Capítulo 12.
El idiota de Sting llega tarde.
Miré mi reloj por millonésima vez, eran las 9:00 p.m. No planeaba meterme en problemas por él, ah no. Eso sí que no.
Miré mi atuendo poco desinteresado, mallas con botas negras, falda de mezclilla y una sudadera amarilla.
Y sí, estaba usando la bufanda de Natsu. Todos miren la bufanda de mi novio enrollada en mi cuello.
—Flashback—
— Natsu! ¡Pon atención!
— ¡No puedo! — Loke se enfureció y jaló sus cabellos
— ¿Que es lo que te distrae? — fui consciente de las voces a lo lejos al inicio y luego cercanas. Abrí los ojos pestañeando y noté que me había quedado dormida sobre la mesa. Me levanté frotando mis ojos y entreabrí los labios para encontrarme con los dos chicos mirándome atentamente.
— Lo siento, er...creo que no dormí bien anoche. — Loke y Natsu se volvieron a mirar.
— Has lo que te preocupa, ¿quieres? — me señaló groseramente, el tono de Leo se hacía mas duro y Natsu se volteó irritado hacia mi.
— Lucy.— lo miré todavía medio dormida —. Ven conmigo.
Tomó mi mano y todo el sueño se fue en ese instante, pestañeé varias veces hacia él.
— Pe-Pero...¿a donde vamos? — y antes que terminara, supe que diría lo de los pepes. Agh. ¿Por qué hice esa broma antes?
— No hay...
— Estoy hablando enserio.— llegamos hasta una escalera tétrica, y sin dudarlo, el entró; comenzamos a subir y a subir y ya me comenzaba a cansar de subir cuando apareció una puerta.
Era grande, de madera y se veía de los más pesada; Natsu la abrió.
— Por aquí.— caminé dubitativa. Y entonces la luz me cegó por un instante. Era la azotea del edificio, se veía el edificio principal de Fairy Tail con la pancarta, los kilómetros y kilómetros de mallas y solo entonces me di cuenta lo grande que era el internado.
Natsu se perdió detrás de una torre de los edificios y me acerqué.
— Espera...— levanté una ceja.
— Natsu, que...
— Espera ahí...— desvié la vista hacia la entrada y luego al edificio que se encontraba a lado. Eran los dormitorios.— Listo. Ve allí.
Caminé algo molesta por todo el misterio en el asunto y cuando llegué hasta aquél lugar, me congelé.
Había una pequeña casa de madera con un letrero arriba que decía "Happy". El gato azul se encontraba moviendo la cola en la entrada y en su collar, había colgado una pequeña hoja de papel con algo escrito que rezaba así.
"Se mi novia."
Pestañeé varias veces y sentí la presencia de Natsu detrás de mí. Mi corazón estaba completamente detenido y lo único que quería hacer era correr en círculos llena de pánico.
— Fue idea de Gray, en realidad, no soy bueno para estas cosas y...
— Lo voy a pensar...— me dirigí a la entrada sin mirarlo y luego paré antes de atravesar la puerta. Ya sabía mi respuesta, solo quería molestarlo. Giré, Natsu tenía las manos en sus bolsillos y miraba a Happy con decepción. Corrí hasta él y me paré enfrente.
— Ya lo pensé. — el evaluó mi comportamiento—. Y sí.
— ¿No ibas a pensarlo más?
— No. Es obvio que deseo ser parte de tu vida como nunca he deseado otra cosa antes.— el me sonrió y yo sentí que subía al cielo.
Regresamos adheridos a la biblioteca. Loke nos miró esperando.
— ¿Ya son novios? — Natsu me miró esperando la respuesta y yo reí.
— Sí, Natsu. Si somos novios. — el sonrió y miró a Loke con una mirada de ganador.
— Bien. Ahora pon atención.— continuó un Loke irritado, Natsu dejo un beso en mi mejilla sin hacerle caso.
—Fin Flashback—
Iba a dar un paso adentro cuando un par de luces me iluminaron por completo, un auto de esos caros apareció en la entrada y de él, descendió Sting vestido de traje. Válgame Dios, ¿A donde planea llevarme?
— ¿Así irás? — recorrió su mirada sobre mi cuerpo y me molestó su tono.
