Rescates y Revelaciones

Renuncia

House M.D no me pertenece. Le pertenece a David Shore y a la FOX. No hay necesidad de decirlo en realidad, yo la dejaría tal como está.

Hey Arnold, no me pertenece. Le pertenece a Nickelodeon, Viacom y Craig Bartlett.

Aunque intento ser exacto en lo que pueda, ninguna de las descripciones médicas del fic tiene que tomarse como verídica. Esto es ficción.

Capítulo XIII

(Ya nada es igual)

Uno de los viajes más importantes en la vida de una persona, no es aquel en el que va a un sitio mítico o a un sitio imponente para vivir en él, sino aquél en el cual regresan a su sitio de origen… pero transformados.

Eso era lo que pasaba con Arnold. Estaba sentado en el bus con Gerald a su lado. Pero su ánimo no era el mejor. No quería hacer el saludo de los dedos, no quería tomar Yahoo… inclusive…

- ¿Disculpe? – preguntó una mujer - ¿Este es el bus que lleva a la 12ava Avenida?

Arnold siguió con la cabeza abajo, como pensando en muchas cosas y no oyó la pregunta de la mujer. Fue Gerald quien le indicó que ese no era el bus.

- Oye viejo – le dijo Gerald – Anímate… seguro tus abuelos te habrán preparado algo…

- No estoy animado Gerald… ¿Qué más podría salir mal?

- Arnold… me asustas. ¿Tú no eras el que veía lo positivo a todo? Lo dijiste… "alguien tiene que hacerlo". Ese hombre eres tú…

- No Gerald… no después de todo esto…

El bus dejó a Arnold y Gerald cerca de la Casa de Huéspedes. Los dos entraron… y notaron las luces apagadas. ¿Acaso se habían ido todos?

- ¡Sorpresa! ¡Sorpresa! – dijeron todos los huéspedes y amigos de Arnold encendiendo las luces - ¡Feliz bienvenida a tu hogar Arnold!

En la sala un gran panel ponía "Bienvenido Arnold". La sala estaba decorada con globos, así como los invitados que sostenían algunos. El Sr. Hyung tenía varios globos y un sobrero tipo Western. En la mesa habían servidos varios bocados y el Sr. Kokoshka estaba con una bandeja, como si se tratara de un mozo, para servirle a todos dichas delicias.

- Arnold – le dijo su abuelo – Me alegro que te hayas mejorado "hombrecito". Mira toda la fiesta que te hemos preparado. Hasta el Sr. Hyung cantará su canción… se bienvenido a este, tu hogar.

A Arnold no le gustaba mentirle a su abuelo, pero tampoco quería decirle que no estaba de ánimos para una fiesta. Así que eligió mentirle.

- Necesito ir a mi cuarto por un gorro… y otro para Gerald.

- ¡Ese es el espíritu! – le dijo su abuelo.

Arnold subió con Gerald y cerró la puerta de su habitación con seguro.

- ¿Qué haces viejo? ¿Y el gorro?

Arnold subió por los escalones de su cama y abrió la ventana que lo comunicaba con la azotea de su casa. Subió y Gerald lo siguió. Se quedaron mirando y entonces Arnold habló.

- No quiero bajar a esa fiesta…

- Pero… toda tu familia está ahí…

- Oh, vamos… ¡Ellos no son mi familia! Son los huéspedes, que seguro los habrá obligado el abuelo.

- Aunque sea así… tienes gente que se preocupa por ti…

- Helga tenía razón… ¿Qué será de mí? Mis abuelos no durarán para siempre… ¿Y quien se hará cargo de mi?

- Arnold… siempre tendrás…

- ¡Ya no me queda nada! – dijo Arnold – Estoy seguro que cuando mueran me echarán a golpes de la Casa de Huéspedes.

- Pues… - Gerald vaciló - ¡Estoy yo, puedes vivir conmigo Arnold!

- No te lo crees ni tú… - dijo Arnold – Jaime O no lo soportaría…

- ¿Y que importa si Jaime O no lo aguanta? El no es mi mejor amigo… pero tú sí…

- Jaime O es tu hermano… debería ser más importante…

- Pues resulta que no lo es Arnold – le dijo Gerald – A los hermanos… no los escogimos… a los amigos sí. Arnold, tu eres mi mejor amigo… yo… aunque tu familia…

Cuando oyó lo de "tu familia" a Arnold lo comenzó a atacar la desesperación. No… lo de Helga tenía que ser un insulto. Sus padres seguramente estaban perdidos buscándole.

