Este capítulo es más… Ehm… No como el anterior =P Romántico hasta el punto de la diabetes... xD. Se demostrará ese lado dulce, casi humano de Loki que florece por la influencia de Lisbeth en su vida.

¿Saben? Es bastante frustrante el que tenga las ideas revoloteando en mi cabeza pero que mi cerebro no le quiera dar la orden a mi mano para que escriba rápido.

A esos dos les vienen unas cosas. ¡Ja! Pero no diré nada, tendrán que esperar =P xD

Song of the Fic: Isolation - Brian Tyler - Iron Man 3 OST

The Mechanic - Brian Tyler - Iron Man 3 OST.

I Can't Lie - Maroon 5.

PD: Sip, no dejo de escuchar el Soundtrack de IM3. ¡Es demasiado genial, escúchenlo! =D Y Maroon 5… Bueno, ¡es Maroon 5!

¡Espero les guste!

XIV. El Comienzo del Para Siempre

— ¿Por qué un lobo? —preguntó Asha cuando acabaron y ambos estaban acostados, mirándose frente a frente.

— ¿Enserio preguntas? —dijo Loki, sonriendo burlonamente.

—Tengo curiosidad… ¿Es un… amigo tuyo?

Loki entornó los ojos y suspiró un poco.

—Digamos que es alguien a quien le tengo muchísimo aprecio —se limitó a decir. No quería aterrarla.

— ¿Cómo se llama?

—Fenrir.

Asha sonrió y se acercó más a Loki.

—Es enorme y hermoso.

—Sí, es verdad —suspiró, quitándole un mechón del rostro.

— ¿Por qué no fuiste personalmente? Antes te convertiste en un gato, ¿por qué no te transformaste en un puma o algo así?

—Quería sorprenderles. Un puma hubiese sido muy elemental. Así que decidí enviar a Fenrir, quien no corría peligro, de eso estaba seguro.

Lisbeth comenzó a reírse y Loki, confundido, frunció el ceño.

— ¿Crees que un lobo gigante en un hangar flotante es muy común? —preguntó entre risas.

Loki gruñó, lo que le dio más risa a Lisbeth, pero ella le besó para no hacerle enfadar.

—El hecho es que te salvé. Agradéceme.

—Créeme que lo hago. Solo fue una pregunta —musitó en sus labios. Loki hizo una mueca, correspondió al beso y luego la besó en la frente.

— ¿Damos un paseo? —propuso Loki mientras acariciaba la mejilla de Asha con ternura, observándola con adoración.

— ¿Por qué no? —sonrió ella, levantándose y buscando su ropa, que estaba cubierta por la nieve.

Loki bufó, tomó el cetro y tocó el hombro de Lis con delicadeza. Su ropa apareció en su cuerpo y Loki hizo lo mismo con él.

—Ojalá fuese así de fácil el quitarse la ropa —musitó Lis.

Loki se rió entre dientes, ronroneó y besó el cuello de Asha lentamente.

—Le quitaría la gracia, ¿no lo crees? —contestó. Lisbeth sujetó el rostro de Loki con cariño y le besó con pasión.

Loki sonrió, estando en paz. Se levantó, ayudó a Lisbeth a hacerlo, le tomó la mano, la acarició y comenzaron a caminar mientras que con sus manos libres sujetaban sus respectivos cetros.

El lugar era bastante melancólico. La nieve caía lentamente sobre las cabezas de ambos; el dios y su amada mortal se miraban de vez en cuando, pero cuando él o ella se sonrojaban, volvían a observar a los pinos.

— ¿Qué te hizo volver? —preguntó Lisbeth, mirándole con curiosidad y rompiendo el silencio.

— ¿No es obvia la respuesta? —dijo acariciando su mano.

—Solo quería escucharte decir "te amo" de nuevo.

Loki sonrió, la besó en la coronilla y suspiró.

— ¿Qué pasa? —inquirió Asha, preocupada por la sufrida expresión.

