No me pertenece KHR


Se odiaba tanto, que le daban ganas de estrellar la cabeza en el muro de ladrillos de algún edificio. Empezó a caminar como un caracol, lento, tratando de no llegar a su trabajo, allí se encontraría la nota y la flor, una flor con una nota por día. Giotto se las arregló para dejarla todo los días antes que llegara a su trabajo.

Se odiaba porque con el cuarto día, su corazón empezó a esperar la sorpresa de ver que sentimiento le dejo oculto en el lenguaje de las flores. El martes le dejo una Dalia rosa, con el significado de que intentaría hacerlo feliz. El miércoles le dejo un Girasol amarillo, que significaba solo tengo ojos para ti. Jueves dejo una margarita azul, diciendo que era fiel. Y el viernes había llegado, con la emoción que traía de ser sorprendido.

Se paró frente de la puerta Yamamoto 24, dando unas cuantas respiraciones. Podían pensar que era algo cursi, más siendo entre hombre, en una sociedad mediocre como la actual, los hombres no usan coquetería entre ellos, sin embargo Giotto le importo poco que le vieran mal, entrego sus sentimientos sin esconder nada.

Tsunayoshi se encontraba cada día, en la orilla del precipicio, si cae no estaba seguro de poder resistir a los encantos de Giotto, ese hombre era diferente a lo que conocía, su primer amor fue inocente y tortuoso detrás ocultaba la oscuridad de un amor decadente.

Dio el último respiro profundo, sus ojos se agudizaron buscando aquello que hace latir su corazón. Sobre el mueble se encontraba lánguidamente la nota y una canasta llena de Trébol de cuatro hojas. Quería apresurar el paso, se abstuvo hacerlo no quería parecer antes los ojos de su amigo que estaba en ansioso por el mensaje de ese día. Camino casi desinteresado, tratando con todo su ser, ocultar las chispas de emoción en sus ojos y el sonido de su corazón.

—Buenos días Takeshi.

—Yo! Tsuna. —sonrió a su amigo, vigilando cada movimiento que daba, pudo ver en cuanto entro al establecimiento que sus ojos se movieron por un segundo al mueble. Sonrió, el duro trabajo de Giotto, empezaban a dar frutos, Tsunayoshi empezaba a esperar el presente de Giotto.

Tsuna, se quitó la bufanda, estaban empezando octubre, el clima estaba empezando a enfriarse y las hojas de los arboles empezaban a cambiar. Se acercó ignorando la nota y la canasta de trébol, como si no lo hubiera visto, se disponía ir a buscar su delantal azul, cuando Yamamoto lo detuvo.

—Tsuna, tu nota. Hoy Giotto, fue muy apasionado. —extendió el dedo índice, mostrando lo escrito.

whisper "am I what your heart desires?"

I could be your, Ingenue.

Keep you safe, and inspired, Baby,

let your fantasies unwind.

We can do what you, Want to do.

—Trébol de cuatro hojas: ¡Se mío! —exclamo, enarcando una ceja.

Sintió la cara volverse roja, sostuvo el trébol sintiendo a Giotto susurrando aquellas palabras. El rubor se extendió hasta las orejas ¿En qué momento, empezó ser más consiente de Giotto? Tratando que su mano no temblara agarro la nota, aunque no le entendiera, ahí estaban escrito los deseos profundos que sentía por él. Era inevitable no sentir, ese aleteo de mariposas en su estómago, hace mucho no sentía esos sentimientos, solo tenía ojos para su hijo, su refugio. Giotto empezó a derrumbar, aquella pared que construyo hace años atrás, como si fueran hechas de cartas de naipe.

Sin darse cuenta, inicio con la traducción de aquellas palabras, que lo ruborizaban. Era como ver a un niño de primer grado de primaria, haciendo con diligencia su tarea, el diccionario se encontraba en una de sus manos y el lápiz apuntando el significado, dando sentido aquellos sentimientos.

