Les agradezco a las personas que hayan estado leyendo los capítulos y hayan comentado. Les pido perdón por la relativa demora en actualizar aunque ya lo tenga un poco adelantado, pero como sabrán a mi no me sobra precisamente el tiempo. Pero haré lo posible de actualizarlo así sea cada dos o tres días para que no pierdan el hilo de esta historia junto con la de 6 Romeos 1 Julieta (si no la conocen los invito a leerla), no merecen que se pierdan por mi poca presencia. Les pido perdón de ante mano por lo aburrido que tal vez les parezca este capitulo, recuerden que la historia es un poco lenta pero animo. Se puede decir que va a empezar a aparecer Sasori! pero de manera un poco indirecta.
Capítulo 14: Descansa en paz.
El sol que se extendía sobre el paisaje nevado de Konoha no tōjō contrastaba con la fresca herida que Matsuri había dejado dentro de sus muros antes de partir. Un repentino racho de sol se había colado a través de la espesa capa de nubes antes que los demás para caer justo donde había estado una vez mi árbol. Poco a poco, el cielo había comenzado a despejarse y el hielo que cubría los jardines se había convertido en el espejo del más hermoso espectáculo de invierno. El denso cortinaje de nubes se había ido por fin para enseñar las montañas cubiertas de nieve.
El Vampyr se había marchado. Se había llevado sus baúles y había dejado a Rin Nohara muerta en su cama. Konan y yo la habíamos encontrado demasiado tarde. Nunca podré olvidar con cuanto dolor dejo este mundo, ni sus desgarradores gritos cuando tratamos en vano de salvarla administrándole el medicamento del padre Itachi. Rin se retorcía, gritando maldiciones y blasfemando en contra de Kami-sama y todos sus santos con sus últimos alientos de vida, mientras yo presionaba un paño empapado con el remedio contra la casi imperceptible mordedura que tenía en el cuello. De no haber sabido como atacaba Matsuri, yo misma no lo habría notado.
Sus ojillos tiernos se habían transformado en dos ardientes ojos llenos de odio y maldad y gritando entregar su alga a Lucifer. Fue Konan quien reunió el valor de cerrar sus parpados y ambas nos sentamos a llorar junto al lecho de muerte de la que antaño hubiese sido la animada chiquilla que seguía a Yugito Nii por los corredores del internado. La señorita Yodo entró a la habitación de Konan horas después, cuando esta última y yo ya nos habíamos despojado de nuestros hábitos y simplemente mirábamos a Rin incapaces de movernos.
El cochero de Matsuri había ido por el cuerpo de ella esa madrugada. Nos habíamos engañado pensando que no se lo llevarían hasta la primavera.
- ¡En cuanto nos libramos de un cadáver Kami-sama nos manda uno nuevo!- le había gritado Ayame a Hanabi.
Habían mandado llamar al médico del pueblo. Según él, Rin Nohara había muerto de anemia; tenía todos los síntomas de quien ha perdido mucha sangre pero no había señales de que hubiese sufrido ninguna hemorragia. Solo Hinata, Konan y yo sabíamos que había ocurrido en realidad, también sabíamos lo que tendríamos que hacer al anochecer para procurarle descanso eterno al alma de Rin.
Pensamos en esperar a que viniese el padre de Rin, pero era demasiad doloroso imaginar a Rin convertida en un Vampyr sediento de sangre encerrado en una tumba provisional mientras que su espíritu sufría los tormentos del infierno. Además después de lo ocurrido con Matsuri no podíamos darnos el lujo de fiarnos del sencillo grabado del ataúd. Mientras hubiese otro Vampyr en el mundo, siempre existiría la posibilidad de que la bestia que yaciera adentro de él fuese liberada causando más muerte y sufrimiento ¿Cuánto tiempo habría estado libre Matsuri? ¿Habría atacado a alguien más fuera de Rin?
Según Hanabi le había contado a Hinata, los padres de Matsuri habían enviado un ataúd nuevo para su hija. Ayame había acompañado al cochero al cementerio y por extraño que pareciera, la pesada lápida de mármol y la tapa del ataúd de Matsuri ya habían sido retiradas. El cochero había insistido en que él mismo lo había hecho minutos atrás y como los habitantes del país de Matsuri tenían modos tan extraños, Ayame había terminado por creerle. No había podido evitar echarle un vistazo al cuerpo de la difunta antes que la pasaran al nuevo ataúd; la chica lucia tan fresca y hermosa como cuando había llegado al internado y las lesiones del rostro habían desaparecido.
