Epílogo Parte 1
Feliz Navidad
Sakura
-De verdad no puedo creer que ya estemos aquí.- Observo ilusionada el lugar, son aguas termales en un hotel tradicional japonés. Es tan bonito y elegante a la vez.- Hace mucho que no estaba en aguas termales.
-Ha sido un poco largo el viaje.- Susurra Shaoran mientras deja las maletas en la entrada.- ¿Entramos?
-¡Sí!-Grito feliz.
Es verdad, habían pasado 5 meses desde que regrese a casa y pasó todo el dramatismo entre nosotros. Parecía un sueño, ahora somos una pareja de novios enamorados, disfrutando su primer viaje juntos, en la víspera de navidad. Aunque hace frío y en algunas partes ha estado nevando este lugar se ha especializado en brindar aguas termales en condiciones contradictorias. Fue difícil hacer que mis padres me dejarán venir, específicamente mi papá, pero lo conseguí y estoy aquí observando cual niño a un dulce a Li, babeante y ansiosa. Él confirma nuestra estadía en la recepción.
Ah, es tan guapo.
-En la habitación estarán sus yukatas y demás enseres.- Dice amable la chica de por el otro lado de la recepción.- Cualquier duda, estamos a sus órdenes.
-Gracias.- Li toma mi mano.- Vamos, querida.- Me dedica una sonrisa deslumbrante.
-S-Sí.- Siseo tímida y caminamos por el lugar, aún no me acostumbro a que me llame por apodos cursis, pero es lo mejor. Nada podría arruinar este día.
Se me olvidaba, que pensar el que te va de maravilla, la vida se empeña en restregarte en la cara "Nop, aún no."
No pasaron siquiera 10 pasos para que una voz chillona nos molestara, o al menos a mí. Ambos giramos y nos encontramos frente a una chica de cabello negro agarrado con una coleta. Tal vez 1.68 de estatura, delgada con rasgos finos en su rostro.
-¡Oh dios mío! ¡Superior Li! ¿Eres tú?- Grita emocionada y no lo piensa dos veces para abrazarlo dejándome completamente a un lado como si fuera invisible. Indignada observo como la desconocida lo abraza.
¿Quién es esta?
Shaoran está igual de impactado, lo puedo ver en su mirada aunque no la quita de él y es ahí donde intervengo
-Disculpa.- Aclaro fuerte mi voz y al fin ella se aleja de él y siento que me observó despectivamente, de arriba hacia abajo.- ¿Puedes dejar de abrazarlo?
-Oh.- Frunce sus labios como un puchero pero de nuevo me ignora y se dirige a Li que parece estar sudando frío mientras que yo siento como se marca la vena de mi sien.- No sabía que tenías hermanas menores, superior Li.
Abro mis ojos, exclamando maldiciones con ellos ¡Qué tipa!
-Ella no es mi hermana menor, Saori, es mi novia.- Espeta Shaoran tranquilo. La no desconocida se llama "Saori" En eso, me cuelgo orgullosa de su brazo, sonriendo triunfante mientras que ella cruza sus brazos.
¡Bien hecho, amor!
-¡Ay! Perdóname.- Fanfarronea sarcástica.- Es solo que la vi muy chiquita.- Eso último lo resbala entre sus labios como una víbora cuando saca su lengua. Me siento sonrojar por el coraje que estoy acumulando y no aguanto más. No debería de hacer esto, pero, es imposible.
-¿Y sí estoy muy chiquita?-Imito el tono de su voz.- ¿A ti qué?
-Espera, Sakura.- Trata de intervenir Shaoran al ver mi reacción pero lo ignoro.
-Además, no deberías de andarte colgando de los brazos de un chico que va tomado de la mano con una mujer.- La veo con desprecio y ella revienta a carcajadas, cuando deja de emitir su molesta risa vuelve hablarme.
