Madge se sentía morir. De hecho, se quería morir. Su cuerpo dolía tanto, su corazón siendo apuñalado y el resto siendo quemado como en un asador. No se le ocurría ninguna sensación cercana para describir lo que sentía. Mientras tanto, pequeños flashes de luz e imagen decoraban sus parpados con horribles visiones.

Asfixias, ahorcamientos, puñaladas, incineraciones… todos y cada uno de sus seres queridos las habían sufrido. Incluso ella misma, o gente a la cual no tenía un trato especial. Como Gale.

Cada vez que veía el rostro de Gale intentaba concentrarse en el dolor, pero nada podía impedir que en sus sienes se quedara grabado a fuego la imagen de Gale muriendo. Los gritos de Gale, las lágrimas, las miradas de odio. Todo marcado en la memoria, como retratado por un artista cruel.

Unos metros más lejos, Andrew sufría la misma suerte. Veía el rostro de su querida madre gritando, llorando y siendo despedazado. Su familia colgada en el árbol del ahorcado. Sus amigos siendo decapitados enfrente de todo el distrito. Una sorpresa inesperada, aunque igual de dolorosa. Genim. Su amor secreto, su pequeño amor pletórico. Ojala pudiera volver al distrito para decirle que la amaba. Para poderla ver sonreír otra vez. Pero sabía que eso no ocurriría, y ya era bastante tortura.

En casa de los Mellark, los familiares se congregaban en la televisión, horrorizados. La madre de Andrew murmuraba cosas, horrorizada, mientras se cubría los ojos con las manos. Su padre intentaba apartar la mirada de la pantalla, pero no podía. Genim, la novia del hermano mayor de Peeta y Andrew escondió su rostro en el cuello de su futuro marido, intentando ocultar las lágrimas. Lágrimas que habrían traicionado sus verdaderos sentimientos hacia el pobre muchacho.

Peeta se entretenía en la panadería. No quería ver sufrir a su hermano. Estaba tan roto que ni siquiera la visión de su amada panadería podía remediarlo. Su pequeño santuario. Se limpió los restos de masa de galleta de las manos y decidió ir al colegio de una vez. Llevaba dos días sin ir y era probable que los profesores se chivaran a los agentes de la paz.

Dos horas más tarde, en clase, Peeta contemplaba a su propio amor pletórico, que se hacía y deshacía la trenza sin cesar. La historia que contaban no le interesaba, porque era la de siempre. Siempre tan manipulada y oscura. Dejo su mente vagar en la contemplación de Katniss Everdeen, que como siempre no advertía su admirador.

Katniss a su vez deshacía su trenza y la volvía a hacer. Su mente estaba a kilómetros de allí, en una arena desconocida. Se preguntaba una vez más que hubiera sucedido si ella hubiera lavado a su hermana. Probablemente se estaría retorciendo de dolor como la mitad de tributos en la arena. Un fin bastante penoso. Pero Madge tenía que sobrevivir… tenía que ganar.

Un gesto inesperado del profesor la hizo despertar del trance, pero seguía sin interesarle nada de lo que estuviera diciendo. Empezó a contemplar la clase de nuevo. Sus compañeros aparentaban estar atentos, pero nadie estaba por la labor. La lección era demasiado repetitiva como para mostrar algún interés. Miró el rostro de cada uno de los muchachos, hasta que se giró y lo pillo con las manos en la masa.

Peeta se había quedado embobado mirándolo, otra vez. Nunca se daba cuenta de ello, pero hoy era un día excepcional. Tan excepcional, que a Katniss se le ocurrió sonreír. Sonreír para aliviar la carga del pobre chico, que tenía un aspecto de no haber dormido en días. Sonreír para decirle que todo saldría bien, aunque sabía que no sería así. Él pegó un bote en el asiento y le devolvió la sonrisa, sintiendo como un incómodo rubor se empezaba a asomar en sus mejillas. Katniss no lo comprendió, ¿A caso tenía fiebre?

—Si la señorita Everdeen ha dejado de coquetear, podremos seguir con la clase.

Esa vez fue Katniss quien sintió el rubor en sus mejillas.

A la hora de comer, Katniss buscó a Gale para sentarse con él, como siempre. Él ya se había sentado y comía de su cuenco despacio. Tenía un aspecto horrible, todavía peor que el de Peeta. Tenía unas profundas ojeras, el pelo alborotado y una expresión turbia. Katniss se sentó a su lado y empezó a comer, esperando a que hablara. No lo hizo.

Al cabo de un rato Gale le ofreció su cuenco medio lleno. A veces compartían la comida, pero no iba a ser de esas veces. A Gale le hacía falta comer urgentemente. Rechazó el plato negando con la cabeza y el apartó su plato, sin intención de comer. Eso era un problema.

—¿Gale?

—¿Si?

—¿Que te ocurre?

—Nada.

—Tienes un aspecto horrible.

—Muy amable. No… no he estado durmiendo demasiado. Esto es todo.

—Venga ya, no mientas. Te he visto después de no haber dormido en tres días y tenías mejor aspecto. Desembucha.

Era cierto. Cuando sus hermanos cogieron el sarampión simultáneamente tuvo que ocuparse de ellos y alternarse para ir a cazar y buscar medicinas. Fue una pesadilla.

A Gale le habría gustado confesar, pero no podía. Sería como poner a Katniss en peligro, y no podía permitírselo. Ni siquiera sabía si eso iba a funcionar, o si haría falta que funcionara. Tenía que aceptar que las probabilidades eran pocas. Muy pocas. Tan pocas que le hacían temblar de miedo. Se estaba encariñando demasiado con esa chica.

—Gale… puedes contármelo.

—¡Esta bien!

Gale se mordió la lengua, pero finalmente se decidió arriesgarse. A medias.

—He estado mirando los juegos.

—Eso lo sabe todo el mundo, ¿pero porqué? Espera… tiene que ver con Madge, ¿verdad?

—¡No!

Bueno, quizás había gritado demasiado. Gale, eres idiota, se dijo. Pero después de eso decidió contárselo todo. De arriba abajo. La llamada, el miedo, el error de Madge… todo lo ocurrido y que se había tenido guardado.

Katniss escuchó en silencio el murmuro interminable de Gale. Finalmente asintió y añadió una sola frase.

—Espero… que gane.

A Gale le habría gustado decir que él también, pero no estaba muy seguro.

N/A: Hola de nuevo! Siento haber tardado tanto en actualizar, pero resulta que todos los capítulos que tenía hechos se me han borrado :/ así que tardaré unos días en actualizar de nuevo. No recordaba muy bien a Katniss describiendo la picadura, así que me la he inventado.

He añadido otra OC, y por lo tanto otra historia de amor dramática. Pobre Genim. Pobre Andrew.

En fin, oh, y antes de que se me olvide, hice unos cuantos sketches para ayudarme a construir la historia, si quereis verlos están colgados en DA:

the-r ainy-mo via ntart #/ d5c g tib (juntad espacios)

Gracias por las reviews y el apoyo, ¡nos vemos en el próximo día de los juegos!