Disclaimer: Los personajes pertenecen a la Sra. Meyer, la trama es inspirada en el libro "Un asunto pendiente" de John Katzenbach, yo solo soy dueña de la adaptación y algunos cambios ^_^
Summary: Los Cullen & Los Swan planearon un robo, todo salio mal, hubo muertes, encarcelados y huidas …. Pasaron 18 años y la venganza esta por llegar, será lenta y cruel ¿Por donde empezara? Sus hijas … ¿Podrá nacer el amor entre secuestrador- secuestradas?
"Su nombre es Venganza"
____________________________________________________________________________________________________________________
Alice's. prov.
-¡Ya voy!- dije corriendo y saltando sobre la cama. Bella rió y me tapo con la vieja colcha.
Teníamos mucho tiempo encerradas en este cuarto feo y ruidoso, no me gustaba para nada, parecía de esos cuartos que aparecen en las películas de terror que no me dejan dormir por las noche, aunque son muy divertidas. Todavía me acuerdo de cómo llegamos aquí. Fue después de salir de la escuela, un hombre se había acercado y nos había hablado, de ahí solo recuerdo haber llegado hasta aquí con los ojos vendados.
Aquí conocí a Eduald y a Emmett. Ellos son mis mejores amigos, aparte de Angela, a quien ya no he podido ver y la extraño muchote, igual que a mi mami, papi y a mi hermanita Rose. Eduald, bueno algo así por que no puedo pronunciar su nombre muy bien pero ya he mejorado, el es a quien mas veo y me gustaría que se casara con mi hermanita Bella, harían una linda pareja y yo se que ellos se quieren mucho, casi como lo hacen Emmett y Rose. Emmett cree que yo no se que el es novio de mi hermanita, pero yo ya lo vi en uno de mis sueños.
-Buenas noches, Ally- me dijo Bell's dándome un besito de buenas noches.
-Te quiero- dije bostezando.
-Yo también, duérmete-
-¡Hasta mañana, Eduald!- grite moviendo mi mano.
-Buenas noches, Alice- escuche que dijo antes de que cayera en la inconciencia.
Era una casa de madera oscura y con un pequeño porche, alrededor no había nada mas que terrenos solos. Era de noche y la luna llena brillaba en lo alto del cielo.
A lo lejos había una barda y atrás de ella unos cerros. De pronto de atrás de esa barda aparecieron dos figuras, un hombre y una mujer vestidos de negros y con armas en sus manos.
Esas dos personas se fueron acercando y la luz alumbro sus caras, eran papa y mama. Caminaron hasta la entrada de la casa con decisión y de ahí todo se volvió borroso, solo pude escuchar varios disparos y un grito desgarrador …..
-¡Ah!- grite sentándome de golpe en la cama.
-¡Alice! ¿Qué paso?- dijo desesperada mi hermana mientras me abrazaba.
-Un … sueño- conteste entre sollozos.
Eduald se había acercado y se había sentado a mi lado.
- ¿Qué soñaste?- pregunto Bella.
-Isabella, debió ser una pesadilla- le dijo Eduald y pude ver el brillo en los ojos de mi hermana, aquel que le salía cuando le decía "Isabella".
-¿Qué soñaste, Ally?- insistió.
-A mi papi y mami en una casa …- susurre entonces comprendí mi sueño o mejor mi visión. Era de esos "sueños" que tenia pero se hacían realidad, no se como pero los tengo desde muy chiquita.
-¿Qué mas?- presiono mi hermana. Ella ya sabia de esos sueños.
-Ellos vendrán por nosotros- conteste con alegría. Al fin podría salir de aquí y ver a mi familia.
-¿Quiénes?-
-Mami y papi, vendrán por nosotras, pronto-
Renee's. Prov.
Todo estaba listo. Las armas estaban cargadas y arriba del mercedes negro de Charlie, el mas silencioso y rápido bueno después de el de Rosalie. Todos estábamos listos.
