Alerta: Todos los personajes de esta historia NO ME PERTENECEN, son creaciones de la fabulosa Stephenie Meyer, yo solo los tomo y armo mi propia historia.
Advertencia: Este fic, puede contener escenas o lenguaje adulto, las/os menores que se animen a leerlo quedan bajo su propia responsabilidad, quedan advertidos.
Chapter 14
Limones – B.S POV
-Bella por favor, ven al auto hablemos tranquilos las cosas y luego te vas.-
-Sólo hablar? Lo prometes?,-
-Lo prometo.- me dio su hermosa media sonrisa y no pude más que aceptar y seguirlo hasta su auto. Él abrió la puerta para mi y me adentré en el VOLVO, cálido, agradable, con la fragancia de Edward inundándolo.
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-Bien empieza a hablar.- crucé mis brazos y miré al frente, con gesto enfadado simulé fastidiarme con todo eso, así tal vez terminaría rápido mi tortura. No oí a mi lado ningún atisbo de movimiento alguno así que simplemente espié para ver la situación. Edward ni siquiera se había movido, me veía con una intensa mirada, serio y con sus manos al volante, lo ignoré y desvié mi vista al frente, crucé mis piernas y me acomodé en el asiento de cuero, como si intentara hacerme pequeña y desaparecer de ese lugar.
Edward y la esencia en su auto, me atormentaban los sentidos, la colonia que llevaba puesta endulzaba mi nariz mezclada con la rudeza de los aromas que recorrían el Volvo. Pase mi vista por el tablero del auto y vi una caja de cigarrillos a medio terminar, algunas monedas sueltas y su billetera cerca de la caja de cambios, todo era demasiado personal, y estar allí, en su auto, me estremecía el cuerpo.
-Lo que pasó….- su voz fue apenas audible lo que me hizo agudizar el oído sin dejar de ver al frente y mover insistentemente mi pierna-….el beso….es decir los besos….- estaba balbuceando? Creí que yo era la disléxica.
Me permití girar en su dirección y mirarlo de reojo para ver su rostro, estaría nervioso?
-Bella no quise extralimitarme contigo en casa, discúlpame.- me vio a los ojos, sus puños sostenían el volante con fuerza y podía ver su mano blanquecina endurecerse sobre la superficie.
-Entiendo si, te asustaste y crees que soy un grosero o…no lo sé.- la seguridad que demostraba se derrumbó en unos segundos y sus manos fueron a sus cabellos para sujetarlos fuertemente mientras cerraba los ojos he inhalaba profundamente. Qué diablos sucede con el?
-Sólo fue un beso Edward, no pasa nada, sólo no me esperaba lo demás, podemos dejarlo así?.- rápidamente él me vio con confusión y dejó caer sus manos a cada lado de su cuerpo.
Porque tenía que decirle eso? Yo no quería que quedara así, yo quería que significara algo para él. Pero porque tanta disculpa? Acaso se disculpaba con toda chica a la cual besara o follara?
-Creo que sí.-
-Bien terminamos, ya me puedo ir.- mi tono de voz sonó duro y reacio, lo que tomó por sorpresa a Edward que bajo su cabeza y se inmutó unos segundos como sopesando algo.
-Bella…..porque me besaste?.-
Diablos! No me esperaba esa pregunta, mi cuerpo se quedó rígido mientras lo veía intentando descifrar a que venía, pero sus ojos y la sonrisa torcida me nublaron una vez más y me idiotizaron.
No supe que responderle y obviamente no iba a decirle la razón primordial de aquel beso.
-No lo sé…me dio la gana…..- soné como la peor niña caprichosa, oculte mi rostro entre mis cabellos y giré mi rostro a la ventana a mi derecha, el nerviosismo comenzaba a carcomerme, mordía mis labios insistentemente temerosa de lo que pueda responder.
Sólo pasaron uno segundos para que él soltara a reír a carcajadas, me moví violentamente a su lado buscando una explicación a su reacción pero el sólo negaba con el rostro y sujetaba el volante nuevamente.
-Qué te hace gracia?.- pregunté molesta por su actitud.
