Disclaimer: Ni K Project ni sus personajes me pertenecen.

Beta: Akxmin.

Memoria 13

Lees libros y tomas té, ¿acaso eres un anciano, Munakata?

Esa clase de actividades no tiene nada que ver con la edad para que lo sepas, Suoh.

Como digas, Sr. Aburrido —dijo a la par que subía los hombros restándole importancia al asunto.

Reisi se quedó viendo la taza de té que reposaba sobre la mesa, estaba casi vacía, sólo quedaban los residuos de las hojas en el asiento. Se acordó de algo.

Suoh, ¿sabías que puedes leer la fortuna con el té?

Que tontería —soltó Mikoto.

Bueno, no es como que sea algo cierto, simplemente es algo divertido —refunfuño Reisi, un tanto indignado ante el comentario del pelirrojo. Ese mocoso ¿qué iba a saber él a sus trece años y sin haber leído un libro en su vida? ¡y ahora tiene el descaro de reírse!

Tú, haciendo algo por diversión —decía el ojimiel fracasando en su intento de contener la risa, mientras arrastraba su silla junto a la de Reisi—. Quiero ver eso.

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Reisi sentía una mano en la cabeza, grande, algo cálida y por un instante sonrió.

—Suoh…

—Oh, que interesante —escuchó una voz que si bien le era familiar no pintaba nada en la situación en la que creía encontrarse. Abrió sus ojos de golpe dejando que la luz del día lo cegase por unos instantes antes de poder ver frente a él a su padre quien, sentado en una silla a un lado de la cama, se encontraba levemente inclinado para que su mano se pudiese posar en su cabello.

—Padre.

—Esto se siente nostálgico.

—¿Qué estás haciendo aquí?

—Ni unos buenos días, me sorprende tu falta de modales.

Reisi se limitó a verlo fríamente, jalando las sabanas buscando cubrir su cuerpo.

¿Dónde está Suoh?, es lo que realmente quería preguntar, pero hacer eso sólo lo pondría en una situación donde las explicaciones serían necesarias, pero la duda hizo que su mirada buscará ansiosamente por toda la habitación o al menos hasta donde la miopía lo dejaba ver.

—Bueno, tu caballero fue lo bastante hábil para escapar. Oh, no pongas esa cara, estoy seguro de que se fue con la intención de alejar a mis soldados de este lugar y no encontrarlos en una situación comprometedora. Puede ser bastante listo cado se lo propone ¿no lo crees?

—Padre, déjame explicarte…

—¿Enserio, Reisi? Tan tonto me creíste para caer en una mentira tan ridícula.

—Yo —se detuvo al saber que ya de nada servía inventar escusas—. ¿Desde cuándo?

—Desde que te paraste frente a mí, y pensaste que era buena idea mentirme tan descaradamente en la cara —decía lentamente mientras se incorporaba de la silla—. ¡Ahora contéstame lo qué te he preguntado! —el monarca tomó el rostro de su hijo con una mano, encajando sus dedos en las mejillas y girándolo para que le viese de frente—. ¿Realmente pensaste que me iba a creer lo de tu matrimonio con Awashima cuando yo he visto con mis propios ojos como te mueres de amor por ese miserable bastardo? Pero de alguna manera debo de agradecerte, tu acto de rebeldía sólo me ayudará a exponer ante el consejo el peligro que representa el nuevo Rey Rojo y lo incapaz que aun eres para tomar mi lugar.

Su padre le colocó las gafas y le soltó violentamente el rostro.

—¿Cómo crees que se escuchara esta historia en la próxima junta? —sonrío con malicia—. Hace unos días un grupo diplomático de los Rojos fue masacrado por una pandilla rebelde extranjera que se hizo pasar por unos de los nuestros, el joven, inexperto y temperamental Rey Rojo no quiso averiguar a fondo y en su ímpetu de cobrar venganza engaño al ingenuo de mi hijo para secuestrarlo y tenerlo de rehén.

—No serías capaz.

—¡No tienes idea de lo que soy capaz! —su rostro se desencajo, soltó una carcajada y miró fijamente a Reisi—. Tu cuerpo fue un buen pago, ¿no lo crees? Aunque un pago algo barato si me preguntas a mí, pero bueno, qué se podía esperar del hijo de una prostituta.

