—¿Qué quieres desayunar? —pregunta cambiando el tema sin despegarse.

—Pues no hay manera de encontrar scones decentes en este país, pero recuerdo que ayer sobro un poco de ese pudding horrible que hiciste... —pide porque no quiere nada muy elaborado, porque eso hará que Francia tenga que levantarse mucho rato y él tenga que levantarse también y ahora está muy a gusto.

—¿Quieres scones? —levanta la vista y lo mira y yo estoy segura de que si Inglaterra le pide ahora mismo fondue de marmite se lo va a hacer.

—Nah... —niega con la cabeza y Francia le mira haciendo una mueca, porque en realidad lo que quiere es consentirlo un poco.

—Pudding entonces... ¿y qué se supone que planeas que prepare?

—Ah... mmmm ... pues... —se lo piensa.

—Puedo no prepararte nada si no quieres —le mira y sonríe un poco, él sonríe más porque lo que no quiere es que tengan que levantarse—. Voy a prepararte algo igual, cher, creo que eso es obvio —le pasa un dedo por la mandíbula. Inglaterra se muerde el labio.

—¿Cómo qué?

—Como... algo que crea que quieres —sonríe.

—Oh, pero tú no tienes ni ideeeea de que es lo que yo quiero —se burla de nuevo.

—Bien, por eso te estoy preguntando —le mira sonriendo de lado—. ¿Qué es lo que quieres?

—I waaaant... —responde en tono juguetón y Francia se ríe un poco del tono, relajándose.

—Ajaaa?

—Que te vayas de aquí y me dejes tranquilo —hace un movimiento desinteresado con la mano, orgulloso y pomposo, sin dejar de sonreír. Francia levanta las cejas.

—¿Que me vaya de mi casa y te deje tranquilo en ella a espiar? ¡JA!

—¡Ah! es mi petición, además ayer perdiste una apuesta, hoy tendrías que hacer TODO lo que yo quiera—le señala con el dedo. Francia le mira unos instantes.

—Eso es injusto —se sienta en la cama más lento que una tortuga.

—Eso es injusto, My Lord —le corrige sonriendo. Le mira con los ojos azules entrecerrados.

—No voy a llamarte my lord, Angleterre... —levanta una ceja. El inglés le sonríe ampliamente, en plan cabroncete.

—Y tienes suerte que tus gardenias me dan lo mismo. Eres un terrible perdedor.

Francia se ríe.

—Las tuyas no salieron jamás, MY LOOOOOORD —agrega en tono de burla.

—Lo sé... un bloody asunto muy misterioso, esperaba a ver si en primavera... ¡No! ¡Así no! ¡Dilo bien!—protesta infantilmente y el galo le acaricia la cara.

—No van a salir jamás, my loggggd...

—Eres un tramposo —le acusa.

—Por quoi? —levanta las cejas.

—Porque no hiciste NADA de lo que te ordene ese día.

—Oh, claro que sí lo hice... más o menos. Y eso es porque en esos tiempos estabas negado a que hiciéramos cosas más divertidas y no me diste instrucciones del tipo "Yes... oh god, France, yes... faster, faster".

Inglaterra se sonroja con la boca abierta. Francia se ríe un poco acercándose a él, casi recostándosele encima.

—¡Eh! ¡Eh! —protesta el de ojos verdes—. ¡Vuelves a estar desobedeciéndome!

—Estoy obedeciendo a tu mente, mon amour —le besa los labios.

—¿Q-Que mentira? —balbucea casi sin saber ni lo que dice. Francia se ríe.

—¿De verdad quieres que me vaya de aquí y te deje tranquilo, my lord?—dice el mylord con el mismo tono de burla.

—Yo... —vacila tratando de fundirse con el colchón pensando que de hecho no quería que le preparara nada para que no se fuera.

