Disclaimer: los personajes que menciono de Rouroni Kenshin no me pertenecen sino al genial Nobuhiro Watsuki. Así que no me demanden, solo hago este fic por diversión

Hay un fragmento de I´m not that girl (reprise), pertenece al musical Wicked de Stephen Schwartz, basado en el libro de Gregory Maguire, aclaro que no me pertenece ni nada por el estilo

Hola a todos! Quiero agradecer sus amables reviews, en especial a HANNIA, Misao91, Mari8876, y Amary-san.

Parafraseando a alguien más


XIV

Something dark is coming...


Misao acercó a su máquina. Llevaba el cabello suelto, sus ojos tenían marcadas unas ojeras, se sentía cansada, faltaban unas horas para que amaneciera. Habían sido días muy difíciles y finalmente intentaría resumir las emociones que había experimentado.

Tit de la entrada: Blanco

Clas: Egoteca

Mod: apenada

El exterior es blanco.

Primero fue viento que terminó por llevarse las hojas que quedaban, despues lluvia, granizo, aguanieve y finalmentese presentó la primera nevada que cubrió el exterior con su manto.

La verdad es que cayó antes de lo esperado y arrasó con todo a su paso.

Es un color bonito, me gustaba, porque me recordaba los trajes de novias occidentales que se ven en las tiendas que tanto le gustan a Kam...


Misao cruzó los brazos y empujó la computadora, hizo memoria, con la primera nieve se fueron muchas cosas. La primera fue la alegría: según la versión oficial, el padre de Kaoru y su padre habían sido invitados a participar en una exhibición en un dojo que quedaba al otro lado de la ciudad, el Sr. Kamiya iba año con año, Kenshin se había quedado con Yahiko, que tenía que estudiar para los exámenes y no los había acompañado pese a lo mucho que insistió.

Abordaron un camión que los llevaría a la estación de trenes mas cercana, Kaoru contó que eran como las nueve de la noche cuando un grupo de jóvenes se subieron a la altura de los cines. Parecían normales, eran unos cinco que venían bromeando, más jóvenes que Kaoru, como de la edad de Yahiko, por los gritos que se daban no les había gustado mucho la película, después una señora con su pequeño y un oficinista, el padre de Kaoru le cedio el asiento a la señora para quedarse al lado de su hija.

Todavía conversaron sobre las cosas que habían pasado en la tarde, lo feliz que le hacía hacer esos intercambios, las ganas que tenía de regresar al año siguiente, e incluso empezó a planear que llevaría a Yahiko, a Yutaro y cuando mejoraran un poco más, organizarían algo más grande, quizá un torneo…

Entonces la pesadilla se desató.

Tan pronto pasaron el puente que quedaba cerca de la estación, los jóvenes se cubrieron con las capuchas de sus chamarras, sacaron armas, el líder dio órdenes, uno de ellos amenazó al conductor y al resto a los pasajeros. Acto seguido desviaron la dirección del camión, les gritaron que les dieran sus objetos de valor si no querían morir, llevaron el vehículo a una zona que se veía oscura, las luces estaban muy lejos.

En el hospital Kaoru comentó entre sollozos, que a veces era un poco miedosa, pero que esa forma de experimentar el miedo era completamente distinta a lo que había sentido antes, su padre se quedó a su lado con la intención de protegerla, hubo más gritos y amenazas, al chico de atrás le arrebataron su celular con lujo de violencia, al resto dinero, las pocas joyas que llevaban, celulares, i-pods...el señor de al lado corrió mucha suerte, pues ocultó su teléfono en la manga de su traje y se quedó quieto.

De pronto todo se les fue de las manos, el pequeño empezó a sollozar con fuerza y sonó un disparo. El impacto le habría dado a Kaoru, su padre se interpuso, la sangre salió a borbotones de la herida. Los jóvenes huyeron tan pronto se dieron cuenta de que las cosas habían salido mal.

Después todo se volvió confuso, hubo quien trató de auxiliarlos, hubo quien corrió a la casa más cercana y aporreó la puerta pidiendo ayuda. Fue inútil, el señor Kamiya se desangraba, cuando llegó la ambulancia los paramédicos se apresuraron a trasladarlo al hospital, Kaoru estaba en shock y una de las personas que había estado en el camión, el hombre que estaba a su lado logró, sacarle el teléfono de su casa y comunicarse con Himura.

