Capitulo 14


Inuyasha y los otros ayudaban a la gente de la aldea, el día anterior durante los ataques algunas cabañas y algunas personas habían resultado dañadas por lo que ahora les auxiliaban en la recolección de escombros y en la recuperación de heridos.

El hombre de cabello plateado regresaba a casa con su amada esposa aun preocupado por la salud de la chica que había salvado la vida de su cachorro, afuera de la habitación esperaban Kohaku y los dos pequeños tristes por lo ocurrido con su hermana mayor, el joven del obi rojo entro por la puerta de la habitación en una escena que ya había visto antes, la tarde en la que la joven había regresado a ellos.

- ¿como esta? - pregunto a su esposa que había terminado de atender a la chica

- Logre cerrar la herida y con mi poder estabilizar su condición, por ahora esta fuera de peligro, ¿que tal la aldea?

- Todo esta bien hay muchos heridos pero logramos evitar muertes… sólo queda un problema… mi hermano – dijo mientras miraba por la puerta del patio hacia el horizonte en dirección a donde se encontraba el aludido

- ¿Sigue aquí?

- Supongo no se marchara hasta que hable con su protegida

- Él ya no merece llamarla así, casi muere cuando la expulso de su castillo

- Y pudo haber muerto por el demonio que nos ataco si no hubiera sido por él – Ahome estaba por reclamar más cuando la voz de la chica que despertaba les alerto

- Señor Inuyasha… ¿esta Taiyo bien? – pregunto un poco adolorida la pelinegra al recién llegado, su mente no estaba más que enfocada en la seguridad del niño

- Él esta bien gracias a ti Rin

- Esta bien… me alegro…- entonces abrió los ojos desmesuradamente al recordar quien les había salvado - él… el señor Sesshomaru … él estuvo aquí

- Él te salvo la vida

- ¿Por que?

- No lo se… y creo que él tampoco lo sabe, busca una respuesta y es por eso que no se ha marchado – Rin miro duda en Inuyasha, ¿a caso presentía que el comportamiento de su hermano tenía otra causa?, a su juicio el había llegado ahí para atormentarla de nuevo… o tal vez para cumplir finalmente la orden que había dado ya hacía tiempo… matarla… fue entonces que noto que había perdido el collar de flores, ahora sabía porque la había encontrado

- Viene a matarme

- No estoy seguro de que esa sea la razón

- Sus razones no me importan, ya no le temo… y no le tengo afecto tampoco, no me controlara de nuevo y si lo que quiere es que lo enfrente entonces lo haré, le diré lo que merece oír

- Rin no creo que...

- Por favor Señor Inuyasha, déjeme hablar con él, dígame en donde se encuentra… - el hombre de cabellera plateada suspiro en resignación, no habría como detenerla si eso era lo que deseaba, miro como la chica se ponía de pie, con algo de dolor pero lo resistía, sin poder hacer más le dijo que la llevaría, la encaminaría a él y le esperaría a lo lejos a que hablaran, estaría cerca por si necesitaba ayuda.

El clima era húmedo, Sesshomaru podía ver la aldea desde la colina en la que se encontraba, pero por sobre todo podía sentirla venir a él, el aire empujaba su dulce aroma haciendo evidente que se acercaba, entonces la vio salir de entre los arbustos, pero no era la imagen que esperaba, su rostro era duro, sus ojos demostraban rencor y su caminar decisión.

- finalmente decidiste aparecer, ¿has venido a caso a cumplir con tu orden?- pregunto sumamente molesta la chica

- no he venido a tal cosa - contesto con extrema seriedad el demonio blanco sin apartar su vista de la de ella, decía la verdad

- ¿que es lo quiere Señor Sesshomaru?, porque según recuerdo ya no quería tener nada que ver con esta humana

- Rin...

