Holaa a tooodos! Mil gracias por los reviews n.n Me alegra mucho actualizar tan rápido (no se acostumbren jejeje) pero el hecho es que tenía este capítulo casi listo hace varias semanas, sólo faltaba el momento preciso para ubicarlo, y creo que es este. Veremos de nuevo a mis dos grandes héroes, TK y Kari, más algunas lindas escenas de Pata-Gato (Lord Pata, recuerda que te había dedicado este capítulo XD). Por otro lado, los demonios regresan luego de algunos episodios con un nuevo plan (no me olvide de ellos, son los villanos principales jajaja) ¿funcionará? Sin más embrollos, los dejo con el capítulo, disfrútenlo y nos vemos al final n.n
PD: Digimon no me pertenece, si así fuese, esta historia habría salido en pantalla.
Capítulo 14: El lado oscuro de TK
Había pasado un día desde que los elegidos se habían separado. Luego de haber pasado la noche en una conveniente cueva, TK y Kari se levantaron temprano en la mañana para continuar su viaje hacia la zona oriental del continente, ya que su viejo conocido Qinglongmon los estaba esperando. La lluvia que repentinamente había hecho presencia y los había obligado a permanecer dentro de la cueva durante toda la noche parecía haber cesado por completo, y cuando TK salió al exterior para comprobarlo, pudo notar el brillante cielo completamente despejado y azul, aguardando a los viajeros a que sigan su camino.,
-Kari, Kari, despierta- dijo TK en voz baja mientras movía suavemente el hombro de la castaña-. Ya ha parado de llover, tenemos que seguir y no perder tiempo.
-Mmmmmhhhh… - dijo Kari meciéndose de lado-. Cinco minutos más…
El rubio menor no pudo hacer más que esbozar una pequeña sonrisa ante la flojera de su pareja. Él siempre suele quedarse dormido hasta tarde, pero cuando debe salir de la cama lo hace de manera inmediata, lo completamente opuesto a Kari. Ella si bien despierta temprano, regularmente flojea en la cama durante varios minutos. Y aunque no disponían de una cama en el lugar donde se encontraban, al parecer la hermana de Tai sentía muy cómodo el colchón de hojas que habían improvisado la noche anterior.
TK dejó a Kari descansando unos minutos más, y junto a Patamon y Gatomon salieron a buscar algo para desayunar. No se habían alejado mucho de la cueva, cuando el digimon con alas de murciélago divisó un árbol que se hallaba unos metros más adelante. TK no quería dejar sola a Kari, así que le pidió a Gatomon que volviera a la cueva mientras él y Patamon recogían las frutas del árbol.
-Eso se ve delicioso- mencionó TK- ¿Puedes recogerlas?
-Por supuesto que puedo- respondió Patamon-. Aunque si digievoluciono podré recoger más cantidad.
-Buena idea- dijo TK sacando su D3 de su bolsillo.
Patamon digievolucionó en Angemon y voló hacia la copa del árbol, alcanzando agarras varias frutas que lanzó hacia TK, quien las recibió gracias a sus dotes en el basketball. Una vez que hubieron recogido lo suficiente, el elegido y su digimon volvieron hacia la cueva, donde Gatomon y una ya despierta Kari los estaban esperando.
-Buenos días, preciosa- dijo TK.
-Buenos días- respondió Kari sonriendo- ¿Sabes? me parece muy extraño que hayas despertado temprano y antes que yo jajaja.
-Si, eso pensé yo cuando abrí los ojos- dijo TK-, pero supongo que los nervios y la preocupación de todo lo que ha estado sucediendo no me dejaron dormir.
-¿Cómo estás con eso? ¿Has vuelto a soñarlo?- preguntó Kari mientras abrazaba al rubio.
-No, por suerte llevo tres días sin pesadillas, gracias por preocuparte- respondió TK, correspondiendo al abrazo de Kari.
TK había estado teniendo pesadillas en las que recordaba su batalla con Daemon algunos días atrás, y sobretodo recordaba el sacrificio que Elecmon había hecho para salvar la vida del rubio. Con tan sólo veintiún años había tenido que soportar una innumerable cantidad de muertes, muchas de ellas de sus amigos digimon y de su propio compañero, sin mencionar el divorcio de sus padres quince años atrás. Todo había creado un sentimiento de justicia y de odio hacia la oscuridad en el corazón de TK, y por suerte ahora contaba con el apoyo incondicional de su mejor amiga. No es que antes no lo hubiera tenido, pero ahora que era oficialmente su pareja la relación era distinta, más íntima y romántica que antes.