Quizá después de todo, si hubiera sido una especie de santa en vida. El cochero había recogido los efectos personales de Matsuri con tanta rapidez que nadie había podido asistirlo en su labor y había partido antes que la señorita Samui encontrara la llave del baúl que con tanto esmero había guardado desde la muerte de su pupila. Hanabi decía que Matsuri la llevaba colgada del cuello y la señorita Kin se la había retirado al morir. Me pregunte si debía dársela a Hinata para que la devolviera a la habitación de la señorita Samui pero llegue a la conclusión de que debía guardarla de momento.
- No sé por qué el cochero llevaba tanta prisa; traté de alcanzarlo para decirle que olvidaba varios vestidos de la señorita que estaban en el armario y algunos libros y joyas que se habían caído al suelo pero él no hizo caso. Lo último que dijo fue que el tiempo iba a mejorar en unas horas ¡Algo sabrán ellos! ¡Mire usted como calienta el sol! Quizá por eso deseaba partir tan pronto, en Konohagakure nunca se sabe cuándo va a volver a hacerse inaccesibles los caminos- había agregado Ayame.
Nadie se había enterado de nuestras andanzas de la noche anterior. Las maestras y alumnas estaban verdaderamente destrozadas esta vez. Rin Nohara había contado con el afecto real de todo Konoha no tōjō y su muerte era un verdadero golpe para todas nosotras, en especial para Konan y para mí; quienes no solo conocíamos las verdaderas causas de su muerte sino que también nos responsabilizábamos de ella por nuestra falta de atención. Después de todo, éramos las únicas que sabíamos que había un Vampyr durmiendo en el cementerio del internado.
Esa tarde nos ofrecimos a ayudar a poner las cosas de Rin en orden. La señorita Yodo nos acompañaba sin dejar de sollozar un segundo. Interrumpía su llanto solo para gritar "¡Rin! ¡Pobre niña mía!" y caer en un estado de ahogada desolación una y otra vez.
Apenas unas horas habían pasado hasta que recordé al antiguo merodeador de Konoha no tōjō. Lo había olvidado ya que no se le había vuelto a ver y ahora que Matsuri se había levantado de la tumba para marcharse me daba golpes de pecho por semejante descuido. Debía ser el quien la había sacado de la cripta. Tenía que ser él. Había llegado a Konoha no tōjō solo un día después que Matsuri y su presencia era tan extraña como la de la primera. Tal vez era el mismo cochero que había descargado sus baúles y nunca se había alejado del internado realmente. Quizá acampaba en el bosque y había aprovechado la primera oportunidad para liberar a Matsuri del encierro ¿Cómo podíamos haber sido tan confiadas?
- No creo que la señorita Samui se niegue a permitir que nos mudemos juntas a otra habitación después de esta tragedia- dijo Konan.
Esperaba que mi amiga tuviera razón. Tener que dormir solas en semejante estado de terror había sido más que inhumano.
- Hablaremos con ella esta misma tarde- le dije.
Me partía el corazón el ver las cosas de Rin Nohara dispuestas por toda la habitación. Tenía una cajita de música con una bailarina diminuta de porcelana que giraba sobre su eje. Cuando Konan la abrió me hizo llorar.
- Ciérrala ¿quieres?- le pedí.
- Lo siento- dijo mi amiga y ambas guardamos un profundo silencio.
Yugito no había tenido el valor de pasar por la habitación de Rin. Después de haberse dado el lujo de no apreciar durante años la lealtad de su amiga, se había dado cuenta de cuanto la adoraba. Estaba deshecha. Nunca había visto a Yugito expresar emociones tan sinceras y nunca me la habría imaginado sumida en tan profundo dolor si no la hubiese visto con mis propios ojos. Había llorado ininterrumpidamente dos horas en mi regazo después de enterarse da la muerte de su amiga en la mañana. En esos momentos me sentí muy cerca de la pobre Yugito y viví su pena como si fuera mía. Bueno, en realidad lo era tanto o más.
Yugito había dicho que Rin había estado comiendo menos que de costumbre los días anteriores, lo que explicaba el diagnóstico del médico del pueblo. Todas se preguntaban si Rin intentaba imitar los hábitos alimenticios de Matsuri. Después de escribir a los padres de la difunta, la señorita Samui nos había dado un largo discurso informándonos que las alumnas que se negaran a comer todos sus alimentos serian enviadas a casa de inmediato. No iba a permitir que la reputación de Konoha no tōjō decayera por la necesidad de unas cuantas chicas que Kami-sama sabe por qué, habían decidido dejar de alimentarse.