- ¿Que no fue por eso que me pidió me marchara de su castillo?, ¿que no fue por eso que ordenó mi muerte?, vallase, regrese a lado de la esposa que tanto deseo

- Ella no es mi esposa, nunca lo fue

- Se que hubo una ceremonia

- Que no llevo a nada… ella me hechizo, logro atraparme, se que no es excusa, pero quiero que entiendas que no era lo que yo deseaba

- No es una excusa, no se que pretenda ahora, pero… ya no quiero ser parte de nada que tenga que ver con usted…- Sin más la chica se dio la vuelta lista para marcharse, Sesshomaru estaba por detenerla, por hablar de nuevo pero sabía que no era el momento, había notado en ella el coraje y el dolor por lo que había pasado

Inuyasha vio pasar a la joven a un lado suyo rumbo a la cabaña, no le siguió, dejo que se perdiera de su vista y luego camino en sentido contrario rumbo a su hermano, lo vio estático mirando al horizonte, aunque claro era evidente que ya le había notado en el lugar

- ¿que quieres Inuyasha?

- Saber que haces aquí Sesshomaru, saber realmente que buscas aquí

- Ya lo había dicho he venido por lo que es mío

- A mi me parece que ya no quiere ser tuyo

- Déjame solo no necesito oír tus comentarios

- Has venido hasta aquí porque la extrañas ¿no es verdad?

- Inuyasha vete

- ¿Por que no lo dices?

- Vete

- ¿Por que te resulta tan difícil decir que la amas? – el demonio blanco no dijo nada, miro sorprendido a su hermano como tratando de entender las palabras que le había dado, ¿que querían decir?, ¿que significaban para él?

- ¿Como te atreves a decir eso?

- Por favor Sesshomaru, conozco esa mirada, es exactamente la misma que hay en mi cuando veo a mi esposa, la misma mirada que tengo al entender, al aceptar que la amo… cada día más… - miro entonces algo que jamás pensó ver en el rostro de aquel demonio, del señor de las tierras del oeste, había confusión en su rostro – antes te detenías… porque decías que no amarías a una humana, si ese es el pretexto ahora sabes que Rin no es una humana, la pregunta es… ¿entonces que te detiene ahora? - Sesshomaru no dijo nada, bajo su mirada y guardo silencio, simplemente no sabía como contestar a esa pregunta – escucha… Rin merece una vida feliz, su vida no será larga y merece al menos tener unos cuantos años de felicidad

- ¿Que estas diciendo?– Inuyasha no contesto de inmediato, se dio la vuelta y empezó el camino de regreso pero se detuvo un momento para decir sus ultimas palabras a su hermano

- Rin esta muriendo… te sugiero que lo que pienses hacer lo hagas ahora, antes de que sea tarde – con aquello se giro y siguió con su camino de vuelta a su hogar dejando a un muy pensativo demonio blanco

Lejos en un castillo al norte un Lord miraba los papiros en su mano, le habían llevado noticias, noticias sobre el extraño comportamiento de cierto demonio blanco que no parecía ser el mismo desde hacía ya un año, aquello le daba ventaja, debía vigilarlo y esperar a que este estuviera en su punto más débil así atacaría.

La tarde había caído ya sobre la aldea del medio demonio perro, la recuperación de la misma se estaba llevando con éxito, aunque había materiales y otras cosas como hiervas medicinales que eran necesarias para atender a los heridos, ante la necedad de su esposa el hombre de cabello platinado no pudo negarse a ir a buscar dichas hiervas con ella, Rin había aceptado quedarse con los pequeños y cuidar de ellos mientras se iban. El suave manto de la noche se había posado ya sobre ellos, Kohaku había estado de visita en la casa, pero conforme se hacía más tarde había decidido que lo mejor era volver a la propia, la joven peli negra junto los platos sucios de la mesa en la que habían cenado y luego tomo en brazos a la pequeña Hoshi que se había quedado dormida, el que no parecía cansarse era Taiyo, algo lo distraía, no había separado su vista de la puerta del jardín y aprovechando que su hermana mayor se había retirado para acostar a su hermanita salio de la casa en busca de lo que le molestaba. No muy lejos a unos cuantos metros de la casa estaba aquel impresionante ser, aquel demonio de cabellera blanca, mirada dorada y fría y un porte lleno de poder, Taiyo no dejaba de sorprenderse ante aquello, sin embargo no se dejaba llevar por ello, sabía que aquel hombre había hecho llorar a Rin y solo eso era necesario para buscar impedirle el paso

- no te muevas, tu no puedes pasar - grito enojado el pequeño frente al señor del oeste

- tu eres hijo de Inuyasha y la sacerdotisa

- y tu hiciste llorar a mi hermana mayor, no dejare que lo vuelvas a hacer

- ¿tu hermana dices?