Giotto y Fuuta se encontraban frente a frente, frete a ellos tenían un expresso y tiramisú respectivamente; sus caras eran serias, como si estuvieran tratando un tema delicado. Giotto se las arregló para sacar a Fuuta de la guardería sin que su padre se diera cuenta, con ayuda del niño que por primera vez hizo berrinche como un niño mimado.

—Así ¿Qué querías decirme? —pregunto, llevando la taza del brebaje a su boca.

El de seis años, coloco la cuchara a un lado de la escudilla donde le sirvieron el postre frió, luego se limpió la boca con la servilleta, como la etiqueta exige. Apoyando los codos en la mesa, entrelazo sus dedos y, termino de apoyar la barbilla en ellos.

—Papá, está cumpliendo años el próximo miércoles. Los tíos quieren preparar una fiesta en el restaurante de tío Fong. —informo.

— ¡En serio! ¿Puedo ir también?

Fuuta, asintió. Sin embargo, eso no era lo que hizo llamar a Giotto, era algo muy importante que lo estaba preocupando. Puso su dedo índice contra sus labios, haciendo el ruidito de silencio, para que el extranjero no dijera nada más, y poder dar la información valiosa que consiguió el día anterior.

—Papá, recibirá la confesión de Haru-sensei ese día. También la de tío Mukuro, aunque él siempre dices cosas raras a mi papá. —confeso, arrugando la frente.

Giotto, lo sabía, esa chica de cabello oscuro estaba enamorada de Tsuna. Pero lo que lo hacía hervir, era ese hombre de cabeza de piña, que se atrevía a coquetear con Tsunayoshi, era imperdonable que ese hombre de ojos desiguales, quisiera ser el amante del moreno.

—Me pregunto si Bob Esponja, vive con tío Mukuro. —pregunto Fuuta. Giotto fue cortado de sus divagaciones, enarco una ceja curioso de por qué la repentina pregunta.

— ¿Bob Esponja?

—Sí, Bob Esponja. Ya sabes, Bob esponja vive en una piña. —apunto Fuuta, con la cara muy seria.

Giotto empezó a reír, como no lo hacía mucho, sentía el dolor en su estómago y las lágrimas formarse en la esquina de los ojos. Ese niño, era una caja de sorpresa, era adorable, por eso no duda en protegerlo y amarlo como si fuera su propio hijo. Fuuta, es un niño encantador, que hipnotiza a todos lo que se les acerca.

— ¡Hey! Tsuna, tenemos que hablar. —Yamamoto, dijo acomodándose junto a su empleado. Tsuna se removió nervioso, en su cabeza formulo que su amigo, quería hablar sobre el flirteo que tiene que aguantar por su culpa, sabía que era su lugar de trabajo y, aunque Takeshi era su mejor amigo no significa que tiene que aguantarte todo.

—Takeshi, lo siento. Giotto está siendo molesto, dejando esas notas aquí en mi lugar de trabajo, voy hablar con él, para que deje…

—Espera, espera Tsuna, lo que quería hablar es sobre tu cumpleaños. —Yamamoto movió sus manos desesperado, tratando de papar a Tsuna —.No tienes que decirle nada a Giotto, sabes es divertido verte ponerte nervioso, cada día. —le comento, entre risas.

— ¡Takeshi! —reprocho, con el rubor extendiéndose en las mejillas.

—Lo que quiero hablar, es que queremos hacerte algo en el restaurante de Fong. Me corrijo, te haremos algo donde Fong, todos estamos de acuerdo, no te puedes negar, además ¿qué quieres de regalo? Puedes pedirme lo que quieras.

—Takeshi, no puedo pedirte nada, me has dado más de lo que merezco. Si pido algo más, seria codicioso de mi parte.

—No seas tonto. —le dio un golpecito en la frente —. Todo lo que hago es por qué quiero, tenemos años en conocernos, para aparentar timidez entre nosotros.