-¡TK!- gritó Kari llamando la atención del rubio- ¿estás bien?
-Eeem sí, sí, ¿por qué?- balbuceó el chico del sombrero blanco.
-Te estaba habando, te quedas hundido en tus pensamientos y no me escuchas- dijo Kari con un falso gesto de enojo.
-Lo siento- dijo TK-. Pero ya, mi atención es y será siempre tuya. ¿Qué querías decirme?
-Que tengo hambre, tonto. Quiero comer algo.
-Ah, era eso. Pues aquí Angemon y yo hemos traído algunas frutas para comer. ¿Quieres? Se ven deliciosas.
-¡Sí! ¡Gracias!
Kari tomó una fruta y se dispuso a saborearla. Aún estaba algo inmadura, pero con el hambre que tenía no le dio importancia. Se sentó en el suelo al lado de TK, quien también estaba comiendo. En frente de ellos, Angemon y Gatomon tenían una fruta cada uno y también comenzaron a comer.
-Oye, Angemon- dijo el digimon de Kari- ¿Por qué no has regresado a la etapa infantil?
-Me gusta tener brazos y manos cuando voy a comer- respondió el ángel digimon- ¿Has visto mis patitas cuando soy Patamon? Son muy incómodas para comer frutas jajaja.
Todos rieron ante el comentario de Angemon, y de poco a poco, sin que los humanos se dieran cuenta, Gatomon se fue arrimando hacia Angemon, quien en un momento pasó su brazo por atrás del hombro de la digimon blanca, envolviéndola en un abrazo.
-Esto tampoco lo puedo hacer siendo Patamon- le dijo en voz baja, recibiendo como respuesta una sonrisa y un sonrojo por parte de Gatomon.
Mientras tanto, en el centro del Área Oscura, Lucemon desde su trono llamó a un su sirviente Phantomon para recibir el reporte diario de lo que sucedía en el mundo exterior. La guarida de los demonios constituía en un enorme palacio de color gris, de aspecto desgastado y lúgubre. Cinco tronos formando un semicírculo se hallaban en la pared trasera de la habitación, ocupados por los cinco demonios de tipo humano. El primero era ocupado por Beelzemon, seguido de Daemon, en el centro se encontraba el más grande de los asientos, ocupado por Lucemon. A su izquierda se encontraba Lilithmon, y en el último lugar disponible se hallaba sentado Barbamon. Belphemon permanecía en su modo de sueño, recuperándose de la batalla contra HerculesKabuterimon el día anterior. El pequeño osezno se encontraba encerrado en una habitación secreta y perfectamente sellada y aislada del sonido, para que no pueda despertar y causar un alboroto innecesario en el refugio de los demonios. En cuanto a Leviamon, el enorme cocodrilo demonio, nadie sabía nada. Desde que fue despertado, saludó a sus camaradas y se fue del palacio, argumentando que tenía mejores planes que quedarse ahí sin hacer nada con el resto de los demonios. Lucemon se preguntaba qué podía traer esa bestia entre manos, y en qué estaría pensando para acabar con los elegidos. Leviamon era el más salvaje a la hora de destruir a su rival. Si bien Belphemon era una bestia incontrolable cuando despertaba, la capacidad mental del oso disminuía drásticamente, convirtiéndolo en una máquina de guerra. El caso de Leviamon era diferente; era el más poderoso de los demonios, pero además contaba con el intelecto suficiente para crear un plan que pudiera llevarlo a la victoria. Repentinamente, el líder de los demonios fue sacado de sus pensamientos debido a la llegada de Phantomon con el reporte.
-Señor- dijo-. Anoche otro de los elegidos ha logrado la digievolución Mega, se trata de Phoenixmon. También me han informado que el grupo que se dirige hacia el occidente tomará un descanso en Ciudad Light. Es todo.
-Gracias, Phantomon- dijo Lucemon- ¿Qué hay de la Luz y la Esperanza?
