*Esquiva todo lo que le lanzan* Sí, lo sé, me tardé demasiado tiempo pero tuve y tengo un semestre super ocupado y no saben cuanto. Perdonen la tardanza y disfruten el capítulo.


Capítulo 14 La pasión del fuego

Todos estaban de nuevo reunidos en el estadio para el siguiente combate. Los únicos que faltaban eran la pequeña Sara, Hishiki, Triela y Hevn que continuaban en la enfermería cuidando de Madoka y Enishi.

Cada uno de los participantes miraba con atención al estadio. Había sido modificado de una forma un tanto extraña. Un vidrio lo rodeaba y sólo podían entrar los combatientes. El referí explicó la situación.

- Los siguientes combates serán elementales por lo tanto para evitar daño a los participantes se ha decidido colocar este vidrio de alta calidad para la defensa. Ni el fuego podrá derretirlo.

- Perfecto, eso quiere decir que no tendré que contenerme- sonrió Kaoru mientras ingresaba en aquella plataforma. Ginji no dejaba de mirarla preocupado. Él esperaba en una silla cercana para su siguiente combate que iba después del de ella. Ban se aproximó a donde estaba su compañero.

- Tranquilo, esa mujer es bastante fuerte ¿No? – Le preguntó fumando su cigarrillo- Es fuego contra fuego, será un duelo interesante.

- Pero Sakio es peligroso- el joven miró a Ban y un escalofrió recorrió su cuerpo- Él no dudo en chamuscar a tres jóvenes inocentes frente a mi. Temo por que lastime a la señorita Kaoru.

Ban no dijo nada y dio otra calada a su cigarrillo. A él no le preocupaba tanto la dama de fuego, sabia que era una excelente guerrera y que estaría enfadada por lo que le hicieron a Ginji. En el fondo era un rasgo que compartía con ella: ambos querían proteger a la misma persona. Estaba seguro que Kaoru era consiente de que Sakio quería dañar más a Ginji y aquella mujer no iba a permitirlo. Esperaba que no se precipitara y pusiera en peligro su vida ya que Ginji jamás se perdonaría que otros saliesen heridos por su causa.

La dama de fuego se colocó en el centro del estadio mirando con furia a su oponente. Sakio había entrado también al lugar pero no se veía muy temeroso por la mirada que le echaba, al contrario sonreía de manera siniestra mientras observaba a esa mujer. Era la pieza perfecta que necesitaba para herir más al emperador relámpago e ir desatando su furia. Cada detalle en sus planes estaba saliendo a la perfección. Ahora jugaría con esta agradable dama un rato.

- Me pregunto quien se quemará con las velas señorita- dijo con un tono tranquilo y divertido. Kaoru lo miró fríamente.

- ¿No le parece gracioso que dos usuarios de fuego se enfrenten entre si? – Sonrió divertido el hombre- El reto será quien le coloca primero a quien su sello de fuego.

- ¿Intentas retarme, bastardo? Ni lo sueñes.

Y el ataque comenzó. Los demás tuvieron que retroceder por que al instante unas llamaradas salieron de ambos contrincantes. Kaoru bailaba con las llamas atacando a Sakio mientras el mismo las esquivaba sin ningún problema. De repente cerró los ojos y sacó varias llamas azuladas de su cuerpo. Eso hiso retroceder a la mujer.

- Ya veo que manipulamos distintos fuegos- sonrió la mujer pero miró con precaución las mismas llamas. Se veían relativamente peligrosas y era mejor mantenerse apartadas de ellas.

- Yo que tu no subestimaría a este hermoso fuego azulado.

Y sin previo aviso se vio rodeado por el fuego azul y lanzó la llamarada contra Kaoru quien trató de esquivarlo pero las llamas se volvieron serpientes que comenzaron a perseguirla y por fin una de ellas llegó a su objetivo.

- ¡Kaoru!- gritó Ginji desde las tribunas bastante preocupado. Los demás permanecían igual. Pero entre las llamas fue saliendo la mujer. Su vestido estaba brevemente quemado pero ella parecía aparentemente intacta.

- Oh, interesante. Sin duda eres una dominadora de fuego fabulosa- aplaudía el Shinkigami de fuego con una sonrisa burlona- ¿Pero aguantarás hasta el final?