Mientras metía los libros ilustrados de Rin en una caja de madera no podía contener las lágrimas, y no sabía que primaba más en mí, si la rabia o el dolor. En un momento determinado la voz de Konan me sobresaltó.
- Aquí está el diario de Rin- dijo- ¿lo ponemos en esa caja también?- rompe el diario de Rin entre mis manos y un escalofrió me recorrió.
- Konan, no sé cómo explicar lo que siento, pero creo que debemos dejar este cuaderno por fuera- dije.
- ¿y hacer qué con él?- preguntó Konan.
- No lo sé pero por alguna razón me parece muy triste que toda Rin quede guardada en cajas. Este es un pedazo de ella que en cierta forma continua estando vivo. Me gustaría conservarlo aun cuando fuera por un tiempo.
- Haz lo que quieras Sakura, yo no me creo capaz de discernir entre lo que está bien o está mal en este momento- dijo Konan.
Así pues, me llevé el diario de Rin a mi habitación y lo metí en mi baúl junto con el libro de Matsuri, el cofrecito y la llave que le habíamos quitado a la señorita Samui. Inmediatamente después me lavé; había estado en la habitación de Matsuri y sentía que había quedado impregnada de su suciedad.
Abrí la cortina de mi habitación y dejé que la luz solar inundara cada rincón de la estancia. Me senté a calentarme un rato frente a la ventana, observando los restos de mí arbole en descomposición. Tal vez esa misma noche Rin se les uniría a él y a mi tío Shisui en el paraíso. Todo dependía de que Konan y yo fuésemos capaces de llevar a cabo la penosa tarea que había recaído sobre nuestros hombres. Tomé el enorme cuchillo de carnicero que Hinata me había dad, lo envolví en un chal y me eché a llorar sin consuelo sobre la cama hasta que cayó la noche
*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
Konan y yo nos encontramos en medio de la oscuridad vistiendo nuestros pesados hábitos de monje. Parecía demasiado pronto para tener que usarlos de nuevo. El hielo se había derretido con los tibios rayos del sol de la tarde y esta vez sí nos habíamos puesto nuestras botas. Nuestros pies se hundían en el barro mientras nos encaminábamos al cementerio de la capilla. Habíamos sellado el ataúd de Rin con la cruz patriarcal en cuanto la habíamos metido en él después de la misa para evitar que escapase.
Su cuerpo no estaba siendo velado; la moral de todo Konoha no tōjō estaba por el suelo y nadie había tenido las fuerzas para quedarse acompañándola aquella noche; la sorpresa y el dolor eran demasiado agobiantes tanto para las alumnas como para las institutrices. Era seguro que los padres de Rin enviarían por sus restos para llevarlos a Tetsu no Kuni y por lo tanto se había repetido la misa operación que antes se hubiera realizado con Matsuri; Rin descansaría en el cementerio hasta que vinieran por ella.
Konan y yo entramos en silencio al cementerio y cerramos la puerta detrás de nosotras. Era to quien cargaba la alforja que contenía los implementos necesarios para liberar el alma de la buena Rin. Bajamos los escalones que llevaban a la cripta, adentrándonos en la lúgubre y húmeda atmosfera que en ella se respiraba. Nunca había tenido tanto miedo; no podía coordinar mis movimientos y me costó mucho llegar hasta el fondo de la bóveda donde estaba Rin.
- ¿estás tan asustada como yo?- le pregunté a Konan.
- Multiplica el miedo que tengas por mil y sabrás cuál es la magnitud del mío- respondió.
Derretí la base de mi vela con la de Konan y la pegué sobre el suelo junto al ataúd de Rin. Tanía los dedos congelados y tuve que calentármelos un poco con la llama.
- Bien aquí estamos- dijo Konan.
Nos quedamos mirándonos la una a la otra esperando a que alguien tomara la iniciativa. No me sentía capaz de hacer algo tan horrible como lo que nos habíamos propuesto.
- Y ¿si mejor llamamos al padre Itachi?- pregunté.
- Sakura- dijo Konan- sé exactamente lo que estás sintiendo. Nadie te comprende mejor que yo. Quisiera salir corriendo de este lugar, montar un caballo y huir para siempre, olvidando todo lo que hemos visto, oído y vivido; lamentablemente somos las únicas personas que pueden ayudar a Rin en estos momentos ¡Yo la quiero! ¡En este momento está removiéndose dentro de ese ataúd con hambre, convertida en un Vampyr!
