Capitulo 14
La
noche transcurrió tranquila y silenciosa. Hermione se había
quedado dormida sin desearle las buenas noches a Ron como
acostumbraba.
Solo quedaban dos días, y los señores
Weasley regresarían, aunque esa idea no les quitaba la sonrisa
de la cara.
A la mañana siguiente se levantaron bien
temprano. Esa noche iba a hacer única, harían la fiesta
de cumpleaños de Harry que prometía mucho, hasta más
divertidas que las de Slughorn había hecho dos años
atrás.
La tarde se les pasó volando, y para el ocaso
ellos ya tenían todo preparado.
Habían agrandado el
doble el living de la Madriguera y lo habían decorado con
girnaldas de todos colores.
Eran las ocho y estaban los cuatro
sentados en la cocina tomando cervezas de manteca que habían
hecho aparecer de la varita.
-¿Cómo vendran? ¿Por
red flu? -preguntó Ron tomando un sorbo de su baso.
-No lo
sé, no creo. Ya todos saben aparecerse -respondió Ginny
contenta.
Sonó el timbre y todos se sobresaltaron.
-Yo
voy -anunció Hermione poniendose de pie.
Salió de la
cocina y cruzó el living. Abrió la puerta y
sonrió.
Neville, Seamus y Dean estaban parados en el umbral
con un paquete cada uno.
-¡Chicos! Pasen, ¿cómo
estan? -los saludó Hermione.
-Muy bien, gracias por
invitarnos -dijo Neville sonriente.
-Vengan por acá,
sientense. Llamaré a los otros.
Salió del living y
les avisó a Ron, Ginny y Harry que charlaban en la
cocina.
-Llegaron Neville, Dean y Seamus -anunció.
Los
cuatro se pusieron en marcha hacia el living.
Cuando estaban
saludando sonó de nuevo el timbre. Luna, Cho, Katie, Parvati
junto a su hermana y Lee Jordan cruzaron el umbral con una gran
sonrisa en el rostro.
A los pocos minutos, casi consecutivos,
llegaron los que faltaban: Padma, Alicia, Angelina, Michael, Antonhy
y George aunque por separado.
La fiesta comenzó un rato
después de llegados los invitados.
Hermione había
llevado un equipo de música Muggle, en el que pusieron a todo
volúmen la mejor música del mundo mágico.
Ron
estaba sentado en el sillón del costado, y cuando Lavender fue
a sentarse al lado, Hermione reaccionó como una alarma y fue
directo a ellos.
-Disculpa, ¿te importaría dejarme
sola con mi novio? -preguntó sentándose en las rodillas
de Ron, mientras le hechaba una sonrisa maliciosa a Lavender.
Esta no dijo nada, corrió su pelo de manera agresiva, se
levantó y se alejó de allí lo más rápido
que pudo, no sin antes guinearle un ojo a Ron, muy
disimuladamente.
-¿Qué quería? -preguntó
Hermione con los brazos alrededor del cuello del pelirrojo.
-Nada
importante. ¿Dónde estabas? -contestó
Ron.
-Allí, mirándote -dijo Hermione-. Estuve
pensando, y bueno estamos en una fiesta, que tal si subimos a tu
cuarto y...
-¿Qué insinuas? -la atajó Ron con
una sonrisa. Sabía muy bien lo que Hermione le estaba
diciendo.
-Insinuo subir un rato, nadie se percatará de
nuestra ausencia -dijo Hermione.
-Como gustes.
Ron se levantó
y la agarro de la mano. Pasaron junto a Luna que estaba hablando con
Neville muy animadamente. Junto a Harry y Ginny que estaban abrazados
mientras bailaban una canción lenta que acababa de empezar a
sonar en el medio del salón agrandado.
Entraron a la
habitación y Hermione levantó su varita, haciendo sonar
una canción lenta, como la que sonaba abajo, pero mucho más
romántica y exacta para la
ocación.
[
Escuchenla mientras leen esta parte:cry:
La
canción empezó a sonar, y ambos se olvidaron de todo.
Nada existía más que ellos dos. Ron levantó su
mano derecha y la pasó delicadamente sobre la mejilla de
Hermione, corriendole así muy lentamente un mechón de
pelo que caía sobre sus ojos, quien con sus manos empezaba a
quitarle la camista, dulcemente, dejando que la melodía los
lleve hacía aquel lugar, donde querían llegar. Muy,
pero muy lejos de allí.
Se dejaron caer sobre la cama, con
las sábanas lisas como protagonistas, mientras que con sus
manos exploraban el cuerpo del otro. Podían sentir sus
respiraciones agitadas, llenas de amor y placer, y sus cuerpos
calientes pegados, uno arriba del otro, esperando para complacer y
demostrar lo que sentían por el otro.
Era casi imposible
describir lo que cada uno sentía en ese momento. No era tener
sexo, no era aquella desesperación por terminar; si no que
cada paso y cada caricia que daban era con amor y dulzura
demostrandose que habían esperado años para aquel
encuentro inesperado, que al fin se estaba haciendo
realidad.
-Hermione -susurró Ron a su oido.
Ella abrió
sus ojos y lo miró con una sonrisa de placer en la
cara.
-¿Sí?
-Quiero que sepas que siempre... yo
te voy a amar -dijo Ron besándola como jamás, nunca
nadie lo había hecho.