Fuuta, vigilo sigilosamente los movimientos de Haru, amaba a la chica de cabello oscuro, sin embargo ese amor, no llegaba al punto de dejarle el camino fácil para llegar al corazón de su padre. Ya decidió quien era que tendría a su padre, para el día de su cumpleaños y para el resto de su vida, y ese era Giotto; lo sentía mucho en su corazón tener que ver sufrir a Haru-sensei, pero ya decidió adoptar a Giotto como parte de su familia y solo a Giotto nadie más.

No era su intensión escuchar la plática de Haru con Chrome, el día anterior, en medio de la siesta tuvo que levantarse para ir al baño; cuando escucho a Haru, contando sus planes a Chrome. Su campana sonó en alerta, tenía que informarle a Giotto sobre los planes de su sensei, olvidándose de sus ganas de ir hacer sus necesidades en el baño, fue a buscar en su bolso la nota que tenía apuntado el número de Giotto. Rápido se dirigió al despacho de Mukuro, donde tomaría prestado el teléfono, sabía que el tío de peinado de piña no se encontraba, tenía algunos negocios en la ciudad vecina.

Y así fue como ellos quedaron en verse al día siguiente.

Giotto estaba muy agradecido con Fuuta, y en su corazón hay gran alivio de que el niño se preocupe de que alguien llegue y le pueda quitar la oportunidad con su padre.

—Cualquier cosa, que necesites puedes llamarme.

—Gracias Giotto-san.

—Puedes llamarme papá. —aconsejo Giotto.

—Bye-bye mamá-Gio. —dijo el niño, agitando la mano antes echarse a correr, después de su travesura.

Giotto abrió la boca, como si su alma se estuviera escapando por esa vía. Sus hombres cayeron, suspirando y sonrió con cariño.

—Bien, si eso lo hace feliz, por mí está bien. —dijo, metiendo las manos en su bolsillo.

Fuuta ayudo a cambiar el agua de las flores, que su padre empezó a acumular con los días. Esperaba que su padre terminara de alistar su almuerzo, y salir en rumbo a la guardería, tenía planeado hacer un retrato familiar, en secreto pensaba agregar a Giotto para regalo de cumpleaños.

Su corazón palpitaba en su pecho, la entrada de Yamamoto 24 estaba decorada con Lirios naranjas. El único que podía haber hecho algo así, era Giotto, sus piernas temblaban cuando se acercó más a la entrada, un pequeño letrero guindaba en la puerta del local, Tsuna estiro su mano tímidamente, como si tuviera miedo de que pudiera desaparecer.

Cuando la tuvo en su mano, paso su delgado dedo por las letras escritas con caligrafía perfecta y elegante.

I've got a burning desire for you, baby.

Leyó la frase en voz alta, en una muy mala pronunciación. Pero no importaba cuan mal era, esas palabras son como palabras mágicas. Sería ridículo empezar a negar esos sentimientos que ya empezaron en crecer, dentro de su ser. Giotto no mostró su cara en toda la semana, pero estaba ahí, podía sentirlo no hay necesidad de verlo, porque Giotto se las arreglo perfectamente para darle un trozo de su corazón cada día. Entonces Tsuna se dio cuenta, que Giotto era como una lámpara de aceite, que su brillante luz lo atrajo y él era la triste polilla que no se puede resistir.


No estoy muy complacida con este capitulo, me lleve una semana escribiendo y ni largo es DX

Como justificación lo escribí casi muerta, estuve enferma. Escribía una oración, y terminaba literalmente muerta.

Sobre las pequeñas frases que he agregado en los últimos capítulos son:

Cap. 11 Without you Lana del Rey.

Cap.13 One and Only Adele.

Cap. 14 Serial Killer y Burning Desire Lana de Rey.

Lirios naranjas significa "Ardo de amor por ti"

Espero que el capitulo haya sido de su agrado aunque sea un poquito.