Hola a todxs! Esta vez me porté bien y actualicé súper rápido, vieron? Creo que era necesario.

Como siempre muchas gracias por sus comentarios.

Me encuentro preparando otra, o mejor dicho, otras historias. Y me gustaría saber qué les gustaría mas: una historia como esta en cuanto a ser "un universo alternativo" (manteniendo por supuesto la personalidades típicas de nuestros amados personajes) ambientada en la edad media, o una historia siguiendo el manga, focalizando en cierto acontecimiento en la vida de casados de Ranma y Akane. Si se pueden tomar un tiempito a contarme que piensan se los agradecería.

Ahora si, un nuevo... ¿y último capítulo?

Esta historia es sin fines de lucro, siendo mi única ganancia el placer de escribir. Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi.


PERO ME DA MIEDO ENAMORARME

Cap 14: Fin

- ¡No tienes idea cuánto te he buscado, estaba desesperado!_ declaró el joven esposo expresando alivio en cada palabra mientras lentamente el calor que irradia el pequeño cuerpo de su esposa comienza a abrigarlo. Realmente la había buscado insaciablemente desde que recibió la alarmante llamada de su madre hace menos de 24 horas.

-Shin… ¿Cómo me-

-¿estás bien?, ¿te hizo algo?_ preguntó concernido mientras la inspecciona de pies a cabeza.

- ¿Qué?, ¡No!_ respondió sorprendida la muchacha.

Lo que último que había imaginado ese mediodía era encontrarse con su esposo al abrir la puerta. En todo ese tiempo jamás había pensado, siquiera por un segundo, cómo sería volver a verlo después de haber desaparecido junto a Ranma.

-Ya me encargaré de ese hijo de puta_ perjuró_ Ahora vamos, volvamos a casa_ arremetió Shinnosuke sin comprender por qué estaba con tanto apuro por llevarse a su esposa de ese lugar.

No quería enfrentarlo, no en ese momento. No quería demorarse más de lo necesario, solo quería alejarla de allí, de él. Así que tomó su mano y comenzó a caminar hacia el auto que había dejado inconscientemente en marcha. Sabía muy dentro suyo que no había tiempo que perder.

Lo que Shinnosuke no pudo advertir, o acaso temía hacerlo, fue que Akane reaccionaría resistiéndose a sus intenciones.

-¡No! ¡Suéltame! _enunció con determinación, intentando frenar impetuosamente su arrastre.

Él la enfrentó observándola con profunda decepción. Debía admitir que deseaba con todas sus fuerzas que ella corriera a sus brazos al ser encontrada, y que tuviera tanta urgencia como él de dejar ese lugar y volver a su hogar, juntos.

-Mi amor, Akane _tomándose unos segundos para calmase antes de continuar_ ¿Qué estás haciendo? _preguntó casi con inocencia, o mejor dicho con fingida inocencia. "Ojos que no ven, corazón que no siente" asegura el popular dicho.

-No quiero ir contigo Shinnosuke _expresó la peliazul, temerosa pero resolutiva, terminando con la farsa que obstinadamente intentaba sostener su marido.

El muchacho se quedó en silencio analizando las palabras en su mente. "¿Qué debo hacer?", se preguntó a sí mismo. Sabía que ella estaba enamorada de su primo por lo que su respuesta no lo extrañó, lo hirió. Pero ¿y él?, ¿qué había de él? ¿Acaso alguno de los dos había pensado en lo que él quería?... Shinnosuke no quería estar sin ella, Akane era todo lo que tenía y deseaba en el mundo. ¿Por qué debía entonces renunciar a ella?, cuestionó. Así que egoístamente, violentamente, afianzó el agarre sobre la pequeña mano de su fugitiva esposa y retomó su marcha. Sabía que después de esto las cosas cambiarían por completo entre los dos, cambiarían para sí mismo. Jamás había sido un hombre agresivo, irracional, impulsivo. Mucho menos le haría daño a su amada Akane. No quería forzarla, era consciente de que no estaba bien. No era su intención que las cosas entre ellos se dieran así, quería que fuese natural, que su amor fuese verdadero e incondicional. Pero el miedo a perderla para siempre lo acorraló y debía defenderse como podía, incluso si tenía que hacer uso de todos los recursos que estuvieran a su alcance… por viles que fueran.