Francia sonríe y le besa la mejilla, girando de nuevo ahora para subirse arriba de él aprisionáaaaaaaandole. Inglaterra agradece la cobija entre ellos sintiendo a Francia muy muy cerca que le mira fijamente sonriendo, muy muy cerca, en efecto... como le ha mirado toda su vida. El británico se encoge cuanto puede deslizándose hasta debajo.

—¿A dónde...? ¡oye!

Inglaterra se encoge más por debajo, sonriendo al taparse completamente con ellas.

—¡Ven acá! —se quita un poco de encima de él, intentando levantarlas, pero se escurre hacia el otro lado riéndose—. ¡Lapin, deja de huir! —protesta sin pensar siquiera cómo le está diciendo, levantando las cobijas y metiéndose a ellas, tomándolo del brazo.

Inglaterra se sigue riendo mientras trata de escaparse aun y al notar que le ha pillado y entre que se ríe pierde un poco la fuerza dejando la espalda contra el colchón de nuevo.

Francia le salta encima, riendo triunfal también porque le ha pillado.

—¡JA! Eres mío.

El británico se ríe aun con Francia encima, respirando agitadamente, calmándose un poco.

—¿Quién es el tramposo ahora? —resopla también, riendo, mientras se deja escurrir de encima del inglés, acostándose a su lado. Él se da la vuelta y se le sube encima ahora él.

—¡Tú eres el tramposo, Frog!

—Ah, oui? ¿Y qué vas a hacerme si lo soy? —pregunta sonriendo.

—Pues... —vacila—. Vengarme, claro —se cruza de brazos y le mira con la barbilla levantada.

—¿Vengarte como creo que vas a vengarte? —insinúa en ESE tono, para ponerle nervioso. Inglaterra se revuelve en donde está sentado, que es sobre sus piernas.

—P-Pues claro que no —sonrojado. Francia se incorpora un poco, para presionare con la torre Eiffel.

—¿Entonces?

—¡Haré algo que te moleste! ¡Tiene que ser un castigo! —le señala con el dedo tras revolverse un poco más.

—¿Quién te enseñó a ti esto del arte de los castigos, cher? Te pareces a Autriche...

—¡Pues es que tú te portas mal —le clava un dedo en el pecho—, así que es lo que hay que hacer!

—Bien —sonríe.

—Y... Y... —vacila porque de hecho no sabe cómo castigarle. Francia sonríe más mirándole de nuevo fijamente, con sonrisa burlona, a la espera—. V-Vas a... Vas a tener que... —vacila aun pensando que decir.

—Zzzz —hace en burla, Inglaterra le aprieta los hombros con las manos.

—¡No te burles! ¡O haré que tengas que raparte el cabello!

—No voy a raparme el cabello —abre los ojos en ese instante, dejando de sonreír.

—¡Ah! ¡Eso te molestaría! —sonríe triunfador.

—No voy a raparme el cabello —repite. El inglés le mira el pelo y hunde sus dedos en él, peinándole mientras sonríe.

—Yo te lo cortaré.

—No —replica incómodo—. No vas a raparme. Punto.

—No lloriquees, ¡volverá a crecer!

—No —le mira serio.

—Sería lo más justo, como la vez que yo quería llevarlo largo —replica volviendo a peinarle.

—Yo no quiero llevarlo corto, sería una tragedia, y me vería fatal... y... y... Mi pelo te gusta, además.

—Una trageeeedia —se burla y se sonroja cuando oye eso último, separándose de nuevo.

—Pues claro que sería una tragedia... imagíname con el pelo corto—levanta una mano y se la pasa por el pelo. Inglaterra le mira aun incómodo.

—A mí no me gusta tu pelo —miente.

—Bien, si te hace feliz decirlo, dilo... pero no vas a raparme.

—Te quedaría así... Rizadito como una ovejita —se burla.

—Non, nunca lo he llevado corto, no voy a empezar ahora.

—Entonces vas a venir conmigo a London, ¡como mayordomo! —sonríe porque de hecho ni quería hacerlo, solo le estaba molestando. Francia sonríe, esperando esa invitación sin tener que pedirlo.

