Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fanfic al grupo de Las Inadaptadas (Vicky y Josita en este caso.)

xoXOXox

Capítulo 14:

Cuando las italianas llegan a la escuela lo primero que ven al salir del auto es al trío del mal. A Alfred definitivamente no lo verán hoy e Iván llegó muy temprano.

—¡Tomaticoooo! —la inconfundible voz.

Chiara se tensa al instante y adopta una pose toda rígida, nada que ver con lo que tenía en mente. Los tres chicos se acercan a ellas, haciendo un espectáculo en cámara lenta. No, sólo Francis.

—¿Cómo se encuentra la chica más hermosa del planeta?—ya muchos quisieran ser así de despreocupados con su vida. Chiara se sonroja con el piropo y pierde la capacidad de hablar.

—Vee~ ciaoo —saluda la menor a los otros dos que sí le harán caso.

Bonjour, Feli —Fran le da un beso en la mejilla.

Gutenmorgenschwester —saluda el albino con una sonrisa de lado.

Feli se sonroja con ese saludo y también se tensa como una tabla porque la familia no se pierde. Fran le sonríe y se le repega a Gil, encantado con las hermanas Vargas.

—Saludaría a tu hermana también pero creo que será hasta el día de la boda —se ríe, encantado.

—Ve, ve, vee~ —ella ya ni sabe qué decir tan roja y nerviosa.

El español nota el dije en la mano de la italiana mayor y sonríe.

—¿Así que a mi tomatico le gustan los tomatitos?

—¡No me gustan! ¡Felicia me obligó! —atina a chillar.

—Ven, dejémosles solos un rato —Fran se lleva a la chica y a Gil —, ¿dónde está el amiguito tuyo?

—No lo sé, casi siempre llegamos a la misma hora, en clase lo buscaré —le dice ella a Francis mientras mira como su hermana le patalea a Antonio y este sólo se ríe y la halaga más.

—Mmm —le responde el francés, viendo hacia la entrada porque le hacía ilusión ver de nuevo al hombre de las cejas —, en realidad no hablaba de él, pero gracias por la información —sonríe mientras le pasa una mano por los hombros.

—¿Eh?¿Entonces Iván? Él debe estar en tu clase, es más fácil que lo sepas tú —y es que aun no sabe que es el alemán porque él mismo le dijo que no quería ser su amigo entonces nada. Fran niega con la cabeza y la bendice mentalmente.

—Ludwiiiig —canta.

—¡Ah! —suspira—, no lo sé, es aún muy extraño. Él no quiere ser mi amigo, no es un mal chico pero es extraño, no lo entiendo —mira al francés que es su única ayuda en este caso.

—¿Eso te dijo? ¡Es que es…! —suspira —, es el mejor de su clase y aun así no sabe expresarse.

—Eso lo noté ayer, era algo incomodo.

—¡Pero West no es un mal chico! Si tú comienzas los temas él te seguirá hablando, no es grosero como para no contestarte —se mete Gil que tampoco es como que le guste que hablen mal de su hermanito.

—Eso puedes hacer —asiente el francés —, tal vez no sepa cómo llegar a ti por los nervios.

—¿Pero sobre qué podría hablar con él? —los mira a ambos pidiendo pistas.

—Eh... —ahí sí que Francis no sabe mucho, puesto que no le conoce tanto como a su hermano —, ¿Gilbert?

—Eh… —les mira, no tan acostumbrado a ser el foco de atención —. Bueno, a él le gusta mucho hablar de autos aunque también puedes hablarle de papas, tiene una huerta donde las cultiva, ¿sabían?, Futbol… ¡si le hablas de cualquier tema te responderá! —aunque si le habla de moda seguro la escuchara pero no dirá nada.

—¿Ves? —le dice el rubio —, siempre hay una manera.

Ella los mira y es que en verdad no sabe de autos más que de los que le habla su abuelo aunque no cree que sirva á con las papas.

—Tranquila, ¿quieres que te acompañemos de nuevo?

La italiana se lo piensa un poco y niega, ya no le da miedo sólo incomodidad y piensa que el alemán se siente incomodo con ellos.

—No es necesario, pero deja el teléfono encendido —le pide a Francis y luego se da cuenta de algo —, ¡Dame tu numero!

Francis se ríe de la torpeza, sacando su propio móvil.

—A ver... —se lo pasa porbluetooth —, ¿listo?

