¡Hola! Aquí esta el nuevo capitulo, que puedo decir...cada vez falta menos para el final, así que las cosas al fin están tomando forma entre nuestras protagonistas.

Review's Time :3

Alike: Pues lo tenia todo planeado desde el principio (?) Pero bueno, haciéndole honor a su nombre, el fic deja lo mas tenso para el final :B Y tranquila que no sufrirán mucho, al menos Luka...ya la pisotee mucho de ella en "Retratos" xD En fin, espero que te guste el capitulo.

shizuma1997: ¡Jaja, me reí con tu review (en buena onda)! Me pareció lindo que sugieras lo de los hijos (aunque no es precisamente una inclinación mía el hacerlas con hijos, porque a mi no me agradan los niños y no se como describirlos e_e) La historia continuara normalmente ahora así que no te preocupes, espero que disfrutes de este y nos leemos pronto. (:

Shannykitty: Siento que te he visto en otra parte (?) Muchas gracias por pasar por aquí y disfrutar de esta historia. Me alegra que te haya gustado la trama y como se dice por ahí: uno lastima a los que mas quiere :c es como la ley absurdamente natural de la vida. Pero bueno, espero que te guste este capitulo.

Labi-chan: No podría haberlo sintetizado mejor xD Aunque si lo pones así se oye tan fácil (?) En cuanto a Miku...yo tampoco lo esperaba (?) Na, ya enserio, no podía ser normal que la amara con tanta desesperación, digo, esto no es Magnet e_e Pero bueno, así están las cosas. Lo ultimo: ¡Me alegra que al fina leyeras la historia que te hice a ti y a las chicas que deben andar por algún lugar del universo! :33 Espero que te guste este capitulo.

Aclaración: Ninguno de los personajes de VOCALOID me pertenecen, ellos son propiedad de Crypton Future Media.


Capítulo 14: Madres

A pesar de que el sol calentaba la ciudad dándole una templada temperatura al ambiente, en la habitación de Miku el frio parecía haberse apoderado de cada metro cuadrado. Ya había pasado una semana desde el quiebre en su relación con Luka. Después de haber llegado al edificio de la Seiteki Kon no respondió a las preguntas, hizo caso omiso de las palabras de ánimo y se encerró indefinidamente. Gracias a la insistencia de Gumi no había dejado de ir a la universidad. El semestre ya casi se acaba y tenía que poner todo de su parte, aunque no tuviera ánimos, si quería aprobar luego de estar dos semanas ausente.

—Miku —Kaiko la llamó desde afuera como lo había estado haciendo los últimos siete días— Miku, entiendo que me odies por haberte ocultado todo pero necesito que salgas para que podamos conversar las cosas.

Como en aquella semana había pasado por diferentes estados anímicos, había terminado por revelar todo lo que había escuchado en un arranque de ira y frustración. Kaiko reconoció que ella era la única que lo sabía, por lo que le dijo que no debía dirigir su ira al resto. Aun así, Miku comenzó a ignorar a Ann, Piko y Yuma. Estos solo se limitaron a tratar de comprenderla sin opinar, tristes por dentro al ver como su amada ojou caía nuevamente en un estado similar al que tenía cuando iba a la escuela.

—Fuera. —Fue todo lo que respondió Miku con la voz seca, que demostraba todo el tiempo que llevaba llorando.

—Kaiko, agradezco tus intentos, pero es hora de que intervenga personalmente. —Hoseki, quien había aparecido en el pasillo, le habló seria.

—Está bien…pero…por favor, entiéndela… —Le dijo antes de marcharse.

—Miku, abre la puerta. —Por primera vez en mucho tiempo, Hoseki se estaba comportando como una verdadera madre. Hablando severamente.

—No…no le abriré a nadie, menos a ti. —Indicó con el mismo tono de antes.

—No te lo estoy pidiendo, te lo estoy ordenando. —Subiendo levemente el volumen, Hoseki puso la copia de la llave de la habitación de Miku. SI no le abría entraría a la fuerza.

—No me importa. —Hecha ovillo en el sofá, Miku le reitero que no la dejaría entrar. Viendo segundos después como la puerta se abría— ¡Fuera de aquí! —Exclamó molesta por la intromisión indeseada.

—No me grites. —Añadió con calma Hoseki, cerrando la puerta tras de sí.

—¡Fuera!, ¡Ya has hecho suficiente!, ¡Vete de aquí!, ¡¿Ahora piensas comportarte como una madre?!, ¡Después de que estuviste actuando como una pe-! —No alcanzó a concluir su insulto ya que Hoseki se había acercado hasta ella, dándole una cachetada.

