¡Nuevo capitulo!, aquí veremos un poco más de interacción entre Quinn y Rachel aunque no es de la buena jaja.
Just beyond repair
Entré al WMH como cualquier otro día, algunos libros contra mi pecho y mi maleta sobre mi espalda, mire hacia una de las filas de casilleros y vi a Noah sacando sus cosas de allí. Él me miró pero sin decir nada cerró su casillero me dio la espalda y siguió su camino.
Escuchaba algunos murmullos cuando pasaba frente a ellos. No era difícil de inferir que Noah y yo ya no éramos muy amigos, desde que había llegado a ese colegio habíamos pasado la mayor parte del tiempo juntos y ahora apenas una mirada no muy amigable era toda la interacción que había entre nosotros. Era obvio que ya no éramos amigos, era obvio que ya no me encontraba bajo su "protección".
Sabía que esto alborotaría a los bullies, si ya no me encontraba bajo la protección de Puck yo volvía a ser una perdedora más en McKinley. Volvían a tener luz verde y yo sería el blanco perfecto, ya me imaginaba lo que pensaban, "después de estar protegida es bueno recordarle a donde verdaderamente pertenece". Es por eso que había traído dos cambios de ropa conmigo aquel día, sabía que los necesitaría.
El día fue mal de principio a fin. Guardé mis libros dentro del casillero y empecé a caminar hacia mi clase pero antes de que pudiera llegar un slushy golpeo mi rostro, el maldito Karofsky se fue riendo junto con Azimio diciendo "Bienvenida de vuelta al fondo, perdedora".
Me quede para allí por unos segundos, había olvidado la asquerosa sensación de esa pegajosa bebida deslizándose por mi cuerpo. "Mierda" dije, algo de hielo se había alcanzado a meter en uno de mis ojos y ardía como un demonio. Caminé de vuelta a mi casillero y saqué de mi maleta uno de los cambios de ropa, era apenas primer periodo y ya tenía un slushy encima, esperaba que el otro cambio de ropa llegara a alcanzarme el resto del día.
Rápidamente fui al baño y limpié todo el slushy de mi cuerpo, lavé mi cabello y me puse ropa limpia. Guardé la ropa sucia en una bolsa plástica y regresé a mi casillero, de camino a allí me crucé con Lucy, tal parece que había decidido empezar a llegar un poco tarde antes que cruzarse con Quinn y su séquito de porristas. Al verme su cara mostró tristeza, miró la bolsa que llevaba en la mano y mi cabello mojado, sabía lo que había acabado de pasar.
No se acercó a mí aunque su mirada y su lenguaje corporal demostraban que quería hacerlo, que quería asegurarse de que estuviera bien, pero no lo hizo, solo se quedó allí parada con su mirada triste y preocupada. Yo seguí de largo sin darle más de una mirada, habían sido unos días duros y la verdad no estaba de ánimo para lidiar con sus rechazos.
Rápidamente guarde la bolsa en el casillero y corrí por el pasillo, tenía una clase a la cual atender. Cuando llegué, casi 40 minutos tarde, el profesor se quedó mirándome parada en la puerta, mi cabello y lo enrojecido de mis ojos le contaron lo que había ocurrido. Antes de que pudiera disculparme por llegar tarde el profesor habló.
– Señorita Berry, adelante – dijo señalando el interior del salón, invitándome a pasar. Yo asentí con mi cabeza y caminé hacia adentro. Cuando pasé frente a él dijo – Espero que no se vuelva a repetir, ya llevamos casi la mitad del tema de la clase –
– Lo siento, señor. No se repetirá – dije. Al fondo pude ver a Santana y a Brittany sentadas en su lugar de costumbre. Normalmente en esta clase siempre me sentaba al frente, procurando alejarme lo más posible de ellas para evitar confrontaciones con la latina, pero por haber llegado tarde tuve que tomar el único puesto que quedaba libre en el aula, justo en frente de la pareja.