—¡Sí! ¡Debo irme, gracias! —se va corriendo a su salón porque quiere hablar con Al sobre su asunto para ya dejar de pensar en los de ella.

Fran la saluda y se lleva a Gil, que Tony llegue solo, ya está grandecito.

Ella llega al salón pero no encuentra a su amigo en ningún lado. Cuando le encuentre va a ser otro que le pida el número de teléfono. Aunque Alfred sólo lo usa para instalar juegos. Lo tiene de pisapapeles en alguna parte.

Y el de Iván también.

oxOXOxo

Antonio llega a clase después de dejar a Chiara a su salón. Entiéndase, él detrás de ella y la italiana gritándole que deje de seguirla, encantada.

—¡Antoine! —Fran le hace una seña para que se acerque rápido. El español se sienta junto a él y les sonríe preguntándoles cómo están… como si no los hubiera visto hace rato.

—¡Ha! Esa chica quiere hablar a solas con mi hermanito, kesesese —le cuenta el primero ya que le parece un gran logro y por lo tanto algo de qué presumir.

—Aquí contentos con los avances —le contesta Fran —, Gil está feliz por su hermanito.

—¡Anda! ¡Qué buena noticia!—Toño le palmea la espalda al alemán —. ¿Entonces todo terminó bien ayer?

—No tanto... Felicia estaba muy incómoda y él muy rígido. Al menos se hablarán otra vez... Y sin nosotros —sonrisa francesa.

—Ella es asustadiza, ¡no es como su hermana que es muy fuerte y decidida! —sí claro, lo que hace el amor.

—Sí, son diferentes —Francis dándole por su lado —, ¿y tú?

—Yo estoy muy contento, ¡¿viste?!¡Tenía un dije de tomate! —súper feliz con ese pequeño detalle.

—¡Le gustas tanto!

—¡Siiii!¡Es lo más maravilloso de mi vidaaa!

—¡¿Qué?! —se ofende de mentira el rubio y se abraza al alemán —, ¡Gilbert!

—¿Qué, qué?¿Qué pasa? —pregunta el albino saliendo de su mundo.

—¡Ya no soy maravilloso para Antoine! —finge un sollocito y le sonríe al español.

—¿Ah? —les mira sin entender —, ¿se están peleando?

—¡Bueno, ustedes ya no cuentan porque es muy obvio que son maravillosos! —les abraza el moreno, riendo.

Fran le abraza también, riéndose y feliz como siempre. Es ahí cuando de reojo ve a Iván, que no lo parece , no lo está, hoy su amigo no ha aparecido y piensa que ya no son ás le duele mucho el estomago y el pecho.

Quizás sí está enfermo.

El francés frunce el ceño con la cara que está poniendo y que no es nada a como la de a sus amigos para darle un beso a cada uno en la mejilla y discretamente le escribe un mensaje a la italiana.

"¿El pequeñín llegó a clases?"

"No, no está aquí, ¿qué le habrá pasado? ¿Iván está ahí?"

"Aquí está y no se ve bien" le echa otra miradita, preocupado.

"¿Crees que se hayan peleado o algo?"

—¿Qué pasa? —pregunta Gil que lo ve texteando.

—Feli me cuenta algo interesante... —le sonríe y le responde a la chica "No lo sé, tiene pinta de pero... ¿Quieres que le hable?"

"¿Hablará cómodamente con ustedes?"

Tony mira a Iván que fue lo último que Francis vio antes de textear. Nota lo mismo que su amigo. Fran asiente para el español, comunicándose con sólo eso.

"No, la verdad no. Nunca le hemos hablado de hecho. No como buenos amigos por lo menos"

"Intenta hablarle pero no lo abrumen"

Tony le pregunta con la mirada qué le pasa. Gil también mira a Iván porque los otros no son muy disimulados y sonríe un poco para sí.

"Lo intentaré. A.R"

—El niño no vino —le dice al español sin notar la cara del otro chico.

—Debe estar enfermo, ¿no?

—¡Era de suponer que nadie aguantaría más de una semana con él —se burla el alemán, sin importarle si es escuchado o no.

—No seas malo Gil —le da una palmadita en un brazo. Gilbert hace un "jum" —, pero eso no explicaría por qué este está tan apagado. Feli tampoco sabe. ¿Le hablamos?