-¡No! ¿Acaso no me escuchaste? ¡No quiero ir contigo!, ¡Suéltame!, ¡Suéltame! _se opuso Akane con todo su ser. Sin embargo su marido parecía inmune a su pedido.

- ¡Suéltala! _sentenció con aplomo el hombre que, advertido por los gritos de la muchacha que amaba, se apresuró a dejar con urgencia el dormitorio en donde se encontraba preparándose para ir a aquel lugar que tanto adoraba, casi tanto como a ella.

Reaccionando ante su voz, Akane giró hacia él lo mucho que el agarre feroz de Shinnosuke le permite. Sin embargo éste no se detiene. Estaba determinado a llevársela de allí. Temía que si se detenía tan solo un segundo él se la arrebataría de sus manos como ya le había arrebatado su corazón.

Al ver que su primo continuaba alejándola de él decidió correr en su dirección. Akane lo vio sobrepasarlos hasta plantarse a escasos centímetros frente a Shin, haciendo finalmente que éste se detenga.

La sola presencia de Ranma era imponente. Sus ojos feroces advertían que no dejaría que Shinossuke la apartara de su lado.

Sin embargo el otro amante en cuestión no vaciló. Tiró de Akane hasta estamparla contra su espalda, interponiendo su propio cuerpo entre ella y el de Ranma. Quería protegerla, esconderla, retenerla.

Dicho movimiento solo enfureció más al artista marcial. "¿Cómo se atreve a tomarla como prisionera?", pensó indignado.

-Suéltala _ordenó en seco.

-Muévete _retrucó Shinnosuke_ esto es entre mi esposa y yo.

-Escucha por las buenas lo que te está pidiendo Akane _insistió_ suéltala, o vas a tener que escucharme a mí a la fuerza.

Ranma no quería lastimar a su primo. Lo entendía, podía empatizar con su situación porque él mismo lo había vivido. Saber que la mujer por quien vives está con otro hombre, alguien decidido a retenerla, lo vivió durante semanas esperando pacientemente la oportunidad de arrebatarla, o más bien liberarla. Pero aunque pudiera entender su dolor, incluso si tenía que usar la fuerza física contra él, quien fue su querido primo, lo haría porque ella quería estar con él. Akane lo amaba. Se lo había confirmado en más de una forma. Cuando decidió llevársela de aquel negocio, luego de preparar el asalto por días, sabía que estaba la posibilidad de que ella quisiera volver con Shin, de que se hubiese olvidado de él, de que en esos días que estuvo lejos suyo y cerca de él su corazón podría haber cambiado y haber resuelto volver con su antiguo dueño. No tenía mucho a su favor en contra de los años que habían compartido juntos el ahora matrimonio. Ranma no era amable, noble y cariñoso como su primo. Tampoco tenía la estabilidad económica que Shinnosuke poseía, ya que a pesar de estar haciéndolo bien con su carrera en este momento, no tenia garantías de cuánto tiempo podía sostener su éxito. Todo podría perderse fácilmente en una lesión o una derrota. Tampoco conocía su ciudad natal, mucho menos a su familia como él. Ranma simplemente la amaba, a pesar de su mala fama, de su personalidad impulsiva, narcisista e infantil, él la amaba como nunca había amado a otra persona. Pero si a pesar de sus sentimientos Akane decidía quedarse con Shin, él la hubiese dejado ir, hubiese renunciado a ella para siempre. Sin embargo no lo hizo, ella realmente lo amaba a él. Así que no se iba dar por vencido.

-¿Piensas que te tengo miedo? ¿Que por ser un artista marcial no voy a enfrentarme a ti? _lo desafió sabiendo que Ranma no iba a golpearlo. Aunque estuviese muriendo de ganas por hacerlo, no arremetería físicamente contra él.

-No te equivoques Shinnosuke. No estoy ante ti como artista marcial, ni siquiera como tu primo. Estoy frente a ti como un hombre que quiere proteger a la persona que ama.

Su explicación generó en Shinnosuke una enorme diversión, por lo que no pudo evitar reír. Es que no podía creer lo que Ranma estaba diciendo. Sonaba ante sus oídos completamente ridículo, cursi incluso. Jamás amó a nadie y estaba convencido de que Akane no era la excepción. Solo quería ganarle como siempre lo había hecho en todo. Pero para Shinnosuke esto no era un juego ni una competencia. Él estaba determinado a proteger a su esposa, de Ranma… y de sí misma.