El esquivó mi mirada y se rascó la cabeza por un momento para luego mirarme con una sonrisa enorme.
-Nada.- me frustró que no contestara con sinceridad, así que sólo bufé y me acomodé mejor en mi lugar.
-Porque me besaste Edward?.- decidí redoblar la apuesta e intentar descubrir mas de él. Lo reté con la mirada, pero muy pronto mi valor se vio derrumbado por su actitud. Él sólo sonrió en mi dirección se acomodó mejor en su lugar, parecía que iba a contestarme pero sólo apretó los labios en una mueca y negó nuevamente. Esperé un poco más por su respuesta pero no escuchaba nada.
-Mejor me voy.-
-Me gustó.- lo oí decir. Y detuve mi intentó de salida.
-Qué?.-
-Que me gustó.- repitió.
-Si ya oí esa parte, no entiendo a qué te refieres.-
Dejó caer su cabeza en el asiento y me vio nuevamente con esa intensa mirada que me hacía temblar el cuerpo.
-Tu beso, me gustó…..simplemente tenía ganas de volver a sentirte y por eso te besé.-
Me quedé helada viéndolo como estúpida, escondí mis manos en los bolsillos de la amplia campera de Charlie y los retorcí impaciente por lo que pudiera seguir diciéndome después de esas últimas palabras.
Mierda, le había gustado? A mi también!
Me incomodé con su mirada y le quité la vista de encima para perderla en mis pies, que jugaban con las puntas torpemente mientras buscaba en qué entretenerme para no verle y perderme otra vez.
-Bien….yo…me voy.- me moví lentamente del auto para salir lo antes posible de allí. Mi respiración comenzó a acelerarse y un calor abrumador me asfixiaba dentro del vehículo. Lo sabía, estaba temblando como un maldita cobarde, que mierda podía hacer ahora después de esa confesión? Huir, me parecía lo mas sensato.
-Están trabadas las puertas.-
Soltó con gracia mientras volteaba a verlo y lo fulminaba con la mirada.
-Déjame salir, ahora!.- demandé.
-No terminé de hablar.- me contestó, mientras buscaba un cigarrillo.
-Yo si…así que…..déjame ir.- respondí con un poco más de volumen.
-Bella no voy a hacerte nada que no quieras, deja de alterarte.-
-Qué? Que yo no quiera?.- pero quien diablos se creía que era? No estaba muerta por él para que…bueno, si estaba muerta por él.
-Deja de decir estupideces Cullen, ahora abre las malditas puertas, quiero irme.- un poco más y comenzaba a exasperarme.
Él rodó los ojos y prendió su cigarro, mientras abría la ventana contigua, y dejaba salir el humo.
-Este es el tema…- dijo muy pagado de si mismo, mientras le daba otra pitada profunda-…resulta que quiero…..me gustaría…..un beso tuyo.-
Esta de broma?
Mis ojos se desorbitaron ante sus palabras.
-Qué, qué mierda?.-
-Que quiero besarte de nuevo.- dejó su mano caer por la ventana mientras sostenía el cigarro y me dirigía una de esas miradas penetrantes llenas de convicción.
-Estas loco, no voy a hacer eso.- respondí riendo, incrédula de lo que me estaba pidiendo. Pero porque mierda no le decía que si, me moría por volver a besarlo. De ninguna manera iba a permitir que decidiera cuando tenía que besarlo.
-De acuerdo…..- para mi sorpresa contestó. Lo que me hizo descolocarme aún más.-….si quieres puedes irte.- su voz fue ruda y distante. No supe porque, pero sentí rescabrajarse algo en mi interior, pase saliva y me hundí en mi asiento nuevamente. Él sólo siguió fumando su cigarro con la vista perdida al frente sin dirigirme la palabra. No estoy segura de cuanto tiempo fue que permanecimos en silencio, pero noté como él prendía su segundo cigarrillo y sujetaba el volante con su mano derecha.
De reojo ví como movía algo a sus espaldas y su asiento se corría unos centímetros hacia atrás dejando mas espacio entre el volante y su cuerpo.
-Las puertas están trabadas, pero tu puedes irte si quieres.- dijo esquivando mi mirada.