—Podríamos intentarlo,¡aunque es tan difícil hablar con él! —levanta los brazos el español en señal de frustración.

—Sí, pero... —se muerde un labio, desconsolado porque él sabe reconocer algo bonito cuando está formándose y no quiere que se eche a perder —, vamos.

Y hace rato que sonó la campana pero a estos les importa tres cominos y una berenjena.

—Gil porfavor, recuerda que aunque no te cae bien queremos ayudarlo para que Feli se sienta feliz y tu hermano también de un solo tiro —le dice el español a Gilbert que suele no cooperar si se trata del ruso.

—Sí, sí como sea —se levanta, acercándose de primero al otro chico con cara de pocos amigos pero curioso.

Los otros dos también se acercan a Iván, sonriendo un poco culpablemente con el chantaje emocional. Francis se pasa una mano por el pelo y le pone una mano al ruso en el hombro.

Bonjour —sonrisa Colgate. Iván mira la mano en su hombro y luego a Francis.

Privet.

—¡Hola, Iván, hoy te veo diferente!¿Cambiaste de peinado? —le pregunta el español con una sonrisa igual de deslumbrante.

—Sí, te ves diferente —secunda el francés.

Net —responde el ruso seco pero poniéndose una mano igual en la cabeza, preocupado por si Nataliya le hizo algo muy raro a su cabello. Aparta la mirada.

—Jum, ya me lo esperaba —protesta Gil de mal humor. Tony traga saliva.

—Ya, así no es la forma —suspira Francis y acomoda una silla a su lado —. Mira, somos amigos de Feli también, ella está preocupada por ti.

Iván le mira y piensa que ella también quiere dejar de ser su amiga.

—¿Por qué? —pregunta pero su voz suena más diferente, decaída.

—Bueno, eso es porque le dije que parecías mal y... —no le gusta admitir que se está metiendo —, tu pequeño amigo no vino hoy. Ella está preocupada, cree que pelearon.

Iván se queda mirándolocomo si tuviera tres cabezas o algo. Es que no sabe lo que pasó, no sabe si están peleando o algo, es que todo es muy extraño.

—Pareces confundido —le dice el español, sentándose en la mesa del eslavo.

—¿Pelearon?

—No... sé, pero no quiere ser mi amigo porque fue mi culpa —y es tan vago lo que dice que ni él entiende.

Mondieu —el que se está imaginando a Alfred en una cuneta —, ¿quieres contarme qué pasó?

Y mira a Tony, haciéndole una mueca para que se lleve a Gil. No está seguro de que sea buena idea con él ahí. El español asiente y le sonríe inocente al alemán.

—¡Hey, Gil!¡Ven, debemos pensar de qué hablarán Feli y Lud! —se lo lleva lejos y sólo se escucha al albino protestar.

Fran le sonríe en agradecimiento, ya le contará más tarde.

El ruso los mira irse con la boca abierta y con un suspirito que pasa desapercibido empieza a contarle al francés todos los acontecimientos del día anterior a ver si le puede explicar algo. Lo que sea.

Desde cuando se escaparon de la escuela hasta con el asunto de la play, le cuenta todo.

—Comimos lo que mi sestra nos preparó y otras cosas que Al llevaba en sus bolsillos. Y jugamos a pelear y él siempre me bloqueaba y yo perdí porque me hizo trampa y se tiro sobre mí.

Fran piensa que son unos glotones y que sí que se golpearon los muy brutos. Casi se atraganta con el "beso" que estuvieron a punto de darse. ¿Qué tan despistado es este niño?

E Iván le cuenta todoporque Francis tiene ese no sé qué que hace que todos confíen en él. El francés está dando grititos en su mente, con una sonrisa de haber entendido lo que entendió.

—Pobre niño, está avergonzado —suspira con ternura.

Iván no lo escucha aun con su lío mental.

—No está enojado, monamour —sigue el francés —, sólo se siente... Confundido. Lo estaría cualquiera en su estado.

—¿Confundido? —y se me confunde más él, aunque el dolor en su pecho desaparece.

—Ajá —se le acerca más en plan confidencial —, ¿no lo estarías tú si hicieses algo impulsado por un sentimiento que nunca habías tenido antes?

—¿Confundido es cuando no entiendes, verdad?

Oui.

—Yo estoy confundido —y creo que es la primera vez que Francis ve se carita de cachorro abandonado del ruso —. ¿Pero él sí es mi amigo entonces?

