Capítulo 13: Intermedio
Sueño con abrirme un camino
que no siempre será fácil
entre los viejos campos.
Matsuo Basho
"Durante mis viajes he descubierto que existen infinidades de Akai Ito, cada uno con un tono muy particular y único, los hay escarlata como la sangre, otros más como ciruelas de un tono más oscuro y casi violeta, color marrón, aunque lo más curioso es ver como la personalidad y las decisiones de cada persona puede tornar más oscuro su destino, o al contrario, lo vuelve más nítido de un rojo vibrante, no sé si atreverme a insinuar que el destino no está del todo escrito, a veces así me gusta pensarlo ya que algunas personas necesitan de un "pequeño empujón" para descubrir que el extremo de su Akai Ito está justo a su lado. Aunque sucede algo muy diferente cuando tengo el filo del Kyubbi al descubierto, el color rojo tan característico se mezcla con un color dorado brillante como si irradiara luz propia, algo que me fascinó la vez que lo descubrí, aunque lo olvidé enseguida cuando me pusieron un delicioso tazón de ramen frente a mí. Hay muchos tipos de ramen, aunque mi favorito es el de carne de cerdo, aunque también los hay de…
En fin, a lo que iba, hace mucho tiempo escuché una historia en mi pueblo, decía que todos estamos hechos de arcilla y que cada persona que conocíamos dejaba una huella indeleble en nosotros. Nunca me gustó creer esa historia, queda claro que no estamos hechos de ninguna clase de barro, sin embargo,existe una especie de marca que las personas dejan en nuestro destino, es decir, en el Akai Ito, es como si cada persona importante dejara su firma en tinta de oro, ó quizás sea un mensaje que pueda cambiar el destino, no lo sé, pensar en ello me causa jaqueca. Aunque sin el kyubbi no puedo ver aquellas letras doradas, me gusta pensar que precisamente el Kyubbi está hecho sólo para mí ya que no he encontrado a otra persona que pueda ver el hilo rojo como yo… No sé si considerarlo un don, después de todo, no puedo ver mi hilo rojo, a veces pienso que a diferencia de los demás mi destino es muy perezoso como para aparecer, aunque puede que yo no lo tenga y… esto es aburrido aburrid-oooo…"
–¡Esto es muy aburrido! –gritó Naruto a todo pulmón meciendo entre sus dedos un pincel lleno de pintura negra que enseguida dejó caer sobre el pergamino en el que acaba de escribir, entrecerró los ojos y miró a su tutor que aguardaba con los brazos cruzados–. ¡No entiendo porque Ero-sennin quiere que llene diez pergaminos de esto tan aburrido!
–Jiraiya sama sabe lo que hace –Iruka aspiró profundamente e hizo el gesto que demostraba la poca paciencia que le quedaba, llevaban semanas y Naruto no había podido ni llenar un solo pergamino–. El destino no es algo que debas tomar tan a la ligera.
Naruto entrecerró los ojos y sonrió de medio lado, se acercó a su maestro con un gesto complice y le susurró.
–Neee Iruka-sensei ¿Quieres qué te diga lo que tu Akai Ito dice sobre tu destino? –miró el hilo que se ceñía al dedo meñique de su maestro–. Es muy interesante, dime ¿Te interesa?
Iruka hizo un puchero para después asentir con la cabeza y acercarse más al rubio.
–Verás, hay algo muy interesante sobre Kakashi-sensei –continuó sonriendo de medio lado–, ¡OOhhh! ¡No lo puedo creer!
–¿Qué dice?
–Iruka-sensei pero no puedo decirtelo dattebayo, es muy… –desvió la mirada rascandose la barbilla–, pri-va-do.
–Vamos, ya suéltalo Naruto.
–Pero tienes que darte la vuelta–tomó un pergamino y el pincel–lo voy a escribir y así tú podrás leerlo, pero será un secreto entre nosotros ¿De acuerdo? Ero-sennin me ha advertido que no debo entrometerme en el destino de los demás.
Iruka asintió con la cabeza rápidamente al momento que Naruto comenzaba a escribir con esmero en el pergamino.
–¡Vamos Iruka-sensei dáte la vuelta, no puedo escribir así dattebayo! –continuó el rubio fulminándolo con la mirada mientras escondía el pergamino.
El mayor frunció el ceño, se dio la vuelta y clavó sus ojos en sus manos temblorosas, al momento que el ritmo de su corazón le traía recuerdos de Kakashi, aquel al que hacía tantos años que no veía. El samurai al que añoraba, sólo una mirada, eso le bastaría para continuar, justo como antes cuando lo veía caminar junto a Yondaime y su mirada se desviaba unos instantes hacía él. Ese momento era lo que mantenía en su memoria constantemente, saber que por lo menos durante un segundo sus ojos se posaban en él, sólo en él.
–E-eh Naruto ¿Ya terminaste?–dijo tras aclararse la garganta– ¿Naruto?