Y volvió a atacarla con las llamas azules, esta vez Kaoru reacciono a tiempo y activo sus llamas. Un gran choque entre serpientes naranjas y azules se estaba dando a cabo. Liberaban una energía incontrolable por ambos lados. Kaoru estaba decidida a no ceder pese a que su cuerpo comenzaba a rasgarse pero ella no iba a perder, derrotaría a ese hombre por el bien de la persona a la que ella quería.

Todos los demás veían aterrados y maravillados aquella danza macabra de fuego, donde ninguno de los dos cedía, el fuego no podía salir de aquella celda en la que estaban atrapados sin embargo el calor que producía comenzaba a sentirse en el ambiente.
- Realmente espero que este bien- mencionó Himiko ante la sorpresa de todos. - ¿Qué? Que no me caiga bien no quiere decir que la quiera ver en problemas- se justificó- Además nunca la perdonaré si pierde, tiene que darle su merecido a ese tipo.

Parecía que sus palabras tuvieron algún efecto en Kaoru por que esta había aumentando la velocidad de sus ataques y las llamas rojas tomaron cada vez más poder, queriendo derribar a sus enemigas, las llamas azules.
- Parece que no será tan fácil derrotarla- comentó Ban fumando su cigarrillo y acercándose a Ginji para tratar de calmarlo. El rubio miraba sumamente preocupado la batalla deseando que en cualquier momento terminara. Algunos pequeños rayos empezaban a acumularse en sus puños sin que este se diera cuenta.
- Ginji, confía en ella- comentó colocando su mano en su hombro- No se va a rendir y se la está poniendo difícil a ese engreído.
En efecto, la sonrisa burlona de Sakio ya no estaba. Había desaparecido cuando notó que las llamas de Kaoru tomaban una furia que jamás creyó ver. ¿Qué era lo que movía aquellas llamas? ¿Odio? ¿Locura? ¿Orgullo? No lo comprendía.
Sakio no lo sabia pero los Volts sí, lo que movía aquellas llamas era el profundo amor y respeto que Kaoru sentía por el emperador relámpago. No había ningún motivo más por el que Kaoru estuviese ahí. Cuando se enteró de que Ginji había sido atacado por una persona que manejaba el fuego enloqueció y se juró a sí misma que terminaría con ese sujeto.

Por fin el esfuerzo de la dama de fuego dio resultado: una fuerte tormenta de llamas naranjas rodeó a Sakio cuando menos se lo esperó y cayó al suelo quemándose las ropas. Todo mundo abrió los ojos de par en par sin comprender. Los mismos Shinkigamis lucían sorprendidos de que el miembro más fuerte de su grupo hubiera sido atacado de esa manera.

Las llamas azuladas desaparecieron y las de Kaoru también, la mujer sonrió victoriosa, por fin había terminado con su meta. Había derrotado a ese maldito sujeto. Dio media vuelta y caminó con una sonrisa hacia Ginji quien la miraba aliviado.

- He cumplido Ginji san- sonrió ella cansada y abatida. Ginji respondió con la misma sonrisa.
- Bienvenida Kaoru, has hecho un gran trabajo.

La sonrisa del ser que más amaba y respetaba era suficiente para la dama de fuego, tan suficiente que todo lo que la rodeaba desapareció a su alrededor. Sólo una voz fría y escalofriante rompió ese momento.

- Claro, ya entiendo el motivo de la fuerza de esas llamas- Fue tan rápido que nadie pudo detenerlo. En menos de un segundo la dama de fuego lucía confundida. Veía el terror que recorría la cara de Ginji y sus compañeros. Y no pudo decir nada más por que cayó inconsciente en ese instante al tiempo que miles de llamas azules rodeaban todo su cuerpo y la consumían por dentro ante el terror de sus compañeros.
- ¡Maldito bastardo!- Gritó Ginji y miles de rayos rompieron la jaula resistente que los aislaba de los demás. Antes de que Kaoru cayera Ginji corrió hacia ella sin importarle si lo quemaban esas llamas. Kaoru sacó unas lágrimas de su rostro a pesar de estar inconsciente. Las llamas se fueron reduciendo hasta desaparecer por completo.
- ¿Entonces ella es tu pareja, Ginji kun? – bromeó Sakio muy divertido y con una sonrisa maligna. Sus ropas estaban bastante quemadas pero estaba sin duda disfrutando ese momento- Por lo menos te dedico una sonrisa de victoria antes de desmayarse ¿No es hermoso?