- No la molestes - Sesshomaru no dijo nada, se impresiono ante la actitud valiente del chiquillo, definitivamente la sangre de los demonios del oeste fluía por sus venas, seguramente su padre estaba orgulloso de él, si fuera su hijo lo estaría… si fuera su hijo, aquello comprobaba lo que el ya imaginaba, la descendencia con los humanos les hacía más fuertes, la descendencia con Rin le traería una familia más fuerte… escucho entonces al pequeño acercándose un poco más a él y salió de su trance.

- Escucha pequeño, yo no deseo herirla – decía al tiempo que se agachaba para estar a su altura- por el contrarío quiero que sea feliz, pero debo hablar con ella… - Taiyo no supo porque, pero al ver sus ojos dorados directamente pudo ver en ellos que decía la verdad, aquel demonio blanco realmente … se preocupaba por su hermana mayor, así pues sin más se hizo a un lado para dejarle pasar prometiendo que el cuidaría de Hoshi.

Rin estaba sentada sobre su cama mirando a la nada, miles de imágenes se posaban en su mente, su vida de niña, su tiempo en el palacio, con la familia de Inuyasha, con Kaede en la villa, su entrenamiento, el desprecio de su amo, todo era en su cabeza una película que pasaba muy rápido y le producía de vez en vez un pequeño dolor de cabeza, entonces un ruido detrás de ella le alerto, se giro para ver la puerta de su habitación cerrándose detrás de la figura de un poderoso yokai blanco que le miraba con seriedad

- ¿que haces aquí?, tu no puedes estar aquí

- me iré cuando termine de hablar contigo

- ya no hay nada que… - no pudo terminar la frase de pronto se vio sujetada de los brazos por las manos de su amo que a su súper velocidad le había atrapado

- no hemos terminado – dijo Sesshomaru antes de tomarla por la cintura para luego cargarle y sacarla de su habitación llevándola con su velocidad al bosque no lejos de ahí, la dejo sobre el pasto y una vez libre la chica retrocedió del hombre para sentir su espalda chocando con el tronco de un árbol

- te dije que te fueras

- y yo te dije que escucharas, no me iré hasta decir lo que tengo que decir

- la demonio del norte...

- ya no existe para mi, nunca fue mi esposa y si logro atraparme fue porque hacía que su aroma … me recordara… a ti

- ¿y que con eso?

- Rin … lo que quiero es que regreses…

- Después de todo lo que me hiciste te atreves a pedirme que vuelva, ¿por que?, ¿por que te empeñas tanto en esto?, ¿que es lo que quieres?, ¿que? – no pudo terminar porque de nuevo se vio atrapada entre los brazos de su amo que le había abrazado con delicadeza, estaba tan cerca de ella que le hablaba como un susurro a su oído

- Que no lo entiendes, no te das cuentas… que no puedo...

- ¿No puedes que..?

- Maldita sea … ¿Por que es tan difícil decirlo?

- Amo…

- Te amo

- ¿...Mi señor?