Caminé hacia el puesto. Brittany me saludo con un pequeño movimiento de su mano y una sonrisa, Santana me miro con una sonrisa satisfecha que no me gusto para nada, no era de esas sonrisas que siempre me daba que decían "soy mejor que tu" era más bien una que decía "Sé algo. Te tengo". La ignoré, me senté y puse atención a lo que quedaba de la clase.
Santana en ningún momento intento molestarme o discutir, se quedó callada y atenta durante toda la clase lo cual era raro, muy raro considerando que así era como veníamos funcionando desde mi llegada al WMH; ella me molestaba hasta que obtenía una respuesta de mi parte y luego discutíamos hasta que Brittany tenía que intervenir antes de que llegáramos a algo físico.
El profesor tuvo que terminar la clase un poco antes debido a que el rector lo llamó a su oficina, se despidió pidiéndonos por favor repasar lo visto en clase para la siguiente clase, en esta parte me miro especialmente a mí pues no había estado presente en gran parte de la explicación. Salió del salón y todos los estudiantes empezaron a salir felices de tener algunos minutos extra de descanso.
Quedaban pocos estudiantes así que decidí empacar mis cosas y salir antes de que los estudiantes de los otros cursos salieran, solo tenía un cambio más de ropa y no quería tentar mi suerte. Pero Santana tenía otros planes.
Mientras guardaba mi cuaderno caminó hasta quedar frente a mí, frente a mi pupitre, yo aún me encontraba sentada con mi maleta sobre mi regazo – Veo que finalmente estas de vuelta al fondo, ¿se siente bien estar en casa, Berry? – me preguntó burlonamente.
Por un momento me detuve pero terminé de empacar mi cuaderno ignorándola – ¿Sin Puckerman a tu lado ya no te sientes tan confiada? Sabes que tenemos luz verde para hacer lo que nos plazca, ¿verdad? – Intentaba puyarme para conseguir una reacción pero no la iba a conseguir, no le iba a dar el gusto – Han sido muchas semanas teniendo que contenernos y bueno ahora que es open season otra vez se siente bien finalmente poder hacerlo –
No le respondí, simplemente guarde el libro de la asignatura como si nada – Vaya, vaya, vaya, ¿así que me estas ignorando? Bueno, si es así me imagino que no tendrás problema alguno con que te cuente lo que descubrí este fin de semana, ¿no es así? – me dijo con esa sonrisa en su rostro. "¿A dónde quiere llegar?" pensé.
– ¿Sabes que hay un bar que queda a unas cuantas cuadras del cementerio? – Con eso tuvo mi atención – Es un bar bastante vulgar según dicen – dijo haciendo una mueca con su rostro – Tiene fama de ser un bar que ofrece cierto tipo de servicios un poco más… personalizados if you know what I mean –
– Santana – advirtió Brittany intentando callarla.
"¿Qué?" me pregunté. Sentí nauseas. La verdad nunca me había preguntado qué era lo que hacía Shelby en aquel bar, siempre me había dicho que era la encargada pero jamás me moleste en averiguar por mi cuenta, nunca había siquiera visto ese bar. Sinceramente jamás me había importado.
Santana viendo mi expresión sabía que había tocado un nervio. No se callaría – El dueño es un viejo ricachón que vive en Columbus pero la persona que lo maneja y que por supuesto es la atracción principal es una mujer – La sonrisa había dejado su rostro, ahora tenía una expresión neutra pero sus ojos no cambiaron, estaban llenos de pequeños destellos de malicia y satisfacción. Sabía lo que estaba haciendo, sabía lo que estaba provocando y lo estaba disfrutando.
– Hace algunas semanas la vi a la salida del bar cuando iba en mi auto de camino a casa. Es una mujer muy bonita, incluso con ese tipo de ropa con la que estaba y con su rostro un poco desarreglado se veía muy bonita, es obvio porque es la atracción principal –
– Santana, basta – intentó nuevamente Brittany.