— Sí, así.— el levantó las manos en señal de paz y abrió la puerta del copiloto, trepé al auto y luego el salió manejando.
— Llegas tarde.— le reclamé, él se limitó a sonreír.
— Si, bueno, no te importará cuando veas la sorpresa que te preparé.
— Lo siento Sting, pero tienes que traerme antes de las 10 p.m. O seré castigada.
— Es sábado...
— Bien.— gruñí—. Antes de las 11 p.m. — en realidad, ese día no teníamos toque de queda, pero no quería estar mucho tiempo con Sting.
Me llevó hasta uno de esos restaurantes carísimos de Magnolia. Bien, ahora sí me sentía mal por mi elección de ropa, a excepción de la bufanda, la bufanda la portaba con el orgullo de ser la novia de Natsu Dragneel, já, en sus caras.
Llegamos hasta una terraza con miles de lámparas colgando y una mesa sola en el medio, había que aceptar que esto, hace tan solo cuatro meses me habría vuelto vulnerable, pero ahora solo me parecía una tontería de su parte.
El mesero me ayudó a entrar en mi silla y yo le di las gracias cortésmente, Sting me sonrió desde el otro lado de la mesa y yo extendí el menú tapando su cara.
— Quiero una hamburguesa con doble queso y unas papas, ah y la malteada que sea de helado napolitano.— Sting levantó una ceja y el mesero asintió algo extrañado.
— ¿Para usted señor?
— um..yo... Um, caviar y champán, por favor. — el mesero asintió y se fue dejándonos solos—. ¿Hamburguesa? Te traigo al restaurante más caro y tu ¿pides una hamburguesa?
— Tienes razón, ¿disculpe? — el mesero parado en la puerta se acercó rápidamente — me gustaría agregar algo a mi pedido. Quiero una langosta, la más grande que tenga, unos aros de cebolla y caviar, o y el vino más caro que tenga. Por favor.
— Bien, ya entendí. — Sting le hizo señas al hombre y el se regresó a su lugar—. Estoy tratando de tratarte como te gusta.
— Me gustaba...antes. — él suspiró y alcanzó mi mano sobre la mesa.
— Lucy, de verdad me importas, estoy intentando demostrarlo.— y entonces sentí una opresión en el pecho, de esas que dan cuando recuerdas algo horrible. Me llevé una mano a mi garganta que se cerraba—. ¿Lo ves? Yo te importo.
— Lo hacías, Sting, lo hacías.
— Ya te pedí disculpas por la chica, ¿o no? Ya no hay nada malo entre nosotros. — Retiré mi mano y la escondí en mi regazo. Sting no sabía que tanto me había lastimado, no solo por la chica, sino por lo que había sucedido en mi cumpleaños, ese día me lastimó como nadie lo había hecho en la vida—. No entiendo que cambió.
— ¿Qué cambió? Te diré lo que me cambió y me hizo saber que no tendría que estar contigo. Fue mi cumpleaños, el día que no llegaste.
— Pero...— y no pude evitar recordar a Natsu y el chiste de los malditos pepes.
— Ese día, prometiste estar ahí. Debiste llegar con una enorme sonrisa diciendo algo así como "hey, amor, aquí estoy", y yo hubiera sido tan feliz.
— Lucy, yo...
— Déjame terminar. Todo era hermoso, luces por todas partes y yo solo miraba la puerta esperándote y todos a mi alrededor me preguntaban como estaba, y yo solo pensaba en tu promesa de que llegarías.— respiré y tomé el aliento que necesitaba para seguir hablando–. Y así continué toda la estúpida noche de mi cumpleaños. Todo parecía en cámara lenta, todos reían a mi alrededor y algunos hasta me preguntaban por ti; Me había puesto el mejor vestido para impresionarte, pero eso no importó, por que ni siquiera te apareciste por ahí.
— Luce, yo te expliqué..— lo interrumpí.
— ¡incluso tus amigos! — no pude evitar golpear la mesa con las palmas.— Ellos se dieron cuenta de mi tristeza y me siguieron al baño para intentar consolarme, y yo lo único que podía decir era que tu dijiste que estarías ahí, sabías cuanto significaba para mí.
Sting se había quedado de piedra y no sabia que decir.