- Te amo Rin, estoy aquí pidiendo… que me perdones… que vuelvas a casa, a tu hogar conmigo… que regreses a mi lado – aquella confesión había dejado sin palabras a la peli negra que finalmente dejo de resistirse al abrazo que le proporcionaban, de sus ojos comenzaron a brotar lagrimas mientras que sus brazos por inercia se movían a la espalda del demonio blanco para corresponder el abrazo, Rin sentía furia aun pero aquella confesión, aquel sentimiento que se proyectaba en cada palabra que salía de los labios del apuesto príncipe le había derrotado, y es que por más que lo negara… le seguía amando… se abrazo más a él hundiendo su rostro en su pecho mientras que este le envolvía con sus brazos con más fuerza

- Yo también … lo amo – dijo la chica separándose un poco para mirarlo a los ojos, el hombre de ojos dorados subió una mano hasta su mejilla y le acaricio, se deleito con la suavidad de aquella piel y como perdido de nuevo en el hechizo acerco poco a poco su rostro al de ella hasta que sus labios se tocaron, la beso con ternura, casi con timidez sintiéndose por primera vez inexperto, Rin que realmente lo era comenzó a contestar despacio aquel beso, pero aquello fue suficiente para darle confianza a Sesshomaru que de pronto comenzó a profundizar el beso, a tomar su labio inferior rogándole a ella le contestara de igual forma. El apasionado momento, el beso que les quitaba el aliento también comenzaba a crear fuego en ellos, sobre todo el hombre de cabello blanco que no quería más que finalmente tomarla y hacerle saber al mundo que había encontrado a su pareja, sus labios comenzaron a bajar por el cuello de la agitada joven que no hacia más que tratar de contener los leves gemidos que pedían salir de ella, esos sonidos eran la melodía más bella que el yokai hubiera escuchado pero al mismo tiempo le despertaban de aquel encanto, la haría suya pero en el momento adecuado, así que se separo de la chica despacio.

- No pienso tomarte aquí, si decides aceptarme como tu pareja, como tu esposo, te haré mia como es debido, en el palacio que compartiremos… en la noche en la que nos volveremos los señores del oeste

- Sesshomaru...

- Rin, ¿aceptarías a este madito yokai como tu pareja? – pregunto el demonio blanco posando su frente sobre la de ella, la joven no contesto, simplemente le volvió a besar y con aquello le daba una bella respuesta. Pasaron el resto de la noche hablando recargados en el tronco de aquel árbol, ella le contaba todo lo que había pasado en su vida luego de su destierro y el le decía lo confuso y terrible de su vida perdido en aquel mundo imaginario en el que había estado atrapado gracias a la princesa pelirroja. Regresaron a la mañana siguiente a la cabaña donde Inuyasha ya les esperaba, por un momento había sido algo tosco con su hermano, pues aun no confiaba del todo en el, mucho menos al saber que pretendía llevársela y que ella ya había aceptado aquello, sin embargo pudo ver felicidad en la cara de ambos, lo que fue suficiente para aceptar aquella nueva decisión. Ahome por otro lado no había aceptado la partida con tanta alegría, había dado su permiso para que la chica se fuera no sin antes sugerir o más bien amenazar a Sesshomaru con tratarle bien y hacerla feliz o se las pagaría.

Rin junto sus cosas y se acerco a los niños para despedirse, con lagrimas los tres prometieron que se volverían a ver, ella prometió regresar a visitarlos y hacer lo posible por que ellos viajaran al palacio para verle. Se despidió además de Kohaku quien prometió que siempre estaría para ella si necesitaba un hombro sobre el cual llorar, se despidió de Sango, Miroku y su familia así como de los otros exterminadores y finalmente se marcho con su amado demonio blanco.

Las grandes puertas del palacio se abrieron dejando entrar a la reunida pareja, Jaken grito de alegría al ver a la pequeña dama de regreso y corrió a ella para saludarle…

- niña tonta por fin regresas, ¿como se te ocurre dejarnos por tanto tiempo?, eres una mal educada – comentaba el pequeño ser verde fingiendo molestia con lagrimas en los ojos, pero callo cuando la peli negra le abrazo, Dagel se asomo por la puerta al escuchar el alboroto y cuando vio a la verdadera dama del palacio regresar corrió a ella para abrazarle con fuerza, lo mismo que Hami y muchos otros de los sirvientes del apalacio que se alegraron de su regreso. Mientras todos los demás abrazaban a la peli negra Sesshomaru se acerco a Dagel para hablarle

- Debo salir, necesito que tengas todo preparado para la ceremonia de unión, para mañana por la noche

- Lo haré con gusto mi señor, pero apenas regresaron, han pasado mucho tiempo separados, ¿de verdad es necesario que se marche?