—A veces soy un tonto… Nunca he aprendido y me temo que jamás aprenderé a valorar lo que tengo. Cuando estuve en esa celda pensé en tantas cosas que hice y las que quería hacer porque hubo un momento en el que estuve seguro de que moriría allí y a nadie le importaría mi putrefacto cuerpo. Pensé mucho porque tenía tiempo de sobra y… Entre tantas cavilaciones, me arrepentí de haber aparecido en tu vida. Porque la he arruinado, y no lo niegues. También… pensé que debí matarte cuando pude, porque temí que me delataras… terminaste sorprendiéndome, rompiéndome en mil pedazos —las esmeraldas de ojos de Loki brillaban más de lo normal a causa de las lágrimas —. Por lo idiota que fui, por lo idiota que soy. Siempre me demostraste que me amabas y yo solo te imaginaba tendida en el suelo sin vida. Pero entonces recordé la profecía, la promesa… nuestra promesa, de hecho. Sin Lisbeth no existe Loki. Lo que ha ocurrido y ocurrirá debe cumplirse.

Lisbeth no supo que contestar a esa confesión y Loki no se atrevía a mirarla por vergüenza.

—Jamás te traicionaría —a Asha se le quebró la voz.

—Lo has demostrado —gimió Loki, interponiéndose en el caminar de Lisbeth, se arrodilló frente a ella y apoyó su rostro en el abdomen de ésta —. Es por eso que me siento tan mal, es por eso que… —Loki no pudo continuar sus ideas por un sollozo. Lisbeth, completamente temblorosa, acarició el rebelde cabello de su amado y marido desesperada.

—No-no te sientas así, mi amor. La recompensa de mi entereza es ésta —le acercó más a ella con cariño y sonrió con lágrimas en sus hermosos ojos —. Valió la pena. Lo vales todo, Loki Laufeyson.

Empezó a nevar con más fuerza y Lisbeth ensanchó su sonrisa. Se alejó de Loki con cuidado y estiró la mano con la que sujetaba el cetro para acariciar las estrellas de nieve con su punta.

—Amo el invierno porque es muy nostálgico —susurró Asha.

Se situó en el centro del círculo de pinos que les rodeaban. Loki permaneció arrodillado, con la mano extendida, se secó las lágrimas y giró la cabeza para observar a Lisbeth.

Los grandes pinos se coloreaban de blanco lentamente y los copos de nieve acariciaron los rostros de ambos.

Loki le observó con ternura mientras Asha se estiraba y acariciaba los copos y estrellas de nieve.

— ¿Quieres ver una? —preguntó Lisbeth, brillándole los ojos.

Loki asintió sonriente y ella respiró hondo; corrió hasta un pino, lo escaló con rapidez y sin problemas para luego saltar de una rama resistente. Estiró su mano y se concentró para mantener la estrella sobrepuesta. Se sujetó de una rama de otro pino y bajó con cuidado para no desconcentrarse.

Loki la miraba de una forma tan hermosa. Tenía ganas de abrazarla, hacerle el amor de nuevo solo para que ella sonriera y fuese feliz.

No podía mentir más, ni ocultar sus sentimientos. Amaba a Lisbeth.

Ella se acercó a Loki y le mostró su mano. Y allí estaba la estrella, levitando armoniosamente. Loki le observó maravillado un largo rato.

— ¿La puedes conservar? —preguntó Loki.

—No tengo placas de vidrio. Lo siento. Es una lástima porque es hermosa.

A Loki le brillaron los ojos y colocó la palma de su mano frente a Lisbeth.

—Coloca tu mano en la mía.

— ¿Para…?

—Solo hazlo.

Ella se encogió de hombros y ambos apretaron la estrella. Del frío pasó al ardor y Lis observó el nuevo tatuaje en la palma de su mano con fascinación.

— ¡Fantástico!

Loki frunció el ceño y sonrió.

— ¿Qué?

—Nuestra promesa… ha tomado ventaja.

Lisbeth observó que la mitad del rostro de Loki estaba surcada por unas enredaderas negras que titilaban lentamente sobre su pálida y delicada piel.

—El tatuaje…

—Sí. Lo mismo pasa con tu rostro.

Ella se tocó la mejilla por instinto y gimió.

—Aparece de vez en cuando. Tranquila.

Ella puso los ojos en blanco y acarició la estrella tatuada en la palma de su mano.

—La tendremos para siempre… supongo.

—Hasta que muramos. Es decir, sí.

Ella le abrazó y después de unos instantes ambos escucharon unos pesados pasos detrás de ellos.

— ¿Thor? —susurró Lis, sin poder ver qué era, pero aún así aterrada.

—No… no es él —contestó Loki.

Lisbeth se asomó por el brazo de Loki y se petrificó al ver a un oso pardo mirarles y enseñarles los dientes.

