El fin de semana fue increíble, claro quitando del contexto el hecho de que todavía estoy hospitalizada y solo puedo salir de mi habitación para ir a la rehabilitación o a las terapias con Jazz o cuando mi novio lo autorice o me secuestre para llevarme a la azotea.
-Hola Bells –me dijo Jasper entrando a mi habitación
-Hola rubio ¿Cómo estas? –pregunte
-Bien Bells ¿Qué tal tu fin de semana? Tengo entendido que mi mejor amigo solo se retiro a dormir y porque no se podía quedar aquí contigo –dijo divertido
-Wow veo que estas de buen humor ¿Qué tal tu fin de semana? –pregunte
-Perfecto Bells, mira me quede en casa de lo Cullen con Alice que es algo así como mi novia –dijo
-¿Juntos? –pregunte y el negó
-Ella en su recamara y yo en la de invitados… o bueno la mía porque es la que uso cada vez que voy y donde tengo mis cosas –me aclaro –Y como Carlisle hizo rondas en la noche para vigilarnos no me pude escapar
-¿Y te querías escapar? –pregunte
-Bella tengo 28 años por Dios –me dijo
-Aja y Alice 22 –le respondí –Son adultos pero yo creo que es muy pronto –le dije y el asintió
-Bells ante todo yo soy un caballero y los caballeros esperamos a que la mujer disponga –dijo con convicción
-Eso es bueno saberlo –le dije
-¿Por qué cuando venimos nunca hablamos de lo que debemos sino de otras cosas? –pregunto
-Porque hablamos de lo que queremos, que es diferente –respondí divertida, mis sesiones con Jazz eran de 9 a 11, después almorzaba y descansaba un rato para ir a las 3 a la rehabilitación, que era solo una hora diaria, en cambio yo hablaba con Jazz tres veces a la semana como psicólogo oficial y las otras era como amigos, pasaba me saludaba, hablábamos un rato y después cada quien a sus oficios, el mío era no hacer nada.
-Bells, Edward quiere que te lleve a su consultorio –me dijo antes de levantarse, el estaba escribiendo en su celular me imagino yo que la respuesta
-Jazz dame cinco minutos por Dios estoy en pijama –le dije y el se carcajeo
-Eso a el no le va a importar… es más a el le va a encantar que vayas a su consultorio con las pantuflas de Piolín –dijo riéndose todavía
-Ja ja… salte para yo acomodarme un poco –le pedí y me hizo caso antes de murmurar un "mujeres" seguido de un "tonta Bella", me puse un short azul con un sweater tejido cuello ovalado blanco y zapatillas plateadas, salí y Jazz me sonrió negando
-Tanto formalismo es una gafedad ¿lo sabías? –dijo y yo negué divertida, subimos la piso 12 –Hola Heidi –saludo a la secretaria de Edward o del piso, no se.
-Hola doctor Whitlock ¿Cómo esta? –pregunto
-Bien... mira te presento a la novia de Edward, Bella Swan –yo solo le sonreí, la chica me observo de arriba abajo y me correspondió la sonrisa
-Un placer –dijo -¿Los anuncio? –pregunto y Jazz negó, mi amigo toco la puerta y después de un "adelante" entramos a un elegante consultorio.
-Edward –saludo Jazz –Hermano ahora trabajo para UPS –dijo divertido
-Jazz –respondió mi novio y lo abrazo –Gracias hermano la propina te la da Heidi –replico divertido
-Bells cualquier cosa gritas –dijo Jazz mientras Edward y yo negábamos divertidos –Pórtense bien –pidió en la puerta
-Heidi por favor que no me interrumpan para nada –dijo este por el conmutador del teléfono
-No hay problema Edward –dijo esta y yo me enoje por la confianza
-Hola mi niña –me saludo Edward abrazándome y besándome en los labios
-Hola –respondí oscamente
-¿Qué te pasa? –pregunto y yo negué
-Nada mi vida –le dije abrazándolo, la verdad yo no tenía que ponerme celosa porque su secretaria lo llamara por su nombre si todo el mundo lo hacía, solo cuando el estaba con un paciente era que le decían doctor Edward de resto era Edward a secas. Pero estaba celosa de este Edward o eran celos por ser simplemente Edward, ya que por cualquiera de los dos sentiría celos -¿Qué vamos a hacer hoy? –pregunte.
