XIV

Festival

Yuri Plisetsky estaba congelado, su cuerpo no reaccionaba, no entendía el por qué, ahora más que nunca necesitaba moverse y ser ágil. Se encontraba en la peor de las situaciones, quizás no debió ignorar un cartel que le pareció advertirle de un posible peligro muy claro metros atrás.

Quizás se había comportado como un niño berrinchudo, todo por culpa de aquellos dos, habían llevado su paciencia al límite ¡Qué no era un niño pequeño! Ellos mucho menos sus "padres". Tonto Victor que solía comentarle al tazón de cerdo sobre su posible adopción como si no tuviera familia - aunque esta se redujera a su abuelo-.

- Yurio - Victor lo había llamado por ese horrible apodo que la hermana del cerdo le había dado -Vamos al templo, Yuuri dijo que hoy habrá un festival - había dicho el ruso con emoción.

El joven rubio alzó la mirada algo desconcertado, la verdad era que no asociaba la palabra "templo" con algo agradable luego de las muchas sesiones de castigo que había pasado, sus hombros lo recordaban muy bien aunque ya hubiera pasado más de un año desde la última vez que había estado en Hasetsu.

Había terminado siendo arrastrado a Hasetsu después del Grand Prix Final, pues Victor había insistido en que celebraran juntos aquel logro - primer y segundo lugar para ambos Yuris - Aún no se creía que hubiera perdido contra el cerdo pero tenía que admitir lo había sorprendido haciendo aquel último salto tan complicado finalizando la presentación dejando a todos los espectadores y jueces boquiabiertos. Claro no había sido cosa de Victor del todo que estuiera en Japón, la verdad era que la culpa la tenía el cerdo, con aquella sonrisa tan inocente realmente escondía a un monstruo manipulador, de otra manera no se explicaba su presencia allí.

"Habrá Katsudon" había dicho el japonés y eso había bastado para tenerlo a sus pies. Los piroshki de su abuelo eran muy buenos pero realmente ansiaba probar el auténtico Katsudon japonés.

El viaje había sido cansado y mucho peor con Victor pidiendo tomar fotos de su "familia" con diferentes poses. Amaba las fotos pero aquello era ridículo. Katsuki lo había dejado solo durmiéndose en el proceso y Victor solo daba rienda suelta su ocio, le había querido jugar una maldad como venganza, incluso el mayor se le había unido cuando se decidió a dibujarle una nariz de cerdo en la mascarilla que tenía puesta. maldito cerdo aun así lucía adorable, no le había quedado más opción que dormirse lo que restaba del viaje para no ver como el otro buscaba ponerse cariñoso con el japonés tratando de acurrucarse a su lado.

Su relación la verdad le daba igual, ya había notado desde el principio que había algo más entre ellos que amistad, una relación de alumno-profesor o en su caso de entrenador - pupilo. De cierta manera era agradable que ambos fueran felices, por alguna razón también se sentía a gusto con sus presencias.

Cuando desembarcaron en el aeropuerto casi había sido abrumado por los reporteros japoneses quienes no habían evitado exclamar su impresión al ver a ambos finalistas juntos, su objetivo principal había sido Yuuri -el solo había sido un plus- pero Victor no había dudado en aprovechar la atención para declarar al mundo su entusiasmo al ver que sus dos Yuris habían llegado tan lejos, incluso se había referido a el como un "hijo", un escalofrío recorrió su espalda y quiso escapar de los flashes como solía hacerlo pero estaba rodeado. Yuuri había tomado su mano sonriéndole suavemente como si quisiera calmarlo, como si hubiera notado su incomodidad con aquella situación, quiso soltarse pero solo se dio por vencido desviando la mirada con un suave sonrojo adornando su rostro.

Al llegar la posada fueron recibidos por aquella enorme bola marrón que era el caniche de Victor, la verdad estaba algo contento de ver a aquel animalito tan entusiasta y enérgico, pues se había enterado de lo mal que lo había pasado mientras habían estado en Rusia.

- Makkachin es tu hermano mayor - dijo Victor y el perro ladró como si reafirmara lo que su dueño decía.

Todos aquellos comentarios vergonzosos quedaron opacados cuando le habían servido un delicioso tazón de cerdo frente a él.

A la mañana siguiente lo que vio en redes sociales realmente lo dejó espantado.

" Yuri Plisetsky Y Yuuri Katsuki juntos con Victor Nikiforov"

" ¡Kyahh! parecen una familia feliz"

" ¡Omg! ¿ellos adoptaron a YuriP?"

Sin contar los mensajes de whatsapp desubicados de otros patinadores quienes preguntaban por su repentina estancia en Hasetsu. Otabek le había enviado sus felicitaciones por escrito como ahora nuevo miembro de la familia Katsuki-Nikiforov.

"Beka no te crea todo lo que dicen" le habían dicho sintiendo que a veces Otabek era algo inocente pese a ser mayor que él.