-Lista- dijo Rose bajando por las escaleras.
Ella iba vestida al igual que yo, un pantalón negro, una blusa negra de tirantes y un chaleco antibalas. Fue difícil conseguir el chaleco, pero después de algunas "propinas" logre obtener tres de ellos, al igual que potentes armas.
-¿Nos vamos?- pregunto Charlie entrando a la casa.
-Claro ¿Rose?-
-Seguro- respondió saliendo de la casa.
Le di la dirección a Charlie, quien iba en el piloto y acelero con fuerza. En el camino fuimos repitiendo el plan. Todo estaba perfecto, solo faltaba rezar para que saliera bien.
Cuando pasamos enfrente de la casa, mi corazón empezó a latir furiosamente y la adrenalina empezó su recorrido por mis venas, a tal grado que la cabeza me palpitaba.
-Estaciónate mas adelante- dije.
Hizo caso a mis instrucciones y avanzo unos cuantos metros. Rosalie iba en total silencio pero podía ver las lagrimas cayendo por sus mejillas.
-¿Rose?- dije cuando Charlie se estaciono.
-¿Si, mama?- contesto con la voz levemente entrecortada.
-No tienes que hacer esto-
-Lo se … pero quiero hacerlo-
-¿Estas segura? No quiero obligarte a …-
- No me están obligando a nada, yo quiero ir por mis hermanas-
-En ese caso … ¿Estas lista?-
-Mas que nunca- dijo tomando su arma y bajando del auto.
La oscuridad era menos espesa que la noche pasada y había luna llena, que alumbraba el terreno lo suficiente para ser visto, lo peor que el único lugar donde ocultarse era la barda a unos metros. Esto dificultaba mas las cosas.
Empezamos a adentrarnos al terreno con paso lento y medido. Cuando llegamos a la barda nos escondimos atrás de ella. La casa estaba totalmente a oscuras, a excepción del pequeño foco del porche. En la entrada estaba un mercedes-benz negro, de seguro perteneciente a Carlisle.
-¿Saben todos el plan, verdad?- pregunte volteándome hacia ellos. En estos momentos, me sentía como toda una criminal. Y debo aceptar que no se siente tan mal, de echo sentir la adrenalina correr por tu cuerpo con una fuerza imparable, se sentía muy, muy bien.
-Si- respondieron a coro.
-Bien. Rose, por favor no te muevas de aquí, pase lo que pase no salgas ni dispares, nada.- dije tomando su cara entre mis manos.
-¿Entonces para que vine? ¿A ver?- pregunto con el ceño fruncido.
-Rose, no quiero que te pase nada, no soportaría perder a otra hija-
-¡Mama no las hemos perdido! ¡Horita las vamos a recuperar!-
-Lo se, solo hazme caso y no hagas ninguna estupidez-
-De acuerdo- acepto rodando los ojos. Pero la conocía mas que eso y sabia que si algo salía mal no se quedaría aquí como se lo había pedido.
-Promételo- le dije aunque sabia que no serviría de nada. Rose era de las que por su familia y amigos, rompería la promesa mas importante del mundo.
-No puedo prometer nada, pero haré lo que pueda-
-Solo cuídate, te amo-
-Igual los amo- asentí y la abrasé tan fuerte como pude, le di un beso en la frente y tras una ultima mirada, camine junto con Charlie hacia la casa.
Caminamos agarrados de la mano y agachados entre la oscuridad y atravesamos el terreno, quedando a centímetros de la puerta y quizás a unos pocos metros de nuestras hijas. Como lo planeamos, nos escondimos detrás de auto negro. Por suerte los vidrios eran polarizados, si no se nos viera alguna parte de nuestras melenas.
-Recuerda, quédate aquí. Entrare primero yo y luego tu ¿Ok?- dije mirando a Charlie.
-Si-
- Te amo, y si me pasa algo, sálvalas por favor- dije antes de alejarme de el.