Iruka levantó la mirada y volteó lentamente hacia el rubio, con horror descubrió frente a él un gran pergamino entreabierto manchado con tinta y el pincel tirado a sólo unos cuantos pasos del papel. Se puso de pie de un brinco y fue hacia el objeto, lo tomó con brusquedad y lo estrujó entre sus manos cuando leyó escrito con un trazo burdo un cruel: "Te engañé" y un dibujo de su osado estudiante con una señal de victoria. Iruka sintió una vena de furia aparecer en su sien, rompió el papel a la mitad y aspiró fuermentente.
–¡Narutoooo!
–Jejeje Iruka-sensei es demasiado inocente–murmuró el rubio corriendo entre la espesura del bosque con una sonrisa pícara adornando su rostro.
Dirigió una rápida mirada hacia atrás y su gesto se amplió al verse completamente solo, llevó su mano hasta su pecho en donde un lazo color azul se aferraba desde su pecho a su espalda, en donde sostenía su ahora inseparable Katana Kyubbi que aún le era imposible portar en su cinturón como todo samurai noble. Sólo habían pasado tres años desde que abandonó su antigua vida para volverse un simple ronin que vagaba sin rumbo fijo ni amo al que servir, incluso había olvidado la mayoría de los modales que aprendió con dificultad en sus años como hijo del rayo amarillo de Konoha para adoptar manías más propias de un campesino, a diferencia de Iruka que seguía manteniendo ese porte especial que tanto lo caracterizaba, en cierta manera Naruto lo admiraba pero estaba claro que jamás se lo diría.
–Esta vez no me atraparás Iruka-sensei –susurró para sí apresurando su paso hacia la aldea de la lluvia, la cual abandoraron presurosamente hacía unas cuantas horas sin hacer ni una sóla parada, ni siquiera para comer un gran tazón de ramen.
Una helada brisna le dio la bienvenida a la aldea de la lluvia, cuando salió del bosque se encontró justamente en la calle aledaña a la avenida principal en donde antes vio a un puñado de comerciantes gritando y ofreciendo sus servicios a cualquiera que pudiera pagarles con algo de comida o unas monedas que les hicieran la vida más amena, así era el país de la lluvia, un poco míserable y un tanto cruel, pero aún así con un delicioso ramen único y de una variedad exótica que el rubio no podía dejar pasar así como así.
Naruto entrecerró los ojos y llevó su mano al interior de su ropa para sacar una cartera en forma de rana de la que sacó un par de monedas con una radiante sonrisa.
–Ramen, ramen –se dijo lamiendose los labios mientras continuó su camino hacia la tienda de ramen que se encontraba en la esquina.
Sus pies parecían pesados por la cosntante lluvia que hacía que todo el suelo se convirtiera en un resbaloso fango que no hacía más que hundir sus pies, entrecerró los ojos cuando una de sus sandalias quedó atascada en un charco y sintió el lodo impregnarse por completo en su pie.
–¡Neee esta lluvia no es más que una molestia dattebayo!
De pronto un fuerte grito se escuchó en la calle principal y una avalancha se lanzó contra él empujandolo y apretujandolo entre el mar de gente que se amontonaba sólo para ver marchar un númeroso ejército de guerreros ataviados con armaduras color dorado y con las banderas rectangulares color verde con el símbolo de Konoha en lo alto.
–¡Pero qué se creen! –soltó el rubio sacudiendo su ropa cubierta de lodo.
–¿El que iba enfrente de la caravana era el embajador de Konoha?–escuchó la voz de una mujer entre la algarabía–. Me sorprende que tras tanto tiempo el Hokage se haya dignado en tomar las cosas en serio, después de todo, la guerra nos afectó de igual manera al país de la lluvia como al país del fuego.
Naruto se incorporó y trató de mirar entre la gente que se aglomeraba a su paso. Si en verdad era una caravana de Konoha era algo que le interesaba, ya que su padre dio la vida por esa poderosa nación y, por la que él mismo había abandonado todo lo que era como samurai.
–A pesar de que Konoha desea hacer una tregua, dudo que el Mizukage acepte cordialmente esa propuesta aunque, últimamente no parece ser él mismo –respondió otra persona a un costado del rubio–¿TheRusso Has escuchado todos los rumores que se esparcieron sobre el embajador?
–Jaja por supuesto Winny wika, dicen que es un hombre generoso que se ha encargado de recoger a todos los niños huérfanos de la última guerra.
–¡Ja! No me lo creo–dijo amenazante Winny con la ceja levantada– No es más que un pedófilo que se hace pasar por un noble, además el cariño que le ha tomado a su ¨última adquisición¨ no es normal. No me puedo creer que simplemente lo haya tomado como su sucesor, es algo ilógico, ni siquiera su apellido es conocido ¿O tú habías escuchado algo sobre los Uchiha?
Naruto abrió los ojos de par en par y se lanzó hacia las dos mujeres que se encontraban platicando a unos pasos delante de él.