Me estaba jodiendo? Quiere que salga por la ventana? Mi mandíbula se cayó unos centímetros, no podía creer lo que estaba haciendo, me iba a humillar haciéndome salir por la ventana como castigo por no querer besarlo? Si supiera que me moría de ganas de saltar sobre él y besarlo apasionadamente como hace unas horas atrás.
Volteó a verme y elevó sus cejas animándome a retirarme de su auto.
Bien, eso quería, eso tendría.
-Eres un idiota.- dije, mientras me arrodillaba en el asiento para prepararme para extenderme por encima de su cuerpo y salir de allí.
Él ni se inmuto con lo q dije y siguió con la mirada perdida a un lado, mientras expulsaba el humo del cigarro.
Así que quería joderme por no aceptar besarlo? Bien Cullen, yo también puedo joderte.
Con mi mano derecha tome una parte del volante y me estiré cerca de Edward, sabía que podía sujetarme de su asiento para inclinarme y empezar a sacar mi cuerpo por la ventana, pero decidí jugar sucio como él también lo estaba haciendo conmigo. Puse mi mano izquierda sobre su muslo muy cerca de su miembro, y de inmediato sentí sus músculos tensarse, su rostro se contorsionó por unos segundos, en su cuello pude ver las venas tensionándose y sus cejas se fruncieron, perfecto.
Apreté con mayor decisión su muslo y me estire para tomar con mi otra mano el borde de la ventana, me atreví a voltear un momento para ver su rostro. Él aún seguía con la vista perdida en las afueras, sin siquiera voltear a mirar al frente, pero su rostro era distinto, se notaba que estaba más nervioso que hace unos instantes, así que fui más malvada, volví a presionar su pierna y dejé pasar mi rostro por el suyo, para que sintiera mi aliento rozar su piel. Estaba disfrutando mucho verlo incomodarse con esos gestos, el olor de su colonia mezclado con su piel, me atormentó los sentidos y sentí mi propio cuerpo temblar. Mis manos empezaron a sudar y ya no tenía fuerzas para sostenerme en ese mismo lugar, acomodé mejor mis piernas y las pase por encima de Edward. Con cuidado apoye mis rodillas sobre sus piernas, levanté la mano que estaba en su muslo y me sostuve de su pecho, y otra vez me maraville con la dureza de su cuerpo. Antes de que pudiera dejar salir mi cabeza, la mano de Edward recorrió mi columna vertebral y aceleré mi salida, sin antes golpearme levemente con el techo del auto, me moví sobre su cuerpo, y lo vi hacer algunos gestos de dolor, dios mio me había olvidado completamente que podría llegar a ser pesada para él y tal vez estaba sufriendo porque le era sumamente gorda. Que se joda. Intenté quitarme de encima pero su mano me estiro de la campera y caí nuevamente en su regazo. Me quedé viéndolo para entender su reacción, cuando su rostro tan malditamente sexy, le dio una pitada al cigarrillo y antes de que pudiera despedir el humo, pase mis brazos por sus hombros y me lancé a sus labios.
La delicia de su boca me dio la bienvenida mientras se mezclaba el humo del cigarrillo en mi boca y nuestras lenguas salían a enfrentarse.
Sus manos me sujetaron por la cintura y me acomodaron mejor sobre su cuerpo, estiré mis piernas y las dejé a cada lado del asiento, mientras me asía más a él.
Lo besé desesperadamente, lo deseaba más y más en cada beso, no dejé que tuviera momentos de control, envolví su rostro entre mis manos, me fundí en su boca.
Disfrute de pasear mi lengua por todo su interior, sintiendo la calidez de la suya luchando con la mía, la dureza de sus dientes y la embriagante saliva que saboreaba.
Mordí sus labios, llevándome conmigo el delicioso labio inferior, mucho más grueso, chupándolo en mi boca hasta sentirme regocijada.
Pase mi lengua por su labios una y otra vez como si estuviera disfrutando el mejor helado, lamí todos los excesos de saliva que rodeaban su boca, dejé unos pequeños besos antes de retirarme y tomar distancia. Con mis dedos delineé sus cejas, sus ojos me escudriñaban amablemente, pero podía notar el verde oscuro profundo que se formaba cuando el deseo lo consumía, y me sentí enormemente satisfecha por eso.