- Debo atender un asunto lo antes posible, pero estaré de regreso pronto, cuida de Rin por favor – Dagel se sorprendió del todo al escuchar aquella ultima frase, no sólo le pedía que cuidara de la pequeña dama, si no que además le había dicho por favor… Sesshomaru se acerco hasta su futura esposa y le dio un delicado beso en la frente antes de hablar

- Saldré, debo atender un asunto pero en cuanto regrese terminaremos lo que tenemos pendiente – la chica lo miro con algo de tristeza pero luego comprendió que cuando terminara todo lo que tenía que hacer lo tendría para ella sola, entonces le contesto

- Te estaré esperando amo Sesshomaru

- Sólo Sesshomaru, recuerda que estas destinada a ser mi esposa, la señora del oeste – sin más y antes de que ella pudiera decir algo se giro y se dirigió a la puerta para comenzar con su camino, los demás sirvientes y amigos jalaron de Rin para adentrarla al palacio y darle la bienvenida.

Dagel había preparado un baño para la joven dama, un banquete para la cena y un traje especial para dormir, sin embargo no había mencionado a la chica en donde lo haría hasta que le llevo ahí. El cuarto de Sesshomaru era un lugar inmensamente grande, le había visto ya algunas veces, pero solo la parte del ante cuarto, la habitación interna le era completamente nueva, era los más íntimos aposentos, un lugar al cual solo entraba el amo, y las personas de más confianza, su cama, un blando furton sobre una base de madera era enorme y sumamente confortable, Rin tenía la tentación de sentarse, de sentirlo pero repentinamente tuvo pena

- creo que debería de dormir en otra habitación el amo y yo, es decir mi señor Sesshomaru y yo, bueno nosotros...

- Rin, mi querida niña mañana por la noche tendrás tu ceremonia de matrimonio, serán marido y mujer y compartirán esta habitación, créeme no tienes nada de que avergonzarte, esta es prácticamente ya tu cama, recuéstate y descansa, mañana tendremos un día muy largo preparando el vestido, el banquete y todo lo de la ceremonia, pero no se preocupe mi señora, todo estará perfecto

- ¿Mi señora?

- Ceo que debo comenzar a llamarte así para que te acostumbres a tu titulo

- No yo… la verdad es que prefiero solo Rin, por favor solo Rin

- Mi dama Rin entonces… descansa pequeña – dijo la mujer demonio antes de salir del cuarto cerrando la puerta tras ella, Rin se recostó sobre la mullida tela y cerro los ojos aspirando el aroma de su amo, todo su cuarto olía a él, a bosque, a tierra mojada, era delicioso a su olfato y sin embargo no quiso aspirarlo mucho, su aroma hacía que le extrañara más, había vivido más de un año lejos de su lado sin problema y ahora simplemente no podía estar unas cuantas horas separada de él.

Sesshomaru por fin había llegado a la cueva en lo alto de una montaña lejana, la neblina le escondía bien, pero su aguda vista le había indicado su posición sin problema, entro a la misma y sin temor clamo el nombre del ser que vivía en ella

- Shidikaru el ermitaño he venido a verte, muéstrate

- ¿Pero que tenemos aquí?, es un Yokai puro, un demonio muy poderoso por lo que veo, ¿como has llegado aquí? y lo más importante ¿como fue que supiste de mi?

- Necesito de tu ayuda, eres el único que puede ofrecerme una respuesta, tu el hijo de una criatura blanca y un demonio...


oh si un capitulo más!, muchas gracias por seguir leyendo mi historia, por favor pongan más reviews, me encanta tener contacto así con los que la leen y saber sus opiniones, de verdad se los agradezco

saludos y hasta prontito