- ¡No le digas así Konan!- pedí.
- ¡Es la verdad Sakura! Matsuri se salio con la suya te juro, te juro por lo más sagrado que no voy a dejar que Rin pase un día más de sufrimiento. Tu misma la escuchaste entregando su alma al diablo ¿Puede haber algo peor que eso? Quizá sólo saber que si hubiésemos tenido los ojos y los oídos bien abiertos, nada de esto habría ocurrido ¡Me siento responsable de lo que le pasó a Rin!
Yugito dice que hace días comía menos. Eso quiere decir que Matsuri ya la había convertido en Vampyr. Si yo no hubiera estado durmiendo a su lado cada noche, tal vez podría perdonármelo ¡Pero mientras yo soñaba con viajes y diversiones, el demonio se chupaba toda la vida de esta pobre inocente!- exclamó Konan con lágrimas mojándole las mejillas- así que no me pidas más- continuo- te ruego que no me pidas que lo dejemos para después.
sé que no has parado de preguntarte como harás para olvidarlo una vez que lo hagas. Sé que nunca volveremos a ser las mismas después de esto, pero si no lo hacemos no poder vivir con mi conciencia. Tu tampoco Sakura. Si llegase a haber una sola víctima más seria nuestra culpa. Solo tú y yo podemos hacer algo al respecto y tenemos que hacerlo esta misma noche. Así que dime amiga mía ¿estas lista para que enfrentemos nuestro destino?
Los hermosos ojos de Konan estaban llenos de amor y comprensión.
- Estoy lista- dije.
Lo que vivimos después fue tan triste que aún me arranca lágrimas de los ojos. Retiramos la pesada lapida de piedra de encima del ataúd con muchísimo esfuerzo. Varias veces estuvimos a punto de soltarla y hacernos daño. Cuando por fin pudimos apoyarla sobre su costado al lado del ataúd Konan hablo.
- Dame el cuchillo- se lo di y fijé los ojos en la tapa-retira la cubierta del ataúd Sakura, por favor- tardé un par de segundos en moverme-¡Hazlo ya Sakura! Si cualquiera de las dos pierde el impulso no seremos capaces de hacer nada e incluso podríamos morir.
Ya sabía lo que tenía que hacer. Abrí la tapa del cajón y la luz de las velas cayó sobre el cuerpo inerte de Rin. Se veía tan frágil e inocente como una niña pequeña. Su rostro estaba pálido por la falta de sangre y sus labios se veían blanquecinos- sus manos estaban una sobre la otra en su pecho. No pude evitar llorar. En ese instante, Rin abrió los ojos y se sentó dentro del ataúd. Su expresión había cambiado por completo. Abrió la boca de par en par con una mueca hambrienta, enseñando dos largos colmillos e hizo ademan de saltar fuera de su tumba apoyándose en el borde del ataúd.
- ¡Sujétala Sakura! ¡Rápido!- grito Konan.
Corrí a ponerme detrás de Rin, al pie de la cabecera del cajón, y la aferré con todas mis fuerzas de los hombros, bajándola de nuevo al fondo del ataúd. Rin lanzaba manotadas y tuve que sujetarle las manos, doblándole los brazos hacia atrás por encima de la cabeza. Por fortuna, Rin era muy delgada y no tenía la fuerza de Matsuri, porque estaba tan enfurecida que era muy trabajoso contenerla. Con una voz que habría sido impensable escuchar de sus labios, comenzó a maldecirnos al tiempo que me clavaba una mirada que solo un demonio podría tener. Sin perder un segundo más de tiempo, Konan se inclinó sobre ella con el enorme cuchillo. Tuve que cerrar los ojos. Solo podía seguir sujetando a Rin con todas mis fuerzas mientras rezaba, suplicándole a Kami-sama que se apiadara de nosotras.
Cuando Rin dejo de moverse, pude abrir los ojos de nuevo. Mis brazos habían quedado fijos en la misma posición y mis dedos estaban firmemente enterrados en su piel. Fue entonces cuando miré el rostro de Rin. La pequeña tenía los ojos cerrados con un semblante de paz. Entonces los abrió por última vez t con la mirada más dulce me miro,
- Gracias- dijo.