—Voy a ir contigo a Londres, me parece bien.

—Con usted, my Lord —le corrige, él baja las dos manos hasta ponerlas en el Big Ben.

—Con usted, my Lord.

Inglaterra baja las manos a mirar... Por algún motivo como si no supiera lo que va a ver, se sonroja mucho tratando de apartarle.

—¡Quiero unos calzoncillos!

—Me gusta mucho esta parte tuya... —se ríe.

—Shut up! Wanker! —protesta cubriéndose y saliéndole de encima pero Francia le abraza de la cintura y lo jala hacia si antes de que pueda huir del todo, así que se cae en la cama—. ¡Aaah! ¡Traidor! —protesta.

—Es un cumplido, cher... —le susurra al oído, abrazándole.

Inglaterra se sonroja más y con las manos busca las mantas, se las echa a ambos por encima de la cabeza como si estuviera dentro del armario. Francia le hunde la nariz en el pelo, riendo por lo bajo.

—Tienes un muy buen pene, eso es algo que yo no suelo decirle a la gente...

—I... —aprieta los ojos y las piernas... Temblando un poco.

—Te gusta que te lo diga además, porque sabes que mi opinión es objetiva— sigue como si estuvieran hablando del clima, abrazándole. El británico mueve los pies con nerviosismo sin saber que decir.

—¿Me das un beso? —pide en un susurro—. S'il vous plait.

—W-What? —se vuelve un poco.

—Un beso —le mira sonriendo un poquito, sin burla.

—¿P-Por qué me lo pides? —vacila volviéndose más.

—Porque quiero que me lo des tú, sin tener que robarlo como el resto —admite con los ojos brillantes. El británico se sonroja un poco apartando la vista y acercándosele un poco sin mirarle.

—Mírame —pide quedito, así que lo hace y él le sonríe. Inglaterra le da un beso muuuuuy rápido en los labios y se sonroja mucho después. Francia suelta el aire, un poco decepcionado.

—Merci —replica desviando la mirada y el inglés le mira un poco desconsolado. El francés se humedece los labios llevándose una mano a ellos sin mirarle.

—Bloody hell —protesta acercándosele otra vez para besarle bien. Francia gira la cara, para que no tenga que hacer mucho esfuerzo a besarle y cierra los ojos.

Al notar que se mueve un poco se gira y se acerca para intensificarlo un poco, pasándosele la vergüenza, el galo abre los labios y le deja hacer, sonriendo un poco y tranquilizándose de nuevo.

Él sigue recreándose porque... Bueno, al parecer el plan es pasarse el día en la cama. Francia le abraza con dulzura esta vez, pasándole una mano por el pelo. Se separa y le mira.

—Me gusta este plan del día...

—What? —se relame.

—Que me gustas mucho, cher —sonríe acercándosele de nuevo.

El inglés se sonroja ahora por eso y porque cae en la cuenta del beso. El francés se separa después de unos instantes, sonriendo por completo y mirándole a los ojos.

—Merci beaucoup.

—N-No sé de qué me hablas —miente apartando la vista y carraspea.

—Basta, Angleterre... —le levanta un poco la cabeza para que le mire—. Basta de eso, basta... —susurra acercándose a él y besándole del todo en los labios. Inglaterra se deja besar de nuevo cerrando los ojos y temblando un poco. Al final Francia se separa un pocos le mira a los ojos, volviendo recordar el asunto del G8.

—Cher...

El británico se pasa una mano por los ojos y el pelo.

—¿Estás bien? —pregunta. Él se echa sobre el colchón estirando los brazos y poniendo uno sobre Francia como si no estuviera... asiente con la cabeza. El de ojos azules le toma la mano y entrelaza sus dedos.

—¿Tú estás bien? —se mueve un poco para apoyar la cabeza en su pecho, aun panza arriba.

—Estoy intentando estarlo —admite mordiéndose el labio y le pasa una mano por el pelo.

Inglaterra suspira profundamente.

