

-Darien…, mi cielo, hoy tu manzanita será muy fuerte y no se dejará amedrentar –murmuró con el corazón rebosante de amor por el único hombre al que pertenecía todo su ser

Mientras tanto…

Pov Darien

Entre dormido y despierto, me levanté de la cama. Rei ya no estaba, tuvo que levantarse muy temprano para preparar la Junta General del mes. Su jefe es un maldito viejo explotador. Muero por obtener el puesto que siempre he querido, para que así Rei pueda mandar al demonio a "Rajuela" y conseguir un empleo más digno. Por más que la quise persuadir de que yo podía hacerme cargo de todos los gastos de la casa, se niega a aceptar ser… ¿Cómo dijo?... Ser una floja y mantenida.

¡Cómo es la vida!, yo pensé que viviendo juntos todo sería maravilloso. Disfrutaríamos de nuestro amor sin restricciones y ahora de tanto ajetreo y trabajo, creo que hasta "Dariencito" está tendido y frustrado en un rincón sin recibir atención alguna. No es que quiera pasar metido en la cama con ella todo el día. Es sólo que siento que a ambos la libido se nos fue al carajo por culpa de la rutina. Tal vez es idea mía, o eso quiero pensar… Aunque el espejo me recuerda que el cansancio laboral cotidiano, me tiene hecho un zombie ambulante.

Me dirijo a la cocina a preparar una rápida taza de café, no puedo evitar sonreír al ver en el cuenco de frutas, una solitaria manzana roja, muy roja, cómo las mejillas de la pequeña Serena. La princesa debe estar en sus años dorados, sin preocuparse por nada más que por aprobar sus materias y seguir luciendo tan hermosa como siempre. Siento ganas de llamarle, pero soy tan olvidadizo, que se me pasó por alto pedirle su número móvil. Llamaría a casa, pero cuando me acerco al teléfono, veo el reloj y recuerdo que se me hace tarde para ir a trabajar. Será hasta en la noche, si no vengo muy cansado…

Ya en la ducha, siento la helada agua congelarme el trasero. Olvidé colocar el agua caliente. Viene a mi memoria lo sucedido ayer. Aún recuerdo los pequeños y dulces par de ojos celestes viéndome con… ¿Asombro? ¿Maravilla? ¿Horror?, ese rubor que todo el tiempo cubre su rostro, las manos temblorosas sujetando la ropa para mí y yo completamente tímido al darme cuenta que me ha visto en esas condiciones… ¿Por qué me preocupó tanto eso? No lo sé… no debería…

Sigo duchándome a la velocidad de la luz, antes que se me haga tarde y me toque toparme con un endemoniado embotellamiento a la hora punta.

Salgo de la ducha, me coloco la toalla y me voy a la habitación a vestirme, mientras ajusto mi corbata, recuerdo que hace unos meses, Rei solía ayudarme a colocarla, ahora apenas y nos vemos. Todo cambió el día en que sus padres se divorciaron. Mi suegro, seducido por una mujer con decencia cuestionable, rompió relaciones con su esposa e hija. Ann, la mamá de Rei, decidió irse a los Estados Unidos a rehacer su vida cerca de su familia materna. Luego ambos empezamos a trabajar como locos para poder llevar la vida que siempre planeamos tener, aunque eso implicara sacrificar nuestro tiempo juntos. Rei ya no contaba con el respaldo económico que recibiría de su padre al cumplir los 22 años.

Rei, mi pobre novia, se la pasa tan estresada y cansada que no ha notado que traje una camiseta a casa y desapareció una de mis camisas. Nuestra vida ha sido más difícil de lo que esperaba.

En casa de los Black…

Violeta preparaba el desayuno, Dany se estaba arreglando para ir a trabajar, Zafiro destilaba amor por teléfono con Petzite y la princesa de la casa, con buen humor tarareaba y meneaba el torso mientras se hacía bolas con la tarea de física.

Porque el amor cuando es verdad, sale del alma

Nos aturde los sentidos

Y de pronto descubrimos, que la piel, se enciende en llamas

Pero bien, tu amor me hace bien

Tu amor me desarma

Ay tu amor me controla

Me vence, me amarra

-Ay mi niña, cómo te tiene ese Rubeus –comentó inocentemente Violeta

-Sí y yo soy fraile… -murmuró por lo bajo Zafiro

-Tú no hables, que estás igual que Darien, con ese teléfono incrustado en la mano- lo regañó Violeta

-Pero si Darien es mi hermano mayor, debo seguir su ejemplo –respondió dándole énfasis al nombre de su hermano. Echó un vistazo a Serena que escribía en silencio, pero a quién el rubor de sus mejillas delataba. La sola mención del nombre del amor de su vida la descolocaba por completo.