Esas fueron las últimas palabras de Rin Nohara. Una sonrisa se dibujó en sus labios y volvió a cerrar los ojos para no abrirlo nunca más. Konan tenía una rodilla puesta sobre el pecho de nuestra compañera y había soltado el cuchillo para cubrirse la cara mientras lloraba fuertemente. Solté a Rin y corrí a bajar Konan de su posición sobre el cadáver. Mi amiga no paraba de temblar y llorar. La abracé y así permanecimos un largo tiempo, la cabeza de Konan apoyada sobre mi hombro.
- Lo hiciste Konan. Salvaste a Rin- le dije sin soltarla.
- Tengo las manos llenas de sangre Sakura- dijo Konan.
Mi amiga se sentó temblando en un rincón y yo me encargué del resto. El cuchillo reposaba sobre el regazo de Rin. Lo envolví en el pañuelo que Konan había usado para limpiarse y lo metí en la alforja. Acomodé a Rin con cuidado en su lecho de muerte. A duras penas si se notaba que su cabeza hubiese sido decapitada. Habíamos presenciado un verdadero milagro cuando su alma se había despedido de nosotras. La cubrí con la sabana hasta el momento y llené su boca de flores silvestres secas; los enormes colmillos habían desaparecido. Levanté la tapa del ataúd y miré a Rin por última vez. Parecía un ángel de luz.
- Adiós Rin- dije y acomodé la tapa del cajón sobre ella.
Después de eso Konan y yo volvimos a colocar la lápida sobre el ataúd y la salpicamos con agua bendita. Recogimos nuestras cosas y salimos del cementerio de la capilla. Al salir el viento de la noche me reanimó. Sentí algo muy hermoso acababa de pasar. No podía dejar de pensar en el valor que Konan había demostrado en el interior de la bóveda y sentí una intensa admiración por la figura que caminaba junto a mí sobre el suelo fangoso.
- Eres extraordinaria Konan- le dije.
- Sakura- comenzó a decir ella.
- ¿Sí?
- Quiero que me prometas algo.
- Lo que quieras- dije.
- Si algún día me llegase a ocurrir lo mismo que Rin.
- ¡No digas eso!- le pedí ahogadamente.
- No, escúchame Sakura. No podemos ignorar el hecho de que Matsuri es una gran enemiga. Las fuerzas con que nos enfrentamos son poderosas; mucho más que nosotras. Tú y yo somos solo humanas. To no creo que Matsuri vaya a olvidarse de nosotras tan fácilmente. Creo que volveremos a verla. T quiero que me prometas Sakura que si algún día algo lega a pasarme…
Nos habíamos detenido junto a la puerta de nuestro edificio t el cielo estaba despejado aun. Varias estrellas brillaban sobre nosotras. La expresión de Konan era firme y serena.
- Harás por mí lo mismo que tú y yo hicimos por Rin. Prométemelo por favor, por el afecto que nos une. Prométemelo- miré a mi amiga a los ojos y le dije- te lo prometo.
Nos quedamos un rato en silencio, mirando hacia arriba. Allá en algún lugar, estaba Rin Nohara sonriéndonos.
*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
La señorita Samui había accedido a que Konan y yo volviéramos a compartir una habitación, así que desde esa noche se quedó conmigo, al otro día nos daría un cuarto nuevo al que podríamos mudarnos. Konan todavía tenía sus cosas en la habitación que compartía con Rin y pasamos por allí para que ella pudiese recoger lo necesario para la mañana siguiente. Tomo un vestido, medias y algunos objetos personales y subimos a mi habitación.
- No sé por qué tuvimos que vivir esto Konan, pero debe haber alguna razón- le dije, cuando ya estábamos descansando.
- Sí. La razón es que el mal decidió venir personalmente a nuestro encuentro en Konoha no tōjō- dijo ella.
- Ese libro que tomamos de su baúl.
- ¡Ese libro maldito!- exclamó Konan.
- Tal vez no- dije.
- ¿Qué quieres decir?- preguntó mi amiga.
- Bueno ¿no te has puesto a pensar que parecía ser una historia?
- ¿Una historia? ¿De qué?
- Esa mujer de las láminas es demasiado parecida a Matsuri. Es idéntica a ella. No creo que se trate de una antepasada suya. Matsuri es Vampyr, cosa que hace posible que haya existido desde hace muchísimo tiempo, tal vez siglos. Creo que el libro narra la historia de su vida- dije- de la vida y muerte de Matsuri.
- Es posible pero si de verdad se tratase de Matsuri, sería extraño que apareciera muerta en el libro de hace más de doscientos años y ahora estuviese viva. Aunque, pensándolo bien, sabemos que la única forma de que un Vampyr muere de verdad es cortándole la cabeza o perdiéndole fuego a sus restos. Tal vez Matsuri no estaba muerta en esa celda- dijo Konan.
