Disclaimer:-No.

-Pero...

-¡Que no, que no es mío!

-Hombreee no te enojes...

A/N: !Muchas, muchísimas gracias por las alertas, favoritos y comentarios! hacen que sonría cada vez que abro mi correo y me encuentro con una aviso de un comentario o una alerta. Abril me alegro que te gustase el capítulo. Esa frase encierra mucho de lo que hasta entonces había sido el amor de Jane por Lisbon, lo bueno es que ahora él lo comprende. Ana, sí, es más optimista, aunque todavía quedan partes tristes, pero prometo que todo es por el bien mayor :D.

Los domingos son de capítulos en la mañana y noche yayyyy! *se emociona sola*. Este es un paso más en el camino de Jane, que creí era necesario. El capítulo de esta noche será sobre ¡cha-cha-cha chaaaaán!

Comentarios y críticas bien recibidos, siempre con respeto.

Gracias por pasarse y leerlo.


14.-

Si alguien le preguntara ahora mismo cómo es que llegó hasta allí, no sabría qué contestar. Porque no está seguro en qué momento su viejo DS Citröen-que milagrosamente aún funciona-le ha conducido hasta Malibú, exactamente, hasta su casa. Ex casa, para ser precisos.

Quizás fue la misma nostalgia que le acompañó durante su viaje, la que le ha llevado hasta allí; una especie de cierre para una etapa de su vida, que llegó a su fin hace un par de años atrás cuando luego de morir Red John, decidió deshacerse de la casa sin siquiera ir a buscar las pocas pertenencias que aún tenía allí. No quería volver a ver la cara sonriente dibujada con la sangre de su mujer y su hija nunca más; ni recordar las pesadillas que lo habían poseído desde aquella noche fatídica. Pero ahora necesitaba ver qué había sido del lugar que albergó alguna vez a su familia, saber que después de tanto horror y tristeza, aquella casa cobijaba ahora las penas y alegrías de otras personas.

Su respuesta vino cuando unos niños pequeños salieron corriendo al tiempo que un auto aparcaba en la entrada. Un hombre, sonriendo al ver a los chicos, salió del coche y en un solo movimiento los tomó a ambos en sus brazos, mientras los niños hablaban atropelladamente de la escuela, fútbol y alguna otra cosa que no alcanzó a descifrar. Desde la puerta, una mujer les observaba, una sonrisa estampada en su rostro.

Jane sonrió. Era bueno saber y comprobar que allí ahora florecía la felicidad. Quizás, a partir de ahora, él también podría encontrarla.