Disclaimer: Todos los personajes de Harry Potter son propiedad de J.K. Rowling obviamente y por más que quisiera no míos, esta historia es ficticia; algunos pocos de los nombres y acontecimientos sí son míos.

Cristal90

HEREDEROS DEL DESTINO

"Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso"- Honoré de Balzac

Sentimientos de San Valentín

- Como ordene, verá, podríamos atacar durante…-

Los alumnos que llegaron a ser heridos durante el ataque a Hogsmade se recuperaron rápidamente gracia a los cuidados de madame Pomfrey, al igual que Harry que, aunque había recibido dos cruciatus, sanaba favorablemente y todos sin excepción exigieron a la sanadora que debía darlos de alta antes del tan esperado baile de San Valentín, y así se hizo, no podían arrebatarles esa alegría que mágicamente les hacía olvidar los problemas del mundo para concentrarse en cómo encontrarse con las persona dueña de su afecto en un día tan especial como ese.

Todos se pusieron sus túnicas de gala seleccionadas para ese día y bajaron, sin pareja como se les había indicado, a las puertas del Gran Comedor. Hermione esta vez usaba un elegante vestido rojo de escote coqueto, un poco más de maquillaje que lo habitual pero sin que pareciese excesivo y su cabello lo dejó caer en suaves rizos hasta sus hombros, se veía muy hermosa en opinión de dos jóvenes en específico. Ginny usó la túnica beige que le había obsequiado su amiga y estaba como siempre maquillada; su novio, Neville, escogió una túnica negra con la cual no lucía nada mal, Ron uso una marrón, esta era elegante, resaltado el color de su cabello mientras Luna una color violeta muy bonita. Harry por su parte eligió una túnica color ocre claro, casi miel, muy fina, dándole un toque alegre además de hacerlo ver tremendamente guapo con su cabello rebelde, y esos ojos verdosos daban el toque final. Finalmente Draco iba ataviado muy propio como siempre con una túnica verde obscuro muy soberbia, la cual permitía notar su desarrollada musculatura y con su cabello sedoso se veía realmente sexy, esos ojos grises le conferían ese aire misterioso y frío que, sin embargo, al ver a su prometida mostraron un brillo especial.

Los profesores esperaron q que todos los alumnos estuvieran presentes para dar un aviso.

- Me imagino que estarán muy ansiosos por saber qué preparamos, no?- tomó la palabra el director- pues muy bien, les pedimos que vinieran sin pareja porque a cada uno se les dará una botellita con una poción- en la mano de cada estudiante apareció un pequeño frasco lleno de un líquido rosado no muy apetecible- La deben de tomar y cuando lo hagan no podrán reconocer a nadie más que no sena ustedes mismos- todos miraron al anciano suspicazmente preguntándose si no se habría vuelto loco por la edad- Es en serio tómenlas.- lentamente y con algo de dudas, los jóvenes ingirieron las pociones comenzando a sentir una curiosa sensación en sus cuerpos, una especie de confusión mental, algunos tocaron su cabeza tratando de no caerse hasta que la apacible voz del director se volvió a oír- Ahora la poción inhibe algunos de sus sentidos, tales como los del juicio y asimilación de las caras y actitudes de sus compañeros, es como si se volviesen a conocer pero sin tontos prejuicios, además por más que lo intenten no podrán recordar los atuendos que traían sus compañeros.

- Solo queda agregar que deben esto al esfuerzo del Profesor Snape en la preparación de las pociones- dijo la Profesora MacGonagall sonriente mientras el aludido hacia una mueca de fastidio- Ahora ya pueden entrar- anunció abriendo las puertas del Gran Comedor tomando del brazo a Albus Dumbledore.

Todavía confundidos los alumnos no tuvieron más opción que entrar como Dios les dio a entender, o sea sin la más mínima idea de con quién, vieron las mesas adornadas con manteles rojos y listas para que se instalaran e iniciaran con la cena de San Valentín, por los nervios todos se limitaron a pedir y comer lo más deprisa que pudieron sin poder evitar analizar a las personas que tenían alrededor sin poder reconocerlos por más que lo intentasen, y ahí empezaron las miraditas apreciativas entre hombres y mujeres, los cuchicheos del aspecto del otro, los sonrojos y las sonrisas.