Tan pronto como Kenshin estuvo al tanto de lo que pasaba se hizo cargo de la situación, dejó a Yahiko en casa de Tae, sacó el auto de la familia y aceleró al hospital. Todavía llegó poco antes de que el señor Kamiya perdiera la conciencia, intercambiaron unas frases, luego llamó a Kaoru. Para el momento en que Okina y ella llegaron al hospital había entrado en estado de coma, el abuelo de Misao llamó inmediatamente al lobo de Mibu, ya tenía conocimiento de el incidente, Cho se encargaba de interrogar a los que habían presenciado el incidente y tenían que testificar, el lobo de Mibu se presentó en el hospital horas mas tarde, uno de los médicos y enfermeras le tuvieron que recordar en numerosas ocasiones que no podía fumar en ese lugar.

Por la madrugada el señor Kamiya dejó de existir.

El funeral tuvo lugar algunos días después, fue necesario hacerle la autopsia reglamentaria, llenar formularios y hacer toda esa serie de trámites que a Kaoru apenas si acertaba a comprender. Las últimas hojas de otoño se fueron con el señor Kamiya. La ceremonia fue presidida por Kaoru y Yahiko, ella no dejaba de llorar y Kenshin se tuvo que hacer cargo de casi todos los trámites. Casi toda la escuela, numerosos familiares, amigos y conocidos asistieron al sitio para rendir homenaje al señor Kamiya.

Lo mas extraño fueron las flores que brotaban entre las tumbas del monasterio donde fueron a incinerarlo, eran pequeñas, anaranjadas, sin aroma, de pétalos lisos y llamativos, su corola era negra. Muchos de los que asistieron al lugar cortaron las flores para llevárselas a casa, de lejos ejercían un alto contraste entre el ambiente donde había muchos con trajes blancos tradicionales y jóvenes vestidos de negro como el carbón, portando una flama anaranjada en las manos.

Aoshi se enteró por casualidad del funeral, en el sitio se encontró con sus padres, su madrastra lo abrazó y su padre lo ignoró. Kamatari también asistió, así como Soujiro y su hermana. Fue incómodo encontrarlos, pero a pesar de todo lo que ha pasado, es bueno que todavía consideren a Kaoru, Kamatari trató de darle unas palabras de consuelo, por un momento se hizo la paz, pero duró unos instantes. A Misao le dirigieron un gélido saludo y una mirada reprobadora, ni modo, así son las cosas, se retiraron después de que consideraron que habían cumplido con su obligación ante la sociedad.

Los padres de Misao llegaron a presentar los respetos, su madre se fue discretamente acabando el oficio, Jiya tampoco podía quedarse mucho tiempo, los otros miembros no habían podido venir porque estaban trabajando a marchas forzadas, había trabajo que hacer en el restaurante, porque por esas temporadas, un grupo de empresarios apartaba el Aoyia para celebrar su aniversario, era una venta segura y debían de ser atendidos a cuerpo de reyes.

Megumi y Sanosuke discutieron para variar, Sano pareció sorprenderse de algo que ella dijo, Kitsune no se veía de muy buen humor, como necesitaban tener una larga charla lejos de ahí y cuando menos lo esperé no los encontré, esperaba poder irme con ellos a casa. Mi padre en cambio se unió a los que dijeron que al señor Kamiya le faltaba un buen brindis con el mejor sake de la ciudad. Al poco tiempo reunió a un pequeño grupo que quedó de ir a un sitio cercano a beber por la memoria del señor Kamiya.

Cuando a Kaoru le entregaron la urna con cenizas, solo quedamos unos cuantos . Al parecer Kenshin se hará cargo de ellos, a Kao le faltan unos meses para hacerse mayor de edad y de momento no creo que pueda hacerse cargo de todo como es debido, es demasiado y ella está muy afectada. Yahiko está inconsolable, pero trata de ser fuerte, porque los ojos de su hermana están arrasados por las lágrimas y solo ha acertado a llorar en los brazos de Himura.