—No le hables así a tu madre. —Le dijo seria, viendo como Miku la miraba con los ojos más llenos de rencor que antes— Y lo principal, no busques echarme la culpa de algo que no me corresponde.

—¡¿Cómo que no te corresponde?! ¡Le hiciste cosas horribles a la familia de Luka!

—Y tú le hiciste cosas horribles a Luka, ¿o me equivoco? —Añadió mientras la tomaba por los hombros.

—¡¿Qué sabes tú?!

—Deja de gritarme. —Pidió con tono sereno, mirándola a los ojos— Cálmate, de lo contrario no podremos conversar.

—No tengo nada que hablar contigo. —Le dijo resentida, volviendo a su lugar en el sofá.

—Heriste a Luka, ¿verdad? —Volvió a preguntar Hoseki, tomando asiento a su lado.

—Solo le dije la verdad…

—Pero la verdad duele.

—Supongo…

—Miku, desde un principio mi objetivo era torturar un poco más a Kow…no voy a negártelo. —Dijo su madre, mirándola con gesto calmado— Pero eso no significa que quisiera a Luka para jugar con ella…después de todo es tu novia y me dijiste que no la tocara la primera vez que vino aquí, ¿o ya lo olvidaste? —Miku asintió levemente, un poco confundida.

—¿Por qué estas comportándote así conmigo?

—Porque eres mi hija. —Tras una leve pausa continuó— Es cierto que arruinaste todo al expandir lo que era un secreto de dos…pero bueno…nada puedo hacer para cambiar las cosas. Ese tal Gakupo estuvo aquí hace poco, armó un gran escándalo y al final tuvimos que reducirlo de una forma bastante…extrema, para que no hablara. Pero esto tú lo sabes ¿verdad? Sabes cómo se trata a los que intentan amenazarnos.

—Si… —Añadió mirándola de reojo, no se fiaba de la imagen de madre responsable que estaba viendo.

—En cuanto al trato que tenías con nosotros… —Luego de una nueva pausa, Hoseki habló— ¿Qué harás?

—Obedecerte… —Dijo a regañadientes.

—No pareces demasiado convencida…

—No puedo hacer otra cosa, de todas formas volver ahora con Luka es imposible…ella me odia…todo por tu culpa.

—Ya te dije que dejes de mezclar las cosas. ¿Cómo puede llamarte a ti misma una Hatsune si no reconoces tus errores?. Tú fuiste quien escogió contarle todo porque pensaste que era lo mejor que podías hacer, yo no te obligue a hacerlo. Sé que desde siempre te ha gustado la honestidad, pero aveces es mejor ocultar ciertas cosas. —Le anunció con tono reprochador.

—De todas formas tendria que habérselo contado en un par de meses… —Murmuró de mala gana Miku, sabiendo que las palabras de su madre eran ciertas. Estaba mezclando las cosas para no tener que culparse por el desenlace que le dio a sus propios problemas.

—¿Cómo reacciono cuando le contaste todo? —Le preguntó con una sonrisa fraternal. Había decidido comportarse como una madre antes que como una empresaria, después de todo no podía arrebatarle la felicidad a su hija.

—Se enojó mucho… —Murmuró con voz ahogada, recordando cada una de las expresiones que Luka había puesto. Cuando sintió que iba a volver a llorar, su madre la atrajo hasta ella— Ella…me gritó... —Añadió entre sollozos mientras se aferraba más a su madre, quien le acariciaba la cabeza para calma.

—¿Qué te gritó? —Le preguntó cuándo ya se había calmado un poco.

—Que era ella quien decidía si su vida se arruinaba o no…que jamás se había sentido avergonzada de mí y…

—¿Y?

—Y que si dejándola estaba demostrándole que la amaba…que me alejara lo más posible de ella… —Concluyó antes de volver a romper en llanto.

—Por dios hija…pensé que te había dicho algo más terrible. —Dijo su madre tranquilamente.

—No hay nada más terrible …

—Pudo haberte dicho que eras una bastarda manipuladora, golpearte y llamarte prostituta… —Le sugirió mientras recordaba los insultos que había recibido hace tiempo de una persona similar a Luka.

—Luka jamás me diría algo como eso… —Dijo con un puchero en su rostro, y el ceño fruncido.

—Claro que no te lo diría…por qué te ama… —Añadió su madre con una sonrisa segura— Las peleas son normales en todas las relaciones…además, como le has dicho todo de golpe es normal que se sienta contrariada. ¿Qué haría si de pronto te digo que eres adoptada, que he matado a tus padres, pero que te quiero como a nada en el mundo? —Le planteó con tono relajada.

—Me confundiría mucho… —Respondió mientras pensaba que para su madre toda la situación no era tan mala como lo había creído.