– Su rostro se me hizo muy familiar sabes, pero no podía recordar de dónde. Eso es hasta el funeral de Cristian Puckerman. Como no me di cuenta – dijo riendo un poco – Si son como dos gotas de agua. Tal vez por eso Puck te dejó botada, digo, ustedes se la pasaban juntos todo el tiempo y probablemente estaban acostándose desde hace rato porque bueno, ¿qué otra razón tendría alguien como él para andar junto a alguien como tú si no es por sexo? – Sus palabras me estaban llegando, me estaban golpeando más de lo que desearía admitir – ¿Qué hiciste RuPaul? Imagino que te revolcaste con algún otro, ¿qué pasó? ¿Puck se dio cuanta y te botó o acaso le prendiste algún tipo de infección? No sería una sorpresa, al fin y al cabo de tal palo tal astilla –
* Esta vez me dio un golpe directo al estómago que me dejo sin aire y debilito mis piernas tanto que estuve a punto de caer al suelo pero él lo evito presionando su cuerpo contra el mío haciendo que sintiera su asquerosa excitación – Cualquiera podría merecerte. Deberías estar agradecida de que alguien como yo se fije en una puta como tú. Eres solo una puta al igual que tu madre – se rió – de tal palo tal astilla – me dijo al oído.*
Casi al mismo tiempo que con mi mano derecha agarré el lápiz que quedaba sobre mi puesto de manera que la afilada punta quedó hacia abajo Brittany gritó – ¡Te dije que basta! – Puso su mano sobre la mía sin quitar su mirada de Santana – Vete de aquí – dijo con finalidad.
Santana con una expresión estupefacta quito su mirada de la mía y volteó hacia Brittany – Pero Britt... –
– ¡Que te vayas! – gritó nuevamente. Santana con un pequeño puchero salió del salón.
Brittany quitó su mano de la mía lentamente, mi mano todavía se encontraba empuñando el lápiz pero una vez su mano dejó la mía deje el lápiz nuevamente en su puesto. No quite mi mirada de nuestras manos mientras lo hacía, estaba prevenida y mis sentidos se encontraban alertas. En este momento me doy cuenta de que ella lo notó, que sabía que cualquier movimiento inesperado podría resultar peligroso.
Brittany siempre ha sido una persona muy particular, un ser especial. No tenía ni una gota de maldad en ella y pasaba la mayor parte de su tiempo en su propio mundo, uno donde el odio, la maldad y las malas intenciones eran apenas un mito. Siempre vio solo lo mejor en las personas, incluso en mí.
– Lo siento – me dijo. Levanté mi mirada y solo vi sinceridad y arrepentimiento en sus ojos. No era su responsabilidad lo que hiciera Santana pero aun así se sentía culpable – No sabía que iba a decirte algo así, de haberlo sabido la hubiera detenido apenas abrió la boca –
Asentí aceptando su disculpa sin decir nada – Ella no es una mala persona – resople sin poder evitarlo – No lo es. Es solo que bueno… tiene un carácter complicado, pero es una buena persona. Una vez que la conoces te das cuenta – El timbre que finalizaba la clase sonó – Tengo que irme, debo hablar con Santana. Siento lo que sea que pasó con Puck, se notaba que eran buenos amigos, espero que todo se arregle. Nos vemos luego – Se despidió con una pequeña sonrisa.
Pasé la mayor parte del día intentando esquivar a cualquier persona con un vaso en la mano, salía muy rápido de clase y daba las vueltas necesarias a las instalaciones con tal de evitarlos. "Así debe sentirse Lucy todos los días que pasa aquí." Pensé. Era estresante.
La jornada terminó, todos los estudiantes se dirigían a sus casas a excepción de quienes se quedaban a practicar con los diferentes clubes. Me acerqué a mi casillero un poco más tranquila, la escuela estaba casi desierta. Empecé a caminar en dirección a la sala de coro, solo me faltaba doblar en el pasillo y llegaría. Fue entonces cuando volví a sentir esa desagradable sensación del hielo golpeando mi rostro, esta vez se había alcanzado a meter bajo mi blusa lo que me hizo sentir escalofríos.