-Nena, espero no sigas ese mal ejemplo de tu hermano –dijo Violeta a Serena y agregó- aunque ahora que recuerdo tú también te has descarrilado en cuanto a ese feo vicio

-Mmm no mami… es… no. ¿Cómo crees que imitaré a ese tonto? –expresó con una ternura infantil que sólo tenía con Violeta

-Esa es mi niña –guiño un ojo y le sonrió con orgullo –Zafiro, deja ese teléfono y ayúdale a mi bebé con su tarea, dale un respiro a Petzite

-Bueno… A ver "bebé" veamos en qué te ayudo –dijo acercándose a Serena y echando un vistazo al cuaderno

-Ya está lista la comida, iré a cambiarme y vuelvo para que desayunemos – explicó Violeta, saliendo de la cocina y dirigiéndose al segundo piso

-Sí mami, aquí te espero –contestó al tiempo que Zafiro le revisaba la tarea

-Ay Serena –empezó a reír Zafiro, se sujetó el estómago para contenerse

-¿De qué te ríes? ¡No te rías de mí! –frunció el ceño

-Ay Serenita, mira –apuntó con su dedo el renglón que lo hacía reír –léelo

-"¿Qué es trabajo? Defina. *Trabajo producido por un Darien aplicado sobre un cuerpo es igual al producto de la intensidad del tonto aplicado en la dirección del movimiento por el módulo del desplazamiento de Darien." –el rostro de la joven tomó el tono más rojo posible

-Ay cuñadita, me has hecho la mañana –siguió riéndose- pero esa no es la definición de trabajo…

-Es tu culpa por mencionármelo. Sabes que… me… me… gus-ta y tú te empeñas en… poner a prueba mi equilibrio emocional –sacudió la cabeza meneando así sus chongos, luego guardó silencio

-Oye Serena… -rompió el silencio- él sólo te gusta o ¿Sientes algo más fuerte? –se atrevió a preguntar

-Siento… algo… más… –susurró de manera casi imperceptible

-¿Mucho o poco? –la observó con atención

-Mmm mucho, tal vez muchísimo –miró su cuaderno sin atreverse a verlo a los ojos

-Estás enamorada… -afirmó directamente

-Sí. Mucho… pero, él ya tiene a Rei. Ella es buena, no merece… -dejó en el aire su comentario

-Lo sé. Por eso guardo silencio y porque te lo prometí, de otro modo… -calló de pronto

-¿De otro modo qué? –se giró a verlo- ¿Le hubieras dicho que yo…?

-No lo sé… el problema es, que no sé lo que él siente por ti. Y no voy a ponerte en evidencia y que luego él no te corresponda –respondió quedo

-¿Insinúas que no crees que él me quiera? –hizo un puchero y sus ojos se cristalizaron

-No me refiero a eso, tonta. Me refiero al hecho de que si supiera que te babeas por él y no te corresponde, vas a sufrir mucho. Estoy seguro de que si te quiere. ¿Tú no lo crees?- apoyó un brazo en la mesa y la miró

-No me digas tonta- le apretó la nariz, frunciéndole el ceño

-Te hice una pregunta –insistió con voz gangosa- contéstame

-Sí me quiere… pero no me ama… -su tono de voz descendió varias octavas y bajó la vista

-Serena… no te pongas triste –dijo tomándole el cabello y colocándoselo encima de la boca- damas y caballeros con ustedes la mujer barbuda- imitó a un maestro de ceremonia

-Buenas noches a todos jojojo –le siguió la corriente más animada- yo soy Barba Rubia, prima segunda de la tía abuela de la mamá de Barba azul y sobrina lejana de Santa Claus

-Oye Barba Rubia, y ¿cómo haces para tener tan impecable tu barba?- continuó con el absurdo juego, cuyo fin era evitarle entrar en melancolía a Serena

-Pues me la cepillo, uso… aceite de coco y baba de caracol. También hay que ejercitar la barba... –alzó su dedo índice simulando la voz más profunda

-¿Y eso cómo se hace?- preguntó intrigado

-Infla y sopla –dijo llenando sus mejillas de aire, mientras abría exageradamente los ojos, los ponía bizcos y soltaba el aire, haciendo que el cabello que tenía en el rostro, se moviera

-… Ay Serena, ¿Qué es eso?- se echó a reír con la mano sobre el estómago

-Estoy improvisando… ¿Qué querías que dijera sonso?- frunció el ceño

-¡Serena! –la mencionada pegó un salto del susto- ¿Así cuando terminarás la tarea?

-Mami… me asustaste –puso cara de cachorrito bueno

-Ay mi niña, discúlpame -la rodeó con su brazo- deja esa tonta tarea, tal vez ni la revisan... Ven, vamos a desayunar mi princesita- acarició sus mejillas con cariño

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Buenas tardes, acá son las 4:52 p.m. y yo sigo dudando de si la gramática y ortografía están bien (soy muy quisquillosa en eso), espero les guste este capítulo y gracias por su paciencia.

Gracias a mi amiga Mafer por apoyarme con mi lío ideológico y por darme ánimos siempre. Quién la conozca sabrá la linda persona que es y el por qué hablo tanto con ella, ya que de otro modo no lo haría :P

Un saludo para las amigas que siempre me dan ánimos, consejos, sonrisas, compañía, o simplemente son ese puntito verde en el chat que me hace sentir acompañada aún si no hablamos n_n

Esto se pone interesante, y lamento darles la mala noticia de que aún falta para concluir este fic, espero contar con uds por unos meses más, créanme que cada palabra que redacto la hago con el propósito de darles lo mejor que me es posible

Hasta pronto y cualquier errorcito que noten no duden en decírmelo con el mismo respeto con el que pienso en cada una de sus palabras.

Felices fiestas y que la pasen bien, no vale la pena estar mal ;)