Hermione se sentía inusualmente liberada del estrés al que se veía sometida, olvido sus problemas, hasta se olvidó de quién era solamente le importaba encontrar la mirada verde de un chico que le atrajo desde el principio, tenía la sensación de conocerlo pero no podía concentrarse y mucho menos analizar todo como siempre lo hacía. Una canción lenta se dejó escuchar en todo el lugar y el joven de cabellos azabaches la miro levantándose de su sitio para dirigirse hacía ella.

- Me permitiría esta pieza señorita?- pidió amablemente tendiéndole la mano a la castaña que con algo de pudor la tomó encaminándose a la pista junto al guapo moreno.

A Harry solo le bastó una mirada para saber que aquella joven castaña le gustaba y le gustaba mucho, no podía evitar lanzarle miraditas esperando que ella se las devolviese y cuando la descubrió mirándolo y la música sonó, no lo pensó más y reuniendo su valor la sacó a bailar.

- Nos conocemos?- se atrevió a preguntar la ojimiel aún sabiendo que él estaría tan perdido como ella.

- Tengo la sensación que desde siempre- respondió el ojiverde sin saber bien porqué, pero era sincero así lo sentía, no quería pensar ahora solo seguirla guiando por entre las demás parejas al ritmo de la canción.

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- Eres muy guapo- declaró una roja ojiazul mirando embelesada a su pareja y sonriendo tontamente, se sentía en las nubes.

- Gracias, supongo- respondió apenado el alto pelirrojo rascándose la cabeza en un gesto infantil- Mmmm, te gusta el Quidditch?- fue lo único capaz de decir.

- Si, pero más me gusta bailar, te parece?- propuso la rubia levantándose.

- Si quieres…-

- Si quiero, anda vamos- lo jaló de la mano directo a la pista de baile, ambos coordinaron sus pies para bailar al compás de la canción, el chico miraba los suyos para no pisar los de ella cuando decidió mirarla a los ojos, al hacerlo dejó de preocuparse de todo lo demás, solo deseaba mirar los hermosos ojos azules de la rubia, pero por alguna razón los labios de la chica le llamaron como la miel a la abeja y comenzó a acercar los suyos a ellos, ella cerró los ojos en la espera del contacto ladeando un poco su cabeza, él hizo lo propio juntando sus bocas sellándolas en el beso. Fue corto pero intenso, separaron sus rostros mientras la canción llegaba a su fin.

- Eso fue…-

- Shhh, no digas nada, besas tan bien como siempre Ronald- le dijo ella sorprendiéndolo, no recordaba haberle dicho su nombre, pero no importaba solo quería abrazarla.

- Te amo- declaró el pecoso estrechándola fuertemente.

- Yo también, te amo- le correspondió dichosa.

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Otra pareja se encontraba danzando al mismo tiempo, ellos llevaban un ritmo más rápido y en sus rostros una sonrisa radiante, se sentían dichosos, más que nunca, no se reconocían muy bien pero se complementaban casi a la perfección, él la llevaba suavemente de la cintura y ella lo tenía firmemente sujeto por el hombro y su otra mano entrelazada a la del otro, sus miradas estaban conectadas tan intensamente que hasta chocaron con otra de las parejas de la pista pero ni siquiera se percataron de tan absortos que estaban el uno con el otro, finalmente bajaron su velocidad respirando agitados pero contentos.

- Ese ha sido el mejor baile de mi vida- declaró la pelirroja.

- Y de la mía- contestó el joven de cabello crespo mirando satisfecho a la hermosa joven que tenía frente a sí, ataviada con ese hermoso vestido beige.

- Sé que te conozco pero ahora todo me parece confuso- ella le sonrió coqueta al apuesto chico de traje negro.

- No intentemos pensarlo ahora, solo hay que disfrutar del momento-

- Tienes una idea de cómo?- preguntó pícaramente rodeando su cuello con su blancos brazos.

- Algo me pasa por la mente- la acercó más hacia él bajando su cabeza para mirara fijamente sus labios.

- Ah sí?-

- Si- sentenció él impidiéndole hablar más al unir sus labios con los de ella en una glorioso beso, una roce sutil, tan inocente y dulce como nunca antes, solo querían tenerse cerca si importarles lo que les rodeara, solo ellos.

- Joven desconocido- se separó ella para tomar aire- Creo que te amo- declaró sonrojándose levemente.

- Yo estoy seguro de que te amo, joven misteriosa y bella- respondió abrazándola con toda la fuerza y cariño que le fue posible porque si la apretaba más corría el riesgo de asfixiarse.