-¿La persona que amas? _preguntó con sarcasmo.

-Así es. La amo_afirmó sin duda.

-¡Deja de mentir Ranma!_ exclamó irritado ante lo que creía una insistente mentira.

-No miento, lo sabes muy bien.

Se miran desafiantes. Parecen dos bestias a punto de saltar a la yugular del otro en cualquier momento. Mientras, la muchacha no sabía qué hacer o decir. No era propio de ella reaccionar así. Akane era temperamental, impulsiva y valiente. No una damisela en peligro. Pero desde que Ranma entró en su vida descubrió una faceta desconocida de sí misma, de fragilidad y angustia constante. Jamás pensó en vivir el tipo de situación de la que estaba siendo protagonista, una escena salida de una novela amorosa, algo surrealista, completamente inesperado y un tanto absurdo.

-Incluso si eso fuera verdad-

-lo es _interrumpió aclarando su posición.

-¡Ella es mi esposa! ¡Mía! _aferrándose firmemente de la suave mano que estaba decidido a no soltar. La amaba, y lo que había dicho era la única verdad, lo único que contaba. Legalmente ella era su esposa y Ranma no tenía ningún derecho sobre ella.

-Ella, Akane, es tu esposa sí, pero no es tu mujer.

Sus palabras atravesaron el corazón del joven esposo como una filosa daga.

-¡Es lo mismo! Deja de decir idioteces y muévete _solo pudo decir con los nervios a flor de piel. Las cosas se estaban demorando más de lo esperado y la incertidumbre lo estaba matando.

-Ella es tu esposa pero eso es solo un título, un título escrito en un papel que le hiciste firmar abusando de su vulnerabilidad, haciendo uso de la lástima ¡como solo tú sabes hacer! _gritó completamente sacado de sus casillas.

-¡Cállate!

Intentó avanzar pero Ranma no se movió ni un centímetro.

-Ella _continuó arremetiendo_ ella es mi mujer, mi amiga, mi alumna, mi compañera, mi amante. Ella es todo eso porque elige serlo, porque quiere estar conmigo, aquí o donde sea que nos encontremos, incluso si estamos separados. ¡Así que acéptalo de una buena vez y déjala ir!

Se sintió derrotado. No podía refutar sus palabras. Ella mismo se lo dijo innumerables veces. Que lo quería, que estaba enamorada de Ranma, que ya no sentía lo mismo por él. Aún cuando se arrepintió, le pidió perdón y volvieron a intentarlo, nunca más volvió a ser lo mismo entre ellos desde que lo conoció a él. Aunque Akane le sonriera, aunque hicieran el amor, aunque se casara con él, ya no podía encontrar en sus ojos, en sus caricias, en sus besos, siquiera en sus palabras, una pizca de aquello que tanto anhelaba: su amor.

Aún así, aunque fuera así, no podía perderla.

-De todos modos, sigue siendo mi esposa.

Se dio vuelta enfrentado a Akane. La tomó por los hombros y le habló conteniendo las lágrimas.

-¿Me has escuchado Akane?, legalmente estamos casados y si no vienes conmigo _dudó por unos segundos_ lo denunciaré por secuestrarte _ resolvió. Se encontró diciendo aquellas desesperadas y rebajantes palabras.

-¡Shin!

-¡No puedes hacerme daño! ¡Akane vino conmigo porque quiso, porque me ama! _dijo confiado el señalado.

-¡Claro que no!, te la llevaste a la fuerza, arrastrándola en contra de su voluntad. Tengo muchos testigos, incluso cámaras de seguridad que van a corroborar lo que digo.

-¡Shin! _lo miró suplicante.

Repasó en su cabeza la secuencia de aquel momento y tenía razón. Incluso ella se sintió de esa forma en un principio, forzada.

-Tú decides _la acorraló vilmente.

-¡Akane, no lo escuches! _pidió acercándose a su lado_ Cariño, ven _extendiendo su mano hacia ella.

-Sabes que es una figura pública _continuó insistiendo pues vio el temor en sus ojos_ ¿Qué pensarán de él una vez que salga en las noticias de todo el país que el gran Ranma Saotome secuestró a la mujer de su primo?

-No te atreverías _se animó a desafiar la mujer.

Ella lo conocía. Sabía que tenía un buen corazón. No podría hacer algo tan bajo.

