Capitulo 13
Le dejé. Dejé que él me besase, y lo disfruté tanto como siempre había soñado que sería. Pero nada dura para siempre, y mucho menos nada es perfecto. Incluso aquel momento tenía sus problemas, empezando por el beso en sí. Lentamente separó su boca de la mía y me miro a los ojos esperando mi reacción. Y aunque se hizo esperar, llegó cuando logré aclarar mis ideas y mis sentimientos, que lamentablemente decían cosas totalmente opuestas.
-¿Se puede saber que haces?- pregunté levantando mis manos pero sin conseguir dar un paso atrás y separarme de él y de sus manos.
-Yo te he… besado-.
-Sí, eso lo he notado. ¿Por qué lo has hecho?- dije separándome y notando en mi interior como algo cambiaba, como si una cuerda tirase de mi hacia él y yo hiciese tensión hacia el lado contrario.
-Porque te quiero Bella, te lo acabo de decir, te quiero-.
-Ya- dije llevando mi mano al pelo y cogiéndolo como si aquello fuese una broma de mal gusto, lo que parecía totalmente por otro lado. –Pues no Edward, no-.
-¿No, qué?- pregunto totalmente desubicado.
-Que no puede ser. Tu no me puedes querer, no me puedes besar, no… no-.
-¿Qué? Vamos a ver Bella, no entiendo nada. El otro día me dices que me quieres, que llevas años enamorada de mi, y yo simplemente reconozco que he sentido cosas durante tanto tiempo como tú, pero no sabía ponerle nombre. Y ahora me dices que, cuando por fin todo se arregla, me dices que no. No, definitivamente no entiendo nada-.
-Pues que no puede ser Edward. Que así… no. No me vale que ahora vengas y me digas un te quiero y se arregle todo. No podemos porque tu estás casado Edward. Estás casado con Jane, y no puedes hacerle esto. Yo… yo no puedo hacerla esto-.
-Jane me ha pedido el divorcio, y ahora se lo pienso conceder-.
-¿Ahora? ¿Ahora cuando, cuando piensas que me quieres? No, no y no-.
-¡Joder Bella! Por favor, deja de pensar en el resto y piensa en ti- dijo dando un paso y cogiendo mi cara entre sus manos. Intente no mirarle pero estaba tan cerca… podía notar su aliento en mi mejilla… era imposible evitar aquellos ojos, verdes, profundos. "Mis esmeraldas". -¿De verdad no quieres que vuelva a ocurrir?- me dijo y me beso en los labios, corto, rápido. –Júramelo Bella- dijo repitiendo el beso.
-Para Edward, por favor- dije sabiendo que aquello no podía terminar bien. Pronto dejaría de pensar, cosa que solía pasar cuando le tenía cerca mucho tiempo, o cuando escuchaba hablar de él… solo el tenia la capacidad de hacer que dejase de pensar y cometiese locuras.
-No, no paro- dijo besándome, esta vez un beso más largo, más pasional. Más necesitado. –No paro, porque descubrir la parte que faltaba en tu vida es como para no soltarlo nunca. Nunca más-.
-Esto no puede pasar Edward- dije sollozando y rozando con mis dedos sus mejillas. –Esto no tenía que estar pasando ahora… ahora no podemos- dije mirándole directamente a los ojos. Mi perdición.
-Mira por tu felicidad Bella. ¿Qué puedo hacer?-.
-Nada Edward. Esto lleva perdido 4 años, solo que es difícil asumirlo…-.
-No Bella, no está perdido. Míranos. Mírame. Yo lo siento. Ahora. Bella, te quiero- me dijo volviéndome a besar. Y aquel beso y aquel te quiero fueron lo último coherente que paso por mi cabeza antes de coger su pelo y acercarlo tanto a mí que podíamos parecer solo uno.
No fue necesario que insistiese mucho para darle paso a mi boca y que nuestras lenguas jugasen a un juego donde el premio ya se estaba repartiendo. Una de sus manos bajo hasta mi muslo y el cual cogió y tiro un poco hacia arriba haciendo que colocase mis piernas en torno a su cintura y me cogiese en volandas mientras empezaba a subir las escaleras.