Abrí los ojos después de retirar el exceso del líquido y vi como Quinn con una sonrisa pretendía darme la espalda y seguir como si nada. Pero no, yo no iba a dejar que eso pasara, estaba cansada de aguantarme, de quedarme callada y simplemente poner la otra mejilla.
– ¡¿Qué demonios pasa contigo?! – le grité.
Esto la detuvo, no creyó que yo le respondería – ¿Disculpa? – se dio la vuelta clavándome dagas con la mirada.
– ¿Cuál es tu maldito problema Fabray? – pregunté acercándome a ella.
– No sé si te has dado cuenta Berry pero en esta escuela las cosas funcionan de cierta manera. Lo perdedores están en el fondo, es el orden natural y ahora que Puck no está para protegerte es donde vuelves a estar, es de donde nunca debiste haber salido – me dijo duramente, sin moverse un centímetro ante mi acercamiento.
– ¿Y a donde perteneces tu Fabray? ¿A la cima? – Pregunté con algo de sarcasmo – ¿Según la ley de quién? – No dejé que hablara, mi propósito en ese momento era quebrarla de alguna manera, por fin darle un poco de su propia medicina – Mira que enserio no lo entiendo, eres una niña más, alguien más en el montón de personas en Lima que una vez dejen la escuela terminaran siendo Limalosers, ¿qué es lo que te hace tan especial? ¿Qué es lo que te hace estar tan por encima de todas esas personas a quienes no eres capaz de dejar vivir su vida en paz? – Nunca retiré mi mirada de sus ojos, así su rostro no demostrara emoción alguna sus ojos me decían todo lo que quería saber en ese momento, me guiaban. Con solo verlos sabía si iba por buen camino – Según yo lo veo no eres muy especial. Digo, si, eres porrista, la capitana de las porristas pero todos esos títulos no los conseguiste sola. Eres más bien una deportista promedio, no lo suficientemente buena para llegar a conseguir alguna beca fuera del estado –
– No eres excepcionalmente buena académicamente, incluso creo que compites conmigo para obtener el primer lugar así que una universidad prestigiosa queda descartada – dije como si simplemente estuviera comentando sobre el clima, pero sus ojos me decían que definitivamente era un tema que le dolía y le preocupaba, la conocía muy poco pero sabía de ella lo suficiente para suponer que su peor pesadilla era terminar convirtiéndose en aquello que tanto odiaba, en otra perdedora más estancada en Lima.
– Tu voz tampoco es privilegiada, tienes un tono lindo, sí, ¿pero tanto como para llegar a ser una estrella? – le pregunté, parecía que cada vez se volvía más pequeña, estaba cumpliendo mi objetivo la estaba quebrando pero no pararía hasta hacerlo por completo – No, definitivamente no – me respondí.
Di un paso hacia atrás y ladeé mi cabeza mientras la miraba de arriba abajo, como inspeccionándola – Eres bonita. Pero es una belleza promedio, nada que un par de años no se vaya a llevar – Esa fue una gran mentira, una de las mayores mentiras que dije en mi vida porque Quinn Fabray estaba lejos de tener una belleza promedio, desde que la vi pensé que era la mujer más bonita que había visto en toda mi vida y en ese momento me atrevería a decir que con los años su belleza solo aumentaría. No me equivoqué en eso.