-Lo haré. Si no me dejas opción Akane, lo haré _advirtió nuevamente.

-¡Akane, no le creas! Él no tiene ese poder.

Ranma intentó disuadir a la muchacha. También pudo ver el temor en sus ojos, del que Shinnosuke supo tomar ventaja. Rápidamente ese temor lo contagió, temor a que ella se rindiera.

-Lo tengo _aseguró_ yo también tengo contactos Saotome, ¿o cómo crees que los encontré aquí? _comentó sin despegar sus ojos de la asustada muchacha_ Además no es muy difícil hacer viral una noticia como ésta. Cualquiera lo puede hacer.

Akane lo miró impotente. Lágrimas comenzaban a rodar por su rostro. No podía creer lo que Shinnosuke, su querido Shin, estaba haciendo. Ella no lo odiaba, por el contrario, lo quería mucho. Ha sido una persona muy importante en su vida, su primer todo. Siempre ocuparía un lugar privilegiado en su corazón. Pero ya no lo amaba como hombre. ¿Acaso era algo tan difícil de perdonar?, se preguntó.

-¿Por qué estás haciendo esto? _demandó con la imperiosa necesidad de entenderlo.

-Eso es lo mismo que te pregunto a ti. En unos días es nuestro matrimonio por iglesia… ¿Qué tienes en la cabeza que no puedes comprender que este tipo _señalándolo_ solo quiere jugar contigo?

-¡No es verdad! Él me ama… y yo a él _declaró sin retroceder ni arrepentirse.

Es nada más y nada menos que la verdad, pensó para sus adentros la joven Tendo.

Shinnosuke cerró los ojos intensamente, mordiendo sus labios ante tal declaración que llegó a él como una inmensa ola que lo arrastró sin poder hacer absolutamente nada para evitarla. Lo amaba a él. ¿Qué más tenía que escuchar para desistir?

Derrotado la soltó y ella, al percatarse libre de su agarre, corrió hacia Ranma quien la recibió triunfante en sus brazos.

-No te preocupes pequeña, todo va a salir bien _prometió.

No solo a ella, sino a sí mismo.

Ante dicha escena Shinnosuke sacó el teléfono del bolsillo interior de su campera, tocó la pantalla y se lo llevó al oído.

Los amantes pensaron que todo se había resuelto, pero aquella maniobra de Shinnosuke los tomó desprevenidos. "¿Qué está haciendo?", pensaron alertados.

-Llama a la policía, diles que la encontré… Sí, prepara las fotos y el video de la cámara de seguridad junto con la denuncia y en cinco minutos súbela a las redes sociales.

-¡No! _gritó desesperada apartándose bruscamente de Ranma.

-¡Akane, ven! _pidió angustiado.

La mujer se acercó a Shinnosuke tomándolo del brazo y de un fuerte impulso logró hacerlo girar en su dirección. Cara a cara le preguntó:

-¿Qué carajos estás haciendo?

-Solo dije la verdad _dijo fríamente. Ya no le restaban emociones.

-¿Es que acaso no me escuchaste?, ¡yo lo amo! Él me trajo aquí, sí pero-

-te arrastró hasta aquí, a la fuerza _corrigió

-no, es decir-

-tomó tu teléfono _prosiguió_ lo destrozó con el auto con el único fin de dejarte incomunicada. ¡Eso es privación de la libertad!

- ¡No es como parece! _gritó impotente.

-Se puso de acuerdo con su amigo, a quien también denunciaré y difamaré por cómplice _amenazó esta vez dirigiendo su gélida mirada a Ranma_ para encerrarte en esta casa, de la cual es propietario.

-¡Déjalo fuera de todo esto! _defendió a su amigo el artista marcial_ Él no sabía nada.

Era mentira, PK sabía todo desde un principio e intentó disuadirlo. Pero ni siquiera él puedo convencerlo de dejar a Akane. Así que solo hizo lo que Ranma le pidió, pues deseaba sinceramente su felicidad.

No era justo que se metiera en problemas por su culpa.

-Él lo sabía, sí. El estadio tiene cámaras de seguridad, ¿acaso ignorabas eso?. Yo lo vi todo. Él te vio llevar a Akane en el auto, él mismo te acercó las llaves de esta maldita casa.

