Aclaración: La letra en cursiva son recuerdos de Draco. La común, o como le digan, es lo que dice Pansy.
14 razones
"14 razones por las cuales nos enamoramos de un hombre"
Por Pansy Parkinson.
Numero trece: Cuando lloran delante de nosotras, y aunque pidan estar solos necesitan un abrazo nuestro. Nos gusta conocer todas sus facetas, y una vez que nos dejan, nos sentimos felices y hacemos todo lo posible por ayudarles. Nada enamora más.
Estaba abatido. No, abatido era poco. Destrozado, deshecho y todo ese tipo de calificativos le venían a la perfección. La guerra había comenzado… pero también había acabado. Finalmente.
Habían sido los dos días más horrendos de su corta vida, y al mismo tiempo los más excitantes e inolvidables. Había visto tantas cosas en esa guerra corta, pero arrasadora. Muchos magos murieron, a comparación de los muggles.
No le toco, por suerte, vivir la muerte de nadie especialmente conocido para él. Sus amigos estaban todos a salvo, Pansy y Milicent como había esperado se habían ocultado con sus familias, y había sido lo mejor. No quería que sus amigas viviesen lo que el vivió. En cambio Theo y Blaise se habían quedado sorprendentemente del bando de la luz, junto a él, al parecer. Aunque no estuvo con ellos demasiado tiempo.
Había conseguido que Potter y todo su ejército de Gryffindors, ravenclaws y hufflepuffs entraran a la mansión. Y aunque el ataque había sido sorpresivo, Lord Voldemort estaba preparado y la guerra inicio. Tropas oscuras aprovecharon y fueron al castillo para tomarlo y así fuese hacia allí el Lord una vez que "terminara" con la molestia de Potter.
Claro que en el colegio lo esperaban todos los profesores y un ejército preparado e instruidos por los mismísimos McGonagall y Snape. Además de los aurores que llegaron rato después.
La parte difícil la tuvieron ellos. Ya sabía porque los mortífagos eran tan temidos. Aunque su peor temor se cumplió, encontrar a su padre entre filas enemigas se cumplió, no lucho contra él, ya que apenas lo vio Lucius Malfoy sonrió de forma cálida para sorpresa de todos los que le prestaron atención y se rindió sin poner resistencia. La razón por la que luchaba estaba frente a el, y sin duda era más fuerte y responsable que el. Ya no necesitaba que su padre le cubriera la espalda.
Otra sorpresa fue cuando vio llegar a Lupin junto a un perro que luego se transformo en Sirius Black. Bueno, en realidad el único sorprendido fue él y todos los mortífagos. Incluyendo a su tía Bellatrix, de la que una furiosa Hermione disfruto vencer y golpear.
Pasando las horas la balanza empezó a favorecerlos a ellos, y Voldemort comenzaba a lucir nervioso y furioso. Quedaban en pie apenas un par de mortífagos que fueron tras un magullado Harry, y del cual Draco disfruto de dejar inconsciente y con el otro hizo lo mismo Weasley, quien le asintió con la cabeza a señal de triunfo, logrando una ceja alzada y una sonrisa ladina de Draco.
La batalla final, y la que todos esperaban entre Harry y Lord Voldemort; comenzó. Decir que fue la batalla del siglo, era poco. Fue un combate tan aterrador, que Draco estuvo con el corazón en la boca cada cinco minutos. Harry era fuerte, pero Voldemort aun lo era un poco más. Estaba sorprendido, nunca había visto a su casi novio luchar de esa manera, ni siquiera sabía que conocía tales hechizos.
Parado junto a Hermione y Ron, detrás de una extraña pared invisible de poder, para que no pasaran, no se perdió un solo detalle de la pelea.
En los últimos minutos, Harry le dio de lleno a Voldemort con un Sectusempra, y la pared invisible desapareció, pero entonces el Lord se levanto herido y sin aviso le arrojo un silencio Avada Kedavra a un sorprendido Harry que con sus heridos no consiguió moverse tan rápido como debía. Draco se movió hacia adelante sin respirar y sintiendo sus ojos arder. Y entonces lo distinguió.
Sobre Harry ahora estaba el cuerpo de Sirius Black inerte. Pudo ver los shockeados ojos verdes.
-¡Ahora Harry!- Le escucho gritar al profesor Lupin.
Entonces Harry se levanto con la mirada más fiera que jamás le había visto. Era irreconocible, el descontrol de poder se sentía en el aire, casi tanto como el dolor. Apostaba a que ni sus amigos podían creer la expresión del chico-que-vivió.