—Porque es normal hacerlo…cuando estamos acostumbrados a algo es normal sentirse extraño y perdido al perderlo…o cambiarlo radicalmente.

—Mamá…

—¿Si?

—Gracias.

—Soy tu madre, ¿Qué otra cosa puedo hacer?

—¿Qué le dirás a los abuelos? Ellos van a enojarse mucho cuando sepan que mi "novio" es una chica…

—Cuando llegue el momento nos encargaremos de eso. —Le dijo al tiempo que le guiñaba un ojo y se ponía de pie— Bueno, tengo que volver al trabajo. Tú intenta calmarte y volver a tu estado normal. Todos te extrañan, después de todo serán tres semanas consecutivas ignorándolos.

—Diles que volveré pronto. —Le dijo antes de verla desaparecer por la puerta.

Luego de que Hoseki dejase la habitación Miku comenzó a reflexionar nuevamente las cosas. Analizando cada uno de los momentos que había pasado junto a Luka pensó que su madre realmente tenía razón. Antes habían discutido, pero nunca se habían peleado de verdad. De pronto, un recuerdo terminó por aclararle todo. Cuando Lily había tratado de exponerla Luka se alejó para que así no se viese afectada. Riendo suavemente se dio cuenta de que esta vez ella había estado tratando de hacer lo mismo. Tras pensar en lo torpes que eran ambas al tratar de buscar la felicidad de la otra dejando a un lado la suya no le quedó otra opción que aceptar que se había equivocado con sus decisiones. Ahora solo le quedaba reponerse, pedir disculpas a las personas que la habían soportado en su peor momento y prepararse para visitar a Luka y pedirle disculpas correctamente.

Entre tanto, Luka se preparaba para ir en busca de ayuda y consuelo. Su orgullo se sentía un poco mancillado ya que se suponía que era una mujer adulta. Aun así, se encontraba saliendo de su apartamento para visitar a su madre. Pensando que haría para llegar hasta su antiguo hogar ahora que carecía de un auto, no notó la silueta conocida que venía hacia ella.

—Hola. —Escuchó aquel saludo de una voz un poco grave y áspera, pero que aun así sonaba amigable.

—Ah… —Fue todo lo que dijo cuando vio a Lily frente a ella con una mano alzada en señal de saludo.

—¿Ah? ¿Eso es todo lo que dirás?

—¿Qué estás haciendo aquí?

—Vine a visitarte, Gumi me contó lo que pasó con Miku y me dijo que lo mejor seria que te viniera a ver…

—Umm, ya veo… —Dijo sonriendo tenuemente, sintiéndose feliz de haberse ganado una amiga como Lily, comprometida pero poco honesta— ¿Así que solo viniste porque Gumi te lo dijo?

—Algo así…como sea, ¿Qué tal si vamos a alguna parte? —Le preguntó, señalando su motocicleta.

—Lo siento, pero ya tengo planes…

—Ya veo… —Murmuró resignada al ver que su invitación había sido rechazada.

—Pero…quizás puedas hacerme un favor. —Añadió Luka con una sonrisa más amplia en su rostro, realmente la hacía feliz ver la disposición que tenía Lily a pesar del corto tiempo que llevaban como amigas.

—¿Qué necesitas? —Preguntó con ánimos renovados.

—¿Podrías llevarme a un lugar?

—Claro, después de todo soy responsable de romper tu auto. —Sin perder más tiempo comenzó a caminar en dirección a su vehículo.

—Ya olvida eso... —Dijo Luka cuando hubieron llegado al sitio donde estaba la motocicleta.

—Ten… —Lily le lanzó el casco que normalmente auxiliar que tenía y luego de ponerse el suyo se subió— Por cierto ¿adónde vamos?

—A la casa de mi madre… —Le respondió un poco avergonzada al tiempo o que se subía tras ella.

—Entiendo… —Fue lo único que dijo Lily con tono comprensivo antes de encender el motor— Agárrate bien, no quiero que llegues media muerta a tu casa— Le dijo antes de partir.

Luka solo obedeció y se aferró a la rubia. Era raro ir viajando de esa manera, y ahora que lo pensaba bien, era la primera vez que se subía a una motocicleta. Recordando las frases de Miku cuando Gumi había hablado sobre la motocicleta de Lily no pudo evitar que sus ojos se aguaran. La extrañaba, la extrañaba mucho, pero la culpa le impedía ser honesta consigo misma. Aferrándose con más fuerza a Lily derramo un par de lágrimas sobre su chaqueta. Cuando llegaron a su destino, perdiéndose dos veces porque la rubia aún tenía un pésimo conocimiento acerca de las calles, se despidieron con la promesa de que la próxima vez que se encontraran seria en una fiesta de reconciliación similar a la que habían tenido cuando la pelirrosa se había recuperado.