-¿Qué quieres hacer? –pregunto en tono pícaro abrazándome –Pero eso si de aquí no sales –dijo cerrando la puerta de su consultorio con seguro
-Uy que susto –fingí temblar el solo se echo a reír, su consultorio es grande y elegante, con un sofá de tres plazas vino tinto, frente a un ventanal que cubre la pared entera, un escritorio de madera con dos sillas a juego, su titulo en una de las paredes, junto con fotos de la familia, una pantalla plana frente a su silla y una biblioteca con libros de medicina y obras literarias. Me senté en su silla
-Hum lo único que te falta sería la bata para parecer una doctora –me dijo divertido sentándose al frente
-Pues pronto porque quiero hacer una maestría en Literatura Inglesa y luego un Doctorado en idiomas –le dije seria
-Bueno si quieres yo te puedo enseñar ingles, alemán y francés –dijo en tono socarrón
-Engreído y echón –replique, el se levanto y me tendió la mano, la tome.
-Tu engreído, tu echón, siempre tuyo ¿entendido hermosa? –me dijo sentándose en el sofá, yo me senté de lado en sus piernas, el solo me observo y me regalo su sonrisa ladina pícara.
Estábamos en silencio disfrutando el momento, el tenía una mano por delante de mí puesta en mi pierna y la otra descansaba en la parte baja de mi espalda, yo tenia mi cara escondida en la curva de su cuello, el cual bese inocentemente antes de separarme el solo respondió besándome el hombro, justo la parte que mi camisa no cubre, las sensaciones fueron increíbles, sentí un correntazo que me recorrió todo el cuerpo y se alojo en mi columna vertebral haciendo que me erizara, solo ladee un poco la cara y le bese los labios, fue un beso suave al principio, el se encargo de profundizarlo lamiendo mi labio inferior para poder probar mi boca, nuestras lenguas se rozaban haciendo que le beso se volviera más pasional, subió una de sus manos a mi nuca y me pego más a el.
Nos separamos por falta de aire pero Edward no despego sus labios de mi piel, me beso el cuello y la clavícula haciendo que yo echara la cabeza hacia atrás para que el tuviese más espacio, la mano que tenia en mi nuca bajo hasta mi cintura por encima de mis senos, con un ágil y rápido movimiento quede entre él y el sofá, sus manos iban y venían por mi cuerpo y las mías acariciaban su espalda, Edward cargaba una camisa de vestir verde, la cual hacia que sus orbes verdes se vieran espectaculares, el metió una de sus manos debajo de mi camisa y me acaricio los senos sobre el brasier solté un gemido involuntario que lo hizo sonreír antes de que atacara mis labios.
Con manos temblorosas trate de desabotonarle la camisa pero no tuve mucho éxito, el se percato de eso y se la arranco haciendo que los botones salieran volados en todas direcciones, me alzo para quitarme el sweater dejándome en brasier, beso el inicio de mis senos y yo me estremecí, sus antes ojos verdes ahorita estaban negros del deseo, mis manos acariciaban su bien formado pecho, bajaba de sus pectorales a su marcado abdomen y viceversa, el subió a mi cuello y luego a mis labios los cuales beso con pasión y desespero, desabotono mi short y metió su mano para acariciar mi centro encima de la tela, imite su movimiento y le desabroche la correa y el botón del pantalón ya a estas alturas no había marcha atrás, mi primera vez sería en el sofá del consultorio de mi novio y yo no me quejaba, solo quería estar con el y ser suya, más suya de lo que ya soy, me tense cuando empezó a bajar el short el se separo de mí al notarlo, mi respiración era errática y mi corazón latía tan rápido como el batir de las alas de un colibrí.
Solo asentí con la cabeza y el continuo su trabajo, cuando llevaba mi short a la altura de mis rodillas su conmutador sonó
-Doctor Edward se que dijo que no lo molestara pero su padre quiere hablar con usted –dijo Heidi haciendo que Edward se parara de un solo golpe.
