¡Wuajajaja! ¿Qué pasará? O/O
Capítulo CATORCE
Me puse de rodillas sobre la tipo cama en la que me hallaba presa de mi tragedia. Enredé los brazos en el cuello de Natsu, clavé mi rostro en su firme y protector pecho mientras me echaba a llorar una vez más. Me sentía tan aliviada, tan feliz de que hubiese llegado antes de que me pasara lo peor...
-Natsu... Natsu...
Gimoté como desesperada. Así creía yo que me veía. Podía sentir los fuertes y grandes brazos de Natsu atrás de mi espalda, deslizándose de mis caderas a mis hombros, tomándolos con delicadeza pero a la vez con mucha posesividad. Suspiré su antojable aroma a hombre. No me importaba que fuera este Natsu. El Natsu de este mundo, yo... me sentía bien con saber que era Natsu.
Y de repente, me puse muy, muy caliente al saber que yo estaba ahí, acorralada entre sus músculos sin ninguna sola pieza de ropa. Podía sentir la sangre correr en mis venas y acumulándose en mi cara.
Me puse a temblar ante la idea. Di gracias a que su ropa superior fuera cerrada, de lo contrario su formado pecho hubiera apretado contra los míos. Dios, empezaba a querer salir corriendo. Mi llanto se acabó y él disminuyó su energía con la que me apresaba.
Relajé mis manos (en un intento fallido) de separarme de él, pero después me di cuenta de que eso significaba que él podría ver mis pezones y si como lógica tomaba que yo estaba caliente a pesar del frío y falta de ropa... Ah, daba igual, mi botoncitos rosas estarían duros y sería una enorme vergüenza.
Quise mirarlo pero su frente estaba nublada. ¿Pasaba algo?
Natsu quiso alejarse de mí y con mi tonto pánico y los nervios, jalé sus brazos y los volví a posicionar en mi cintura para evitarlo. Yo hice lo mismi pero a su espalda. Podía sentir mi corazón latir y latir.
-¡No..! No te muervas... -Dije balbuseando.
No sabía si Natsu 32 se lo habría tomado como que estaba loca al haber hecho aquello.
Inesperadamente Natsu 32 acarició mi columna y se sintió muy lindo, y en seguida su boca estaba sobre mi cuello. Pude sentir lo tenso que estaba, y su cuerpo emanaba una esencia excitante. ¡NO! NO ES CIERTO. Sólo eran mis imaginaciones locas. Estaba abrumada... tanto que me mordí el labio, curiosa.
-Lucy... -Murmuró. Su ronca voz sonaba tan sexy... y su aliento se pegaba contra mi sensible piel-. Lucy.
No dijo más, y subió a mi oreja. Me estremecí irremediablemente, abrazándome más a él. Mierda. Podía sentir una cálida y agradable sensación cuando mis pechos se frotaban contra él. Tenía una grande necesidad de gemir...
Su nombre.
"Natsu...", me mordí más el labio.
Joder. Sólo a mí se me ocurría ponerme así, justo cuando me acababan de casi violar.
-Nats...
-Lucy, lo siento -Dijo, usando más fuerza en su caricia de mi espalda-. Maldita sea... perdóname.
Estaba herido. Me había protegido como siempre. Sonreí. Dios, lo que más quería era consolarlo.
Me aparté un poquito y finalmente pude ver su rostro, y sus ojos... que mantenía las lágrimas ahí. Él no quería dejarlas salir. Me conmoví y lo tomé de las mejillas con ambas manos. Me acerqué a él, mi boca... hacia su boca. Era el mismo Natsu de siempre. Sus ojos verdes, su piel tostada, su olor... su sabor.
Oh, cuánto le quería.
-Natsu... te amo -Susurré y le planté un beso, liberando un suspiro.