—No me importa la situación —agrega con voz un poco más grave—. Es solo... Estar ahí y verla.

—No tienes por qué verla, soy discreto en público —se da la vuelta sin soltarle la mano, apoyando la barbilla en su pecho y mirándole a la cara, poniéndole el pelo en su sitio... ladea la cabeza. Francia sonríe un poco pensando que es cierto.

—Es verdad, estoy exagerando... —susurra desviando la mirada y pasándole de nuevo una mano por el pelo—. Solo lo digo para que me consientas —se inventa tratando de sonreír.

El británico baja la mirada, un poco triste y recoge la mano que tenía en su cabeza. El francés le mira desconsolado cuando quita la mano.

—Hay que aprender a lidiar con esto, cher... —susurra y el inglés sigue con la barbilla sobre su pecho, pero sin mirarle a la cara.

—No sé cómo resolverlo...

—Lo sé y no hay solución, solo hay que aprender a lidiar con ello.

Gira la cabeza u apoya la oreja en su pecho mirándole. Francia le sonríe tristemente acariciándole el pelo. Los ojos verdes se desvían y suspira otra vez, pensando en alguna solución.

—No te preocupes por mí —le hunde una mano el pelo.

—Yes, of course... —suelta sarcásticamente, Francia se ríe un poco.

—Estaré bien, estaré bien.

—Eso es lo que no quiero —bromea girando la cabeza y mordiéndole el pecho. Francia sonríe más apretando los ojos con la mordida.

—Tonto.

—Tonto tú —se devuelve apretándole la nariz. Francia saca la lengua y le lame la mano—. Ah! ¡Guarro! —le suelta y luego le pone los dedos en los labios.

El francés sonríe abriendo la boca y metiéndose uno de sus dedos en ella, absorbiendo. Inglaterra traga saliva sonrojándose un poco, pero sin apartarlos, así que él le muerde un poco y sonríe.

—Ah! —protesta sonriendo un poco, tratado de sacarlos de su boca. Francia le sonríe dejando que los saque—. Tosser —le insulta sonriendo también llevándoselos a su boca para ver que estén bien.

—¿Sabes? Estas muy desnudo y muy poco excitado como para estar conmigo —suelta de repente sonriendo e Inglaterra se sonroja de golpe acordándose de eso.

—¡Te he pedido antes unos calzoncillos!

Francia recarga la cabeza en la cama e Inglaterra se mete del todo dentro de las sábanas yendo hacia los pies de la cama.

—¿A dónde vas ahora? —pregunta levantando las cobijas.

—A BUSCAR ROPA INTERIOR! —Grita desde debajo de la manta como un fantasma.

—Noooooooon! —le toma de un pie y logra que se caiga en un lío de sábanas—. Ven acá...

—¡Noooo! —consigue sacar la cabeza por un lado misterioso.

—Ven acá... —se le acuesta encima, con él boca abajo y le pone una mano en las regiones vitales—. Si te pones ropa interior no voy a poder a hacer esto.

Inglaterra agarra muy fuerte la manta que vuelve a estar entre ellos, sonrojándose y moviéndose un poco.

—¿No quieres? —le besa el cuello.

—Ehm... I... but... —aparta la vista.

Francia se detiene, sintiendo por un momento que esto está siendo un poco obligado. Inglaterra parpadea y le mira extrañado de que se haya detenido.

—Lo siento —se sienta en la cama, empezando a sentirse un poco apanicado. El británico levanta la cabeza y se incorpora un poco aun con las mantas por encima.

—What?

—Me dio la impresión que... Soy yo el que... —se pasa una mano por el pelo—. Angleterre...

El nombrado le mira sentado en la cama frente a él, (pero cubierto con las mantas de la cama deshecha ahora)

—Creo que estoy... Yo... Yo no violo a la gente, si no quieres...

Abre los ojos verdes como platos y parpadea, mirándole como si le acabara de salir otra cabeza.