Me sentía impotente, todavía me quedé un rato más en el lugar y después decidí regresar a casa, a las afueras del templo me encontré con Aoshi, él me pasó su brazo y yo me aferré a él con fuerza, para sentir la calidez que emanaba de su cuerpo en ese maldito frío. Que irónico, quien iba a decir que podía hallar calor en un cubo de hielo.

Lo necesitaba, porque no pude derramar una lágrima en el funeral, no se por que, pero no pude. Terminamos caminando por las calles de la vez pasada, todavía no anochecía, tenía tiempo y nadie esperaba que regresara antes de las nueve a casa.

-Misao, ¿quieres que tomemos algo?

- no...no me siento con ánimos

- ¿quieres hablar?

- las palabras no me salen

- ¿te gustaría ir a otro sitio?

- hace frío...todavía no quiero regresar a casa, hay mucho que hacer, pero no estoy con ánimos, acaba de pasar un funeral, no entiendo como a mi madre no le afecta

- quizá porque no conocía al Señor Himura

- tal vez

- hace mucho frío, probablemente haya nieve antes de tiempo

- así que termina el otoño terminará antes, ¿el calentamiento global?

- así parece

- que tonterías digo

- Misao, podemos ir a ver como quedó el apartamento

- ¿el que viste hace unos días?

- si, después de que te dejé en la estación me decidí y fuí a firmar el contrato, ya pagué tres meses por adelantado

- ¿no fue un poco impulsivo?

Aoshi se encogió de hombros y besó su cabello, ella lo abrazó.

- tal vez

- pero a veces vale la pena

- sip…

- ¿entonces?

- vamos

- ¿esta segura?

- si, quiero verlo antes que nadie...

- lamento decepcionarte, los onni se adelantaron

- ¿te ayudaron con la mudanza?

- era mas barato que contratar una

- cierto

Caminamos unas calles más y llegamos a la entrada de un edificio, el sacó sus llaves y entramos, subimos unas cuantas escaleras. Cuando llegamos a una puerta con el numero 34 se detuvo y sacó dos llaves para abrir las cerraduras.

ooo0O0ooo

En un café, a unas cuadras del templo, Megumi y Sanosuke habían entrado porque había empezado a helar, el cielo estaba encapotado y el sitio parecía acogedor. Pidieron una mesa en un sitio apartado y empezaron a discutir como solo un pollo y un zorro saben hacerlo.

- ¡se puede saber en que lío me metiste!

- no fue para tanto

- ¡como de que no!... ¡hubieras visto a su hermano!

- no pensé...

- ¿alguna vez lo haces?

- ¡Kitsune!

Un mesero se acercó con una bandeja de café hirviente y se alejó tan rápido como pudo, pensó que quizá era una pareja de novios que estaban pasando por un mal momento y por experiencia sabía que lo prudente era la distancia.

- Meg, nos atrapó con la guardia baja

- si claro y yo pago los platos rotos

- pensé que era lo mínimo que podías hacer

- ¿qué?

- así... además sabes que eres una persona hasta cierto punto respetable

- ¡como que hasta cierto punto!

- bueno, no me interesa con cuantos tipos te acuestas...

- ¿perdón?

- tu lo dijiste aquel día

Megumi se quedó fría.

- eso no viene al caso

- me debías una

- me debías una – lo remedó

- ...de muchas otras

La chica se llevó una mano a su cabello, observó la azucarera, en su rostro se dibujó una extraña sonrisa, Sanosuke se sintió incómodo, detestaba que hiciera eso, porque era difícil leer en su rostro lo que le esperaba

- cabeza de pollo

- dime kitsune

- ¿que padece Sayo?

- Leucemia

Megumi calló, cerró los ojos y se llevó maquinalmente la taza a la boca, Sanosuke la observó tratando inútilmente de descifrar lo que pensaba. Su largo cabello caía a los lados, bajo su abrigo negro llevaba el uniforme blanco que utilizaban todos los su facultad.

El silencio se hizo, entre los dos, se escuchaban las voces de otros comensales, las tazas y cubiertos chocaban y al fondo, una chica con uniforme de un liceo cercano puso una melodía en la máquina y empezó a cantar para sus amigas que la esperaban en al mesa de al lado, a Megumi le chocó el estribillo.