-Siguen su viaje a oriente sin mayores sobresaltos, Señor- respondió el sirviente de nivel Ultra.
-Si no me equivoco, son los únicos que todavía no cuentan con un digimon de nivel Mega, ¿cierto?- preguntó hábilmente Lucemon.
-Si, Señor- respondió Phantomon.
-Muy bien, puedes retirarte- dijo Lucemon antes de clavar su vista en el vacío.
-Señor Lucemon, ¿en qué está pensando?- preguntó Daemon- ¿Quiere que termine lo que empecé con el elegido de la Esperanza?
-No, no, no- dijo Lucemon mientras esbozaba una malévola sonrisa-. Creo que es mi turno de conocer a los elegidos…
-¡¿Qué demonios están haciendo?!- exclamó TK completamente estupefacto al ver a su digimon abrazando tan melosamente al de Kari.
-Bueno- dijo Angemon-. Supongo que ya no podemos seguir ocultándolo. Gatomon y yo tenemos una relación.
TK y Kari quedaron en estado de coma por unos segundos mientras procesaban lo que acababan de oír. El ángel digimon volvió a ser Patamon y voló hacia la cabeza de TK, quien seguía sin siquiera parpadear.
-¡TK! ¡TK!- dijo mientras movía su pequeña mano de un lado a otro delante de la vista del muchacho.
-Sí… sí… ya estoy bien- dijo el rubio parpadeando de forma continua.
Una vez que los humanos volvieron en sí, comenzaron las preguntas.
-¿Desde cuándo? ¿Quién lo sabe?- preguntó TK.
-¿Cómo fue? ¿Por qué no nos dijeron nada?- cuestionó Kari.
-Tranquilos, tranquilos- dijo Gatomon con ambas manos al frente-. Una pregunta a la vez.
-Muy bien- dijo TK tomando la delantera- ¿Desde cuándo?
-Les parecerá curioso, pero desde hace siete meses- dijo Patamon.
-Ese es el tiempo que llevamos saliendo TK y yo- reflexiono Kari- ¡Esperen! No me digan que…
-Exacto- interrumpió Gatomon con una tímida sonrisa-. Desde el mismo día que ustedes jaja.
-Qué bien guardado se lo tuvieron- dijo TK- ¿Alguien más lo sabe?
-Por supuesto que no- dijo Gatomon-. Nadie más lo sabe, ni siquiera los otros digimon. Queríamos que ustedes fueran los primeros en saberlo.
-¡Ay Dios! ¡Me va a dar un ataque!- exclamó Kari, que no cabía en su felicidad- ¡Ya sabía yo que ustedes eran el uno para el otro!
Las palabras de la castaña provocaron que las mejillas de los digimon se pusieran completamente rojas.
-¿Pero por qué no nos lo dijeron antes?- inquirió TK.
-Bien, primero porque no estábamos seguros de que fuera a funcionar- dijo Patamon-. Pero sí íbamos a decírselo el día del festejo del primero de agosto, pero surgieron los problemas, y no hemos encontrado otra ocasión para hablar de esto, hasta hoy.
-No saben lo feliz que me hacen- dijo Kari totalmente complacida-. Oigan, ¿no les gustaría salir a pasear un rato como MagnaAngemon y Angewomon?
-¿En serio? ¡Eso sería fantástico!- dijeron ambos digimon al unísono.
-Vamos a hacer una cosa- dijo TK-. Ustedes irán a buscar algo para almorzar más tarde, mientras Kari y yo terminamos de recoger nuestras cosas. Nos iremos de aquí dentro de una hora.
Los digimon asintieron y después de la digievolución salieron de la cueva. Hacía mucho tiempo que no estaban juntos en sus fases de tipo humano, por lo ahora podían tomarse de las manos, abrazarse y jugar con más facilidad. En un momento dado, Angewomon perdió de vista al veloz ángel masculino, quien apareció repentinamente detrás de ella con un pequeño e improvisado ramo de flores que ella recibió encantada.