—Estoy intentando detenerte aquí para que sigas... —se pasa la mano por el pelo de nuevo—. No sé ni lo que estoy haciendo, ¿estás bien?

—¿Detenerme aquí para qué siga? —repite sin entender.

—Pues que sigas a... quí, conmigo y no me mandes a hacer el desayuno...

El inglés suspira sonriendo de lado, toma las sábanas, las levanta y salta sobre Francia tapándole con ellas.

—Estás tontooooo

—Lo estoy —se ríe, abrazándole—. Ven acá... —sonríe buscándole los labios y besándole. Inglaterra le besa de vuelta, claro.

Cuando se separan del beso, el británico sonríe medio travieso.

—¡Y ahora es el momento del espionaje! —asegura y sube un poco para llegar a la mesita de noche y empezar a abrir cajones encontrando toda clase de vibradores y lubricantes, juguetes sexuales, esposas, etc—. ¡Oh! ¡Por la reina! —exclama rebuscando por el cajón.

—¿Cuál quieres usar? —se ríe.

—W-What? —se separa un poco mirándole como si acabara de atraparle—. No... no es... yo... estaba...

—Es lo que buscas, supongo... Este es muy bueno —le muestra uno, él se sonroja aun con uno en las manos.

—I... I'm not...

—¿Nunca has usado uno? —levanta las cejas y luego sonríe maligno.

—Of course... —empieza muy seguro sin tener claro si es mejor decir que sí o que no—. I'm... I mean... —se vuelve al cajón—. ¿Qué es esto? —saca el mando a distancia de uno de esos que van con mando a distancia para cambiar de tema y desviar la pregunta.

—¿Quieres probar? —sonríe más maligno.

—I... como... I mean... —se sonroja aún más.

Francia se acerca, saca algo de un cajón y luego se acerca a él. Inglaterra le mira muy muy sonrojado y con el mando en la mano sin saber qué hacer.

El francés se lo pone en la mano y se le acerca al oído. El inglés mira el objeto en su mano y traga saliva de nervios al volver a notar a Francia tan cerca y estar con todas estas cosas pervertidas mientras este le explica su uso EXACTO con LUJO de detalles.

El británico trata de fundirse con lo que sea que tenga detrás suyo apretando los ojos y las piernas.

—Sería un excelente adiestramiento para cuando vayamos a ver a Suisse, ¿no crees? —sonríe cínico.

—What? ¿En... En P-Público? —pregunta escandalizado.

—Pues es la idea, claro... y yo tendría esto —le quita de las manos el control y lo prende.

—Es... W-Why? W-What? —cada vez más histérico.

—Claro.

—¿C-Claro? Yo no lo veo claro en... Sorry?

—Así puedo lograr que tú te excites a distancia. Y ver como tienes que ocultarlo para que los demás no lo noten.

Y él que había preguntado porque parecía una de las cosas más inofensivas y que quizás no debían estar ahí siquiera.

—B-B-Bu... —vacila más sonrojado y más nervioso por la idea.

—¿Bueno? Mon dieu! ¿En serio? —sonrisa.

—No! I mean! Es... I mean "but" es... Es... I... Franceeee —lloriquea un poco.

—Imagínalo —le sonríe más.

Cierra los ojos y se lo imagina... De hecho lleva un buen rato imaginándolo, casi ni necesita cerrar los ojos y lo peor es que le gusta. Piensa que sería bastante humillante, pero MUY excitante... Aprieta los ojos.

—N-No fun... Funcionaria —miente.

—¿Por qué no? Contigo es perfecto además, con lo estoico que intentas ser —sonríe y le pasa una mano por el pelo—. Y yo no haría ningún movimiento para que los demás supieran

—No funcionaria p-porque es solo un... Juguetito, no es... Ja! —suelta orgulloso sin saber que decir en realidad—. Es un estúpido aparatito que seguro no puede hacerme nada.

—¡Nada! Oh... Vale. ¿Quieres apostar? —sonríe seguro de sí mismo.