–¡¿De quién están hablando dattebayo? ¿Quién es ese Uchiha? ¿Cuál es su nombre? –gruñó con furia jalando el brazo de una de las mujeres que soltó un fuerte gruñido y lo encaró.
–¡¿Quién te has creído? Te recomiendo que me sueltes si quieres llegar a morir de muerte natural –gruñó Winny al momento que llevó su mano a la espalda en donde una larga arma de metal relucía con fiereza.
–¿Qué saben de ese Uchiha?–preguntó el rubio esperando no equivocarse.
–¿Te refieres al heredero de Orochimaru? –TheRusso sonrió de medio lado– al parecer pertenece a una familia que lo perdió todo en la última guerra samurai y Orochimaru se encargó de su educación. En realidad se sabe muy poco de él, sólo algunos rumores que circulan–se llevó las manos a la cintura y le sonrió al rubio que entrecerró los ojos.
–Su nombre es Sasuke Uchiha–murmuró Winny con las mejillas teñidas de un leve sonrojo cuando el ronin la miró con sus ojos azules abiertos de par en par.
Naruto respondió con una sonrisa y se lanzó hacia la calle principal detrás de ese mundo de gente.
Si en verdad era Sasuke, por fin, después de tanto tiempo podrían volver a estar juntos, Sasuke el amigo de su infancia, aquel ninja que una vez lo protegió y aquella persona a la que nunca olvidaría.
Una radiante sonrisa apareció en su rostro, era simplemente sorprendente, dirigió su mirada hacia su mano derecha de la que pendía un listón rojo, aquel con el que había enlazado su destino.
–¡Teme ha pasado tanto tiempo! –soltó una carcajada al momento que corría alegremente de un lado a otro dando algunos saltos entre el lodo y la lluvia.
Tantos años y lo único que quería hacer era sonreírle a Sasuke y qué éste se limitara y mirarlo altanero cómo siempre lo hacía, aunque había algo que no concordaba. Sasuke Uchiha heredero de Orochimaru, y en primer lugar ¿Quién era Orochimaru?
El trayecto le pareció una eternidad, entre la marea de gente que se aglomeraba en la entrada de la torre principal en donde parecía que la lluvía se intensificaba convirtiendose en una tormenta que le dificultaba la vista. Naruto se talló suavemente los ojos y caminó entre las piernas de samurais y aldeanos que alardeaban y cuchicheaban. Levantó la mirada y frente a él encontró tres palanquines con el escudo de Konoha rodeado por una serpiente plateada como si quisiera engullirlo por completo. El carruaje se detuvo justo a la entrada en una puerta de metal y tres jóvenes corrieron con sus ligeros paraguas extendidos para recibir a los nobles que viajaban al frente del ejercito; el primero en bajar fue un hombre de cabello largo y lacio con la piel de un color pálido casi grisáceo, desvió su mirada hacia los aldeanos y sonrió despectivo a la vez que una hilera de guerreros de la aldea de la lluvia le hacía una reverencia y lo dirigía hacia el interior de la torre del Mizukage.
Naruto abrió los ojos de par en par cuando un niño de la misma edad que él, bajó del segundo palanquín y siguió a Orochimaru sin dirigirle una sola mirada a alguno de los presentes. El rubio sonrió y se abrió paso entre la multitud que soltaba gruñidos y blasfemias a su paso.
–¡Sasuke! –gritó a todo pulmón hasta sentir que su garganta casi se desgarraba– ¡Sasukeee! –gritó nuevamente sin obtener respuesta alguna.
Se mordió el labio inferior y corrió esquivando al primer guardia que impedía que los aldeanos salieran de sus filas, pero antes de que pudiera acercarse lo suficiente,un par de guardias le bloquearon el paso con dos lanzas que enterraron en el lodo.
–Regresa con los demás –gruñó uno de los hombres señalando al tumulto de gente que soltó una exclamación cuando el niño trastavilló antes de caer contra el suelo.
Naruto se reincorporó y forcejeó con uno de los guardias, estaba tan cerca y no pensaba darse por vencido así tuviera que pelear todo el día para poder hablar con Sasuke y sonreírle como antes lo hacía con su único amigo.
Toda la comitiva de Konoha tenía puesta su mirada en él, incluyendo a Orochimaru. Del tercer palanquín bajó un hombre de cabello grisáceo atado a una coleta que al ver al rubio sonrió para sí y le dirigió una mirada maliciosa a Orochimaru que permanecía a la espectativa.
–¡Sasuke! ¡Dobe, ya no me recuerdas! –gruñó el rubio levantando su puño en alto con un gesto lleno de furia.
Orochimaru se llevó una mano a la barbilla en el momento en que su lengua, más larga de lo normal, delineaba sus labios dejando una marca de saliva entre ellos.
–Vaya pero que tenemos aquí –murmuró dirigiendo una mirada fugaz a Sasuke que soltó un bufido y se cruzó de brazos.
–Seguramente una basura más –respondió con frialdad el Uchiha.