Tras armarse de valor golpeó la puerta. Desde dentro se escuchó la voz de su madre que indicaba que pronto abriría.

—Luki, te dije que te llevaras la chaqueta… —Dijo sin mirar a quien tenía en frene, ya que buscaba al chaqueta que había mencionado.

—Mamá… —La voz cansada de Luka la hizo girarse inmediatamente, frunciendo el ceño al ver su angustiado rostro.

—¿Luka? ¿Qué pasa? —Le preguntó con calma, limpiándose las manos en el delantal blanco que llevaba ya que minutos antes había estado haciendo galletas.

—Yo… —Resistiéndose aun a quebrarse frente a su propia madre, Luka optó por dejar su frase incompleta.

—¿Viniste a ver a Luki? El salió con sus amigos hace poco…si quieres puedes esperarlo. —Le dijo tranquila, invitándola a pasar.

—En realidad yo… —Mientras entraba trato de completar su frase— Vine a verte a ti…

—Ya veo… —Con una profunda felicidad que se dejó ver en una sonrisa tenue, la madre de Luka la redirigió hasta la cocina para que se sentaran a tomar algo. Sintiendo como si otra vez fuese una adolescente angustiada se dejó guiar, sentándose pesadamente.

—¿Hiciste galletas? —Le preguntó al sentir el aroma dulzón que salía de un bol tapado sobre la mesa.

—Así es, ya deben estar tibias… —Mientras preparaba el hervidor para servirle chocolate caliente le propuso indirectamente que comiera si lo deseaba.

—¿Puedo tomar una? —Al no saber cómo debería tratar a su madre después de siete años de incomunicación, Luka no podía evitar se tímida y discreta con ella.

—Come las que quieras. —Le dijo al tiempo que le ponía una mano sobre la cabeza, acariciándola levemente— ¿Qué te ha ocurrido?

—Ah… —Mientras tomaba un puñado de galletas de chocolate y mantequilla no pudo evitar sentirse nuevamente como una niña pequeña.

—Espera un poco, esta cosa ya ha hervido el agua…cuanta rapidez… —Con la misma serenidad que solía caracterizarla a ella, su madre preparo una taza con humeante chocolate amargo.

Luka recordó que aquella combinación de galletas con chocolate caliente siempre lograba animarla. Pensó que su madre se había dado cuanta de inmediato de lo que le ocurría, disfrazándolo con preguntas cotidianas para que se sintiera en confianza. Sonrió agradecida por tener una madre que, a pesar de todo, la seguía amando incondicionalmente.

—Bien, ahora si… —Le dijo tras poner la taza frente a ella y sentarse en la silla de al lado— Vamos…no te quedes muda…viniste para contarme algo ¿verdad?

—Ah, si… —Dudando nuevamente, Luka se perdió en la oscuridad del chocolate caliente— Veras…lo que pasa es que…hace una semana yo…discutí con Miku. Le dije cosas horribles y acabe echándola como si fuese cualquier cosa. —Resumiendo toda la historia, Luka no pudo evitar que su voz se quebrara y sus ojos comenzara a derramar algunas lágrimas. Su madre solo tomo una de sus manos ente la suyas y le sonrió con comprensión.

—¿Por qué peleaste con ella?

—Bueno…porque… ¿si te lo cuento no te enojaras?

—Claro que no.

Luego de la respuesta de su madre, Luka comenzó a contarle todo por separado. Desde lo de su padre, pasando por la madre de Miku, para terminar en el problema con Miku. Su madre la escuchó atenta, pero extrañamente, su rostro no pareció cambiar a uno sorprendió cuando le conto sobre Kow.

—Pues es una lástima que ambas hayan mezclado las cosas. —Las primeras palabras que salieron de la boca de su madre la obligaron a preguntarle por el resto del problema.

—¿No te sientes mal?, ¿No te molesta lo que ha hecho papá?

—En su tiempo me molestó, pero ahora no le doy demasiada importancia.

—Entonces, ¿lo sabias?...

—Claro que lo sabía, después de todo Hoseki vino en persona a contármelo.

—¿Eh?...espera, ¡¿Qué?! —Al escuchar el nombre de la madre de Miku siendo pronunciado con tanta normalidad no pudo evitar dar una exclamación de sorpresa— Tu…¿tú y ella se conocen?

—Digamos que sí, aunque ella ha venido muy pocas veces. La primera vez la eche a golpes de la casa gritándole que era una prostituta y una desvergonzada por contarme todo con tanta naturalidad. Eso fue un día antes de tu cumpleaños, ella había venido porque quería entregarte un regalo con la condición de que te dijera que era de tu padre.

—¿Por qué haría algo como eso?