-¿Esta afuera? –pregunto respondiéndole a Heidi
-Viene subiendo doctor
-Perfecto –dijo, antes de caminar a mi lado, yo estaba todavía acostada en el sofá y tenia mis manos tapándome la cara -¿Bells? –me llamo y yo solo abrí mis dedos, estaba semidesnuda y súper sonrojada el me quito las manos de la cara y me regalo sus sonrisa ladina –Te he dicho que te vez hermosa sonrojada –dijo y yo asentí –Por fa vístete antes de que le diga mi padre que se devuelva por donde viene y termine lo que empecé –demando entregándome el sweater, yo me lo puse más rápido que inmediato, me subí el short acomode mi cabello y me fui a sentar al frente de su escritorio, el saco de una puerta una camisa blanca y se la puso
-¿Tu padre te vio esta mañana? –pregunte
-¿Por que? –respondió
-Por la camisa –dije y el negó antes de acercarse a la puerta para quitarle el seguro, agarro camino a su escritorio la otra y la guardo en el mismo sitio de donde saco la otra regalándome una sonrisa de complicidad la cual devolví
-Adelante –dijo después de que Carlisle tocara a la puerta –Padre –dijo Edward a modo de saludo
-Edward, hijo venía a… Hola Bella ¿como estas? –me pregunto al verme
-Bien doctor Cullen –le dije, desde que Edward y el se gritaron yo no lo veía
-Hija dime Carlisle –pidió –Ya que eres parte de mi familia -yo solo le sonreí –Bueno ya que están los dos me ahorro el viaje al piso 6 –dijo divertido.
-Tus hermanos planean hacer una parrilla en la casa el sábado, Alice quiere celebrar el lanzamiento de su nueva línea y Emmett solo quiere cocinar su famosa carne a la parrilla –dijo
-Bueno ahí estaremos –dijo Edward
-Edward yo no puedo ir –me excuse –Acuérdate que todavía estaré aquí este sábado
-No Bella yo te voy a dar de alta el viernes –dijo este –Te acuerdas que te dije el 15 y el viernes es 15 de septiembre –agrego
-¿Y hoy a que día estamos? –pregunte
-A 11 Bella ¿Por que?, ¿Estas bien? –pregunto Carlisle un poco angustiado
-Si es solo que no me acordaba de la fecha –me justifique, perfecto pasado mañana era mi cumpleaños número 24 y yo lo pasaría en mi habitación sola ya que Edward tenía pacientes todo el día.
-Bueno tu hermana quiere que Ángela, tú y Edward se vayan desde el viernes –dijo observándome –Y como ustedes ya la conocen es más fácil llevar la paz al medio oriente que llevarle la contraria a Alice, así que mis niños nos vamos de aquí directo a la casa –agrego
-Bueno por mi no hay problema –dijo Edward –Esta noche Bella y yo hablamos con Ang para que sepa, aunque ella trabaja –repuso Edward
-Hablen con ella antes de que lo haga Alice –dijo Carlisle divertido –¿No van a ir a almorzar? –pregunto y Edward vio su reloj de muñeca y asintió –Nos vemos –agrego Carlisle desde la puerta antes de cerrarla
-Que pena –dije cuando Edward fue a ponerle el seguro otra vez
-Pena por que tú eres mi novia y no estábamos haciendo nada malo –agrego
-No viste como nos veía tu papá… Dios creo que el sabía lo que estábamos haciendo o a punto de hacer –dije parándome y caminando hacia la ventana
-Bells mi vida ¿y cual es el problema? –pregunto -Que yo sepa tu y yo somos grandes y sabemos lo que hacemos ¿o no? –pregunto abrazándome por la espalda yo solo asentí –¿Ahora donde nos quedamos?
-A no señor eso si que no, no nos quedamos en nada –dije soltándome y encarándolo, Edward solo hizo un puchero made in Alice
-Pero mi amor… -dijo abrazándome otra vez –¿Acaso no nos podemos besar? –pregunto
-Besar si –dije –Pero lo que paso antes es más que eso y creo que este es tu lugar de trabajo y… -me calló con un beso, beso que fue interrumpido por el gruñido de mi estomago
-Creo que tienes hambre –se carcajeo
-Yo también –respondí divertida, el se acerco a su teléfono y llamo a un restaurant chino, a la media hora llego la comida, me extraño que el repartidor lo llamará por su nombre
-Es que cuando no me da tiempo los llamo –se justifico y yo solo sonreí, comimos en silencio, a mitad de la tarde bajamos a mi habitación y Edward espero a que llegara Ang para hablar del fin de semana.