–¿Eso crees? –preguntó el hombre acercandose al rubio que seguía peleando contra el par de guerreros que le lanzaban puñetazos.
–¡Sasuke teme!
Orochimaru soltó una sonrisa y se acercó hasta el ronin que yacía en el suelo pataleando entre la lluvia con sus ropas andrajosas, a diferencia de los enviados de konoha que vestían con las mejores sedas que el mundo pudiera conocer. El joven que cubría a Orochimaru de la lluvia corrío detrás de él y lo protegiócomo si su vida dependiera de ello.
Los ojos ámbar de Orochimaru escrutaron con cinismo al joven ronin que tenía el rostro manchado de lodo, se llevó una mano al interior de sus ropas y sacó un pañuelo plateado, se hincó ante el rubio y lo tomó de la barbilla con la tela como si temiera que el niño pudiera tener algo contagioso.
–¿Nos hemos visto antes? –cuestionó Orochimaru con dureza.
Naruto entrecerró los ojos, detestaba la manera en la que ese samurai lo trataba y más aún odiaba la forma en la que lo miraba como si no fuera más que basura, algo completamente desechable.
–No lo creo –gruñó el rubio desviando la mirada hacia Sasuke que seguía con su rostro impávido y por unos instantes Naruto sintió que Sasuke lo miraba de la misma forma en la que Orochimaru lo hacía.
–¿Sasuke-kun a caso conoces a este ronin? –preguntó con una mueca de asco en sus labios.
–Lo dudo –respondió con fuerza Sasuke mientras sonreía de medio lado–. No pretendas mezclarme con un simple ronin que quizá intenta tomar ventaja para conseguir un poco de comida ¡Cómo si me importara!
Naruto abrió los ojos de par en par, sus dedos se hundieron con furia entre el lodo mientras que sintió que aquella persona, tan parecida a una serpiente, soltaba una sonrisa socarrona y volvía a adoptar su posición de verdugo.
–¿De dónde conoces a Sasuke-kun? –cuestionó Orochimaru casi como una orden sosteniendo con más fuerza la barbilla del rubioque soltó un fuerte gruñido mientras apretaba con fuerza sus dientes–. Cuando un samurai te haga una pregunta debes responder con una reverencia y con tu mirada clavada en el suelo.
Un calor repugnante invadió el cuerpo de Orochimaru, era como si una inmensa rabia se contuviera en su pecho, por alguna razón ese rubio hacía que cada poro de su piel irradiara furia, odio y repugnancia, y ese hecho le hizo odiarlo aún más. Un ronin comportandose de aquella manera, pero a pesar de su clara amenaza el rubio no apartó la mirada de Sasuke, por lo que lo sujetó con más fuerza hasta obligarlo a encararlo con sus pupilas azules que le recordaban algo o quizás… a alguien…
–He dicho que me respondas–continuó Orochimaru con furia.
–Neee viejo, no estoy interesado en ti –gruñó el rubio apartando la mano de Orochimaru y poniendose en pie mientras que lo retaba con su mirada, soltó una sonrisa de medio lado y se cruzó de brazos–. Sólo apártate de mi camino. Y si ese idiota –señaló a Sasuke–no me recuerda, entonces ¡Grabaré mi nombre en su cabeza a golpes dattebayo! –una sonrisa apareció en sus labios al momento en que mantenía el puño en alto– y si tú eres de Konoha más te vale que te grabes bien mi nombre viejo, yo soy ¡Uzumaki Naruto el que será el mejor Hokage que haya tenido Konoha!
Orochimaru se incorporó al momento que sus ojos se abrieron de par en par, esa odiosa sonrisa, sabía que la había visto en algún lado, esa cabellera rubia junto con esos malditos ojos azules que lo retaban a cada instante. Apretó fuertemente sus puños al momento que su mirada se fijó en el cuello frágil del rubio, con una sola mano podía romperlo, con eso acabaría todo.
–Uzumaki Naruto –gruñó con furia al momento que apretaba con fuerza su puño.
Ahora recordaba la razón de que se le hiciera tan conocido, había estado buscando a ese mocoso durante esos años y ahora lo tenía frente a él: al hijo del Yondaime Hokage.
Levantó su mano con furia al momento en el que el niño entrecerró los ojos.
–¡Ey tú Orochimaru, el Mizukage te está esperando! –gritó fuertemente un hombre de complexión robusta con la piel teñida de azul–. Vaya estúpidez, porqué me toman de mensajero, ese sujeto me las pagará cuando regresemos.
Orochimaru se detuvo con la mano en alto, ese niño debía morir, eso era un hecho, apretó con fuerza su puño y una sonrisa se cruzó por sus labios al momento que su lengua jugueteaba con ellos hasta que sus ojos se posaron detrás del niño, un tumulto de gente miraba atentamente y en seguida supo lo que ellos veían, un samurai de Konoha atacando a un niño de la aldea de la lluvia, aunque eso no importaba.