—Hasta el día de hoy no lo entiendo, pero ella siempre ha dicho que es porque le gusta nuestra familia. Recuerdo que la primera vez que me dijo eso tambien acabe echándola de la casa, malinterpretando todo. Al final, comprendí que para ella la vida no giraba en torno a Kow. Fue por eso que encontramos un punto en común, yo vivía por Luki y por ti y ella me visitaba para no destruir la buena imagen de padre que tenían ustedes de él.

—Entonces, ¿ella era quien nos enviaba regalos de cumpleaños a Luki y mí?

—Así es…aunque luego de que te eche decidí cambiar la historia y decirle a Luki que su padre había muerto, ya que no recordaba bien como había recibido los regalos anteriores. Aunque Hoseki no dejó de venir tras decirle que se detuviera. Comenzó a venir una vez al año, dejándome siempre comentarios que aludían a darnos una mejor calidad de vida. ‹‹¿Estas bien con una casa como esta?, ¿No sería mejor vivir en algo más grande?›› Me dijo una vez, mirando detenidamente cada parte de la casa. ‹‹¿Por qué hay marcas en este pilar?›› Cuando me preguntó por el pilar de la sala donde te media a ti y a Luki recuerdo que me sorprendí mucho, ella realmente era de un mundo diferente al nuestro. Quizás por eso no pude mantener mi resentimiento hacia ella, ya que su manera de separar las cosas era tan extrema que lo inverosímil sería no creer en sus palabras.

—Estoy desconcertada…no puedo creer que todo este tiempo tú y la madre de Miku…

—Quizás haya sido un capricho del destino el continuar uniéndonos de una y otra forma a esa familia.

—Entonces…la razón por la que aceptaste tan rápido a Miku…

—No es porque fuese la hija de Hoseki. —Se limitó a decir su madre— La acepte porque ella es totalmente diferente a su madre. Tan humilde y recatada, sin aires de grandeza ni comentarios fuera de lugar.

—Ummm… —Al escuchar la buena impresión que tenía su madre de Miku no pudo evitar volver a deprimirse.

—No deberías deprimirte —Le dijo con calma, Luka comió un par de galletas y bebió unos cuantos sorbos de chocolate para recomponerse. Aunque no se molestó en limpiar las lágrimas que caían por su rostro— El asunto de tu padre y ella no tiene absolutamente nada que ver con la discusión que han tenido ustedes…

—Lo se… —Murmuró bajando la cabeza.

—¿Entonces qué es lo que te impide reconciliarte con ella?

—Yo…le dije cosas horribles, le grite y la eche como si fuese un animal. ¿Cómo podría disculparme después de haberle dicho tantas atrocidades?

—Todas las parejas pelean hija, y todas alguna vez se dicen cosas como esas por motivos que creen que no tienen solución.

—Lo se…pero es que con esto me he dado cuenta de que no sirvo para ayudarla, al final…aunque le dije que estaba dispuesta a apoyarla yo…

—¿Te molestó que decidiera solucionar todo sola? —Le preguntó su madre, como para comenzar a encaminarla hacia la solución.

—Claro que me molestó…después de todo los problemas se solucionan… —Se detuvo al pensar que había encontrado la respuesta a todas sus confusiones.

—Los problemas se soluciona de a dos. Ella te ama y quiere lo mejor para ti. Tú la amas y quieres lo mejor para ella. Entonces, ¿Qué deberían hacer?

—Buscar lo mejor para ambas…

—Puede que ahora tengas tus dudas, pero si no se las dices a la persona que amas ¿cómo lograras despejarlas? Estoy segura de que Miku tambien tiene miedo a muchas cosas, pero intenta no decírtelo para lucir fuerte.

—Muchas gracias, mamá. —Le dijo al tiempo que se acercaba para abrazarla.

—Me alegra mucho que hayas venido a desahogarte conmigo…pensé que aún me odiabas.

—No te odio, nunca lo he hecho, después de todo eres mi madre.

—¿Porque no te quedas a dormir? —Le sugirió con una maternal sonrisa— Tu habitación está limpia, además…Luki se sentirá mal al saber que viniste de visita y te fuiste sin verlo.

—Está bien, me quedare aquí hoy. —Respondió sin oponer resistencia.

Luka finalmente había entendido las cosas, sintiendo feliz por eso pensó que al día siguiente iría hasta la Seiteki Kon para hablar con la madre de Miku y preguntarle cuales eran exactamente los requisitos a cumplir si decidía aceptar el compromiso al que Miku estaba atada. Mientras tanto, esta se devolvía a su casa tras pasar por el apartamento de Luka, el que no sabía que estaba vacío, pensando que esta no quería verla. Pero no caería en una nueva depresión, decidida a que tratar de mantenerse optimista llamó a Gumi, pero esta no respondió. Sintiéndose totalmente vencida, decidió que lo mejor sería recuperar el tiempo perdido con Ann, Piko y Yuma.