"Iremos a un festival" dijo Victor irrumpiendo en su habitación de manera violenta sin su permiso.

La verdad no se pudo negar nunca había estado en uno de esos festivales tradicionales japoneses, la madre de Yuuri le aseguraba que habría buena comida y fuegos artificiales, no sabía muy bien en honor a que se celebraba pero sería una buena oportunidad para tomar fotografías.

- Victor eso no es necesario - escuchó decir a Yuuri mientras era perseguido de un lado a otro por Victor, el rubio alzó una ceja al ver que el ruso desviaba la mirada hacia él.

- Yurio, ayúdame a convencer a Yuuri, ¿tu también quieres ir al festival? - Yuri lo miró un tanto confundido ¿pero no estaba eso ya decidido? - No sería más divertido si vamos con trajes japoneses, quiero una foto en uno de esos.

Yuuri suspiró cansado - Realmente no es necesario ir vestido de esa manera al festival - se explicó - Pero... si tanto insisten - dijo al ver que la vena de la curiosidad había despertado en el más joven - Podríamos rentar algunos trajes.

- ¡Sí! - Victor brincó emocionado, la madre de Yuuri les sugirió un buen lugar donde rentar sus trajes.

Todo le había parecido muy sencillo cuando la mujer que los atendió les ayudó con el vestuario, Yurio eligió uno de color rojo, realmente era un color que le gustaba mucho, Yuuri simplemente no se dio a la tarea de elegir mucho tomó un color habitual para el que era el azul, Victor era quien parecía una diva indecisa, cualquiera le quedaba bien y Yuuri ya estaba cansado de dar su visto bueno y de que Victor no tomara ninguna decisión en concreto. Al final Victor lograba lo que quería.

Yuri miró un tanto fastidiado el traje que no parecía tan complicado pero que ahora ni entendía como colocarse, escuchó a Victor golpear la puerta de la habitación de Yuuri y se asomó, él idiota estaba en la misma situación que él.

- Yuuri, ayúdame no sé cómo se usa esto - realmente le sorprendía que Victor no aprendiera algo como eso con todo el tiempo que estuvo con el japonés, Victor notó su presencia y decidió añadirlo a su petición - Yurio tampoco sabe.

- ¡Maldito viejo!

- Esperen, por favor - escuchó la voz de Yuuri algo agitada dentro de la habitación escuchó un golpe seco seguramente se habría caído con lo torpe que es, la puerta se abrió y Yuuri perfectamente vestido estaba frente a ellos luciendo aquel yukata azul.

- ¡Yuuri! luces tan hermoso - Victor no perdió el tiempo para hacerle un cumplido y Yuuri se sonrojó.

- Vamos a su habitación, los ayudaré con sus trajes - dijo Yuuri cerrando la puerta tras de sí, realmente le daba curiosidad que el japonés pareciera que ocultara algo allí dentro, no le prestó mucha atención y decidió seguirles.

Yuuri sabía muy bien lo que hacía les explicaba como acomodarse el yukata, Victor era todo un desastre y Yuuri no le quedó más opción que hacerle el nudo el mismo, Victor parecía un niño emocionado moviendo los brazos.

- Listo.

- Vaya me veo genial, quiero una foto - dijo Victor emocionado.

- Vengo yo viejo - dijo Yurio después de haber esperado pacientemente, Yuuri sonrió, se tensó un poco cuando puso una mano en su cintura, trató de no mirar mucho al japonés que parecía concentrado, no tenía razones para ponerse nervioso por un simple roce como ese.

- Ya está, te ves muy guapo Yurio - dijo el japonés con aquella sonrisa suya, desvió la mirada algo sonrojado.

- I-Iré a arreglar mi cabello, no me vayan a dejar - dijo corriendo a su habitación.

Se abrigaron bien luego de haber hecho una sesión de fotos previa a su salida.

Al joven ruso le resultó un tanto extraño caminar con aquellas sandalia, estaba demasiado acostumbrado a los zapatos deportivos.

Cuando llegaron al templo le dio algo de escalofríos recordando la última vez que había pisado uno y de los castigos que había soportado junto al cerdo.

Ahora todo se veía tan cálido, había mucha gente y luces por todos lados, niños corriendo por ahí y puestos muy curiosos y el aroma de la comida de inmediato llegó a su nariz.

- ¿Qué es eso? - señaló un puesto donde un viejo hacia un extraño pastel con forma de pez.

- Es taiyaki - le respondió Yuuri - Es un pastel relleno de pasta de frijoles dulces, es muy rico -le explicó, la forma le parecía extraña pero atrayente asintió exigiendo probarlo. Lo probó y realmente era dulce y sabroso.

- Deberías comer con moderación, tienes algo aquí - dijo Victor entre risas, no entendía por qué reía porque el mismo también tenía pasta a un lado de la boca.