Don't wish, don't start

Wishing only wounds the heart

There's a girl I know

He loves her so…

I'm not that girl...

Las lágrimas salieron de sus ojos. Sanosuke estaba confundido.

- lo siento, ha sido un día...pesado y luego el funeral...

- Kitsune...

- Megumi sacó un pañuelo de su bolso y sacó un billete de su cartera y lo dejó en la mesa.

- no me siento bien, quiero ir a casa

- ¿quieres que te acompañe?

- no – dijo levantándose y secándose las lágrimas con el pañuelo

- Meg, yo...

Ella le dirigió una mirada que el no alcanzó a descifrar.

- adiós, cabeza de pollo

ooo0O0ooo

El apartamento era uno más de la zona, pequeño y agradable, con esos sitios comunes que lo caracterizan, todavía había muchas cajas apiladas en lo que sería el estudio, libros, supuso Misao. En la salita había desempacado su computadora y algunos de los libros estaban sobre los libreros, se asomó por la ventana del comedor. El dueño anterior había dejado las cortinas, quizá fuera necesario cambiarlas, la vista no era espectacular, daba a otros edificios de apariencia similar y la ventana de la habitación daba a la calle. Nada en especial.

- mi padre no dijo nada, pero no me quise traer los muebles... quizá conserve el sencillo estilo tradicional.

- es un sitio agradable

- ¿té?

- por favor

Aoshi había puesto una tetera que empezó a sonar unos minutos después y el corrió por el agua, después llevó a la pequeña mesita del comedor la tetera y unos vasos de cerámica. Uno era negro con un borde rojo y el otro rojo con borde negro, parecían antiguos, Misao los examinó con interés y pensó que a su padre le encantarían.

- es un juego muy bonito

- perteneció a mi madre...estaba entre las cosas que rescaté de la bodega

- ¿Cuál bodega?

- la bodega donde mi padre envió todas sus cosas hace muchos años

- es de muy buen gusto

- dicen que la heredó de su abuelo...un famoso maestro de la ceremonia del té

- entonces el gusto viene de familia

- supongo

- ¿extrañas a tu madre?

- algo, casi no tengo recuerdos...

Parecía incómodo y renuente a abordar un tema espinoso.

- ¿te sientes mejor?

- eso creo

Pero Aoshi no e creyó, sabía que tenía los ojos hundidos y su mirada no brillaba como siempre.

- Misao

- me siento tan enojada, tan impotente...no hay nada que pueda hacer por Kaoru

- si puedes, apoyarla en estos momentos

- siento tanta rabia, tanta...

- déjalo ir, o te hará daño

- no es fácil

- lo sé

- pudo haber sido cualquiera...

- lo sé – dijo sentándose a su lado

Misao tomó un trago. El reloj sonó, las 7 de la noche, el cielo se veía más oscuro que antes.

- tu apartamento es muy agradable...pero se hace tarde y debo regresar antes de que se preocupen por mi

- entonces te llevo

- no te preocupes, se cuidarme

- insisto

- Aoshi... , hay cosas que quiero pensar en el camino a casa

- pero solo traes el abrigo sobre el uniforme

- no importa, ya me las arreglaré

- esta bien...

- puedo defenderme el Aoyia no queda muy lejos, vengo preparada – dijo mostrándole el pequeño bolso donde guardaba sus cuchillos.

- entonces no insistiré

Misao se levantó, tomó su abrigo, su mochila y salió. El viento frío la golpeó y sus mejillas lo resintieron. Se despidió de Aoshi con un rápido beso y se alejó del lugar. De pronto notó que algo estaba mal, escuchaba pisadas, alguien al seguía. Aceleró el paso y entró a la primera tienda que vio .Vio pasar de largo la figura de una chica delgada, pálida, con el mismo abrigo largo y negro que ostentaba el escudo del uniforme de su escuela, cabello corto y negro que sobresalía bajo un sombrero muy llamativo.

- Kamatari... – murmuró – pero... ¿que desde cuando me vendrá siguiendo?