Como Miku no había insistido con Gumi, no supo que la razón por la que no atendía era porque estaba ocupada recibiendo a Lily en la puerta de su casa. La rubia ahora estaba autorizada a visitarla, con la condición de no pasar el tiempo encerradas en la habitación de la peliverde. Con tal condición Gumi pensó que Lily se desanimaría, sucediendo lo contrario. Lily comenzó a visitarla frecuentemente, ganándose poco a poco la simpatía de su padre ya que su madre aún se resistía un poco. Aunque hoy parecía estar particularmente amable con ella. Tras ofrecerle una taza de té y unos panecillos dulces dejo que conversara tranquilamente con su hija.

Con el semblante aun algo desanimado Lily le contó a Gumi el resultado de su visita a Luka. Ambas comenzaron a preguntarse cuando se reconciliarían, concluyendo que su relación iba en un orden bastante extraño. Pero la pareja que las habia ayudado a progresar no fue el único tema de conversación. Gumi le contaba cosas sobre la universidad y Lily le hablaba de los avances de su trabajo. Luego tocaban temas triviales que cambiaban a medida que avanzaba la conversación. Hasta que de pronto, la madre de Gumi interrumpió su charla.

—Por cierto Lily…¿no has olvidado la charla pendiente que tienes con nosotros? —Le dijo apoyada en el mesón alto de cocina.

—Ah…jaja…claro que no… —Poniéndose nerviosa al instante, Lily comenzó a sentir como el sudor frio se generaba en su cuerpo.

—Lily… —Le susurró suavemente Gumi, tomando una de sus manos— Tranquila…

—Jaja…estoy tranquila…pero acabo de recordar que tenía que hacer algo. —Le dijo poniéndose de pie, dispuesta a retirarse. Pero justo antes de llegar a la puerta, el padre de Gumi apareció frente a ella.

—¿A dónde vas, Lily? ¿No estabas pensando en irte, verdad? —Le dijo con tono amistoso, envolviéndola de costado con un solo brazo.

—Jaja, claro que no…solo bromeaba… —Se disculpó con la desesperación en su rostro. No quería tener una conversación con los padres de Gumi después de saber que eran policías, aunque antes tampoco lo hubiese deseado.

—Bien, entonces vamos a comenzar… —Dijo la madre, sentándose en el sofá que estaba frente al de Gumi y ella.

—No te pongas tan nerviosa, solo vamos a preguntarte un par de cosas. —Añadió el padre luego de dejarla sentada donde estaba anteriormente y tomar asiento junto a su esposa.

—C-claro… —Dijo asintiendo con el rostro perdiendo sus colores a la misma velocidad con la que le latía el corazón.

—¿A qué te dedicas? —Fue la primera pregunta que le hizo la madre de la peliverde. Lily no podía evitar sentir que aquella conversación se convertiría rápidamente en un interrogatorio.

—Trabajo como periodista y fotógrafa para la editorial Ipnus…mis artículos aparecen en una de las revistas que sacan, la EcoBook

—¿No es esa la revista que compras siempre, hija? —Preguntó el padre con aire relajado.

—Sí, es una gran revista... —Dijo Gumi, quien estaba tan relajada como su padre.

—¿Tienes un hogar estable? —La madre continuó el interrogatorio sin inmutarse demasiado.

—Ah…bueno…creo que no…el apartamento donde vivo es rentado…

—¿No tienes familia?

—¡Mamá, no deberías preguntarle algo así! —Exclamó Gumi, a quien Lily le había contado hace poco la historia completa de su vida.

—Tranquila, no pasa nada… —Dijo a su vez la rubia— Y no, no tengo familia…a nadie…solo a su hija. —Añadió seria, tomando la mano de Gumi para darse ánimos.

El interrogatorio continuó con preguntas referentes a su sueldo, su método de movilización, si tenía licencia de conducir, y muchas cosas más que acabaron dejando agotada a la rubia. El tiempo había pasado volando y la noche ya se había hecho presente. Pero cuando pensó que todo había terminado, la condición definitiva llegó. Explicándole que el limitante principal había dejado de ser el hecho de que fuese una mujer. Un poco confundida, Lily los escuchó atenta. De esta manera terminó conociendo la razón por la que aún no podían darle una aprobación total a su relación. Gumi era su hija menor, a la que más habían cuidado y sobreprotegido, por eso querían que la persona de la que se enamorara pudiera ser capaz de cuidarla y hacerla feliz. Era un compromiso subjetivo donde la rubia se vería obligada a demostrar que era la indicada para la peliverde. ‹‹Me convertiré en un adulto que sea capaz de ver por cada una de las necesidades de su hija›› Había dicho seria mientras les hacia una reverencia. No le molestaba cambiar uno o dos hábitos de vida con tal de poder profundizar sin temores su relación con Gumi. Después de todo no había mentido sobre su familia, ya que ella era lo único que tenía en este momento.