- Ya Victor, que tú también pareces un niño - dijo Katsuki limpiando con su pañuelo a ambos. Yurio desvió la mirada se sentía tonto por ser tratado como un niño pero más pena ajena le daba compartir la nacionalidad con aquel anciano.

Miró un pequeño puesto donde había un par de niños que se iban con cara de desánimo, vio unos pequeños estanques y peces dorados en ellos.

- Ese puesto es para pescar peces dorados - dijo Yuuri al ver la insistencia con la que lo veía - Ese puesto existe desde que tengo uso de razón, nunca he pescar un pez - dijo apenado.

- Debe ser porque eres un cerdo, quiero intentarlo - le encendía el hecho de poder derrotar al cerdo en algo tan simple como esto. Yuuri pagó por un par de redes de papel, algo pequeñas pero con ellas debía obtener el pez. Katsuki le trató de explicar cómo hacerlo pero él no creía que fuera tan difícil.

Creyó tener el pez en donde quería y lo sacó del agua pero la red se rompió dejando que el pez volviera al agua.

- Ya verás - tomó la otra red pero igual se rompió - No me jodas. ¡Cerdo! - extendió su mano a Yuuri - Otra ronda - Yuuri realmente no se lo creyó pero decidió complacerlo una ronda más, el ruso seguía perdiendo y el chico quería seguirlo intentando parecía que su orgullo no le permitiría perder.

- Esto... mejor intentemos otro juego - dijo antes de dejar todo su dinero en aquel puestecito - ¿Te parece ese?- había un juego de tiro al blanco, Yurio se emocionó, pues nunca le había disparado a algo, vio un peluche con forma de tigre que lo dejó fascinado. Yuuri no tardó en deducir su objetivo.

Yuri le apuntó con el rifle pero sus intentos fueron fallidos, se terminó la ronda perdiendo miserablemente, malditos juegos japoneses ¿que se creían?

- Lo intentaré yo - anunció Yuri acomodándose sus gafas - Observa bien - no supo en que momento Yuuri Katsuki lucía tan genial con aquel rifle de plástico, un solo disparo bastó y el tigre de peluche cayó.

- Creo que aún conservo la puntería - dijo con una risita boba. Claro ese idiota debía conocerse los juegos como la palma de su mano.

Dejó su orgullo en la basura cuando el japonés le entregó el peluche de tigre, era realmente muy adorable y a su gata seguramente le gustaría.

- ¿Y Victor? - Yuuri notó que todo había estado muy tranquilo y era porque el otro ruso no estaba cerca de ellos.

- El anciano? seguramente se perdió hace un buen rato que no lo veo.

- ¡Por dios! - Yuuri se llevó las manos al rostro - Tenemos que encontrarlo.

- No creo que sea para tanto, debe estar haciendo alguna estupidez - Yuuri ignoró sus comentarios despreocupados y comenzó a mover la cabeza como un ventilador de lado a lado buscando a Victor, no le quedó más opción que ayudarlo y terminar con esto lo antes posible.

Yuuri se acercó a preguntar en algunos puestos si alguien había visto a un hombre ruso, alto, muy guapo, algunos le respondieron con una negativa hasta que una señora muy mayor dijo que un hombre extranjero le había hablado con un intento de japonés muy raro y había subido las escaleras hasta el santuario.

Corrieron hasta allá, habían muchas personas haciendo plegarias y orando, realmente como se podía perder un tipo como él de una manera tan estúpida.

- ¡Yuuri, Yurio! - la voz de Victor los hizo girar hacia un puesto donde el ruso los saludaba agitando su mano en lo alto.

- ¿Por qué no nos avisaste a donde irías? - Yuuri realmente parecía preocupado.

- Es que parecían que se estaban divirtiendo - dijo señalando el tigre de peluche en los brazos del joven ruso - Quería comprar esto - les mostró unos amuletos - Me dijeron que estos daban buena suerte.

- V-Victor - Yuuri miró de cerca los amuletos, si bien había un par de "buena suerte" había uno que era un tanto diferente.

- Este me dijeron que era especial para la pareja - dijo con inocencia y Yuuri se sonrojó a no más poder.

- Es un amuleto de... de

- ¿De?- Victor parecía un tanto confundido y Yurio no entendía bien los kanjis escritos en el amuleto pero despertaba su curiosidad que el cerdo estuviera tan nervioso.

- Es de fertilidad... sabes, eso es si estás buscando un bebé y ya sabes...- Yuuri se hizo un lío con la explicación pero para ambos rusos fue claro.

- ¡Oh por Dios, entonces es perfecto! - dijo colocándolo en su mano.

- ¡Victor! - chilló Yuuri.


NOTAS: Nariz de cerdo en la máscara de Yuuri de inmediato me recordó a supercerdita xD no sé si alguien llegó a ver ese anime en el extinto fox kids, Yuuri sería un buen sucesor de la supercerdita.

Capitulo algo ¿Familiar? esto más bien iba a ser otra cosa y terminó siendo esto...

Nos leemos en el siguiente capítulo.