- No Gerald… no lo digas…

- Aunque Helga pudiera tener razón… siempre estaremos para…

- Gerald… - le dijo Arnold – No sigas… no quiero que sigas…

- … para ayudarte. Si tus abuelos ya no están… ¡Estarán tus amigos! Si tu familia ya no está… mi familia puede ser tu nueva familia…

- ¡Ya cállate Gerald! – le dijo Arnold - ¡Mi familia no está acabada! – y diciendo esto, empujó a Gerald hacia la ventana que daba a su cuarto.

Gerald cayó sobre la cama de Arnold. En ese momento Arnold echó a correr.

¿Qué había sido eso? ¿Por qué empujo así a su mejor amigo? ¿Qué le estaba pasando? Preguntas que la mente de Arnold no podía contestar. Saltó un tejado y bajó por la escalera de emergencia. Entonces empezó a caminar por las calles. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué esa desesperación? ¿Acaso su mente racional estaba empezando a aceptar que sus padres… tal vez ya no estuvieran con él?

No… eso era imposible. El siempre vería lo positivo. ¿Verdad? Lo hizo cuando todos estaban seguros que iban a derrumbar el vecindario. Pero esta vez era distinto… no era su vecindario… era su vida… y no sabía quien podría ayudarle. Porque Arnold no podía ayudarse así mismo.

Fue entonces cuando en medio de tanto correr chocó contra alguien y cayó. Se incorporó. Era el Niño Chocolate. (O Choco-Niño)

- ¿Qué haces…? – dijo el Choco Niño – Las haz dejado caer todas… - le dijo mientras recogía unas cajas pequeñas.

- ¿Qué estás haciendo? ¿Podemos…?

- Si quieres hablar, será mientras vamos a mi destino – le dijo el chico. Arnold aceptó.

- ¿Qué llevas en esas cajas?

- Esto... – dijo sacando una caja – Es el paraíso en una pastilla. A mi me dan una caja entera de chocolates por llevarlas del puerto hacia unos almacenes al otro extremo de la ciudad. Y me dio por probarlas… es… algo más allá de todo. Pero el chocolate sigue siendo lo mejor…

- Ya veo… te pagan muy bien por esto…

El Choco-Niño notó que Arnold estaba algo deprimido y decidió aventurarse.

- ¿Quieres un chocolate? Te sentará mejor… ¿Pasa algo malo contigo?

- Es que… me han mentido… mi vida no es lo que pensé…

- A todos nos han mentido alguna vez – le respondió el Choco-Niño.

- ¿Y tú… que haces hablando conmigo? – le preguntó el niño – Tú tienes familia… búscalos a ellos… habla con ellos, porque si de eso quieres hablar… no seré yo el que mejor te ayude.

- ¿Y por qué dices eso?

(Nota del Autor: Hay un episodio que explora la vida del Niño Chocolate y en el cual se explica el motivo de su adicción: El chocolate le recuerda a su nana. Aunque nunca vemos a sus padres, parece que el Niño Chocolate tiene una familia… pero que no se interesa mucho por él. Aparte, es evidente que todo eso del Chocolate es una representación de la drogadicción a temprana edad)

- Sigo extrañando a mi nana… - dijo el chico – Por lo cual me refugié en esto. Acabo de ver tu rostro, es el rostro de alguien que cree que lo ha perdido todo.

- ¿Qué dices…?

- Tú… crees que todo lo has perdido… ¿Acaso has venido para sumergirte en la miseria que yo? ¿Quieres tomar un chocolate? – le alargó a Arnold un chocolate - Muérdelo… se bienvenido a mi mundo… ¿O prefieres las pastillas? Son buenas para cuando se acaba el chocolate…

- Basta ya… - dijo Arnold – No compares nuestras situaciones – y empezó a retirarse.

- ¿Ya te vas? ¡Cobarde! Si tanto quieres deprimirte… ven y únete al club. ¡Tienes una familia… pero a mí me abandonó mi nana! ¡Se fue a Delaware! ¿Y tú…? ¿Acaso buscas chocolate en la basura?

- Te dije… que basta… - dijo Arnold cerrando los puños – No compares…

- ¿O acaso te diste cuenta que tu familia es un desastre como la mía? ¿Dónde está tu orgullo, Arnold? ¿Dónde está el chico que…?

