Hola chicas! ¿Cómo están? Espero que súper bien porque les traje su amaba actualización! Solo espero que lo disfruten. Millón de besos!
Capítulo 12:
Bella P.O.V:
Mi cabeza se sentía definitivamente muy extraña.
Todo estaba oscuro y apenas si podía percibir algún sonido. Quizá era el ruido de las agujas del reloj moviéndose o algo similar. Sentía un dolor punzante a un lado de mi cabeza pero no era nada que no fuera soportable.
¿Qué me había sucedido?
Reconocía esa clase de sensación. Una vez Charlie se había pasado con sus golpizas y me había dejado tendida en el suelo totalmente desmayada. Pero había sido hacía demasiado tiempo y ya casi no distinguía entre una clase de dolor y el otro.
-Amor…
Intentaba abrir mis ojos pero mis párpados se sentían pesados. Uno de ellos más que el otro, cosa que me llevaba a creer que algo le había dañado un poco. Pero… ¿Qué era ese algo?
-¿Estás despierta?
Un suave tacto similar al terciopelo me acarició por encima del estómago y consiguió que se me erizaran los vellos de los brazos. Era Edward… No importaba que tan confundida estuviese, era imposible no reconocer su forma de tocarme. El contorno de sus manos estaba grabado en mi piel.
-Algo así, susurré mientras me obligaba a observar la situación a mí alrededor. Casi me desmayo de nuevo cuando observé todas las cosas del cuarto desparramadas por doquier, algunas destrozadas y otras rotas pero al parecer no tanto. –Que dem…
-¿Ya te sientes mejor?, preguntó mi ángel de cabellos broncíneos mientras colocaba su fría palma en mi frente, provocándome una sensación de placer total. Se sentía demasiado bien mi piel en contacto con la suya.
-No… No comprendo nada, susurré con un hilo de voz. Mis últimas imágenes iban hacia mí y Edward besándonos, y luego… Una cosa amarilla, cabello rubio… -Tanya…
-Si, vaya golpiza le diste. Debo admitir que no creí que un rostro pudiese deformarse tanto.
-¿Yo? ¿La… golpee?
-Y vaya que lo hiciste. Creo que necesitará cirugía plástica si quiere su nariz en el mismo lugar que antes. Tú también recibiste un par de golpes, pero al menos sigues luciendo igual de hermosa que siempre.
Ya lo comprendía… Tanya me había golpeado hasta desmayarme… Solo esperaba que mi aspecto no fuera demasiado deplorable y que mi cuerpo no estuviese moreteado. No solo por los recuerdos que eso me traía, sino también porque la mirada de Edward paseando por mi cuerpo semidesnudo me estaba enloqueciendo, y quería apagar urgente el fuego en mi interior.
En un movimiento veloz y rápido me giré sobre la cama para quedar sentada justo encima de mi novio. La rapidez me había mareado un poco pero la mirada ansiosa de Edward me había calmado de inmediato.
-Vaya… Y yo que pensé que te sentirías de muerte.
-No tanto como para dejar pasar una oportunidad perfecta, le susurré en su oído inclinándome hacia sus labios que me llamaban a probarlos.
Con una suavidad moderada rocé nuestras bocas y luego me uní a él en un beso bastante desesperado, sin restricciones ni disimulo. Edward me devoraba como si fuera lo último que el destino le permitiría hacer antes de morir, y sus manos intranquilas acariciaban mi cintura con fuerza, apretándome hasta el punto en que me provocaba algo de dolor.
Pero poco me importaba… Ese dolor era muy placentero.
No tuve que hacer muchos movimientos para quitarle su molesta ropa interior y tener su miembro palpitante frente a mí en toda su extensión. No pude evitar sonrojarme un poco por ello, aún no éramos expertos en eso y me sentía como una niña boba descubriendo un tesoro nuevo… Pero vaya tesoro que había descubierto.
Me levanté un poco de él para quitarme mis bragas y con mucha lentitud fui descendiendo de nuevo, sentándome sobre él en una posición terriblemente placentera.
-Be… Bella, Dios, murmuró él entre quejidos y gemidos deliciosos mientras lentamente comenzaba a salir y a entrar de él con un movimiento enloquecedor. La fricción era casi insoportable.
La ansiedad que ambos teníamos me llevó a apurar los movimientos mientras gemidos libres escapaban de entre mis labios. Eso era algo delicioso.
Las manos de Edward viajaron hacia mi cintura y con desesperación comenzaron a ayudarme a mantener el ritmo de estocadas. Tanto él como yo estábamos enloqueciendo, viajando a una burbuja de total placer.