–Orochimaru-sama no podemos hacer esperar por más tiempo al Mizukage –murmuró Kabuto acercandose hacia el noble, mientras que sus ojos se posaban en ese rubio– yo me encargaré de lo demás…
La serpiente soltó una sonrisa burlona mientras que Naruto llevó su mano al mango de su katana, al momento en que Kabuto se acercó a él e inclinó suavemente su cabeza.
–Lo sentimos mucho, quizá haya un malentendido con Sasuke-kun, no hay forma de que él pueda conocerte –el rubio soltó un bufido y abrió sus labios para oponerse a esa idea–. ¡O tal vez, él no quiera saber de ti! –interrumpió antes de que Naruto pudiera protestar– como sea, hablaré con él para que puedan tener una charla a solas, te esperará en el bosque, en un pequeño claro a un costado de la entrada principal, te pido que lo esperes Naruto-kun.
El rubio se cruzó de brazos e hizo un puchero en el mismo instante en que Orochimaru y Kabuto de dieron la vuelta para ingresar a la tore del Mizukage.
Sasuke soltó un fuerte gruñido cuando sintió la mirada del rubio clavada sobre él y que su odiosa compañera, Karin, hacía aparición para aferrarse a su antebrazo sonriendo y parloteando con esa horrible voz que tenía.
–Sasuke-kun será mejor que un samurai como tú jamás se acerque a una persona como él, no sabes que clase de enfermedades pueda tener. ni siquiera en que lugares a estado ¿No lo crees? –preguntó la pelirroja con una sonrisa de oreja a oreja.
El mencionado bajó su mirada mientras que Kabuto caminaba junto a él, aún recordaba la época en la que había sido eso, uno más dentro de los aldeanos, alguien a quien no era digno mirar y aún así, Naruto se acercó a él, pero de eso ya hacía tanto tiempo…
–¿Sabes quién es ese chiquillo? –Kabuto se acomodó sus lentes mientras que fulminaba al otro con la mirada–. Ése mocoso es el hijo del Yondaime, la persona a la que Orochimaru-sama ha estado buscando con tanto afán ¿Le conocías?
La respuesta de Sasuke fue una simple sonrisa de medio lado, altanera y esos ojos llenos de desdén, soltó un gruñido y continuó su camino ignorandolo por completo.
–¡Kabuto deja de molestarnos! –ladró la pelirroja.
–Bien –murmuró el asistente de Orochimaru– entonces supongo que no te molestará que vayamos tras de él.
–Haz lo que quieras –respondió fuertemente Sasuke– yo sólo estoy interesado en una persona y ésa ten por seguro, no es el hijo del Yondaime.
Kabuto se detuvo en seco y sonrió, ahora no importaba si Sasuke conocía o no a ese ronin, lo importante era exterminar a ese niño, algo sencillo tomando en cuenta las habilidades de aquel rubio, y más aún, en un país al borde de la pobreza en el que mercenarios y asesinos abundaban con facilidad en busca de unas simples monedas, nadie se enteraría y la reputación de Orochimaru no se ensuciaría, se dio la vuelta y salió de la torre sin que nadie se percatara de su asencia, Naruto Uzumaki moriría ése día, eso era un hecho,
Naruto soltó un largo bostezo, sentía su cuerpo entumido y frío por la lluvia que caía cada vez con más fuerza, se dejó caer sobre una roca mientras esperaba a Sasuke, llevó su vista a su muñeca en donde se acomodó el delgado listón rojo que le había dado su madre hacía tantos años. Su corazón dio un tumbo cuando se miró el dedo meñique y no vio su Akai ito en él, y ahora que lo recordaba tampoco había podido ver el de Sasuke, necesitaba estar más cerca, sólo un poco más para poder vislumbrar aquel hilo rojo, eso era todo lo que pedía y en verdad deseaba que su destino lo guíara hacia Sasuke, a pesar de que no entendía todas las implicaciones que eso conllevaba.
El crujido de una rama al romperse hizo que levantara la vista y se pusiera de pie, en un instante un grupo de mercenarios con armas grandes y pesadas lo reodeó, y en ese instante la lluvía se convirtió en una danza intensa, sus ojos a penas y podían distinguir lo que estaba frente a él, soltó un gruñido y desató rápidamente la espada que llevaba en su espalda para desenvainarla en un rápido movimiento. Uno de los mercenarios soltó una carcajada y se lanzó sobre él, el rubio apretó los dientes con fuerza y bloqueó el ataque con dificultad, la fuerza de aquel gigante lo sobrepasaba por mucho, era como tratar de pelear contra una montaña que caia lentamente sobre él.
–¡Aléjate de mí dattebayo! –gritó con dificultad.
–Orochimaru-sama dice que tú eres el hijo del Yondaime de Konoha y si es así, nos llenará de riquezas inimaginables, no importa si te llevamos vivo o muerto ¿Qué te parece chiquillo?