- ¡Tal vez si estaba muerta!
- Me estas confundiendo Sakura.
- Lo que estoy tratando de decir es que me parece que la última imagen del libro muestra el castigo que se le dio a Matsuri por sus crímenes en ese entonces.
- Es decir que ¿creer que Matsuri sí murió en esa celda y después revivió?
- Sí. Ese libro contiene pistas que podrían ser bastante esclarecedoras si las analizamos- dije.
- ¿Alguna otra?- preguntó Konan.
- Por ejemplo sabemos que los Vampyr beben la sangre directamente de sus víctimas clavándoles los colmillos en la carne ¿no es así? En las imágenes, las jóvenes colgaban de cadenas y se desangraban mientras que la mujer igual a Matsuri se bañaba en su sangre, bebiéndola de una copa- dije tan espantoso como es, no es algo que un ser humano muy malvado no pudiera hacer. No había ninguna ilustración de Matsuri hincada sobre su víctima, ni con el rostro transfigurado enseñando dos enormes colmillos.
- Interesante.
- Para los horrores que muestra el libro ha omitido específicamente el carácter sobrenatural de Matsuri, lo que para mí indicaría que narra la historia de Matsuri humana. Monstruosa y criminal. Depravada y perversa. Pero humana ¿Ya ves a donde voy con todo esto?- pregunté.
- Creo que sí. Espera déjame pensarlo- pidió Konan.
Sonreí mientras mi amiga descubría mis pensamientos. Sabía que Konan llegaría a las mismas conclusiones que yo. Súbitamente vi el brillo en sus ojos.
- ¡Sakura! Sakura por Kami-sama esa es la historia de ¡La historia de Matsuri antes de convertirse en Vampyr!- exclamó.
- Exactamente, estoy casi convencida de que ese es el tema del libro.
- ¡Esto es genial! ¿Quién habría escrito el libro y por qué motivo?
- Eso mismo me pregunto yo. Si Matsuri de verdad fue encarcelada por los horribles actos ilustrados en el libro, debe haber sido un gran escándalo en época. Es muy probable que Matsuri fuera un personaje importante en ese entonces, pero se me ocurre que además de querer dejar esos actos tan repugnantes plasmados en un libro para la posteridad, el autor debía estar ampliamente informado de los secretos de nuestra enemiga- dije.
- ¿Por qué lo dices?
- Más que todo, por la lámina del comienzo, que mostraba un monje llevando la cruz patriarcal.
- Continúa por favor.
- La cruz patriarcal es un símbolo capaz de retener a un Vampyr en su tumba ¿no es así?- pregunté.
- Sí, así es- dijo Konan.
- Es muy interesante que el libro que cuenta la historia de la vida de Matsuri comience con la misma cruz.
- Sí. Es muy interesante- dijo Konan.
- Allí se encierra un gran misterio que debemos tratar de resolver. Hemos visto que ese símbolo ha rodeado todos los acontecimientos de los últimos tiempos de una u otra forma. Hasta ahora, sabemos que es capaz de retener al enemigo en la tumba. El libro debe contener información muy valiosa con respecto al porque la cruz patriarcal tiene un poder tan especial sobre los Vampyr. Tenemos que averiguar en qué idioma está escrito el libro y quien lo escribió- concluí.
- Tal vez el padre Itachi nos pueda ayudar con eso. Además, tenemos que ir a contarle lo ocurrido. Deberíamos viajar al pueblo mañana mismo- dijo Konan.
- Sí, es importante. Estoy segura de que la señorita Samui estará de acuerdo con que vayamos a verlo- dije- le diremos que necesitamos buscar apoyo en la iglesia del pueblo por la muerte de Rin y no estaríamos mintiendo. Llevaremos el libro con nosotras.
Después de rezar Konan se durmió. Yo me quedé pensando en el libro y en las cosas que se nos habían ocurrido a partir de sus ilustraciones ¿sería esa mujer Matsuri o una antepasada suya? ¿Quién sería el hombre que la acompañaba? ¿Quién habría escrito el libro? Cada noche tenía más interrogantes. Me parecía que entre más cosas descubríamos, más preguntas surgían. De todos los misterios que quería aclarar, había uno que me quitaba el sueño por encima de los demás ¿por qué había ido Matsuri a Konoha no tōjō?