-¿Sabes?- dijo MagnaAngemon completamente sonrojado-. Nunca te he besado con ambos en el nivel Ultra…
Y sin esperar ninguna clase de respuesta, tomó a Angewomon por la cintura y fundió sus labios en los de ella. Era muy lindo y emotivo ver a dos ángeles compartiendo ese beso. Angewomon soltó si querer el ramo de flores y posó sus manos en los musculosos hombros de su pareja. Había besado a Angemon con anterioridad, sí, pero el ángel de nivel perfeccionado a ella realmente le encantaba. Eran pocas las veces que Angemon digievolucionaba, debido a que permanecer en el nivel Ultra le demanda más energía que al resto de sus amigos, por eso las "visitas" de MagnaAngemon eran tan especiales para Angewomon. Luego de separar sus bocas, los ángeles digitales buscaron durante unos minutos algo para almorzar, hasta que se toparon con un par de digimon que convenientemente les vendieron todo lo que necesitaban. Con "las compras hechas", MagnaAngemon y Angewomon regresaron a la cueva, donde TK y Kari los estaban esperando, con sus mochilas sobre sus espaldas.
-¿Y bien?- dijo TK- ¿Se divirtieron?
-No te imaginas cuanto- dijo Angewomon esbozando una sonrisa.
-¿Consiguieron el almuerzo?- preguntó la castaña.
-Sí, por supuesto- dijo MagnaAngemon mientras enseñaba a los humanos las bolsas que traía en sus manos.
-Magnífico- dijo TK-. Es hora de irnos.
Los ángeles volvieron a ser Patamon y Gatomon y se treparon en la cabeza y hombros de TK y Kari, y abandonaron la cueva de una vez por todas. Luego de haber andado unas horas, Kari se sintió cansada y pidió descansar un momento. Afortunadamente, un pequeño río se oía muy cerca, por lo que TK optó por detenerse para almorzar. Extendió una pequeña manta en el verde suelo, y mientras Kari y Gatomon preparaban el resto, él y Patamon se dirigieron hacia el río para buscar un poco de agua.
-Traeremos agua para las chicas- mencionó TK a su amigo mientras caminaban-. ¿Traes la jarra?
-Por supuesto- respondió Patamon desde la cabeza del rubio.
Debían atravesar unos árboles que interrumpían su camino al río, y una vez hecho esto, se encontraron de pie en la orilla del mismo. TK juntó algo de agua fresca, pero no pudo evitar que la jarra se cayera al suelo cuando volteó para regresar y vio lo que tenía en frente. No lo habían oído llegar, pero delante de ellos se hallaba un ser con el aspecto de un joven musculoso de cabello rubio con una marca morada en su ojo izquierdo y con labios de color rojo. Del lado derecho de su espalda sobresalían seis alas angelicales de color blanco y una de color negro, más pequeña que el resto. En el lado izquierdo, llevaba seis alas demoníacas, y una más pequeña que las anteriores. Vestía un atuendo blanco y negro con detalles dorados, y se podía notar que en cada uno de los anillos de sus tobillos sobresalían dos alas doradas, angelicales del lado derecho, y demoníacas del izquierdo. El misterioso hombre esbozaba una sonrisa en su rostro, pero a TK no le inspiraba confianza alguna.
-Hola- dijo el extraño-. Tú eres TK, ¿verdad?
-Así es- respondió el rubio, no muy seguro- ¿Quién eres tú?
-Eso no importa- dijo-. Vine porque tengo que hablar contigo.
-Lo siento, pero no tengo tiempo- dijo TK cortésmente-. Tengo muchas cosas que hacer, y mi novia me está esperando.
TK, con Patamon en su cabeza, comenzó a rodear al extraño para marcharse de ahí. No le importaba que no llevara el agua, sabía que si se quedaba en ese lugar no iba a ocurrir nada bueno.
-¡Detente!- gritó sorpresivamente el hombre, logrando que TK permaneciera paralizado en su lugar. El extraño caminó unos pasos y tomó a Patamon por sus orejas, haciendo que el pequeño digimon gruñiera intentado zafarse.
-¡Hey! ¡¿Qué demonios estás haciendo?!- dijo TK enfadado- ¡Déjalo ir en este instante!
-Duerme…- dijo el extraño apuntando a Patamon con su mano abierta. Increíblemente Patamon cayó rendido en ese instante.
-¡¿Qué le has hecho?!- reclamó TK.
-Tranquilo, sólo está dormido, ahora podremos hablar. Mi nombre es Lucemon, soy el Líder de los Siete Grandes Reyes Demonio.