Naruto soltó un quejido al sentir su propia katana chocar contra su cuello, aquel hombre estaba tan cerca que incluso entre la lluvia y la tierra mojada podía percibir su aroma rancio y salado junto con su aliento a alcohol provocando que sintiera deseos de vomitar.
–¡Apestas! –soltó el rubio dandole una fuerte patada en la entrepierna.
El mercenario cayó de rodillas adolorido mientras que sus compañeros reían a carcajadas, el joven ronin aferró con más fuerza su katana, se efrentaría a cada uno de esos hombres hasta que no quedara ninguno, eso pensó hasta que, de entre la lluvia aparecieran otros veinte hombres que lo miraron como si estuvieran en una cacería y Naruto se sentía como un pequeño conejo en medio de la pradera a merced de una manada de lobos hambrientos.
–E-ey les advierto que si no se alejan…
–¿Qué? Nos vas a matar con ese hocico que tienes jajajaja
–Jajaja ahh vámos es sólo un niño, es natural que esté de bravucón –murmuró otro hombre.
–¡No te perdonaré Mocoso! –gruñó con furia el mercenario del que se había librado instantes atrás, levantó su arma y corrió hacia el rubio que no hizo más que sostener su espada y lanzarse a la batalla.
Naruto jadeante aguardaba en el suelo peleando contra aquel hombre que con un solo pie lo había domado y despojado de su única arma.
–Vaya vaya pero que arma tan interesante, me pregunto cuánto valdrá en el mercado.
–Se parece un poco a la que nuestro "ángel" está buscando ¿No lo crees? –dijo en un bostezo un hombre más delgado y pálido.
–No me interesa –gruñó con fastidio viendo a Naruto– ¿Por qué no probamos su filo en este chiquillo? Eso es más divertido.
Levantó la katana justo en el momento en el que un numeroso grupo de kunais y shurikens salía directo hacia ellos. Todo el grupo de mercenarios entre rugidos y gritos corrieron tratando de encontrar al responsable del ataque pero sin que lo pudieran preveer surgió de entre la lluvia como una aparición, un joven con su cuerpo cubierto por un grueso kimono gris y un sombrero de paja con su rostro cubierto por una máscara siniestra que asemejaba a una serpiente, de una patada hizo retroceder al gigante que mantenía preso al rubio.
–¿Puedes pelear? –preguntó seriamente el joven extendiendole una daga al rubio.
–No necesitaba de tu ayuda –el rubio hizo un puchero y se puso de pie– sólo estaba probando a ver que tan pesado era aquel sujeto –gruñó Naruto– ahora le voy a regresar todo lo que me hizo dattebayo.
–Mantente cerca de mí.
Naruto sostuvo la daga entre sus manos y se lanzó a la batalla junto con aquel joven que lo seguía muy de cerca, la lluvia apenas y le permitía ver lo que se extendía a su alrededor, los ataques iban uno tras de otro, a veces se limitaba a defender y otras a atacar a los mercenarios que desapareían entre la espesa capa de lluvia. Buscó con la mirada al más robusto de sus atacantes, aquel que aún tenía entre sus manos su Kyubbi. Miró de reojo al joven que se acercó a él, jadeante con una afilada Katana entre sus manos y vio un listón rojo, casi marrón que se perdía entre el lodo y aparecía a unos metros rumbo al bosque.
–¿Quién eres? –preguntó el rubio con su voz chillona.
–Eso no importa, sólo quedate cerca de mí o los dos moriremos.
Naruto soltó un gruñido y a unos metros de distancia distinguió la silueta de aquel enorme mercenario que le había arrebatado su arma, sonrió y salió en busca de él, soltando patadas y codazos a todo aquel que lo retara.
–¡Hey dobe no te alejes!–alcanzó a escuchar al guerrero que lo había ayudado.
Naruto dio un salto y se lanzó contra el hombre que se limitó a extender su mano y empujarlo contra un árbol.
–Eres sólo un niño, debiste huir cuando pudiste –soltó en una carcajada clavando al kyubbi contra el suelo enlodado.
El rubio tosió fuertemente y se puso de pie, sentía su cuerpo pesado y adolorido, aspiró fuertemente y se lanzó hacia el hombre que también contratacó con un puñetazo, el rubio logró esquivarlo resbalando en el lodo, sólo para poder tocar su Katana y en ese instante sentir que algo pesado se ceñía sobre su cuello.
–¡Naruto! –gritó el extraño guerrero que lo había ayudado, aunque parecía estar en la misma situación que él.
El rubio entrecerró sus ojos luchando contra la mano que apretaba cada vez más su cuello impidiendole respirar, entornó sus ojos hacia el joven, sabía que había escuchado esa voz antes, hacía ya mucho tiempo, quizá cuando era niño…
Cerró los ojos al momento que su cuerpo se volvía liviano y en seguida sintió que sus pulmones se llenaban de aire, sus ojos se abrieron de golpe y aspiró todo el aire que pudo, un samurai alto y de armadura roja había sometido por completo al gigante, lo tenía bocabajo contra el suelo y una enorme katana en su cuello.