Esa noche soñé que estaba en un lugar donde nunca había estado en la vida real. Me hallaba caminando por estrechos pasillos en cuyas paredes había varios retratos. El suelo estaba cubierto con una alfombra delgada muy hermosa. De repente, llegaba a una escalinata de estrechos peldaños. La atmosfera se ponía un poco densa a medida que descendía, pero no me detenía. Era como si tuviese un buen presentimiento. Al final había una pesada puerta ornamentada con muchísimos detalles geométricos con flores y pájaros de arriba abajo. La puerta no tenía un cerrojo normal, nunca había visto algo así. Trate de empujarla, pero estaba cerrada. Puse mi mano sobre la extraña cerradura y en ese instante, escuché una voz resonando tanto dentro como fuera de mí "Solo tú puedes abrirla"
Entonces desperté. Estaba amaneciendo y Konan aun dormía a mi lado. Tomé mi cuaderno de dibujo y traté de dibujar la puerta con tanta exactitud como pude antes que su imagen se borrara por completo de mi mente ¿Cuál habría sido el significado de ese sueño? Teníamos demasiadas cosas que hacer, así que dejé de pensar en el sueño, me lavé y me vestí y desperté a Konan.
Fui a buscar a la señorita Samui para pedirle permiso de ir a ver al padre Itachi y Konan se quedó alistándose en la habitación. Tal como lo esperábamos en tales circunstancias, la señorita Samui se mostró bastante comprensiva y accedió a dejarnos ir. Ese día no iba a haber clases en Konoha no tōjō. Konan y yo tomamos nuestro desayuno antes que las demás alumnas y subimos de inmediato a mi habitación para tomar el libro. Nos llevamos el cofrecito pues habíamos decidido ir cabalgando en vez de en coche para ahorrar tiempo. Quedamos de regresar antes que cayera la noche y emprendimos el camino de ida en cuanto metimos el libro en la alforja.
*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*
El padre Itachi estaba muy sorprendido de vernos.
- ¿Qué ha ocurrido? ¡Sus caras de tragedia preceden las noticas que van a darme!- dijo en cuanto cruzamos el umbral- el padre Itachi lloraba mientras escuchaba nuestro relato de los sucesos del día anterior- ¡Ay! ¡Pobres señoritas de Kami-sama! ¡Las cosas que han tenido que vivir! ¡No entiendo por qué tuvo que volver a Konohagakure el demonio!- exclamaba.
- Ahora no solo ha muerto nuestra amiga, sino que le hemos perdido el rastro al Vampyr- dijo Konan bajando la mirada.
- ¡Ni se te vaya a ocurrir culparte por lo sucedido Konan! ¡Y tú tampoco Sakura! Aquí el único culpable es el condenado Vampyr. Pero ya lo atraparemos, además según dicen tenemos algunas pistas de su procedencia ¿no? A ver señorita enséñame el libro.
Saqué el libro de la alforja y se lo pasé al padre Itachi.
- Esto está muy interesante- dijo el padre al tiempo que se cuadraba los anteojos. Se detuvo a analizar una página con cuidado y prosiguió- es un lenguaje que no he visto antes y sin embargo pareciera ser el resultado de la mezcla de dos idiomas diferentes. Tal vez latín y coreano.
Conocía ambos idiomas, pero no había podido entender nada al verlos entremezclados.
- ¿Cree que pueda descifrar algo de lo que dice?- le pregunté.
- Tal vez con suficiente tiempo ¡Nunca se sabe!- respondió.
- Padre Itachi ¿Quién cree que haya escrito este texto?- preguntó Konan.
- Por lo complicado del lenguaje y lo delicada que es la caligrafía, diría que este debe ser el trabajo de algún monje- dijo él.
- Pero ¿por qué tendría un Vampyr un libro escrito por un monje?- pregunté.
- Para comenzar es la historia de su vida. Tal vez contenga recuerdos entrañables para el Vampyr en cuestión. Debe tener un gran valor sentimental para ella, siendo tan malvada como es- dijo el padre Itachi.
- Me siento conmovida- dije.
- ¿Por qué lo tendría bajo llave, separado del resto de sus objetos personales?- preguntó Konan.
- Me imagino que para que no cayese en las manos equivocadas. No debe serle de gran provecho que alguien se entere de quien fue en una vida pasada. Tendríamos que ver que hay en ese cofrecito que hallaron con el libro.
- Cierto- dije- ese cofrecito debe encerrar muchos secretos que nos convendría conocer. En cuanto podamos volver y ojala sea pronto, lo traeremos con nosotras. Quédese usted con el libro padre y escribamos ni descubre cosas nuevas ¿le parece?
