Disclaimer: None of this belongs to me. Thanks to the beautiful Josie, for letting me translate it. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a tufano79, solo me pertenece la traducción.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction

(www facebook com/ groups/ elite . fanfiction)


Capítulo Catorce

POV Bella.

Alice se fue como a las ocho. Me abrazó de nuevo, reiterando su promesa de ser una buena oyente. Asentí y dije que solo necesitaba tiempo. Una vez que se fue, le coloqué seguro a mi casa y arrastré mi cuerpo a mi cama. Tan pronto como mi cabeza golpeó la almohada, me quedé dormida y dormí todo el día, despertándome temprano en la mañana del lunes. Vistiéndome con un par de shorts y una musculosa, volví al terreno junto al lago para hacer mi carrera matutina. Necesitaba sacar un poco de la mierda que estaba sintiendo por ese email.

Correr era mi catarsis.

Golpeando el pavimento y escuchando un poco de rock pesado, corrí ida y vuelta por la orilla del lago. Mientras corría, me dio una puntada en la pierna, causando que me cayera al suelo.

—¡Mierda! —ladré, sentándome y masajeando mi pantorrilla.

—¡Oye! —escuché. Volteando mi cabeza, vi a Edward, el hermano de Alice, corriendo hacia mí. Estaba sin camisa y cubierto en sudor—. Te vi caer… ¿Bella?

—Síp —dije, dedicándole una mueca—. ¿Cómo estás, Edward?

—Mejor que tú. ¿Qué sucedió? —preguntó, agachándose y estirando mi pierna.

—Correr muy fuerte sin haber estirado —dije, tratando de levantarme.

—Siéntate, Bella. Déjame ayudarte. ¿Dónde duele? —cuestionó, pasando su gran mano por mi pantorrilla. Estaba presionando suavemente mi pierna. Aullé cuando golpeó el nudo—. Demonios, mujer.

—Estaré bien —dije tercamente.

—Relájate. Si no dejas que se relaje, puedes causar un daño sustancial en el tejido del músculo de tu pantorrilla —dijo, masajeando mi pierna. Lloriqueé mientras masajeaba y tocaba mi pantorrilla. Quince minutos de sus manos sobándome, y Edward me observó—. ¿Cómo se siente?

—Bien, supongo —respondí, colocando en punta mi pie y flexionándolo.

Él se levantó, tendiendo sus manos.

—Vamos, déjame ayudarte a levantarte —dijo. Vacilante, coloqué mis manos en las suyas y fácilmente me jaló hacia mis pies—. Camina un poco, ¿de acuerdo? —Asentí, tomando un paso con mi pierna buena, pero siseando cuando pisé con la mala. Aún seguía tensa. Su brazo se disparó alrededor de mi cintura cuando tambaleé. Su pecho estaba cálido y brillante por el sudor—. Con cuidado.

—Estoy bien, Edward. Gracias —dije, tratando de zafarme de su agarre.

—Lamento diferir, Bella. Sé que no tienes un músculo desgarrado, pero tienes un nudo muy serio en tu pantorrilla. ¿Qué tan lejos estamos de donde vives? ¿Un kilómetro? ¿Dos? Déjame llevarte a casa —dijo—. Estoy estacionado justo por ahí.

Fruncí el ceño. Sabía que caminar con lo que sea que tuviese no era una sabia decisión, pero no quería ponerme a mí misma en una situación donde no estaba cómoda. Muy tarde, Swan. Ya estás incómoda. Tu pierna está palpitando. Toma el aventón. Él es un bombero. Entrenado para salvar personas. Tal vez puede salvar tu trasero…

—Vamos, Bella. Prometo que no te lastimaré. Solo quiero asegurarme que estés segura en casa y que no te hagas más daño. Conoces a mi hermana. Puedo llamarla… que ponga sus manos en el fuego por mí —dijo, metiendo su mano en el bolsillo de sus shorts.

—¡No! Eso no será necesario. Lo siento. Solo estoy reticente en confiar en las personas —dije, sonrojándome furiosamente—. Sé que eres un buen hombre. Demonios, me alcanzaste mi salsa para pasta.

—Eso es porque eres de tamaño divertido. —Rio, palmeando mi cabeza. Yo solté una risita, rodando mis ojos—. Solo quiero llevarte a tu casa y envolver eso con unas compresas calientes. Relajará mucho más el músculo. También sugeriría darte un masaje. Suavizará el nudo, pero asegúrate de ir a un spa que se especialice en masajes deportivos, para atletas. Tu masajista común y corriente puede causar más daño que nada. Ahora, ¿crees que puedes caminar o quieres que te cargue?

—Trataré de caminar —dije, apretando mis dientes por los quinientos pasos hacia su auto. Nos llevó diez minutos caminar cinco pasos antes de que Edward me cargase en sus brazos—. Obviamente la paciencia no es tu fuerte.

—Oh, lo es, pero tengo que ir a trabajar, Bella —bufó—. Mi abuela de noventa y cinco años, que es un cadáver, camina más rápido que eso.

—No hables mal de la difunta, Cullen —dije, arqueando una ceja mientras él me llevaba fácilmente a un Mustang Ford color plateado, con llantas negras y realces amarillos—. Lindo auto.

—Gracias. —Sonrió, colocándome sobre mis pies y quitándole el seguro—. Ella es mi bebé.

—Una bebé de aspecto muy rápido. —Solté una risita mientras me subía al asiento del copiloto que él había abierto para mí. Cerró la puerta suavemente antes de correr, rodeando el auto hasta llegar al otro lado. Se colocó una camiseta ajustada antes de subirse al asiento del piloto.

—¿Hacia dónde, señorita Bella?


¡Hola, hola! Segundo encuentro de Edward y Bella.

¡Mil gracias por todos los reviews y favoritos para la historia! No saben lo bonito que es que aprecien la traducción y el trabajo de la autora.

Link del grupo en Facebook: www . facebook groups / 530612787116025 (solo quiten los espacios)

¡Nos vemos el domingo!