TK comenzó a temblar. Patamon no podía ayudarlo, y frente a él se encontraba su peor pesadilla. Por un lado estaba tranquilo de que Kari no estuviera ahí con él, pero por el otro deseaba que todo se tratara de su imaginación. Lucemon dejó a Patamon lentamente en el suelo, y se sentó sobre el césped, incitando TK a hacer lo mismo.
-Tengo que hablarte de ti- dijo Lucemon-. Eres una persona muy especial, TK. He estado observándote, y el odio que le tienes a la Oscuridad no es más que una fantasía…
-¡Mientes!- dijo TK- ¡No es una fantasía! ¡Te odio a ti y a todos tus camaradas! ¡Por culpa de la Oscuridad el Digimundo se está cayendo a pedazos! ¡Por culpa de la Oscuridad perdí a mi mejor amigo! ¡Por culpa de la Oscuridad…
-Conociste a Kari…- dijo Lucemon rápidamente, ganando una mirada de confusión por parte del humano-. Gracias a la Oscuridad conociste a quien ahora es tu pareja. Gracias a la Oscuridad conociste a este pequeño- dijo señalando a Patamon-. Gracias a la oscuridad hiciste muchos amigos. ¿No lo entiendes, TK? Eres una persona muy fuerte, y tu digimon esconde un poder enorme dentro de sí. Yo puedo ayudarte a lograr todo lo que te propones, sólo déjame. No puede haber Luz sin Oscuridad.
TK procesaba las palabras de Lucemon, en parte tenía razón. Si no fuera por la Oscuridad, él nunca habría ido al Mundo Digital aquella vez hace trece años. No habría hecho esos increíbles amigos, no habría conocido a Patamon… no habría conocido a Kari. Él nunca lo había visto de ese modo, pero era cierto, no puede haber Luz sin Oscuridad.
Lucemon lo miraba fijamente, su truco había funcionado. Lo único que necesitaba era plantar esa semilla de duda dentro del rubio, y lo había conseguido. Deslizó su mano dentro del bolsillo de TK y extrajo la terminal-D del rubio. Quitó el emblema de la Esperanza del lateral del aparato, y cuando entró en contacto con el líder de los demonios, su característico color amarillo fue oscureciéndose, hasta tornarse completamente negro. El símbolo de la Esperanza también había mutado, ahora se asemejaba a una luna en su cuarto creciente con una estrella a su lado, ambas de color negro.
-TK- dijo Lucemon al oído del chico, que permanecía en una especie de trance mientras la energía oscura que emanaba el demonio lo envolvía poco a poco-. Este es el emblema de la Oscuridad, quiero que lo uses para hacer de este mundo un lugar mejor.
Lucemon volvió a insertar el emblema en la terminal-D de TK, y la depositó en las manos del humano. El demonio se puso de pie, y extendió su mano hacia Patamon, logrando despertarlo y poniéndolo en un trance similar al de TK.
-Patamon- dijo-. Tú y tu camarada tienen que salvar al Digimundo. Los humanos son nuestros enemigos, pero con TK y tú de nuestro lado, no podrán hacer nada. Deben ayudarme a detenerlos… hagan lo que deban hacer para lograrlo.
Habiendo terminado de hablar, Lucemon fue envuelto en una cortina de humo negro, y desapareció del lugar. Justo después Kari y Gatomon llegaron y encontraron a TK y a Patamon sentados en la hierba, con un semblante extraño en sus rostros.
-¡TK!- exclamó la castaña alegremente-. Me preocupé al notar que no volvías, ¿qué hacen aquí sentados? ¿Y por qué tienes tu terminal-D en tus manos?
TK no contestaba, su mirada seguía fija al suelo, al igual que Patamon.
-¡Hey! ¡Te estoy hablando!- dijo Kari algo fastidiada- ¡Sabes que no me gusta que me ignores! ¡TK!
Kari se acercó a su pareja, pero cuando se dispuso a tocarlo en su hombro, TK rápidamente se dio la vuelta, lanzando un puñetazo hacia la castaña.
-¡CUIDADO!- exclamó Gatomon al tiempo que empujaba a Kari, logrando salvarla del golpe.