Camine hasta la punta de el auto, pero no salí, me quede ahí. La adrenalina había aumentado, nunca creí que podría llegar a sentirla con tal poder, pero aquí estaba, taladrándome los oídos y golpeando mi cabeza. El nerviosismo y miedo habían echo su aparición, juntándose a la mezcla de sentimientos que me embargaba y me hacia sentir mareada. Pero aun así, la decisión por sacarlas y el amor hacia ellas, eran mas fuerte que el temor de no salir de ahí. Estaba totalmente decidida de dar mi vida por ellas.
Tome aire y sin mirar a mi esposo, salí de mi escondite y camine hacia el porche. Suspire y empecé a subir los escaloncitos. Los nervios me ganaron, y justo en el penúltimo escalón tropecé, tirando la pistola al piso con un golpe seco, pero que para mi sonó mas a una bomba explotando en mis oídos.
Me quede unos segundos paralizada por el miedo. Cuando reaccione, escuche pisadas del otro lado de la puerta. Automáticamente, tome la pistola y corrí a esconderme al primer lugar que vi: debajo de las escaleras del porche.
Escuche la puerta rechinar al abrirse, y me encogí mas dentro del pequeño cuadro. "No avances mas, no avances mas" suplicaba en mi interior. Como si mis suplicas no fueran suficiente, la madera rechino sobre mi cabeza, avisándome que el sujeto se dirigía a las escaleras, dispuesto a bajar.
Cerré los ojos con fuerza y empecé a temblar cuando escuche los pasos en los escalones. 1, 2, 3 …. Piso. Abrí lentamente los ojos y me encontré las piernas del sujeto, eran largas y fuertes. Solo esperaba que no fuera James. Pase mi vista por el cuerpo que lograba ver y vi que tenia unos abdominales grandes, no era James.
Era tanto mi alivio, que no pude evitar que se me escapara un suspiro, demasiado fuerte como para pasar por desapercibido. "¡Estupida!" me grite con fuerza.
Tendría que salir de aquí ó todo habrá acabado. Empuñe el arma con fuerza, casi rompiéndome los nudillos y tome aire. Era ahora o nunca. Con un ultimo pensamiento sobre mis hijas, salí de mi escondite, no sin antes pegarme en la cabeza, y me puse enfrente del sujeto apuntándole el pecho con la pistola.
Pero no estaba preparada para encontrarme con aquel rostro. Esperaba ver al mismísimo demonio, pero no aquella aniñada cara. No aquellos conocidos hoyuelos y negros ojos.
Era Emmett.
El mismo Emmett, mejor amigo de mi Rose y luego el dueño de su corazón, estaba aquí, plantado justo enfrente de mi. Era el quien había salido de esa casa, había bajado esos escalones. El había traspasado esa puerta, la misma que me separaba de mis hijas. Era el.
"¿Qué diablos pasa?" era lo único que procesaba mi mente en esos momentos. Ni siquiera podía moverme, al pensar una traición por parte de el.
-¿E … Emmett?- tartamudee abriendo mas mis ojos, asegurándome que no era una ilusión.
-Eh … ¿Sra. Swan? ¿Qué hace aquí?- pregunto rascándose la cabeza y desviando su mirada de la mía.
-No, mas bien ¿Qué haces tu aquí?- baje el arma y puse mis brazos en mi cintura.
Emmett se veía nervioso, muy nervioso. No estaba quieto, se movía de lado a lado y pasaba su mano por la cabeza. Era mas que obvio que no había venido a visitar a su abuelita enferma, y menos cuando sabia quienes estaban allá dentro.
-Yo … puedo explicarles- hablo por fin.
-No tienes nada que explicarnos a nosotros, explícaselo a Rose, y cuidado con dañarla mas-
-Lo se …-
-Ahora hazte a un lado y si sientes algún tipo de cariño por Rose, no te metas- amenacé apuntándole con la pistola.