(Nota del Autor: Antes de seguir, busquen la canción 'Komm, Susser Tod' de la película End of Evangelion y escúchenla mientras leen. La traducción que viene es de ArkBlitz de Foros FandubMx. Escuchen los primeros 50 segundos antes de seguir… como recomendación.)

El Niño Chocolate no pudo continuar. Arnold violentamente lo cogió por el cuello y lo elevó un poco. Lo ahorcaba. El Niño Chocolate intentó soltarse de Arnold pero abandonó todo intento al ver en el rostro de Arnold una furia como jamás había visto. Era… como ver un demonio salido del mismísimo infierno.

"Lo sé, yo te decepcioné,sé bien que yo me engañé,
pensé que podría vivir sin nadie más.
Mas hoy, entendí entre el dolor, que yo debo respetar
que los que amas son los que valen más."

La vida de Arnold flasheaba violentamente ante sus ojos mientras ahorcaba al Niño Chocolate. El chico se quedó quieto, dejándose ahorcar porque tal vez así escaparía de su mísera vida. La vida de adicción al chocolate también le flasheaba al Niño Chocolate.

- No digas… jamás… te atrevas a comparar nuestras situaciones… ¡Niño Chocolate!

"Con tristeza en mi corazón,creo que esto es lo mejor...
Acabaré y me iré por siempre.
Hecho ya está, me siento mal,es triste hoy la felicidad,
nunca más amaré,mi mundo acaba..."

Arnold vaciló por un momento y aún cogiendo al Niño Chocolate por el cuello, lo lanzó contra un contenedor de basura y se fue corriendo de ahí. Se horrorizaba de lo que intentó. ¡Había intentando matarlo! ¿Qué clase de Arnold era ese? No… no podía dejar que nadie viera en lo que se había convertido. Debía escapar…

"Quiero el tiempo regresar,pues la culpa mía es,
no puedo estar sin los que quieres más.
Sé que no puedes olvidar, el orgullo y el amor
y eso hace que muera por dentro hoy."

Arnold siguió corriendo y entonces se dio cuenta que tal vez el Niño Chocolate no estaba tan equivocado. ¿Tal vez buscar un sustituto para sus padres, como el Niño Chocolate hizo con el Chocolate? ¿Pero caer en el vicio del chocolate? ¡Ni pensarlo!

"Todo vuelve a la nada,
y se va a desmoronar, desmoronar, desmoronar...
Todo vuelve a la nada,
me vuelvo a decepcionar, decepcionar, decepcionar..."

En un momento todo su mundo se desmoronaba. Metió una mano a su bolsillo y vio que en su arrebato de ira, había cogido una de las cajas de pastillas del Niño Chocolate. Entonces se dirigió cerca de la Escuela. Tenía que tomar una decisión.

"En mi corazón,sé que ya no podré volver a amar,
todo lo perdí... Lo perdí...
Perdí todo aquello que en el mundo me importó..."

Se puso entre los botes de basura y dejó caer las pastillas en su mano. Las miró dubitativo. ¿Se entregaría a las drogas? ¿Tal vez así podría ahogar ese dolor que sentía en su alma?

(Nota del Autor: Dejen de oír 'Komm, Susser Tod' en este punto si la estaban oyendo)

En ese momento el sonido de un bastón lo devolvió a realidad. Arnold miró hacia donde salió el ruido: Era House.

- Si vas a empastillarte… es cosa tuya, pero tienes que volver al Hospital.

- No te interesa – le dijo Arnold con fiereza.

- Son tus padres – dijo House – Necesitan tu ayuda…

- ¡Mientes! – le dijo Arnold mirándolo con fiereza - ¡Todos mienten! ¿¡Porqué no volvieron?

- Están vivos… -dijo House – La razón por la que no volvieron… era porque… estaban en coma.

Al oír "en coma", Arnold dejó caer todas las pastillas producto de la sorpresa. ¿Acaso sus padres tenían lo mismo que él? ¿La Enfermedad Africana del Sueño?

- Puede que tu amiga no haya tenido razón… tal vez tú no provocaste esto. Pero sólo lo sabremos si vuelves al Hospital ahora mismo.

Arnold miró a House, pero ya no con fiereza… sino con confusión. Ya no entendía nada.