Sin dudarlo ni un minuto Harry acabo con el mago más temible de todos los tiempos.
Ahora caminando por el castillo en busca de un Harry que hacia un día entero no veía, se encontró con Granger que parecía recién salir de tomarse un reconfortante y largo baño. El también quería uno de esos.
-Granger- Le dijo asintiendo con la cabeza- ¿Y Potter?- Pregunto sin vacilar. Hermione se le quedo mirando unos segundos y suspiro.
-Aun no los entiendo…- Murmuro- Harry está encerrado en su cuarto, no quiere salir ni ver a nadie…- Sus ojos se aguaron- Dicen que ha destrozado la mitad del lugar- Draco alzo ambas cejas sorprendido.
-¿Le sucedió algo? Pensé que estaría festejando…- Pregunto confundido.
-Su padrino murió, era la única familia que le quedaba, en cierto modo…- Dijo Hermione y unas rebeldes lagrimas cayeron por sus mejillas- Tu lo viste. Fue quien se interpuso entre él y el Avada…- Miro hacia el piso y en su campo de visión apareció una mano extendida con un pañuelo verde esperanza. Levanto la vista, y por primera vez en toda su vida, vio una sincera sonrisa de apoyo de Malfoy-Harry lo necesitara más que yo…- Tenía la sensación de que ese chico iría a buscarlo.
-No te preocupes- Negó con la cabeza y se le acerco una vez más-Estoy seguro de mis habilidades para hacer de pañuelo- Y sin poder creérselo Malfoy le guiño el ojo, para dejar el pañuelo en sus manos e irse.
Draco camino hasta Gryffindor, y después de conseguir entrar gracias a uno de tercero, subió hacia donde deberían estar los dormitorios. Cuando llego en la puerta se encontró con Longbottom, Finnigan, Thomas y Weasley con aire tan abatidos como él. Tres de ellos lo miraron sorprendidos y con el seño fruncido dispuestos a hechizarlo en cualquier momento. Pero entonces, ya que parecía ser la semana de las sorpresas, Ron Weasley estiro un brazo sobre sus amigos y el otro indicándole la puerta. Largo un suspiro resignado.
-A nosotros no nos ha querido abrir…- Fue todo lo que dijo, y Draco asintió.
Se acerco a la puerta y golpeo repetidas veces sin cansarse.
-¡Váyanse de una vez! ¡Quiero estar solo!- Escucho la amortiguada voz de Harry. Frunció el ceño.
-¡Escúchame bien tu, maldito egoísta autocompasivo!- Ron sonrió, Malfoy iba a ganarse una buena patada en su trasero- ¡Mas vale que abras la puerta en menos de treinta seguros, o la echare abajo y créeme que el dolor que te causo el estúpido de Voldemort, no será nada comparado con el que yo te causare! ¿Entiendes, cara rajada?
Escucho un suave crujido, y supo que los hechizos contra la puerta habían desaparecido. Entro no sin antes sonreírles a los sorprendidos amigos de Potter.
Cuando entro vio al susodicho en el suelo apoyado contra una pared con la cabeza entres sus brazos sobre sus rodillas. Era la imagen más débil del chico que alguna vez había visto.
-Harry…- Le susurro.
-Vete, quiero estar solo…-
-Si eso quisieras no me habrías dejando entrar en primer momento…- Dijo con sarcasmo y entonces se acerco a él- Harry… por favor, habla conmigo.
Vio como el chico levantaba la cabeza y se sorprendió de no encontrar ni una sola lagrima. Harry perdió su vista detrás de Draco.
-Era todo lo que tenia… y ya no está…- Susurro y Draco supo a que se refería, peor entonces frunció mas el ceño.
-No es así- Negó con la cabeza y Harry le prestó atención- No es lo único que tienes. Están tus amigos que están muy preocupados, y el profesor Lupin también. No es lo mismo, lo sé, pero ellos están aquí para ti… Yo estoy aquí para ti…- Le sonrió- ¿Recuerdas? Siempre…
-… juntos- Termino la frase por él y se abalanzo a sus brazos escondiendo la cara el cuello del rubio. Entonces allí, lloro. Lloro como nunca lo había hecho. Y Draco estuvo feliz de que lo hiciera con él.
Estuvieron al menos un ahora así, y al salir de la habitación, Harry ya estaba más relajado y no he despego en ningún momento de Draco.
Definitivamente la guerra trajo terribles consecuencias. Pero también alguna otras…a las que les tenían que agradecer, pensó Draco.