Estiré el puño de mi camiseta hasta envolver mi mano y con ella limpie los rastros de humedad que quedaban en el rostro de Edward.
Me relaje en su cuerpo, él dejo caer sus brazos por mis espalda hasta descansar sus manos en mi trasero, donde acarició mis nalgas dulcemente, con un sonrisa tatuada dejó salir su lengua para relamerse los labios y caer en el asiento.
Mis manos acariciaban su nuca, y como una gran idiota sonreí como nunca lo había hecho desde la primera vez que nos habíamos besado.
Sus ojos se movieron del objetivo que era mi rostro y se abrieron como platos.
-MIERDA!- dijo sobresaltándose, me movió a un lado para mirar mejor por el vidrio.
-Qué pasa?.- dije tratándo de moverme y mirar a mis espaldas el mismo lugar al que él veía.
El alma se me fue del cuerpo, y mi respiración se detuvo por completo, podía imaginar como lucía mi cara, totalmente pálida por el susto.
Charlie había estacionado la patrulla a unos metros de distancia, parecía no estar concentrado en nada en particular, pero veía claras intenciones de bajar del auto.
Me sujeté fuertemente de la camisa de Edward y comencé a hiperventilar, volteé a verlo y él parecía igual de asombrado que yo.
Que demonios hacía Charlie en la cafetería un Domingo?
-Tranquila, con suerte ni nos verá.-
-Estas loco? Como mierda no nos va a ver si nos tiene en frente.- respondí casi a los gritos, viéndome totalmente abrumada con la situación.
Dios mio si Charlie me veía en esa situación me encerraba en alguna escuela pupila.
-Tienes dos opciones, o te bajas, sales y dejas que te vea, o te quedas aquí, te cubres mejor con mi abrigo y listo,…puf como si Charlie no me hubiera visto nunca con una chica en el auto.- hijo de puta! Odie cada una de sus palabras, me moví bruscamente de su regazo propinándole un golpe en el pecho, que resultó ser un jodido dolor para mi mano.
-Hey!.- me dijo sobándose el golpe.
Me aoville en mi asiento para evitar ser vista por Charlie, presione mis rodillas contra la guantera y me acurruque entre el asiento y el tablero.
-Te lo merecías por imbécil.- respondí sumergiéndome en el enorme abrigo.
El bufó y rodó los ojos hasta dirigirse nuevamente a mi.
-Quieres irte de aquí?.-
-A dónde diablos piensas ir?, que no ves que nos va a ver de todas formas.-
-Cálmate, salgamos de aquí primero.-
-Edward no!, te verá y se dará cuenta que estoy aquí.-
-No, si te quedas donde estas, baja la cabeza.-
Puso en marcha el coche y lentamente fuimos dejando el estacionamiento para pasar frente a la patrulla.
-Bien, baja la cabeza estamos pasando frente a él.-
El terror me recorrió el cuerpo de tan solo verme expuesta ante Charlie con Edward en el auto. Todos los pequeños avances podrían irse por la borda si llegaba a enterarse de algo. Sujete mis piernas para asirme más a mi cuerpo mientras me escurría del asiento hacia el piso.
-Llámalo.-
-Qué?.- mantuve mi cabeza entre mis piernas mientras preguntaba qué demonios me estaba diciendo Edward.
-Levanta la cabeza, ya lo dejamos atrás.-
-Estás seguro?.-
-Por supuesto Bella, no te das cuenta que aceleré hace rato, ya estamos a cuadras de distancia.-
Me incorporé mejor en mi lugar y asome la cabeza para mirar por el vidrio, para encontrarme con la grata sorpresa de que ya estábamos lo suficientemente lejos de Charlie.
-Qué dijiste?.- volví a preguntar
-Que lo llames para asegurarte que no te haya visto. Sólo llámalo y pregúntale que esta haciendo o lo que sea. Descarta tu temor.-
Lo pensé por unos segundos y rebusqué en mi bolsillo el celular para marcar a Charlie.