Tras la aceptación del compromiso de Lily llegó una recompensa inesperada. El padre de Gumi dijo que ya era tarde y que por lo agotada que se veía lo mejor sería que pasara la noche en casa. La madre de esta le dio permiso para que durmiera en la habitación de la peliverde, dejando en claro que si escuchaba cualquier sonido extraño no dudaría en entrar en acción. Perdiendo repentinamente la capacidad para poder hablar normalmente Lily aceptó la oferta. Luego de pedir permiso Gumi la condujo al baño del segundo piso para que se bañaran juntas ya que la habitación era más amplia.

—¿Estas segura de esto? —Comentó insegura la rubia mientras se quitaba la ropa y la dejaba en el canasto que estaba fuera de la habitación principal del baño.

—Por supuesto. —Respondió de espaldas a ella, desvistiéndose rápidamente.

—Tus padres me dan miedo…

—No son tan malos o estrictos como parecen…solo son sobreprotectores… —Añadió, abrazándola repentinamente por la espalda.

—¡¿Q-que estás haciendo?! —Sintiendo los senos de Gumi en su espalda, Lily no pudo evitar alzar la voz al tiempo que el rojo se apoderaba de sus mejillas.

—Estuviste genial… —Le susurró con la cara roja, pero sin detener su acciones. Lentamente movió sus manos por el vientre de Lily, desviando una hacia un tatuaje que terminaba en la parte baja de su abdomen.

—¡H-hey! —Sorprendida por la faceta atrevida de Gumi, Lily decidió girarse bruscamente para detener aquel abrazo que se tornaba cada vez más "peligroso".

—¿No puedo? —Le preguntó con una expresión de culpa infantil.

—N-no…yo… —Al ver tal atracción visual Lily sintió como su cabeza iba quedando en blanco— Tu…¡al demonio! —Exclamó luego de reflexionar mentalmente los hechos, poniendo a Gumi contra la pared para besarla apasionadamente.

Entre besos, caricias y miradas enamoradas Gumi le dijo que realmente no deseaba perder su virginidad en su baño. Un poco frustrada Lily le dijo que la única forma de evitar eso sería bañándose con agua fría. El resultado de eso fue que salió de la ducha tiritando y rogando por una taza de cualquier cosa, siempre que estuviese caliente. Gumi había escogido bañarse en la bañera con agua tibia. Al principio esta estaba caliente, pero Lily había entrado por un par de minutos para recomponer su temperatura corporal a base de algo más que el agua. Gumi no se había resistido tanto ya que de alguna manera había esperado que eso sucediera.

Sin embargo, cuando el padre de Gumi entró repentinamente a la sección tras las puertas corredizas para buscar una toalla decidieron que no se arriesgarían dos veces. Tras el turbulento baño partieron a dormir como dos corderos inocentes, evitando entrar en caricias que pudieran entibiar de más sus cuerpos. Aun así, por cosas del destino, los padres de Gumi anunciaron a mitad de la noche que una emergencia había surgido y que debían partir. Sin decir nada más desparecieron por la puerta. Tras mirarse un par de veces entendieron lo obvio. Lily la abrazó por detrás y comenzó a besarle los hombros, que quedaban descubiertos por el corte que tenía camisón corto de Gumi. Cuando esta se giró volvieron a besarse con la misma intensidad de antes, más no con la misma rapidez. Disfrutaron de la otra como quien disfruta de un postre desconocido para las papilas gustativas. Levantando poco a poco la tela de algodón que cubría a Gumi, Lily logró desnudarla. Tocando confiadamente cada parte de la peliverde, hundiendo su cabeza entre sus senos mientras los acariciaba con sus manos.

—¡A-aaah! ¡L-lily…n-no!

—Estas más caliente que antes…puedo sentirlo… —Le dijo la rubia, ignorando sus quejidos placenteros. Aludiendo a su calor corporal, posando luego una mano sobre su intimidad.

—¡C-cállate, pervertida!

—Cállame… —Le dijo con una mirada provocadora que estaba iluminada únicamente por la luz de la lámpara sobre la mesa de noche.

Gumi la agarró por el cuello y la besó, sintiendo como la rubia desprendía la última prenda sobre su cuerpo. Sin perder el tiempo buscó venganza y quitó el broche que mantenía sujeto el brasier de Lily.