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El moreno y la castaña seguían bailando lenta y acompasadamente en un solo lugar de la pista, en el centro, refugiados de las miradas de los que se encontraban sentados gracias a las parejas que circulaban a su alrededor, menos claro de la complacida mirada de cierto mago muy anciano, pero aunque todos les miraran no les importaría, ya que en ese momento solo existían ellos dos, nadie más importaba en ese instante mágico, nada ni nadie los importunaba.

Algo llamó la atención de Hermione, más bien alguien, era una pareja que por alguna razón le parecía conocida, Harry notó que la chica volteaba hacia otro lado y siguió su mirada encontrándose con la misma pareja que a él le producía una sensación de alegría, el ver a ese joven alto y pecoso besarse con la delicada jovencita rubia no era cosa del otro mundo, pero a ellos les provocaba satisfacción y felicidad por ellos, sonrieron tiernamente. Enseguida algo los empujó levemente pero llamando su atención descubriendo que era una pareja que bailaba rápidamente dando vueltas a toda la pista, esas personas también se les hacían especialmente conocidas y les contagiaban su entusiasmo, más aún cuando los vieron besarse tan tiernamente, se sentían tan enamorados por la pareja anterior.

- Creo que eso es una señal- coqueteó Harry sonriendo.

- Lo crees?-

- Ajá- intento acercarse pero la ojimiel lo esquivó girando sobre sí misma haciendo una grácil pirueta.

- A penas nos hemos visto- protestó juguetona regresando a su posición algo nerviosa.

- Y no es suficiente con eso?- preguntó el moreno.

- No, hay que hacer las presentaciones correspondientes…- rió.

- Los nombres no importan ahora, nada importa- le siguió el juego él y de verdad no podía presentarse si tampoco tenía claro cuál era su nombre.

- Tienes razón, además parece que mi corazón conoce al tuyo- dijo ella sintiendo como su corazón saltaba velozmente en su pecho en espera de algo maravilloso.

- Lo sé, el mío lo saluda- le contestó él sintiendo como el suyo palpitaba rápidamente queriendo salir de su pecho para encontrarse con el de ella, eso no pasaría pero trataría de estar lo más cerca posible de ella, por eso la juntó hacia sí mirándola intensamente con sus ojos verde esmeralda dentro de los hermosos ojos color del ámbar de ella, no podían soportarlo más unas palabras le quemaban la garganta y se moriría si no las sacaba ya- Te amo- dijo finalmente fundiéndose con la castaña en un cálido beso, mientras un sentimiento maravillosamente reconfortante los invadía cada parte de su cuerpo que estaba en contacto con el cuerpo del otro les ardía plácidamente, antes del beso se sentían incompletos pero ahora era como si flotaran y se uniesen, como si el beso fuera único pero conocido ya por ambos de algún lugar recóndito en sus corazones.

No pudieron profundizarlo más porque simplemente se sentían satisfechos con el suave roce de reconocimiento como si viejos amigos, bueno más que amigos, se encontrasen nuevamente después de mucho tiempo añorándose.

Hermione iba a responderle cuando sintió un fuerte tirón en su brazo derecho alejándola del moreno.

Draco no sabía bien quién era ni de quiénes eran los que le rodeaban, unas chicas intentaron sacarlo a bailar pero él simplemente no quería, ninguna llamaba su atención, de hecho se estaba aburriendo y mejor se sentó cruzando elegantemente los brazos en un gesto altanero que hizo inconscientemente para observar a las parejas danzar, de pronto la vio, miró a la chica de cabellera castaña y elegante vestido rojo sangre como se mira a algo único, sus orbes grises adquirieron un destello maravilloso, decidiendo que ella era la indicada para él, fijo su vista en el magnífico brazalete de serpientes que portaba en si muñeca como reconociéndolo luego miró la graciosa pirueta que hizo quedando prendado mas luego notó que alguien se le acercaba peligrosamente para luego besarla, era un joven de cabello negro rebelde y de gafas redondas que no le causaba simpatía alguna, más bien le incomodaba mirarlo y algo en su interior le decía que debía alejar a la hermosa ojimiel de ese tipo que la acaparaba tanto, él no lo permitiría, así que se aproximó con rapidez tomándola fuertemente del brazo derecho para separarla del otro y bailar con ella.

- Creo que es mi turno- señaló el rubio arrogantemente.