-Tranquila, niña. Yo vengo también con mi novio, pero saludo a tu hombre porque fue mi superior en la facultad.- Acomoda un mechón de su cabello detrás de su oreja.- ¿Verdad?- Y observa con ojos de arrastrada a Li. Intercambiamos miradas para saber si eso era verdad y luego él lo afirma con la cabeza. Ups, creo que me exalté.
Qué vergüenza.
-Bueno, Saori. Creo que si vienes con tu novio, deberías de ir a donde está él. Un gusto verte, mi novia y yo nos retiramos.- Es como si adivinara que fui avergonzada y cual caballero rescatando a su doncella, rodea mi hombro con su brazo haciéndome caminar a nuestro destino original. Mi Sakura interior pavonea una victoria, sin antes hacer una travesura. Le doy un beso en la mejilla a Li, haciendo que él sonría y de reojo veo como ella sigue detrás de nosotros y en eso hace un gesto de sorpresa, rápida, le saco la lengua enfureciéndola más.
Para que aprendas a no abrazar así a mi chico.
-0-
Hemos terminado de desempacar las pocas pertenencias que hemos traído, nos regresaremos a la ciudad el 26 de Diciembre en la mañana. Aunque no logro sacar de mi mente el desencuentro de hace rato.
-¿Pasa algo?- Shaoran me toma por sorpresa abrazándome por detrás.- Estás algo decaída.
"¿Quién era ella?" Es lo único que cruza por mi cabeza, pero si Li no mencionó grandes detalles de "Saori." Deduzco que es porque no ha de importar.
-No, estoy bien.- Esbozo una sonrisa, tratando de dejar ese tema de lado.- Estoy que me quemo por no estar en el Onsen, ¿vamos ya?
-Hum.- El puchero de Li retumba en mi hombro, sé que no está convencido de mi respuesta, la verdad ni yo lo estaría.- Es tú oportunidad de preguntarme sea lo que sea que estás pensando y estoy seguro que está relacionado con lo que paso.
-¿D-De qué hablas?-Pestañeo rápido para ocultar que tiene toda la razón.- Yo estoy perfectamente.- Escondo mi rostro con los mechones de m cabello, Shaoran me apega más a su pecho. Siento en mi espalda los latidos de su corazón.
-"¿Ella fue tú novia?"- Habla con una voz chillona, imitándome.- "¿Tuviste algo que ver con ella?"
No puedo evitar soltar una carcajada. No sé si de gracia o de nervios. Me giro en mis pies para verlo de frente. Está con una magnifica sonrisa.
-Eres pésimo imitándome.
-Lo tienes escrito en toda tu cara.- Pellizca mi nariz.- Y no estoy hablando de que no sé imitarte.
Suspiro resignada.
-Tienes razón.- Ruedo mis ojos.- Es que debe de haber una explicación para todo, ¿no?
-Y la hay. Saori es quizás 2 años menor que yo…No lo recuerdo. La conocí en la facultad pero porque no se quitaba de mí. Ella juraba que se enamoró de mí pero eran puras chorradas.- Lo observo atenta a cada gesto y puedo notar que es de fastidio.- Y no, nunca le hice caso. Esa es la explicación.
Un silencio invade nuestra habitación. Sin embargo, nos observamos fijamente, hasta que él vuelve a hablar.
-¿Qué pasa?- Frunce su ceño buscando una respuesta en mis pucheros.
-Es molesto que seas tan popular.- Esquivo su mirada y su expresión cambia de estar impasible a una de ternura.- Me preocupa que sea así.
-Soy demasiado viejo para ser popular.- Posa sus manos en su cadera.- El que debería de preocuparse por la popularidad sería yo. Cualquier chiquillo podría interesarte en ti. Debería de ponerte un collar o secuestrarte.- Esas últimas palabras, parecen destellar un brillo malicioso en sus ojos.
-C-Creo que no necesitarías hacer eso.- Levanto mis ojos ocultando una sonrisa traviesa.- Pero puedo fingir que alguien gusta de mí para que hagas eso.
Las gruesas cejas y sus ojos acaramelados emanan sensualidad. ¿Cómo esta conversación se está tornando así?