– Tu cuerpo es muy saludable, lo debe ser después de someterte a las absurdas jornadas de entrenamiento de Sue, pero ¿Qué pasará cuando dejes WMH? ¿Qué pasará cuando no tengas la responsabilidad y obligación de entrenar? Probablemente dejarás de hacerlo. Diablos yo lo dejaría de hacer, creo que todos estarían de acuerdo en decir que comer y dormir son dos de los placeres de la vida – dije con humor – y son placeres que me imagino te has negado por mucho tiempo –
– Tu cuerpo empezará a volverse perezoso y cuando menos te des cuenta habrás ganado peso y tu esposo, tu amor de colegio te dejará, ¿sabes por qué? Porque la Quinn con la que se casó, esta Barbie de ensueño solo existe dentro de estos edificios; desaparecerá. Porque una vez salgas de aquí definitivamente esa Quinn, la capitana de las porristas reina de todo el maldito instituto dejara de existir – dije con falsa tristeza. Estaba por lograrlo, solo faltaba la estocada final.
– ¿Sabes?, hay algo que me he preguntado desde que tuve el placer de conocerte – dije con sarcasmo – gobiernas este lugar como si fuera tu reino privado y todos los demás fueran tus lacayos, lo que me hace preguntarme ¿gobiernas de la misma manera en tu casa? – Su cara por fin mostro emociones, había golpeado un nervio – ¿Que pasa cielo? ¿Mami no te presta la suficiente atención así que conviertes este lugar en tu patio de juegos personal donde puedes hacer lo que te plazca y ser el centro del universo? – pregunté con falsa dulzura. Su mirada me esquivó, ya no me miraba a los ojos miraba a cualquier parte de mi rostro menos a los ojos, parecía que quería evitar que le sacara más información – Oh no, no es mami ¿verdad? Es tu papi – sonreí con satisfacción al ver que sus manos temblaban a pesar de que ella las empuñaba y las pegaba al cuerpo para evitarlo – El importantísimo abogado Fabray ya no tiene tiempo para su pequeña princesa así que ella libera sus demonios en el único lugar donde puede hacerlo sin enfrentar las consecuencias –
Me acerqué más a ella – Eres patética – dije con dureza – No tienes luz propia así que intentas robar la luz de los demás. Eres como un maldito hoyo negro – le susurré. La vi quebrarse, su cuerpo daba pequeños movimientos y sus ojos estaban llenos de lágrimas que se rehusaba a dejar caer, no quería llorar frente a mí – Ahora simplemente déjame en paz – susurré cerca de su oído.
Había estado tan metida en el momento que no había notado que todo el glee club estaba detrás de Quinn, frente a la puerta del salón. Me preguntaba por qué nadie había dicho algo en su defensa, por qué ni siquiera Santana la había apoyado, parecía ser que en fondo todos habían estado esperando a que alguien el algún momento hiciera lo que yo había hecho. ¿Qué clase de amigos tenía?
Empecé a caminar hacia los baños pasando entre todos los del club quienes dejaron un pequeño espacio para que yo cruzara. Solo volteé hacia atrás una vez, vi como Quinn cerraba sus puños con fuerza en el mismo lugar hasta que empezó a caminar rápidamente hacia el lado contrario al que yo me dirigía sin voltear a mirar en ningún momento, no sabía si había notado que el club había escuchado todo. Antes de regresar mi mirada al frente me encontré con la mirada de Noah pero lo ignoré.
Llegué al baño y me miré al espejo. Sabía que lo que acababa de hacer no había sido impulsado por mi dark passenger, no, era enteramente yo. Lo sabía porque más que buscar un alivio estaba buscando algo de justicia, tal vez con un poco de venganza. No me importaba como me sintiera yo (de hecho de alguna no me estaba sintiendo del todo bien, "tal vez me excedí" se pasaba por mi cabeza) lo único que me importaba era lo que estaba intentando hacerle sentir a Quinn, todo lo que quería era hacerle sentir solo una pequeña parte de lo que ella provocaba en tantos estudiantes. Sabía además que no tenía nada que ver con mi dark passenger porque de haber sido así habría lidiado con ello de una manera totalmente diferente.
Empecé a quitar el slushy de mi cuerpo estaba vez tomándome mi tiempo. Dejé de pensar en todo y simplemente me concentré en limpiarme correctamente.