–¿Quién te ordenó atacar a éste niño? ¿Acaso hizo algo por lo que un grupo de mercenarios tenga que ocuparse de él? –gruñó el samurai con furia.
Naruto se quejó con fuerza, mientras escuchaba detrás de él pisadas y gruñidos acercandose hacia ellos, el samurai enterró sin dudar la katana en la pierna del gigante y soltó una sonrisa.
–Esto será muy sencillo –murmuró levantando su sable.
Naruto tosió fuertemente y se dejó caer al suelo sin dejar de mirar al samurai, era tan sorprendente, con una armadura roja brillante como si la hubieran teñido de sangre, pero lo que más le llamó la atención fue la máscara que cubría su rostro, un furioso demonio con colmillos capaz de infundir temor a cualquiera que se atreviera a mirarlo.
Tras eso, el sonido de la batalla se abrió paso en sus oídos y sus ojos cayeron en la completa oscuridad, sumiendolo en un sueño de lluvia y recuerdos de la infancia.
Naruto se removió, sentía su cuerpo cálido incluso sus ropas mojadas y pesadas habían desaparecido por completo, se llevó una mano a los ojos y un gran bostezo salió de su boca.
–¡Ya dormiste demasiado!
Abrió los ojos y se incorporó perezosamente, estaba cerca de un arroyo, en donde los tenues rayos de sol se filtraban entre los árboles. Miró a su alrededor, toda aquella niebla y lluvia habían desaparecido por completo, como si no hubiesen sido más que una pesadilla.
–Vaya que eres algo lento para despertar –murmuró Jiraiya saludandolo con la mano levantada, aguardaba quieto sobre una alta roca en forma de rana, mientras que el rubio trataba de quitarse todo el lodo y barro que cubría su cuerpo. Se llevó la mano a la espalda en busca de su katana, el único recuerdo que se le permitía de su pasado y lo único que lo ataba a su fallecido padre. En su pecho, su corazón dio un vuelco cuando no la sintió.
Miró a Jiraiya y éste se aclaró la garganta e hizo una sencilla seña para que volteara a su lado, en donde el desconocido con armadura roja que lo había ayúdado contra los mercenarios aguardaba silencioso con el Kyubbi entre sus manos.
–Si no sabes pelear no deberías portar una espada –murmuró con fastidio lanzando el sable a los pies del rubio que se aferró a ella con fuerza.
–Y-yo soy un samurai, y un guerrero no le teme a nada –murmuró Naruto apretando la espada contra su pecho–. Yo tengo que ser más fuerte…
–Si lo que deseas es fortaleza incomparable entonces debes estar mentalizado a perder incluso lo que más te importa, ése es el camino de un guerrero que sólo se insmiscuye en la lucha, si eso es lo que quieres hacer entonces sigue y, ten por seguro que todos a tu alrededor te abandonarán tarde o temprano.
Naruto apretó los puños con fuerza, miró al guerrero que le daba la espalda y se alejaba con tranquilidad entre la maleza del bosque.
–¡Tú no sabes nada! ¡No entiendes! –se limpió las lágrimas con la manga de su Kimono y susurró suavemente–. Tengo que ser más fuerte…
–Yo no estoy aquí para entender –contestó el extraño– no me importa lo que hagas, no me interesa si vuelves a cometer la misma estúpidez de lanzarte hacia tu muerte, a mí no me importa, sólo estás tentando a la muerte y eso no es más que una ¡Estupidez! –gruñó con ira continuando su camino hasta perderse en el bosque .
–¡Eso no es…!
–¿A qué regresaste a la aldea de la lluvia? –preguntó Jiraiya.
Naruto clavó su mirada en el suelo.
–Fui por Sasuke, necesitaba hablar con él.
–¿Tu amigo ninja de la infancia? Debes olvidarlo. Él ya no es tu amigo, aquel infantil ninja al que conociste desapareció el día en que lo perdió todo –Jiraiya se llevó una mano a la barbilla y aspiró profundamente– ahora él está con uno de los culpables de la muerte de tu padre, Orochimaru.
El cuerpo del rubio se tensó al momento que clavó su mirada en el suelo, Orochimaru ese hombre con apariencia de reptil, aquel hombre de ojos ambar y la mirada llena de malicia, nunca lo olvidaría eso era un hecho.
–Él debe tener sus razones para estar con ese hombre, tal vez, ni siquiera sepa de quien se trata, además no importa el tiempo que pase ni cuando llegue a cambiar Sasuke seguirá siendo Sasuke.
Jiraiya se llevó una mano a la cabeza, empezaba a sentirse un poco fastidiado de ese asunto y esperaba que Naruto olvidara a Sasuke con el paso del tiempo, pero había sido una mala jugada del destino el hecho de que ahora se encontraran frente a frente después de tantos años, pero pasara lo que pasara el rubio tenía que entender que clase de personas son los Uchiha.