La temperatura no tardo en alcanzar máximos en nuestros cuerpos. Aun con la ropa puesta notaba como su sexo crecía y rozaba con el mío haciendo que el poco conocimiento que quedaba en mi se perdiese por algún lado en aquella casa.
Mi espalda toco algo blando lo que supuse que era el colchón. Por mi mente cruzo el pensamiento de que aquel debía de ser su cuarto, el dormitorio de su matrimonio donde muchas veces había hecho eso mismo con otra… pero pensé en mí, en que aquel era mi momento, y le quite la importancia que realmente tenía.
La ropa volaba entre besos, caricias y miradas en medio de la oscuridad y de nuestras respiraciones entrecortadas. Verle en todo su esplendor hizo que mi cuerpo se alertase sin ni siquiera rozarnos.
-¿Estás segura?- me dijo al oído mientras ponía frente a mis ojos un preservativo.
-Ni se te ocurra dudar ahora Edward- dije recuperando esa confianza que una vez fue tan nuestras, y que en un momento así era inevitable recuperar. Mi confianza en él jamás había muerto.
-Puede doler…- dijo mientras se lo colocaba.
-No, no lo hará-.
-Bella cuando…-.
-No soy virgen Edward- dije notando como el ambiente se tensaba. –Mierda Edward, no es tiempo para hablar de esas cosas. Te necesito- dije inclinándome un poco y besándole con pasión.
-De acuerdo- dijo mientras nos tumbaba y con una mirada profunda me penetraba con más miramientos, y ahí comenzó un baile de cuerpos que nos llevo hasta un éxtasis desconocido para ambos.
Jamás había sentido tanto placer, pero el momento después tampoco me había sentido tan incómoda. Jamás. Aun estando en sus brazos, rodeada por lo que siempre quise estar, había un sentimiento que no encajaba con lo que debía respirarse en aquel momento. Ni siquiera yo me sentía cómoda con lo que acababa de pasar. Podía definirlo como el mejor momento de mi vida, si las condiciones hubiesen sido las adecuadas.
-¿Me vas a contar como perdiste…?-.
-No Edward. Me resulta incomodo-.
-Creo que lo que acaba de pasar quita todo tipo de pudor en esto, ¿no crees?- me dijo girándose hacia mi quedando apoyado en un codo.
-No del todo- le contesté girando mi cabeza simplemente.
-No fue aquí, ¿verdad?-.
-No- dije mirando al techo.
-Entonces fue en Londres- ante eso yo solo pude asentir. -¿Se puede saber con quién…?-.
-No lo sé- dije limpiándome una lágrima que caía por mi mejilla. Odiaba recordar ese tema. Era el tema detrás de Edward que más me dolía pensar, pero no por nadie, por mí, por el odio que me causaba a mí mismo. –Fue como… al mes de llegar allí. Salí un día con los chicos y les conté mis motivos para estar allí. Entre cervezas y copas… solo recuerdo que me levanté en mi cama al día siguiente, desnuda y la sábana estaba manchada con un poco de sangre. Si es patético, y casi lo es más que si aquello no hubiese pasado yo te hubiese esperado, hasta hoy, o hasta que pasase- dije girando mi cabeza para mirarle y ver que su rostro estaba casi descompuesto.
-¿Tus compañeros no vieron con quien te fuiste o…? Maldita sea Bella, te pudo pasar cualquier cosa, y por mi culpa. Y yo no estaba allí- dijo quitándome el cabellos del rostro y acariciándome la nariz a su paso.
-No fue culpa de nadie. Simplemente pasó- dije encogiéndome de hombros. –Odio hablar de ese tema, lo conté una vez y me olvidé de él, pero claro, venir aquí hace recordar cosas que uno creía olvidadas, o preferiría que lo estuviesen-.
-¿Quieres olvidarlas conmigo?-.
-No Edward. Esto que ha pasado ha sido… ha sido sin duda el mejor momento de mi vida, pero no se volverá a repetir. No puedo seguir dañándome de esta manera…-.
-Pero no tienes que dañarte si estás conmigo. El motivo de todo lo malo de todo este tiempo he sido yo, yo y mi estupidez. Pero ahora podemos arreglar todo, podemos empezar desde donde lo dejamos. Quiero a mi mejor amiga en mi vida de nuevo, y la quiero como mi chica. Solo para mí-.