— Dime Sting, ¿¡Qué dices cuando las lágrimas caen sin poder parar frente a todas las personas que conoces!? ¿¡Y Que haces cuando la persona que más esperabas es la única que no llega!?— y entonces me di cuenta que había lágrimas en mis mejillas, me limpié con el dorso de mi mano y lo fulminé con la mirada—. Debiste estar ahí.. Todas aquellas personas cantando "feliz cumpleaños"...y después, tan solo me hablaste por teléfono y dijiste la tonta excusa de que no habías podido llegar, cuando todos sabíamos que te habías ido...con otra chica. Fue en ese momento Sting, en el que supe que no valía la pena sufrir por ti.
Me levanté de la mesa un poco titubeante y dejé la servilleta de tela sobre el elegante plato.
— Lo lamento Sting, dile a a Ikagura que haga lo que quiera, yo me voy.
Salí de la terraza llorando e intentando parar las malditas lágrimas con la palma de la mano, saqué el celular algo tambaleante y marqué el número de Natsu.
Solo sonó una vez y se escuchó su voz del otro lado.
— ¿Lucy? ¿Estás bien? ¿Te hizo algo el idiota?
— ...puedes, ¿venir por mí?
— No tienes que preguntar, ¿donde estás? — miré a mis alrededores confundida y no logré ubicar nada, las lágrimas tapaban mis ojos y no quería pensar en nada, solo tirarme contra el suelo y desahogarme.
— No sé.— y volví a llorar como tonta.
— No te preocupes, te encontraré. — colgué y me senté en la banqueta afuera del restaurante. Algunas personas pasaban y me miraban desde arriba de su hombro, otras me miraban con lastima.
Alguien tocó mi hombro y apareció en mesero al que le había ordenado la hamburguesa.
— Señorita, ¿desea transporte?— negué, seguramente lo había enviado Sting.
— ¿Como está él? — el mesero torció la boca
— Digamos que está consultando a una botella amiga.— el hombre palmeó mi hombro —. Si no se le ofrece algo más...
— S-Sí. — el hombre me miro expectante—. Quiero mi hamburguesa, por favor.
El hombre rió y asintió. Lo vi entrar y salir con una bolsa café.
— ..¿Cuanto...— el levantó las manos y negó.
— Va por cuenta de la casa. — asentí al mismo tiempo que aparecían unas luces detrás de mí. Era un auto rojo y me parecía haberlo visto antes, la puerta del piloto de abrió y Natsu bajó de él.
Mi corazón se detuvo, lo había extrañado tanto en tan poco tiempo.
Llegó corriendo hacia mi y me lancé a llorar a su pecho, sentí sus brazos envolviendo mi espalda y una mano retirando el cabello de mi cara.
— ¿Qué sucedió? — el mesero le tendió la bolsa con la hamburguesa que había estado a punto de tomar.
— No lo sabemos señor, pero, cuídela.— Natsu asintió.
— Sí, eso haré.
Me llevó al coche lentamente sin dejar de abrazarme, abrió la puerta y yo me senté en el asiento del copiloto sin parar de llorar.
— Lucy, Lucy, escúchame.— el se agachó hasta quedar cerca de mis rodillas—. Ya estás bien, yo te voy a proteger, ¿ok?
Y suspiré y limpié mis lágrimas con mi suéter, lo miré a los ojos directamente y me imaginé a mi misma, hecha un desastre y con la nariz roja, soy un maldito reno de navidad.
— Eres adorable.— levanté la vista y sonreí un poco. ¿Acaso leía mis pensamientos? — ¿Vamos al internado?
Negué y el asintió. Se levantó y yo me senté correctamente dentro, cerró la puerta y en menos de un segundo ya estaba arrancando el auto.
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Comentario: xD Por alguna razón disfruto romper los corazones de mis personajes favoritos. (¿Quién no ama a Sting?) y luego recompensarlos ;) (Ahí hubo un spoiler)
Y pues bueno, ya no sé que está haciendo Lucy.
¿De donde saco el auto Natsu?
¿A donde van?
YISUS.
¿Me dejan reviews, por favor?
Pd. La buena noticia es que los documentos por fin me aparecen editados :D
Pd2. La historia del cumpleaños fue extraída deliberadamente de la canción The moment I knew de Taylor Swift. Créditos a mi bebé hermosa :D
Pd3. POR FAVOR DEJENME REVIEWS TT_TT