Creo que hasta aquel momento aquella discusión fue la reacción más ¿normal? ¿humana? Que jamás había tenido. El tratar de herir a alguien de una manera que no implicaba algo físico, el hecho de gritar, de "sacar trapitos al sol", ese tipo de confrontación es el que las personas normales tendrían cuando tienen algún tipo de problema con otra ¿verdad? Esa es la manera en la que una persona normal se comporta cuando no soporta a otra. No me di cuenta de eso en ese momento.
Lo curioso es que mientras yo acababa de tener mi momento más humano y normal posible al otro lado del instituto había alguien que pasaba por exactamente la situación contraria.
Cada persona tiene su manera de lidiar con sus demonios. Quinn estaba lidiando con los suyos. El problema es que aquellos demonios tenían un objetivo muy claro y específico: Lucy.
Al salir del baño me di cuenta de que era prácticamente la única persona que quedaba en el edificio, el glee club probablemente había cancelado el ensayo después de los acontecimientos que presenciaron, todos los otros clubs ya habían terminado sus ensayos y no se veía ni un alma en los pasillos. Caminé tranquilamente hacia el parqueadero donde se encontraba mi auto, antes de salir del edificio me di cuenta de que aún quedaba un auto aparte del mío, era el auto de Lucy.
Dentro del auto Lucy estaba sentada frente al volante con sus dos manos sobre él, su mirada estaba fija hacia adelante. A pesar de que sus gafas cubrían gran parte de su rostro pude ver que tenía los ojos irritados y que unos ríos de lágrimas ocupaban sus mejillas, pero algo estaba fuera de lugar, su rostro estaba impasible.
Desde que la conocí siempre había bastado una sola mirada a su rostro para saber cómo se sentía; se sonrojaba fácilmente cuando se avergonzaba, sus ojos y sonrisa brillaban cuando estaba feliz y, sus cejas y boca se fruncían cuando se preocupaba, era como un libro abierto. Si la llegabas a conocer un poco te dabas cuenta de que con ella no había segundas intenciones, lo que te mostraba era lo que había, punto.
Cuando me moví para acercarme a su auto ella lo noto apenas por el rabillo del ojo, nunca supe si se dio cuenta de que era yo o si le daba igual quien era. Lo único que vi fue como encendió el auto y desapareció por la salida del parqueadero.
No sé porque no me aseguré de que estuviera bien, nada me hubiera costado averiguar dónde quedaba su casa y escabullirme allí sin ser notada, no era necesario hablar con ella solo ver con mis propios ojos que todo estuviera bien. Pero no lo hice. Me fui a mi casa pensando "mañana hablare con ella", pero no hubo un mañana.
Incluso el más fuerte de los aceros solo puede ser doblado hasta cierto punto antes de que se deforme por completo, un jarrón puede ser quebrado y pegado solo hasta cierto punto antes de que sus fragmentos pierdan su forma, pasado este límite todo sabemos que no hay vuelta atrás, se llega a un punto de no retorno. Lucy había sido quebrada durante casi toda su vida y ella misma se había encargado de juntar sus pedazos y repararse, pero la habían llevado hasta ese límite y la habían forzado a cruzarlo, la habían dejado sin posibilidad alguna de reparación.
Al siguiente día la triste noticia del suicidio de la joven Lucy Collins reemplazó los chismes de barrio a los que estaban acostumbrados los habitantes de Lima. Los cuchicheos entre vecinos no eran de a quien habían visto hacer no sé qué sino de que razones tendría una chica tan joven como ella para hacer algo así.
Sabía que Quinn de una u otra forma tenía algo que ver con lo que Lucy había hecho, puede que yo no haya estado presente en ese momento, que no tuviera prueba alguna para asegurarlo pero lo presentía. No sabía que había pasado pero lo averiguaría y me aseguraría de hacer pagar al culpable.
Espero que lo hayan disfrutado, recuerden dejarme sus comentarios si les ha gustado la historia y como imaginan que se va a desarrollar, seria interesante ver lo que esperan de esta historia. Nos vemos en el próximo capitulo, saludos!