-Esto no es un juego Edward. Ahora no solo importa lo que yo sienta, aunque quiera que eso fuese lo único relevante, pero no lo es. Estas tu, esta Jane y no puedes hacerla esto. Es una buena mujer, una buena chica que no se merece sufrir. Están nuestra familias… y esta Londres. ¿Te parece poco?- pregunte llevándome las manos a la cara.
-Me parecen minucias. Nada que un "si" de tu parte no pueda arreglar-.
-Entonces será que no quiero, o que no me atrevo- dije levantándome llevándome la sábana conmigo.
-Eh, espera- me di la vuelta viendo como cogía su ropa interior y se la ponía y se colocaba frente a mí sin entender nada. -¿Qué pasa ahora? ¿A dónde demonios vas? Nos queda mucha conversación por delante-.
-Yo ya he dicho todo lo que tenía que decir-.
-¿En serio? ¿Después de lo que acabamos de vivir no tienes nada que decir? Jamás Bella, y escucha esto, jamás he sentido lo que he sentido contigo esta noche. No me puedes hacer esto ahora-.
-Lo siento Edward-.
-¿Qué lo sientes? No Bella, tú no lo sientes. ¿Puedes dejar de jugar conmigo de esta manera? ¿Puedes aclararte tu antes de liarnos a otros en tus cosas?-.
-Edward, acabamos de hacer el amor en tu cuarto. ¿Eso no es jugar?- dije llorando. De nuevo.
-¿Mi cuarto? ¿En serio crees que haría algo así contigo en mi cuarto? Estamos en el dormitorio de invitados- me dijo mientras me tapaba la boca dándome cuenta del error que acababa de cometer. –No se la visión que tendrás de mi, pero nunca haría algo semejante, y menos contigo. Yo también tengo cierto respeto a Jane aunque no te lo creas-.
-Yo lo siento no… no quería pensar así…-.
-Tú nunca quieres nada pero siempre terminas haciendo daño a alguien-.
-No lo hago aposta-.
-Piensa antes de hablar o hacerlo-.
-Esto no es justo Edward. Yo también lo estoy pasando mal…-.
-Pero todo el mundo se preocupa de lo mal que estás. El problema es que tu no piensas en el daño que haces en los demás. Porque cuando salgas de aquí te sentirás mal por lo que has hecho, pero yo me volveré a hundir pensando que error volví a cometer, y jamás encontrare una solución porque no he hecho nada mal. Eres tú, tú que solo piensas en ti. Y yo como idiota que soy me preocuparé de nuevo por ti, como lo estarás pasando, porque te quiero tanto que no oporto saber eso. Y a ti, una vez más te dará igual- y esquivándome salió de la habitación y me dejó peor de lo que estaba, porque ese dicho de "las verdades duelen", dolía en ese momento como nunca. Porque bastaba no soportarlo para que la persona que más quería te dejase las cosas claras. Y lo acababa de hacer, y yo no sabía con que responderle, porque hasta las respiraciones que hizo estaban cargadas de verdades.
Me senté en la cama agarrando la sabana que me cubría intentando recomponer los pedazos que quedaban de mí. Cogí mi ropa y me vestí, aun siendo las 4 de la mañana pensaba irme de allí lo antes posible.
Baje las escaleras esperando que estuviese en el salón, o en la cocina o en algún lado esperando a que continuásemos con la conversación. Pero una vez revisada la planta baja no había ni rastro de él.
-¿Edward? ¿Edward estás por aquí?- pregunté esperando alguna respuesta. –Edward por favor, necesito hablar contigo- dije con la voz rota. -¿Por favor?- hable intentándolo por última vez. –Me voy Edward- dije con la sensación de estar hablando sola.
Me dirigí a la cocina y con el primer papel y boli que encontré escribí lo que le hubiese intentado decir en persona si le hubiese visto.
"Edward, siento de verdad todo lo que te estoy haciendo sentir, y créeme cuando digo que lo último que quiero es que de todo esto salga más dolor del que ya hay de por sí. Y suplico que entiendas como me siento, sin saber por dónde salir de un túnel donde llevo metida desde hace demasiado tiempo… incluso antes de irme, y donde lo único que sigue intacto es la forma de verte, de quererte. Espero tener noticias tuyas pronto, y que para entonces todo este más claro por mi parte.