-Oh, pequeña Sakura. Hare tus sueños realidad cuando nadie nos pueda escuchar en cuatro paredes.- Camina hacia mí, haciendo que caminara hasta la pared. Puedo sentir su respiración, malicia y certeza en sus palabras.- Pero por ahora el único collar que te pondré.- Saca de su bolsillo algo y abre su mano para verlo.- Será este.
Es el dije de la flor de loto. El que era de su madre y aquel que le arrojé cuando lo vi con Mei.
-Pensé que lo había roto.- Digo melancólica al recordar como lo traté.- Me alegra saber que no.
-¿No recuerdas que te dije que la flor de loto prevalece a pesar del pronóstico?- Sonríe triunfante.- Gírate.- Demanda con su dedo y obediente lo hago hasta que siento el metal del oro en mi cuello, acaricio el dije.- Se ve mejor en ti. Ya no te haré enojar de nuevo.- Habla sutilmente para hacerme notar la gracia de su chiste. No puedo enojarme, después de todo, tiene razón.
-Sí estás pensando en una próxima venganza, será mejor que caves dos tumbas. Una para ti.
-¿Y la otra?- Interrumpe y yo busco en mi cabeza algo más para mi ingeniosa frase, pero no se me ocurre algo más.
-Para tu ego.- Fracaso en mi intento de amenazarlo.- ¿Ahora si podemos ir?
-Claro.
Salimos de nuestra habitación para encontrar por aquello que habíamos venido; el onsen. Caminamos por tres pasillos hasta buscar el que es exclusivo de la reservación. Cada quien se dirige al vestidor de hombres y mujeres, yo por mi parte dejo una crema que había traído y la toalla, me despojo de mi ropa. Sé lo que significa venir a las aguas termales, es caminar desnudo y que la persona que te acompaña, que también estará desnudo te acompañará hacia el spa. Mi corazón late rápido, no es que nunca haya visto desnudo a mi novio pero siempre es algo nuevo para mí.
Salgo del vestidor y en la otra entrada esta Shaoran esperándome y sí, está desnudo, aunque trato de evitar que mis ojos observen otra cosa. Su cuerpo, a pesar de que dice "estar viejo." Con sus 30 años. No tiene nada de eso, estoy tan segura que está muchísimo mejor que un chico de mi edad.
Gracias a Dios esto es solo para nosotros dos.
-¿Lista?- Prepara su brazo para que me tome de el.
-S-Sí.
Caminamos y abrimos una puerta de madera para toparnos con un compacto y elegante onsen. Tradicional, adornado con piedras que amoldan las aguas termales, el bambú de la construcción es alto, haciendo todo más angosto y encierra más el vapor pero deja ver el cielo al elevar la mirada. Los pequeños árboles colocados estratégicamente ocultando un poco las tenues luces. Las baldosas en el piso son alusivas a la madera, sin perder el toque rústico. Es tan íntimo y romántico. A pesar de ser invierno, aquí prevalece el calor del verano.
-Es igual a las fotos.- Camina pasos delante de mí.- Dame tu mano, te ayudaré.
-Gracias.
Finalmente cada quién se introduce en las aguas termales, la sensación cálida y relajante, veo de reojo como Li toma un poco de agua y la unta de una manera sexy en su rostro, los mechones de su cabello castaño están húmedos. Dios, parece un adonis con sus brazos marcados y espalda ancha. Por estar babeando centesíma vez por él, me ha pillado.
-Oh, yo no te estaba viendo-. Cubro mis ojos con mi mano, girando mi cabeza hacia otro lado, fingiendo demencia.- No te creas mucho por—
- Deberías de estar aquí y no allá babeando por mí.- En menos de 3 segundos me alcanzo con su brazo dejándome enfrente suyo, puedo sentir la calidez de su piel contra la mía Me quedo estática, no sé cómo reaccionar, solo puedo sentir lo caliente que están mis mejillas.- ¿Ves? Así es mucho mejor.