- Pero…-

- Acaso me negarás esta pieza?- inquirió suspicaz.

- No, claro que no- ella en verdad deseaba volver con el moreno pero no debía ser mal educada, ni siquiera conocía al joven rubio-platinado pero era muy guapo y sus grises ojos le desconcertaban, había infinidad de misterios en ellos.

- Entonces disfrutemos del baile- propuso él llevándola por la pista con su típica elegancia y ella le complementaba cada paso y giro, embonaban muy bien pero la castaña sentía que embonaba mejor con el ojiverde.

Después de un rato considerable la música cesó y la fiesta llegó a su fin dejando a muchos satisfechos y a otros no tanto, pero en general fue fantástica.

- Muy bien, en unos segundos regresarán a su estado normal recordando todo lo que hicieron esta noche y espero que eso los haga reflexionar porque por esta vez se miraron con los ojos del corazón, si considerar sus orígenes o casas- sonrió- que tengan una buena noche- deseó Dumbledore retirándose junto a los otros profesores.

De golpe el efecto de la poción terminó dejando en un shock momentáneo a todos los alumnos que poco a poco claraban su mente y acoplaban a ella sus más recientes recuerdos algunos asombrándose y otros quedando sumamente complacidos al ver al lado de quién estaban.

- Al parecer sí es nuestro destino estar juntos, Mione- se jactó Malfoy.

- Si…- dijo ella mirando a lo lejos como Harry seguía solo en una de las mesas viéndola con nostalgia.

- No bebes mirar a escorias como él- le dijo el joven tomándola delicadamente de su barbilla haciendo que volteara hacia él.

- Yo…- recordó quiénes dependían de ella y endureció su mirada tomando la decisión de enterrar sus sentimientos, al menos momentáneamente- Tienes razón, fue por la poción esa- se excusó.

Harry se alejó cabizbajo del lugar, era ella con la que había estado, a ella la había elegido aún sin recordarla, le había correspondido y se habían besado, todavía tenía el sabor dulzón de los labios de ella en su boca, aún sentía su cálido cuerpo junto al suyo…pero todo tenía que llegar a su fin, suspiró llevándose sus dedos a sus labios en un burdo intento de probar un poco más le sabor de su Herm y entró en el dormitorio de los chicos de Gryffindor.

En otro lugar del castillo, en la Sala Común de Slytherin un joven rubio que acababa de regresar de territorio Gryffindor donde dejó a su prometida reflexionaba frente a la chimenea. 'Ahora qué se supone que siento?...no, espera, yo siento?...no, imposible, año de no hacerlo, de entrenar para hacerme invulnerable a las debilidades del sentimiento y ahora salgo con esta absurda pregunta…pero para qué me engaño más? Me siento bien por primera vez en muchos años, si no es que en toda mi vida, siento algo pero qué es? Un odio hacia cara-rajado cuenta? no…pero es algo diferente es como coraje? pero por qué?...claro por ella, qué es ella en mi vida? mi prometida desde luego…qué más…nada? no lo creo hoy en la fiesta la miré diferente, algo se prendió en mi interior, algo desconocido pero sumamente cálido…no, son puras tonterías mías, seguro fue el efecto de la estúpida poción y el ambiente eso viciado de absurdas cursilerías. Me casaré, seré un mortífago, mataré en nombre de mi Lord, ya tengo un futuro y no puedo cambiarlo.- suspiró mirando el crepitar de las llamas con una sonrisilla- De verás que estoy cansado, sino no pensaría tantas estupideces' permaneció sentado cómodamente en el sillón negro que era su favorito, hasta que en esa misma posición la madrugada lo sorprendió, ya nadie quedaba despiertos, cuando estaba dispuesto a retirarse una figura conocida apareció entre las llamas de la chimenea.

- Padre- reconoció el chico exaltándose- qué pasa? Acaso no te preocupa que te descubran?- dijo fríamente.

- No, he tomado mis precauciones- sonrió cínicamente- pero nuestra conversación debe ser breve-

- Te escucho padre-

- El Lord desea realizar otro ataque, pero esta vez siguiendo el consejo de Hermione- rió- porque al parecer los imbéciles de Crabbe y Goyle, tus monigotes, se quedaron sin padres-

- Me lo imaginaba, fueron tan estúpidos como descerebrados son sus hijos- se burló el chico.

- Exacto, por eso el Señor probará el otro plan. Yo me encargaré de organizar todo de acuerdo a sus órdenes-

- Y en qué te puedo ser útil?- inquirió el joven.

