Renuncia de derechos: Harry Potter y todo su universo son de J. K. Rowling, solo tomo parte de ello por diversión, sin fines de lucro. Por otro lado, trama y algunos personajes sí son míos, por lo que me reservo su uso.

Advertencia: la presente viñeta puede insinuar detalles que no siguen el canon ya que está ligada a la Saga HHP, escrita por su servidora antes de leer HP6 y HP7, así que no se admiten reclamos por la ausencia y/o presencia de personajes y situaciones que Rowling jamás escribió.

La presente viñeta participa en "¡Te reto! Sí, a ti. Escritor de fanfics", de TanitbenNajash.


N de Nott.

Por lo general, Theodore se hastiaba con facilidad.

A pesar de estar rodeado de sus iguales durante el curso en Hogwarts, en la sala común de Slytherin, no se sentía muy a gusto. Ese año en particular, Draco se mostraba particularmente distante, así que respetó eso y no hizo preguntas. Las clases parecía que, por una vez, serían más o menos normales, aunque el hombre que ahora daba Pociones no acababa de convencerlo. Y para concluir, precisamente en Pociones esperaba librarse de Potter y Weasley, pues había captado ciertos rumores al respecto, pero después de verlos entrar diciendo algo sobre McGonagall, cayó en cuenta de que Slughorn, probablemente, aceptaba alumnos que no tuvieran Extraordinario en el TIMO.

La primera clase fue, tal como dedujo por los calderos en cada mesa de trabajo, un método del nuevo profesor para impresionarlos y a su vez, averiguar cuánto sabían. Por supuesto, Granger supo identificar todas las pócimas, aunque la sola mención de que ella pudiera estar emparentada con un mago casi le causó gracia. Draco hizo hincapié en ello, susurrándole al oído que seguramente la sangre sucia se había sentido halagada, y solo por eso se atrevió a reír por lo bajo en su compañía.

A decir verdad, hacía mucho que no compartía nada divertido con Draco. El estarse burlando un poco de la clase de Slughorn era, con diferencia, lo más animado que habían hecho juntos en una buena temporada, pues el rubio había dejado de frecuentar su casa y él, con prudencia, evitó la mansión Malfoy el verano anterior, debido al encarcelamiento del padre de Draco. El solo recordar aquello hizo que se borrara de su rostro la sonrisa que mostraba, causada por afirmación de que la Amortentia era "la poción más poderosa y peligrosa del aula".

Fue justo después de que el profesor diera la orden del día (junto con el peculiar premio que le aguardaba a un solo afortunado), que Theodore se permitió echar un vistazo a los demás ocupantes del aula, aprovechando que debía acomodar ingredientes y preparar utensilios.

Increíblemente, su propia mesa no le era completamente agradable. Draco había obtenido la nota para estar allí, por supuesto, lo mismo que Daphne, pero Blaise sería más un incordio que una verdadera ayuda. Seguramente aprovechó su Extraordinario en el TIMO para intentar algo con Daphne, ¿funcionaría acaso? Realmente, no quería saber.

El único de Hufflepuff era Macmillan, un petulante cuyo único mérito era ser sangre limpia, aunque ni eso lo salvaba: había oído que cursaba esa absurda asignatura de Estudios Muggles.

No le sorprendía demasiado que los de Ravenclaw también fueran cuatro. A su pesar, reconocía que los allí presentes honraban la fama de su fundadora, demostrando tener más cerebro que el resto. Si no mal recordaba, la chica con el pelo de un color raro era MacDougal, que si bien tenía un apropiado estatus de sangre, sus amistades eran de dudosa reputación, como Corner, que sonrió con cierta arrogancia ante la explicación de la Amortentia; y Boot y Turpin, que se sonreían de forma boba.

A veces, casi sin darse cuenta, se preguntaba cómo era que las chicas elegían a sus amistades. MacDougal no destacaba pero tampoco era estúpida, a juzgar por lo que Lily le contó una vez, sobre la de Ravenclaw sacando un Extraordinario tras otro en casi todas sus clases. Pero claro, Lily lo tenía de amigo a él, así que muy fiable no era.

Se había interesado en el tema de forma reciente, pues detestaba a las chicas que gimoteando por cualquier cosa, sintiéndose inseguras y solas, pero sin la menor intención de remediar esa situación. Eran pocas las que, ante sus ojos, se salvaban de ese concepto, entre ellas casi todas sus compañeras de curso y casa. Sí, casi todas: Theodore no hallaba beneficios en pasar tiempo con Pansy Parkinson, por mucha pureza de sangre que tuviera.

Apartando semejantes pensamientos, Theodore se concentró en la muestra que debía conseguir del Filtro de Muertos en Vida. Un solo error y la poción resultaría un fracaso total. Ignoró por completo la frustración de Draco al no conseguir condescendencia de Slughorn y se fijó en cómo Daphne se agobiaba entre su trabajo y esquivar a Blaise.

Sin sentirlo, el tiempo acabó y Slughorn fue a revisar los calderos. Parecía que a ojos del profesor nadie obtendría la Felix Felicis… hasta que llegó a la mesa de Potter, sus amigos y Macmillan. Probablemente la sangre sucia ganaría, pues parecía tragarse los libros de texto.

Sin embargo, cuando Slughorn declaró ganador a Potter, Theodore se preguntó cómo lo habría conseguido. Y a juzgar por la expresión de MacDougal, no era el único con esa duda.

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Bienvenidos sean a esta letra, que me ha costado bastante y por lo cual me he retrasado en escribir las viñetas siguientes.

Este personaje canon, Theodore Nott, aparece nombrado solo unas cuantas veces en la saga original de JK, hecho que se ha explotado en el fanon hasta la saciedad. Por mi parte, decidí que esta viñeta podría ser la contraparte del primer capítulo de mi fic En Primera Fila, donde sale este chico aunque es descrito desde la perspectiva de otro personaje. En mi canon mental, Theodore es un muchacho serio, más bien silencioso, el cual prefiere ciertas compañías y de no ser así, escoge la soledad. No he podido retratar completamente al Theodore de mi mente en esta viñeta, pero espero que al menos no rompiera mucho sus ilusiones.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.