Capítulo 14 - ¿Planes?

Desperté gracias al sonido de mi teléfono celular avisando que acababa de recibir un mensaje de texto.

"Tenemos planes. Te recojo dentro de una hora"

no ví quién lo había enviado, pero supuse que era la pixelina - ¿Planes? ¿Qué tendrá en mente? Dios mío, te pido con el corazón en la mano que no sea ir de compras. ¡Por Favor! - dije en voz alta, mientras miraba hacia el techo. Me desperecé y caminé directo al cuarto de baño, necesitaba preparame para lo que prometía ser un laaaaargo día junto a mi mejor amiga.

Mientras me duchaba pensaba en la conversación que había tenido con Edward la noche anterior. Me emocionaba el verlo tan interesado, pero aún desconfiaba. Esto me tenía feliz pero muy confundida a la vez.

Salí de la ducha y me envolví en la toalla. Me coloqué la ropa interior y tomé el cepillo del tocador. Cepillé mi cabello meticulosamente mientras me miraba al espejo. Me dí cuenta de que llevaba una gran sonrisa plasmada en el rostro. Encendí el equipo de sonido y comencé a cantar mientras buscaba entre mis ropas algo lindo que ponerme, así evitaría el regaño de Alice. El clima se veía caluroso, asi que tomé unos leggins color negro, junto a una camisa larga, que me llegaba hasta un poco mas arriba de la rodilla, de color azul celeste y unas zapatillas del mismo color. Tomé una cartera negra que Alice me había obsequiado unos meses atrás y sujeté mi cabello en una cola de caballo. Bajé lentamente las escaleras, pues aún era temprano. Me sorprendí al descubrirme sola, pues por lo general los domingos mamá no salía y era el día libre de papá.

"Salimos a dar un paseo un poco largo, volvemos a la noche, quizás mañana. Hablamos con Esme y dijo que no hay problema alguno en que duermas en su casa, así que apenas despiertes vas para allá, estamos seguros de que Alice tendrá planes. Con amor, mamá y papá" decía una nota que se encontraba encima de la mesa de comedor.

-Uhhh! Con que un fin de semana para ellos solos – sonreí. Me parecía muy bien que papá y mamá tuviesen un poco de intimidad.

El timbre sonó y salí corriendo a abrir la puerta, a Alice no le gusta la impuntualidad. Me sorprendí muy gratamente al ver a Jake parado en el umbral de mi puerta.

-Jake! - dije mientras me acercaba para darle un beso en la mejilla y le abrazaba - ¡Que grata sorpresa! ¿Qué haces acá?

-Bells! Vine a visitarte ¿qué? ¿ya no puedo?

-Por supuesto que si, es solo que no esperaba verte. Pero ya que estás aquí... - dije mientras una sonrisa maliciosa se formaba en mi rostro - ... deberás acompañarme hoy.

-¿Acompañarte? ¿a qué? - preguntó confundido.

-Alice tiene planes.

-¿Eso significa...?

-Eso me temo.

-Bella... tu sabes que yo a ustedes las adoro, pero ¿ir de compras? ... ¿con ALICE? Eso sería suicidio.

-Lo sé, pero... ¡Por favor! ¡Te lo ruego! No, es más... ¡Te lo suplico! No me dejes sola en esto – él rodó los ojos.

-Está bien, está bien. Iré. Pero solo porque te aprecio y porque la duende me cae bien – le dediqué una amplia sonrisa y le abracé mientras le daba miles de besos en las mejillas.

-Te amo, te amo, te amo. ¡Muchas Gracias!

-Si, si... yo también te amo, boba. Por cierto, olvidé decirte que no iré al baile.

-¿Baile? - pregunté confundida

-Si. El baile de primavera. Es la próxima semana.

-Lo había olvidado por completo.

-Típico – me dijo mientras reía. En ese momento sonó el timbre, así que salí corriendo a abrir.

-¡ENANA! - grité justo antes de abrir la puerta, pero en vez de encontrarme con la mini pixel me sorprendí al encontrar a Edward ligeramente recostado en el marco, con sus cabellos cobrizos despeinados, como siempre, y dedicándome una de sus sonrisas torcidas.

-Lamento decepcionarte pero la enana está en casa ... ¿Puedo pasar? - preguntó luego de que yo me quedase estática al descubrir que quién había enviado el mensaje había sido Edward.

-Por supuesto – dije sin pensar.

-¡Vaya! Pero miren quien está aquí – dijo Jake con voz un poco sarcástica

-¡Gaycob! - dijo Edward con un tono un tanto déspota y arrogante

-¡Culón! - respondió Jake de manera natural pero con una sonrisa que dejaba notar sarcásmo.

-¿Estás lista? - me preguntó Edward

-Si, pero... Jake acaba de llegar y... bueno...

-Estoy seguro de que a Gay... - le lancé una mirada envenenada – Jacob no le molesta irse, ¿cierto, chucho?