— ¿Qué hace un oso fuera de su cueva en esta época del año?

—No será un problema —gruñó Loki, alzando su cetro.

— ¡Espera! —sujetó las manos del dios —. No merece morir. Está fuera de su área, eso es todo. Además, si estamos en un parque nacional, nos meteremos en muchos problemas si le asesinas.

—Destruí una ciudad entera. ¿Qué diferencia hará este oso en cuanto a los serios problemas que tengo en este reino?

Lisbeth no pudo refutar las palabras de Loki y se limitó a bajar la mirada.

—Aún así, no le asesines —contestó unos segundos después.

Loki sonrió maliciosamente, le guiñó el ojo y se colocó entre el animal y Lisbeth, mientras ella se escondía detrás de su protector, mirando a duras penas al oso. Loki se encorvó para abalanzarse contra el oso, pero su maniobra se vio interrumpida por un aullido de lobo.

Lisbeth miró por todas partes y Loki sonrió.

—Creo que Fenrir me ahorrará el ensuciarme el traje —dijo con la misma sonrisa maléfica que tenía momentos atrás. Corrió hacia el animal mientras que éste gruñó y se acercó a gran velocidad.

El dios saltó sobre el oso, pero unos microsegundos antes le sostuvo por la cabeza y cuando Loki derrapó en la nieve, el oso cayó de espaldas. Lisbeth se quedó boquiabierta y el animal le miró al incorporarse.

— ¡A ella no bestia! —bramó Loki. El oso dejó de mirar a Lisbeth, obedeciendo en cierta forma a Loki.

El dios de ojos verdes miró a Lisbeth… o eso creyó ella, pero de pronto ella escuchó un gruñido feroz a sus espaldas y vio una silueta negra saltar sobre ella. Por instinto, se agachó para cubrirse y cuando Fenrir aterrizó en la nieve, le salpicó un poco a Asha, haciendo que ella le mirase.

— ¡Fenrir! —exclamó aliviada y sorprendida. El lobo gimió, rodeó a Lisbeth juguetonamente y se colocó de nuevo frente a ella, en posición de ataque en contra del animal.

El mamífero enemigo soltó un gruñido, pero Fenrir, y Loki por su parte, soltaron un gruñido espeluznante.

El oso corrió hacia Asha y Fenrir, pero éste corrió a su vez hacia el oso y Loki corrió a grandes zancadas. Fenrir chocó contra el oso y el estruendo hizo que cayera la nieve depositada sobre las ramas de los pinos. Lisbeth se arrastró hacia atrás, asustada por lo que ocurría.

— ¡Loki, Fenrir, tengan cuidado! —gimió Lisbeth.

Fenrir mordió al oso por la nuca y Loki esquivó con gracia los arañazos que le propinaba el oso, hasta que acarició al animal con la punta del cetro. Éste gimió y por la rabia, deshizo el mordisco de Fenrir y le propinó un empujón que le hizo caer a tres metros de él, muy cerca de Lisbeth.

— ¡Fenrir! —exclamó ella, levantándose.

— ¡Lisbeth no! —bramó Loki, montándose sobre el oso e intentando estrangularlo con el cetro.

El lobo al incorporarse le enseñó los dientes, corrió hacia el oso y al Loki ver las intenciones de Fenrir, saltó sobre el lomo del oso y se sujetó de una rama del pino más cercano. Fue entonces que comenzó una lucha salvaje que le puso los nervios de punta a Asha y a Loki, que observaba todo sobre el pino, aterrado por su hijo.

— ¡Loki dile que se detenga! ¡Se lastimará! —gritó Lisbeth.

Loki no tuvo la necesidad de decirle nada, ya que en ese instante Fenrir empujó al oso contra un pino y le propinó un gran mordisco en la garganta que le hizo sangrar a borbotones. Asha se cubrió el rostro y se arrodilló en la nieve de nuevo.

— ¡Mátalo de una vez! ¡Libéralo de su sufrimiento! —sollozó Lisbeth. El lobo gimió, encaró a su herido enemigo y le mordió de nuevo en la nuca.

Loki tenía una expresión sombría que le causó un escalofrío a Lisbeth cuando él fijó la mirada en ella. Loki sujetó el cetro con fuerza y firmeza y saltó con un ligero movimiento, clavando el cetro en el lomo del oso.