Me sentía en las nubes…
-Edward… Dios Edward…
-Así mi vida, sigue así…
La presión en mi estómago era insoportable… Sentía que iba a estallar. Las sensaciones eran tantas que mi cuerpo no podía albergarlas a todas. Estaba cerca de mi orgasmo, muy cerca. Podía sentir la sensación de querer gritar y enloquecer al mismo tiempo…
Edward notó mi terrible ansiedad y llevando su mano directamente hacia el punto en el que ambos estábamos unidos comenzó a acariciar mi clítoris de una forma agonizante, llevándome hasta el paraíso.
-Edward… Voy a…
En un segundo me sentí explotar de placer… Mi orgasmo llego de una forma tan poderosa que me resultaba difícil creerlo… Edward siguió penetrándome y en dos estocadas mas grito de la forma más sensual que puede existir entregándome la imagen más sexi de toda mi vida.
En cuestión de segundos me desmorone encima de él y sus brazos ansioso me rodearon, como temiendo que me fuera de ahí. Me sentía demasiado bien… Una sonrisa en mi boca se había formado instantáneamente y parecía no querer alejarse nunca de ahí.
-Bella…
-Si…
-¿Por qué te enfureciste tanto cuando Tanya te dijo aquello?
Y otra vez estaba Tanya ahí, arruinando aquel perfecto momento. Me sentí morir cuando él la menciono después de haber hecho el amor conmigo pero no pude evitar sentirme tranquila a los segundos… El estaba en todo su derecho de saber que había ocurrido…
-En Forks… Él policía me dijo que mi padre engañaba a mi madre… Con la mamá de Tanya. Por eso Charlie podría haber enviado a asesinar a Reneé.
Un momento de incomodidad total nos rodeó por un segundo, pero luego de un momento se esfumo cuando Edward comenzó a depositar suaves besos en todo mi rostro, haciéndome cosquillas.
-Nunca dejes que las palabras que ella te diga te hagan sentir mal… No quiero ni pensar que habría sucedido si tu no t hubieses defendido.
-Tú la habrías golpeado por mí, susurre algo adormilada mientras reposaba mi cabeza en su pecho, escuchando los aun agitados latidos de su corazón.
-Por ti haría lo que fuera.
De repente mi estomago comenzó a rugir con urgencia y una carcajada limpia se escapó de la boca de mi novio. Con mis dientes lo mordí fuertemente y él se quejó mientras yo reía.
-No te burles de mi apetito…
-No te culpo, también tengo hambre. Espérame aquí, iré a preparar algo para comer…
Sin vergüenza de ningún tipo Edward se levantó de la cama y caminó hacia la cocina, sin siquiera vestirse. Se veía tan sensual y endemoniadamente ardiente que por poco me arrojo sobre él de nuevo, pero debía de controlarme.
Después de todo… No podríamos andar haciéndolo como conejos por todos los lugares de la casa.
Aunque… Quizá podría darme otro gusto luego de nuestra comida, después de todo él no parecía estar agotado, muy por el contrario.
-Oye Bella, creo que tienes correspondencia, gritó Edward mientras se acercaba a la habitación de nuevo, con un estúpido delantal colocado encima de su cuerpo y una carta en sus manos.
-Vaya… Que chica más sexy, le grite agitando mis manos observando el peculiar diseño del trozo de tela, cubierto de flores y con un cartel enorme que decía "I'm Super Hot".
El me sacó la lengua juguetonamente y luego me arrojó la carta en la cara, corriendo de nuevo a su lugar detrás del honro de panecillos.
Aun con una sonrisa en mi cara tomé el inmaculado papel y sin siquiera leer el remitente abrí el sobre, extrayendo el contenido en su interior.
"Srta. Isabella Swan: Le escribo personalmente para comunicarle que las sospechas de que su padre, Charlie Swan haya cometido un asesinato hacia su madre están casi a punto de confirmarse gracias a las pruebas que usted nos entregó. Lamento comunicarle que el caso ha sido reabierto y que es necesario que usted esté presente en el juicio que tendrá lugar dentro de un mes exactos a partir de la fecha de envió, en el cual se le dictara la sentencia final a su progenitor. Sin más que decirle, me despido de usted atentamente.
Jefe de policías de la ciudad de Forks, Washintong".
Y entonces los fantasmas enterrados de mi pasado comenzaron a resucitar de entre las cenizas.
Tendría que enfrentarme a mi padre… Una vez más.