- ¿en que puedo ayudarle señorita? – dijo la empleada

- yo... yo quería ver uno de esos dijes de color azul que se llevan con un listón...

- tiene muy buen gusto... pase por aquí...

A la pequeña de ojos aguamarina no le quedó más remedio que comprar el collar que le indicó a la señorita y salir lo más rápido posible de ahí. Al llegar al Aoyia, parecía que todos estaban muy ocupados, Okina era el anfitrión y su madre se encargaba de que todo saliera perfecto. Nadie reparó de su llegada.

ooo0O0ooo

Megumi estaba encerrada en su habitación cuando supo que Misao había llegado. Afuera se desataban la primera nevada y ella se sentía mal, no quería pensar en eso, no en esos precisos momentos. Cerró el libro que había intentado repasar, ya era tarde, al día siguiente tenía clases a primera hora. Preparó su mochila con la carpeta de apuntes y los libros del día, puso el despertador a la hora de siempre y se metió en su cama. Esperaba que el sueño le hiciera olvidar sus impresiones del día y que la sumiera en un sitio lejano que le hiciera olvidar todo.

ooo0O0ooo

Después del año regresó ante su eterna computadora, abrió el correo y encontró uno dentro de la categoría de urgentes. Reconoció inmediatamente el correo, era de Kamatari. El mensaje decía lo siguiente.

--

Vaya Missy, ¿quién lo diría?

Te vi salir del apartamento del cubo de hielo.

Felicidades, finalmente obtuviste lo que querías.

Puedes irte al infierno. Sou-kun se merece algo mejor.

Kamatari

--

- ¡qué! – alcanzó a exclamar Misao

Abrió otro mensaje, de Soujiro...

--

Ya me enteré

No lo puedo creerlo de ti. Me usaste para llegar a un objetivo más "elevado". El lunes toda la escuela lo sabrá, no te molestes en bloquearme, yo ya lo hice. Con las personas no se juega, no quiero saber de ti nunca más.

S. Seta

--

¿serán capaces de...? – las lágrimas volvieron a fluir, no podía hablar con Kaoru, su hermana la odiaba... y el resto del Aoyia estaba demasiado ocupado para poner atención a su vida.

volvió a su entrada.


A partir de ahora no podré ver algo de ese color sin pensar en muerte, que es lo que representa ese color. La primera nieve, se llevó a quien no debió irse y con la primera nieve que se fue una parte de mí que creía ingenuamente en la bondad de la gente.

Besos con sabor a sal


Se sentía cansada y las lágrimas que no había derramado antes fluyeron sin parar.

ooo0O0ooo

Kaoru dormía después de haber llorado sin parar, Yahiko no podía conciliar el sueño, la nieve había dejado su primera campa en el exterior. Pensó que ese invierno sería más largo que los otros. Su madre había muerto cuando él nació, su padre había sido hijo único y sus abuelos habían pasado al más allá hace tanto que no recordaba mas que unas lejanas siluetas y unas sonrisas amables. Estaba solo en el mundo...el único que parecía cuidarlos tanto como si fuera de su familia era Kenshin, se preguntó si eso bastaría.

ooo0O0ooo

Mientras tanto, en su habitación Himura Kenshin apretaba con fuerza un papel.

--

Battosai

Esto solo fue una advertencia. A la próxima no fallaremos.

--

Era su culpa, todo era su maldita culpa.

No podía escapar de su pasado, le pesaba como si fuera una loza.

Nada de lo que había pasado era accidental, conocía ese modus operandi mejor que cualquier otro. Debió dejarlos hace tiempo, pero no pudo. De nuevo se equivocó y un inocente pagó por su culpa, igual que en el pasado... o peor. Esta vez no iba a huir, tenía se iba a quedar y les iba a hacer frente, debía de hacer cargo de Kaoru y Yahiko, porque no iba a permitir una muerte más. Tomó el encendedor, le prendió fuego al papel y dejó que las cenizas cayeran dentro del incensario. No iba a huir de nuevo, esta vez las cosas iban a ser muy diferentes.


Críticas, sugerencias, comentarios, tomatazos, leña verde, filípicas…son bien recibidos y ayudan al crecimiento del fic y de la autora. XD

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