-¿Esta ella aquí?- pregunto.
-Si, atrás de la barda-
-Gracias y … están en el ático- dijo antes de darse media vuelta y caminar hacia la barda.
Me quede estática por minutos, hasta que Charlie se acerco y me toco el hombro. Me susurro al oído que teníamos que seguir. Asentí y seguí mi camino a la puerta de la casa. Tome aire antes de abrir con cuidado la puerta, pero la casa era tan vieja y descuidada que rechino. La deje de mover por instantes para luego abrirla de golpe.
Con cuidado y con Charlie a mis espaldas, me adentre a la casa. Todo era como lo imagine; Sala, comedor, cocina y escaleras. La madera era vieja y descolorida, se podría decir que hasta estaba podrida. La madera del suelo rechinaba con cada paso, pero ya que mas daba que se enterara que estábamos aquí, si de todas maneras lo sabrían y tendríamos las mismas posibilidades de ganar o perder, vivir o morir.
Iba a la mitad del pasillo, cuando todo paso muy rápido. Simplemente vi una sombra bajando las escaleras, un estruendo rozo ruido y luego sentí a mi cuerpo siendo empujado hacia la cocina y cayendo hacia el piso. Los disparos seguían y yo no respondía. Un disparo demasiado cerca me hizo recuperarme de mi aturdimiento y lo primero que vi fue a James en las escaleras disparando. Voltee a buscar a Charlie y lo vi en la sala, atrás de un mueble, respondiendo al ataque. Había llegado la hora y ni cuenta me había dado.
Me arrastre por el piso hasta la barra de cocina. Tome un cuchillo y lo metí a mi pantalón. Empuñe la pistola con fuerza y seguridad - o eso creía yo - y corrí agachada hacia la puerta de la cocina, que quedaba a un costado de las escaleras. Apunte hacia James y con demasiada lentitud, apreté el gatillo. La bala le dio justo en la pierna. No lo mataría, no tan rápido. Soltó un chillido y se cayo de las escaleras. Eso lo inmovilizaría lo suficiente.
Corri hacia las escaleras y de paso, patee la mano de James al igual que la pistola, la cual resbalo lejos de este. Lo escuche gruñir pero seguí corriendo. Llegue al segundo piso con la respiración entrecortada. Nunca había subido tan rápido unas escaleras y realmente era cansado, pero aun así no baje el arma. Algo me decía que el andaba por aquí. Me sentí como una oveja siendo asechada por un feroz león. Pero esta oveja no era idiota y aquel león no era tan feroz. Y después, yo me convertiría en la leona sádica asechando a la pobre ovejita masoquista.
Camine en silencio y con la mirada puesta en todos los ángulos de la habitación hasta llegar a la pared del fondo, donde había un ventanal hacia fuera. Pude ver a Charlie corriendo y disparándole, de seguro, a James.
-Wow Reneè, eres mas inteligente de lo que pensé- hablo una voz asustándome.
Me voltee y vi a Carlisle parado enfrente de mi con una pistola en la mano y una sonrisa en su rostro, la cual - estoy segura - quitare.
-Carlisle- sisee.
-El mismo que el de tus pesadillas- contesto en susurros. La escena me recordaba tanto a las películas del viejo oeste, con los bandidos dispuestos a matar y los cuales son separados por un simple terreno desértico. Reí amargamente y le conteste:
- Te equivocas-
-¿Ah, si? Dime, ¿A caso soñabas conmigo?- pregunto agrandando su sonrisa.
-No sabes cuanto soñé con volverte a ver-
- ¿Enserio? Creo que soñamos lo mismo-
- No lo creo, yo soñé con que te mataba poco a poquito- soltó una sonora carcajada y me apunto con la pistola. Apenas me di cuenta de sus acciones, lo imite apuntándole al pecho.
-Entonces … dulces sueños, cariño- susurro y sus dedos apretaron el gatillo ...
_________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Reviews?