–¿Y qué pasaría si te digo que un Uchiha mató a tu padre? –Naruto abrió los ojos de par en par, justo la expresión que Jiraiya esperaba– yo lo vi con mis propios ojos, un ninja que se acercó amistosamente a tu padre para después atravesarle el pecho con una espada –desvió la mirada hacia el cielo que empezaba a tornarse rojizo– me hubiera gustado poder haber hecho algo para que nada de esto pasara, aunque eso no importa ahora –aspiró una bocanada de aire y se acercó a Naruto tomandolo por el hombro–. Lo que quiero que entiendas es que Sasuke es un Uchiha, uno de esos ninjas que no dudan atacar por la espalda con tal de acabar con su objetivo.
Naruto apretó fuertemente los dientes mientras sentía una especie de furia acrecentarse en su interior. Es que simplemente no podía ser así, tantos años sin que Iruka le diera detalles sobre la muerte de su padre y ahora se enteraba de esto, los Uchiha, Orochimaru, tal vez fuera iguales, pero Sasuke…
–Él es diferente, él no es como todos los demás ninjas de su familia, aunque ten por seguro que si el Uchiha que aseinó a mi padre no ha muerto yo le daré su merecido –gruñó levantando su puño en alto, aspiró profundamente y se dirigió a Jiraiya–.¡Ero senin necesito volverme más fuerte!
–¿Olvidarás a Sasuke? Si lo haces te entrenaré para que seas un samurai digno de enfrentarte a cualquier adversario –murmuró Jiraiya cruzandose de brazos.
Naruto parpadeó un par de veces y negó con la cabeza.
–No lo haré, una vez prometí que nunca dejaría a Sasuke y pienso cumplir mi promesa, si no nunca me lo perdonaría –soltó una sonrisa y se llevó la mano a la nuca– yo quiero ser fuerte para proteger a todos los que son importantes para mí, jamás dejaré que alguien que me importa tenga que sufrir. ¡Ese es el camino que elegí dattebayo!
Jiraiya soltó una carcajada y se acercó al rubio para acariciar su melena rubia.
–Si entrenas tú sólo nunca progresarás, así que vendrás conmigo por un tiempo, además siempre he pensado que Iruka es demasiado blando contigo.
El rubio sonrió ampliamente y asintió con fuerza, mientras que en el rostro del adulto se formó una sonrisa pervertida.
–La primera fase del entrenamiento la llevaremos acabo en las aguas termales que estan cerca de Suna, es una misión de infiltración, nadie debe descubrirte ¿De acuerdo?
Naruto entrecerró los ojos e hizo un puchero.
–No creo que eso sea un entrenamiento ero-sennin.
–¡Nunca retes a tu superior! –gruñó con fuerza mientras golpeaba la cabeza del rubio– Ése es el mejor entrenamiento que existe, incluso tu padré lo practicó cuando era mi aprendiz.
–¡Entonces podré ser igual de fuerte que otousan! ¿Y en qué consiste?
–Eh.. bueno… eso es un secreto, no te lo puedo decir hasta que lleguemos, tú sólo sigue mis indicaciones y no preguntes.
El rubio asintió con la cabeza, tomó su katana y la acomodó a su espalda como siempre lo hacía, sacudió sus ropas sucias y siguió al hombre que le acomodó un sucio sombrero de paja en su cabeza, dirigió la mirada hacia atrás, una espesa capa de lluvia bloqueaba el camino a la aldea de la niebla en donde Sasuke estaría con Orochimaru. Soltó una sonrisa irónica y miró al suelo, vaya destino que los esperaba, ahora Sasuke era un samurai de alto rango y él… no era más que un simple ronin huyendo de una aldea a otra sin rumbo fijo.
–Nos volveremos a ver, es una promesa –susurró suavemente.
–Así que sigues vivo Naruto –murmuró Sasuke quitandose una máscara en forma de serpiente al momento que sus labios se curvaban en una fría sonrisa– así que ahora no eres más que un simple ronin –se sentó en su futón y se llevó sus dedos a sus labios–. Ya veremos cuánto más soportas esa vida, si es que Orochimaru no se encarga de ti antes. Aunque sería interesante volvernos a encontrar algún día como amigos o… enemigos.
Continuará…
u.u En fin, como su nombre lo dice es el capítulo intermedio XD para unir la historia anterior con la que viene jeje, sólo es para explicar unas cosillas más y bueeno, cómo verán XD puse a dos personas que me dejan reviews jaja, es una manera de agradecerles y pss, tal vez después vengan más.
Otra cosita, estoy atorada con el nombre de un personaje les agradecería que me dieran algunos nombres japoneses que conozcan y si tienen el significado mejor jeje.
He tenido demasiado trabajo por eso actualicé hasta ahorita, pero ya me voy organizando un poco para encontrar espacio y continuar con el fic, espero que no se me hayan ido tantos errores para éste capítulo, en fin, pss nos vemos en el siguiente cap que espero q sea más pronto n.n
Ciao!