Lisbeth soltó un grito entre dientes y el oso a su vez un gemido de dolor. Cayó al suelo muerto después de unos pocos segundos. Loki saltó al lomo de su hijo cuando el animal finalmente murió y ambos se acercaron a Lisbeth con lentitud.

—Hacerle sufrir así no era una opción, Loki —musitó Asha un minuto después de permanecer taciturna —. Me recordaste… a Natasha Romanoff.

Ciertamente la energía de Loki al atacar al animal (antes de dar el golpe final) era la misma de Romanoff al torturar a Asha. El lobo gimió y Loki respiró hondo, se bajó de Fenrir y éste se recostó en las piernas de Lisbeth para que ella lo acariciase.

—Nunca pensé que te recordaría a ella. Lo lamento.

—Por eso es que se cometen tantos errores. Por solo limitarse a pensar y no a analizar.

Lisbeth acarició el suave pelaje de Fenrir con melancolía y Loki a su vez pensaba en qué decirle.

—Quiero comer algo decente —suspiró Asha, mientras posaba su rostro sobre la cabeza de Fenrir.

—Entonces súbete al lomo de Fenrir e iremos a algún lugar "civilizado", si a los humanos se les puede llamar así.

—Deja de criticarnos. Te enamoraste de una.

—Me enamoré de una humana destinada a formar parte de los inmortales, con habilidades fuera de lo común. Hay una diferencia.

—Bah… Cállate —dijo ella entre risas, mientras besaba la cabeza de Fenrir y éste hacía un intento por ronronear.

—Fenrir —dijo Loki con respeto, sacando el pecho ligeramente.

El lobo se irguió, haciendo que Lisbeth se cayera al suelo de boca. Los tres permanecieron en silencio por escasos segundos ya que Asha comenzó a reírse a carcajadas, Loki le siguió la corriente y Fenrir aulló jadeante por la excitación.

—Ahora, ayúdame y deja de reírte —advirtió Lisbeth, y él así lo hizo, además de que le quitó la nieve de encima. Loki acarició su rostro con la yema de sus dedos y con delicadeza la colocó sobre el lomo del gran Fenrir y ella se aferró de su pelaje. Loki se subió unos segundos después y besó a Lisbeth en el cuello.

—Agárrate bien porque él corre excelente… —dijo con orgullo.

—Sí, claro. Ahora eres… —pero no pudo continuar la frase cuando Fenrir comenzó a correr a gran velocidad por los pinos.

Increíblemente, Lisbeth no se cayó en ningún momento y aunque no tenía la visión muy clara, si podía detallar y sentir ciertas cosas mientras el gran lobo corría a toda velocidad; una de esas cosas que sintió y escuchó, fueron los grandes latidos del corazón de Fenrir.

El fiel lobo se detuvo cerca de un río semi congelado y permitió que Lisbeth y Loki se bajaran antes de dar un gran salto y caer en el agua, salpicándoles a la pareja. No permaneció mucho tiempo en el agua y al salir, comenzó a temblar. Loki se apresuró en acercarse a él y murmuró unas palabras extrañas que hicieron aparecer una aurora verde sobre Fenrir quien a los pocos segundos comenzó a sentirse mejor.

Loki observó que Lisbeth les miraba con ternura pero no se atrevía a acercarse.

—Él es tuyo ahora —prometió. Ella se acercó vacilante y el lobo le lamió la mano.

— ¿Aún tienes frío? —Preguntó ella, acariciando su hocico, pero entonces él se sacudió, empapando a Lisbeth — ¡Lobo tramposo! —dijo entre risas.

El lobo jadeó y le acarició el rostro con su hocico.

—Un pequeño pueblo queda a 700 metros de aquí.

— ¿Cómo sabes?

—Fenrir me lo dijo.

Ella alzó una ceja y se limitó a asentir en silencio. Loki se sacudió el cabello, ya que Fenrir le había empapado también y el dios quedó totalmente despeinado, con su cabello más rebelde de lo normal. Lisbeth se rió entre dientes e intentó peinarlo.

—Eres hermosa, ¿lo sabes? —musitó Loki con los ojos cerrados, disfrutando cada caricia.

—Lo sé gracias a usted, señor Laufeyson.

—Me alegro de que esté al tanto de ello, futura señora Laufeyson.

Lisbeth se sonrojó y sus ojos destellaron. Ella escuchó el sonar de una campana.

—Una iglesia —susurró, jugando con un mechón del cabello de su amado.