Gracias por la mejor noche de mi vida. Ni siquiera esos últimos momentos han roto la magia que he sentido entre nosotros.
Bella"
Pegue el papel en la nevera con un imán donde pudiese verlo a primera vista y me acerque a la puerta.
-Te he dejado una nota, está en la nevera. Espero que puedas verla. Y gracias por esta noche Edward- dije antes de salir por la puerta.
Entre al coche rápidamente, pues apenas llevaba un jersey y la noche estaba fría. Al girar en contacto del coche vi como una de las cortinas de la segunda planta se corría ligeramente e intente disimular que había visto aquello. Encendí las luces y me aleje del lugar, notando lo mismo que sentí cuando cogí al avión a Londres hace 4 años. El problema era que el vínculo ahora era extremadamente más fuerte entre los dos.
Una hora más tarde entraba en mi casa con los zapatos quitados intentando hacer el menos ruido posible para no despertar a nadie, pero cuando iba a cerrar la puerta de mi habitación salió mi madre de la suya.
-¿Dónde estabas? Estaba preocupada por ti. Ni una llamada ni nada. Han llamado tus amigos y les he dicho que no estabas. Me han dicho que les llames cuando llegues-.
-Me he entretenido, tenía mucho que hablar… con una persona. Perdón por lo preocupación. No volverá a pasar- dije besándola la mejilla sin ser consciente del significado completo de esa frase.
-Buenas noches hija- dijo entrando un poco más calmada a su cuarto.
-Buenas noches mamá- dije pasando yo a la mía y cerrando mi puerta. –Perdón se me pasó completamente que me teníais que llamar- dije con el móvil en la oreja ya cambiada y metida en la cama.
-Bella, allí deben de ser más de las 5 de la mañana. ¿Qué demonios haces despierta?- contestó Jake desde el otro lado.
-¿Es Bella?- se escucho a Seth desde lejos. –Ponlo en altavoz. Buenas Bella-.
-Hola chicos- dije limpiándome las lágrimas. Como les extrañaba en aquellos momentos. Esos abrazos suyos que quitaban cualquier pena casi.
-Contesta. ¿Qué te tiene despierta a estas horas?- insistió Jake.
-Que acabo de llegar a casa. ¿Qué tal vuestro viaje?- pregunte intentando cambiar de tema para no contestar la primera pregunta, en cuyos momentos no me apetecía nada.
-Jajajaja- se escucho a Seth. –Eres malísima Bella. Mi hermano es experto en desviar temas. Deberías ver la cara que ha puesto cuando lo has intentando-.
-Bella- sugirió Jake.
-De acuerdo- dije resoplando. -¿Pero habéis llegado bien?-.
-Si- contestaron ambos alargando la palabra exageradamente.
-Estaba en casa de Edward. Hemos hablado como os prometí-.
-¿Hasta las cinco de la mañana?- dijo Seth. –Yo se lo que se hace hasta las cinco de la mañana, y no es hablar precisamente-.
-Solo lo hemos hecho una vez- dije entre dientes, pero sabía que ellos lo hbaian oído perfectamente.
-¿Qué habéis hecho el que?- pregunto Jacob.
-Algún día te lo explicare Jake- dijo Seth sacándome una sonrisa y probablemente una colleja de su hermano a juzgar por el sonoro "oye" que se escucho.
-Estuvimos hablando y terminamos haciéndolo. Le conté lo que me paso allí- dije escuchando un par de "uffff" que denotaban lo profundo de la conversación, -y le dije que no podía volver a pasar por un millón de razones. Se enfado y me hecho en cara que solo pienso en mi y no en el daño que hago a los demás con mis acciones. Se fue a otra habitación, yo me quede destrozada por que se que tiene toda la razón del mundo y me fui y hasta ahora que estoy hablando con vosotros. No me hagas contaros mas porque no puedo hablar más sin llorar, y por hoy, el cupo esta mas que cubierto-.
-Joder Bella, tu vida es más intensa que una telenovela- dijo Seth hablando de manera cómica para intentar quitar un poco de tensión a aquello.
-Y tú tienes la sensibilidad en el dedo menique el pie- le contesto su hermano. –No sé qué decirte-.