- Bueno, hay ciertas anomalías que no se pueden discutir así, tu madre irá a Hogwarts cuando sea su partido de Quidditch para darte los detalles de la que será tu misión- declaró el hombre.

- Como digas padre- aceptó él mirando como la figura de su progenitor desaparecía sin siquiera despedirse.

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Otra joven se levantó sobresaltada, había tenido otra horrible pesadilla en donde todos sus amigos morían y Voldemort ganaba la guerra, era tan real que le infundía un miedo terrible en su corazón, sudorosa decidió que ya era suficiente de dormir por ahora, sin hacer ruido se levantó dirigiéndose a la Sala Común pero un dolor en su mano la detuvo a medio camino.

- Qué pasa?- examinó su mano cautelosamente en busca de la fuente de su malestar hasta que notó que el anillo que llevaba a la fuerza emitía un levísimo resplandor verdoso, no sabía porqué, era extraño e inusual, trató inútilmente de quitárselo, le molestaba bastante sentía que le asfixiaba el dedo, buscó en sus cosas algo que le ayudara a sustraérselo pero e su lugar encontró el regalo que le había dado el jefe de los mortífagos, el libro de pársel, lo tomó inconcientemente y al instante el anillo dejó de perturbarla, ahora sí bajo a la sala para tener un rato de lectura.

- Entonces aprenderé, ya que lo tengo…- comenzó a leer los extraños símbolos y su respectiva traducción con curiosidad y anhelo por terminar.

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Inmediatamente que pasó la excitación después del baile y se formaron nuevas parejas, otra cosa se esperaba con ánimos, era el partido de Quidditch ahora era Huffelpuff contra Slytherin que llevaba algo de desventaja por su derrota ante Gryffindor, debía reponerse ganando por mucho a los tejones.

- Vamos Draco hay que aplastarlos!- gritó Blaise apoyando su mano en el hombro de su capitán.

- Sí! Y luego podemos jugar otra vez con Gryffindor y ahora sí ganarles!- se unió Pansy

- Esta bien, chicos, jueguen como saben!- exclamó el buscador montando su nueva escoba la Lioness A4 y saliendo al campo seguido de su equipo.

- Muy bien, sean bienvenidos a otro partido de Quidditch, ahora se enfrentarán Huffelpuff contra Slytherin, veremos quién gana- exclamó Lee entusiasmado pero viendo con recelo a las serpientes, siempre hacían trampa- Y comienza el partido!!!- gritó.

Draco se movía a una velocidad arrolladora haciendo que el otro buscador mordiera su aire, no había visto la snitch dorada pero le gustaba exhibir sus habilidades y confundir al otro buscador, supervisaba a su equipo, iban muy bien bastantes puntos, pero debían ser más si quería ganar la Copa este año, su último año…sus golpeadores hacían un estupendo trabajo con las bludgers ya habían noqueado a dos tejones.

- Pero que jugada tan sucia, deberían poner falta por eso…- se quejó Jordan- En fin, ahora Parkinson tiene la quaffle y anota 80-10 favor Slytherin!-

El rubio sonrió petulante con eso era suficiente ya era hora de que pusiera fin al juego, pero antes dirigió una mirada a las gradas de Slytherin donde se encontró con la ojimiel que se mantenía impasible junto a las demás serpientes que apoyaban a su equipo, eso era todo ella lo miraba, él haría maravillas, examinó el campo hasta percibir el rápido destello dorado que buscaba y se lanzó a toda velocidad tras su objetivo.

- Parece que Malfoy ha visto la snitch, lo alcanzará Hopkins?- dijo el comentarista deseando que el buscador de Huffelpuff atrapara la pelotita aunque con la escoba nueva del ojigris se veía difícil.-Ambos buscadores se acercan, van muy pegados pero Malfoy acelera dejando muy atrás a Hopkins que se apresura a darle alcance nuevamente pero…qué? una bludger perdida se aproxima al buscador de Huffelpuff y…le dio en su escoba y parece estar fuera de control, ahora Malfoy lleva la delantera absoluta- el rubio sonrió discretamente pensando que por fin Goyle había hecho algo bien, se concentró en la pelotita y estiró la mano.