-Sí.- Musito tímida.- Todo es mejor contigo.- Recargo sin pensar mi cabeza en su pecho. Tranquilidad y amor son los sentimientos que inundan todo mi ser.
-Las navidades pasadas añoré tanto estar contigo.- Sus manos se deslizan por lo bajo hasta abrazar mi espalda.- Está es la primera nochebuena que estamos juntos.
-La primera de muchas.- Nos observamos mutuamente, la tensión amorosa crece cada vez más hasta que nos damos un pequeño beso. Separamos nuestros labios milímetros para sonreír y de nuevo juntamos nuestros labios. A pesar de estar húmedos eso no impide la necesidad de estar muy cerca. Poco a poco la intensidad sube de nivel, probando la lengua de cada quién. La sensación caliente del lugar pone a prueba nuestro erotismo. Abriendo cada poro de la piel y cada que Shaoran la acaricia con delicadeza, la eriza y comprueba que soy suya.
¿Cuánto tuvo que pasar para que ambos estuviésemos así? Demasiado e innecesario tiempo, esa es mi respuesta. Estoy locamente enamorada de un hombre leal, fuerte y un poco torpe pero sobre todo amable y amoroso. Nunca podría dejarlo y si lo hiciese me arrepentiría. Estos pensamientos me hacen necesitar más de él haciendo que hunda mis dedos en su cabello, profundizando el beso. Gruñe ante eso y me toma de la cintura, sentándome en sus muslos por debajo del agua, donde todo parece estar aún más candente. Ambos sabemos a qué podría llegar esto.
-E-Espera.- Trato de hablar entre besos.- No podemos hacer esto aquí, nos echarían.
Shaoran parece ignorar mis comentarios y sigue hasta mi cueloo mordiendo, lamiendo y amándolo. No puedo evitar soltar un gemido.
-P-Porfavor…- Suplico aguantando la respiración.- A-Aquí no…
-Só . . é.- Cada pausa era un beso en partes de mi rostro y toma de mi mano para levantarnos.- No pienso esperar más, así que vamos a la habitación.
Más torpe que ágil tomo una Yukata que estaba en el vestidor, la toalla no es de gran uso y mucho menos si quiero salir, cuando veo que Li está listo, viéndome con esa mirada que quema, como si fuera a cazar a alguien, y ese alguien que soy yo, en mi pecho retumban trompetas y en mi estómago revolotean mariposas.
-Eres muy lenta, pequeña.- No tuve tiempo de quejarme y cuando menos pensé me cargo en sus brazos.- ¿Has adelgazado?
-¡B-Bájame!- Chillo nerviosa.- Es vergonzosa.
-Te ves tan linda avergonzada.- Deposita un beso en mi frente y sale de ahí dejando detrás el vapor del spa. Es nochebuena, las parejas están paseando por este onsen e incluso una que otra familia que nos observa curiosos y otros indignados, pero a Li no parece importarle, más bien le divierte ser el centro de atención. No puedo ocultar mi rostro, pero sé que está sonrojado y feliz. Cuando gira hacia el pasillo de nuestra habitación nos topamos de frente a su ex compañera Saori y quizás su novio. Sus ojos negros se abren de sorpresa al vernos tan acaramelados. Li no dice nada y su rostro tampoco parece mostrar algo de emoción hacia ella, pero yo no puedo desaprovechar la oportunidad.
-Feliz navidad, chicos.- Sonrío maliciosa mientras acurruco mi cuerpo a Shaoran. La misma expresión de furia que causó en mí cuando abrazo a Shaoran, ahora está en ella, me hubiera gustado quedarme más pero Shaoran no pierde el tiempo y camina a nuestra habitación, pasa la tarjeta y entramos.
Con cuidado, deja de cargarme, el toque de sus manos deslizándose a través del Yukata cuando lo hace, descarga una corriente eléctrica en todo mi cuerpo.
-Sakura.- Sus penetrantes pupilas no apartan la vista de las mías.- Ven, siéntate en el futón.- Gentil toma mi mano y hace que me siente donde dijo.- Tengo algo importante que decirte.