-Buena idea.-
-Por supuesto.- dijo muy pagado de si mismo, mientras sonreía a la carretera y sujetaba el volante con sus manos. Chasqué la lengua y no le di más importancia.
Al tercer timbre contestó.
-Hola?.-
-Papá?.-
-Bella, qué sucede?.- su voz me parecía un poco alterada y tal vez nerviosa?
-Mmm nada….sólo me preguntaba…..donde estabas.- soné demasiado dudosa en la pregunta.
-Estoy en lo de Billy mirando un juego de Fútbol, porqué, tu donde estas? Sigues con Angela?.- mi mandíbula se cayo estrepitosamente mientras giraba hacia Edward que se mantenía muy atento a mi conversación. Pero que diablos? Porqué me estaba mintiendo?
Edward vió mi confusión y preguntó silenciosamente…
-Te vió?.-
Yo negué rápidamente pero no podía quitar la sorpresa de mi rostro.
-Entonces estas…en lo de Billy mirando un partido de Fútbol?.- volví a mirar a Edward que abrió sus ojos ampliamente y soltó una carcajada que terminó por tragarse antes de que lo fulminara con la mirada.
-Si, eso dije, Bella qué pasa? Con quien estás?.- pellizque el brazo de Edward para que dejara de alborotarse por la noticia y se mantuviera en silencio a mi lado. Él sólo siguió riendo en silencio mientras negaba incrédulo por lo que había escuchado.
-Si, estoy bien papá, es sólo Angela…..- contesté congelando con la mirada a Edward que seguía en plena gracia-…..nos vemos en la noche, llegarás para la cena?.-
-Claro hija, nos vemos en la noche.-
Corté la llamada y me quedé petrificada mirando la carretera con el móvil en mis manos.
Edward estalló en carcajadas, ni siquiera podía hacer una mueca, sólo miré hacia a él azorada por lo que acaba de suceder.
-Viejo Zorro.- dijo él, y yo sopese unos momentos las diferentes razones por las cuales podría haberme mentido.
Viejo Zorro. Resonaban en mi cabeza las palabras de Edward.
En qué mierda podía estar metido Charlie para ocultarme una salida a la cafetería?
Viejo Zorro
Estaría en negocios turbios? Alguna coima?
-Una mujer.- escuché a mi lado a Edward volver a hablar, mientras se detenía en el semáforo en rojo.
-Que has dicho?.- pregunté anonadada por sus palabras.
-Qué de seguro estaba teniendo alguna cita con alguna mujer, Charlie no es divorciado?.-
-Si.- contesté aún estúpida por la situación.
-Bueno, entonces no es extraño que tenga salidas con otras mujeres.-
-Pero…como estás seguro que esta saliendo con otra mujer?.-
-No estoy seguro, sólo supongo, pero si realmente estuviera en lo cierto, que hay de malo en eso?.-
-Nada, sólo que….porque me mentiría?.-
-Bella eres su hija….crees que es fácil contarle a tu hija que estas saliendo con otras mujeres, tal vez piensa que tu no aceptaras a otra mujer que no sea tu madre.-
-No, Claro que no, siempre quise que Charlie tuviera una novia o se casara de nuevo, pero…..-
-Qué? Eres niña de papá, eres muy celosa?.- preguntó divertido pellizcando mi mejilla, quite su mano de mi rostro y negué rápidamente.
-No es eso, sólo me sorprende que no me contara nada….-
-Hey Bells, sólo estamos suponiendo….tal vez sólo quería tener su espacio.-
Volteé velozmente hacia Edward, mis oídos se maravillaron al escucharlo llamarme de esa forma tan personal y cariñosa, mis mejillas se calentaron y sabía que estaba ruborizándome entonces dejé caer mi cabeza para juguetear con mis dedos sobre mi regazo.
-Qué? Qué sucede?.- dijo preocupado por mi reacción.
-Puedes llevarme a mi casa?.- hundí mis manos en mis bolsillos y esquivé su mirada.
-Esta todo bien?-
-Claro.-
-No te pongas mal, ya verás que no es nada grave.- mi cuerpo se tensó cuando una de sus manos presionó mi muslo amablemente tratando de reconfortarme, pero su toque causaba lo contrario, me estremecí por su caricia y me acurruqué mejor en mi lugar.
