Jueves 15. 12:45hs.
Central de policía de Canterlot.
Rarity salió de la sala de interrogatorio con lágrimas en los ojos. Twilight la recibió con los brazos abiertos. Las jóvenes se abrazaron. Cuando la modista se calmó soltó a su amiga y sonrió levemente. Esta le devolvió la sonrisa.
-¿Estas mejor?-le preguntó la estudiante, ya que preguntarle si estaba bien era una pregunta inútil.
-Si, gracias.-le dijo con una sonrisa de costado.- ¿Y las demás?
-Están…
-¡Aquí estamos!-le gritó Applejack desde el otro lado del pasillo mientras se acercaba con Fluttershy.
-¡Rarity!-dijo Fluttershy sorprendida.- ¿Estas bien?-preguntó notando que su maquillaje se había corrido.
-Si querida. Creo que debo ir al tocador. Debo verme horrible.-bromeó.
-Te acompaño.-le dijo Fluttershy.
Ambas se fueron al baño de damas, dejando a Twilight Sparkle y Applejack a solas.
-¿Tú te sientes mejor?-le pregunto Twilight.
-Si, gracias Twi.-dijo mirando atentamente a Pinkie Pie desde la ventana.- ¿Ya entraste?-dijo señalando la puerta de la sala.
-N-no…-dijo Twilight.
A cómo habían salido sus amigas seguro que ella también saldría llorando. Y Pinkie no se inmutaba por los sentimientos de sus amigas. Solo seguía con esa sonrisa burlona en su rostro.
-Voy-respiró profundo.-voy a entrar.
-OK.-le respondió Applejack.
La joven ingresó al cuarto confiada. Por alguna razón, Pinkie la ponía nerviosa. Esta le sonrió al ingresar. Twilight cerró la puerta.
-Hola Pink…amena.-la saludó de espaldas a ella.
-Hola.
Twilight dio media vuelta y la enfrentó. Miró la silla por un momento. Los ojos de Pinkie se clavaban en los suyos como puñales. El rostro de la joven pasó de tenso a relajado, y luego a una expresión triste. Se sentó en la silla y exhaló un poco de aire. La acusada observaba cada uno de sus movimientos.
-Yo…
-¿Si Twilight?-le preguntó con su blanca sonrisa.
-…ya sabes a que vine, ¿verdad?-dijo Twilight ahorrando tiempo.
Pinkie Pie no respondió y ladeo la cabeza en su lugar.
-¿Sabes que pasará hoy?
-Nopi.
-No podrás volver a salir de la cárcel…-dijo con un tono de tristeza.
-Oh eso…
-¿No te preocupa?-dijo Twilight ligeramente alterada.
Pinkie solo tensó el rostro sin emitir un sonido.
-¿No te preocupa terminar en la cárcel, verdad? ¿No te preocupa la situación en la que estas?
-…
-Claro que no. No te importa. No te importa lo más mínimo. No te importa terminar en la cárcel como no te importa lo que le hiciste a Rainbow Dash, como no te importa lo tristes que estemos por ella, ¡como no te importa lo tristes que estemos por ti!-terminó gritando Twilight exasperada.
-…-Pinkie no tenía respuesta. Su ceño se frunció levemente.
-No te importa nada ¿verdad?-la acusó sollozando.
Pinkie ladeó la cabeza y evitó su mirada escondiéndose entre sus lagos mechones rosas.
-¿Sabes Pinkamena? Daría lo que fuera para poder hablar aunque sea un segundo con Pinkie Pie. Por que ella no sería como tu. Ella sería una verdadera amiga, a la que le importa sus amigas.
-¿Lo qué fuera?-suspiró en tono burlón sin dirigirle la mirada.
Twilight se volvió iracunda. Sabía que su amiga estaba tomándole el pelo en un momento como ese. Decidió no seguirle la corriente. Respiró profundo un par de veces para bajar la tensión y la miró fijamente.
Ambas quedaron en silencio, compartiendo la mirada más filosa que habían tenido nunca. Pinkie continuaba con su sonrisa burlona, mostrando la mayoría de sus dientes blancos y brillantes. Brillantes al igual que sus ojos puntiagudos de color agua cristalina. Un buen contraste para los ojos morados profundos que tenía Twilight Sparkle. Su ceño estaba marcadamente fruncido, recargando un gran enojo contra su acompañante.
-Pinkamena, creo que esta será la última vez que te vea, así que seré breve.-dijo Twilight aclarándose la garganta.-Se que Pinkie Pie está dentro tuyo, y que probablemente pueda estar escuchándome ahora, y si lo haces, déjame decirte ¡Fuiste la mejor amiga que alguien pudo desear, pero el destino no quiso que nuestra amistad continuara! ¡Siempre estarás en mi corazón!-terminó derramando una lágrima.
-Pinkie no esta aquí…-respondió siniestramente.