-TK- dijo Kari con lágrimas en sus ojos- ¿Qué te pasó? ¿Por qué me haces esto?
-¡Déjame en paz!- exclamó TK- ¡No quiero volver a verte! ¡Salvaré al Digimundo yo sólo! ¡Vámonos Patamon!
-Enseguida- dijo el digimon murciélago- ¡Burbuja de aire!
Patamon atacó a Gatomon, quien recibió el ataque completamente estupefacta. No podía creer que hace algunas horas la había besado tan tiernamente y ahora él la había atacado. Lo peor de todo es que el ataque fue muy poderoso, Patamon no era así de fuerte. La digimon de nivel Campeón había caído al suelo con el ataque, y mientras Kari la levantaba sollozando, lo único que pudieron hacer fue ver cómo TK y Patamon se alejaban de su vista.
-TK, por qué…
-Señor Lucemon, es usted brillante- dijo Lilithmon encantada con su líder.
-Gracias, pero sólo apliqué un buen plan- respondió el aludido.
-Utilizar el odio del chico hacia la Oscuridad en su propia contra fue una estrategia muy buena, Señor- halagó Barbamon a su líder.
-En realidad, ese odio fue lo que le jugó en contra, ¿verdad?- preguntó Daemon.
-Exacto, Daemon, tienes razón- dijo Lucemon-. El odio de ese muchacho hacia la Oscuridad fue creciendo cada vez más, haciendo que se transformara en una especie de Oscuridad por sí misma. Redundante, lo sé, pero pudimos sacar provecho de eso. Ahora que Leviamon desapareció, contamos con un nuevo aliado y con un elegido menos, al mismo tiempo.
-Es bueno saber que por lo menos un elegido no logrará la digievolución Mega ¿cierto?
-Oh, para nada, Lilithmon- respondió Lucemon-. Estoy seguro de que lo lograrán…
-Kari, ya cálmate- dijo Gatomon abrazando a su amiga-. Ya no llores, o vas a hacer que yo también lo haga.
-Lo siento amiga- dijo Kari entre sollozos-. No sé que le ocurrió a TK, pero estoy segura de que no era ese monstruo.
-Pienso lo mismo- dijo Gatomon con aire apesadumbrado-. Patamon y TK nunca nos atacarían, hay que averiguar qué les sucedió.
-Pero ¿cómo?- preguntó la castaña, sin ánimos de nada.
-Lo mejor que podemos hacer es terminar lo que empezamos- respondió el digimon-. Debemos encontrar a Qinglongmon nosotras mismas.
-Creo que tienes razón. Con TK o sin él, tenemos que ayudar a los digimon que nos necesitan. Y las Bestias Sagradas pueden ayudarnos.
-Ese es el espíritu- dijo Gatomon un poco más animada-. Tenemos que irnos ahora.
La elegida de la Luz y su digimon juntaron sus cosas y continuaron su viaje, esperando que Qinglongmon les diga cómo traer de vuelta a TK y a Patamon.
-TK, te prometo que volverás a ser el dulce y tierno joven que siempre has sido…-pensó Kari esa noche mientras se acostaba a dormir.
Aquí termina este capítulo. Regresaron los demonios y más malvados que nunca x( ¿Qué pasará con Kari y Gatomon ahora? ¡TK es malvado! Esto se pondrá cada vez más bueno con los capítulos siguientes. Lord Pata, ¿qué te pareció el capítulo? Espero que te haya gustado. Quiero agradecer también a mi nuevo lector, MasterTigress01, espero que también te haya gustado el capítulo, y a todas las personas que siguen el fic, yo escribo para todos ustedes. Les cuento que a partir del siguiente capítulo, volveré a hablar un poco de cada grupo, pero siguiendo una línea principal, a diferencia de estos últimos cuatro capítulos, que hablaban de un grupo en particular.
PD: en el próximo capítulo: Sora, Mimi y Ken llegan a la costa sur, pero el malvado Barbamon regresa para atacar a los digimon de la pequeña aldea, cosa que Mimi no permitirá. Un extraño digimon aparece en el campo de batalla. El próximo capítulo será "Los espinosos látigos de Rosemon", no se lo pierdan y dejen reviews. Ahora es cuando la aventura digievoluciona! Byeee