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Manzanas – E.C POV
-Porqué no nos dijiste nada antes Edward?.-
-Espera.- Seguí con la mirada la dirección en la que mi hija se perdía en el pasillo antes de continuar hablando, Alice me veía expectante y hacía gestos con sus ojos para que prosiguiera.
-Ali no es algo para que este divulgando tan tempranamente, Bella quería estar segura, y no queríamos….- señale con el rostro en dirección a mi hija mientras mi hermana volteaba y seguía mi mirada.
-Bueno, pero ya es seguro, porque no pueden decírselo?.- ciertamente en ocasiones la impaciencia de Alice era como un calzón apretado estrujando mis bolas.
-Charlie viene mañana.- solté con el fastidio tatuado en mi rostro, Jasper a mi lado se sobresaltó y me vio sorprendido por la noticia.
-Oh!.- dijo Alice con cara de preocupación.
-Exacto.-
-Se quedará aquí?.-
-No, me dejó muy en claro que iba a quedarse en un hotel, que venía a ver a su nieta y que pasaría por ella en la tarde.-
-Bien, así es Charlie, lo extrañaba, será que podré sumarme a su salida?.-
-Alice!.- replicó Jasper.
-Qué? No hay nada de malo, sabes que Charlie siempre me adoró, también querrá verme.-
-Si lográs que no me insulte en los primeros 30 minutos en los que me vea, te regalaré toda la colección de zapatos de Bella.- reté a mi hermana, sonriendo por lo bajo, porque sabía que Bella no podía llenar medio placard de calzados.
-Ja! Es un chiste?, antes muerta que ponerme algunos de sus desgastados cueros.-
Ambos reímos por eso, Bella nos mataría si supiera que bromeábamos a sus costillas, aunque yo amaba verla en sus viejos tenis.
-Te veo bien.-
-Qué?.- me sorprendí de las palabras de mi amigo y volteé a verlo con premura exigiendo una respuesta por sus palabras.
-Que te veo feliz Ed!.-
Palmee su hombro y le sonreí cómplicemente, mientras veía a mi hija jugar con su tía en el pasillo.
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-Liz!.- mi pequeña corrió con ansias desde el elevador hasta el mostrador de entrada en el piso 36 de la Fundación Cullen donde Elizabeth sonreía enormemente al verla llegar tan entusiasmada, ella abrió los brazos para mi hija y la estrecho fuertemente en un abrazo enternecedor que me hizo regocijar.
-Liz, adivina quien vendrá a buscarme hoy.- entusiasmada mi princesa saltaba a un lado con sus manitos unidas y sus pequeños bolsos colgando de sus bracitos, mientras Liz quitaba el peso de la carga y se agachaba a su altura.
-No fuiste al colegio?.-
-Si, pero papá fue a buscarme antes para estar lista para mi visita.- contestó ella llena de emoción.
-Cuál visita?.- los ojos de Liz encontraron los míos y rodeé los ojos volteando hacia mi estudio.
-Mi abuelito Liz, hoy viene Charlie.-
Una amplia sonrisa se dibujo en el rostro de ella y sus ojos pícaros rebosantes de gracia me vieron esperando respuesta alguna de mi parte, por supuesto me hice el desentendido.
-Charlie viene a Seattle? Eso es grandioso preciosa- nos adentramos a mi despacho, deje mi saco en su lugar y me acerqué a mi mesa, sin perder de vista le enorme sonrisa que traía mi hija desde la mañana muy temprano.
-Si! Me ayudas a ponerme mi vestido nuevo?, Tía Alice puso todo en mi bolsa.-
-A qué hora viene por ti Charlie?- Liz levantó su rostro para mirarme cómodamente sentado detrás de mi escritorio.
-Ahí es donde entras tú!.- agregué con mi sonrisa torcida, ella me vio con duda pero una pequeña mueca asomo en su rostro al entender mis palabras.
-A donde lo llamo?.- dijo acercándose a mi escritorio.