-No digáis nada. Estoy mal porque se que tiene razón y sé que tengo que empezar a asumir y a corregir mis errores, pero no sé por dónde empezar-.
-Por él, eso está claro- dijo Seth.
-Esa es la primera frase coherente y con razón que a soltado mi hermano en toda la conversación-.
-Me he acostado con un hombre casado, cuya mujer es un cielo y del cual llevo enamorada tantos años que no recuerdo el número exacto y del cual me quiero olvidar para pasar página en mi vida. No es tan sencillo como comprenderéis- dije haciendo un esfuerzo por hablar bajito y no despertar a mis padres y ya rematar el día con que ellos se enteraran.
-Todos sabemos que a ese matrimonio le quedan menos días que más-.
-Me ha dicho que ella le había pedido el divorcio, y que él no se lo pensaba dar pero que ahora sí. Que desde que se había dado cuenta de que me quería solo esperaba hablar con ella para decírselo-.
-¿Y qué más quieres?-.
-Que así no se hacen las cosas. ¿Me quiere de un día para otro? ¿De una conversación con Jasper después de nuestro último encuentro lo sabe? No-.
-Tú eres tonta- zanjo Jake.
-Eres demasiado exigente Bella. ¿Qué mas necesitas del chico, que se tatué tu nombre en el culo para demostrarte las cosas?-.
-No por favor- dije visualizando aquello haciendo que mi estomago se revolviese.
-Hasta que no aceptes lo tuyo lo demás no se resolverá, y si las cosas no se resuelven saldrán mas persona dañadas. Tú verás lo que haces- me sugirió de manera muy poco sutil Jake.
-Os llamo mañana y seguimos hablando, ¿vale? No puedo más por hoy-.
-Descansa pequeña. Te queremos- dijo Jake cortando sin posibilidad de más.
Y aunque mi cabeza era un hervidero a punto de estallar conseguí dormirme pronto, aunque incluso en mis sueños Edward seguía siendo el protagonista principal. Como la vida misma.
-¡Bella! ¡Bella! ¡Ábreme, ya!-.
¿De dónde diablos salía esa voz? No era de mi sueño, mi sueño tenia toques dulces y dramáticos, pero no había gritos, y mucho menos tan fuertes. Desenterré mi cabeza de la almohada con más sueño que otra cosa confirmando que esos gritos venían de la vida real. Que alguien aporreaba mi puerta con demasiadas ganas, y demasiado mal humor para ser las… ¡3 de la tarde! ¿Pero de que me extrañaba si me dormí a las 6?
-Bella o me abres o tiro la puerta abajo- repetía esa voz, la cual conseguí a pesar de mi increíble sueño reconocer como la de Alice. Inmediatamente después me di cuenta que viniendo de Alice, dichas amenazas se cumplirían, asique tan rápido como mi coordinación "mañanera" me permitía quite el cerrojo y la abrí antes de que volviese a aporrearla, a juzgar por el gesto de la mano levantada a escasos centímetros de ella.
-Buenos días Alice. Que gusto da levantarse con estos modales- dije viendo como sin ni siquiera mirarme entraba como un huracana mi cuarto y se giraba para mirarme. Desde luego, Alice estaba muy lejos de tener su mejor día. -¿Se puede saber que te pasa para presentarte aquí de estas maneras?- dije cerrando de nuevo viendo que la ironía en aquel momento sobraba por todos los lados.
-¿Cuándo me pensabas contar que te has acostado con mi hermano?- dijo sin ningún tipo de miramientos y con la voz demasiado elevada como para que se enterasen mis padres.
-¿Cómo has dicho?- pregunte aterrorizada.
-¿Qué cuando pensabas decirme que te has tirado a…?- la tape la boca antes de que terminase y correr el riesgo de que no se hubiesen enterado a la primera, pero si a la segunda.
-Baja la voz Alice, mis padres, por favor-.
-¿Me lo vas a contar o tengo que esperar otra noticia por parte de Edward?-.
-¿Te lo ha dicho él?- la volví a preguntar con ganas muy serias de asesinarle.
-No, no vino para decírmelo a mí, fue a decírselo a Jasper. ¡A las 7 de la mañana! Llevo todo el día esperando tu llamada para que tú me lo contaras a mí, pero ahora entiendo porque no lo has hecho-.