Fran levanta ambas cejas con la carita y es que esto es lo que él hace, esparcir el amor.

—Estoy seguro de que... —y no sabe si decirle que el americano lo quería besar y no es precisamente de amigos —, no está enojado contigo, te estima mucho. ¿Qué te confunde?

Delante de ellos, Tony y Gil tienen una lista más larga que un papel higiénico. Francis sonríe al verles divertirse.

—Que no sé si quiere ser mi amigo o no, y que...—se calla de repente y le toma las manos a Francis —. Es raro, cuando me toca no es igual.

Francis mira las manos y luego al ruso, para nada molesto con el contacto. Bueno sí, algo asustadillo.

—Claro que no lo es, él no soy yo —le suelta —, él es especial, non?

Da, es diferente —responde sin pensarlo mucho.

—Por supuesto que lo es —sonríe y se le ocurre una idea —, deberías visitarle, después de la escuela.

—¿Y si no me abre la puerta? —carita de desconsuelo.

—¡Vamos! No creo que no te reciba —segunda parte de la idea, risa picara —, también puedo acompañarte, ya sabes, si quieres.

—Está bien —no le parece importante ir solo o acompañado.

Fantastique —casi que da palmas —, entonces a la salida, sabes donde vive, non?

Da, es cerca de mi casa.

—Bien —se levanta —, nos vemos.

Paka —se despide y de repente se siente muy feliz.

oxOXOxo

Fran se le sienta en el regazo al españolcuando regresa y le abraza, tremendamente emocionado.

—¡Se gustan, Tony! ¡Se gustan!

—¡¿En serio?!—le abraza también, sorprendido igual por ser capaz de sacarle información a la mole rusa.

—No es increíble awesome, si no increíble raro —dice Gil que le muestra la lista a Fran.

—No lo es Gilbert —toma la lista —, es magnífico estar enamorado.

—¿Te lo contó? ¿Cómo te diste cuenta? —Tony quiere el chisme completo.

Fran sonríe con la mitad de las cosas escritas en el papel que van desde autos hasta recetas de cocina.

Oui, es bastante sencillo hablarle si se le pregunta lo exacto —se gira a Gil —, déjame apuntar esta receta de aquí.

—¡Claro, si la haces debes darme a probar!—le dice el albino.

—¡Ehhh! ¡Así que es fácil hablarle! —dice Toni, mirando a Iván escribir y seguro con él no hablaría fácil porque divaga demasiado.

—Tú sabes que sí —le dice al albino y es que va a contar todo y le va a poner mucha emoción y van a terminar llorando cuando les diga que se va con el ruso en reconocimiento.

—¡Québonito, no me imaginaba todo esto!¡Es su primer amor! —llora Antonio.

—¡Lo es! —otro que está llorando —, ay Tony... ¿estarás bien si mí?

—¡Te voy a extrañar mucho, pero debes acompañarlo! —y es que a veces es tan inocente que no relaciona al chico con el cejón de ayer.

Es que Francis ni ha tenido tiempo de contarle bien. Sólo se dio la oportunidad.

Oui, además, estarás ocupado —cejas cejas.

—¡Es cierto, mi tomatico de tomaticos está hermosa hoy!

El francés le sonríe y asiente.

—Además hay que darle la lista a Felicia —y no crean que Gilbert no escuchó atentamente toda la historia y hasta le dio un poco de envidia porque él no ha tenido su primer amor.

—Se la damos en el almuerzo —le dice Fran.

—¿Y ella no irá a almorzar con el gigante? —pregunta el albino.

—Ah... No lo sé, igual se la puedes dar, aun no ha quedado con Lud otra vez, así que puede ser en cualquier momento.

—Oh —mira feo al ruso —, está bien.

—Y no seas malo —le regaña en broma —, el pobrecito necesita mucha ayuda y tú siempre nos tendrás a nosotros.

Él sonríe porque sabe que eso es completamente cierto y ahí es cuando el profesor se harta y los manda a callar o los enviará con el saca de nuevo el móvil, a escondidas y le pone otro mensaje a Felicia.

"Casi se besan. Iván no lo entendió. Estoy seguro que Alfred no vino porque siente vergüenza"

Felicia se muere al otro lado de la línea, lanzando un gritito y siendo regañada otra vez.

oxOXOxo

¡Hasta pronto!