- Cuenta con ella jovencita. Le pediré a alguien que las que las acompañe a Konoha no tōjō y regrese mañana en la mañana. No me parece seguro que viajen solas hasta allá y menos al caer la tarde- dijo el padre.
Después de merendar partimos con el acólito* de la parroquia, dejando el libro en buenas manos. Había nevado ligeramente y el sol apenas se ocultaba cuando llegamos a Konoha no tōjō. Después de reportar nuestra llegada a la señorita Samui, nos despedimos del señor a quien acomodaron en el edificio centrar después de darle una buena cena.
La señorita Yodo nos tenía lista una nueva habitación en el segundo piso, y nos ayudó a trasladar nuestras cosas a ella en compañía de la señorita Kin y un par de alumnas más jóvenes que se ofrecieron a darnos una mano. Era un alivio tener de uno una habitación compartida con mi mejor amiga. Era más grande que la anterior y las camas tenían mejores colchones.
- La estamos amoblando para la llegada de las nuevas alumnas después del verano pero ya está lista. Además, ustedes parten antes que ellas lleguen. Pueden usarlas mientras tanto- dijo la señorita Yodo.
Konan y yo pasamos el resto de la noche desempacando nuestras cosas y acomodando la ropa en el armario. Cuando ya casi daban las nueve, estábamos rendidas del cansancio.
- No creo poder permanecer despierta mucho más tiempo- le dije a Konan.
- Yo tampoco- dijo ella.
Nos metimos en nuestras respectivas camas y nos dispusimos a dormir pero al poner la cabeza sobre la almohada me encontré pensando en Rin ¿Cómo era posible que algo tan horrible le hubiese ocurrido a una criatura tan inocente? Los ojos se me llenaron de lágrimas. Entonces tuve un impulso repentino. Salí de las cobijas, abrí mi baúl y saqué el diario de Rin. Cuando voltee a ver a Konan, ya estaba profundamente dormida.
Pensé que en otro momento la habría despertado para que pudiese leer el diario conmigo. Pero la pobre había pasado por cosas tan espantosas que necesitaba tiempo para recuperarse. Además ella había compartido una habitación con Rin y por este motivo la tragedia la tocaba más profundamente que a mí. Volví a acostarme en la cama y me dispuse a leer el diario de Rin. Las primeras páginas no me interesaban, solo quería saber si había escrito algo al respecto de Matsuri que pudiese darnos alguna pista de los ataques.
La siguiente es una transcripción de las páginas que leí, páginas que helaron mi corazón y despertaron en mí una sed de venganza que hasta ese momento no había conocido jamás.
Definición de palabras:
* Acólito: Clérigo que ha recibido la cuarta de las órdenes menores que otorga la iglesia católica y que tiene entre sus funciones ayudar al sacerdote durante la celebración de la misa.
Disclaimer: Como dije este proyecto será desarrollado de manera lenta pero intentaré ser constante con él. Tengo la esperanza que lo apoyen. Ya dije que este será algo lento dado que así se desarrolla la trama original el libro, por lo cual este finc por así decirlo, será el doble de largo que el libro porque no pienso atosigarlos con capítulos largos, es por eso que esos que son en extremo largos los divido en partes para que sea más tranquila la lectura y ustedes no se sientan atenuados de leer algo tamaño familiar donde podrían demorar horas en lugar de minutos. Espero que les guste y me perdonen unas faltas ortográficas pero no soy muy hábil en el teclado dado que tengo problemas de vista y a veces se me confunden las teclas. La trama de "Descansa en paz" empieza y termina acá, como vieron fue corta al igual que el anterior. A partir de acá Sasori hará poco más acto de su presencia de manera no muy recurrente pero igual será de manera indirecta, así que calmadas todas!
Una vez más agradezco a los que están apoyando esto y espero leerlos en otro comentario para saber si les interesa que siga con esta adaptación, o que haga otra cosa o si les gusta o saber que personaje les gustaría ver acá en algún momento. Hasta ahora llevo a Neji y Sasuke que ya veré como agregarlos, si quieren ver a alguien más díganme. Este libro cuenta con muchos personajes, tienen libertad de elegir. Además de eso si esto cuenta con el apoyo suficiente subiré la adaptación de la "continuación" de este libro.
Para los que no lo sepan, también pueden decir que personaje femenino desean leer, menos a INO que la tengo pensada para la continuación, si es que se da al igual que a DEIDARA.