Harry no tenía ánimos de ir a un partido de Quidditch en el cual se equipo no jugaba y además donde Slytherin participaba ya que en el fondo bien sabía que las serpientes ganarían, por ello se quedó en el castillo, en la sala de menesteres, por lo menos quería entrenar un poco si su destino era enfrentar al mago tenebroso además también así descargaba su rabia contenida por todo lo que su mejor amiga tenía que pasar, por lo que ambos tenían que pasar…salió de la sala y se encaminó a los jardines cuando escuchó una gran exclamación suponiendo que el partido había finalizado.

- Así termina el partido! Slytherin gana 230 a 30! Nos vemos en las finales! Se despide su comentarista Lee Jordan!-

Draco aterrizó junto con todo su equipo siendo recibido con alabanzas por parte de su casa, pero una felicitación le importaba más que las demás.

- Ganaste- dijo una suave voz bastante conocida por el chico, la miró encontrándose con sus indiferentes ojos ámbar.

- Claro- respondió arrogantemente vanagloriándose por su hazaña- Lo dudabas?-

- No, nos vemos- lo dejó sin más mientras el joven se quedaba algo desconcertado pero fue al vestidor a cambiarse, no es que esperara abrazos y cosas así pero fue algo fría su felicitación, de hecho ni siquiera fue una más bien fue solo una declaración, pero bueno no tenía porque afectarle eso…o sí?

- Hijo- lo llamó una voz femenina cuando él salió ya limpio y cambiado.

- Madre- madre e hijo se saludaron con un beso de mejilla.

- Que bueno que ganaste- dijo ella por único reconocimiento mientras él asentía sabiendo a lo que Narcissa venía realmente.- Tenemos que hablar, vamos a los jardines- declaró la mujer más como orden que como petición.

Los rubios se acomodaron en unas bancas muy cerca del lago, no debían extender mucho su charla para evitar alguna sospecha aunque fuese mínima.

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Un joven de ojos esmeralda caminaba en la orilla del lago negro pensando en la suerte que le había tocado de vida, esperando que la magia le sirviera para terminar con todos sus problemas, pero sinceramente sabía que eso nunca pasaría. Cerca de ahí divisó a una pareja de rubios sentados en unas bancas, eran Draco y Narcissa Malfoy, seguramente la Señora Malfoy estaba felicitando a su hijo por su victoria o dándole consejos de cómo ser aún más arrogante, si se podía.

- En fin, no me interesa- musitó fastidiado alejándose rumbo al castillo.

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- Draco- comenzó Narcissa formalmente- Como te habrá dicho tu padre, el Lord va a hacer otro ataque pero esta vez será directo al Colegio- lo miró esperando que asintiera- Aunque hay algo que perturba a nuestro Señor, más bien averiguó algo muy interesante sobre cierta persona que conoces, creía yo, bastante bien- declaró.

- Hermione?- preguntó algo perturbado por el semblante tan serio de su madre.

- Correcto, por eso mismo se requiere de tu ayuda-

- Lo que se me ordene-

- Sospechamos que ella todavía tiene ciertos sentimientos frescos hacia sus amiguitos esos mugrientos, a pesar del entrenamiento que recibió y de la amenaza a la que esta sometida no puede olvidarlos- ahí hizo una mueca de asco- además se ven mucho en su sala me imagino- añadió.

- ¿Qué deseas que haga?- el joven la miró solícito.

- Te dejo esto con instrucciones- le extendió un pulcro pergamino- Asegúrate de destruirlo en cuanto lo termines de leer, y ella no se debe enterar del ataque, mantenla tan distraída como puedas, sabemos que es demasiado lista y podría sospechar. Sé discreto y cuidadoso, deja que ella hable con sus amigos en público, intenta mostrarte indiferente.- ordenó

- Será como desees- respondió aparentemente inmutable aunque tenía una inquietud acerca de esconderle cosas a su prometida, pero debía hacerlo.

- No falles- se levantó mirándolo con dureza- Nos veremos pronto hijo- y sin siquiera un beso se alejó del lugar dejando a su único hijo pensativo.

- Lo haré- susurró para convencerse a sí mismo pero pensando, podré hacerlo?

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Bueno tal como lo prometí aquí esta el capítulo por el día, gracias a todos los que leen y en especial a los que e dejan un review, gracias LizEchizen, brisa2006 y AleGinevra, gracias de verdad por sus palabras de aliento, por favor pásensela genial.

FELIZ DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD!!!

Pásenla muy bien en compañía de sus seres queridos.

Se despide, su amiga

Cristal90