Shinnosuke conocía al amigo de Ranma. Muy pocas veces lo había visto pero su primo siempre hablaba de él. Fue la primera persona a quien buscó luego de saber de la desaparición de Akane en manos Saotome, pensando que seguramente lo había ayudado. Y no se equivocó. Sin embargo demostró ser un fiel amigo. Lo amenazó de varias formas pero a pesar de ello el muchacho no dijo una sola palabra. Claro que el guardia diurno de seguridad no dudó en aceptar el dinero y llevarlo al cuarto de las cámaras de seguridad donde vio aquella filmación.

Colérico, Ranma avanzó sobre Shinnosuke como relámpago y lo tomó del cuello de su camisa.

-¿Qué diablos quieres conseguir con todo esto?

Al igual que Akane desconocía esta cara de Shinnosuke. A diferencia de ella, muy dentro suyo podía comprender por qué lo hacía.

-Dile a tu amigo que comience a buscar otro trabajo lo antes posible, porque una vez que su carrera se arruine por ser cómplice de un delito no creo que pueda seguir trabajando en aquel estadio. Sinceramente no creo que alguien vuelva a contratarlo. Dile que me busque, que necesito alguien que corte el césped de mi casa.

Disfrutó tenerlo en sus manos, generarle malestar, hacerlo enojar. Tal vez así podría tener una mínima muestra de todo lo que él estaba sufriendo por su culpa.

-Maldito-

-¡Basta! ¡Iré contigo! _resolvió Akane.

No podía dejar que Ranma pagara las consecuencias de sus malas elecciones.

Al escucharla automáticamente Ranma lo soltó y volteó horrorizado a verla. Por su parte Shinnosuke reaccionó empujándolo y apresuradamente tomó la mano de Akane caminando, sin perder un segundo, en dirección al auto que todavía estaba en marcha.

-¡No Akane! _gritó desolado mientras la vio alejarse junto a su esposo.

A escasos centímetros del auto Akane se detuvo nuevamente. Shinnosuke entró en pánico.

-Primero llama a quien sea que te esté ayudando y dile que no suba absolutamente nada de Ranma a ninguna red social _advirtió con firmeza.

El muchacho se quedó observándola tratando de decidir qué hacer. Temía que ella estuviera engañándolo nuevamente.

Ranma corrió hacia Akane y se aferró a ella como si su vida dependiera de ello.

Literalmente sentía que su vida era aquella mujer.

-Vamos Akane, volvamos a la casa _rogó_ Vamos a resolver todo esto juntos, los dos, no le sigas el juego.

Sin embargo ella no respondió su súplica.

-¡Hazlo o no volverás a verme!_ le advirtió con voz entrecortada por la angustia.

El aludido sacó su teléfono. ¿Qué más podía perder?, pensó.

-No hagas nada. Déjalo _ordenó a su abogado.

Akane cerró sus ojos aliviada mientras el oxígeno llenó nuevamente sus pulmones. Su marido terminó la llamada y abrió la puerta del auto indicándole que entre.

Antes de obedecerlo finalmente volteó en dirección a Ranma. Tomó sus manos y las llevó sus mejillas, en tanto su amado solo podía susurrar: "no, no lo hagas".

-No te preocupes, debo resolver esto _explicó tristemente.

-No cariño, no te vayas, podemos hacerlo juntos _intentó disuadirla una vez más.

-Ranma, es mi responsabilidad, solo mía. Yo creé todos estos malos entendidos por ser cobarde y no hacer frente a mis propios sentimientos. Solo yo puedo solucionar esta situación.

-No, por favor-

-¡vamos Akane! _ordenó interrumpiéndolo. Ya no podía soportar verlos juntos.

Con lágrimas en los ojos lo abrazó con todas sus fuerzas y le dijo al oído:

-Esta vez yo te buscaré _prometió_ espérame _pidió_ te amo _declaró.

Derrotado correspondió su abrazo con la misma intensidad, como queriendo imprimir su cuerpo en el de ella, y viceversa. Escondió su cabeza entre sus cabellos e inspiró profundamente su aroma.

Ante dicha escena Shinnosuke perdió toda la paciencia. Se dirigió hacia ellos y tomó a su esposa del brazo, alejándolo irremediablemente de él.

A continuación la impulsó dentro del auto, en tanto Ranma la observó alejarse sintiendo un profundo dolor en el pecho.

Esa fue la última vez que se vieron.