-Si fue a contárselo a Jasper, ¿por qué lo sabes tú?-.
-Porque las paredes de mi casa son muy finas, y escuchar llorar a un hombre, cuando además es mi amigo, hace que mi curiosidad aumente-.
-¿Llorando? ¿Pero por…? Vale, puedo saber porque- dije sentándome en la cama. De repente lo que poseía mi cuerpo no era sueño, era la misma tristeza y desesperación que cuando me acosté.
-¿Lo mismo por lo que has hecho tu?- me pregunto de una manera mucho más dulce sentándome a mi lado.
-Esta vez creo que él tiene todos los motivos para odiarme y llorar, si es cierto todo lo que me dijo-.
-¿Y por qué tendría que ser mentira?-.
-No me puede querer Alice. Es imposible que él me quiera a mí-.
-Yo lo veo bastante lógico y normal, teniendo en cuenta que no es una novedad para los demás. Simplemente el tardo en darse cuenta, y tu todavía ni te lo planteas-.
-¿Sabes todo lo que pasó Alice?-.
-Si Edward le conto todo a Jasper, si. Y déjame decirte que eres idiota-.
-Jake y Seth me dijeron lo mismo. ¿Os habéis puesto de acuerdo?-.
-No, pero esos chicos cada vez me caen mejor. En serio Bella, ¿Cómo te hubieses sentido si hubiese sido el quien te hubiese dicho eso?-.
-¿Mal?- le conteste con una pregunta totalmente absurda.
-¿Solo mal?-.
-Probablemente me hubiese tirado por la ventana 2 segundos después. Si, se que hice mal, pero no consigo asumir que me quiere. No me entra en la cabeza que sienta eso por mí. Está casado Alice, y yo llevo esperando demasiado por un momento que ha tardado demasiado en llegar-.
-Pero mejor tarde que nunca, ¿no?-.
-No debería haber pasado Alice. Ahora los dos hemos salido peor de lo que estábamos- dije levantándome y empezando a dar vueltas alrededor de mi pequeña habitación, una cosa que a la larga me marearía mas, lo sabía, pero no podía quedarme quieta.
-Ve a hablar con él. Explícale las cosas desde tu punto de vista…-.
-Ya lo he intentado, y no lo entiende Alice. De la misma manera que yo no le puedo culpar a él, el no debería culparme a mí. No somos compatibles se ve-.
-Deja de decir tonterías Bella porque me estas poniendo muy nerviosa, y no querrás eso-.
-Es que no sé como volver a mirarle a la cara ahora- dije sentándome de nuevo. –Me ha costado días ir a su casa para hablar con él, pero ahora las cosas están más complicadas. Y créeme, sé que soy yo la que tengo que dar el paso ahora-.
-Siempre estaré aquí para lo que necesites, eso ya lo sabes Bella, pero esto es algo en lo que nadie te puede ayudar nada más que tú- dijo cogiéndome la mano.
-Lo sé Alice- le dije apretándola cariñosamente. -¿Por qué todo tiene que pasar tarde y no a tiempo?-.
-A lo mejor está pasando justo en el momento correcto. ¿Quién te dice que hace 4 años esto hubiese funcionado? ¿Y quién te dice que ahora no puede funcionar perfectamente? Vaya…- dijo mirando el móvil, -Jasper me reclama. Hablamos mañana, ¿te parece?-.
-Perfecto- dije abrazándola. –Gracias-.
-Por nada amiga. Pero ni se te ocurra volver a meterte en la cama. Vístete y sal. Estoy segura que mi boda no está planificada a la perfección todavía. Rose te espera esta tarde. Te quiero-.
-¿Cómo que me espera…?- la pregunte mientras ella salía de mi cuarto guiñándome un ojo previamente y perdiéndola le vista.
Genial. Esta mujer podía ayudarme de maneras muy extrañas. Pero por lo menos todavía tenía la seguridad de saber que muchas cosas podían irse de mi vida, pero mis amigos nunca.
Lo único que cada día tenía más claro es que todo lo que estaba pasando con Edward eran los frutos de lo que sembré durante 4 años. Y por la recogida era evidente que las cosas no habían sido hechas bien. Y era mi turno para arreglar los desperfectos. El problema era que a lo mejor ya era demasiado tarde.