—Hagámoslo de una vez, Lis.

— ¿El qué? —preguntó ella, obviando una respuesta inconsciente un tanto morbosa…

—Casarnos. Vamos, tus ojos me lo piden a gritos.

Lisbeth ensanchó la sonrisa pero luego su sonrisa se borró. Loki sujetó su rostro con cierta rudeza, para apasionarla un poco.

— ¿Qué pasa?

— ¿Y si te arrepientes después? ¿Y si te das cuenta de que no soy la indicada?

—Lo eres y no porque la profecía lo diga. Me he arrepentido de muchas cosas, pero el amarte con todo lo que soy no es una de ellas.

Lisbeth recuperó su sonrisa y Loki le besó tiernamente, pero culminó con un pequeño mordisco.

—Nos amamos. Es la única valedera razón para casarnos —dijo Loki muy cerca del rostro de Asha.

—Entonces, ¡vamos ya! —exclamó Asha, dando un brinco.

Loki le siguió, riéndose entre dientes. Besó en la frente a Lisbeth y tomó su mano. Loki intentó saltar pero Asha logró zafarse de él antes de que saltara. Loki llegó al otro extremo del río atónito y se giró en torno a su novia.

— ¿Por qué me soltaste?

—Quizás porque me dio miedo —dijo ella mientras pateaba la nieve. Fijó la mirada en Fenrir y se acercó a él —. Además, ¿con quién se quedará Fenrir?

—El sabe lo que hace. De seguro irá a cazar algo o regresará hasta el oso para comérselo.

Lisbeth se petrificó y se tragó la bilis que le subió.

—Claro que si le quieres cuidar, podrás formar parte del banquete disfrutando de lo que quieres de ese…

Loki dejó de hablar cuando vio que Asha tomó impulso rápidamente y saltó con todas sus fuerzas. Él la sujetó antes de que se cayera y ella exhaló.

—Lo logré… no me esperaba eso —jadeó. Él se rió entre dientes y después de que ella se recuperó, se tomaron de las manos y caminaron en silencio.

—Si vamos a casarnos —dijo Lisbeth cuando ya podían ver muy de cerca el humo de las chimeneas del pueblo —. Al menos vamos a cambiarnos de vestimenta.

—Bien, ¿qué quieres usar? —preguntó sin dejar de caminar.

—Ehm…

—Espera. Déjame ver —Loki la miró de pies a cabeza, sonrió y sujetó la cabeza de Lisbeth con los dedos extendidos. Él cerró los ojos y respiró hondo.

Lisbeth sintió una brisa fría recorrer su cuerpo y se observó maravillada.

— ¡Ese es el vestido que siempre me imaginé que usaría!

—Es que… Leí tu mente, tontita.

Lisbeth se sonrojó y sonrió de oreja a oreja al ver el cambio de Loki.

—Esto también es producto de tu mente.

—Te ves más hermoso de lo que imaginé.

—Ya lo creo —dijo él como quien no quiere la cosa. Ella puso los ojos en blanco y Loki se mordió el labio, contemplándola.

En palabras crudas, le ponía caliente verla vestida así.

—Y-y tú te ves tan… preciosa y per… espera —tartamudeó, ignorando sus calenturas.

Asha hizo un puchero y Loki entrecerró los ojos. Tomó el cetro que había caído al suelo cuando el vestido apareció y el cinturón el antónimo; el arma se transformó en una pequeña diadema con un diamante azul en el centro. Loki le colocó la diadema con delicadeza sobre su cabello y le pellizcó las mejillas.

—Perfecta —concluyó.

Loki tomó su cetro y lo transformó en ese conocido bastón. Le extendió el brazo a Lisbeth y al ella tomarlo, apoyó cariñosamente su rostro en el hombro de Loki al ponerse ligeramente de puntillas.

— ¿Cuándo empezamos? —sonrió la mortal mientras que el dios se reía entre dientes y avanzaban hasta el pueblo.


Disculpen chicas, estoy en evaluaciones finales y realmente no había escrito nada. El capítulo siguiente está por la mitad (calculo yo) y creo que a partir de la semana que viene o la otra podré escribir continuamente porque literalmente me quedan dos semanas de clase (Yupiiii *salta imitando a un conejito*) xD

La Leyenda del Diablo y su Mujer. Ese será el título =P

¡Besos y saludos muchachas! :*