Los rayos que rodeaban a Ginji estaban empezando a aumentar. Los demás se pusieron en acción de inmediato antes de que las cosas se salieran de control. Sakio retrocedió esquivando el ataque de todos los volts que lo separaron de inmediato de Kaoru y Ginji mientras Ban se colocaba frente a Ginji y le decía seriamente.
- Ginji, a ese paso también lastimarás a Kaoru- Eso fue suficiente para que el rubio se fuera calmando y mirara a la chica en sus brazos. Se tranquilizó por completo, dio media vuelta con Kaoru en brazos y camino hacia la enfermería en silencio. Los otros respiraron hondo y suspiraron. Sakio miró aburrido la situación. El referí reaccionó entonces.

- El ganador del tercer encuentro es Sakio- comentó y la vida volvió al rostro de todos los presentes. Sakio sonrió divertido y bajo del escenario regresando a donde estaban sus compañeros.
- Buen trabajo- mencionó Rally- Aunque ese numerito tonto de dejarse quemar era innecesario- dijo con frialdad.
- ¿Enserio? – Rió el hombre-Yo lo consideré muy divertido.
Los demás no comentaron nada, algunos lucían incómodos y miraban hacia el otro lado de la tarima donde los Volts y Ban ya habían vuelto a sus posiciones. Himiko presionó su puño con fuerza.

- Maldito bastardo, sin duda no lo pienso perdonar. Ahora tengo más razones para derrotarlo- gruñó mientras miraba de reojo sus venenos.

- Ni lo intentes- dijo una voz a sus espaldas y la dama venenosa tembló por unos segundos- Quien se encargará de borrar del mapa a ese sujeto seré yo.

Ban pasó frente a ella y Himiko se quedó congelada durante unos instantes, después de que se fuera cayó al suelo abatida. Jamás había visto a Ban tan enojado, nunca en su vida lo había visto en ese estado. ¿Se puso así por Kaoru? No, no era eso. Era por Ginji, la joven sabía que el dueño del Jaggan no soportaba que alguien lastimara sus seres queridos y menos cuando se trataba de alguien realmente importante como Ginji.

- ¿Se encuentra bien, señorita Himiko? – La mano ofrecida por Akabane la sacó de sus pensamientos, ella asintió y tomó su mano.

En la enfermería Kaoru estaba siendo atendida por los doctores mientras Shido miraba realmente preocupado a Ginji. Hevn no sabía que decir en ese momento. Katzuki llegó unos minutos después.

- Ginji san, el siguiente combate será el tuyo- le dijo tocando su hombro y el pelirubio asintió. Miró de reojo a Kaoru una última vez y salió de la habitación. Antes de salir Shido y Katzuki intercambiaron miradas con seriedad. Ambos decidieron lo inevitable: protegerían a Ginji costase lo que costase. No iban a permitir que ese sujeto se saliera con la suya.

En otro lado, en uno de los pasillos Ban pisoteaba un cigarrillo a la vez que golpeaba la pared dejando grietas. Ginji casi se sale de control frente a él y todo por culpa de ese bastardo del fuego. Era evidente que el último truco en el que lastimaba frente a los ojos de Ginji a una de las personas importantes para él había sido apropósito. No había nada más que pudiera hacer enfurecer a Ginji y sacar al emperador relámpago: que alguien dañase a sus amigos.

- Te voy a borrar esa maldita cara de satisfacción- murmuró empezando a regresar al estadio, era el combate de Ginji y no deseaba que nada saliese mal.


- La que va acabar quemada serás tu - comentó Kaoru con una sonrisa siniestra.
- Perdóname, perdóname- dijo la autora con una gran gota tras su cabeza
- No te preocupes yo te protejo con mi agua- comentó Hazama divertida.
- Bah, no se salva de mi jaggan- dijo Ban mirando a la autora con una sonrisa divertida.

- Estoy en problemas- con un escudo y todo lo necesario para defenderse.