-Por mí no hay problema. Claro, si Bella me lo pide.

-Jake, tu sabes que yo jamás... - dije titubeante, pues, aunque quisiera mucho el estar con Edward, no podía defraudar a Jacob, quien era la única persona que me había apoyado en los momentos más difíciles, incluso cuando Alice no sabía todo lo que yo sufría por su hermano.

-Entonces me temo que si me molesta irme, Eddie – dijo Jacob en tono retórico. Edward me miró de manera suplicante.

Gracias al cielo en ese preciso instante el teléfono de Jake sonó. Alguien le llamaba.

-Bella, por favor – dijo Edward en tono suplicante

-Quiero estar a solas contigo. Tengo planes para nosotros el día de hoy.

-¿no nos puede acompañar? - dije de manera un tanto arrepentida

-Tu sabes que no lo trago

-pero ¿por qué? Él nunca te ha hecho nada.

-deberías amar a la duenda, Culón. Creo que te ha salvado de mí. Pero solo por hoy – Edward sonrió – nos vemos, preciosa – esta vez se dirigió a mí, y ví como la sonrisa de Edward se desdibujaba y se convertía en una dura máscara de amargura.

-Dale, bobo. Nos vemos mañana – Jake me dió un pequeño beso en la frente y se marchó.

-¿Preciosa?

-¿Qué?

-Te dijo preciosa

-Si ¿y? - pregunté aún confundida.

-¿por qué te tiene que decir preciosa? Ustedes son solo amigos, ¿o no? - parecía un león enjaulado, pero su cara pasó de la furia al... ¿miedo? Al decir la última frase.

-Por supuesto que somos solo amigos – pareció calmarse un poco al oirme decir eso. Se quedó un momento pensativo y su sonrisa volvió. Tomó mi mano y me dirigió directo al volvo plateado.

-Sube. Tenemos cosas que hacer y la verdad es que prefiero no perder el tiempo pensando en Gay...

-¡EY!

-Jacob

-¿y qué se supone que haremos a las 7.30 de la mañana?

-ya verás – fue lo único que respondió.

No tenía la menor idea de que vía estabamos tomando, pues no había prestado atención a la carretera. Solo podía observar al ser tan perfecto que iba justo a mi lado, sus cabellos del color del cobre, sus ojos aquamarinos, su hermosa, pálida y nívea piel, su cuerpo escultural.

Estacionamos en un pequeño restaurant, luego de una media hora de carretera, para desayunar. El lugar era cálido y muy acogedor. Yo pedí panquecas con miel, mientras que Edward pidió waffles y frutas. Noté que mientras comíamos él no paraba de mirarme, así que me sonrojé una, y otra, y otra vez.

-Edward, ¿te puedo hacer una pregunta?

-Por supuesto – fué su respuesta inmediata.

-¿Por qué no te agrada Jake?

-Solía agradarme, es solo que... - se ruborizó de una manera deliciosamente hermosa – le tengo cierta... envidia – culminó.

-¿Envidia? - ahora entendía menos

-Si, envidia - respondió avergonzado.

-Pero ¿que habrías de envidiarle tú a Jake?

-Lo único que le podría envidiar... a tí

-¿a mí? Sigo sin entender.

-Siempre he envidiado su relación contigo. Es simplemente tan... fácil... tan natural. Ustedes siempre se han tenido confianza y mucho cariño. Jamás en su vida han tenido conflictos. Tu siempre te has apoyado en él, y él siempre ha estado allí para tí.

-Pero...

-Si, yo sé. Son solo amigos, pero... sigo sintiendo la misma rabia y envidia cada vez que lo veo junto a tí. Me molesta saber que él si dispone de tu confianza y sobre todo de tu cariño – me sonrojé de nuevo. ¿es que acaso no podía dejar de sonrojarme? ¡que fastidio conmigo! - Pero lucharé por conseguirlos, y verás que no te defraudaré – dijo esperanzadamente mientras tomaba mi mano sutilmente, esto me proporcionó una electricidad. Se sentía tan bien el estar a su lado y aún mejor el saber que quizás habría una oportunidad para mí y mi felicidad.

-Te incomodé ¿cierto? - dijo con tono avergonzado.

-¡NO! Para nada... es solo que... bueno, aún no me acostumbro.

Terminamos de comer y volvimos a tomar carretera. Yo no tenía la menor idea de hacia donde nos dirigíamos, pero tampoco me importaba. Me sentía segura con Edward, demasiado a decir verdad. Luego de unos 30 minutos más comencé a diferenciar palmeras, lo que me indicaba que estabamos llegando a una playa y, efectivamente, 15 minutos después nos detuvimos en una hermosa casita de verano que se encontraba justo frente a la playa más preciosa que jamás hubiese visto.

-Oh, por Dios! Esto es hermoso! - exclamé.

-Si – reiteró él – me alegra mucho que te guste. Por cierto, nos hospedaremos aquí.