Es serio, como pocas veces lo es, me asusta un poco.
-¿Pasa algo?- Impaciente trato de mantener la compostura.
-Tengo un regalo para ti. Ya faltan minutos para que sea oficialmente Navidad.
-¿Eh? ¿Un regalo? Habíamos quedado que nada de regalos, que ese sería el onsen.- Reclamo.- Eso es hacer trampas.
-Cierra los ojos.- Consigna y de inmediato lo acató.- Y no los vayas abrir.
-Seguro que sí.- Pasan dos segundos.-¿Ya? ¿Qué es? ¡Dime!
Escucho como baja la luminosidad en la habitación, pero sin abrir los ojos. Siento como se pone a nivel mío, el aroma del baño es embriagante.
-Solo espero que te quede.- Sisea y traga seco.- Ahora sí, abrélos
-¿Qué me quede? ¿De qué hablas—
Sin pensarlo me llevo mis manos a la boca. Mis ojos parecen salirse de su lugar.
Esto no puede estar pasando.
Es un anillo. Con un pequeño diamante.
Es Shaoran, de rodillas con una cajita negra elegante enfrente mío.
-¿Te casarías conmigo?- Mis ojos comienzan a derramar lágrimas en automático. Esto no puede estar pasando, dios. Es increíble. Pero no puedo hablar, sin pensar que podría llorar alto y eso lo preocupa.- Vamos, di que sí.- Sus mejillas están rojas, todo su rostro esta color carmesí.
-Claro que sí, acepto.- Sonrío secando mis ojos con el yukata y en eso toma mi mano para colocar el delicado anillo que se desliza sin dificultad en mi dedo anular izquierdo. Me abalanzo sobre él, no puedo creer que esto este pasando, lleno su rostro de besos y él ríe cuando lo hago mientras me rodea con sus brazos. En uno de esos besos, percibo en mi boca un sabor salado y es él derramando unas pequeñas gotas.
-¿Estás llorando?-Detengo mi ataque amoroso.- ¿Por qué?
-Por qué.- Nos sentamos uno enfrente del otro.- Al fin te tengo y eso es un sueño hecho realidad.
-El sueño realidad, eres tú.- Pellizco su nariz.- Nunca te dejaré.
-Ni yo a ti.
-Un momento.- Alcanzo mi bolso.- Vamos a enviarle una foto a Tomoyo. ¿Sí?
-Claro.- Sonríe.- Hagámoslo.
Tomo la selfie de nosotros mostrando orgullosa que estoy comprometida y escribo un mensaje emotivo a Tomoyo. Rápido veo que lo ha leído y está escribiendo. Pero Shaoran bloquea mi teléfono no dejándome ver su respuesta.
-¡Oye!- Reclamo juguetona.- Iba a contestarme.
-Luego verás lo que a ella le pasó.
Claro, en ese momento Shaoran sabía perfectamente que pasaba en Tokio con Eriol y Tomoyo cuando nosotros estábamos de vacaciones, mientras yo lo ignoraba.
-¿Pasó? No sé de qué hablas—.
Lentamente me recuesta en el futón, dejando de cada lado mis brazos, tomando mis muñecas en sus manos. Dejándome expuesta y débil ante sus encantos.
-Feliz Navidad, linda
Oh, ya son las 12
-Feliz Navidad, amor
Nos besamos dulcemente y buscamos la calidez de nuestros cuerpos. Para así continuar lo que habíamos dejado pendiente.
Quisiera decirle a mi yo de hace años, quién lloraba porque todo acababa antes de empezar. Que en realidad ha empezado algo nuevo. Que siempre empezará algo mejor de lo que se acabó.
Porque entre todos los hilos enredados, estaba aquel hilo rojo que nos unía a ti y a mí.
FIN PARTE 1
Espero y les haya gustado mucho este primer final. La segunda parte será de Tomoyo y Eriol para las amantes de esa pareja. Gracias por su apoyo hasta ahora, las valoró y quiero mucho. Muchos muchos besos :*