—¿A... Apos... Apostar? —nervioso—. ¿Apostar qué?

—A que sí te hace, cher. Claro que te hace... A todo el mundo le hace —se ríe, Inglaterra aparta la vista sonrojado porque de hecho a él "le hace" la idea sola, pero como siempre tiene que meterse en líos.

—¿Y si no me hace qué gano?

—Me rapas —sonríe Francia, el inglés levanta las cejas sorprendido.

—Y si... Y en el hipotético... I mean... S-Si yo... —vacila.

—Aja? —sonríe.

—Si yo... ¿Pierdo? —susurra.

—Un fin de semana solos.

—Ya hemos... Hum... ¿Y c-cuándo planeas hacer efectiva la apuesta?

—Pues cuando podamos, mon amour —encantado, le toca la mejilla—. ¿Qué te parece?

—D-Depende. Y-Ya ve... Remos —vacila y carraspea muy muy incómodo.

—Mmm ¿de qué depende?

—De... —se sonroja y aparta la vista—. I don't know —confiesa en un susurro, Francia le acaricia el pelo.

—¿Y quién lo sabe? —pregunta con dulzura.

—Naaaadie —responde de repente con un tono medio burlón y orgulloso, sonriendo un poquito.

—Tú no sabes nada porque eres un país de pacotilla —le pica la costilla. Inglaterra da un saltito y abre la boca fingiendo ofenderse.

—¡Sé más que tú! al menos mi gente no está en huelga cada tres segundos —levanta la barbilla y le mira de reojo.

—Las huelgas son un gran invento —sonríe—. La gente tiene días de descanso más allá de los prometidos...

—Me parece que si la gente de este país descansa más, empezarán a entrar en coma —levanta una ceja y le mira.

—¿Crees que descansamos demasiado? —levanta las cejas "sorprendido".

—No, descansar demasiado es lo que hacen en Spain, lo que hacéis vosotros es tanto peor que debe llamarse de otra forma —explica abriendo las manos con las palmas hacia arriba.

—Lo que ocurre es que siempre estamos cansados por otra actividad física —sonríe. El británico aprieta los ojos y se sonroja, vacilando un poco.

—Tanta actividad física y sois unos flojos —le tumba en la cama de un empujón, apoyándosele encima.

—¿Flojos? ¿Te parece que no trabajo lo suficiente en la cama?

—Lo que me parece es que eres débil y no tienes fuerza —que es lo que significa flojo en este lado del océano y no me acordaba, perdón.

Francia levanta las cejas e Inglaterra sigue mirándole con su sonrisilla de superioridad desde encima de él. El galo levanta una pierna presionándole en el asunto, el inglés baja la vista y se sienta sobre sus piernas tapándose con las manos.

—¿¡Qué haces!? —chilla un poquito más de lo que le gustaría.

—Demostrarte que más vale maña que fuerza, Cher —sonríe. Inglaterra frunce un poco el ceño apoyando el estómago encima de él y la barbilla en su pecho.

—¡JA! ¡tu maña neutralizada! —sonríe triunfador y Francia levanta la cabeza y le besa.

Inglaterra levanta las cejas porque no se esperaba eso, pero cierra los ojos soltando sus regiones vitales y levantando los brazos para acercarse más.

El francés se esmera un poco, sonriente, el inglés sigue tan tranquilo, respirando más profundamente y el galo se gira para quedar sobre él en un descuido.

—Ves? Expresión absoluta de maña sobre fuerza —susurra

El británico busca con una mano las mantas hechas un revoltijo a estas alturas y se las echa por encima a ambos (porque tiene frío) aprovechando para abrazarle ya de paso.

—Shut up.

—¿Y si no quiero? —se ríe abrazándole y besándole el cuello.

—Aun así, te puedo.

—¿Me puedes? —sigue besándole el cuello.

—Vencerte —explica dejándose.

—Es muy probable —sigue esmerando se más, acariciándole el pelo. Inglaterra suspira.


Pueden pasar así aaaaaaaaaños.