-¡¿QUÉ? ¿estás loco? Mis padres me matarían – dije con los ojos abiertos como platos

-Tranquila. Alice lo tiene todo cubierto – debí imaginarme que ella estaba metida en todo esto.

-Pero... no tengo ropa, además olvidé mi cepillo, mi toalla, mi...

-Shhh... - dijo mientras colocaba su dedo en mi boca – te he dicho, todo está bajo control.

-Esa enana siniestra – Edward rió y, acto seguido, se dirigió a la maletera del auto y sacó dos enormes bolsos para luego adentrarse en la casa.

-Entra – sugirió – Esta será tu habitación y la de las muchachas, y la de en frente será en la que nos hospedemos Emmett, Jasper y yo.

-¿Ellos vendrán? - dije sorprendida

-Si, pero no antes de las 3 de la tarde, creo incluso que hasta más tarde – sonrió al decir esta última frase.

-y... ¿qué haremos mientras tanto?

-Primero lo primero. Estamos en la playa, ve a ponerte el traje de baño, luego te diré cuál es el itinerario – dijo con su sonrisa torcida. Yo obedecí.

La maleta contenía de todo, hasta especificaciones acerca de la ropa que debía usar y para que. Alice de verdad que estaba loca. El traje de baño que me había comprado era el más hermoso que hubiese visto jamás. Era completo, pero muy sensual. Tenía dos aberturas a cada lado de mi abdomen, apenas y se unían la parte superior con la inferior a través de un delgado trozo de tela. Era de color azul marino, con rayas blancas. Precioso tentador, muy tentador. Coloqué encima de este un pequeño short que, cabe destacar, Alice había dejado con una notita que aseguraba que me mataría si no lo utilizaba en conjunto con unas pequeñas zandalias de baño y unos extravagantes accesorios que se encontraban en el compartimiento derecho del morral, en las "instrucciones" escribió explicitamente la descripción del "out fit" que debía llevar.

Salí de la habitación y me encontré con Edward esperando justo en la pequeña sala, que estaba ubicada justo frente a la cocina y el comedor los cuales se conectaban a un pequeño pasillo que poseía: a sus lados las dos habitaciones en las que nos hospedaríamos, y al final el baño.

-Wow! Te ves... deslumbrante.

-Gracias – dije justo al mismo tiempo que me sonrojaba – Tu también – mi sonrojo se tornó más visible. Edward estaba hermoso ¿¡qué digo hermoso! Maravilloso, espectacular... ey, ey... estemm... bueno, en sí, se le veía muy guapo. Vestido con bermudas color beige, y sobre su hermoso y desnudo abdomen... pues nada, como ya dije: estaba desnudo. Se veía tan...

-Bueno, comencemos con el tour, señorita Swan – exclamó Edward mientras se acercaba a mí y me ofrecía su brazo, el que tomé sin vacilar.

-Y ¿cuál es el itinerario de hoy?

-Bueno, son las... - observó su reloj – 9.45 minutos de la mañana, así que tenemos exactamente quince minutos para conocernos, a las 10 en punto comienza nuestro recorrido. Irémos hasta las profundidas del océano a explorar los arrecifes de coral. Desde las 11.30 hasta la 1 de la tarde será nuestra hora de descanso y almuerzo. A la 1 nos montaremos en una lancha e iremos en busca de delfines con los cuales tendremos el placer de nadar, bueno, si a la señorita le apetece...

-Por supuesto – dije emocionada

-Y alrededor de las 2.30 estaremos de regreso. Tendrá exactamente media hora para vestirse, y esperaremos juntos, sentados a la orilla del mar a que nuestros invitados vengan. A las 5 de la tarde comenzaremos la fiesta, tendremos juegos y muchas, pero muchas actividades divertidas. Bueno, para empezar le diré que: mi nombre es Edward Cullen y seré su guía durante las proximas 48 horas, la llenaré de diversión, aventuras, alegría y sobre todo muchos, pero muchos mimos – sonreí, el día apenas empezaba y ya estaba deseando que jamás acabase.


Hola chicas! de verdad miles de dsculpas por haberlas dejado esperando tanto tiempo... se que no tengo excusas... ya va casi un mes desde la ultima vez que publiqué =S la verdad es que he estado full acá en Venezuela, y de paso no tengo internet en mi casitaaaa... tuve que robarme el internet móvil del negocio de mis padres, pero hasta donde sé, solo lo podré traer a casa los fines de semana, pues mi mamá lo utiliza mucho diariamente. Así que les prometo les tendré los capítulos listos para cargarselos los fines :)

bueno, pasando al capitulo en si... ¿Qué tal les pareció? sé que les corté un poco la inspiración, pero prometo recompensarlas con el próximo capítulo ¿les parece?

bueno, muchos besitos para todas... se les quiere, y muchas gracias por seguir fieles a mi historia... nos leemos pronto, si Dios quiere!

Atte... oriii :3