—Lily…eres hermosa… —Le comentó con los ojos brillosos cuando las posiciones se invirtieron y quedó sobre el vientre de la rubia. Sin dudarlo partió a besar sus senos, recorriendo con las yemas de sus dedos aquel abdomen plano levemente ejercitado con toda libertad.

—¡A-aaah, e-espera! N-no hagas eso. —Con un ojo cerrado Lily soportó la electricidad placentera que sentía cada vez que Gumi le mordía los senos o alguna otra parte del cuerpo— Y-ya basta… —Susurró excitada al tiempo que acomodaba a Gumi, haciendo que se sentara en una de sus piernas . Tomándola por las caderas le indicó que las moviera. Al principio la peliverde se negó, pero pronto comprendió que de esa manera Lily podía darle placer al mismo tiempo que ella lo hacía. Besándose mientras se movía repetitivamente, Gumi no tardó en llegar a ese estado donde el cuerpo ardía infernalmente y cualquier roce parecía quemarla.

—N-no me siento bien… —Le dijo mientras caía sobre su pecho, sintiendo la creciente palpitación de su entrepierna.

—Tranquila, es normal… —Con un tono que le brindaba seguridad, Lily le dio las siguientes instrucciones— Voltéate…

—¿Eh?, ¿para qué? —Obedeciendo con una cara de placer inocente, Gumi acabó de espaldas a la rubia. Esta la acomodó de tal manera que podía hablarle al oído y besarla si esta giraba su rostro.

—Aquí vamos, Gumi… —Le indicó mientras buscaba el camino hasta la entrada de la peliverde.

—¿Eh…? —Sintiendo el par de dedos intrusos que le acariciaban suavemente aquella zona tan delicada y tan húmeda, Gumi entendió de pronto lo que iba a pasar— ¡Aaaah! —Exclamó en un suspiro.

—¿Dolió? —Le preguntó Lily con suavidad.

—N-no…p-pero…se siente…raro…¡Aaaah! —Luego de aquella respuesta positiva Lily continuó con su trabajo, moviendo levemente las puntas de sus dedos hacia arriba— ¡N-no me toques ahí!, ¡N-no te muevas así!

—¿Se siente bien? —Se atrevió a preguntar mientras le lamia el lóbulo de la oreja.

—No voy a responderte algo como eso… —Susurró agotada por la ola de sensaciones que la invadían, agradeciendo que Lily se hubiese detenido.

—Voltéate otra vez… —Le ordenó con suavidad. Gumi obedeció y se volteó, tomándose un par de minutos para contemplar a Lily, besarla con cariño en diferentes partes con el único objetivo de mostrarle cuanto la amaba.

Pero cuando acabo con aquellas simples caricias, Lily volvió a moverla. Esta vez habían quedado en la misma posición que la primera vez que estuvieron a punto de hacerlo en su habitación. La única diferencia era que estaban mucho más cerca la una de la otra. Tras un par de besos que recorrieron los labios y el cuello de la peliverde, Lily volvió a mover sus dedos. Solo que esta vez procuró hacerlo más profundo. Poco a poco hizo de sus movimientos algo más fuerte y luego, en medio del descontrol que anunciaba el clímax hizo de sus dedos una salvaje arma que embestía a Gumi con tanta rapidez que esta solo podía atinar a gemir, jadear y aprisionar con sus manos su espalda y cabellera.

—Lily… —Murmuró exhausta luego de varios minutos de descanso tras el intenso choque eléctrico que había sufrido al acabar. Ahora que otra vez estaba sobre la rubia se preguntaba si esta se sentía desconforme ya que no le había dado un placer similar.

—¿Qué pasa? —En el mismo tono íntimo y cálido Lily le indicó que seguía despierta.

—¿Te sientes…conforme?

—Por supuesto.

—Pero no he hecho casi nada por ti…

—Te equivocas. —Tras buscar una de las manos de Gumi, Lily la dirigió hasta su propia intimidad. Así su joven amante pudo notar de inmediato las consecuencias de lo que habían hecho. Su ropa interior, única prenda que llevaba ahora, estaba tan empapada en fluidos traslucidos que parecía papel mojado— ¿Lo sientes? —Le preguntó calmada aunque un poco avergonzada.

—Si…

—Estoy muy feliz…pero cansada, vamos a dormir.

—Ummm…

—¿No te ha gustado?

—No hay manera de que eso ocurra…solo sentí que faltaba algo.

—Ah, tienes razón. —Moviéndola un poco para que quedase entre su pecho y su brazo, Lily se acercó para darle un ligero beso de buenas noches junto a dos palabras que resonaron maravillosamente dentro de Gumi. —Te amo.

—También te amo, buenas noches.