Tome rápidamente un lápiz y papel y anote el móvil de Charlie para entregárselo.
-Pregúntale si prefiere que me acerque a donde esta él o si pasará por aquí.-
-Bien, y estarás aquí cuando él venga o huirás?.- Rodeé los ojos y me levanté de mi lugar para dar una vuelta por la oficina mientras le daba la espalda a ellas. La risa de Liz se alejo de nosotros mientras salía del despacho.
Me acerqué a la ventana y pase la mirada por la increíble vista de la ciudad que tenía desde donde estábamos. No podía evitar estar ansioso por la llegada de Charlie, pero a la vez quería verlo, quería que ella lo viera, y sobretodo quería que él creyera en mí, alguna vez.
-Papi me ayudas?.-
-Qué sucede?.- caminé a ella, fruncí el ceño al verla enredarse entre el centenar de cosas que traía en sus bolsos, me acuclillé donde ella para tomar algunas de las cosas que veía esparcidas.
-Tía Alice me dijo que Liz debía leer una nota que ella escribió, dijo que ahí estaba lo que debía ponerme, no la encuentro!- chilló revolviendo sus pertenencias.
-Cálmate preciosa.-
La puerta de entrada nos quitó la atención por un momento para ver entrar a una sonriente Liz caminar con premura hacia nosotros.
-Y bien?.- pregunté demasiado ansioso, ella sonrió y tomo a hija de la mano.
-Esta a unos minutos de llegar, dijo que pasaría por aquí, así que tú…- me levanté velozmente del suelo y tomé mi chaqueta para ponérmela, Diablos! Me sentía como si estuviera preparándome para una entrevista laboral, mis manos comenzaron a sudar. Acomodé mi saco junto a mi corbata, aflojé un poco el cuello, y pase mis manos desesperadamente por mi cabello, sabía que no iba a estar lo suficientemente presentable, pero que más da, era Charlie.
Era Charlie ! Respire profundamente y me senté en mi lugar nuevamente.
-….vendrás conmigo, acabo de hablar con Alice y ya me dijo todo perfectamente. Así que a prepararte preciosa.-
-Tenemos que apurarnos Liz.-
-Claro, claro, vamos…..Edward…..quieres que pida algo fuerte mientras tanto?.- expulsé todo el aire contenido con una sincera sonrisa, me deje caer en mi asiento y asentí a las palabras de Liz, mientras volvía a aflojar mi corbata. Ella negó y salió con mi hija riendo de mi oficina para dejarme sólo con mi gran desesperación encima.
Apoye mis codos sobre la mesa y sujete mi cabeza con fuerza, presionando mis ojos con extrema dureza, necesitaba un poco de alivio, me estaba angustiando más de la cuenta, sólo era una estúpida visita del padre de mi novia, bueno….ya no más novia, esposa. Qué por supuesto Charlie desconocía totalmente, perfecto, una razón más para que me arranque las bolas en algunos minutos. Maldita sea, tenía que ser hombre, porque tendría que tenerle tanto miedo?
Mi respuesta era sencilla.
Bella.
Nunca temí a Charlie en ninguna circunstancia que excluyera a Bella, recordaba muy bien como lo había desafiado varias veces sin importarme el cargo que tuviera en su momento.
Pero en relación a ella, yo siempre era un idiota, sabía las consecuencias que podría tener con él, si se enteraba de los desmanes que teníamos con Bella, y sabía que él siempre la iba a proteger por encima de cualquier cosa, lo cual agradecía, lamente que en alguna circunstancia Charlie tuviera que cuidar a Bella de mi.
Pero este presente era diferente y esperaba que perdurara para siempre, quería con todas mis ansías que él supiera cuanto estaba cuidando y amando a mi Bella.
Y sólo eso me impacientaba, estaba orgulloso de lo que habíamos logrado con ella, y quería que él fuera parte de todo esto, Charlie también era mi familia.
El teléfono mi quitó de mis pensamientos un momento para escuchar a Liz hablar…
-Edward, parece que cuanto más rápido mejor no?.- dijo ella con un tono de gracia, que me puso aún más nervioso.
-Qué?.-
-Charlie ya esta aquí.-
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