¿Qué?

—Pero, tú me dijiste que mi madre había muerto.

—Y no te mentí, ella murió tal y como te lo dije, en cama después de dar a luz —dijo el mayor restándole importancia al asunto—. Claro que omití detalles como su proceder y que había contratado sus servicios para que me diera un heredero.

—¿Tú…? ¿Por qué?

—¿Por qué lo hice? o ¿por qué no te dije? Sé especifico, hijo, pensé que eras más inteligente que eso.

Reisi no contestó, mordió su labio inferior mientras veía a su padre como si de un extraño se tratase, con toda la frustración del mundo reflejada en sus ojos.

—Has de saber que tener un hijo en la nobleza, sobre todo cuando será heredero al trono, no es cosa fácil, existen muchos factores, factores que arruinarían todo en lo que había trabajado, tales como los vínculos y la familia política. Por aquel entonces, Yosuke había anunciado que su esposa tenía un mes de embarazo, yo no me podía quedar atrás, pero casarme sería contraproducente para mis planes así que busque a alguien con quien no tuviera que crear un vínculo de por vida, alguien desechable, y bueno, ella era bastante bonita, tenía un largo cabello azul y unos lindos ojos violeta, no tenía familia, pero si muchas deudas que un padre alcohólico le había heredado, así que le ofrecí un buen trato, anunciaríamos una falsa boda que pospondríamos hasta tu nacimiento y ella haría un viaje al extranjero por cuestiones diplomáticas, luego se daría la noticia de su lamentable muerte mientras ella viviría una pacífica vida muy lejos, pero como ya sabes, esos planes cambiaron.

—Tú ¿nunca la amaste?

—Por supuesto que no, pero tenía que decir que era el amor de mi vida, única e irreemplazable de cuando en cuando para guardar las apariencias —soltó una risa—. Que ironía, ¿no? Quería un hijo para estar a la par con Yosuke y la vida se encargó de darle una esposa muerta para que él estuviera al par mío.

—Eres un ser despreciable.

—Y tú, tienes un cuerpo muy bonito, es una verdadera pena que seas mi hijo. Ahora, vas a vestirte para que podemos irnos al castillo —dicho eso salió de la habitación.

Reisi no podía con tanta información, todo eso era tan abrumador, sabía que su padre era alguien frío y ambicioso, pero no un monstruo sin alma.

¿Qué haría ahora?

¿Qué podía hacer?

No quería ir con su padre, no quería estar con ese hombre.

—Maldición.

¿Cómo alguien así podría estar gobernando?, alguien que no se tienta el corazón ni con su propia familia podría hacer cualquier tipo de barbaridad con los demás.

Tenía que buscar la manera de ponerle un alto, tenía que hacer algo.

Tenía que hablar con su tío, él de seguro podría ayudarlo. Aunque lo más importante en ese momento era evitar que su padre hablara y acusará a Suoh de tal escándalo, y para eso debía llegar antes que su padre.

Una vez vestido, salió con cautela de la habitación, encontrándose con un soldado haciendo guardia.

Perfecto.

Con un poco de agilidad y poniendo en práctica lo aprendido en los entrenamientos pudo poner fuera de combate al guardia y hacerse de su espada, con la cual le sería más fácil evadir a los demás guardias, que de seguro estaban rodeando el lugar, y conseguir un caballo.

Pero para su sorpresa cuando salió de la casa, sólo se encontró con su padre y un par de soldados.

—Ya veo que estás listo, bien, súbete al carruaje —indicó el Monarca haciendo un gesto con su cabeza.

—No me iré contigo —Reisi alzó la espada para hacer claro su punto.

—No me lo hagas repetir, sube al carruaje.

Apretó la espada.

—Debes de confiar mucho en tus habilidades con la espada, tus habilidades en general, si crees que puedes derrotarme, abrirte paso y llegar a tiempo para salvar a tu tío.

No. No. No.

—¡¿Qué fue lo que le hiciste?!

—¿Yo? Nada, pero si no llego para la junta del consejo Azul junto contigo, mis hombres lo tomarán como la señal que necesitan para acabar con la vida de mi hermano mayor. Ahora, ¿vas a subir al carruaje?